Los 7 hábitos de las escuelas altamente creativas

ltimamente parece que la actual educación tiene la culpa de todo, incluso de “matar a la creatividad”. Y no es que no la tenga, es que no es la única culpable. José Manuel Picó,humanista y arquitecto, explica en este artículo cuáles son los 7 hábitos que pueden contribuir a transformar la escuela.

La actual sociedad, las propias familias, muchos grupos sociales, ciertos valores de moda o la ausencia de otros imprescindibles ya en desuso… Todo ello está matando, o más bien coartando, muchas de las habilidades imprescindibles para desenvolvernos con fluidez, comodidad y éxito en esta nueva era del conocimiento compartido. Destrezas tales como el espíritu crítico, la capacidad emprendedora, trabajar en equipo, comunicarnos o entender lo que nos comunican, la empatía, etc., están viéndose claramente olvidadas.

Tras analizar la entrevista entre Steve Wozniak y Tony Wagner “¿Qué educación necesitan nuestros hijos para afrontar el futuro?”, así como su imprescindible TEDxNYED “Juego, Pasión y Propósito”,he decidido compartir mis reflexiones en este artículo, analizando las principales causas por las que el actual sistema educativo es absolutamente contrario a los procesos de aprendizaje que favorecen y alimentan la capacidad creativa de niños y jóvenes, siendo esta la habilidad más demandada en una sociedad hiperconectada que avanza, cambia y crece de manera exponencial. Y en la que sólo aquellos que estén preparados y sean lo suficientemente flexibles, creativos y proactivos para adaptarse (o incluso anticiparse) a los procesos de “cambio constante”, podrán sobrevivir y triunfar.

Estos son los 7 hábitos que caracterizan a las escuelas altamente innovadoras, y que gran parte de nuestras escuelas no cumplen:

1.- Celebran y recompensan los logros colectivos

Lamentablemente, la gran mayoría de las escuelas recompensan y celebran los logros individuales, esos que son más fácilmente evaluables. Pero los procesos creativos son un “deporte” de equipo, en los que la colaboración y la cooperación entre las personas son básicas. Como bien dice Walter Isaacson en su libro Los Innovadores, “el s. XXI ya no va tanto de solistas, como de coristas”.

Y como muestra, esta imagen extraída de una conferencia del gran neurocientífico David A. Sousa, donde muestra la diferencia entre la actividad cerebral de un joven aprendiendo de un profesor, o el cerebro del mismo joven aprendiendo en equipo con otros compañeros.

cerebro maestro

2.- El objetivo de su formación no está en la especialización

En muchos de nuestros colegios siguen educando dentro de la especialización en líneas académicas estancas: lengua, tecnología, matemáticas…  Pero la creatividad y la innovación se basa en la interdisciplinaridad y en el aprendizaje basado en proyectos que ya han ido incorporando algunas escuelas.

creatividad

3.- Favorecen la asunción de riesgos y valoran el fracaso como parte del aprendizaje y de la autoestima

El sistema educativo promueve que los estudiantes se dediquen a averiguar y responder aquello que desea el maestro, y a que los maestros eviten los problemas y conflictos. Tanto educadores como alumnos deben intentar eludir fallos y riesgos.

Sin embargo, el mundo de la creatividad está directamente relacionado con la toma de riesgos y la posibilidad de cometer errores y aprender de ellos. Sin ensayo, prueba, error e iteración no existe ni creatividad ni innovación. Aquellas escuelas que han aceptado e incorporado esta premisa como base de todo aprendizaje, están favoreciendo enormemente las capacidades creativas de alumnos y profesores.

En educación, como en ciencia, no cabe duda de que el principal medio para el aprendizaje es el fallo y no el acierto (solo aprendemos cuando necesitamos que mejorar, por tanto, del éxito disfrutamos y del fracaso aprendemos).

Pero evidentemente, los fallos o fracasos son dolorosos, e intentamos constantemente proteger del dolor a niños y jóvenes, tanto en la escuela como en casa. Vivimos en una sociedad hiperprotectora llena de padres superprotectores que quieren hijos perfectos que no cometan errores, que no saquen malas notas que puedan, en definitiva, afectar a su futuro “laboral”. Y no estamos teniendo en cuenta que superar un fallo o recuperarnos de un fracaso es la base de la propia autoestima y del aprendizaje.

Si a los alumnos les damos la confianza para poder equivocarse o fallar sin penalizarlo, les estamos empoderando para no tener miedo a probar nuevas ideas y experiencias, fuente de toda originalidad, creatividad y principio básico de la innovación. Solo si probamos y arriesgamos, podremos innovar y avanzar.

4.- Evitan el consumo pasivo y promueven la creación de conocimiento y el espíritu crítico

En la actual sociedad de consumo, muchas de nuestras escuelas se han convertido en la principal fuente de buenos y leales consumidores. En ellas se imparte una educación directamente ligada al consumo pasivo. Los alumnos se sientan diariamente en ellas y reciben un constante e intenso bombardeo de productos ya pensados y organizados para facilitarles y acelerar su aprendizaje.

Sin embargo, encontramos algunas escuelas donde no se consume conocimiento de forma pasiva, sino que se crea conocimiento de forma proactiva y participativa. Escuelas donde los alumnos crean productos reales para personas reales que no se conforman con lo que les dan ya digerido. Escuelas que basan su aprendizaje en el “learning by doing (aprender haciendo o creando)”, en el “aprendizaje basado en proyectos (ABP)” o el “problem based learning (PBL)”.

Es en estas escuelas donde realmente se estimula, junto con la creatividad, otra de las habilidades necesarias para trabajar, aprender y ser ciudadano del siglo XXI: la capacidad crítica. Los estudiantes, es este proceso de creación y “learning by doing”, aprenden a hacer buenas preguntas.

5.- Cuentan con incentivos intrínsecos para el aprendizaje

La educación que hemos heredado basada en el método lancasteriano de aprendizaje, creado en la revolución industrial y aún vigente en muchas escuelas, dos siglos después, promociona los incentivos explícitos, las “zanahorias y palos”, los premios o becas para las mejores notas o calificaciones.

Pero las escuelas que fomentan una formación creativa, basan su educación en la motivación intrínseca, aquella que verdaderamente no impulsa a crear e innovar. Intrínseca es la motivación que nos hace perseguir un propósito, la que nos impulsa a ser mejores, a crecer, a ayudar a los demás y, en definitiva, a imaginar o querer crear un mundo mejor.

6.- Potencian las disciplinas relacionadas con el arte y las humanidades

Resulta sorprendente como mientras en el sistema educativo español se están reduciendo drásticamente las horas de clases de arte y humanidades (filosofía, música, plástica), en la innovadora y tecnológica universidad americana del MIT (Massachusetts Institute of Technology) los alumnos están obligados a dedicar al menos el 25% de sus horas lectivas a asignaturas tales como música, literatura, plástica o historia. Como Beborah K. Fitzgerald del MIT explicaba en una entrevista del Boston Globe, “los retos que debe resolver la ingeniería… están ligados a realidades humanas”.

Distintas investigaciones científicas como la desarrollada por el profesor Elliot W. Eisner de la Universidad de Stanford o las teorías de las inteligencias múltiples de Howard Gardner demuestran que el estudio de las artes potencia en niños y jóvenes una sensibilidad que les permite desarrollar una ética muy sólida, a la vez que les estimula y potencia otras series de destrezas y habilidades básicas para la fluir con éxito en esta sociedad del conocimiento compartido:

  • Permite concentrar la atención, profundizando en su interioridad.
  • Fomenta la perseverancia y capacita para afrontar lo inesperado
  • Muestra múltiples perspectivas para tener diferentes aproximaciones del mundo que les rodea.
  • Evidencia que las ideas se pueden convertir en realidad a través del emprendimiento.
  • Aprenden a expresarse y a comunicar sin necesidad de palabras.
  • Enseña a tener buen juicio sobre las relaciones cualitativas.
  • Demuestra que no hay una sola solución para los problemas y que las preguntas pueden tener más de una respuesta.
  • Facilita el aprendizaje de las habilidades individuales y las cooperativas, aumentando la confianza en sí mismo y favoreciendo el trabajo en equipo.
  • Desarrolla las habilidades creativas.
  • Fomenta la tolerancia y la apertura de miras.
7.- Poseen espacios flexibles, alegres y creativos que estimulan la imaginación

Loris Malaguzzi, el gran pedagogo italiano de los años 50 del pasado siglo, hablaba de los tres maestros que todo niño y joven tiene: el primero, los adultos, sus profesores, padres y familiares; el segundo, los otros niños, sus compañeros y amigos; y el tercero, el entorno construido, su colegio, su casa, su ciudad. Es evidente que el espacio es un elemento más de la actividad docente, el llamado tercer profesor. El ambiente del centro y del aula constituye un instrumento imprescindible para el aprendizaje de las habilidades creativas.

Uno de los grandes neurocientíficos de este país, Francisco Mora, en su fantástico libro “Neuroeducación”, se pregunta: “¿Por qué enseñar a los estudiantes en clases amplias, con grandes ventanales y luz natural produce más rendimiento en ellos que la enseñanza en clases angostas y pobremente iluminadas?… ¿Es posible que la arquitectura de los colegios no responda hoy a lo que de verdad requiere el proceso cognitivo y emocional para aprender y memorizar acorde a los códigos del cerebro humano, y sean, además, potenciadores de agresión, insatisfacción y depresión?”.

Necesitamos configurar ámbitos versátiles, dinámicos, divertidos, alegres y frescos que estimulen nuestra imaginación y creatividad, y que nos permitan desarrollar adecuadamente las nuevas dinámicas de aprendizaje tales como las inteligencias múltiples, flipped classroom, trabajo cooperativo, actividades maker o de networking-coworking con padres.

Y una última reflexión: no deberíamos olvidar que, si nos lo proponemos, cualquier espacio puede llegar a ser un lugar óptimo para la creatividad y la innovación abierta.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Finlandia está transformando la arquitectura de sus escuelas y este es el motivo

Que Finlandia sea un país de referencia cuando hablamos de educación en las aulas, no es una novedad. Suele ser de los primeros en los famosos informes PISA.

Finlandia siempre destaca en sus resultados educativos, muy por encima de otros países del mundo
Existen muchas diferencias entre Finlandia y países como España

Allí, en Finlandia, no empiezan el colegio hasta los 7 años, no tienen deberes que hacer en casa, no hacen exámenes y su jornada es más corta que para los peques de aquí. Además, el sistema educativo de Finlandia no deja de modernizarse y adaptarse a la innovación y a las nuevas tecnologías. Con motivo de las continuas transformaciones que estamos viviendo a nivel digital, hace aproximadamente un año ya que han implantado una nueva reforma educativa que se conoce comophenomenon learning, veamos de qué se trata.

¿En qué consiste el phenomenon learning?

Los tiempos han cambiado y el sistema educativo de Finlandia se está adaptando. Los niños no necesitan deberes, ni libros de papel, ni siquiera aulas tradicionales.

El objetivo consiste en enfatizar las habilidades de los alumnos mediante proyectos dinámicos y temáticos que sustituyen a las materias tradicionales.

Y eso no es todo: la arquitectura de los colegios también se está adaptando a este cambio para facilitar ese dinamismo y mejorar la comunicación entre los alumnos. Las aulas tradicionales han dado paso a espacios abiertos, paredes móviles y cristales. Los pupitres han sido reemplazados por sillones y pufs. En definitiva, no sabrías distinguir un pasillo de una clase. Y ese es el objetivo: un nuevo concepto de aula abierta que necesita cambios implementados no solo a nivel pedagógico, sino también arquitectónico.

“La apertura apunta a que la escuela responda a las necesidades individuales de los alumnos, dejándoles tomar la responsabilidad de su aprendizaje e impulsándolos a aumentar su autorregulación”, afirma Raila Oskansen, consultora del FGC.

Fuente: muhimu.es

 

Padres separados en Navidad

Si éste es uno de tus primeros años dividiendo la Navidad, no te desesperes. Aunque te resulte extraño hacerlo por primera vez, adereza tus fiestas navideñas con dosis de naturalidad, humor, generosidad y buen rollo. Con este coctel, te asegurarás un ambiente relajado y agradable para tus hijos. En definitiva, una Navidad feliz que, como me decía una amiga el otro día, es lo que interesa.

¿Qué hacemos con los niños? ¿Con quién pasarán la Navidad y el día de Reyes? ¿Cómo les afectarán estos cambios? Periodo de reuniones familiares por excelencia, la Navidad complica un poco las relaciones de las familias de padres separados o divorciados y convierte en una lucha competitiva la compañía de los hijos en estas fechas señaladas. Te decimos cómo mejorar la relación de padres separados en Navidad.

Cómo llegar al cuerdo entre padres separados en Navidad

Dónde comer o cenar los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes con o sin los niños es el dilema al que se enfrentan los padres separados en Navidad cada año.

Es normal que estas fechas se conviertan en una época especialmente difícil para ellos, pues la separación supone muchos cambios en la estructura familiar. Sin embargo, hay que normalizar.

Es cierto que los niños ahora tienen dos hogares y que deben repartir sus vacaciones en distintas casas e incluso en distintos lugares o destinos. Por este motivo, los expertos aconsejan que conviene huir de complicaciones, evitar separar a los hermanos, respetar las tradiciones, si las hay, respecto a dónde pasar las fiestas, con una familia o con otra, para que los niños puedan relacionar la Navidad con los abuelos maternos y la Nochevieja con los paternos, por ejemplo

También hay que evitar comparaciones y comentarios sobre con quién se lo pasan mejor o críticas sobre las costumbres navideñas del cónyuge y su familia.

El asunto de los regalos a los niños es otro de los asuntos espinosos en las Navidades de las familias de padres separados. La tendencia a competir por el afecto de los niños con el regalo más caro o a montar expectativas por la elección de aquel que más ilusión les haga es uno de los errores más comunes y nocivos para la familia en general.

No te compliques, llegar a un acuerdo es lo que mejor funciona. Conviene hacer un esfuerzo por acercar posturas y criterios. Piensa que la desintegración de su unidad familiar preocupa a tus hijos y en Navidad notan más que el mundo en el que vivían se ha roto. Esfuérzate por crear un ambiente seguro y agradable para ellos.

Los que hacemos tristes o alegres la Navidad para los niños somos los padres. Siendo realistas con la situación y con un poco de esfuerzo para evitar discursiones, aunque no se tenga el cuerpo para celebraciones, podemos contribuir a crear un ambiente relajado que repercuta positivamente en la estabilidad emocional de los niños.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

Los 5 signos de intoxicación emocional que debes aprender a reconocer inmediatamente

La inmensa mayoría de las personas pueden reconocer una intoxicación por alcohol. La percepción se altera, se reduce el tiempo de reacción, se desinhibe el comportamiento, perdemos el equilibrio, empeora el control motor y nos cuesta mucho más coordinar las ideas. Sin embargo, muy pocas personas saben reconocer los signos de una intoxicación emocional. De hecho, es probable que pienses que nunca te ha pasado.

Te animo a echar la vista atrás y responder sinceramente estas preguntas:

  • ¿Alguna vez te has sentido enfadado durante horas o incluso días?
  • ¿Has tomado decisiones dejándote llevar por las pasiones del momento y luego te has arrepentido?
  • ¿Alguna vez te has sentido tan agobiado que has estado a punto de abandonarlo todo?
  • ¿A veces no logras sacarte algunos pensamientos negativos de tu mente?
  • ¿A menudo sientes que las emociones te sobrepasan?

Si has respondido afirmativamente a alguna o todas, entonces no hay dudas de que en algún momento has sido víctima de una intoxicación emocional.

¿Qué es exactamente la intoxicación emocional?

La diferencia entre la intoxicación emocional y las emociones que experimentamos cada día radica en su intensidad. En la intoxicación emocional, las emociones toman el mando y la mente racional prácticamente se desconecta, se produce lo que Daniel Goleman denomina “secuestro emocional”.

El secuestro emocional se genera en la amígdala, una estructura del sistema límbico especializada en el procesamiento de los aspectos emocionales de los estímulos a los que nos exponemos. Básicamente, la amígdala actúa como un centinela emocional que avisa a la corteza prefrontal de que algo podría ir mal.

La corteza prefrontal es una especie de termostato que interviene para contener esas primeras reacciones emocionales, ayudándonos a desarrollar una actitud más racional y objetiva. Sin embargo, cuando la situación que estamos viviendo genera respuestas emocionales muy intensas, se produce una especie de desconexión, el sistema límbico asume el mando y la corteza prefrontal no se activa. Como resultado, las emociones fluyen sin contención.

Obviamente, en estas condiciones no podemos tomar buenas decisiones. Cuando estamos intoxicados emocionalmente la percepción se altera, pues lo vemos todo a través de un prisma distorsionado. En ese estado también disminuyen nuestras habilidades sociales, somos menos empáticos y más reactivos y es probable que nuestras inseguridades afloren. De hecho, si has discutido con alguien que estaba intoxicado emocionalmente, habrás notado que en ciertos momentos ni siquiera escuchaba tus palabras o, al menos, no era capaz de procesarlas.

Las señales premonitorias de una intoxicación emocional

En algunos casos, el secuestro emocional se produce de manera repentina, en medio de una discusión acalorada o cuando nos dan una mala noticia que no somos capaces de asimilar. Esos “raptos emocionales” son más fáciles de detectar y, generalmente, duran muy poco tiempo.

Sin embargo, también se puede producir una intoxicación emocional por acumulación, un estado más difícil de detectar ya que las emociones se van depositando gota a gota. Cuando no somos capaces de dejar ir, termina acumulándose cada fuente de tensión, cada palabra hiriente que nos dirigen, cada frustración y cada pequeño fracaso cotidiano, hasta que llega el punto en el que “estallamos”.

Por eso, es fundamental aprender a detectar los primeros signos de intoxicación emocional antes de llegar al punto de no retorno.

Los 5 signos de intoxicación emocional que no puedes ignorar:

1. Te pones a la defensiva

Si reaccionas poniéndote a la defensiva prácticamente por todo es probable que estés dejándote llevar demasiado por las emociones y que hayas entrado en “modo autoprotección”. Cuando las emociones toman el mando nos volvemos hipersensibles, nuestras inseguridades afloran y nos sentimos más vulnerables. La incertidumbre hace que cataloguemos incluso los estímulos neutros como amenazantes, como demostró un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology, haciendo que asumamos una perspectiva más egocéntrica y que intentemos protegernos de los supuestos ataques.

2. Te cierras

El bloqueo es un mecanismo de autodefensa que ponemos en práctica cuando estamos desbordados y no podemos lidiar con lo que está sucediendo. Es probable que te desconectes de lo que dicen los demás e, incluso, de tu propia voz interior que normalmente te anima a ser más razonable. El problema es que las emociones te impiden asumir la distancia psicológica necesaria para poder lidiar con las dificultades. Cuando atraviesas una situación de bloqueo, solo escucharás a tus emociones, lo cual puede conducirte a sacar conclusiones sesgadas.

3. Sientes que estás perdiendo el control

Cuando las emociones se vuelven demasiado intensas, puedes tener la sensación de que estás perdiendo el control. Es probable que sientas que estás muy enfadado, extremadamente triste o muy ansioso, pero aunque eres plenamente consciente de esas emociones, no logras gestionarlas. A menudo esas emociones se alimentan de pensamientos automáticos negativos, ideas que vuelven una y otra vez a tu mente, aunque intentes deshacerte de ellas. Esa sensación de pérdida del control genera a su vez frustración, la cual alimenta aún más el malestar interior.

4. Tienes miedo a soltar

A menudo el vértigo emocional te impide dejar ir lo que te está dañando. Puede parecer un contrasentido, pero el miedo a la pérdida de lo que nos resulta conocido hace que nos aferremos a situaciones que nos lastiman. Cuando estamos atravesando períodos particularmente difíciles, solemos desarrollar una gran resistencia al cambio porque no queremos añadir más incertidumbre a nuestras vidas.

5. Te sientes sobrepasado

En muchos casos, la intoxicación emocional es el resultado de una situación, o conjunto de estas, que han sobrepasado nuestras capacidades. Si comienzas a sentirte saturado o agobiado, es mejor que hagas un alto. Seguir por ese camino puede ser muy peligroso ya que la acumulación del estrés y otras emociones negativas pueden pasarte una factura muy elevada en términos de salud mental y física.

Fuente: muhimu.es

Cómo finalizar bien el primer período del año escolar e iniciar el próximo de la mejor manera

Las reflexiones, acciones y decisiones que tomes en la recta final, pueden ser la clave para iniciar el siguiente año con el pie derecho.

El término de un año escolar significa cerrar una etapa, evaluar y reflexionar para despedirse de un proceso que probablemente estuvo lleno de altos y bajos para profesores y estudiantes. Pero, si bien se cierra un ciclo, es importante pensar que, aquello que se hace hasta los último días, puede impactar de forma positiva lo que sucederá el próximo año. “El fin de año, es realmente el inicio del próximo año”, asegura en Edutopia, Elena Aguilera (consultora en educación y autora de diversos libros sobre entrenamiento de equipos y resiliencia en profesores). Por esto, es importante idear estrategias que permitan empezar con el pie derecho una nueva etapa. Esto exigirá un último esfuerzo en la recta final, pero después habrá valido la pena. Y, ¿qué se puede hacer exactamente para concluir un ciclo y darle un pequeño empujó al que vendrá más adelante? Aguilera sugiere algunas ideas:

Una carta

Empieza por ti. Por reconocer lo que hiciste a lo largo del año, por evaluar lo que aprendiste y lo mucho que creciste en términos profesionales y personales. Lo puedes hacer escribiéndote una carta de reconocimiento… puede ser extraño al principio, pero es importante hacerlo, pues nadie más que tú sabe lo que te has esforzado para lograr que todos tus estudiantes aprendan. Escribe tus desafíos, dificultades, logros e imagina el impacto que todo tu trabajo ha tenido en otros. Este ejercicio te permitirá darte cuenta de cuánto vale la pena estar donde estás y cuáles son aquellas cosas en las que quieres perseverar el año que viene.

Retroalimentación

Antes de que termine el año, sería importante crear instancias de cierre donde los estudiantes también puedan reflexionar sobre lo que aprendieron y sintieron a lo largo de todo el año. Al fin y al cabo, son ellos el motor de tu labor y es importante hacerlos parte de una retroalimentación fundamental para las mejoras del ejercicio docente.

Una limpieza profunda

Si estás a cargo de una sala de clase, limpiarla a profundidad puede ser realmente liberador y sobre todo, una buena instancia para dejar la sala lista para un próxima etapa. Si crees que es mucho trabajo para una sola persona, quizás puede encontrar un grupo de estudiantes entusiastas y voluntarios que te quieran ayudar en el proceso. Ordenar la sala, o al menos una parte de ella, te permitirá también seguir con esta lógica de orden a lo largo del nuevo año escolar.

Crear lazos

Crea lazos con otros profesores, con estudiantes, con padres, con todos los miembros de la comunidad educativa. En este importante periodo de cierre es clave enfrentar la transición de una etapa a otra en equipo. Para todos es un gran cambio, así que enfrentarlo en armonía y de manera grupal permite estructurar relaciones saludables que den pie para iniciar bien el próximo año. Además, crear lazos con aquellas personas, te motivará a querer verlos el año que viene.

Fuente: eligeeducar.cl

 

Descubren un método infalible para potenciar el cerebro

Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE. UU.) ha descubierto que un método de entrenamiento cerebral que se utiliza con frecuencia en estudios científicos puede ayudar a mejorar nuestra memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la que usamos en el día a día, especialmente en la escuela o en el contexto laboral, y se refiere a nuestra capacidad para obtener información nueva y adaptar nuestras respuestas en consecuencia, durante breves períodos de tiempo. Es clave en el proceso de aprendizaje, de ahí que no resulte sorprendente, que los científicos hayan estado investigando si existen “recetas para el éxito” cuando se trata de mejorar la memoria de trabajo.

Hasta el momento, los estudios científicos no han identificado de manera concluyente un método efectivo de entrenamiento del cerebro para aumentar las habilidades cognitivas. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Johns Hopkins han empleado un enfoque nuevo para probar la efectividad de los diferentes métodos de entrenamiento cerebral. Y han descubierto, por primera vez, que un ejercicio concreto puede mejorar significativamente la memoria de trabajo.

“Las personas afirman que el entrenamiento cognitivo unas veces funciona y otras no. Mostramos que importa qué tipo de entrenamiento estás haciendo. Esta tarea parece mostrar los resultados más consistentes y el mayor impacto en el rendimiento y debería ser en la que nos deberíamos centrar en si estamos interesados en mejorar la cognición a través del entrenamiento”, explica Kara J. Blacker, líder del trabajo.

Entrenamiento cerebral a través de tareas de memoria

Los expertos plantearon la hipótesis de que los estudios previos tal vez no se hayan centrado en las tareas de entrenamiento cerebral más eficaces cuando intentan abordar la pregunta: “¿Podemos mejorar algunas de nuestras capacidades cognitivas?”. Por ello, compararon dos tipos principales de actividad de entrenamiento cognitivo y midieron la actividad cerebral de los participantes antes y después de haber participado en estos ejercicios, utilizando electroencefalogramas (EEG).

El equipo reclutó a 136 adultos jóvenes (44 de ellos hombres), que fueron divididos en tres grupos. Todos ellos fueron sometidos a las mismas pruebas en la línea de base, con el fin de determinar las capacidades de la memoria de trabajo, la atención y los niveles de inteligencia.

En este estudio se abordaron dos tipos de ejercicios de entrenamiento cerebral: “dual n-back” y “span complex”. Dual N-Back: unir 2 tareas simultaneas y conseguir que el cerebro pueda recordar las dos; podemos reducir las tareas y usar solo una, o aumentarlas y trabajar con 3; esto es, implica recibir información visoespacial y auditiva simultáneamente. En Span-Complex, “la tarea del participante era recordar el orden y las ubicaciones de cuadrados rojos presentados en una cuadrícula de 4 x 4”. Este ejercicio no requiere actualizar constantemente la información recibida como en el anterior ejercicio.
Divididos en tres grupos, los participantes tuvieron que hacer la tarea Dual N-Back, la de expansión compleja o una tarea de control durante un mes, repartidas en 5 días por semana durante 30 minutos por sesión.

Curiosidades sobre el cerebro humano

Tras las exploraciones finales de electroencefalografía, los científicos descubrieron que la memoria de trabajo de los participantes que habían participado en la prueba de Dual N-back habían mejorado en un 30% su memoria de trabajo, lo que es casi el doble que la mejora mostrada en los participantes a los que se les había asignado el segundo tipo de entrenamiento cerebral.

Los mismos participantes también mostraron cambios en la actividad de la corteza prefrontal, una región del cerebro altamente implicada en la atención y la memoria.

“Los hallazgos sugieren que esta tarea en particular [dual n-back] está cambiando algo en el cerebro. Hay algo sobre la secuencia y la actualización que realmente interviene en las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, la resolución de problemas del mundo real”, explica Susan Courtney, coautora del estudio.

A los expertos les gustaría adaptar este ejercicio para poder orientarlo al consumidor o incluso poder distribuirlo de forma comercial en un contexto clínico.

“La mayor lección aquí fue que sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero aún no entendemos por qué y cómo. No podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso vaya a curar todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas “, comenta Courtney.

Fuente: muyinteresante.es

Cómo y cuándo ponerle límites a la relación de tus hijos con la tecnología

A estas alturas todos los padres saben que, de alguna manera, la tecnología pone en riesgo a los niños. Tan solo el mes pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó un estudio que señala que aunque los medios digitales y las redes sociales pueden motivar el aprendizaje temprano, también conllevan un montón de riesgos como, por ejemplo, efectos negativos en el sueño, la atención y el aprendizaje, además de una mayor incidencia de obesidad y depresión. El grupo recomienda que los padres desarrollen un Plan Familiar de Uso de Medios.

La propuesta suena bien, pero ¿qué debe contener un plan así? Como padre de adolescentes, requiero más que palabrería. Quiero saber qué están haciendo otros padres.

Durante las últimas seis semanas, he circulado (¡mediante las redes sociales!) veinte preguntas sobre temas como tareas, contraseñas, hora de dormir y castigos. He recibido sugerencias de más de sesenta familias y aunque la encuesta no fue científica, sus respuestas ya han modificado cómo se administra la tecnología en mi casa.

El primer teléfono

La mayoría de los padres que respondieron les dieron a sus hijos de entre 11 o 13 años sus primeros teléfonos; solo algunos esperaron hasta el bachillerato. Sin embargo, esos aparatos no son siempre de última generación. Los padres les dieron “teléfonos tontos” (sin capacidad de instalar aplicaciones o de acceso a internet como los teléfonos inteligentes), teléfonos simples o teléfonos de segunda mano que heredaban de hermanos u otros adultos. También apagaron funcionalidades como wifi, Siri, e incluso el acceso a internet.

Otras restricciones comunes incluían: “Un contrato escrito del comportamiento esperado”. “Prohibido usar el internet durante los días escolares (excepto si se trataba de tarea)”. “Tiempo de pantalla limitado de 30 a 60 minutos al día durante la semana, sin límite durante los sábados por la mañana”.

Otra es una prohibición parcial de mensajes en grupo. “Pude hacer sentir mejor a mi hijo por no tener esta funcionalidad al dejarlo ver los mensajes de grupo en el iPad de la familia”, dijo un padre. “Le ayudó a darse cuenta del poco valor que tienen las conversaciones en grupo”.

Los teléfonos durante las visitas de amigos son otro tema: “No hay nada más decepcionante que ver a los amigos de mis hijos traer sus aparatos a mi casa y tenerlos concentrados en sus teléfonos o tabletas en lugar de pasar el rato con mis hijos”.

Mi método favorito para restringir el uso de la tecnología: “No hay recepción; los teléfonos no siempre funcionan”.

Cuando les pedí consejo a otros padres sobre en qué momento hay que darles teléfonos a los niños, la respuesta generalizada fue: espera lo más que puedas. Una vez que se los das, es muy difícil quitárselos.

Tarea

¿Debemos permitir que los niños se comuniquen con amigos mientras están haciendo la tarea? Dos tercios de los padres dijeron que sí; un tercio dijo que no.

Algunos de los comentarios aprobatorios decían: “Solamente en áreas comunes de la casa” o “Solo con la puerta abierta (para que podamos supervisarlos)”. Otro agregó: “Depende de si están trabajando juntos en un proyecto, lo cual puede ser difícil de hacer cumplir”.

Los que están en desacuerdo dijeron que la tarea se hace individualmente; si el chico necesita ayuda, necesita buscar a uno de sus padres o los padres deben contactar al maestro.

El uso más amplio de computadoras para la tarea también ocasionó reacciones diversas. Algunos padres son bastante estrictos y limitan toda la tecnología: “Solo se utiliza la computadora para revisar ortografía o para usar Google Docs”. “Solamente sitios relacionados con temas de tarea y nada de redes sociales”. “Solo están permitidos ciertos sitios educativos. Wikipedia no se recomienda para nada. Creo firmemente que deben consultar libros reales para investigar en lugar de guglear todo”.

Otros son más relajados: “Debes dejarlos usar las herramientas que necesitarán en su vida. De otro modo, démosles carbón y un pedazo de pizarra, como Lincoln”.

Hora de dormir

Investigadores del King’s College de Londres han descubierto “una relación fuerte y constante” entre el uso de aparatos electrónicos durante la hora de dormir y tener un sueño insuficiente o sufrir de una mayor somnolencia durante el día. Los padres ya entendieron el mensaje.

Una mayoría aplastante prohíbe los teléfonos en las habitaciones durante la hora de dormir. “La tecnología también tiene que irse a dormir; en nuestra casa sucede 30 minutos antes de que se apaguen las luces”. “No se usa tecnología una hora antes de acostarse”. “A las 21:00 me trae el teléfono abajo, donde se quedará hasta las 7:00”.

Redes sociales

Muchos padres restringen a los usuarios primerizos a una sola plataforma digital. “Solo Snapchat; no Instagram, Twitter, Facebook”. “Solo Instagram y lo reviso ocasionalmente”. “Una plataforma a la vez”.

Sin importar el sitio, la mayoría de los padres insisten en tener las contraseñas y los nombres de usuario. “Mis reglas, hasta que cumplió 18 años, eran que yo debía tener todas las contraseñas de todas sus cuentas. De vez en cuando hacía inspecciones sorpresa”. “Tengo TODOS los nombres de inicio y las contraseñas, y si cambian, mi hija tiene que actualizar mi lista. Si trato de entrar y no puedo, le quito el teléfono hasta que yo decida devolvérselo”.

¿Es verdad que los padres realmente monitorean las actividades en línea de sus hijos? Algunos sí. “Leo sus mensajes frecuentemente”. “Somos ‘amigos’ o nos seguimos en redes sociales, así que puedo ver todas sus publicaciones”. “Le he pedido leer los mensajes si mi hija esconde el aparato cuando entro a su habitación”. “Hago auditorías al azar. Hemos tenido pláticas sobre ciudadanía digital y mensajes positivos”.

Sin embargo, otros padres prefieren darles libertad. “Cuando comienzan a mandarse mensajes, leo algunos al azar y pregunto sobre lo que leo: ‘Veo que tu amigo y tú están hablando sobre los Jets’ o ‘Veo que tú y tu amigo están hablando sobre otro chico de su clase’. De esa manera, saben que puedo leer cualquier mensaje en cualquier momento, aunque en realidad no lo hago”. “Casi todos son muy aburridos”.

Castigos

¿Qué pasa si el niño infringe una regla familiar? ¿Es posible separar a un nativo digital de un aparato electrónico por un periodo largo? Observen, escépticos: muchos padres opinan que sí.

“Sí, cuando era más chico”. “Sí, y mi hija responde bien”. “¡¡SÍ!! ¡Es la motivación más grande!”. “Sí. Lamentos y rechinidos de dientes, y después encuentran otra cosa que hacer”. “Lo he hecho. Se enoja mucho al principio pero finalmente se calma. La primavera pasada establecí una limpieza digital de tres semanas. Estuvo enojado los primeros tres días pero después todo se volvió más tranquilo”.

Otra forma común de obligar a los niños a cumplir con las normas es hacerlos pagar por el sobreuso. “Pagamos la cuota normal pero hacemos que ella pague el sobreuso”. “También le quitamos los datos”. “Ahora trabaja como niñera para algunos amigos de la familia para ganar más dinero; debe aprender a manejar su dinero”.

Tiempo familiar

Quizá la mayor queja en contra de la tecnología es que roba el tiempo de familia. Así que ¿cuáles métodos han usado los padres para recuperar ese tiempo?

En primer lugar, la hora de la cena está libre de tecnología. “No hay aparatos electrónicos durante las comidas”. “No hay teléfonos sobre la mesa y eso no solo sucede en nuestra casa. En casa de mi madre y de nuestros hermanos, los sobrinos y sobrinas tienen la misma regla. Nadie se queja, simplemente lo ejecutan”. “No hay aparatos durante las comidas. No hay audífonos cuando viajan en el auto”.

En segundo lugar, consideren alternativas positivas. “Hacer cosas donde los teléfonos estorben. Jugar algo rápido, caminatas, ir a conciertos o presentaciones”. “Vemos películas juntos, hacemos fogatas en el patio o nadamos cuando el clima es cálido y hacemos una noche de juegos, en la que solo se permiten juegos de mesa. Solían quejarse pero ya tienen sus favoritos y ahora esperan con ansias el momento de jugarlos”.

“Hagan algo constructivo juntos. Asegúrense de que todos (incluso mamá y papá) se ensucien las manos. Muchas veces cocinamos juntos y preparamos los peores platillos del mundo, pero está bien, porque los hicimos juntos”.

Finalmente, cuando todo falla, muchos se apoyan en los viejos trucos parentales: amenazas, sobornos y humillación pública.

Amenazas: “Les grito de la nada: ‘¡Deja ese teléfono!’. Limita su uso por los siguientes cinco minutos”.

Sobornos: “Salida nocturna de papá o mamá e hijo. Los padres se alternan para llevar a un niño de paseo; la cuarta semana les toca salir a los padres juntos”.

Humillación pública: “Si confisco un aparato durante el tiempo familiar, abrimos los mensajes y mi esposo y yo los leemos con tono dramático”.

Fuente: nytimes.com

La familia es lo primero: 7 formas de mediar en conflictos familiares

Como decían en la película El Padrino, “lo importante es la familia”; aunque seguro que también te sonará ese dicho de “hasta en las mejores familias…”. Es natural. Somos humanos y, tarde o temprano, surgen conflictos en todos los grupos, incluyendo la familia. Sin embargo, las tensiones emocionales que surgen en estas rencillas son especialmente delicadas y pueden llevar al alejamiento de diferentes miembros e, incluso, a la ruptura de relaciones de forma permanente.

Para resolver diferentes conflictos que surjan en la familia, sean cuales sean los implicados, hace falta mucha paciencia y un buen control de las emociones —tanto propias como ajenas—. Los consejos que vamos a darte aquí y ahora no son tanto como para que resuelvas cualquier conflicto, sino más bien para que medies y dejes que dentro de la medida de lo posible sean los implicados los que limen asperezas.

7 consejos para mediar en conflictos familiares

1. Elige un lugar neutral

Organiza una reunión familiar en una estancia de la casa que tenga el mismo valor para todos o, incluso, fuera de casa si es necesario. En cuestión de conflictos de parejas, es útil quedar en una cafetería o en el parque, es decirun lugar neutro donde hablar de los problemas sin la presión de estar en el terreno del otro. Igualmente, esta sensación debe ser común para el resto de familiares en el caso de que haya más de un implicado.

2. No te impliques

Tu papel como mediador es mantener la neutralidad y moderar la discusión según se produzca. La mejor forma de hacerlo es no inmiscuirse en el debate. Intenta no posicionarte y acercar las posiciones.

3. Deja que cada uno hable

Por supuesto, al igual que en un debate de cualquier tipo, en estas discusiones debemos conocer todos los puntos de vista. Aunque lo realmente interesante es que los implicados sepan las posturas de todos. Para resolver cualquier conflicto, debemos de tener todas las cartas sobre la mesa.

En estas ocasiones, sí es importante que el mediador no deje que nadie acapare la conversación y deje que todos se expresen sin interrupciones. Para ello, deberás tomar un papel más activo e ir intercalando turnos, si hace falta, para que todos los implicados se expresen.

4. Valora por igual todas las opiniones

Es importante que cada miembro implicado en el conflicto familiar sienta que su participación vale igual que la de los demás. Cada uno tendrá su opinión y se verá afectado por la situación o problema. Es importante crear un ambiente en el que hasta los miembros más jóvenes se sientan capaces de hablar, sabiendo que se les tendrá en cuenta tanto como a los mayores.

5. Controla las emociones

Como mencionábamos al principio, el trabajo de mediación requiere control sobre las emociones ajenas y propias. Es importante no dejar que nadie caiga en un ataque de ira o que haya faltas de respeto. Estas cosas pasan porque hablamos de un conflicto entre miembros de la familia, sin duda, pero cuando termine la discusión la familia seguirá siendo familia. Mantener el respeto mutuo es crucial para que cualquier conflicto llegue a buen puerto siempre.

6. Resuelve los conflictos positivamente

Suena muy fácil de decir, pero la práctica siempre va a ser infinitamente más difícil. Lo ideal es redirigir la interacción, o la exposición del problema, a unas soluciones que impliquen una relación ganar-ganar o perder-perder para todos. Así, todos tendrán claro que la mejor solución es trabajar juntos para resolver los conflictos. Es la forma más positiva de terminar una discusión. Sin embargo, este consejo puede ser peliagudo, puesto que no siempre se tiene tan claro quiénes son los que ganan o pierden en igual medida.

7. Despídete con buenos términos

No todos los problemas se podrán solucionar sobre la marcha y habrá discusiones que se alarguen en el tiempo. Sin embargo, el papel del mediador no es el de resolver el conflicto, sino el de crear la situación idónea para que este se resuelvacon la ayuda de sus principales involucrados.

Como mediador podrás terminar una reunión haciendo que sus integrantes sientan que se les ha tomado en serio y se les ha escuchado lo que tenían que decir. Quizás no se haya resuelto el problema de un día para otro, pero se ha conseguido establecer una dinámica que permita resolverlo cuando de otro modo hubiese sido imposible… o incluso con peor final.

A fin de cuentas, la familia es la familia. Seremos familia cuando empiece el conflicto y seguiremos siéndolo cuando terminemos. Mantener rencores y resentimientos solo provocará que en la siguiente discusión todo vaya peor. Lo mejor en toda situación es que se hablen las cosas. Y, si es posible, que cada problema se solucione tal y como vaya surgiendo. Si no, las tensiones se acumulan con el tiempo hasta el punto de que estallen y, para entonces, posiblemente, no haya una vuelta atrás favorable para nadie.

Fuente: muhimu.es

Las adolescentes no creen que su maternidad temprana sea un indicador de riesgo de exclusión social

En España, la maternidad adolescente es un fenómeno poco visible que afecta a casi ocho de cada mil mujeres de entre 15 y 19 años. Esta cifra se enmarca en un contexto en el que, en estas edades, el 65,7% de las chicas se encuentransexualmente activas frente al 67,1% de los chicos, y en el que la tasa de interrupciones voluntarias del embarazo en mujeres menores de 19 años se sitúa en 9,8 mujeres de cada 1.000.

La evolución de este fenómeno ha sido variable. Entre 1996 y 2008 se duplicó la tasa de fecundidad adolescente (pasando de 7,37 nacimientos por 1.000 mujeres entre 15 y 19 años a 13,3). Entre 2008 y 2015 la tasa ha vuelto a bajar (7,74) pero no deja de ser significativo que se sitúe en los mismos niveles de hace dos décadas.

Por estos motivos, la maternidad adolescente sigue siendo un fenómeno de trascendencia social a tener en cuenta en el establecimiento de políticas públicas referentes a salud sexual y reproductiva, relaciones de género y de pareja y los modelos de planificación familiar y transición a la vida adulta de las nuevas generaciones.

Una de las principales conclusiones es que el significado que las mujeres que fueron madres adolescentes otorgan a su embarazo, cuidado y crianza infantil, al mismo tiempo que han estado realizando su transición a la vida adulta, no es únicamente negativo. La valoración positiva que en general las madres jóvenes hacen de sus vivencias tiene que ver con el desarrollo de un amor incondicional hacia sus hijos e hijas, con la asunción de responsabilidades como forma de madurez y con el refuerzo de su identidad como mujeres, lo cual viene a contradecir en cierta forma la visión tradicional del fenómeno como indicador de riesgo de exclusión social para ellas.

Una vez asumida la situación –un trance que reconocen no está exento de episodios incluso dramáticos-, en general la maternidad es percibida como una forma de identificación con sus propias madres y una confirmación de su feminidad, además de una oportunidad para ser felices por criar a su hijo o hija sin que haya una gran diferencia etaria con él o ella.

Por otra parte, destaca también el hecho de que de forma mayoritaria señalan sentirse (o haberse sentido) continuamente sometidas a juicios de valor por parte de quienes les rodean, tanto adultos como coetáneos, lo cual mina su tranquilidad y su motivación a la hora de asumir el rol materno.

Ante esta hostilidad percibida del entorno, en la mayoría de los casos se produce un mecanismo de defensa que consiste en «sublimar» su relación de pareja. Muchas de las entrevistadas consideran que, tal y como afirman los autores del estudio: «Su novio es todo lo que les hace falta, que él llena todos los vacíos que sienten y que junto a él todo es posible». En sus afirmaciones se percibe que consideran a su pareja un «refugio» para esconderse de un mundo que ellas perciben como hostil y ajeno, porque no las entiende, no las acepta o porque no secunda los cambios psico-físicos que ellas están viviendo en su fase post-infantil y pre-adulta. Esas dinámicas en general acaban configurando relaciones asimétricas de poder con sus parejas que las hacen dependientes.

Para algunas entrevistadas asumir y cumplir sus responsabilidades de madres de forma modélica es también una forma de reaccionar a esa incomprensión percibida. Afirman que lo único que pueden hacer es demostrar siempre su dedicación y su disponibilidad con el hijo, incluso cuando esto implica admitir los propios errores y las propias frustraciones o desatender otros compromisos, como los estudios. De esta forma sienten que pueden escapar en cierta forma al juicio social.

Una vez nacido el hijo o hija, su posibilidad de conciliar las tareas derivadas de su maternidad con lo normal a su edad (como seguir estudiando, salir con amistades…) depende en gran medida de los apoyos (formales e informales) que ellas consigan activar.

En todos los casos, los relatos insisten en lo que son (adolescentes), lo que quieren ser (madres felices) y lo que hubieran podido ser (sin el hijo), lo cual refleja una cierta ambivalencia con esa valoración positiva de la experiencia en general, pero con realidades también dramáticas, de lo que están viviendo. La visión distorsionada del amor por el padre biológico de su hijo o hija altera una toma de decisiones inicial que, en la mayoría de los casos, afectará a sutrayectoria en solitario o acompañada de sus propios progenitores.

En cualquier caso, el estudio, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, confirma que en las representaciones de la experiencia materna de mujeres jóvenes españolas que parieron su primer hijo cuando tenían una edad comprendida entre 14 y 19 años, algunas de forma intencional y otras no, se encuentran discursos ricos en matices que merecen replantear la forma en que se valoran sus experiencias adoptando una mirada más amplia. Desde la decisión de mantener relaciones sexuales sin protección hasta la decisión de emprender la nueva vida acompañada o en solitario, existen circunstancias particulares que personalizan el fenómeno.

Fuente: abc.es

Día Internacional de los Suelos

Un adecuado manejo del suelo ayuda a mantenerlo, restaurarlo y a mejorar su calidad. La pérdida de la fertilidad se combate reponiendo en el suelo los nutrientes y la materia orgánica que los cultivos y la misma erosión se llevan.

Hoy, 5 de diciembre, se celebra en el ámbito mundial el Día de los Suelos, declarado así por la Unión Internacional de las Ciencias del Suelo (IISS), con la elaboración de una resolución en el 2002. La finalidad de pronunciar este día como especial dentro del calendario, se debe a la importancia del suelo como componente crítico del sistema natural y su contribución vital al bienestar de la humanidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO, explica que: “El suelo está compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos vegetales y animales, aire y agua. Es una capa delgada que se ha formado lentamente a través de los siglos, con la desintegración de las rocas superficiales por la acción del agua, los cambios de temperatura y el viento. Las plantas y animales que crecen y mueren dentro y sobre el suelo son descompuestos por los microorganismos, transformados en materia orgánica y mezclados con el suelo”.

¿Cómo se forman?

La FAO puntualiza tres fases del proceso de formación de los suelos:

• Al principio, los cambios de temperatura y el agua comienzan a romper las rocas: el calor del sol las agrieta, el agua se filtra entre las grietas y con el frío de la noche se congela. El hielo ocupa más lugar que el agua, y esto hace que las rocas reciban más presión y se quiebren. Poco a poco se pulverizan y son arrastradas por las lluvias y el viento. Cuando la superficie es en pendiente, este sedimento se deposita en las zonas bajas.

• Luego aparecen las pequeñas plantas y musgos que crecen metiendo sus raíces entre las grietas. Cuando mueren y se pudren incorporan al suelo materia orgánica que es algo ácida y ayuda a corroer las piedras.

• Se multiplican los pequeños organismos (lombrices, insectos, hongos, bacterias) que despedazan y transforman la vegetación y los animales que mueren, recuperando minerales que enriquecen el suelo. Este suelo, así enriquecido, tiene mejor estructura y mayor porosidad. Permite que crezcan plantas más grandes, que producen sombra y dan protección y alimento a una variedad mayor aún de plantas y animales.

La fertilidad

Para crecer, las plantas precisan agua y determinados minerales. Los absorben del suelo por medio de sus raíces. Un suelo es fértil cuando tiene los nutrientes necesarios, es decir, las sustancias indispensables para que las plantas se desarrollen bien.

Las plantas consiguen del aire y del agua algunos elementos que necesitan, como el carbono, el hidrógeno y el oxígeno. Otros nutrientes esenciales están en el suelo: aquellos que los vegetales requieren en grandes cantidades se llaman nutrientes principales. Son el nitrógeno, el fósforo, el potasio, el calcio y el magnesio. Proceden de las rocas que dieron origen al suelo y de la materia orgánica descompuesta por los microorganismos.

¿Qué debemos hacer para conservar el suelo y mantener su fertilidad?

La cantidad de tierra que disponemos para cultivar es escasa y debe ser usada cuidadosamente y aplicando medidas de conservación apropiadas.

Un adecuado manejo del suelo ayuda a mantenerlo, restaurarlo y a mejorar su calidad.

Los métodos usados para prevenir la erosión ayudan a sujetar el suelo, reduciendo el impacto del agua y del viento para evitar que lo arrastre.

La pérdida de la fertilidad se combate reponiendo en el suelo los nutrientes y la materia orgánica que los cultivos y la misma erosión se llevan.
Para impedir que el agua y el viento se lleven partículas de tierra, se pueden usar algunas técnicas que son muy eficaces a pesar de su sencillez. Se trata de prácticas para conservar el suelo y el agua.

Un suelo es fértil cuando:

• Su consistencia y profundidad permiten un buen desarrollo y fijación de las raíces.

• Contiene los nutrientes que la vegetación necesita.

• Es capaz de absorber y retener el agua, conservándola disponible para que las plantas la utilicen.

• Está suficientemente aireado.

• No contiene sustancias tóxicas.

Fuente: FAO