¿Qué tan preparado estás ante un posible sismo?

Es la una de la mañana cuando te despierta un ruido estremecedor: “Alerta sísmica” dice una voz en medio de sirenas y zumbidos de alarma. ¿Qué haces?

Los expertos indican que es muy importante ya tener preparadas ciertas medidas: saber por dónde es mejor salir, por ejemplo, o disponer siempre al lado de la puerta un par de zapatos, un suéter, una mochila o llaves para poder agarrarlos en el camino sin añadir tiempo a la evacuación.

A continuación, algunas recomendaciones para tener en cuenta en caso de sismo o algún otro fenómeno, como incendios.

Accesos y salidas

Lo más importante es planear cómo salir de donde te encuentras si suena la alerta sísmica. ¿Qué escalera es la más cercana? Si los accesos están bloqueados, ¿ya sabes por dónde podrías acceder a la calle o en qué zona es mejor resguardarte si no? En caso de encontrarte en un espacio público, como un centro comercial, ¿recuerdas cuál es la salida más cercana?

Además, tener planeada una ruta no sirve solamente para la evacuación en sí, sino para poder atender mejor las emociones propias y de familiares o vecinos conmocionados por la alerta o el movimiento telúrico..

Si es una casa de dos pisos, es probable que quienes estén dentro puedan salir dentro de los cincuenta o setenta segundos en los que suena la alerta antes de un sismo relativamente lejano e incluso en casos en los que no suene debido a que el epicentro del sismo es más cercano.

Si se trata de un inmueble de cuatro pisos en el que solo hay cuatro o cinco personas por piso —por ejemplo, en un edificio de departamentos—, también es poco probable que se complique mucho llegar a la planta baja incluso si el único acceso son unas escaleras, pues no estarían saliendo tantas personas al mismo tiempo. Pero si hay más de veinte personas en cada piso quizá lo mejor es evaluar si solo deben bajar los de los primeros pisos.

Y es que en casos como esos quienes están más arriba podrían quedarse atorados en las escaleras o sufrir tropiezos. Los expertos en gestión de riesgos recalcan que ya que empieza el sismo no conviene estar en escaleras, debido a que la estructura que las rodea podría debilitarse a causa del movimiento, por lo que es importante que no haya tantas personas saliendo casi en estampida al mismo tiempo.

  • Si es posible salir: Si te encuentras dentro de tu casa, oficina o un lugar que ya conoces, lo mejor es identificar desde antes dónde están los posibles riesgos al salir, como llaves de gas donde podría haber fugas, cables sueltos, bardas, lámparas o postes.

Ya fuera, lo idóneo es dirigirte al punto de encuentro: el círculo pintado de verde donde uno queda relativamente despejado de estructuras que podrían caer.

Es importante que, pese al pánico, no salgas directo a una avenida sin fijarte, pues podrías sufrir un atropellamiento.

  • Si no es posible salir: Busca una zona donde, en caso de colapso, se pueda formar un “espacio vital aislado”. Por ejemplo, un mueble robusto de cierta altura que, si caen los muros, prevenga que se desplomen encima de ti (pero que no sea de tal peso o tamaño que el mueble mismo sea el que pueda caerte encima, como un librero suelto).

Este lugar seguro ha sido llamado en ocasiones un “triángulo de la vida”.

Las autoridades también recalcan que depende de la construcción. Algunas viviendas no pueden pensarse como espacios para “triángulo” pues tienden a tener muchas losas, que caen con demasiado peso como para ser sostenidas por algún mueble. Y si los muros son divisorios, su material usualmente es más endeble, por lo que tampoco es idóneo pegarse a estos. Se recomienda averiguar dónde están las vigas, las trabes y los muros de contención y, ya que empiece a temblar, acostarse o sentarse en posición fetal para que sea menos probable sufrir golpes de objetos que caigan.

Una  posible manera de revisar dónde están los lugares más seguros, si no están disponibles los planos del sitio, es tocar las paredes —”si suena hueco, no sirven”— o hacer pequeños agujeros con un clavo para ver la consistencia y grosor. También se sugiere revisar desde antes si vives en una zona y saber cuándo fue construida tu vivienda u oficina. “Si fue hace más de treinta años, no cumple con las nuevas normas de construcción y hay que fortalecer”, dijo.

Lo que hay que tener a la mano

Una de las recomendaciones clave hechas por las autoridades es tener una mochila de emergencia y resguardarla cerca de las salidas o en un lugar fácilmente alcanzable. Esta debe contener cosas básicas, como agua embotellada, comida enlatada —suficiente para cuatro días—, un silbato —para hacer un ruido distinguible si llegas a quedar atrapado—, un kit de primeros auxilios y lámparas de pila.

También se recomienda guardar copias de documentos, como actas de nacimiento o títulos de propiedad de un inmueble o automóvil; para facilitar su portabilidad, lo mejor es que sean escaneados y guardados en una memoria USB. Puede ser de utilidad guardar en la mochila una copia de las llaves de tu hogar para que puedas reingresar si no las agarraste al salir.

Sin embargo, “cada mochila de vida es un traje a la medida”. ¿Tienes hijos pequeños? Entonces es importante pensar en incluir necesidades como pañales. Si tienes una mascota, conviene meter a la mochila algo de alimento.

Para agilizar la salida no solo sirve tener las cosas ya guardadas y pensar bien en dónde son más accesibles camino a la evacuación o a una zona segura designada, sino delimitar responsabilidades. Cada integrante de la familia o el inmueble deberá tener una función durante el sismo, como ir por la mascota, ayudar a los mayores o ir por la mochila.

También es valioso hablar desde antes con tus seres queridos y conocidos sobre dónde podrían reencontrarse si no están juntos; por ejemplo, establecer que se verán en la escuela o la oficina de algún familiar. Esto sobre todo porque es probable que se caigan las comunicaciones.

Lo más importante es que hagas un análisis de riesgo a partir de estas recomendaciones para que, en caso de que llegue un sismo, sepas qué hacer de una manera casi mecánica y así no solo quedes protegido, sino lo más tranquilo posible incluso en medio de las circunstancias.

 Fuente: nytimes.com

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