Libros de texto: el gran dolor de cabeza al comprar los útiles escolares

Los altos precios de los libros de texto para la educación básica y media en los colegios privados es uno de los principales dolores de cabeza de los padres y madres cabezas de familias cada vez que se inicia un año escolar.

No es secreto que muchos centros educativos cambian de editora en sus listas de libros de texto a cambio de determinadas comisiones o compensaciones, pero en realidad el contenido de los textos, independientemente de la editora (Santillana, Susaeta, Norma, SM, entre otras) es el mismo, pues está vigente la disposición del Ministerio de Educación para que los textos se revisen cada cuatro años. Incluso, esa revisión se ha atrasado y están vigentes los mismos textos desde hace más de este tiempo.

Pero pagar más de RD$1,000 por cada libro para usarlo durante un corto período de 10 meses, para una familia con tres hijos y que cada uno requiera al menos 12 libros de texto, implica un gasto que superaría los RD$36,000 sólo por ese concepto, sin incluir cuadernos, útiles escolares, uniformes, calzados mochila y, por supuesto, inscripción y cuota mensual del colegio.

Por eso está creciendo entre los padres con hijos en colegios la búsqueda de alternativas y en ese proceso también se involucran los propios hijos que en procura de ahorrarles un dinerito hacen contactos con compañeros de cursos superiores a ver cuáles libros de texto tienen para comprarlos a mitad de precio o a menor valor, así como para intercambiarlos con los que dejan miembros de familias con estudiantes que no los vayan a utilizar.

Algunos colegios privados, de los que no usan la lista de libros como mecanismo de negocios, promueven con los padres y amigos de la escuela ferias de intercambio de libros en días específicos, para que puedan suplirse de los textos que necesiten y se ahorren una parte importante de los extraordinarios gastos que implica mantener a los hijos en colegios privados de nivel medio. Ni hablar de los de clases más pudientes, aunque en esos centros los padres tienen con qué pagar.

La buena labor del Gobierno de invertir 4% del producto interno bruto (PIB) en educación ha permitido una ampliación de la cantidad de aulas y provocado una emigración de muchos profesores del sector privado que, atraídos por los buenos salarios que ahora se pagan en las escuelas públicas, han decidido pasar al servicio docente estatal.

El resultado ha sido, de un lado, el cierre de algunos colegios privados pequeños ubicados en zonas de bajo poder adquisitivo. De otro lado, se ha producido un incremento extraordinario de solicitudes de inscripción de niños en las escuelas públicas, tan alto que hasta supera la capacidad de las nuevas aulas y por eso muchos cursos tienen 40 y hasta más estudiantes en los centros del Estado, lo cual es antipedagógico, pero a la vez se trata de una realidad social inevitable, dadas las necesidades de la gente.

La sobre demanda de solicitudes de ingresos de estudiantes a escuelas públicas se relaciona con diversos elementos (entrega gratuita de útiles escolares, incluidos los libros uniformes y calzado; entrega de desayuno y almuerzo escolar y, encima de todo, matrícula gratuita).

Solo queda esperar que la inversión del Gobierno en educación sea sostenida en el tiempo y que cada vez se enfoque mejor en cuanto a la mejora de la calidad educativa, además de la infraestructura. Esto contribuirá a que poco a poco la educación deje de ser un jugoso negocio para determinados sectores y se convierta en un servicio público efectivo a beneficio de los más necesitados para que sólo los ricos paguen colegios privados costosos, mientras las familias de clase media y los pobres puedan hacer uso de un servicio educativo público de calidad.

Fuente: eldinero.com.do

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