Vacaciones con adolescentes: ¡un desafío para los padres!

Llega un momento en que los hijos quieren andar “solos por el mundo”. Y lo demuestran todo el tiempo y cada vez a edades más tempranas. Como señala Ángel Peralbo, director del área de adolescentes del Centro de Psicología Álava Reyes de Madrid, actualmente a los 13 o 14 años ya quieren veranear por su cuenta: “Se ha adelantado el inicio de todas las conductas de riesgo, como el consumo de sustancias, sexualidad… y, cómo no, también la de romper con los padres. Para estos últimos, este tránsito es muy doloroso, pero no hay que preocuparse, es una respuesta típica de los adolescentes. Hay que asumirla, y actuar en consecuencia”.

Cuando se habla de las próximas vacaciones, es muy común escuchar “¿Ahí vamos a ir? Es un embole, no va ningún amigo”. Hay que tener en cuenta que en esta etapa los jóvenes empiezan a expresar con una claridad descarada sus preferencias y deseos y son precisos para transmitir su disgusto ante una propuesta que no les agrada. Por eso, Peralbo recomienda negociar: “No recomiendo la unilateralidad, aunque a veces no haya otro remedio. Por contra, pienso que la política de pactos con los adolescentes funciona. Lo ideal es que todos se sienten a hablar lo más sensatamente posible, y vean con qué opciones cuentan. Y si es posible, que encuentren soluciones que atiendan a todos”.

Se recomienda hacer una puesta en común de las aficiones o de las cosas que a todos les gustaría hacer, y extraer un compendio de actividades en las que todo el mundo se sienta a gusto al menos durante un rato. Si se puede invitar a un amigo, es una excelente opción. Los adolescentes se sienten contenidos por sus amigos y sienten que las necesidades de comunicación están cubiertas con ellos.

Si van a ir a un balneario pueden establecer de antemano cuántos días a la semana el adolescente tiene permitido salir por su cuenta y cuáles espacios de la familia no son negociables. Por ejemplo, puede levantarse más tarde y desayunar a la hora que quiera, pero debe estar para compartir la cena. También que como mínimo 3 veces a la semana tiene que ir a la playa con los demás, y los otros días puede hacerlo por su cuenta. Si lleva elementos tecnológicos, las reglas pueden ser más flexibles, pero no desaparecer por completo. Por ejemplo, si nunca está permitido usar el celular durante la cena, no debería habilitarse su uso en las vacaciones. Pero sí es una buena idea usar la tecnología a favor de la convivencia: por ejemplo proponerle que sea responsable de sacar fotos y luego editar un video familiar con lo mejor de las vacaciones.

También los padres pueden hacer algo que interese a los chicos y enseñarles a hacer una buena parrilla, alquilar kayaks, canoas, ir a pescar, visitar ferias artesanales, etc.

Para el caso de un viaje, el joven puede ser el encargado de navegar en internet y buscar todas las posibilidades de paseos en el lugar seleccionado y luego entre todos armar el itinerario. Si son por ejemplo 7 días, él podrá seleccionar uno o dos lugares para visitar y los demás estarán a cargo de los padres.

Consejos:
  • Tener paciencia.
  • Entender que “romper con los padres” es una respuesta típica de los adolescentes.
  • La independencia es importante tanto para los adolescentes como para los padres.
  • Entender que ellos (al igual que los adultos) elaboran planes, sueñan, esperan.
  • Pactar con los adolescentes. Hablar, estudiar las opciones, buscar soluciones que atiendan a todos. Una buena idea: hacer una lista.
  • Llevar al lugar de destino algo que al adolescente le haga bien (por ejemplo, invitar a un amigo/a).
  • Los padres no deben discutir delante de sus hijos.

Fuente: mundobebe.com

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