Niños muy habladores en clase

Es una suerte tener niños y niñas en clase que hablan, que participan, que preguntan, que comunican, pero a veces, pueden llegar a ser muy molestos tanto para el docente como para el resto de compañeros de clase.

Cuando esos niños muy habladores en clase, lo hacen en momentos en los que nosotros docentes, no lo consideramos adecuado, puede convertirse en momentos de tensión y de despiste para muchos. Ese susurro continuo cuando el profesor está dando la explicación de una actividad, comentando el contenido a trabajar o resolviendo dudas en gran grupo, puede ayudar a distorsionar el buen funcionamiento de la clase. Hablar sin parar puede llegar a negar la existencia del otro.

Niños muy charlatanes

Hoy en día los niños y niñas tienen muchas cosas que contar, muchas ideas y anécdotas que compartir con sus compañeros, y debemos partir de la base de que hay que, en primer lugar, facilitarles ese espacio y momento.

En algunos grupos o aulas, funciona muy bien pactar con todo el alumnado, el dejarles los primeros 10 minutos de clase para que hablen y charlen, y después deberán respetar los momentos en los que se requiere el silencio, para poder hacer la explicación necesaria y así no molestar al resto de compañeros.

Hoy en día existen metodologías que, de una u otra manera permiten que estos niños y niñas, que necesitan hablar más, que necesitan comunicar más, puedan hacerlo, a la vez que trabajan en lo que corresponde en ese momento. Estos niños y niñas tienen, en muchas ocasiones, la necesidad de hablar, y nosotros docentes, podemos orientar a que hablen de la materia que corresponde. Mandarles callar de forma continua, desgasta al docente y al propio alumno hablador.

Consejos para profesores de niños muy habladores en clase

Aquí te dejo algunos consejos, que quizá, puedas emplear en tus clases:

– Es interesante explicarles la importancia de la escucha y el respeto. No con un sermón o charla magistral, sí con una dinámica o actividad adecuada a su edad.

Pactar normas de clase, como comentaba antes; que queden visibles para todo el alumnado y que estén redactadas en positivo, por ejemplo: “cuando un compañero o compañera habla para todos, el resto escuchan”.

Que se den cuenta que damos por válido lo que dicen, que aprobamos su participación, pero que esta debe ser adecuada al desarrollo de la clase.

– Valora qué otras metodologías podrían funcionar en el grupo donde das clase. En ocasiones es más fácil y adecuado que el docente se adapte a las características del grupo, que el grupo se adapte a la metodología del profesor. Por ejemplo, aprendizaje cooperativo o basado en proyectos.

Prepara clases participativas y amenas, los niños y niñas necesitan hablar, moverse, comentar… Es tanto el estímulo y competencia que tienen fuera del colegio, que los docentes debemos estar preparados para sacar lo mejor de ellos y ellas desde sus propias características y capacidades, y siempre adaptándonos a los tiempos que corren.

– En casos puntuales, la coordinación con la familia puede hacerse muy necesaria. Hay niños y niñas que hablan mucho porque necesitan ser escuchados.

Presta especial atención a esos niños y niñas habladores. Se despistan más fácilmente en clase, por lo que pueden perder ritmo y caer en el fracaso.

Gánatelos, gánate a todos y cada uno de tus alumnos y alumnas. Eres docente por vocación, ¿verdad? Mejor que tú nadie sabrá hacerlo.

Paciencia, ármate de paciencia. Son niños y niñas. No hablan para molestar ni para hacer daño, hablan porque necesitan hablar. Liberan los pensamientos de su cabeza a través del lenguaje.

Fuente: guiainfantil.com

Un año escolar cargado de éxitos y motivación

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

El reloj comienza a sonar a tempranas horas, los padres se preparan para volver a la rutina diaria y los hijos a sus deberes. La razón es que se aproxima el regreso a clases, el comienzo de un nuevo año escolar que debe ser recibido con amor y entusiasmo.

Suele pasar que para los estudiantes este día sea estresante, ya que luego de unas largas vacaciones deben adaptarse nuevamente a los horarios, las responsabilidades y las tareas. Sin embargo, si se inicia con la mejor actitud y con objetivos a cumplir, se puede lograr un cambio positivo; buenas calificaciones, mayores amistades y rendimiento.

Recomendacion para tener un año escolar exitoso:

1- ¡Prepara tu mochila! Esta vez trata de que todo sea diferente, si te agrada la idea forra tus cuadernos y diséñalos con etiquetas que te fascinen, crea tu propia colección con los útiles escolares, así amarás más llevarlos contigo y hacer tus tareas.

2- Deja que las personas conozcan por tus acciones a tu nuevo yo! No te encorves sobre tus libros o arrastres los pies y agaches la cabeza mientras caminas. Párate derecho y con orgullo, camina con la cabeza en alto y ¡deja que tus libros sientan que están en buenas manos! Sé amistoso y saluda a tus amigos y a los nuevos compañeros que conozcas. Tener buenos amigos aumentará tu confianza y pasarás momentos inolvidables en la escuela.

3- Toma notas en clases y escucha al profesor. Puedes haber escuchado en el pasado esto muchas veces, pero esta es una buena idea. Si verdaderamente escuchas al profesor y tomas notas, ahorrarás mucho tiempo en las tareas y realmente aprenderás.

4- No entres en pánico cuando escuches, “¡Mañana habrá un examen de los capítulos 6 al 10 de su libro de sociales!”. Si entras en pánico, no será de mucha ayuda. Puede empeorar las cosas. Relájate y revisa tus notas y tu libro.

5- Averigua cómo graduarte con honores. Puede sonar extraño pensar en esto desde el primer día, pero la verdad es que si preguntas temprano a tus profesores y consejeros sobre lo que puedes hacer para obtener honores para graduarte, estarás más apto para trabajar por ello. Te dará una meta por la cual esforzarte.

 

Acompañamiento de los padres en el año escolar 

Desde antes de llegar el comienzo a clases, los padres tienen el deber de motivar a sus hijos utilizando expresiones tales como: “Tú puedes lograrlo”, “Eres inteligente”, “Confío en ti: vas a conseguirlo”, “El esfuerzo tendrá su recompensa”, “Puedes contar con mi ayuda”. Según expertos, la motivación es clave en el aprendizaje. Un niño sin motivación se negará a atender en clase. Buscará distracciones de cualquier tipo o intentará llamar la atención mediante un comportamiento no deseado. Un niño motivado, sin embargo, se mostrará ilusionado por aprender y tendrá muchísimas más posibilidades de terminar el curso con un excelente resultado.

El comienzo del colegio. Periodo de adaptación para niños

El comienzo del colegio es siempre una experiencia diferente para los niños que, en ocasiones, puede resultar dura. Para suavizar esta situación, la primera vez que el niño va al colegio precisa de un periodo de adaptación en el que deben colaborar padres y profesores a partes iguales.

Marta Victorio Blanco, educadora infantil de la Escuela Infantil Mamá Pata, nos descubre cómo debe ser la adaptación de los niños más pequeños a la escuela infantil.

La primera vez del niño en la escuela

Cuando llega el momento de comenzar la andadura escolar por primera vez, se da para los pequeños una situación que, en un primer momento, no es fácil de asimilar.

Y es que, en la mayoría de los casos, acudir a la escuela supondrá la primera vez en la que el niño se separe de su ámbito familiar, donde se siente seguro y protegido. Se encontrará en un lugar nuevo, desconocido para él; con unos compañeros que no conoce y una nueva figura de autoridad, que también le resulta desconocida. Por ello, para hacerles más fácil y llevadero esos primeros días hasta que hacen de la escuela un lugar más donde sentirse seguros, es recomendable realizar el periodo de adaptación.

Es normal que, durante estos primeros días, los niños muestren diferentes tipos de comportamientos disruptivos como respuesta al miedo y a la inseguridad de verse ‘abandonados’ en un sitio desconocido, tales como: llanto, rabietas, timidez, ataques de genio y vómitos. Pero no debemos asustarnos porque es su forma de comunicarnos su descontento y, poco a poco, irán desapareciendo.

El papel de los padres en la adaptación al colegio

Los padres tenéis un papel muy importante durante estos días, ya que vuestra actitud podrá hacer que esta situación sea más llevadera para vuestros hijos. Por tanto, es recomendable que seáis comprensivos con ellos, que les facilitéis este tránsito hablándoles de lo que va a pasar con varios días de antelación.

Podéis acercarlos al centro para que lo vean por fuera y explicarles qué es la escuela infantil y qué relación va a tener con ellos. Intentar comprender sus miedos y temores para saber cómo consolarlos y ayudarles. Y una vez llegado el gran día, evitar las despedidas prolongadas para hacer ese momento más llevadero.

Y, sobre todo, es importante para todos tener en cuenta que cada niño es un mundo particular, diferente a cualquier otro. Por eso, cada uno tendrá una respuesta diferente frente a esta misma situación. Así, los periodos de adaptación tendrán diferente duración en función de la personalidad del niño, y no tenemos que angustiarnos por ello. La mejor respuesta es hacer que todo este proceso de adapación discurra de forma natural.

Fuente: guiainfantil.com

Padre soltero, una tarea difícil pero no imposible

Carlos tenía 30 años cuando su esposa, de 27, murió en un accidente. Quedó solo, con una niña de 5 años y un bebé de ocho meses. Al principio pidió apoyo a su madre, pero ella aún tenía niños pequeños y una nieta a su cargo, por lo que no podía ayudarlo. Su suegra tampoco era una opción, pues vivía en otra ciudad.

Así las cosas, este padre de profesión tecnólogo en sistemas pensó en ese momento que no podría con tanta responsabilidad, pero hoy dice: “Me equivoqué al creer que la crianza de los hijos es función exclusiva de las madres”.

Para la psicóloga Andrea Marcela Carrero, docente de la Unad (Universidad Nacional Abierta y a Distancia), la sociedad suele etiquetar “Solo las madres son quienes pueden instintivamente asumir el cuidado y crianza de sus hijos, y en muchos casos se tiende a desdibujar el papel de los padres”. La experta añade que esto es una cuestión cultural. Sin embargo, “hay que comprender que en el proceso de crianza, un hijo requiere que los padres ejerzan ciertas funciones para contribuir a su desarrollo y a la consolidación de los vínculos afectivos, que generen en los niños un ambiente estable y de protección emocional”, asegura.

En Colombia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends 2015), el 49 por ciento de los niños viven con ambos padres; el 36 por ciento, solo con la madre; el 7 por ciento, con un familiar diferente a los padres; el 5 por ciento, con ningún familiar y el 3 por ciento, es decir unos 400.000 menores, están solo con su padre.

Para Carlos, entender que debía asumir el papel de padre y madre no fue fácil. “Pasé muchas noches tratando de encontrar una solución, pero antes debía entender algo aún más complicado: por qué me pasó a mí, y luego explicarlo a mis hijos”. Decidió contratar una persona para que los cuidara, pero los recursos se agotaron y además sentía que sus niños no recibían la atención que necesitaban, en especial el bebé.

Después de tantas noches de escuchar opiniones de amigos, conocidos y hasta de su propia madre, él asumió que no podía seguir trabajando en la empresa en la que estaba, pues cumplir horarios complicaba la situación. Entonces empezó a trabajar desde su hogar, revisando y actualizando computadores, pero faltaba algo muy importante…¿Cómo organizar el tiempo, el espacio y su mente para el empleo?, ¿cómo alimentar a sus niños, criarlos y ser una familia con todo lo que esto implica?

Atender al bebé, aunque podría parecer lo más complicado, no lo fue tanto porque ya tenía experiencia con su hija. Él acompañó a su esposa en tareas como los teteros, cambiar pañales, bañarlos o vestirlos. Sin embargo, cocinar sí fue un reto, así como lavar, planchar, arreglar las casa y lo propio del día a día. Organizar su tiempo y dividirlo en todas las actividades, dice, fue en realidad su mayor desafío.

Para cocinar, le pidió a una vecina que le enseñara lo básico. Cómo hacer arroz, sopas, carne, pollo y algunos remedios caseros para el resfriado, el dolor de estómago y hasta para combatir los indeseables piojos. “Un día, no recuerdo exactamente cuándo, me di cuenta de que cocinaba, que a mis hijos les gustaba, que la casa se veía bien y que podía ser un padre diferente para ellos: no solo aquel que lleva plata a la casa, sino el que está de verdad”.

Criar es un reto

Juan Carlos Cuervo, psicólogo, magíster en asesoría familiar y profesor del Instituto de la Familia, de la Universidad de La Sabana, explica que “el ideal familiar en los procesos de crianza es un trabajo compartido por papá y mamá, pero ese ideal, por diferentes razones como la muerte de la esposa, el abandono o las separaciones, supone un reto, y sobre todo cuando el encargado es el padre.

“Lo primero que él debe incorporar en su estilo de vida es la disposición por asumir, de forma responsable y constructiva, conductas propias de lo que es ser padre”, advierte Cuervo. En otras palabras, ser consciente de que está solo y debe meterse en su rol de padre, pero así mismo en el de madre, con lo que significa en materia de sentimientos, responsabilidades y actitudes frente a la crianza.

Por su parte, Andrea Carrero indica que los padres no tienen un manual para ejercer ese rol sino que “esa tarea está en un continuo aprendizaje sobre las diversas exigencias y necesidades que los niños enfrentan en cada etapa de su desarrollo. Un padre que deba afrontar solo la crianza de los hijos es una persona que tiene que aprender a distribuir el tiempo de una forma eficaz con el objetivo de cumplir todo lo que encierra formar, orientar, amar y acompañar a la vez”.

Con el pasar de los años, Carlos hizo su propio manual. “Cuando mi hija tenía unos 14 años, vi que podía apoyarme en algunas cosas. Le empecé a poner ciertas responsabilidades, entre ellas ayudarme con las tareas escolares del niño, algunas cosas de la casa y hasta respaldarme emocionalmente, pues para nosotros era la figura femenina, y necesitaba eso para seguir adelante. Hoy, ella tiene 20 años y aún estamos batallando los tres”.

Y es que en verdad, su hija fue un gran apoyo y se convirtió en el motor y la motivación para Carlos. “Me he esforzado por ser un ejemplo para ellos, que se sientan orgullosos, y por eso terminé mi carrera”. A sus 45 años, es ingeniero de sistemas, le va bien económicamente y lo cuenta con emoción. “Quiero que mis hijos también se realicen profesionalmente, pero en lo que los apasione. Los voy a impulsar en todo lo que me sea posible”.

Al respecto, los psicólogos añaden que es primordial que los padres trabajen día a día, realizando actividades y abriendo espacios para que sus niños se vinculen afectivamente en su entorno y se les genere un estado de seguridad en el que vean garantizados sus derechos, de acuerdo con sus necesidades en cada edad. Así mismo, recomiendan autoevaluar su labor como guías en torno a la crianza, e identificar las carencias que sus hijos muestren para darles una respuesta oportuna en pro de su bienestar.

La importancia de la figura materna

“La madre es la persona con quien todo niño crea su primer apego, pues, al nacer y durante los primeros meses, consideran que los dos son uno solo. Son las que satisfacen todas sus necesidades básicas y con quien generan esa conexión emocional especial”, explica la psicóloga infantil y familiar Jackeline Martínez.

En tal sentido, Carrero afirma: “El impacto que para un niño o una niña tenga el no crecer al lado de su madre depende de muchos factores, entre ellos la historia familiar. No es lo mismo que la madre no esté porque murió en un accidente o por una enfermedad, que por causa de un abandono. Cada niño asumirá esto de diversa manera. Lo importante es que quienes lo eduquen y acompañen jueguen un papel fundamental en sus vidas, pues de la calidez, el amor y la seguridad que le brinden dependerá su yo emocional y afectivo”.

A su manera, Carlos asumió que su esposa y madre de sus hijos ya no estaría con ellos, y eso les explicó. “Como mi hija sí convivió con ella, la preguntaba y la extrañaba mucho. Yo no sabía qué decirle, pero tenía claro que hablar con la verdad era lo mejor; el punto era cómo. Entonces lo hice lo más natural posible, explicándole que mamá ya no estaría más con nosotros porque se había ido al cielo, un lugar desde donde nos podía ver y cuidar, pero nosotros no a ella, y que en la medida en que la recordáramos estaría acompañándonos”. En su momento, la niña fue quien se encargó de hablarle de la mamá a su hermanito. Dónde estaba, por qué se había ido y lo que significaba para ellos.

Bibiana Castillo, especialista en psicología de la niñez y la adolescencia, sostiene que el impacto que puede ejercer en un niño la ausencia de la figura materna depende de cómo se le ha explicado y enseñado sobre el rol de madre. “Sea cual sea el motivo por el cual ella no está, es importante que exista. Puede ser en la presencia de las abuelas, las tías o las madrinas, pues ese referente femenino es importante”.

Por su parte, el profesor Cuervo añade que lo valioso es enseñar a los hijos la importancia de crecer en situaciones que requieren un esfuerzo adicional, e incluso en las capacidades particulares que se desarrollan cuando se tienen que superar dificultades; en otras palabras, cómo aprender a ser resilientes en la vida. Carlos lo ha aprendido y aplicado sobre la marcha.

“Con el pasar de los años, entiendo que pude haberme equivocado muchas veces, pero creo que no estuvo tan mal. Aunque todos los niños deberían tener una madre y un padre, las circunstancias en cualquier momento pueden cambiar, y asumir el papel de padre no solo como título, sino realmente amando, cuidando, enseñando, me hizo entender que la crianza no es solo de las madres; los padres podemos y lo hacemos bien”, puntualiza.

Fuente: abcdelbebe.com

10 Trucos para enamorar a tus alumnos el primer día de clase

El artículo de hoy es uno de esos artículos que se basan más en la experiencia personal que en la teoría. Son pequeñas actuaciones que voy llevando a cabo durante estos últimos años y quiero pensar que con cierto éxito. Los trucos de los que quiero hablar hoy se caracterizan principalmente por su sencillez, ya que todos somos capaces de llevarlos a cabo en nuestras sesiones lectivas.

En la actualidad, hay un término inglés que se ha popularizado enormemente en distintos campos y disciplinas, también en la Educación. Se trata de la palabra engagement. Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano a todos. Este término no es otro que enamorar.

¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?

Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir, que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos que creo te pueden funcionar:

1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.

2. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.

3. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de Youtube, muy popular entre los alumnos.

4. Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

5. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

Fuente: justificaturespuesta.com

16 de agosto: Día de la Restauración Dominicana

Este jueves se conmemora el aniversario número 155 de la Restauración de la República Dominicana.

El Día de la Restauración Dominicana se conmemora cada año en recuerdo al inicio de la Guerra de la Restauración de la soberanía dominicana el 16 de agosto.

El origen de este día lo encontramos en el día en el que comenzó la Guerra de la Restauración para volver a conseguir la República Dominicana la propia soberanía que había sido arrebatada por España el 16 de agosto de 1863.

El 16 de agosto es un día de recuerdo del comienzo de la Guerra y de recuerdo de todas aquellas personas que lucharon el conflicto y murieron en el mismo.

La Guerra tuvo lugar entre los años 1863 a 1865. El detonante del conflicto fue que España había vuelto a reconquistar la República Dominicana tras 17 años de Independencia.

Pedro Santana arrebató el poder a quien era en ese momento el gobernador del país. Tras este hecho las autoridades empezaron a imponer sus normas a la ciudadanía a través de lo que se conoce como bagajes. Los bagajes consistieron en que cada ciudadano debía de entregar a los militares españoles los animales que tuviesen. Se estableció el monopolio del tabaco, aranceles afectando todo ello a la clase obrera del país. En este momento estaba siendo controlado por los españoles.

El 16 de agosto del año 1863, tras el Grito de Capotillo en el que Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez levantaron la bandera dominicana en el cerro de Capotillo de Santo Domingo, dio comienzo la Guerra de la Restauración Dominicana.

En el transcurso de la guerra las pérdidas humanas fueron muy numerosas, tanto por parte de los españoles con de los dominicanos. La fiebre amarilla también estuvo presente en este conflicto y fue la causante de la muerte de muchas personas de la población dominicana y militares españoles y dominicanos. Las tierras de campos fueron destruidas así como una pérdida muy numerosa de animales.

El 3 de marzo de 1865, la reina Isabel II ordenó el final de la guerra. Más tarde el 15 de julio, los militares españoles que allí se encontraban volvieron para España.

Esta Guerra trajo para la República Dominicana al igual que para Cuba la satisfacción de haber conseguido vencer a España en un conflicto de tal envergadura, aunque las pérdidas tanto humanas como materiales fueron demasiado cuantiosas.

Después de este guerra y en recuerdo de los suyos, de todos aquellos que dieron la vida por la libertad, por ganar la guerra, por conseguir de nuevo la independencia que había sido arrebatada por España, la República Dominicana celebra orgullosa el 16 de agosto esos años de tanto sufrimiento para los suyos, pero que al final y a pesar de todo el dolor causado consiguieron la independencia.

 Fuente: dia-de.com

Técnica de las palabras clave para que tu hijo comience el colegio con ilusión

Muchas veces solo necesitamos una palabra de aliento. Tal vez dos. ‘Tú puedes!’. ¿No te ha sucedido que ante un momento de desánimo escuchas unas palabras motivadoras de la persona indicada y te sientes inexplicablemente poderoso o poderosa? Imagina lo que supone para un niño oír a sus padres (referencia básica para él) ese: ‘Puedes lograrlo’.

Palabras clave para que el niño empiece el colegio con ilusión

Con esta idea, unos profesores han lanzado una fantástica idea para el comienzo del colegio: motivar a sus hijos mediante las palabras (que a menudo es el mejor alimento para la autoestima de los niños). Descubre en qué consiste la maravillosa técnica de las palabras clave para que tu hijo comience el colegio con ilusión… ¡y mucha energía!

Bastó una imagen en las redes sociales para descubrir una de las técnicas más eficaces y sencillas para ilusionar y motivar a los niños a comenzar el colegio. Una simple imagen: la de unos lapiceros con mensaje. Unos lapiceros con palabras ‘mágicas’. Sí, mágicas porque consiguen efectos maravillosos en los niños.

La imagen comenzó a circular entre padres y profesores. ¿Cómo no se nos había ocurrido esto antes? ¡Es una idea fabulosa! Solo necesitas unas palabras clave para que tu hijo comience el colegio con ilusión. 

La técnica es muy sencilla: cuando prepares el material escolar para la vuelta al colegio, después de forrar los libros y escribir el nombre de tu hijo en cuadernos y ropa… llega lo más importante: las palabras clave. Puedes hacer una lista con frases motivadoras y dejar las palabras escritas en los lapiceros de tu hijo, en un post-it dentro de los libros o en los cuadernos… en la goma de borrar… ¡donde se te ocurra!

Aquí tienes algunas frases que puedes utilizar. Quizás te sirvan como guía a la hora de apuntar tus palabras motivadoras en el material escolar de tu hijo:

1. ‘¡Eres único!’

2. ‘¡Puedes hacerlo!’

3. ‘¡Tú puedes con todo!’

4. ‘Eres inteligente’

5. ‘Mamá te quiere’

6. ‘Papá te quiere’

7. ‘Eres brillante’

8. ‘Eres importante’

9. ‘Confío en ti: vas a conseguirlo’

10. ‘El esfuerzo tendrá su recompensa… ¡seguro!’

Evidentemente, puedes añadir todas las frases motivadoras que se te ocurran, como ‘eres un ganador’, ‘lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se termina…’, ‘Persevera y triunfarás’, ‘hoy será un gran día’… Piensa en esas palabras que pueden ilusionar y hacer sonreír a tu hijo y que generarán en él una gran dosis de pensamiento positivo desde su primer día de clase.

Cómo motivar al niño para el nuevo curso escolar

Después de una largas vacaciones, en donde prima la diversión y la relajación, vuelven las rutinas, el trabajo, los madrugones… Para un niño supone un esfuerzo, un esfuerzo grande. Por eso, es normal que al principio los niños se sientan algo reacios a comenzar el curso escolar. El miedo, la incertidumbre, el cambio de compañeros o/y de profesor… Todo supone un reto para ellos. Por eso, necesitan más que nunca la motivación, necesitan algo que les ilusione.

La motivación es clave en el aprendizaje. Un niño sin motivación, se negará a atender en clase. Buscará distracciones de cualquier tipo, o intentará llamar la atención mediante un comportamiento no deseado. Un niño motivado, sin embargo, se mostrará ilusionado por aprender y tendrá muchísimas más posibilidades de terminar el curso con un excelente resultado.

Existen muchas otras técnicas para motivar a un niño y para generar en él pensamiento positivo: ‘la técnica del bote de la felicidad para generar pensamiento positivo’, ‘la técnica del post-it para motivar a los niños’, ‘la máquina de las sonrisas’… El objetivo de todos ellos es el mismo: mejorar la confianza del niño en sí mismo. Ni imaginas lo poderoso que es alguien que confía en sí mismo.

Lo resumiré con la frase que Carolina Marín, campeona de tres mundiales seguidos de Bádminton utiliza para explicar sus triunfos: ‘Puedo porque pienso que puedo’. Esa es la actitud que debes contagiar a tu hijo no solo al comienzo, sino durante todo el curso escolar. Y verás los resultados.

Fuente: guiainfantil.com

Bachiller: la decisión está en ti

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Muchos adolescentes cuando entran al bachillerato, comienzan a pensar en la carrera que quieren ejercer en un futuro y en cual universidad les gustaría estudiar. Algunos tienen decisiones claras sobre estos puntos. Sin embargo, puede suceder que el resto se sienta inseguro o confundido al finalizar sus estudios escolares.

En este último caso, es recomendable que estos jóvenes busquen asesoría, ya sea de la mano de expertos o de sus propios padres, quienes son el motor principal para guiarlos en el proceso de perseguir sus sueños y alcanzar el éxito. Pero sin olvidar que existe una línea muy delgada entre ayudar al hijo a elegir una carrera y tomar la decisión por él.

Una de las decisiones que pueden tomar los hijos en este proceso es querer estudiar en el extranjero. Existen diversas razones, por ejemplo, que la carrera que les guste no esté en el país o consideran que yéndose pueden vivir nuevas experiencias y tener más oportunidades.

Es el caso de tres jóvenes con perfiles diferentes que tomaron la decisión de irse a estudiar al extranjero. Todos con expectativas parecidas, ideales contundentes y la motivación necesaria para llevar a cabo sus objetivos.

Priscila Maltés

Tiene 18 años de edad. La razón que la llevó a estudiar al extranjero es que en el país no está la carrera que le apasiona: “A mí me encanta el teatro, todo lo que tiene que ver con arte. Es lo que he hecho desde niña y aquí aunque se está desarrollando la profesión, no me ofrecen lo mismo que si estudio afuera”. 

Una ventaja importante sobre los estudios en el extranjero, es que los jóvenes al finalizar sus estudios pueden implementar en su país todo aquello que no encontraron al momento de entrar a la universidad. Así lo planea Maltés: “Mi visión es volver al país y efectuar algún tipo de cambio con relación a la carrera que estudiaré, para que personas como yo puedan tener la oportunidad sin necesidad de irse del país”.

La joven recomienda a todos los estudiantes que la investigación y la planificación son la base fundamental para saber si es conveniente irse del país. Sobre todo familiarizarse con el proceso que conlleva, ya que el tiempo puede venirse arriba y no resulta tan fácil.

Alexander López

En el caso de Alexander López, él desde pequeño soñaba con estudiar en el extranjero: “Sabía que quería ser científico desde los seis años. Al ver siempre videos científicos por internet, me daba cuenta que eran experimentos en universidades de Estados Unidos, por lo que mi meta es estudiar una carrera que no se ofrece aquí, dígase física mezclado con matemáticas”.

Al preguntarle sobre cuál es el proceso para ingresar a una universidad en el exterior, explica que el primer paso es lograr ser admitido y tener el perfil adecuado para obtener una beca. Recibir respuesta de estas universidades puede tardar aproximadamente siete meses. Luego de ser completado el proceso de admisión aplicas a la parte financiera, donde las mismas universidades según el índice académico pueden otorgar la ayuda.

María Elisa Lama

La tercera joven es María Elisa Lama, de 18 años de edad, la cual estudiará en el exterior Economía y Finanzas: “Decidí irme a estudiar afuera porque tengo una mayor oportunidad de ejercer esa carrera, además me pueden brindar los recursos necesarios para tener más amplitud en el mercado. También considero que allá puedo ver una diferente perspectiva de cómo se trabaja aquí”.

Algo que cuenta Lama es que desde pequeña siempre se esforzó en el colegio para mantener buenas calificaciones; realizaba actividades extracurriculares y trabajos comunitarios. Esta variedad de actividades la ayudaron en el proceso de aceptación y a recibir la beca.

“Lo principal es que conozcan sus prioridades para saber qué quieren hacer y si de verdad quieren enfocarse en eso. No dejar nada para último, comenzar desde pequeño y crear esa costumbre de mantener un buen índice, porque eso puede ayudar no solo en el estudio, sino también en futuros trabajos”, recomienda Lama a los jóvenes que van a la universidad.

Luis David Sena, representante de la juventud dominicana en el extranjero, recomienda lo siguiente a jóvenes que aspiran estudiar en el extranjero: 

1- Si decides irte a estudiar al extranjero, debes empezar el proceso con tiempo desde el bachillerato, ya que en tres meses no puedes cumplir con todo lo requerido. El tiempo es regla de oro en este trayecto.

2- Hay un compromiso, ser consistente con el perfil que tú quieres desarrollar, el comité de admisión se da cuenta si estás haciendo trampa enseguida. En el caso de Alexander, es un perfil de mucha consistencia, él también hizo materias online de alto nivel del modelo americano de High School y terminó con honores, lo que le permitió entrar a una de las mejores universidades de Estados Unidos.

3- Algo que también influye mucho es el apoyo de los padres, estos tres jóvenes son una prueba de que padres comprometidos, hijos exitosos.

Sena resalta que la oportunidad de estudiar en el exterior y recibir becas, no solo se limita a estudiantes que van a colegios bilingu¨es o que pertenecen a un particular bloque, sino que son decisiones personales sin importar el status económico, género, religión o cualquiera de las variables.

La destructiva nota de una profesora a una alumna que indigna a todos

Un psicólogo compartió en sus redes sociales la nota que una profesora dejó en el cuaderno a una niña de seis años. La nota ha indignado tanto a psicólogos como a educadores y padres. ¿La razón? Lejos de ser una calificación o una nota para mejorar el rendimiento de la pequeña, se trataba de una nota totalmente destructiva. Lo malo es que no era la primera vez que esta pequeña recibía una nota así. ¿El resultado? Su problema con las matemáticas y la lengua, lejos de mejorar, no para de crecer…

Esta es la destructiva nota de una profesora a una alumna que nos hace reflexionar sobre la docencia

La nota dice muy claro lo siguiente: ‘Muy distraída y lenta’. No es la única advertencia de la profesora a su alumna. Su cuaderno estaba lleno de marcas señalando todos los errores que la niña cometía. Ninguna para señalar los aciertos. Además, escribía de forma esporádica mensajes similares, como ‘muy vaga’, ‘sin atención’…

El caso de esta pequeña, con sus dificultades y particularidades, ha incendiado las redes sociales, y ha servido para reflexionar, una vez más, sobre la importancia de potenciar la empatía entre los docentes. El caso lo ha sacado a la luz el psicólogo Agustín Soria Viña. Explica la historia de esta niña, que vive en un barrio conflictivo de Argentina, con pocos recursos, y algunos problemas de aprendizaje. En su nota, explica lo siguiente:

‘Ayer conocí a L. Tiene seis años, se encuentra en primer grado y vive en un barrio complejo y carenciado de la ciudad de Rosario. La niña se hace presente e ingresa al espacio portando una pícara sonrisa en su rostro y una rosa y pesada mochila en su mano derecha. Comenzamos a interactuar por motivos que hacen a la construcción de un vínculo terapéutico.

Se le pregunta por su escuela y afirma que le agrada concurrir a la misma yque disfruta con Lengua y Matemáticas…

Sin embargo, la pequeña acudía a terapia porque solo conocía ciertos números y las vocales. Llevaba consigo un cuadro con los números hasta el 50 y el alfabeto, pero la profesora no le permitía utilizar esa pequeña ayuda… La niña, a pesar de todo, lo intentó. La respuesta, imagina: sus errores bien marcados y la nota en grande advirtiendo de un problema de ‘lentitud’ y falta de atención.

El psicólogo también advierte en su explicación que la profesora utilizaba para enseñar vocales y números la repetición sistemática. Nada de juegos, ni proyectos, ni actividades atractivas. El clásico ‘copia 100 veces el alfabeto’.

Pero el texto del psicólogo recalca (sobre todo) el gran error de ‘etiquetar a la niña’ como lenta y distraída:

‘Y encima, la docente sólo marcaba sus errores. Ni siquiera los visualizaba como parte del proceso de aprendizaje. Lo marcaba para estigmatizar, para herir, para hacer que sus alumnos, en este caso L, padecieran ir a clases, y aún peor, que temieran equivocarse.

La niña, que está en plena construcción de su subjetividad y por ende de sus aprendizajes, se sumergía en un abismo de calificaciones absurdas y patologizantes. Lenta, distraída, sin atención, vaga…

L, no consiguió mostrarnos ni una actividad que haya realizado bien. Sólo decía “acá me equivoqué”, “ahí me confundí”, “eso lo hice mal”. Resaltaba todo lo negativo, como su maestra’.

El problema aquí es que el profesor solo recalcaba los errores de la niña, anulando por completo su confianza en sí misma, su autoestima y por supuesto, su ilusión. Le enseñaba con una metodología aburrida, sistemática, sin tener en cuenta además sus problemas y lagunas de base, sus progresos y sus obstáculos, encaminándola sin remedio hacia el fracaso escolar…

Una reflexión que puede servir en cualquier lugar, en donde exista una carencia de empatía y conexión entre profesores y alumnos. Tal vez, rescatando este importantísimo valor y armándose de herramientas ilusionantes, se consiga mucho más. Con una metolodología basada en los proyectos, en los trabajos en equipo, en la personalización y el respeto del ritmo de aprendizaje de cada alumno, en el aprendizaje positivo, los juegos, la práctica…  Muchos profesores ya apuestan por ello. Afortunadamente.

Fuente: guiainfantil.com

¿Qué es la Globalización en la Educación?

La educación contemporánea debe combinar la enseñanza a nivel local con los conocimientos de validez internacional.

  • En un mundo cada vez más globalizado y conectado, es necesario hacer determinados ajustes en la forma de concebir la educación.
  • Responsables de centros educativos y especialmente profesores necesitan adaptar su forma de enseñar al mundo global.
  • Los empleos en el exterior se encuentran al alcance de la mano, para llegar a ellos es necesario contar con una formación de carácter amplio.

Se denomina Globalización al proceso económico, tecnológico, político, social y cultural por el que diferentes países del mundo unen sus sociedades a través de medios que permiten la comunicación e interdependencia de los mismos. A su vez, este proceso dinámico implica la sucesión de una serie de cambios que se presentan a escala global.

Este proceso implica, por tanto, la eliminación virtual de las fronteras existentes entre los diversos países y mercados. Esto ocurre en todos los niveles posibles, en gran parte gracias a las posibilidades que facilitan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Por lo general, al hacer referencia a este fenómeno se crea un vínculo casi automático con el campo económico. Sin embargo, la Globalización puede tener efecto en diversas áreas, como por ejemplo la educación.

En la época contemporánea, los docentes y centros educativos tienen acceso real y veloz a lo que ocurre en sistemas educativos de todo el mundo. Al mismo tiempo, se enfrentan a un nuevo desafío: el de lograr una educación a escala global para abarcar las necesidades de movilidad de talentos existentes en la actualidad.

El gran obstáculo para este objetivo es que, inevitablemente, la formación se dicta de forma local. Por ello, al hablar de Globalización en la Educación se busca transmitir la idea de generar una educación global, enseñando habilidades y conocimientos de utilidad no solo en un entorno local, sino también mundial.

¿Qué acciones pueden promover el alcance de una educación globalizada? Algunas de las medidas que pueden emplearse por este fin, y que han demostrado efectividad en diferentes destinos son:

  1. Cursos online
  2. Cursos MOOC
  3. Educación con atención a valores
  4. Enseñanza de habilidades
  5. Fomento del aprendizaje de idiomas

Para lograr una Educación verdaderamente adaptada a la era de la Globalización, quizá la herramienta de mayor valor es la educación online. Con esta, las universidades dejan a un lado aspectos geográficos o de cupos de matrícula para la inscripción a sus cursos y permiten la formación de estudiantes de diferentes nacionalidades.

Toda acción que elimine las limitaciones geográficas en la formación o brinde a los estudiantes capacitación para el trabajo sin considerar a este como un elemento únicamente posible a nivel local, puede indicarse como una acción capaz de promover la Globalización en la Educación.

Fuente: noticias.universia.com.ar