Cuando mamá y papá no se ponen de acuerdo en la crianza

Cada vez son más las parejas que se sientan a hablar sobre la educación de sus hijos, comparten opiniones y llegan a acuerdos para educar a los niños del mismo modo. Pero aún hay parejas que no logran ponerse de acuerdo. A veces no saben cómo hacerlo, es lógico, no nos han enseñado a “sentarnos a hablar y a establecer acuerdos”, nos han enseñado a obedecer, a hacer “lo supuestamente mejor” y a seguir las reglas. Pero, cuando en la crianza de los hijos, papá cree que “lo mejor” es educar de una manera y mamá cree que “es mejor” educar de otra…. ¿Qué hacemos? ¿Cómo sabemos qué es lo mejor? ¿Quién de los dos tiene la razón? Realmente, ¿hay alguno que tenga más razón que el otro?

Otras veces, uno de los dos miembros de la pareja descubre un modo de educar basado en técnicas respetuosas y se da cuenta que quiere desbancarse de sus antiguos métodos que, ni funcionan ni transmiten respeto verdadero. Entonces, lo más seguro es que quiera transmitir a su pareja todo lo que ha descubierto y  que desee que ésta deje de lado sus creencias y “se pase a la nueva educación” descubierta.

 

Sea como sea, lo más posible es que la pareja caiga en una lucha de poder por lograr llevarse a su terreno al otro, osea, “tener la razón”.

 

educación niños estar de acuerdo

 

A mi me ocurrió lo segundo cuando descubrí la Disciplina Positiva. Lo veía todo tan claro, sus principios me parecían tan lógicos, era todo tan respetuoso…. que quería que mi marido lo tomase todo con las mismas ganas que yo. No paraba de hablarle con todo lo nuevo que encontraba, le decía que tenía que leerse este libro y el otro, que si esto, que si lo otro….Pero él no lo veía tan claro como yo.

Pronto llegaron las correcciones: el “no hagas esto”, “no hagas lo otro”, “esto así”, “esto asá”….Mi intención no era hacerle sentir mal, sino lograr que los dos actuáramos del mismo modo ante las situaciones con los niños, pero sin darme cuenta inicié una lucha de poder en la que él acabó sintiendo que todo lo que hacía estaba mal hecho para mi. Se sintió atacado y dolido y también empezó a actuar con correcciones sobre lo que yo hacía. Así no íbamos a llegar a ningún acuerdo. Al final, la conclusión fue que teníamos opiniones diferentes y punto, que cada uno actuara del modo que mejor creyera y que no nos corrigiéramos delante de los niños.

No era la solución ideal, ni mucho menos la que yo deseaba, pero al menos íbamos a dejar de estar como el perro y el gato. Comprendí que no podía obligar a nadie a actuar de un modo distinto a sus creencias, igual que nadie podía obligarme a mi, y que lo único que podía hacer era ser coherente conmigo misma y poner en practica lo que estaba aprendiendo.

Cuando crees que existe un modo de educar a tus hijos que puede ayudarlos a ser personas responsables, con habilidades de vida y con valores sociales cuesta aceptar que tu pareja no comparta tu misma opinión, pero el caso es que desde los zapatos de tu pareja, a él o a ella le ocurre exactamente lo mismo que a ti y cree que ese es el mejor modo de educar. Porque una cosas está clara: También quiere lo mejor para sus hijos.

Y suele ocurrir que cada uno piensa en todo “lo malo que puede pasar” en el futuro de su hijo cuando ve a su pareja actuar con el niño de un modo con el que no está de acuerdo (siendo demasiado permisivo o demasiado autoritario), y piensa en que si el niño crecerá sin autoestima, que irá faltando al respeto continuamente, que no se hará responsable, (como en algunos programas de la tele que la verdad, yo prefiero ya ni verlos porque te hacen darle más vueltas a la cabeza de las necesarias).

En fin, volviendo al tema, ante las diferencias de opiniones sobre la educación de los niños creo (y es lo que yo estoy intentando poner en práctica) que lo mejor que podemos hacer es aplicar disciplina positiva con nuestra pareja. Si, también, porque la Disciplina Positiva no solo nos sirve para educar a los niños sino también para relacionarnos positivamente con los demás. Su base es el respeto mutuo, y no hay nada más importante en cualquier relación que eso.

Si tu eres partidaria de la disciplina positiva, algunas actitudes que puedes tomar si tu pareja no comparte la misma opinión sobre este modo de educar es:

  • Empatizar y comprender su punto de vista.
  • Evitar corregirle o sermonearle.
  • No pretender que haga lo mismo que tu.
  • Confiar en tu pareja y cederle control.
  • Sé tu el ejemplo. Haz un curso y aplica las herramientas que aprendas.
  • Explicarle cómo vas a actuar en determinadas circunstancia para que esté [email protected]
  • Expresar tus límites con respeto y amabilidad.
  • Ante momentos de conflicto, esperar a que se enfríe el ambiente antes de hablar del tema.
  • Confía en el proceso de la Disciplina Positiva. Cuando tratamos con respeto a las personas, los demás también nos tratan con respeto a nosotros. Es algo que se contagia poco a poco.
  • Por último, recuerda que no tienes que ser perfecta, que tu familia tampoco necesita ser perfecta, que no hace falta que las situaciones sean perfectas…..y la educación tampoco, ya que si todo fuera “perfecto” perderíamos una parte de la educación muy importante: La humanidad, la compasión y la visión de los errores cómo maravillosas oportunidades para aprender.

Aplicando estos puntos y creando una base de respeto por las creencias y opiniones de la pareja (igual que de los hijos), estoy segura que con el tiempo podrán sentarse a hablar sobre situaciones que les preocupen y llegar a acuerdos sobre el modo de actuar de manera conjunta.

Yo estoy en el proceso de aplicar los 10 puntos. Aún no ha llegado el momento de sentarnos para ponernos de acuerdo sobre cómo actuar frente a situaciones concretas, pero confío en que llegará. Sé que no es sencillo esperar, confiar, ser el ejemplo. Sé que hay cosas que duelen ver o escuchar, que hay otras que provocan miedo a cómo crecerán los niños el futuro. Sé que algunos días son más duros que otros y que hay mañanas que te levantas y lo ves todo negro, pero si CONFÍAS y RESPETAS lograrás la armonía que deseas también con tu pareja.

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