La educación online en la pandemia: problemas y claves para el futuro

Los problemas de la educación online en la pandemia: el trabajo de los docentes y la brecha digital

En declaraciones de Celaá, la educación online en la pandemia fue una respuesta inmediata a la emergencia sanitaria del momento, “pero ni educa ni sustituye los aprendizajes presenciales y la socialización de los menores, además de generar brechas educativas graves”. Pero, ¿por qué no educa? ¿Ha puesto esta pandemia en evidencia las carencias del sistema educativo, mayoritariamente presencial?

En respuesta a la primera de las preguntas, Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, considera que “nada puede sustituir a la humanidad del maestro en el aula” y que el apego emocional que se crea con y entre los estudiantes dentro del ámbito presencial es realmente difícil alcanzarlo en un proceso educativo a distancia.

Unido a la cuestión emocional, la crisis sanitaria también ha puesto en evidencia las carencias de un sistema educativo presencial que no ha suministrado de suficientes recursos ni de formación al cuerpo docente para una situación como la vivida. Sin un modelo definido, los docentes han tenido que adaptar los contenidos a la educación a distancia en tiempo récord, haciendo uso de herramientas para comunicarse con el alumnado o realizar tareas en línea que, en algunas ocasiones, nunca se habían utilizado.

Tal y como comenta Juan José Haro, doctor en Biología en la Universidad Autónoma de Barcelona y docente de Matemáticas e Informática en ESO y Bachillerato, ni los estudiantes están preparados tecnológicamente, ni el profesorado dispone de la formación necesaria para pasar del medio físico al virtual, ni los temarios ni libros de textos están adaptados a un cambio de modelo.

Por esta razón y en los primeros días, en los que reinaba la confusión y la incertidumbre, la tendencia giró en torno al envío de tareas y deberes de lo último explicado en clase. Un asunto que Haro considera un error: “Los docentes de las etapas educativas obligatorias no estamos acostumbrados a la educación online. Por lo tanto es normal que cometamos muchos errores que provienen de los hábitos adquiridos en la educación presencial. El primer paso para solucionarlos es, por supuesto, conocerlos”.

Junto a la falta de experiencia para trabajar en un entorno online, el profesorado también se ha encontrado con otros problemas: mayor carga de trabajo y estrés por la realización de las tareas diarias o una permanente conectividad que ha hecho más difícil la compaginación con la vida familiar, por ejemplo. Unos problemas provocados por un traspaso del horario ‘literal’ del aula a la pantalla y que, como indica Fernando Trujillo, no era viable para una sociedad que se vio confinada en sus casas de un día para otro.

Además, a estas cuestiones hay que añadir el problema de la brecha digital. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en el año 2019, el 91,4% de los hogares españoles cuentan con conexión a Internet. Sin embargo, muchos de ellos solo cuentan con un ordenador para toda la familia o los equipos informáticos no son los adecuados. Además, la brecha digital también se encuentra dentro de los propios centros o por Comunidades Autónomas.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

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