De ‘rompehogares’ a cuidadora

Cuando él abandonó a mi madre por una mujer muchísimo más joven, nunca esperé que un día me iba a sentir agradecida con ella.

Es alta en comparación al promedio de mujeres chinas; parece casi jugadora de voleibol olímpica. Tiene un torso largo y su cara es ancha. Un polvo rosa oscuro acentúa sus pómulos.

“Los rasgos de una campesina”, solía decir mi madre sobre ella. “No es hermosa, ¡ni siquiera bonita!”.

Mi padre no opinaba lo mismo.

Hace veinticinco años él dejó a mi madre para estar con esa mujer, entonces una estudiante de posgrado en su departamento que era tres décadas más joven.

Ella se volvió su esposa (nunca la llamaré madrastra). La casa de mi padre se volvió la casa de él con su esposa. Aunque a estas alturas se siente más como el hogar de ella, con sus baratijas, zapatillas de plástico y montones de trabajos pendientes de calificar. Ya no me refiero a los viajes de fin de semana allí como ir a casa, que implica calidez y un sentimiento de bienvenida, sino como ir de visita, algo completamente distinto.

Durante una visita reciente, ella preparó la avena de mi padre con almendras y linaza y se lo dio de comer una cucharada a la vez. Entre cucharadas él solo murmullaba. En ocasiones la voz de mi padre denota irritación; esa mañana mostraba más bien una benigna confusión.
“Mira quién es”, dijo ella.

Llamé a mis dos hijos para que se acercaran, lo que hicieron incómodos. “Hola Gung-Gung”, dijo mi bebé de 6 años, y mi padre abrió sus ojos.

“Hola ba, ¡estamos aquí!”, dije.

“Oh, ¡hola, hola!”, respondió, con el entusiasmo de un cachorro. Sacó una mano debajo de su cobija gruesa y los niños sonrieron. Él no recuerda sus nombres.

Hace veinticinco años, mi padre era profesor de Física Teórica y muy carismático, con una mente sumamente ágil. ¿Cómo sucedió esto? ¿Será que alguna vez la vio en la primera fila de su clase, donde ella siempre hacía las preguntas más pertinentes? ¿O acaso ella visitó su cubículo durante las horas de asesoría, primero algo incierta y acompañada por otro estudiante y, ya después, ella sola? ¿Fue él como un casanova motivado por la lujuria o tuvieron un acercamiento gradual impulsado por su fascinación mutua con la superconductividad de alta temperatura? ¿Quién dio el primer paso?

“Ella viene desde China continental, ¡claro que es cazafortunas!”, decía seguido mi madre. “Green card y dinero. Tu ba es muy tonto, ¡solo sabe de Física!”.

En ese entonces le daba la razón a mi mamá, por lealtad. Claro que sí. Como hija, como una mujer joven, como feminista. Mi madre era fuerte, pero esto era doloroso.

Después de intercambiar los saludos, la esposa de mi padre siguió dándole la avena a cucharadas. Yo me senté cerca de donde mi papá tenía sus pies. Ella habló con un tono animado y ruidoso sin siquiera voltear a verme. A lo largo de los años nunca me ha pedido ayuda y ha ignorado mis ofertas para ayudar; ahora estamos atrincheradas en un lugar donde es menos incómodo si no ofrezco hacerlo, y me pregunto si debería haberlo intentado con mayor insistencia.

Mi madre ya no vive, pero sigo escuchando su voz: “Es la rompehogares”.

No culpo a mi padre. Él estaba descontento. Nunca entendí el matrimonio de mis padres: ella lo molestaba, él le gritaba, los dos peleaban y ella hacía como si nada.

Recuerdo cuando era niña que lo veía caminar en círculos muy concentrado por la casa. “¿Otra vez estás trabajando?”, le preguntaba. “Ajá”, respondía, con una enorme sonrisa. Amaba que estar caminando en círculos mientras pensaba era parte de su trabajo. Para enseñarnos matemáticas, nos sentaba en su regazo y nos pedía calcular cuántos pollos y cuántos cerdos había en un corral con dieciocho patas y seis cabezas.

Tampoco culpo a mi madre. Era una mujer práctica que trabajaba de bibliotecaria y crió a tres hijos que tenía que llevar a sus clases de gimnasia y natación y piano; siempre estaba cortando esto y otro en la cocina mientras preparaba el caldo en la estufa.

Creo que la mayor diferencia entre ellos era esta: mi madre nunca esperó tener una vida plena de felicidad y mi padre sí.

Seguro era la crisis de mediana edad, pensamos (aunque ya casi tenía 60 años cuando sucedió). No va a durar. Y, encima, qué asco (ella tenía veintitantos, igual que yo). Hoy en día, ¿mi padre sería considerado un depredador? En ese entonces, a mediados de los años noventa, ya había murmuraciones, burlas, miradas altaneras. Hoy seguramente él sería blanco de condena. Y ella, si no era la cazafortunas en busca de una green card que decía mi madre, definitivamente era ingenua, una jovencita tonta o fácilmente engañada. Hoy seguramente alguien la haría darse cuenta de la tontería para evitar que siguiera.

El deterioro de mi padre se fue haciendo evidente a lo largo de varios años. Primero se volvió olvidadizo, con lapsus fáciles de perdonarle. Luego empezó a contar siempre las mismas historias, repetidas varios días seguidos, luego cada par de horas, cada par de minutos, después de solo unos segundos. Una mañana se perdió camino a la universidad en un trayecto en el que había conducido por más de cuarenta años. Un estudiante muy gentil se lo encontró cuando mi padre estaba aterrado y lo acompañó hasta su oficina. La imagen del profesor distraído cambió por completo.

En otra ocasión me llamó y sonaba histérico. “Estaba haciendo mis cálculos y de repente me sentí tan nublado que no sabía ni dónde estaba. Hija, ¿me estás escuchando? Si pierdo la cabeza, ya no quiero vivir”.

Empezó a llorar. Yo no sabía qué decirle. Pensaba que mi padre, como todos los padres, era invencible.

Su deterioro no se sentía tan grave por la rutina invariable en las visitas de fin de semana. Teníamos rituales: ir al bufé chino (donde ella llevaba sus propias hojas de té para tomar); cenar en Red Lobster (donde él ordenaba el surf and turf, tradicional mar y montaña); tener prendida todo el tiempo la televisión de 60 pulgadas sintonizada en CNN o telenovelas chinas.

Salíamos a caminar por las veredas del vecindario suburbano; primero con uno de mis hijos en la carriola; luego él, agarrado del brazo de su esposa mientras mis hijos se correteaban más adelante; después, con uno de nosotros empujando su silla de ruedas y él con una cobija en el regazo. Ahora que tiene 83 años apenas si sale. No puede caminar ni orinar ni comer por sí solo. Ella lo sienta frente a la ventana con las persianas arriba en días soleados.

Ella es cordial y amable con los niños. Aunque nunca pregunta sobre cómo les va en la escuela ni en sus actividades o si tenemos planes para el verano. A veces intento entablar una conversación: “¿Cuántas clases vas a dar este semestre?”. “¿Ha estado haciendo mucho frío?”. “¿Qué tal está comiendo?”.

Ella es amable pero nunca baja la guardia. Tal vez sea cultural o tal vez sea que para ella no soy más que la hija de mi madre.

Lo cierto es que la esposa de mi papá no parece estar resentida conmigo. Quizá recelosa. A veces su tono hacia mí es hasta cortante.

Y ahí escucho las advertencias de mi mamá: “No te dejes engañar por ella”.

Sin embargo, también tiene un toque muy gentil cada vez que se acerca a mi padre para ajustar su gorra de béisbol o sus calcetas grises o los lentes en su nariz. Cuando se sientan en el sofá, ella se queda pegada a él.

Podría haberlo llevado a un hogar, o contratado a una enfermera para que lo cuidara o a todo un elenco de asistentes en el hogar.

Pero ella no lo ha hecho.

A veces los espío. Ella sigue agarrándolo de la mano hasta cuando no hay nadie más presente.

Alguna vez fueron coautores de artículos académicos; discutían sobre política mientras comían pistaches en la cama y veían The Bachelor. Alguna vez fueron una pareja que conducía dos horas solo para ir a un lugar de comida estilo dim sum o que de repente volaban a Asia para alguna reunión de egresados de su colegio. Era evidente, aunque nunca fue fácil para mí aceptarlo, lo bien que el intelecto, curiosidad y sentido de asombro de la esposa de mi padre encajaba con los de él.

Ella no tenia cómo saber qué el iba a terminar así.

Se acercaba la hora de cenar cuando mi hijo de 8 años preguntó si íbamos a ir al bufé chino “como siempre”.

“Como siempre” se acabará un día, y pronto.

Para irnos fue complicado lograr subir a mi padre a la camioneta, aunque ella tiene el asunto bien practicado: Aquí va el pie derecho, pon aquí la mano izquierda, ¡cuidado con la cabeza! Ok, ya estás sentado, relájate.

Antes de que él se relajara, ella había estado cargando cada gramo de su peso.

Me di cuenta de que ella podía hacerlo porque él ha adelgazado mucho. Ya prácticamente es solo huesos. El que su esposa siga teniendo fortaleza se ha vuelto muy importante, una ventaja práctica. En esos momentos pienso: “Qué buena elección tomó mi padre. Qué suerte tengo. Si no lo hiciera ella, lo tendría que hacer yo, pese a que no tengo nada de su gracia como cuidadora”.

Al llegar al bufé, la persona en la recepción nos dijo: “¡Cuánto tiempo sin verlos!”.

Mi padre comió con un babero de tela. Su plato fue llenado por la esposa con costillitas y carne con salsa dulce y jengibre. La esposa partió las patas de cangrejo con sus dientes para que él pudiera comerlas. Una hora después, de regreso en la casa, ella le estaba dando lo que había sobrado.

“¿Todavía tienes hambre, ba?”, le dije, con un palmadita a la cabeza.

“Tiene buen apetito”, me dijo ella, y las dos sonreímos como si se tratara de un bebé que se terminó su botella de leche. Cuando estábamos limpiando la mesa él empezó a murmullar. “¡Ah, ya sálganse!”. Su molestia retumbó por el aire. Las personas con demencia casi nunca muestran gratitud. Pero ella podría irse.

No lo ha hecho. No lo hará.

“Abre bien”, le pidió a mi padre, para pasar hilo dental por sus dientes.

Me pregunto qué dirá la gente de ellos ahora. Aunque las opiniones de la sociedad no importan; a ellos nunca les importaron.

Por más que sea desdeñado o desagradable a la vista, su matrimonio me ha enseñado que no hay que emitir juicios prematuros.

Ella sigue ahí; alta, orgullosa, resiliente. Para bien o para mal, hasta que la muerte los separe.

Sin duda es amor. (Perdóname, ma).

Es amor: atrincherado, digno de respeto, de admiración y, sí, de gratitud.

Fuente: TheNewYorkTimes

La vocación de mi vida ¿Cómo la descubrí?

Ivelisse Villegas
[email protected]
Santo Domingo, RD

Durante tres décadas, Plan LEA, de Listín Diario, ha cosechado grandes logros, pero ahora el más importante es dejar un legado en los estudiantes y profesores dominicanos: La educación sigue siendo la base del futuro.

Razón por la cual llevó un mensaje motivacional a través del testimonio de la reconocida violinista Aysha Syed, que los instó a que busquen sus sueños, sin dejar de lado la humildad, el amor a Dios, la disciplina y la constancia.

Integración 
Desde hace 30 años Plan LEA desarrolla una serie de acciones enfocadas a favorecer la integración de la familia a las actividades de la escuela.

Fuente:listindiario.com

Así podemos proteger a los menores de los ciberriesgos

El uso de la tecnología no está exento de riesgos. Enseñar a los menores cuál es la forma correcta de utilizarla es una tarea en la que han de involucrarse los adultos también en casa. Se trata de establecer unas normas y hábitos de uso con el fin de alejar a los hijos de posibles peligros.

El 71% de los padres son conscientes de que cuando sus hijos se relacionan con la tecnología están expuestos a diferentes ciberriesgos. Así lo recoge el estudio ‘Winning the game’, elaborador por la empresa de seguridad McAfee.

Entre sus principales preocupaciones está la posibilidad de que los ciberdelicuentes se escondan bajo una falsa identidad para robar información confidencial (62%), se descarguen virus de manera inconsciente (58%) o que los hackers accedan a datos personales o financieros (52%).

La necesaria intervención de los progenitores

Para proteger a los menores es imprescindible que sus progenitores hagan una labor de prevención. Establecer ciertas rutinas y configurar adecuadamente los dispositivos que utilizan los menores ayuda a que adquieran determinados hábitos que mejoren su seguridad en el uso de la tecnología.

familiar proteger menores ciberriesgos

Unos hábitos que, una vez adquiridos en el ámbito del hogar, serán capaces de trasladar fácilmente al entorno educativo cuando llegue el momento de utilizar un ordenador o una tableta como herramienta de aprendizaje.

El mismo informe de McAfee aporta otros datos significativos: el 27% de los progenitores nunca supervisa lo que hacen sus hijos online y uno de cada diez no sabe si hablan con otras personas. “El equilibrio tecnológico será diferente para cada familia porque cada una tiene sus propios valores, dinámicas y estilos de crianza”, apunta Francisco Sancho, EMEA Partner Manager de McAfee.

“Es poco realista pensar que se puede supervisar todo lo que hace tu hijo –añade Sancho–, pero los padres pueden ayudar educando sobre el contenido y los ciberriesgos, tales como descargarse apps desconocidas y hablar con extraños”.

Tecnología segura

Internet se ha convertido en un recurso imprescindible en la escuela, ya sea para buscar información, interactuar con otros alumnos y docentes, o acceder a material educativo. Por eso es necesario que también se les oriente desde casa sobre la mejor forma de protegerse.

“Los peligros a los que nos enfrentamos en la vida digital no deben ser subestimados, máxime cuando se trata de la vida de nuestros hijos. Los menores no tienen el conocimiento ni la experiencia para eludir a los ciberdelincuentes, por lo que es necesario que los padres asumamos el reto de protegerlos cuando navegan por Internet”, sostiene José Luis Laguna, Systems Engineer Manager en Fortinet Iberia.

niño proteger menores ciberriesgos

Desde esta compañía, también dedicada a proporcionar soluciones de seguridad, recuerdan que es imprescindible hablar con los menores sobre los peligros de la Red y hacerles saber que si ven algo extraño han de avisar a un adulto. Estar al tanto de las actividades online que realizan, colocar los dispositivos en un espacio común de la casa o implementar controles parentales son acciones de prevención necesarias.

Como medida adicional, recomiendan consultar con el proveedor de internet si cuentan con algún tipo de servicio que permita restringir el acceso a determinadas webs y herramientas de comunicación. En caso afirmativo, resultará muy útil para tener un mejor control de lo que hacen los menores cuando usan los dispositivos tecnológicos.

El valor de la privacidad

Para acompañar estas medidas, desde ambas compañías consideran esencial realizar una labor educativa para enseñar a los más pequeños el valor de la privacidad. Esto incluye explicarles cuáles son los ciberriesgos de la publicación de fotos o información personal en Internet y lo difícil que es eliminarla una vez que se hace pública.

Una responsabilidad que también recae en los adultos. “Los padres deben entender las implicaciones de que exista información o fotos de sus hijos online. Dejan una huella digital y, si cae en manos equivocadas, puede ser utilizada para recopilar información personal de los pequeños. Conocer el nombre y ubicación de su colegio, el nombre completo del niño o incluso su fecha de nacimiento… Todo esto puede tener graves consecuencias, desde el robo de identidad hasta el ciberacoso”, advierte Francisco Sancho.

Cuidar las etiquetas geográficas cuando se comparte contenido, establecer límites en el tiempo de uso y, sobre todo, educar antes que supervisar, son parte de las claves para que los más pequeños utilicen la tecnología y accedan a internet de forma segura.

Fuente: educacióntrespuntocero.com

¿Cómo mejorar la comprensión lectora? Cinco estrategias para lograrlo

La comprensión lectora es un tema central en las escuelas, no sólo a nivel local, sino mundial. Sabemos que la lectura es un eje transversal en todas las materias, y por lo tanto se le debe priorizar dentro de los programas educativos. En relación a esto, para los docentes es difícil en ocasiones poder motivar a los alumnos a leer, no es sencillo competir con los celulares o tablets, aunque también puede ser que otro obstáculo sea la falta de materiales.

¿Cómo puedo hacer de la lectura una actividad divertida? Aquí te mostramos un listado de actividades que pueden ayudar a que el momento de la lectura con tus alumnos sea más ameno y dinámico:

Enfocándonos en el tema de la comprensión lectora, que es un poco más complejo, es necesario señalar que se requiere de un proceso sistemático, ya que si lo tratamos de manera aislada, corremos el riesgo de lograr resultados que tal vez no sean los deseados. A continuación te compartimos una serie de cinco estrategias para mejorar la comprensión lectora en los alumnos, cada una de ellas está diseñada para aplicarse durante dos o tres semanas, claro está que esto depende también de las características del grupo y las problemáticas particulares, por lo que son flexibles. Aunque queremos reiterar que al implementarlas se debe ser constante, te sugerimos que las incluyas como actividades permanentes en tu planeación.

Estrategias para mejorar la comprensión lectora:

1. RELACIONAR  EL TEXTO CON EL CONOCIMIENTO PREVIO

Objetivos:

1. Relacionar el texto con uno mismo. Los estudiantes relacionan la información con sus propias vidas.

2. Relacionar una parte del texto con otra leída previamente.

3. Relacionar el texto con la información que se tiene sobre el mundo.

Actividades:

-Seleccionar un texto que contenga información que pueda relacionarse fácilmente con la propia vida. Leer el texto a los alumnos parando en los momentos críticos para comentar dicha relación. “Esto me recuerda….”.

– Los estudiantes leen en grupos pequeños para relacionar el texto con las experiencias discutidas en la clase anterior y escriben las relaciones establecidas.

-Los estudiantes discuten y comentan a los demás esas relaciones establecidas y cómo el establecimiento de esas relaciones les ayuda a entender el texto.

-Realizar las actividades anteriores con distintos textos.

2. HACERSE PREGUNTAS

Objetivos:

1. Comprobar la comprensión.

2. Ayudar a los alumnos a comprender literalmente el texto.

3. Retar a los alumnos a utilizar las estrategias del pensamiento crítico para sintetizar, analizar y evaluar el mensaje del autor.

Actividades:

– El profesor explica a los alumnos que les va a enseñar una estrategia para comprender mejor la lectura que se llama “Hacerse preguntas” y que es una estrategia importante porque ayuda a pensar mejor sobre los libros que leen. Y cuando uno piensa mejor, comprende también mejor.

– Invitar a los alumnos a leer un texto y antes de leerlo presentar a los alumnos un modelo realizándose dos preguntas (por ejemplo, quienes eran los personajes que aparecen en el título), pregunta a los alumnos que si alguien se había preguntado también quienes eran esos personajes, escribe las preguntas en un post-it y los pega en el lugar del texto que le condujo a realizarse esas preguntas.

– El profesor explica a los estudiantes que a medida que lean el texto deben escribir cualquier pregunta que tengan en los papeles adherentes y pegarlos también sobre el texto. Y reparte tres papeles a cada niño (podrán pedir más si las necesitan).

– El profesor comienza a leer el texto en voz alta. Hace una pausa al final de la página (o del párrafo) y pregunta si alguien tiene una pregunta. En caso afirmativo, el alumno la comparte con los demás. Si otros alumnos se estaban  preguntando lo mismo, les anima a escribir la pregunta en el post-it y a pegarla en el libro.

-El profesor continúa de esta forma deteniéndose para cuestionar a los estudiantes acerca de  las preguntas que han escrito. En este momento no se discuten las posibles respuestas, es tiempo de animar a los estudiantes a preguntarse qué están leyendo. Comprueba que todos los estudiantes entienden la actividad y escriben sus preguntas (admite que algunos estudiantes copien las preguntas que otros hacen pues eventualmente, generarán las suyas propias).

-Cuando se termina la lectura, el profesor abre un debate en el que pide a los alumnos expresar lo que piensan sobre la estrategia, es decir, afirmar por qué consideran que hacerse preguntas ayuda a comprender los textos. (Los estudiantes habrán comprobado que encontraron en el texto las respuestas a las preguntas que formularon).

En días posteriores, la enseñanza puede tener lugar en pequeños grupos en los que los estudiantes generan preguntas antes durante  y después de la lectura del texto. El profesor variará progresivamente el tipo de texto utilizado.

3. REALIZAR INFERENCIAS

Objetivos:

1. Extraer conclusiones del texto.

2. Realizar predicciones razonables a medida que leen, prueban y revisan esas predicciones cuando continúan leyendo.

3. Crear interpretaciones dinámicas del texto que se van adaptando a medida que continúan leyendo y después de leer.

Actividades:

– Realizar inferencias a partir de material manipulable. Ejemplo: Muestra la semilla de una manzana. Haz una inferencia. ¿Para qué se utiliza? Tras varias respuestas enseña una manzana.

– Realizar inferencias a partir de frases. Pedir que digan lo que imaginan que sucede o sucedió:

Susana sopló las velas y cogió sus regalos.

El barco se hundió en la mitad del lago.

Juan fue corriendo por la calle sin mirar.

María era la estrella del baloncesto pero se rompió un dedo.

Compramos las entradas y unas palomitas.

Ayer por la noche olvidé poner la alarma.

-Modelar la realización de una inferencia utilizando un texto corto o un libro famoso que permita formar con facilidad una imagen.  Piensa en voz alta las inferencias que haces mientras lees algo a los estudiantes. Usa una combinación de la información explícita y el conocimiento previo para inferir.

-Explicar a los alumnos que quieres que extraigan ideas de un libro y que añadan otras nuevas porque hacer esto ayuda a recordar y a comprender las ideas del texto. (Se pueden escribir las inferencias realizadas en papeles adherentes y pegarlas en la parte del texto correspondiente).

– Continuar realizando predicciones, propiciar el diálogo para promover la revisión de la pertinencia de las mismas.

-Escribir notas y pegarlas en la parte del texto en la que se realiza una inferencia.

4. DETERMINAR LAS IDEAS IMPORTANTES EN UN  TEXTO

Objetivo:

1 .Identificar las ideas principales de un texto

Actividades:

– Comenzar a leer y presentar un modelo del proceso que utilizas para determinar la importancia de una idea pensando en voz alta. El modelado debe realizarse utilizando textos cortos. Centrarse no sólo en las conclusiones sobre lo que es importante sino en cómo y por qué se ha llegado a esas conclusiones.

– Invitar a los estudiantes a leer un texto y a comunicar a sus compañeros lo que creen que es importante (en grupos pequeños). Los estudiantes deben proporcionar alguna evidencia o razonamiento para justificar sus juicios. Gradualmente diversificar el tipo de texto y permitir a los estudiantes interactuar más.

– Los estudiantes pueden reunirse en pequeños grupos o parejas para comparar ideas sobre qué es lo más importante de un texto y sobre cómo llegan a esa conclusión. Se pueden crear grupos para los alumnos que necesiten más modelado o instrucción explícita.

-Promover una discusión en el grupo en la que den puntos de vista sobre cómo llegaron a sus conclusiones y acerca de la relevancia que tiene el determinar cuáles son las ideas importantes en un texto para poder comprenderlo.

-Realizar las actividades anteriores con diversos textos

5. VISUALIZAR

Actividades sugeridas:

Visualizar con libros de imágenes (sin texto)

Puede parecer que los libros sin texto quitan a los niños la oportunidad de visualizar. Las imágenes que contienen dan al lector algunas pistas, pero hay muchas otras imágenes ausentes. El lector utiliza las ilustraciones del texto y crea las suyas propias para construir el significado de la historia. Hasta los niños muy pequeños pueden dibujar esas imágenes que han creado en sus mentes.

Visualizar a partir de la lectura en voz alta.

Una forma de animar a los niños a visualizar es mantenerlos frente a ti mientras les lees un texto. Se tiende a leer a los niños los libros situándolos frente a éstos de manera que puedan ver los dibujos. De esta manera se les impide visualizar antes de ver los dibujos. Enseña a los niños el siguiente formato: cuando el libro se encuentra frente a ti, te toca a ti hablar, es tu turno,  cuando el libro se encuentra frente a ellos,  el turno es suyo.

Visualizar a partir del fragmento vivo de un texto

Cuando los niños escuchan un texto bien escrito, pueden mezclar las palabras del autor con sus propias ideas para crear una imagen visual. Añaden su experiencia personal a la escena leída hasta crear un cuadro del suceso. Los niños pueden describir después esas imágenes visuales o realizar un dibujo para ilustrarlas.

Visualizar un texto descriptivo. Hacer comparaciones.

Los textos descriptivos a veces comparan el objeto nuevo que están estudiando con otro más familiar. Por ejemplo, un autor puede comparar el tamaño de una ballena con el del autobús del colegio. Esto ayuda a los alumnos a visualizar el tamaño del objeto de forma más ajustada. Estas comparaciones pueden escribirse o dibujarse.

Crear imágenes mentales que van más allá de la visualización.

Cuando hablamos de visualizar, nos referimos generalmente a los dibujos que vemos. Sin embargo, la visualización puede realizarse con todos los sentidos. Cuando un autor habla del otoño el lector puede visualizar un fuego resplandeciente y malvaviscos asándose. Junto a esta imagen visual, puede que el lector huela los troncos quemados y saboree la dulzura pegajosa de los malvaviscos. Utilizar todos los sentidos ayuda al lector a crear una imagen más completa del texto.

Recuerda que las estrategias deben ser implementadas de manera constante y sistemática. ¡Esperamos que te sean de utilidad!

Fuente: docentesaldia.com

Los beneficios del recreo para el desarrollo de las capacidades sociales

El recreo es un tiempo de descanso en el que el alumnado no solo juega. La Academia de Pediatría de Estados Unidos afirma que también se desarrollan habilidades sociales que no se adquieren en el aula. Para ello, una investigación de la Universidad Estatal de Oregón señala la necesidad de que el patio sea un entorno seguro y de que los supervisores se impliques.

A punto de iniciarse un nuevo curso escolar, docentes y progenitores ya tienen la vista puesta en los contenidos que este año se impartirán en clase. Es en el aula donde se suele poner el foco a la hora de referirse al desarrollo académico, ya que es en ella donde los estudiantes pasan la mayor parte de su jornada. Sin embargo, también hay un tiempo dedicado al descanso que brinda muchas oportunidades para el desarrollo de otras capacidades.

Tiempo para el juego y el desarrollo

El recreo ofrece beneficios al margen del currículo escolar relacionados con la libertad de la que disfruta el alumnado en el patio. Un área de juego en la que no solo se desarrolla la actividad física, también se trabajan habilidades como la resolución de conflictos o el trabajo en equipo, según una investigación de la Universidad Estatal de Oregón. Este estudio corrobora lo que ya recoge la Academia de Pediatría de Estados Unidos (AAP, por sus siglas en inglés).

La APP defiende el recreo como un componente necesario en el desarrollo del niño. Desde esta institución consideran que las interacciones entre compañeros que se producen en estos recesos son un complemento único para el aula. Comunicación, negociación, cooperación, intercambio y resolución de problemas son algunas de las habilidades que adquieren durante este tiempo de descanso.

beneficios del recreo

El estudio de la AAP recomienda que el recreo sea considerado como tiempo personal del alumnado y que no se prive de él a los estudiantes por razones académicas o como castigo. En el documento ‘El papel esencial del recreo en la escuela’ señala que “el procesamiento cognitivo y el rendimiento académico dependen de descansos regulares del trabajo concentrado en el aula”. Y esto ha de aplicarse tanto a adolescentes como a los niños más pequeños.

Sobre su duración y frecuencia se apunta a que ha de ser la suficiente para que el alumnado pueda relajar su mente. Reducirlo al mínimo podría ser contraproducente, ya que estos descansos ayudan no solo a mantener una buena salud física y al desarrollo social, también a mejorar el rendimiento cognitivo.

Recreo seguro y supervisado

Para que esto sea así, el recreo debe desarrollarse en un entorno seguro y bien supervisado, tanto si está estructurado como si no lo está. “Aunque las escuelas deberían prohibir los juegos y actividades que no sean seguros, no tendrían que interrumpir el recreo por completo solo por preocupaciones relacionadas con la seguridad de los niños. Las condiciones ambientales, el buen mantenimiento del parque infantil y los supervisores bien entrenados son los componentes críticos del recreo seguro”, sostienen desde la Academia de Pediatría.

recreo juego

Por su parte, William Massey, autor principal del estudio de la Universidad de Oregón, se muestra contundente: “A lo niños les gusta jugar y necesitan el recreo. Pero no podemos pensar en él en términos de tenerlo o no. El recreo puede ser bueno para el desarrollo infantil, pero también puede ser un desastre absoluto si no se hace bien”. Y pueden surgir conflictos: “Sabemos que los niños aprenden mejor cuando son más activos, pero la calidad de la experiencia es importante. He visto un receso de 20 minutos donde un tercio de los niños se pelearon. Los niños no vuelven a clase listos para aprender después de un recreo como ese”.

Para tratar de evitar esta situaciones, el equipo de Massey ha desarrollando su investigación observando los recreos de 495 escuelas. Los investigadores descubrieron que para que este descanso sea de calidad tiene que cumplir con una serie de pautas: las transiciones hacia y desde el patio han de evitar los problemas; deben contar con varias opciones de juego; han de ser capaces de resolver conflictos entre ellos; debe haber poca violencia o intimidación; y los supervisores adultos han de ser conscientes de la importancia de este tiempo dedicado al descanso también para el desarrollo académico del alumnado.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

6 claves para educar mejor

 

Educar es una experiencia muy bonita, pero también con momentos de dificultad. En la actualidad, a pesar de tener acceso a un gran número de información sobre cómo educar, parece que, en ocasiones, seguimos perdidos. El psicólogo Miguel Ángel Rizaldos nos habla sobre cómo educar mejor.

Hoy en día, existe acceso a numerosas guías y métodos sobre educación, pero lo cierto es que los padres cada vez parecen estar más perdidos respecto a la forma de educar a sus hijos, ¿por qué?

Considero, por mi experiencia de psicólogo de más de 28 años, que la sobreprotección que mantenemos hacia nuestros hijos impide poner en práctica la información sobre educación a la que tenemos acceso.

Los padres, madres y educadores podemos llegar a ser como helicópteros: estamos todo el día encima de los menores. Esto no favorece un desarrollo sano, ya que los niños necesitan descubrir y experimentar por sí mismos. Y estar continuamente bajo la supervisión de sus mayores no lo facilita.

Además, no podemos olvidar que los padres, madres y educadores también transmitimos nuestros miedos y carencias. Nuestros hijos son fiel reflejo de nosotros.

Padre hablando con su hija

La educación en la actualidad

Es verdad que la realidad resulta algo más compleja ahora, aunque en lo esencial sigue siendo la misma, pero con más tecnología.

Creo que existe poca naturalidad y sentido común. Por un lado, queremos no equivocarnos nunca y hacer todo perfecto en cuanto a la educación de nuestros hijos e hijas y, por otro, deseamos también que sean perfectos. Sin embargo, esto es contraproducente y justo favorece que consigamos lo contrario.

Es cierto hay que educar lo mejor posible, pero no podemos olvidar que, en ocasiones, nos equivocaremos y nuestros hijos también. Unas veces se gana, otras se aprende… 

Quizás todo esto tenga que ver con ese impulso de querer tener todo controlado para que salga bien o como nos gustaría. Sin embargo, la vida es incertidumbre la mayor parte de las veces. Y nuestro margen de maniobra es limitado.

Claves para educar mejor

Los elementos fundamentales y básicos para una educación sana serían:

  • Reconocer y valorar los comportamientos adecuados o los que se aproximan. Criticar y señalar los inadecuados de forma constante no ayuda y tampoco es útil. Estar continuamente enfadado no educa.
  • Empatizar, ponernos en el lugar de nuestros pequeños. Nosotros también fuimos niños. Por lo que intentar recordar esa perspectiva que un día tuvimos puede ayudarnos a entenderlos.
  • Coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Es mejor no decir aquello que no vamos a hacer.
  • Escuchar con atención lo que te dicen y sienten nuestros hijos. Esto facilitará nuestra comunicación con ellos.
  • Expresar lo que sentimos. Creemos que no es adecuado expresar las emociones negativas delante nuestros hijos. Sin embargo, es conveniente para que ellos también lo hagan y aprendan a canalizarlas.
  • Cuidarnos. Si al tener hijos, olvidamos nuestras necesidades e intereses, no nos cuidaremos y acabaremos quemados. La cuestión es que si no lo hacemos con nosotros, tampoco cuidaremos bien. Y lo más importante, transmitiremos a nuestros hijos que no es importante el autocuidado.

Dar ejemplo es esencial

Los padres, madres y educadores transmitimos nuestro estilo y educación en valores en la convivencia diaria con nuestros pequeños.

Aunque sabemos que no seremos el único influjo en su futura conducta, debemos tener presente que con nuestra educación marcaremos lo que será su hoja de ruta básica para la vida.

Decimos más con lo que hacemos que con lo que decimos que hay que hacer. Por lo tanto, tenemos que ser más coherentes entre lo que expresamos a nivel verbal y lo que finalmente hacemos. En mi libro Guía para papás y mamás en apuros hablo sobre ello.

Hay que cuidarse para educar mejor

Desde la psicología, podríamos afirmar que “de tal palo saldrá tal astilla”, entonces cuidemos el palo para que salgan buenas astillas.

Cuando nos abandonamos y no nos cuidamos lo que suele ocurrir es que acabamos experimentando el síndrome de burnout o estar quemado. Se trata de una preocupación contante por cuidar de nuestros hijos que acaba convirtiéndose en una pesada carga.

Lo que ocurre es que, como dijimos anteriormente, si no nos cuidamos, no cuidaremos bien. Y lo peor de todo es que a nuestros pequeños les trasmitiremos el mensaje de que cuidarse no es importante. Así, cuando sean adultos lo replicarán y, por lo tanto, no se cuidarán.

Madre explicando a su hija consecuencias del mal comportamiento

Transmitir valores para educar mejor

Los valores que queremos trasmitir tienen que tener su correlato en nuestra conducta. De lo contrario, no transmitiremos nada, todo quedará en palabras. Por lo que es fundamental tener el impulso de la motivación y ser conscientes de nuestra responsabilidad en el futuro bienestar de nuestros menores.

  • Somos la base principal del desarrollo saludable de nuestros queridos hijos.
  • Somos el ejemplo y modelo principal de su comportamiento.
  • Somos instigadores de su desarrollo y aprendizaje.

Ser padres y madres es bonito no fácil. Cuidémonos para sentirnos bien y poder trasmitir así las claves que les ayuden a tener mayor bienestar. Y no olvidemos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra…

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Aplicación del arte en la enseñanza

La implementación de actividades lúdicas como complemento en las clases, enriquece y mejora el aprendizaje de los contenidos.
Tavito De Los Santos
Santo Domingo, RD

Es bien sabido que el conocimiento de la Lengua se logra a través de la lectura y el análisis literario, donde el alumno aprenda a identificar el título de la obra, el autor, los personajes principales y secundarios, el contexto, las ideas principales y secundarias, y cómo no, también a parafrasear, interpretando el mensaje que subyace en el texto, dado que responde a un sentido figurado, en el que se puede expresar verdades de interés social.

Pero para incentivar el hábito de dicho acervo cultural, también se recomienda la lectura lúdica, donde el lector no sólo lea por compromiso o como una tarea impuesta desde la escuela, sino también por entretenimiento y encanto.

Enfoque tradicional

Entre los enfoques de la enseñanza de la lengua se encuentra el tradicional. El Enfoque Tradicional es el primero de todos en aplicarse en la enseñanza, en relación con otros, como el Estructuralismo, el Generativismo, la Gramática Textual , el Enfoque Comunicativo y el Enfoque por Tareas.

El enfoque y la gramática tradicionales se basan en la lectura de obras y en la autoridad de autores clásicos, tales como ocurrió con el Cantar del Mío Cid (anónimo) y Don Quijote de la Mancha, (de Miguel de Cervantes), que contribuyeron a la difusión y el aprendizaje del español culto. Los tradicionalistas reducen el aprendizaje de la lengua al conocimiento gramatical y de las competencias comunicativas.

El método tradicional tiene su origen en las gramáticas grecolatinas del s. II a.C., y se extiende hasta los años 60 y 70, donde el aprendizaje de la lengua consistía en el saber gramatical, que era el arte de hablar y escribir bien; la gramática ejercía una función retórica en lugar de comunicativa; aunque hemos de estar conscientes del rol que juega el aspecto comunicativo en la enseñanza de la lengua; y a la luz de los lingüistas, no así de los academicistas, el habla tiene por objeto la transmisión del mensaje, aún no responda al correcto uso del idioma, a diferencia de la Real Academia Española de la Lengua (RAEL), que utiliza los denominados textos normativos, como la Gramática, la Ortografía y el Diccionario.

Quien lleva el honor de dirigirles la palabra, como no lingüista al fin, debo admitirlo humildemente, reconozco la importancia de la Ortografía y el recto uso de la lengua, conforme a la RAEL; pues, si no se escribe bien, se hace difícil leer e interpretar correctamente; así como si no hablamos bien, también se hace difícil escribir bien.

Pongamos el siguiente ejemplo, ante la palabra ‘termino’ (presente del modo indicativo del verbo terminar, en la primera persona del singular, aspecto imperfecto, voz activa y  forma simple), si no conocemos las reglas de acentuación, podemos leer término (sustantivo que indica el final de algo, y que también puede usarse como sinónimo de un vocablo); o terminó (pretérito indefinido del verbo terminar, en tercera persona del singular, del modo indicativo, aspecto perfecto, aunque de forma simple, y voz activa); lo mismo sucede cuando pronunciamos el  vocablo débito, que también admite triple acentuación, variando así su significado: una prosódica (debito) y dos ortográficas (débito y debitó), no podríamos escribirla correctamente si no dominamos la acentuación; dando lugar a la tergiversación de la idea o el mensaje a transmitir; a sabiendas de que existen palabras que admiten doble forma de acentuación, manteniendo el mismo significado, tales como: período o periodo, chófer o chofer, cóctel o coctel, entre otras.

De igual forma necesitamos dominar las reglas de puntuación para escribir y leer correctamente algunos mensajes, y que los mismos puedan ser asimilados por los demás, ya que no se debe escribir: “Hay que trabajar, sin pausa para poder descansar”; cuando la instrucción sea que: “Hay que trabajar sin pausa, para poder descansar.” Aquí vemos que el lugar de la coma transforma el mensaje.

Enfoque artístico

En el orden artístico, podemos recurrir a algunas composiciones líricas para motivar la lectura e inducir a su análisis, la búsqueda de significado y la ortografía.  Estas composiciones pueden ser extraídas de la literatura y del género musical, así como bien podemos citar algunas composiciones literarias que han sido musicalizadas.

Como por ejemplo:

Caminante, no hay camino, de José Antonio Machado
(Declamada por Joan Manuel Serrat)

Caminante, no hay camino

Caminante, son tus huellas el camino y nada más.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

PERFIL
Tavito de los Santos Doctor en educación
“La enseñanza debe ser lúdica”

Se ha desempeñado como docente a nivel medio en el sector privado, alternando varias áreas. Es técnico evaluador de documentos académicos en la MESCYT y es catedrático en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde imparte las materias de Filosofía y Metodología de la investigación.

Colegio decide enseñar a sus alumnos cómo coser, planchar y cocinar

Un colegio de España sorprendió al mundo luego de decidir implementar una particular clase extraprogramática para inculcar a sus alumnos masculinos sobre la igualdad de géneroa la hora de formar una familia.

El Colegio Montecastelo, de la ciudad de Vigo, sumó clases de cocina, planchado y varias otras actividades “del hogar”, bajo el lema “La igualdad se aprende con hechos”.

Según el coordinador del establecimiento, Gabriel Bravo, estas actividades se realizan para que “el día de mañana estos hombres puedan aportar en sus casas cuando formen una familia”.

“Nos parecía muy útil que nuestros alumnos aprendiesen a realizar estas tareas para que cuando algún día formen una familia se impliquen desde el principio y sepan que una casa es cosa de dos, que no es cuestión de la mujer limpiar, poner el lavavajillas y planchar. Esto permitirá que vayan tomando conciencia y sabrán manejarse en el hogar”, agregó Bravo.

Las clases son impartidas tanto por profesores como por apoderados, todos hombres, y han tenido una buena aceptación por los alumnos, quienes incluso aprendieron costura. “Tenían cierta reticencia, pero se lo tomaron con una actitud positiva. Fue divertido e instructivo a la vez. Estamos bastante sorprendidos y los padres muy contentos”, dijo el docente a cargo.

Fuente: mega.cl