El agua, un recurso natural que se agota

Hainan Reynoso Uribe

Un recurso natural es un bien material y servicio que regala la tierra sin la intervención humana. Se trata de los minerales, alimentos y materia prima que brotan de la naturaleza para sostener el bienestar y desarrollo de la sociedad.

Mientras algunos recursos se recuperan a una velocidad mayor a la del consumo humano, otros  tienen ciclos de regeneración muy por debajo de su extracción o explotación.

Es por esto que existen recursos naturales renovables, como la madera; y no renovables, como los derivados del petróleo (gasolina, carbón, entre otros.)

El agua puede ser considerada como un recurso renovable si se le consume de manera controlada y eficiente. De lo contrario no sería renovable, al menos no en el tiempo para el que la humanidad la necesitaría.

¿Cómo preservar el agua?
  • Proteger las montañas de donde emanan los ríos.
  • Reforestar las cuencas hidrográficas.
  • Construir presas.
  • Manejar los acuíferos con criterios técnicos.
  • Aplicar tratamiento a las aguas residuales para nuevos usos.
¿Por qué preservar el agua?
  1. 1,800 millones de personas en todo el mundo utilizan una fuente de agua que está contaminada con heces fecales.
  2. Más de 800 niños mueren cada día por enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene.
  3. Unos 2,400 millones de personas carecen de retretes y letrinas.
  4. La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y este porcentaje podría aumentar.
  5. Más del 80% de las aguas residuales resultantes de la actividad humana se vierte en los ríos o en el mar, sin ningún tratamiento, lo que provoca su contaminación.
  6. Las enfermedades relacionadas con el agua contaminada y la falta de saneamiento siguen estando entre las principales causas de muerte en menores de 5 años.

Los ecosistemas protegidos son fuente de riqueza y de servicios a la sociedad. El daño a las áreas que garantizan la vida de los animales y plantas -y los procesos ecológicos necesarios para su conservación- amenazan la economía y sociedad.

Apremia la implementación de políticas responsables para preservar el capital natural dominicano y el bienestar de las generaciones futuras.

La República Dominicana es signataria del acuerdo arribado por decenas de líderes mundiales en septiembre de 2015 para “proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible”.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el número 6 propugna por “el Agua y Saneamiento”. El acceso al agua, saneamiento e higiene están consagrados como derechos humanos, sin embargo las estadísticas de consumo son abrumadoras.

Valle Nuevo:  madre de las aguas

Del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier o Valle Nuevo brotan los ríos Blanco, Masipedro, Tireo, Grande del Medio, Las Cuevas, Banilejo, Ocoa, Nizao, Jimenoa y Constanza.

Estos acuíferos suplen las presas e hidroeléctricas de los ríos Blanco, Hatillo, Sabana Yegua y Pantuflas; así como los contraembalses Ysura, Jigüey, Aguacate, Valdesia, Las Barías y Jimenoa.

Esas aguas abastecen los acueductos de Bonao, Constanza, Padre las Casas, Santo Domingo, y los sistemas de regadío Marcos A. Cabral, Nizao-Najayo, Ysura, Caballero, entre otros.

La existencia de Valle Nuevo es incompatible con la presencia humana. La tala de árboles para el cultivo de productos de ciclo corto, la producción de basura y la construcción de infraestructura limita el libre curso de esos acuíferos. El resultado es la degradación, cuyos niveles podrían llegar a un punto irreversible.

¡Aprende!  Recursos No Renovables: Educación para su preservación, de la autoría del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, es el tema que aborda el fascículo número 4 de la XXIV edición de  Semana de la Geografía, bajo el tema ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas son Fuente de Vida Sostenible.

Un monstruo viene a verme: se llama ansiedad

Hay un monstruo que viene a verme y no pretende matarme, pero casi me impide vivir. Un monstruo que cambia de forma y posición en mi cuerpo. Unas veces parece atragantarme, otras veces me revoluciona el sistema nervioso y otras me paraliza. Es un monstruo muy nombrado, padecido y explicado. Se llama ansiedad.

El estado de alerta ha sido vital para nuestra supervivencia como especie. Sin embargo, cuando este estado de atención, tensión y alerta se cronifica el resultado es una preocupación constante, que habitualmente además se generaliza en todo y en todos.

Nos hace ser conscientes de todo lo que nos rodea, pero de una forma amplificada y distorsionada. Ya no distinguimos lo estresante de lo sencillo. Todo se amontona en nuestra mente y hace que funcione a pleno rendimiento. No para ocuparnos, sino para preocuparnos. Es un monstruo que nos domina porque no sabemos transformar su furia en energía, solo se materializa en debilidad.

¿La ansiedad ¿de dónde viene?

Cuando la ansiedad se cronifica en un estado de perpetua preocupación podemos hablar de lo que se conoce en el ámbito clínico como Trastorno por Ansiedad Generalizada (TAG). Tiene que darse durante al menos 6 meses y presentar 3 o más síntomas como inquietud, irritabilidad, fatigabilidad fácil, dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco, tensión muscular y problemas de sueño.

La ansiedad generalizada comparte muchos síntomas con la depresión, ambos trastornos presentan un alto afecto negativo. Sin embargo, la depresión se caracteriza más por el sentimiento de tristeza y la ansiedad por una continua hiperactividad fisiológica y una sensación de continua incertidumbre y ahogo. Cualquier cambio en la rutina diaria, se percibe como un monstruo amenazante, dispuesto a lanzarse a nuestra yugular.

El TAG no parece tener un fuerte componente genético, pero sí parece tener un carácter crónico que se agrava con el estrés y va fluctuando en intensidad a lo largo de la vida. Su principal rasgo definitorio es la preocupación constante por aspectos de la vida cotidiana. Su presencia se hace evidente -en los casos que está presente- alrededor de los 20 años, aunque su comorbilidad con otros síntomas ansiosos o depresivos pueden hacer difícil su diagnóstico.

Es mucho más frecuente en mujeres, como casi la mayoría de los trastornos emocionales en la adultez. Se manifiesta a su vez en un triple sistema de respuesta: el cognitivo, el motor y el emocional.

Ese monstruo que se conoce a la perfección

Muchas personas conocen “al dedillo” sus síntomas, ya que este trastorno suelen padecerlo personas con una alta conciencia acerca de lo que les ocurre, aunque no sean capaces de tratarlo y mejorar la sintomatología. Además, suelen describir a la perfección cómo la ansiedad los aborda y los paraliza. La alexitimia no es un rasgo predominante en estos pacientes, sino todo lo contrario.

Se sabe mucho sobre la ansiedad, pero este trastorno parece no tener un tratamiento lo suficientemente bien establecido y exitoso, aun siendo muy frecuente en la población. El tratamiento de elección suele ser la terapia cognitivo conductual, como la de Dugas y Ladouceur (actualizada en 2007); la de Borkovec y Pinkus (2002) o la de Brown y Barlow (1993).

A veces para potenciar su eficacia se utilizan fármacos, pero OJO: la ansiedad prolongada nunca debe tratarse con ansiolíticos en el caso de utilizar medicación. Debería utilizarse un antidepresivo ISRS como la paroxetina, aunque los más indicados son los los antidepresivos duales como la venlafaxina.

Un cuento sobre la ansiedad y el mundo en el que vivimos

Aunque muchos pacientes conozcan bien sus síntomas, será la terapia la que les ayude a actuar como científicos ante sus propios síntomas, como “gurús” de la búsqueda de su propia regulación emocional. El psicólogo/a deberá poner a su alcance las mejores técnicas para ello.

Una buena idea es que la persona con ansiedad crónica se plantee verdaderas preguntas acerca de su existencia y de sus valores vitales. A veces hay que lanzarle preguntas a este mundo, que parece crear y alimentar ese monstruo. A veces vale la pena convertirnos en un pequeño relato para ver un sentido en aquello que percibimos como caos.

¿Qué le debes al mundo? ¿Qué te demanda ese monstruo?

Recuerda esa niñez. Recuerda lo feliz que eras porque saltabas, corrías y disfrutabas sin tener que dar explicaciones a nadie. Recuérdate saltando, ensuciándote y despeinándote, embriagada/o en por la intensidad del momento. No había tiempo para la preocupación, porque no existía el concepto de tiempo más allá del que estabas viviendo. Pero pronto llegaron las demandas y con ellas la sensación de que le debías algo al mundo.

Empezaste a sentir que ocultar aquello que no estaría bien visto de cara a los demás era más importante que vivir la verdadera realidad que te rodeaba. Las demandas empezaron a sustituir a los chapuzones. Los discursos que ensalzaban a aquellos niños “con altas capacidades” parecían ensordecer los gritos que antes eran de alegría y espontaneidad. Nadie supo decirte que nunca podrías asumir el control de todo.

Nadie te enseñó a seguir manteniendo tu llama de la infancia a la par que construías una identidad con nuevas responsabilidades. Nadie supo explicarte la diferencia entre deberes y derechos, entre ellos el de ser feliz sin sentirte culpable.

Llegados a este momento, con ese monstruo devorándote cada vez más, es hora de que empieces a exigirle más a él y menos a ti. Pregúntale: ¿Qué te debo yo a ti, mundo para que me envíes este monstruo? Quizás con esa pregunta tú y muchos entiendan que por mucho que nos demande, no podemos darle nada al mundo sin ni tan siquiera somos capaces de disfrutar por estar viviendo en él.

No vas a defraudar a nadie, ni tan siquiera pediste permiso para estar aquí. Suelta tanta demanda y vuelve a coger tus derechos. Vuelve a ensuciarte, sin preocuparte si el mundo se enfadará por ello. Saluda a ese monstruo y aunque a veces parezca venir con fuerza, demuéstrale con tus actos que no tienes más para él que lo que no eres capaz de darte a ti misma/o.

Fuente: lamenteesmaravillosa

Los hijos únicos: ni tan egoístas ni tan solos

Isabel Serrano Rosa

Los hijos únicos son únicos hasta para presentarse. Después de un rato de narración de su problema, Pablo, aclara la causa (“soy hijo único”) y pone la mirada lánguida del que está acostumbrado a lidiar con lo que no tiene remedio y espera la misma respuesta de siempre: ¡será un malcriado o un rarito nacido en una familia incompleta!.

Debe ser arduo vivir etiquetado con el ‘Síndrome del pobre hijo único’. Las creencias estereotipadas les presuponen egoístas y aislados en su mundo de fantasía con dificultades para relacionarse con los demás cuando sean adultos.

Los más agoreros aseguran que son narcisistas y mimados que retan a sus propios padres o con tendencias depresivas por su soledad. Cuando tengan pareja querrán tener el segundo hijo, convertido en redentor del mayor, para que el pobre no sufra la triste infancia de los padres. El tópico dibuja a los padres de hijos únicos como ansiosos, sobreprotectores o exigentes. Según esto, los hermanos son necesarios para el desarrollo de una personalidad sana. ¿Es inevitable asociar al hijo único y a sus padres con desajustes psicológicos?

Hoy las parejas con tres vástagos son sólo el 4% y las que tienen uno, el 30%. Las españolas han retrasado la edad de maternidad a los 31 años, junto con italianas y holandesas, convirtiéndose en las mujeres de la UE que más tarde tienen descendencia. Desde los años 50, cuando empieza a planear en el horizonte la idea de una sociedad de hijos únicos, abundan los estudios empíricos, sobre todo con adolescentes, para valorar en el tiempo lo que significa ser unigénito.

Según los datos, todos los adolescentes ¡son inmaduros por igual! Parece que las posibles dificultades que los hijos únicos pueden tener a su paso por la escuela primaria se resuelven en la adolescencia en la medida en la que se socializan escolarmente y fuera de su casa.

Fortalezas y debilidades

A día de hoy, el modelo de familia perfecta sigue siendo el compuesto por dos hijos, a ser posible de diferente sexo, por lo que muchos hijos únicos idealizan a las familias con hermanos, ignorando aspectos como la rivalidad, los conflictos que enturbian el paisaje o que la mayoría de los hermanos cultivan amistades diferentes. Según los datos, no sólo no presentan más trastornos que sus coetáneos sino que ser hijo único también tiene ventajas si no son relegados entre los muros domésticos y disponen de contactos variados con coetáneos y adultos externos a la familia.

Son más cooperativos y menos competitivos porque han crecido fuera de los celos de la rivalidad entre hermanos. Más extrovertidos y seguros de sí mismos porque compensan su soledad con una mayor capacidad para hacer amigos y suelen trabajar bien en equipo ya que no temen verse desplazados. Son responsables, un aspecto positivo de pasar más tiempo con adultos. Tienen madera de líderes, la gente suele confiar en ellos. Valorados y queridos, desarrollan menos carencias afectivas. Son creativos porque están acostumbrados a jugar con su fantasía.

Desde el punto de vista de la pareja, propician matrimonios felices porque el mayor tiempo que pasan con sus padres les hace más adaptables; de hecho, la serenidad en casa disminuye con el número de hijos, es obvio. Pueden tener mayor capacidad intelectual y lingüística por la mayor interacción con adultos y, desde luego, disponen de más recursos económicos que les permiten acceder a estudios, pueden disfrutar de un tipo de ocio inalcanzable en el caso de tener más hermanos y son ¡herederos únicos!

Al otro lado de la moneda, está el hecho de que no tener hermanos significa no disponer de un confidente a mano, alguien de su edad que entienda sus dificultades. Han de aprender a relacionarse antes con sus iguales y hacerlo fuera de casa, lo que obliga a los padres a socializarlos pronto. Algunos pueden madurar demasiado rápido para su edad y tener un tipo de pensamiento excesivamente adulto. Si sus padres les sobreprotegen pueden convertirse en personas tímidas e inseguras. También pueden volverse complacientes por temor a decepcionar a sus amados padres si estos depositan sus expectativas en ellos. En otros casos, acostumbrados a ser príncipes o princesas en sus casas albergan la ilusoria idea de que fuera ha de pasar lo mismo, lo que les lleva a no saberse defender y ser víctimas de los niños más vivos, o bien, a asumir actitudes resentidas si no se les presta atención. A veces no saben manejar el interés de los padres hacia otros niños. Además, hoy en día, un problema puede ser que disfruten de un exceso de cosas materiales y que éstas les sirvan para comprar amigos. Otro punto flaco: de adultos, han de llevar solos el cuidado de los padres cuando estos envejecen.

Pautas para padres

Daniela y Luis, son hijos únicos y padres de Manuel. Ella confesó un día que, cuando tiene delante a mujeres con más hijos, siente su mirada -entre apenada y/o con aires de superioridad- lo que la ha llevado en alguna ocasión a justificar que no ha tenido más hijos por problemas de fertilidad, ¡lo que no es verdad en su caso! Prefiere mentir ante de ser la rara.

Los padres que eligen tener un solo hijo lo hacen por problemas económicos, por las dificultades de conciliación de la vida laboral-personal, por la separación de los progenitores, porque son un matrimonio tardío o por dificultades de fertilidad. Su decisión no afecta al desarrollo emocional de los hijos que viene determinado por la educación, los valores recibidos y el tipo de vínculo que estos establecen, no por el número de hermanos. Como le pasa a Daniela, algunos padres temen ser tachados de egoístas y pueden sentirse culpables por no tener más hijos. Ser unigénito no es negativo si se establecen pautas saludables. Otros padres vuelcan sus ansiedades y temores en su hijo y lo sobreprotegen, creando un mundo burbuja que les hace inseguros, o realizan tareas que deberían hacer por sí mismos. Es importante dar un margen de confianza y ¡aprender a respirar para que pase el agobio!

Hay adultos que prestan mayor atención (y presión) a su hijo porque albergan expectativas, sin escuchar las necesidades y personalidad de su retoño, favoreciendo que el niño se vea obligado a cumplir sus deseos. O bien le tratan como un objeto precioso sin límites: son los niños mimados, tan centrales que entorpecen la relación de sus padres como pareja.

Algunas sencillas pautas son: crearle un mundo infantil de amigos y actividades lo antes posible para que aprenda a tolerar la frustración y a desarrollar la generosidad. Evite involucrarlo en asuntos de los padres o convertirlo en confidente. No trate de resolver sus carencias -como pudo ser el no tener hermanos- a través del hijo. No le haga sentir incompleto por ser único: explíquele que hay familias diferentes y que todas pueden ser positivas si las personas se tratan con cariño y respeto.

La psicología no está para decirle cuántos hijos ha de tener pero sí para asegurarle que ser hijo único no es un defecto congénito y para ayudarle a aliviar la culpa. Los hermanos de sangre no son los únicos que podemos tener a nuestro lado. Están nuestros hermanos de amor, aquellos que elegimos en la vida y que sólo tienen la particularidad de haber nacido en otra casa.

Fuente: elpais.com/

El cerebro revela el truco de las noticias virales

Javier Salas

Al día se comparten más de 4.000 millones de mensajes en Facebook, 500 millones de tuits y 200.000 millones de correos electrónicos. En todo ese formidable flujo de información, algunos asuntos son ganadores universales: los temas y noticias virales, aquellos que se comparten masivamente. Un equipo de investigadores ha tratado de profundizar en el conocimiento sobre la viralidad de las noticias escrutando el cerebro de unos cuantos humanos. El resultado de su trabajo es que la viralidad no depende tanto del contenido de la noticia sino de nosotros mismos: de la imagen que queremos vender a los demás y de cómo va a ayudar a fortalecer nuestros vínculos con los demás.

Para entender el funcionamiento del cerebro ante las noticias virales, los investigadores de la Universidad de Pensilvania realizaron dos experimentos con 80 sujetos a los que mostraban noticias de The New York Times, uno de los diarios más relevantes y de mayor circulación en redes sociales. En concreto les enseñaron noticias de salud del diario neoyorquino, escogidas entre las que más se compartieron, según los registros del propio periódico. Les dejaban leer el titular y un resumen de la noticia y les preguntaban si querrían leerla entera o compartirla de forma pública o privada con sus amistades de Facebook.

Los investigadores observaron que durante el experimento se activaban las regiones el cerebro que corresponden con dos procesos mentales bien localizados. Por un lado, el pensamiento sobre uno mismo, que aquí se podría entender como la imagen que compartir esa noticia podría dar sobre el propio sujeto. “La evidencia sugiere que las cuestiones auto-relevantes están entre los temas de conversación más frecuentes, especialmente en los medios sociales, y que revelar información sobre el yo puede ser inherentemente gratificante”,explican los autores en su estudio, publicado en PNAS. “A través de este mecanismo neuronal, las expectativas de obtener resultados positivos sobre uno mismo al compartir [la noticia] aumentan el valor percibido del intercambio de información, lo que a su vez incrementa la probabilidad de compartirla”, añaden.

Por otro lado, en estos experimentos observaron que también se ponía en funcionamiento la región en la que el cerebro trabaja para entender en qué están pensando los otros. Según explican en el estudio, quien pretende compartir una noticia debe considerar qué hay en la mente de los demás, sus conocimientos, opiniones e intereses, para predecir las posibles reacciones de su audiencia. “Este tipo de cognición social implica pronósticos acerca de los estados mentales de otros, por ejemplo, predecir lo que los demás puedan pensar y sentir acerca de la información compartida y de quien la comparte”, aseguran. De este modo, al publicar algo en nuestro muro nos exponemos al juicio de los demás haciendo una apuesta y una profecía: esto les gustará y ayudará a mejorar nuestros lazos comunes y lo que piensan sobre nosotros.

Además, el resultado del experimento fue que las noticias que más activaron estas regiones cerebrales coincidían a su vez con las informaciones que consiguieron mayor impacto en redes sociales, compartidas miles de veces según los datos de The New York Times.

“La gente está interesada en leer o compartir contenidos que conectan con sus propias experiencias, o con su sentido de quiénes son o quiénes quieren ser”, asegura Emily Falk, responsable del trabajo y directora del laboratorio de neurociencia, en una nota de la Universidad de Pensilvania. Y añade: “Comparten cosas que pueden mejorar sus relaciones, hacer que parezcan inteligentes o empáticos o mostrarles bajo una luz positiva”.

En el caso de las noticias virales, funcionarían a la vez varios fenómenos que ya se conocían previamente, como que una de las cosas que más satisfacción causa es la de compartir información sobre nosotros mismos, tanto en redes sociales como en interacciones convencionales. También sabíamos que las personas más persuasivas, las que consiguen que cale mejor su mensaje, son aquellas que tienen más desarrollada esa facultad de ponerse en el lugar de los otros, de aventurar lo que hay en su mente.

Los autores del estudio reconocen que puede ser muy distinto lo que es personalmente relevante y útil para compartir entre diferentes sujetos, pero que “las sociedades humanas se caracterizan por un conjunto de valores comunes básicos y normas sociales que impulsan la conducta entre los individuos”. En consecuencia, concluyen, no es raro que haya muchas noticias que puedan ser percibidas por muchos como una información con mucho valor, tanto para la imagen personal como para el sentido de la pertenencia al grupo.

Fuente: elpais.com

Técnicas para dormir y despertar a gusto

 Turmalina Blanco

Dormir es una de las funciones del cuerpo más necesarias para recobrar la energía consumida a lo largo del día. Sin embargo, la aceleración del ritmo de vida, el estrés y las preocupaciones, hacen que muchas veces se acumule el cansancio y no nos sintamos 100% a gusto.

Se ha demostrado a través de la ciencia que se puede conciliar el sueño y sentirse renovado con solo practicar estos sencillos consejos sorprendentes por las noches.

Según el Daily Mail, los científicos recomiendan quitar todos los aparatos electrónicos de la habitación para reducir las posibilidades de enfermedades graves como el cáncer.

  1. Imagínate en un lugar a gusto

Trata de imaginar que te encuentras en el lugar que siempre quisiste. Una buena manera de empezar es moviéndote imaginariamente por ese espacio, recorriéndolo paso a paso. Trata de poner atención en cada detalle del lugar sin abrir los ojos.

Si lo hiciste y pasó demasiado rápido, intenta crear un nuevo espacio en tu mente. De esta manera pasarán gradualmente unos minutos hasta que vayas mejorando tu sueño, y una sensación de enorme bienestar invadirá tu cuerpo.

  1. Concéntrate en tu respiración

Trata de disminuir conscientemente tu proceso de respiración con un número específico de inhalaciones y exhalaciones, recordando contar cada una de éstas.

Ayuda a enfocar tu mente a través del conteo; esto hará que te relajes físicamente. Al suavizar los latidos de tu corazón relajándote, conciliarás un muy buen sueño.

  1. Conciencia corporal

Una buena técnica de relajación es tensar y relajar luego todos los músculos principales de tu cuerpo. Inicia tensando los dedos durante unos segundos y suéltalos lentamente.

A continuación aprieta los músculos en el arco de tu pie. Sigue hacia arriba con las piernas, los brazos y por último, el cuello. Este pequeño ejercicio ayuda a eliminar la tensión en todo el cuerpo y hará que te sientas renovado al otro día.

Dato curioso: se han realizado estudios que demuestran que la temperatura correcta para poder dormir mejor específicamente en la noche debería de ser de 15 y 20ºC. Si la temperatura pasa el límite adecuado es probable que ésta sea una de las causas por la cual no puedes conciliar el sueño.

  1. Recapitula lo que sucedió en el día y crea el siguiente

Aprovecha los últimos momentos antes del sueño para recordar todo lo que pasó durante el día.  ¿Qué logros obtuviste? ¿Qué te gustaría hacer diferente la próxima vez?

Si te sientes estresado, puedes reflexionar positivamente qué cambios podrías implementar en el día siguiente.

Visualiza de comienzo a fin cómo sería ese “día perfecto” cuando te despiertes y te levantes en la mañana. Imagínate levantarte sin contra-tiempos y tranquilo porque ya sabes cómo será tu día.

¡Te tomará tan solo unos minutos crear cómo quieres que sean tus días realmente!

Fuente: labioguia.com/

Cómo hacer para que tus estudiantes lean 40 libros al año

Laura Vidal

La profesora estadounidense Nancie Atwell.

Actualmente, Nancie Atwell  vuelve a ser noticia, ésta vez por haber conseguido un objetivo que cualquier programa educativo del mundo envidiaría: sus estudiantes leen un promedio de 40 libros al año. Y lo hacen porque quieren.

En 2015, la profesora estadounidense Nancie Atwell se convirtió en la primera ganadora del Global Teacher Price (un premio que podría considerarse “el nobel de la educación”). Fue merecedora de un premio de 1 millón US$ concedido por la Fundación Varkey a “una innovadora y cariñosa maestra que ha tenido un impacto inspirador en sus estudiantes y comunidad”.

Los estudiantes concurren al Center for Teaching & Learning (CTL), en Maine, del que Nancie es fundadora, y están en el 7º y el 8º grado (tienen entre 11 y 14 años). Su promedio de lectura es excelente, ya que en Estados Unidos el promedio de libros leídos al año por los jóvenes, teniendo en cuenta los que leen por obligación, ronda los 10.

El método utilizado para atraer a los niños hacia la lectura es sencillo: según la profesora, las claves son una oferta variada que contemple los intereses diversos de los niños; y una disponibilidad de tiempo y espacio para leer en la escuela.

De este modo, los estudiantes del instituto cuentan con un tiempo libre de otras obligaciones para dedicar a la lectura, y lo hacen en un espacio diseñado para eso: sillones y cojines cómodos, distintos de los asientos en los que permanecen durante las otras horas de la jornada escolar, una biblioteca atractiva y un ambiente tranquilo. Además, Nancie confía en que el hábito de la lectura comience en la escuela y se afiance en casa.

“La clave es que sean ellos los que deciden qué leer”, explica Atwell. “Mis estudiantes devoran los libros porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”.

Fuente: labioguia.com