Un mérito a destiempo: Escritores opinan sobre exequátur Post mortem entregado a Minerva Mirabal

Nathalia Romero

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Santo Domingo, RD.

Minerva Mirabal fue una mujer que estuvo adelantada a su época. Fue líder opositora de una las dictaduras más férreas del siglo XX, poeta, artista y lectora asidua de filosofía. Se graduó Summa Cum Laude de la carrera de Derecho, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo con la tesis doctoral: “El principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia dominicana”. Un logro que para en ese entonces no cualquiera podía conseguir y más si se era mujer. Ese logro, fue empañado y quedó enterrado por muchos años.

No fue hasta 63 años después que el actual presidente de la República, Luis Abinader, le entregó mediante el decreto 671-20 su merecido exequátur post mortem.

¿Pero cuál fue el motivo por el que nunca se le entregó a Minerva su exequátur? ¿Fue por su condición de mujer? ¿Por qué ningún otro gobierno había tomado la iniciativa?

Para el historiador Juan Pablo Uribe, la razón por la cual nunca se le otorgó el derecho como ciudadana de ejercer su profesión fue por razones meramente políticas. Y el olvido de su póstumo reconocimiento por parte de los diferentes gobiernos post-dictadura, se debe a lo que él considera como la cuadriga que ha caracterizado gran parte de la historia democrática del país: la complicidad, impunidad, silencio y olvido.

Uribe explica que la familia Mirabal, principalmente Minerva, tuvieron un papel fundamental en la resistencia contra el oprobioso régimen. Porque Minerva nunca fue una figura de adorno. Fue fundadora junto a su esposo Manuel Aurelio Tavárez Justo del movimiento 14 de junio, la mayor fuerza opositora de la dictadura. Esto la convirtió en una enemiga pública del régimen. Fue un caso singular.

El motivo de la negación por parte de Trujillo de entregarle el exequátur a Minerva y la persecución hacia sus hermanas no fue solo por el hecho de  haber sido mujeres, sino también porque fueron revolucionarias, convirtiéndose esto en un hecho, que para la dictadura debía ser doblemente castigado, alega Uribe.

El caso de las Mirabal es comparable con el del poeta español Federico García Lorca, quien fue asediado y asesinado por su condición de poeta, revolucionario, comunista y homosexual. Para Francisco Franco la muerte de García Lorca significó un triunfo, porque el dictador se proclamó campeón del anti-comunismo, tal como lo hizo su homólogo Trujillo.

No obstante, para el escritor y periodista Diógenes Céspedes, el exequátur post mortem no fue más que un reconocimiento a los familiares de Minerva que están vivos y para que la sociedad lo sepa.

“Antes ningún gobierno lo había hecho y a los que llevan el apellido y que han ocupado altos cargos en los gobiernos de Leonel y Danilo, no era un tema para ellos”, declara Céspedes.

Céspedes entiende que al gobierno actual no le costó nada dar el reconocimiento. “Solo un pedacito de papel y nadie se opone a esa medida”. Y es que para la ideología de los héroes nacionales solo existe adscripción. “Oponerse es ir en contra de la corriente y de lo políticamente correcto”, según el escritor.

Mientras que para la escritora dominico-americana Julia Álvarez, quien en el libro “En el tiempo de las mariposas” dio a conocer la historia de las tres hermanas en el mundo literario, el reconocimiento llegó más de 60 años tarde, pero aun así, se siente agradecida de que alguien se hubiese dado cuenta y reconociera la injusticia de esa censura.

Álvarez ahora insta a los dominicanos, que aborden y reconozcan tantas otras violaciones, como lo fue la masacre de Haití de 1937.  Por esa razón, la escritora y un grupo de otros escritores de la Diáspora, y del país vecino fundaron “Frontera de las Luces” en el año 2012, un colectivo que anualmente conmemora la masacre en octubre, y con ambos países y comunidades en la frontera, hacen proyectos y crean lo que considera la escritora una “Frontera de la Luz”.

“Creo que Minerva Mirabal nos defendería en cualquier tribunal y aprobaría este esfuerzo de dar voz y derecho a una injusticia”, expresa la autora.

 

 

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