Gaspar Polanco y Borbón: El séptimo presidente dominicano

Mañana, miércoles 16 de agosto, se estará celebrando el 154 aniversario de la Gesta Restauradora, el mayor movimiento armado que ha conocido el país en toda su historia.

José Gabriel Peguero Polanco, joven historiador, genealogista, profesor universitario dominicano y descendiente materno (tataranieto) nos comparte la historia de uno de los héroes que tuvo una destacada participación en la Guerra de la Restauración librada contra el régimen español: Gaspar Polanco y Borbón.

Polanco y Borbón nació en Corral Viejo, paraje de Guayubín, el 8 de agosto del año 1816; hijo de los señores Valentín Polanco y Martina Borbón.

No asistió a una escuela y por tanto no aprendió a leer ni a escribir, pero tenía las más extraordinarias condiciones de jefe de armas que hasta el 1863 se habían reunido en un dominicano.

Fue general de caballería de las fuerzas españolas, pero dominicano, soldado de las guerras contra Haití en las cuales alcanzó el grado de coronel y fue ascendido por Santana como general de brigada.

El reconocido historiador, periodista, profesor y escritor, doctor Euclides Gutiérrez Félix, lo ha descrito así: “Templado en la dureza del medio material en el cual vivió, creció y desarrolló, Gaspar Polanco constituye, en su larga vida del hombre de armas, un caso particular en la historia del pueblo dominicano. Su figura es el más acabado modelo del hombre criollo: rudo, tosco, impulsivo, valiente y honrado, carente de toda ilustración, analfabeto, pero al mismo tiempo dotado de los defectos, cualidades y virtudes que han sido piezas fundamentales de la nación dominicana”.

Participó muy activamente en la Independencia Nacional del 27 de febrero de 1844, destacándose en las batallas de Jacuba, Sabana Larga y de Talanquera, alcanzando el grado de coronel de Caballería por su bravura en combates.

El 18 de marzo de 1861, cuando el país era anexado a España por el general Pedro Santana, Polanco apoyó la misma, pero cuando estalló la Guerra Restauradora se integró al lado del pueblo para combatir a los españoles, en donde se distinguió como una de las figuras de más dimensión en dicha guerra contra España. En Puerto Plata dirigió y derrotó a los españoles.

Hombre muy valiente y decidido en sus actuaciones. Siempre estaba dispuesto para el combate, no importando las horas. Manejaba el arma y el machete con mucha habilidad. Ha sido una figura vilipendiada en la historia nacional. Se le ha acusado de haber fusilado en Maimón, Puerto Plata, al general Pepillo Salcedo, hecho ocurrido el 5 de noviembre de 1864.

Se le ha comparado con la del principal héroe y adalid de esa guerra, el general Gregorio Luperón. Su gran defensor fue el doctor Alcides García Lluberes, cuando sostenía: “Además, en nuestro humilde parecer, Gaspar Polanco y Borbón es la primera espada de nuestra asombrosa Guerra Restauradora”.

El expresidente de la República y reputado historiador Prof. Juan Bosch, ha dicho de Polanco: “El pueblo dominicano cree a pie de juntillas que el gran héroe y jefe militar de la guerra Restauradora fue Gregorio Luperón, y sin dudas fue un héroe y un jefe militar, y además del prestigio que conquistó en esa guerra iba a llevarlo al liderazgo del Partido Azul. Pero el gran jefe guerrero fue Polanco, a quien se menciona de tarde en tarde.

Cómo criar niños emocionalmente sanos

Si algo le hace falta al mundo es gente emocionalmente sana: líderes de todo tipo, maestros, padres de familia, etc.

Por eso es importante darles las herramientas necesarias para que puedan desarrollar su inteligencia emocional, y en ese sentido, lo primero que tienen que hacer es identificar sus propias emociones. ¿Cómo esperamos que un niño controle su enojo y deje de hacer berrinches si no sabe que la emoción que está sintiendo es algo que experimentamos todos y, sobre todo, que se puede controlar?

Cuando los niños entienden sus propias emociones empiezan a entender las de los demás, empiezan a ser empáticos y a desarrollar sus habilidades sociales.

Para Sonja Lyubomirsky, doctora en Psicología Social y de la Personalidad, el nivel de felicidad de una persona está determinado por tres factores: la genética, que influye aproximadamente en un 50%; los aspectos circunstanciales de la vida (salud, capacidad económica o estatus social) que influyen en un 10%, y las decisiones personales, que representan el 40%.

¿Qué nos dice eso? Que aún cuando la felicidad no depende por completo de nuestra actitud o de las habilidades emocionales que logremos desarrollar, sí tenemos mucho por hacer, y es justo en ese terreno en el que los papás deben trabajar a favor de la salud emocional de sus hijos, pero no sólo de ellos, sino de la suya como papás, ya que es muy importante entender esto: las emociones se contagian.

Para ayudarlo a desarrollar su inteligencia emocional:

  1. Ayúdalo a entender lo que siente. Puedes decirle: “Veo que estás enojado. Algunas veces, cuando estamos enojados, no queremos hablar. Nos dan ganas de romper cosas o de pegar, nuestra respiración se acelera. Entiendo que te sientas enojado. A todos nos pasa”.
  2. Ayúdalo a expresar lo que siente. Dale la confianza que necesita para poder expresarse sin que lo juzgues. Escúchalo, hazle saber que lo entiendes y no le pongas etiquetas.
  3. Sé empática con sus emociones y ayúdalo a encontrar soluciones.
  4. Ayúdalo a manejar lo que siente. Para ello, puedes utilizar la técnica del semáforo. Dibuja un semáforo en una cartulina y explícale su funcionamiento, que es similar al de los de la calle. El rojo significa que debemos detenernos a pensar. El amarillo representa la duda: no sabes qué hacer ni qué podría ocurrir según lo que decidas, así que es mejor andarse con cuidado. En cambio, cuando estamos en verde es porque tenemos claro qué hacer y estamos listos para avanzar. Cuando te des cuenta de que una emoción está rebasando a tu hijo, llévalo al semáforo y pídele que él mismo se ubique en un color según cómo se sienta. Esto es muy útil para que aprenda a controlar sus impulsos.
  5. Aprovecha cualquier situación para hacerle entender sus emociones y las de los demás.Pregúntale cómo se siente, cómo cree que se siente su amigo, su maestra, incluso el personaje de un libro o de una película.
  6. No intentes evitar que se sienta frustrado de vez en cuando, mejor deja que aprenda de su ella. Velo como una oportunidad para que aprenda a manejar las dificultades que se le presenten.

Fuente: bbmundo.com

La vuelta al colegio sin dramas ni perezas

Ya queda muy poco para que los niños vuelvan al colegio y muchos padres se llevan las manos a la cabeza preocupados por cómo va a reaccionar su pequeño cuando tenga que ir o volver al cole, a despertarse más temprano, volver a las obligaciones o a tener que dejar de estar todo el día jugando.

Ha llegado el momento de volver a la rutina, a un cotidiano más organizado y lleno de horarios, y eso, aunque parece sencillo, no es tan fácil de asimilarlo, principalmente para los niños. Por esta razón, semanas antes de que tu hijo vaya o vuelva al colegio, es necesario que tome algunas providencias para que la transición de las vacaciones al colegio no lo atrape de golpe.

Buenos hábitos para la vuelta al cole

1- Los niños deben empezar a irse a la cama y a despertarse más temprano. Los padres deben establecer nuevos horarios para el sueño, para los momentos de alimentación. Eso evitará que el niño se duerma o esté irritado, cansado e incluso malhumorado en el primer día del colegio.

2- Es importante que los niños hagan un repaso de las actividades académicas o revisen las tareas que la profesora les dejó. Eso evitará que él no se sienta tan inseguro y miedoso en los primeros días del cole.

3- Es recomendable que los niños ya tengan organizados y forrados los nuevos libros, el material escolar, el uniforme (si es el caso), la mochila, estuche, calzados, etc., antes del inicio de las clases. Eso evitará que se sientan ansiosos y preocupados.

4- Promover una reunión con los amiguitos del niño. Eso le ayudará a ‘romper el hielo’. Se sentirá más seguro y arropado.

5- Es también importante que los padres tengan una actitud positiva, paciente y firme en cuanto a la vuelta al colegio de sus hijos. Deben resaltar siempre lo positivo del colegio. Eso evitará que el niño esté nervioso y miedoso.

6- Es aconsejable que los padres construyan un canal de comunicación muy abierto con los hijos. Al recogerlos en el cole, busquen saber cómo ha sido su día en el aula y en el patio. El niño se sentirá más positivo y apoyado.

7- Es el momento de establecer nuevos horarios: hora de irse a la cama, de despertarse, de ver la televisión, de jugar, de comer, etc., para que poco a poco el niño se vaya organizando.

8- Es conveniente que los niños crucen el puente de las vacaciones a la vida académica de una forma serena, sin excesos ni agobios. Las actividades extraescolares pueden esperar algunas semanitas.

Por lo demás, se debe evitar dar muchas vueltas al tema. Los padres debemos entender que es una etapa de transición como muchas otras. Los padres solo deben preocuparse si el niño, pasada una semana, sigue no queriendo irse al colegio y encima empieza a sentir dolor de tripa, de cabeza… Eso podrá ser síntomas del síndrome post vacacional, de alguna enfermedad, o dolencias por otro motivo. En este caso, se debe hablar con el niño e intentar ayudarlo.

Fuente: guiainfantil.com

El complejo del Mesías: las encarnaciones de Jesús

Autor: Jonas Bendiksen

“Sí, voy a venir pronto”

Siempre me ha intrigado el penúltimo verso de la Biblia, que predice el regreso de Cristo. ¿Cuándo es “pronto”? ¿Quién es esa primera persona? En los últimos tres años he seguido a siete hombres que aseguran encarnar el Segundo Advenimiento de Cristo (mostramos cinco de ellos aquí). Al estudiar sus revelaciones y convivir con sus discípulos, busqué crear imágenes que ilustraran el anhelo humano por la fe, el sentido de la vida y la salvación.

Para mí, la religión es como un misterio, quizá porque mi crianza en Noruega fue laica. Sin embargo, siempre he disfrutado leer la Biblia. Me he descubierto volviendo a esa línea mis- teriosa: una promesa que el cristianismo ha esperado que se cumpla desde hace casi 2,000 años. Si Cristo regresara hoy, ¿qué pensaría del mundo que hemos creado? ¿Qué pensaríamos de él? Por eso, decidí buscar a los mesías.

Los hallé como encontramos todo hoy: en Google. Habría creído que más personas se jactarían de serCristo. Sin embargo, aunque muchas puedan denominarse profetas o líderes espirituales, solo unas cuantas cumplen con ciertos criterios que considero elementales: revelaciones consistentes, años de carrera religiosa y discípulos.

Jesús Matayoshi también conocido como el Único Dios dicta un sermón incendiario en Tokio como parte de su campaña para ocupar un puesto en la Cámara de Consejeros. Anima a sus oponentes al suicidio y amenaza a sus trasgresores con el infierno. Durante una campaña de dos semanas en 2016 –se ha postulado en numerosas elecciones en las últimas dos décadas– recorrió Tokio para difundir su mensaje. Consiguió 6 114 votos. Nació en Okinawa en 1944. En 1997 fundó el Partido de la Comunidad Económica Mundial, el cual fundamenta sus políticas en su identidad como Jesucristo reencarnado. Asegura que su meta es propiciar el Fin de los Tiempos mediante un proceso político democrático, tras el cual ocuparía el cargo de secretario general de la Organización de las Naciones Unidas e instituiría la voluntad de Dios en la Tierra.

Jesús de Kitwe también conocido como Padre Fundador del Mundo, Sr. Fiel, Sr. Palabra de Dios, camina por el mercado del poblado de Ndola, Zambia, anunciando la llegada del Mesías y el Fin de los Tiempos. Cuando no da sermones, Bupete Chibwe Chishimba, de 43 años, viste de civil, maneja un taxi y vive con su esposa y cinco hijos en la población aledaña de Kitwe, ciudad minera de más de medio millón de habitantes. Este Jesús asegura que recibió la revelación de Dios a los 24 años. Poco después de haber tomado esta foto, una multitud de cristianos practicantes lo acusó de blasfemia. Cuando empezaron a amenazarlo airadamente, Jesús de Kitwe huyó de prisa.

Vissarion también conocido como el Cristo de Siberia, se retratado en el poblado ruso remoto y autosustentable de Obitel Rassveta (“residencia del amanecer”), en el salón de un discípulo. Más o menos cuando cayó la Unión Soviética, Serguéi Torop tuvo la revelación de que era Jesu- cristo reencarnado. Fundó la Iglesia del Últi- mo Testamento y ahora tiene por lo menos 5000 discípulos; muchos de ellos viven con él en varias ecoaldeas utópicas en los bosques siberianos. Eri- gieron sus propias escuelas, iglesias y sociedad. Las declaraciones de Vissarion se han publicado en 16 tomos, titulados El último testamento.

Cada uno de estos hombres es único, al igual que las comunidades que los rodean. Para la mayoría, la fe en un poder superior es algo abstracto. No obstante, para estos discípulos –la mayoría, al parecer, muy inteligentes, es decir, ninguno se ve como si le hubieran lavado el cerebro o estuviera loco– es algo tangible. Pueden tocar aquello en lo que creen.

Fuente: ngenespanol.com

 

Qué efectos tienen las discusiones en los niños

Efectos de las discusiones: Las discusiones crean tensión y afectan a todo el clima familiar, teniendo un efecto especialmente negativo en los niños. A menudo, los adultos discutimos, puede que pensemos que los niños están ajenos a esas discusiones y que no se dan cuenta de lo que ocurre, pero no es así.

Los niños se dan cuenta de las discusiones y perciben la tensión. Nuestras discusiones tienen un efecto en los niños y es importante que prestemos atención a los efectos de las discusiones.

Cómo afectan las discusiones a un niño

Las discusiones tienen efectos en los niños, aunque creamos que son muy pequeños o que no se enteran. La tensión y la discusión generan inseguridad y tristeza, crea un clima de tensión que afecta al desarrollo del niño.

Cuando los adultos discuten, la reacción normal de los niños es asustarse. Para cualquier niño sus padres son las figuras de apego por excelencia y ver unión y afecto entre los progenitores les crea seguridad y confianza. Para cualquier niño crecer en un ámbito de seguridad y confianza es muy importante, por eso cuando los padres discuten se produce un desequilibrio en ese clima y entran en un terreno donde se sienten inseguros y tienen miedo.

Las discusiones en los niños crean inseguridad, temor y afectan al desarrollo sano del niño.

Por qué no discutir delante de un niño

Discutir delante de un niño tiene muchos efectos negativos para su desarrollo. El niño que vive discusiones siente que su mundo es inestable y vive el ambiente familiar como algo inseguro, experimenta temor y todo esto tiene efectos negativos.

Cuando discutimos delante de un niño estamos generando sentimientos negativos en el niño, hacemos que se preocupe, que tenga miedo y a veces que asuma una responsabilidad que no le corresponde tratando de evitar las discusiones.

Es muy importante no discutir delante de un niño, porque así potenciamos el desarrollo sano y propiciamos el clima familiar y afectivo más conveniente para su desarrollo y su bienestar.

Efectos negativos de las discusiones en los niños

Cuando los padres discuten, los niños desconocen el alcance de la discusión, y sienten que su mundo deja de ser un mundo estable y seguro eso les crea inseguridad y entran en un estado de tensión que afecta a su desarrollo.

  • Cuando aún no hablan, se trata de niños muy pequeños (entre 0 y 18 meses), los niños se muestran tensos, activos, suelen llorar, y les cuesta conciliar el sueño.
  • Cuando son algo mayores, suelen llorar y gritar durante las discusiones, ya tienen conciencia de cierto efecto de las discusiones y tratan de llamar la atención para parar la discusión. Pueden aparecer malas conductas para llamar la atención. Puede continuar la tensión, y las dificultades para dormir.
  • Pueden aparecer regresiones a etapas posteriores.
  • También malas conductas, que hacen para dejar liberar la tensión y llamar la atención.
  • A veces no quieren ir al cole o salir de casa y estar siempre con sus padres, para evitar las discusiones entre sus padres.
  • Pueden desarrollar una tendencia a la agresividad o las discusiones, suelen ser niños agresivos y suelen gritar y pegar a otros niños.

Fuente: educapeques.com

Las normas de seguridad que debes enseñar a tu hijo

Lo que más angustia le produce a un padre o una madre es que a su hijo pueda ocurrirle algo. Su seguridad, física y emocional, está por encima de todo lo demás. Sin embargo, a menudo olvidamos darle a nuestro hijo las herramientas para que pueda defenderse y tener claras algunas pautas de seguridad básicas.

Te ofrecemos una selección de normas de seguridad que debes enseñar a tu hijo desde bien pequeño para que aprenda a defenderse en la vida.

Desde qué hacer en el momento en el que se pierde hasta cómo reaccionar si un niño le molesta en el colegio constantemente. Enseña a tu hijo a desenvolverse de forma más segura por la vida. Al menos conseguirás evitar ciertos riesgos y le estarás ofreciendo a tu hijo una herramienta indispensable para él. Apunta las principales normas de seguridad que debes enseñar a tu hijo:

1. Qué hacer en caso de acoso. Por desgracia. los casos de acoso escolar se dan en edades cada vez más tempranas. A partir de los 6 años ya se detecta abuso de unos niños hacia otros. Explica a tu hijo qué hacer si un niño le molesta de forma reiterada, le pega o le humilla constantemente. Debes dejarle claro que debe contarlo y acudir a su profesor y a sus padres en busca de ayuda, y que es algo que nunca debe ocultar.

2. Qué hacer si el niño se pierde. A pesar de ir con mucha precaución en lugares de grandes multitudes de gente, basta un segundo para perder a nuestro hijo de vista. Y los minutos que pasan hasta que le encontramos son realmente angustiosos. Ante todo, calma. Si tu hijo aprendió la norma básica, no andará muy lejos. Debes explicarle que si se pierde, debe quedarse quieto en un sitio y en último caso, pedir ayuda a un adulto, preferentemente a madres con niños. Evidentemente, entre las normas básicas está el enseñar a nuestro hijo la dirección y el número de teléfono de los padres.

3. Qué hacer si una persona intenta tocarle donde no debe. Debes enseñar a tu hijo a defenderse de posibles pederastas. Lo mejor en estos casos es explicarle desde pequeño que nadie puede tocar ciertos lugares de su cuerpo. Y que si ocurriera esto, debe decírselo inmediatamente a sus padres o a alguna persona adulta de confianza.

4. Qué hacer si llaman a la puerta y está solo. Una norma básica que muchos padres olvidan recordar es la de no abrir ni hablar con desconocidos. Parece obvio, pero para un niño, lo normal es mostrarse amigable y confiar en los demás. Déjale muy claro que él no puede abrir la puerta ni contestar al teléfono.

5. Cómo cruzar la calle. Desde que tu hijo comienza a andar, debes empezar a enseñarle educación vial. Con canciones, juegos… verás que pronto asimila que existen normas para evitar accidentes en la calle. Lo primero que debes enseñarle es a cruzar la calle por el paso de peatones, mirando bien a ambos lados antes de cruzar y respetando las luces de los semáforos.

6. Cómo jugar en la piscina. A los niños les encanta la piscina y el agua, pero a menudo se lo pasan tan bien que olvidan las normas básicas de seguridad. No está de más que se lo recuerdes, aunque parezcas que ya lo has repetido mil veces. Recuérdales que nada de tirarse de cabeza en la zona menos profunda, que no debe entrar en el agua sin manguitos o flotador si aún no está seguro, que debe volver a echarse crema para el sol al salir del agua…

 

7. Qué hacer si ve que pegan a otro niño. Cuando el niño no es víctima de acoso pero sí es espectador, también tiene cierta responsabilidad. Enseña a tu hijo a ayudar a los niños que sufren acoso. ¿Cómo? Avisando al profesor y a los padres de lo que ocurre.

8. Cómo jugar en la playa. La playa es un lugar ideal para los niños. Pero tiene sus peligros y por eso es fundamental que le expliques a tu hijo normas básicas para disfrutar sin riesgos. Por ejemplo, debes recordarle que no puede alejarse mucho del lugar en donde os encontráis, ni meterse en el agua sin pediros permiso.

9. Cómo navegar por internet. Nuestros hijos han nacido en la era digital. Seamos responsables. Si les enseñamos a andar, a comer, a leer y a escribir… ¿cómo es que no le enseñamos a navegar por Internet? La red no está exenta de cientos de riesgos. Lo mejor será que le expliques a tu hijo que mientras no tenga la edad suficiente, sólo podrá navegar por internet con tu permiso y deberá contarte qué ve y qué juegos utiliza.

10. Cómo pedir ayuda desde casa. Con cinco años, un niño ya es capaz de entender qué es un número de emergencia y  cuándo debe utilizarlo. Si en algún momento está contigo en casa y necesita pedir ayuda porque tú te encuentres mal, podrá hacerlo si ya se lo explicaste.

11. Qué hacer si alguien que no conoce le pide que vaya. Igual que enseñamos a los niños a no hablar con desconocidos, mucho menos irse con alguien que no conoce. Explícale que aunque esa persona le diga que es amigo de sus padres, nunca debe fiarse. Y por supuesto, que jamás debe entrar a un coche con desconocidos.

12. Cómo comportase en zonas con muchas personas. Cuando vas a un centro comercial, a un concierto.. a cualquier lugar en donde se concentran muchas personas. Enseña a tu hijo que justo en esos lugares no debe alejarse de sus padres, ya que correrán el riesgo de perderse.

Fuente: guiainfantil.com 

Alimentos que favorecen la memoria de los niños

Preocuparse de la memoria no es algo exclusivo de las personas mayores. Durante la infancia conviene mantener la memoria ejercitada para procurarnos una mejor capacidad intelectual a lo largo de toda la vida. Y para mantener en forma la memoria, además de ejercitarla, hay que alimentarla. ¿Estamos alimentando bien la memoria de nuestros hijos?

Cuando dicen que somos lo que comemos es porque la alimentación contribuye en gran medida al funcionamiento de nuestro cerebro. Que los niños tengan una alimentación equilibrada no es bueno únicamente para su salud física, sino también para su desarrollo educativo. A lo mejor no estamos dando a nuestros hijos todos los alimentos que necesitan para fortalecer la memoria.

Alimentos para la memoria de los niños

1. Si quieres mejorar el rendimiento intelectual de tus niños es mejor hacerlo de forma natural a través de la alimentación sana. Olvídate de suplementos vitamínicos porque si tu hijo come de forma equilibrada, obtendrá naturalmente todo lo que necesita para tener una memoria de elefante.

2. Plátano. Los plátanos son uno de los mejores alimentos para el cerebro. Con potasio, magnesio y vitamina C, los neurotransmisores relacionados con la concentración empiezan a ponerse en funcionamiento.

3. Huevos. El huevo tiene colina y lutenía, sobre todo la yema, cuyos beneficios se observan directamente en una memoria más potente y en una mayor habilidad de las funciones cognitivas.

4. Verduras de hoja verde. Puede que tu hijo no sea el mayor fan de las verduras y ponga problemas a la hora de la comida. Pero necesita las verduras de hoja verde como espinacas y acelgas para mejorar la atención y la concentración.

5. Salmón. El salmón es uno de los pescados que más ácidos Omega 3 contienen y tu hijo los necesita porque fortalecen las conexiones neuronales y mantienen el cerebro en funcionamiento.

6. Yogur. Además de que tu hijo necesita todo el calcio que sus huesos puedan procesar, la tirosona de los yogures favorece la producción de aquellos neurotransmisores que mantienen a tu niño alerta a nuevos conocimientos.

7. Frutos secos. Especialmente las nueces y las almendras son los frutos secos que tu niño estará encantado de comer para fortalecer la memoria y mejorar su rendimiento escolar.

8. Arándanos. A largo plazo, los antioxidantes de esta deliciosa fruta son una de las mejores garantías para que tu hijo vaya convirtiéndose en un adulto con la memoria fortalecida.

9. Además de estos alimentos que están especialmente indicados para la memoria recuerda que lo más importante es que tu hijo empiece el día con un desayuno completo para afrontar toda la jornada con energía.

Fuente: Guiainfantil.com

Cuánto tiempo puede prestar atención un niño

La atención es la habilidad de fijar nuestros sentidos en un estímulo durante un intervalo determinado de tiempo ignorando todo lo demás. La atención es necesaria para la concentración y para el aprendizaje. No podemos aprender nada si no le prestamos atención.

El proceso de la atención

Los niños y niñas desde que nacen atenderán a aquellos estímulos que les resulten novedosos e interesantes, hasta que se aburren o cansan de ese estímulo y pasan a fijar su atención en otra cosa.

Los ambientes que rodean a los niños y niñas hoy en día, están cargados de estímulos atractivos, en ciertas ocasiones aparece una sobreestimulación. Esto hace que quieran prestar atención a todo y pasen de un estímulo a otro sin apenas tiempo para ello. La consecuencia de todo esto, es que no desarrollan la capacidad de atención, su mente no tiene el hábito de prestar atención detenidamente durante un determinado intervalo de tiempo. Y la cosa se complica cuando los estímulos a los que queremos que atiendan (las tareas escolares), resultan menos atractivos que otros que les rodean.

La capacidad de atención se puede entrenar, es importante desarrollar la creación de un hábito atencional, que les permita detenerse el tiempo suficiente en un estímulo determinado. Esta capacidad les ayudará a centrarse en aquellos estímulos o tareas menos atractivos y es la base de su capacidad de concentración y de sus aprendizajes.

capacidad de atención

Durante cuánto tiempo puede prestar atención un niño/a

La capacidad de atención se va desarrollando a medida que se produce el desarrollo cognitivo del niño/a. Es importante conocer los tiempos medios de cada etapa, para no exigir demasiado a los pequeños. Exigir periodos de atención y/o concentración demasiado largos puede resultar contraproducente, ya que biológicamente no están preparados. En lugar de crear el hábito, lo que hacemos es crear una tensión innecesaria para todos y se tenderá al abandono del hábito.

Como tiempos medios, teniendo en cuenta las variaciones individuales que presentará cada niño/a, podemos mencionar los siguientes:

  • 0 a 1 año: 2 a 3 minutos.
  • 1 a 2 años: 7 a 8 minutos.
  • 2 a 3 años: hasta 10 minutos.
  • 3 a 4 años: hasta 15 minutos.
  • 4 a 5 años: hasta 20 minutos.
  • 5 a 6 años: hasta 25 minutos.
  • 6 a 8 años: hasta 30 minutos.
  • 8 a 10 años: hasta 45 minutos.
  • 10 a 12 años: hasta 55 minutos.
  • 12 años en adelante: hasta 1 hora.

Lo habitual en cualquier persona adulta es comenzar a distraerse a partir de 1 hora prestando atención a algo. Dependerá de las circunstancias, contexto y otros estímulos. Es importante conocer estos tiempos para organizar el estudio en función de los mimos, estableciendo periodos de descanso.

Consejos para entrenar la capacidad de atención en los niños y niñas

  1. Observa al pequeño e identifica el momento del día en el que está más predispuesto a la concentración. Elige un momento en el que los pequeños estén alerta y con energía (evita por la noche o primera hora de la mañana). Estos momentos serán los adecuados para entrenar el hábito de la atención.
  2. Encuentra un espacio adecuado para trabajar la atención. Libre de distracciones y confortable.
  3. Empieza por actividades que requieran estar sentado y un trabajo intelectual,  que le interesen. Comenzaremos a entrenar el hábito por aquellos estímulos a los que atiende de forma natural, puede ser dibujar, leer, recortar, puzzles, etc… algún tema que llame su atención (personaje, coches, deportes, dibujos animados, etc.). Haz que realice la actividad y evite cualquier distracción (tele, ruidos, etc.), ya que si la actividad le interesa, si no aparece otro estímulo se quedará enganchando y aumentará sin darse cuenta y sin esfuerzo su capacidad de atención.
  4. Entrena la capacidad de atención con estímulos auditivos, para ellos son más atractivos y les requieren menos esfuerzo. Puedes usar audio cuentos o leerle tú, hazle escuchar el cuento completo y luego le preguntas sobre el mismo. Aumentaremos la duración de los cuentos poco a poco.
  5. Organiza sus tareas. Para ello divídelas en partes y distribuye tiempos. Los tiempos deben ser cumplidos, por ello es conveniente no excedernos en su duración (si le pedimos que esté 15 minutos realizando una tarea, tiene que aguantar ese tiempo). Poco  a poco iremos aumentando el tiempo de atención.
  6. Intercala descansos entre actividades.
  7. Refuerza cuando esté prestando atención y cuando haya cumplido con los tiempos previstos de atención.
  8. Estimula a terminar lo que ha comenzado. A veces abandonan porque se descentran, es importante que termine aunque tenga que hacer un descanso.

Fuente: educayaprende.com