Alexander Fleming, el padre de la penicilina

El 6 de agosto de 1881 nació Alexander Fleming, un científico que dedicó su vida a la investigación y que, como consecuencia de un olvido, hizo uno de los descubrimientos más importantes de la medicina: la penicilina. Este antibiótico que ha salvado millones de vidas también le permitió conseguir el premio Nobel de Medicina en 1945.

El descubrimiento de la penicilina en 1928 por el escocés Alexander Fleming es el caso de serendipia o descubrimiento accidental más importante de la historia.Todo ocurrió cuando el científico escocés se fue de vacaciones y olvidó una placa de cultivo bacteriano donde por casualidad creció un hongo. A su regreso ¡eureka!, se topó con el hallazgo científico del siglo sin el que Fleming, a pesar de ser un brillante investigador, no habría sido más que una nota a pie de página en la historia de la microbiología médica.

 

Alexander Fleming se alistó en el Regimiento de Voluntarios de la Fuerza de Voluntarios de Londres en 1900 con la intención de participar en la guerra de los Boers, pero ésta terminó antes de que su unidad llegara a embarcarse. También fue miembro del club de fusileros de la Escuela de Medicina. Su capitán le sugirió que se uniera al departamento de investigación en el St Mary’s, donde se convirtió en bacteriólogo asistente de sir Almroth Wright, pionero en vacunas e inmunología. Fleming fue un alumno extraordinario y en 1908 logró la medalla de oro de la Universidad de Londres y comenzó a dar clases en el St. Mary’s hasta 1914. En 1915 se casó con Sarah Marion McElroy, una enfermera con la que tuvo un hijo, Robert Fleming.

En 1908, Alexander Fleming logró la medalla de oro de Universidad de Londres y empezó a dar clases en el St. Mary’s Hospital de Londres

Durante la Primera Guerra Mundial, Fleming sirvió en el Cuerpo Médico del Ejercito Real en el frente occidental, en Francia, y a su regreso obtuvo el puesto de profesor de Bacteriología en la Universidad de Londres, y en 1951 fue nombrado rector de la Universidad de Edimburgo.

Primeros descubrimientos

En 1922, Fleming descubrió la lisozima, una enzima bactericida que impide las infecciones y que se halla presente en numerosas sustancias segregadas por los seres vivos, como las lágrimas, la saliva o las secreciónes nasales y que actúa como una barrera contra las infecciones. El hallazgo fue muy importante ya que demostraba la posibilidad de que existieran sustancias que, siendo inofensivas para las células del organismo, resultaban letales para las bacterias.

En 1922, Fleming descubrió la lisozima, una enzima que impide las infecciones bacterianas y se halla presente en sustancias como las lágrimas, la saliva o las secreciones nasales

Sobre su famoso descubrimiento, Fleming dijo una vez: “A veces uno encuentra lo que no está buscando. Cuando me desperté justo después del amanecer del 28 de septiembre de 1928, desde luego no planeaba revolucionar todos los medicamentos al descubrir el primer antibiótico del mundo, o el asesino de bacterias. Pero supongo que eso fue exactamente lo que hice”.

Microbios, una nueva era de exploración

La maravillosa penicilina

Así, cuando regresó de sus vacaciones en 1928, Fleming estudió las mutaciones en los cultivos de estafilococos que había dejado apilados en un rincón de su laboratorio. Observó que habían sido accidentalmente contaminados por un hongo. Las colonias de estafilococos que rodeaban al hongo habían sido destruidas, mientras que otras colonias de estafilococos más lejanas estaban intactas. Fleming hizo crecer el moho en un cultivo puro y descubrió que producía una sustancia que mataba a varias bacterias causantes de enfermedades. Identificó el moho como perteneciente al género Penicillium y, después de algunos meses de llamarlo “jugo de moho”, el 7 de marzo de 1929 llamó a la sustancia penicilina.

En 1928 observó que sus cultivos de estafilococos habían sido contaminados por un hongo y las colonias que lo rodeaban habían sido destruidas

Fleming realizó varios experimentos destinados a establecer el grado de susceptibilidad, sensibilidad o resistencia de una bacteria al caldo de cultivo de una amplia gama de bacterias patógenas y observó que muchas de ellas eran rápidamente destruidas. Ocho meses después de sus primeras observaciones, Fleming publicó los resultados en una memoria que aún hoy se considera un clásico en la materia, pero a la que por entonces no se prestó demasiada atención. Pese a que Fleming comprendió desde un principio la importancia del fenómeno de la antibiosis (una interacción biológica que consiste en la imposibilidad de que unos organismos vivan en las inmediaciones de otros, debido a que unos segregan una sustancia, llamada antibiótico, que provoca la muerte de los otros) que había descubierto, la penicilina todavía tardó quince años en convertirse en un medicamento de uso universal. En 1944, Alexander Fleming fue nombrado sir y en 1945 recibió el Premio Nobel de Medicina, que compartió con Howard Florey y Ernst Boris Chain, que también realizaron sus trabajos en este campo.

En 1945, Alexander recibió el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de la penicilina, premio que compartió con Howard Florey y Ernst Boris Chain

Tras toda una vida dedicada a la investigación, Alexander Fleming, el padre de la penicilina, murió el 11 de marzo de 1955 a los 74 años de edad en su casa de Londres tras sufrir un ataque al corazón. Su cuerpo fue enterrado como un héroe nacional en la cripta de la catedral de San Pablo, en la misma ciudad donde desarrolló su carrera y que lo vio morir.

Fuente: nationalgeographic.com

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