Investigación revela desigualdades en el sistema de protección social

Una investigación realizada por el del Centro de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (CEG-INTEC) reveló las desigualdades en el sistema de protección social dominicano.

El estudio “La salud y la seguridad social, otras fuentes de desigualdades de género en la República Dominicana. Estado de situación al 2017” de la autoría de Desireé del Rosario, Elsa Alcántara y Lourdes Contreras, establece que el fuerte crecimiento macroeconómico que exhibe el país no se refleja en el bienestar de la población.

Consigna que la tasa de pobreza general es de un 32%, por lo que una de cada tres personas está en situación de pobreza. Aproximadamente el 6% de los hogares más pobres y vulnerables son dirigidos por mujeres, lo que las autoras definen como un, “reflejo de la feminización de la pobreza”.

Asimismo, indican que  tres de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible corresponden a los problemas tradicionales que representan deudas sociales acumuladas relacionadas con la deficiente atención a la salud de las mujeres.  Aseguran que estos aspectos no han visto mejoría en tres décadas, como es el caso de la mortalidad materna.  En la actualidad ocurren 107.3 muertes  por cada 100,000 nacidos vivos.  En ese sentido, la República Dominicana cuenta con el más alto índice de la región.

A pesar de que el acceso de ambos géneros al Seguro Familiar de Salud (SFS) es similar, las investigadoras establecen que  todavía hay muchos obstáculos por sortear.

Una de las principales causas está asociada a la división sexual del trabajo, la segmentación laboral y la discriminación salarial a que son sometidas las mujeres. Mientras, el Estado carece de los mecanismos necesarios para el cumplimiento de las políticas, programas acordados y derechos protegidos.

Es así como el  Seguro de Riesgos Laborales (SRL),  está constituido en un 56% por hombres y 44% por mujeres, lo cual encuentra explicación en el acceso limitado de las mujeres a puestos laborales.

En cuanto al acceso de la mujer al sistema de pensiones y aseguramiento por riesgos laborales, también está relacionado con el menor acceso de las mujeres al trabajo formal, cuya  proporción es de un 45%.

Precisa que ese factor negativo es mayor en el total de la afiliación, 43% de las mujeres contra 57% de los hombres y está relacionado con el espaciamiento laboral de las mujeres por su papel en la maternidad.

La investigación recomienda al Gobierno Dominicano implementar el enfoque de género en sus políticas públicas y proyectos, con el objetivo de “identificar situaciones de discriminación entre hombres y mujeres y adoptar acciones para garantizar la igualdad y la equidad de género”.

Destacan la falta de  decisión política para ejecutar acciones efectivas que permitan superar la desigualdad e inequidad de género, aspecto que señalan como, “la principal debilidad” que da lugar al rezago en el acceso universal a la seguridad social, tras 15 años de vigencia.

¿Por qué el 8 de marzo?

Hoy más que celebrar, conmemoramos la sangre, sudor y lágrimas derramadas en la lucha por la igualdad de derechos. Las estadísticas de hoy revelan que las luchas siguen siendo las mismas que dieron origen al establecimiento del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

El 8 de marzo de 1857 la huelga de las  trabajadoras textiles de la compañía Lower East Side fue por las largas  jornadas laborales, de más de 12 horas diarias,  y con un salario miserable, de un 60 o 70% menos de lo que ganaban los hombres.

El 8 de marzo de 1908 las costureras de la Cotton Textil Factory, en Washington Square, Nueva York se fueron a huelga. Se unieron a  otras 40,000 mujeres de otras fábricas de Estados Unidos. La demanda era por la igualdad de derechos, reducción de la jornada, derecho para unirse a los sindicatos y el cese de la explotación infantil.

Los dueños de la fábrica cerraron las puertas y ventanas de la textilera con las mujeres en huelga dentro. Hubo un incendio en el edificio, y al estar cerrado, 120 mujeres murieron encerradas ahí dentro.

Más de un siglo después la paridad de género sigue siendo un tema de agenda. Los puestos oficiales ocupados por mujeres son fruto de una cuota de discriminación afirmativa, que aunque positiva, no deja de ser discriminatoria. El acceso al empleo y el sueldo siguen siendo inferiores al de los hombres.

La igualdad es determinante para el desarrollo de familias, hijos y naciones fuertes y sanas.

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