Los sueños de Jared tras el telón

Carolina Jiménez
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Santo Domingo

Cada niño trae consigo una ilusión, un sueño que algún día quisiera verlo convertido en una realidad, esa que le dará la mayor felicidad y la motivación de seguir hacia adelante con una visión clara hacia sus metas.

Un día en el colegio, la maestra preguntó a sus estudiantes cuál profesión les gustaría ejercer cuando fuesen grandes. A lo que un niño con cinco años de edad, contestó: “Quiero ser actor”. Desde ese momento, nació el actor, bailarín, cantante y publicista Jared Gómez. 

Gómez cuenta que en el colegio desde niño le manifestaban que tenía actitudes y habilidades para actuar y bailar: “Recuerdo que se estaba montando una coreografía para un carnaval y se necesitaba un líder para formar dentro del baile una letra “S”, yo me propuse hacerlo y lo logré. Ahí demostré esas habilidades para el baile que ya me habían dicho”.

A sus ocho años de edad, inició con formalidad sus estudios de teatro: “Mi primera maestra fue Lidia Ariza, todo lo que sé de concepto de teatro se lo debo a ella. Luego pasé a tomar clases con Laura García Godoy durante seis años, pero fue Nuryn Sanlley quien me dio mi primer papel en la obra de teatro “La Pinky y los piratas de Barbanegra”, y una segunda oportunidad en la obra musical “High School Musical”.

En cuanto al apoyo que recibió de sus padres Gómez explica que al inicio lo tuvo entre comillas, porque siempre fue con condiciones, debido a que estos querían que él se enfocara más en sus estudios: “Para ellos solo era un hobby, mientras que para mí era una pasión”.

Como hijo obediente, cumplió el anhelo de sus padres. Se graduó en 2015 de Publicidad. “Escogí esta carrera porque se relaciona en muchos aspectos con mis quehaceres. Doy clases de baile y elaboro mis propios artes”, agrega.

¿Es fácil llegar a la meta?

Casi siempre para cumplir sueños, se tienen que rebasar cientos de obstáculos. Al preguntarle al artista sobre los suyos, manifiesta que: “He estado muy cerca de obtener papeles que siempre quise y al final se lo dan a otra persona, pero eso no me detiene, porque sé que es algo común y me enfoco en seguir trabajando con pasión y profesionalidad para sobrepasar el nivel que quiero”.

La obra teatral más reciente en la que participó se llama “Anchoítas”. Gómez dice que un día sin esperárselo, Luis Marcell, director de la obra, lo llamó para que asistiera a una reunión, allí de inmediato le dio el personaje de “delivery”. El resto es historia…

Producir una obra de teatro es una de las metas que se propone: “Siempre ha sido una de mis metas producir o dirigir yo mismo una obra, aunque como en todos los inicios sea una versión reducida, trabajaré para que sea de alta calidad con una gran historia”, expresa.

“Actuar y bailar son una de mis mayores pasiones, siempre pensaré que me falta algo más por hacer; un papel más difícil o protagónico, una nota más alta o un salto más difícil. Soy muy exigente conmigo mismo”, puntualiza.

La historia de Gómez muestra que nunca es tarde para soñar, que siempre se debe perseguir lo que se quiere con dedicación y perseverancia. Es un ejemplo para muchos jóvenes que por temor no explotan sus talentos, aquellos que vienen sintiendo y demostrando desde su niñez. Como mismo él lo dice: “Nunca es tarde”.

 

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