Niños muy habladores en clase

Es una suerte tener niños y niñas en clase que hablan, que participan, que preguntan, que comunican, pero a veces, pueden llegar a ser muy molestos tanto para el docente como para el resto de compañeros de clase.

Cuando esos niños muy habladores en clase, lo hacen en momentos en los que nosotros docentes, no lo consideramos adecuado, puede convertirse en momentos de tensión y de despiste para muchos. Ese susurro continuo cuando el profesor está dando la explicación de una actividad, comentando el contenido a trabajar o resolviendo dudas en gran grupo, puede ayudar a distorsionar el buen funcionamiento de la clase. Hablar sin parar puede llegar a negar la existencia del otro.

Niños muy charlatanes

Hoy en día los niños y niñas tienen muchas cosas que contar, muchas ideas y anécdotas que compartir con sus compañeros, y debemos partir de la base de que hay que, en primer lugar, facilitarles ese espacio y momento.

En algunos grupos o aulas, funciona muy bien pactar con todo el alumnado, el dejarles los primeros 10 minutos de clase para que hablen y charlen, y después deberán respetar los momentos en los que se requiere el silencio, para poder hacer la explicación necesaria y así no molestar al resto de compañeros.

Hoy en día existen metodologías que, de una u otra manera permiten que estos niños y niñas, que necesitan hablar más, que necesitan comunicar más, puedan hacerlo, a la vez que trabajan en lo que corresponde en ese momento. Estos niños y niñas tienen, en muchas ocasiones, la necesidad de hablar, y nosotros docentes, podemos orientar a que hablen de la materia que corresponde. Mandarles callar de forma continua, desgasta al docente y al propio alumno hablador.

Consejos para profesores de niños muy habladores en clase

Aquí te dejo algunos consejos, que quizá, puedas emplear en tus clases:

– Es interesante explicarles la importancia de la escucha y el respeto. No con un sermón o charla magistral, sí con una dinámica o actividad adecuada a su edad.

Pactar normas de clase, como comentaba antes; que queden visibles para todo el alumnado y que estén redactadas en positivo, por ejemplo: “cuando un compañero o compañera habla para todos, el resto escuchan”.

Que se den cuenta que damos por válido lo que dicen, que aprobamos su participación, pero que esta debe ser adecuada al desarrollo de la clase.

– Valora qué otras metodologías podrían funcionar en el grupo donde das clase. En ocasiones es más fácil y adecuado que el docente se adapte a las características del grupo, que el grupo se adapte a la metodología del profesor. Por ejemplo, aprendizaje cooperativo o basado en proyectos.

Prepara clases participativas y amenas, los niños y niñas necesitan hablar, moverse, comentar… Es tanto el estímulo y competencia que tienen fuera del colegio, que los docentes debemos estar preparados para sacar lo mejor de ellos y ellas desde sus propias características y capacidades, y siempre adaptándonos a los tiempos que corren.

– En casos puntuales, la coordinación con la familia puede hacerse muy necesaria. Hay niños y niñas que hablan mucho porque necesitan ser escuchados.

Presta especial atención a esos niños y niñas habladores. Se despistan más fácilmente en clase, por lo que pueden perder ritmo y caer en el fracaso.

Gánatelos, gánate a todos y cada uno de tus alumnos y alumnas. Eres docente por vocación, ¿verdad? Mejor que tú nadie sabrá hacerlo.

Paciencia, ármate de paciencia. Son niños y niñas. No hablan para molestar ni para hacer daño, hablan porque necesitan hablar. Liberan los pensamientos de su cabeza a través del lenguaje.

Fuente: guiainfantil.com

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *