Un diccionario realizado por niños se convierte en Best Seller

La idea surgió hace algunos años, en una escuela rural de Colombia. Un maestro, en un taller de creación literaria, propuso a los niños imitar un diccionario, pero pudiendo escribir las definiciones que quisieran.

Casa de estrellas es justamente la definición que Carlos, un chico de 12 años, propuso para la explicar el universo.

Además de esa definición, en el diccionario se describen muchas otras palabras, ordenadas alfabéticamente, como si se tratara de uno convencional, pero con una mirada completamente distinta en cuanto al contenido.

Así, Dios es el amor con pelo largo, los adultos son personas que hablan todo el tiempo de sí mismas, y Colombia, simplemente un partido de fútbol, según la define Diego, que tiene 8 años.

Algunas definiciones

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  • Adulto: persona que en toda cosa que habla, primero está ella (Andrés Felipe Bedoya, 8 años).
  • Anciano: es un hombre que se mantiene sentado todo el día (Maryluz Arbeláez, 9 años).
  • Agua: transparencia que se puede tomar (Tatiana Ramírez, 7 años).
  • Blanco: un color que no pinta (Jonathan Ramírez, 11 años).
  • Campesino: un campesino no tiene casa, ni plata. Solamente sus hijos (Luis Alberto Ortiz, 8 años).
  • Cielo: donde sale el día (Duván Arnulfo Arango, 8 años).
  • Colombia: es un partido de fútbol (Diego Giraldo, 8 años).
  • Dinero: osa de interés para los demás con lo cual se hacen amigos y no tener esto, hace enemigos (Ana María Noreña, 12 años).

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  • Dios: es el amor con pelo largo y poderes (Ana Milena Hurtado, 5 años).
  • Envidia: tirarle piedras a los amigos (Alejandro Tobón, 7 años).
  • Iglesia: donde uno va a perdonar a Dios (Natalia Bueno, 7 años).
  • Luna: es lo que nos da la noche (Leidy Johanna García, 8 años).
  • Oscuridad: es como la frescura de la noche (Ana Cristina Henao, 8 años).
  • Paz: cuando uno se perdona (Juan Camilo Hurtado, 8 años).
  • Soledad: tristeza que le da a uno a veces (Iván Darío López, 10 años).
  • Tiempo: algo que pasa para recordar (Jorge Armando, 8 años).
  • Universo: casa de las estrellas (Carlos Gómez, 12 años).
  • Violencia: parte mala de la paz (Sara Martínez, 7 años).

Estas definiciones muestran cómo los niños ven el mundo con otros ojos, más ingenuos pero muchas veces muy acertados.

El libro se convirtió en un éxito de ventas, que ya fue editado cuatro veces, y la idea se ha difundido por el mundo, abierta a que otros proyectos similares puedan contar cómo ven el mundo los niños de cada región, ciudad o pequeño pueblo, para recordarnos que todos podemos tener, sobre lo mismo, una mirada diferente y muy especial.

Fuente: labioguia.com

El este aprende acerca de las áreas protegidas

Decenas de maestros del este se unieron a los preparativos de la XXIV Edición de la Semana de la Geografía, con su participación en la conferencia ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas son fuente de vida sostenible.
Los docentes romanenses se congregaron el miércoles 8 de febrero en el salón de actos del Liceo Técnico Calasanz San Eduardo para escuchar la conferencia ofrecida por la bióloga, ecóloga y medioambientalista Yvonne Arias.
En la ocasión, el pastor y coordinador de Ciencias Naturales del Politécnico Mir Esperanza, Miguel Ángel Yudén, tuvo a su cargo la oración de inicio. Asimismo, el director del plantel, Domingo Acosta, ofreció las palabras de bienvenida a los docentes del área de Ciencias Naturales y Sociales de centros públicos y privados.


El doctor Teodoro Ursino Reyes, hijo distinguido de La Romana y actual gobernador provincial, participó de la conferencia y tuvo a bien ofrecer unas palabras de exhortación a los participantes.
La charla ofrecida en San Pedro de Macorís se llevó a cabo en el salón Francisco Comarazamy del ayuntamiento municipal y fue dictada por el maestro, geógeafo y medioambientalista Bolívar Troncoso Morales, el pasado viernes 10 de febrero.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Martha Zapata, encargada del Sistema de Evaluación, Auditoría y Control de los Procesos Educativos del Distrito Escolar 05-01. La charla contó con una representación de maestros de El Seibo.
Los docentes de La Romana, San Pedro de Macorís y El Seibo valoraron la calidad de los conferencistas y solicitaron los fascículos para trabajar con sus alumnos los cinco ejes temáticos a desarrollar durante la Semana de la Geografía del 13 al 17 de marzo de 2017, como una manera diferente, amena e interesante de impartir las asignaturas de Ciencias Sociales y Naturales.

Las áreas protegidas son fuente de vida sostenible

Hainan Reynoso Uribe

El Plan LEA de LISTÍN DIARIO, junto a la comunidad educativa dominicana, se avoca a la celebración de la XXIV edición de Semana de la Geografía del 13 al 17 de marzo, bajo el tema ¡Aprende! nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible.

Este tradicional proyecto educativo busca desarrollar conductas sustentables que propugnen por la preservación de las áreas protegidas, mediante la divulgación de conocimientos sobre geografía.

Es por esto que las escuelas y colegios se apresuran a adquirir los fascículos sobre los cinco ejes temáticos que se abordarán este año, y de los cuales tenemos a bien compartir el primero sobre las áreas protegidas. El folleto es de la autoría de la Dirección de Información Ambiental y Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente.

Un área protegida es “una porción de terreno y/o mar especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de elementos significativos de la biodiversidad y de recursos naturales y culturales asociados, manejados por mandato legal y otros medios efectivos”, según la Ley 64-00.

Según el ministerio, dentro de los aspectos determinantes para declarar una zona como protegida se cuentan: el grado de intervención humana, representatividad de unidades biológicas, salvaguardar cuencas hidrográficas, conservar formaciones geológicas únicas, biodiversidad, valor genético, especies endémicas, especies en peligro de extinción, especies de flora y fauna característica, sitio de rutas migratorias, valores histórico-culturales, entre otras.

Patrimonio natural  y cultural del pueblo

El objetivo de estos espacios es la preservación de especies locales, migratorias y los recursos genéticos que mantienen la estabilidad de los ambientes y procesos ecológicos que se verifican en ellos, según establece un documento del departamento de Gestión de Áreas Protegidas.

Son remansos de agua dulce, salada y su biodiversidad asociada. De ellos fluye el aire puro que regula el clima, reciclan los nutrientes del bosque, y conservan los suelos que sirven de hábitat a una gran diversidad de especies.

En las áreas protegidas se puede encontrar evidencia de la historia y cultura de los pueblos, a través de vestigios. Asimismo, permiten a los estudiosos conocer el lugar en que ocurrieron hechos importantes.

La primera área protegida fue el Parque Nacional Yellowstone, en Estados Unidos de América. Declarado así a finales del siglo XIX.

El país se suma a la iniciativa en 1928, cuando se legisla a favor de que la porción de la Cordillera Central llamada el Vedado Yaque del Norte, se constituyera como la primera área protegida del país. En 1933, se delimita el primer parque nacional en Las Matas y en el 1938, el Vedado de Constanza.

La gestión de dichas áreas inicia en 1962 con la creación de la Dirección General Forestal. En 1974 surge la Dirección Nacional de Parques, con la misión de “ordenar, administrar y regir los espacios protegidos”. En 2000 se crea el hoy Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales mediante la la Ley 64-00.

Los datos indican que la superficie de las áreas protegidas es de aproximadamente 58,441.45 km², de los cuales alrededor de 12,890,81 km² corresponden al área terrestre, mientras que unos 45,550,64 km² comprenden el área protegida marina.

Protegidas por ley

El manejo de un total de 128 áreas dentro de 12 categorías, según los objetivos de conservación, se realiza de forma armónica a través del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap).  Con el fin de tener un lenguaje común respecto a las categorías de manejo adoptadas en el Sinap, el país adoptó las directrices patrocinadas por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Dichos renglones facilitan la planificación, y mejoran la gestión de la información sobre las áreas protegidas, ayudando a regular las actividades dentro de ellas.

En su artículo 13, la Ley Sectorial de Áreas Protegidas de República Dominicana contempla las siguientes categorías de manejo:

Categoría I. Áreas de Protección Estricta: Reserva Científica. Santuario de Mamíferos Marinos.

Categoría II. Parques Nacionales: Parque Nacional y Parque Nacional Submarino.

Categoría III. Monumentos Naturales. Monumento Natural y Monumento Cultural.

Categoría IV. Áreas de Manejo de Hábitat/Especies. Refugio de Vida Silvestre.

Categoría V. Reservas Naturales. Reservas Forestales, Bosque Modelo y Reserva Privada

Categoría VI. Paisajes Protegidos Vías Panorámicas, Corredor Ecológico y Áreas Nacionales de Recreo

Para cada una de esas categorías de manejo, dicha ley define los objetivos por lo cual fueron creadas, a la vez que indica los usos permitidos en cada uno de ellas.

Áreas protegidas con reconocimiento internacional

La zona de Jaragua–Bahoruco –Enriquillo fue declarada como Reserva Científica por la UNESCO en 2002. Este paraíso ubicado en la región suroeste del país, alberga tres zonas núcleo, que son los parques nacionales: Jaragua, Sierra de Bahoruco y Lago Enriquillo e isla Cabritos.  La zona es de gran importancia ecológica y de alta diversidad biológica, sumado a su alto porcentaje de especies endémicas

¿Tu hijo tiene terrores nocturnos o pesadillas?

Una amiga, que sabe que dormimos muy mal en casa, hace poco me contaba sobre las noches agitadas de su hija, y que no sabía si tenía terrores nocturnos o pesadillas. Y recordé cuando yo tampoco sabía diferenciarlo, y lo mal que se pasa cuando el mal dormir no se termina nunca. Por eso, quiero contar un poco más en profundidad sobre las alteraciones del sueño. He contado muchas veces que nosotros nos estrenamos en la maternidad con una pequeña terremoto que desde que nació ha sido mala para dormir. Aun hoy, con 8 horas de sueño tiene energía para 16 horas de movimiento sin parar.

Lo que tienen en común los terrores y las pesadillas es que ambos son parasomnias. Las disomnias, que son trastornos de la cantidad o calidad del sueño, como cuando no podemos quedarnos dormidos, nos desvelamos a media noche o sentimos que no descansamos al dormir. La parasomnia es un trastorno de la conducta durante el sueño asociado con episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno (fuente:wikipedia). Las parasomnias incluyen pesadillas, terrores nocturnos, bruxismo, somniloquia, sonambulismo, etc..

Pero ¿cuáles son las diferencias entre pesadillas y terrores? Para diferenciarlos, usaré como guía el libro que para mí fue salvación, “Dormir sin lágrimas” de Rosa Jové. Todo mal dormir en casa adquirió sentido y empezamos a manejarlo, gracias a este libro.

¿Qué es una pesadilla?

Una pesadilla es un sueño desagradable. La hemos tenido todos. Como adultos al despertar sabemos que solo es un sueño, pero los niños despiertan y les cuesta darse cuenta que no era real lo que estaban soñando. Se pueden producir desde los 9 meses, aunque es más fácil identificarlas cuando los niños ya hablan con más fluidez y pueden contarnos qué estaban soñando.

Hay niños que tienen pesadillas de forma muy esporádica, y que al consolarlos, se calman y olvidan de los sueños. Pero también hay niños que los tienen repetitivas, o muy frecuentes, y esto puede ser un indicador de ansiedad. Las pesadillas se producen en la fase REM, que es donde se asimila lo vivido durante el día. (fuente: Dormir sin lágrimas)

¿Cómo actuar ante una pesadilla?

Aquí yo lo tengo claro, si mis hijas tienen pesadillas, las consuelo. Aprendí también que consolar es escuchar lo que tienen que contarnos, y no minimizar su miedo: “no es nada” no sería la frase adecuada. También me he ido acostumbrando a no tener prisa. Despertar a media noche no le gusta a nadie, y yo particularmente me despierto de muy mal humor. Pero a fuerza de costumbre he aprendido a no tener prisa porque se vuelvan a dormir, sino tomarme el tiempo, escucharlas, leerles un cuento para que cambien sus pensamientos, y acompañarlas y abrazarlas mientras se quedan dormidas. También es distinto cuando la pesadilla la tiene la pequeña, que se despierta pensando que ha sido real; que cuando le pasa a la mayor, que sabe que no es real, pero igual le da miedo volver a dormirse y soñar con lo mismo.

¿Se pueden evitar?

Yo no creo que sean evitables, pero con el libro aprendí que ayuda reducir el estrés antes de irse a dormir. Yo intento que no vean nada en la tele que pueda asustarlas por la noche; si sé que han tenido un mal día procuro hablarlo con ellas antes, por la tarde, no justo antes de ir a dormir (aunque sobretodo la mayor tiende a sacar el tema por la noche) Y también se pueden practicar ejercicios de relajación que ayudan a calmar el ritmo del día, antes de ir a dormir.

¿Qué es un terror nocturno?

En el libro, Rosa Jové nos cuenta que los terrores nocturnos ocurren generalmente en las primeras horas de sueño, pues son alteraciones del sueño profundo, y éste es el de la primera fase del sueño. Suelen producirse cuando se pasa de un sueño más profundo, a otra fase de sueño más ligero. El niño despierta gritando, agitado, alterado, pero no termina de despertarse.

Como contaba tiempo atrás, yo me sentaba con la terremoto en pleno terror nocturno, y ella miraba hacia mi sin verme, sin enfocar la vista, solo gritaba y se asustaba de todo movimiento a su alrededor.

La autora nos cuenta que suele ser más frecuente cuando los niños están más cansados o han dormido mal la noche anterior. A diferencia de un adulto, cuando los niños hasta 6 años necesitan recuperar el sueño perdido, muchas veces hacen más profunda esa fase del sueño, lo que hace más difícil pasar a la fase ligera (los adultos solo alargamos la fase de sueño profundo, no lo hacemos más profundo)

¿Qué hacer en caso de terrores nocturnos?

En estos casos dicen que hay que dejar que pase, tranquilizando poco a poco al niño. Una vez termina el terror, se vuelven a dormir como si nada, y no recuerdan nada a la mañana siguiente. En el libro, nos recomiendan:

Permanecer cerca de forma discreta: Muchos niños con terrores no aceptan el contacto, pero si se despiertan del todo al final del episodio, sí van a agradecer la compañía.
Pero qué difícil es cuando los ves chillar asustados y tan agitados. Nosotros a veces cambiábamos a terremoto de sitio, porque el cambio de temperatura ayudaba a que terminara el episodio; o bien le susurrábamos de cerca hasta que se quedaba tranquila. O le ponía la mano en la espalda cuando estaba empezando, y a veces lograba tranquilizarla.

No despertarle: por lo mismo que mencionaba arriba. Porque los niños no suelen acordarse del terror, que además no suele durar mucho (5 a 10 minutos). Incluso el sueño puede ser reparador aunque tengan estos episodios. Pero si les despertamos, ahí si se rompe el ciclo del sueño y además pueden desorientarse.
Consejos para evitarlos

En el libro se menciona que prevenirlos es la mejor forma de evitarlos. Y la verdad es que a mi es lo que mejor me funcionó, aunque no siempre es fácil. Intentar que se duerman un poco antes, que no estén demasiado agotados. Nosotros, por ejemplo, cuando empezaron y coincidió cuando terremoto mayor dejaba la siesta, la acostábamos más temprano por la noche. Había días que a las 7 ya dormía. Y funcionaba. Los días que había algo que hacer y a las 9 aún estaba en pie, sabíamos que habría un terror nocturno esa noche.
Aunque ante un despertar nocturno es difícil diferenciarlos al principio, cuando uno tiene hijos malos para dormir al final aprende a identificarlos. Para mí la diferencia es ahora fácil de saber, pues ante una pesadilla, terremoto mayor se desvela claramente afectada por el sueño

, lo explica con pelos y señales, necesita que le reafirmes que cuando se duerma no volverá a aparecer, y suele necesitar contención para quedarse dormida otra vez, o un cuento que le lleve la mente para otros pensamientos. Pero si es un terror, de los que por suerte tenemos sólo muy muy ocasionalmente, ella no es consciente que está con los ojos abiertos, no puedes calmarla con las palabras, no vale la pena ni intentarlo. No te ve cuando te mira, solo se agita y chilla. Y después se duerme como si nada, plácidamente, unos minutos más tarde.

Fuente:  Asi piensa una mamá/Facilísimo

 

La sociedad y el estigma del Síndrome de Solomon

Sarah Romero

Nuestra sociedad tiende a demonizar el éxito de los demás. Este acto con base en la envidia por los triunfos ajenos tiene unas consecuencias muy claras en la sociedad: somos menos libres de lo que pensamos porque estamos muy condicionados por el entorno. El miedo a ser el elemento discordante de un grupo sienta las bases de una patología muy bien estudiada, conocida como Síndrome de Solomon.

Este trastorno se caracteriza porque el individuo toma decisiones o lleva a cabo conductas evitando destacar o sobresalir por encima de los demás, es decir, sobre el entorno social que le rodea. Este comportamiento tan determinado lleva a estas personas a ponerse obstáculos a sí mismas con objeto de continuar en la senda de la mayoría.

Las personas afectadas por el síndrome de Solomon tienen baja autoestima y también falta de confianza en sí mismas, lo que les lleva a evaluarse según las valoraciones de su propio entorno y no según sus propias apreciaciones. El miedo a que nuestras virtudes brillen por encima de las de los demás y estos se vean ofendidos por ello es uno de los pilares de este trastorno psicológico.

A pie de calle, está mal visto que nos vaya todo bien y esta actitud, generalizada en el ser humano, lleva a los individuos a fijarse más en las carencias que en las virtudes. Desear algo que no tenemos y sí tiene otro, provoca que el complejo de inferioridad esté solo a un paso al darle un lugar destacado a nuestras frustraciones -en vez de a nuestras fortalezas- y que nos cueste más alegrarnos de las cosas buenas que les suceden a los demás.

Fuente: Muy interesante

Así puedes ser desvalijado si enseñas tus dedos en un selfie

Hoy en día, la seguridad y privacidad son dos aspectos que se persiguen de manera incesante dada la gran proliferación de redes sociales y smartphones.

Sistemas de banca electrónica, ordenadores, alarmas, controles de acceso, móviles… son algunos de los dispositivos que incorporan algún tipo de seguridad biométrica como forma de proteger mejor los datos. Este tipo de tecnología está basada en la identificación de características físicas únicas como pueden ser las huellas dactilares o el iris de una persona.

Sin embargo, su efectividad se ha puesto en entredicho. Recientemente, investigadores del Instituto Nacional de Informáticos de Japón (NII por sus siglas en inglés) han podido reproducir las huellas dactilares a partir de fotografías, tomadas a una distancia máxima de tres metros, en las que la gente posaba haciendo el gesto de la paz.

Según declaraciones de Isao Echizen, investigador de seguridad y medios digitales en el NII, al diario Shenkei Shimbun, “solamente haciendo el gesto de la paz delante de una cámara, las huellas dactilares permiten la fácil disponibilidad de la identidad de la persona”. Esto permitiría vulnerar cualquier dispositivo con seguridad biométrica basada en la identificación por huella dactilar. Además, para poder captar las imprentas de una persona a través de una fotografía, bastaría con disponer de un smartphone con una cámara de alta calidad y enfocar las huellas con una iluminación intensa. Es decir, no sería necesario emplear alta tecnología.

Es por esto que los mismos investigadores están desarrollando una película transparente que puede pegarse a las yemas de los dedos para ocultar las huellas. De esta forma, se eliminaría el robo de identidad. Un producto que, como afirmó Echizen a Shenkei Shimbun, estará listo para dentro de dos años aproximadamente.

Pero ésta no es la primera vez que se vulnera este tipo de seguridad biométrica. En 2013, Jan Krissler (conocido en la comunidad de hackers comoStarbug) falsificó los sensores TouchID de Apple en las primeras 24 horas de vida del iPhone 5S. Algo que consiguió utilizando una mancha de una huella en la pantalla del terminal. De esta forma pudo crear un dedo falso y desbloquear con éxito el teléfono. Pero en este caso, para robar la huella y obtener un escaneo de alta resolución, necesitó el acceso al móvil.

Sin embargo, Starbug no se quedó ahí. En 2014, se celebró el Congreso de Comunicación de Chaos (la reunión anual de hackers en Alemania) donde Krissler demostró su método para falsificar las huellas de Ursula von der Leyen, la ministra de defensa alemana. Solamente le hicieron falta un software comercial llamado VeriFinger y varias fotografías de la ministra en alta definición. Según declaraciones a los medios de comunicación bromeó diciendo que, “después de esto, seguro que los políticos usarán guantescuando hablen en público”.

Es cierto que estas técnicas de hackeo de huellas no son muy comunes -ya que todavía la biometría no está muy extendida-, pero cada vez serán más habituales a medida que gane peso como mecanismo principal para proteger la privacidad. Pero como afirman desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) “como en cualquier otra cosa, todo depende del valor que le demos a esas huellas y a la información que queramos proteger con ellas”.

Antonio Rodríguez, experto en Ciberseguridad INCIBE, cuenta que hackear este tipo de tecnología “no es fácil, pero tampoco es imposible”. Afirma que “la seguridad depende de muchos factores, y no sólo de falsificar la huella, por lo que el dispositivo en sí debe ser protegido y actualizado igual que cualquier otro sistema informático”.

Pero, según coinciden expertos del sector, el error es creer que la seguridad biométrica, un mecanismo que facilita al usuario la forma en que se identifica o autentica, es la manera más segura de proteger tus datos personales y que, por lo tanto, sirve como reemplazo para otros mecanismos como las contraseñas. Antonio Rodríguez asegura que “reemplazar no es seguro, sino combinar”.

Y es que, aunque no pueden determinarse qué métodos de seguridad son mejores o cuáles son peores (pues cada uno tiene sus pros y sus contras), “hoy en día depender de un único mecanismo es inseguro. Lo ideal es siempre combinar dos o más mecanismos, lo que llamamos autenticación de doble factor”.

Esta misma línea la apoya el director de investigación de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Informáticos (ITI), Juan Carlos Pérez, quien ratifica que “la biometría aporta un elemento adicional”. Cuenta que “si se usa de forma aislada, no garantiza unos niveles suficientes de seguridad”.

Así, aunque la verificación por huella dactilar se haya puesto en entredicho debido a las recientes investigaciones y avances, la teoría que defiende Juan Carlos Pérez es que debe entenderse como un aporte extra de seguridad. “Ningún sistema es completamente seguro sino que se diseña para conseguir cierta disminución de una serie de riesgos. El diseño requiere una serie de decisiones en relación al equilibrio entre coste, intrusividad (lo molesto que puede resultar para la persona usuaria) y riesgo residual”.

Es ahora cuando, con el auge de las impresoras 3D y las cámaras cada vez de mayor calidad, los expertos se están planteando cuestiones sobre la relación del avance de las tecnologías con la privacidad. Pero como manifiestan desde INCIBE, el avance de las tecnologías es inevitable. “Cuanto mejor es la tecnología, más sencillo es violar la seguridad y privacidad, pero también es más fácil crear mejores mecanismos para protegerla”. Según Antonio Rodríguez, “parece ser que ambas cosas irán a la par: aparecerán nuevas técnicas para burlar las protecciones actuales, y aparecerán contramedidas”. Pero lo importante en todo esto “no es la evolución de la tecnología, sino crear cultura de seguridad”.

Peligro incipiente

Mientras tanto, expertos del sector recomiendan atender a la protección de nuestras huellas dactilares ya que, si alguien dispone de ellas, “es como si alguien tuviese las llaves de nuestra casa, con la diferencia de que no podríamos cambiar la cerradura por una diferente. Esto no es un problema siempre y cuando esa única llave, nuestras huellas, no sea suficiente para entrar en casa”.

En la actualidad, y debido a la proliferación de redes sociales que están facilitando el aumento de filtración de información personal, deberíamos concebir nuestras huellas como información pública, “pues no se pueden esconder y evitar que las obtengan de una forma u otra”. Es por esto que para protegernos frente a este peligro incipiente, nuestra privacidad no debería depender exclusivamente de esa información, si no combinarse con otros mecanismos de acceso y protección.

Ahora, puede que lo pensemos dos veces antes de mostrar nuestras manos frente a una cámara o quizás toque, cada vez más, colmar nuestros dispositivos de contraseñas.

El deporte, la marca país más reconocida en América Latina

Marién Kadner

El fútbol, el deporte más popular en América Latina, se erige en rey no solo de la parrilla televisiva o de la práctica deportiva entre los jóvenes, sino también como la marca país —aquella imagen distintiva de una nación— en la región. Casi seis de cada 10 latinoamericanos consideran que su país es conocido en el mundo por sus éxitos deportivos, según el segundo estudio elaborado para EL PAÍS por el Instituto para la Integración de América Latina (Intal), dependiente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la Corporación Latinobarómetro. La oferta turística y la gastronomía, mencionados por un 53% y un 38% de los entrevistados respectivamente, continúan la lista de los elementos que mejor diferencian a los Estados latinoamericanos.

Los tres países de la región con una mayor identificación de la marca país con el deporte —Uruguay con un 93%, Brasil con un 84% y Argentina con un 80%— suman nueve copas del mundo de fútbol de las 20 disputadas —cinco de ellas fueron ganadas por Brasil, dos por Argentina y otras tantas por Uruguay—. Pero no solo estos hitos elevan el porcentaje de identificación del conjunto de la región con el deporte. En 8 de los 18 países encuestados se menciona como la principal insignia del país, como por ejemplo en Colombia (79%), República Dominicana (74%) o Chile (65%). La investigación se basa en 20.204 entrevistas realizadas entre mayo y junio del año pasado.

El turismo y la gastronomía se consolidan para los latinoamericanos como el segundo y tercer factor distintivo de sus países. La región recibió en 2015 96,6 millones de turistas extranjeros, según la Organización Mundial del Turismo, de los cuales 32,3 millones visitaron México y 10,3, América Central. Es en los países centroamericanos donde el sector turístico aparece como principal estandarte: en Costa Rica obtuvo el 79% de las referencias; en Ecuador, el 75%; en Panamá, el 62%; en Nicaragua, el 59% y en Guatemala, el 58%. En el caso de México, un 47% de los encuestados escogió el turismo como rasgo diferenciador. Por su parte, el auge de la gastronomía se hizo notar de forma especial en Perú (79%), cuyo desarrollo culinario es reconocido internacionalmente, y en México (57%).

La lacra de la violencia

En el lado negativo, más de la mitad de los entrevistados en Colombia (60%), El Salvador (57%), Honduras (52%) y México (51%) identifica la violencia ligada al narcotráfico como la marca país más reconocible. Con las cifras en la mano, la valoración ciudadana no sorprende tanto: El Salvador y Honduras forman, junto con Guatemala (34%), el conocido como Triángulo Norte de Centroamérica, que sumó 17.552 muertos por homicidio solo en 2015. Además, unos 48.000 migrantes procedentes de alguno de estos tres países han solicitado asilo en otros países como consecuencia directa de la violencia. El caso de Colombia viene marcado por el conflicto con las FARC y el de México por la impunidad ante el crimen organizado.

En el apartado de conclusiones, el informe subraya que “la marca país coincide con las características objetivas de las economías nacionales” y recomienda “repensar cómo escalar posiciones en la valoración internacional de cada uno de los diversos rubros”. En la comparativa con el año anterior, destaca que ha crecido la disposición a pagar más por productos que respeten el medio ambiente y los derechos de los trabajadores.

La investigación incluye las preferencias sobre el origen de una serie de productos. Ahí, Estados Unidos aparece como el proveedor favorito de los latinoamericanos liderando cinco de las siete opciones consultadas. Los encuestados prefieren comprar comida y vestimenta estadounidense en lugar de latinoamericanas; al mismo tiempo eligen los aparatos electrónicos made inChina, por delante de los del vecino del norte. Finalmente, los entrevistados escogen en primer lugar los productos televisivos mexicanos.

‘El ADN de la integración’

En un panorama global donde recobran fuerza algunas tendencias aislacionistas, el estudio, llamado El ADN de la integración, concluye que América Latina apoya ampliamente la unión regional. El 77% de los latinoamericanos apoya la integración económica, un porcentaje superior al 60% que defiende la política. En cuanto a la primera opción, los máximos de apoyo en la región llegan hasta un 89% en Paraguay y los mínimos a un 59% en Guatemala. Para la segunda, los valores son algo más bajos, desde el 76% registrado en Venezuela hasta el 46% de México.

Otro resultado del estudio señala dos correlaciones: los países que apoyan en mayor medida la integración muestran también una mayor defensa de la democracia, por un lado, y una mayor confianza en el gobierno, por otro.

“Mamá tiene cáncer, pero no se va a morir”

Beatriz G. Portalatín

Unos pocos días después de que Rosa (35 años) explicase a su hija (10 años) que se tenía que someter a un largo tratamiento en el que se le iba caer el pelo por culpa de un bultito que tenía en el pecho, se la encontró llorando en su habitación: “Mamá te vas a morir, porque si se te va a caer el pelo es porque tienes cáncer”.

En ese instante, comprendió Rosa que a los niños no había que ocultarles nada porque era mucho peor. Fue entonces cuando se atrevió a hablar de todo, una frente a la otra, en casa, a solas las dos, madre e hija. Ahí le explicó todo cuanto tenía que saber del cáncer de mama que tenía y del tratamiento exacto al cual se iba a someter. “Mamá tiene cáncer pero no se va a morir”, le dijo a la pequeña. Se lo contó todo, con claridad y con palabras que ella pudiera entender para que no hiciera cábalas falsas ni tuviera informaciones erróneas de lo que era el cáncer. Para que estuviera informada por ella, por su propia madre y no por otros.

De aquella conversación han pasado ya dos años, por suerte todo va bien, y hoy con el paso del tiempo Rosa es capaz de decir que de todo aquello tan malo sacó algo muy bueno: “Esta unión que hemos creado mi hija y yo, ya es para siempre. El cáncer nos unió aún más de lo que ya estábamos y eso es una de las cosas que más satisfacción me da”, confiesa a EL MUNDO. “Mi hija fue mi mayor apoyo durante todo el tratamiento, incluso en casa me decía: ‘¡Mamá quítate ya la peluca!’, y me daba besos por toda la cara”, recuerda sonriendo.

Esa misma unión que tuvo Rosa con su hija, la tuvo también Isabel con sus dos niños preadolescentes. El año pasado y también a los 35 años le detectaron un cáncer de mama, sin embargo Isabel sabía desde el principio que no podía ocultárselo porque “pensamos que los niños no se enteran de nada y que se les puede contar historias y no es así, es todo lo contrario. Ellos nos enseñan mucho. Así que lo primero que hice fue hablar con ellos. Lo hice muy claramente, y los dos adoptaron desde el principio y de inmediato un papel de protección hacia mí”, cuenta Isabel con la tranquilidad que da el tiempo pasado: “En mi casa no creé ningún misterio ni ningún tabú que pudiese hacerles más daño del que ya venía de serie por la enfermedad”.

Y realmente, es así. “Hay que normalizar la situación”, afirma Patrizia Bressanello, psicooncóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). “Las cosas hay que contarlas de forma adecuada a la edad del niño y a su capacidad de comprensión y de madurez. Es importante, insiste, que los padres se lo cuenten porque sólo así sabrán que tipo de información maneja su hijo. Así, el niño estará informado por ellos y por tanto sabrá la verdad y la realidad de la enfermedad y no se creerá lo que le cuente fulanito o menganito. La información es mejor darla “cuando ya se tengan las cosas más claras, es decir cuando se sepa qué tumor es, dónde está localizado y los tratamientos que se van a seguir”, aconseja.

Que los hijos formen parte del proceso

El cómo contar a los hijos, sobre todo pequeños y adolescentes, que mamá o papá tienen cáncer es un tema muy recurrente en la AECC. A nivel de asesoramiento, es una de las consultas más demandadas. De hecho, tanto Rosa como Isabel llamaron allí para pedir ayuda. “Lo mejor para los niños es sentir que forman parte de unafamilia , que es capaz de hacer frente a las cosas agradables y a las cosas dolorosas. Juntos, apoyándose y diciéndose la verdad”, sostiene Bressanello.

Es inevitable que surjan dudas de cómo hacerlo. Por ejemplo, ¿a qué edad conviene hablar de la enfermedad? “A partir de los 3 años, o incluso antes dependiendo del grado de madurez”, explica Dulce Camacho, psicóloga sanitaria y fundadora de la Asociación Alaia. “Es fundamental mantener el contacto visual y la cercanía física con el niño, escucharle con atención y contestar a sus preguntas utilizando un lenguaje adaptado. Cuando comience a hablar de otra cosa o a distraerse, será el momento de finalizar la conversación, transmitiéndole que cuando él lo necesite podrán continuar hablando”.

Lo más importante es que la información que se dé sea adecuada a la capacidad del pequeño. Un ejemplo de cómo poder dar esta información, explica Camacho, podría ser la siguiente: “Hasta los seis años la explicación debe ser muy simple: ‘Mamá o papá está enfermo y los médicos le están ayudando a curarse’. A esta edad el niño suele manifestar ansiedad ante la separación, por lo que es importante que se queden al cuidado de una persona en la que confíen y mantener en lo posible sus rutinas diarias. De los seis a los nueve años a los niños, ya se les puede hablar de la enfermedad con más detalle. A esta edad, los pequeños pueden sentir que son responsables de la enfermedad por algo que han pensado o que han hecho, por lo que es fundamental asegurar al niño que no tiene culpa. Y por último, a partir de los nueve años, ya se tiene capacidad para comprender una enfermedad grave, por lo que se les puede explicar qué el tipo de cáncer que es, los síntomas, tratamiento, etc”.

Explicar las emociones y evitar la incertidumbre

Es importante abordar el aspecto emocional y explicarle a los niños lo que los padres pueden sentir, para que ellos, como hijos, tengan también tengan un modelo de emociones que sea adecuado en esa situación. Por ejemplo, “cuando se les explica a los niños que mamá tiene una enfermedad, además de explicarle qué tiene, es conveniente decirles: ‘Por eso mamá y yo estamos un poquito tristes igual que nos ponemos tristes cuando tú estás malito, porque te queremos'”, expone Bressanello. De este modo, “empezamos a dar pautas que lo adecuado ante unadiagnóstico de cáncer es la tristeza y la preocupación, y así, si el niño ve a sus padres llorando sepa el porqué. A los niños lo que les asusta es que hay una amenaza y no saber de dónde viene, al igual que a todos. Lo que les preocupa es la incertidumbre de no saber qué pasa”.

Esto mismo fue lo que hizo Isabel con sus dos hijos, quién abordó sobre todo la parte del tratamiento y los efectos secundarios: “Les hablé de que mi condición de madre iba a decaer un ‘poquito’, pero que yo iba a seguir estando ahí para lo que ellos necesitasen. Soy una mujer muy activa y si de pronto me veían más decaída sabía que podía chocarles, por ello intenté explicarles todo bien para que no hubiese incertidumbre alguna. Ellos lo entendieron perfectamente, incluso me daban ánimos y me sacaban una sonrisa los días en que estaba un poco más triste”.

No cabe duda de que habrá momentos malos y de preocupación pero eso es inevitable, y además es normal. Lo mejor es poder llorar juntos y apoyarse mutuamente entre todos y saber que es mejor para los niños, apunta Bressanello, “es sentir que forman parte de una familia que es capaz de hacer frente a las cosas agradables y a las cosas dolorosas. Juntos, apoyándose mutuamente y diciéndose la verdad”. Y así lo sintió Isabel: “El cáncer nos unió más de lo que ya estábamos, a mis hijos y a mí, y aprendimos que todo es una lucha continua, que podemos caer pero que al mismo tiempo cogemos más fuerza para levantarnos”.

Dejar un ‘legado’ de por vida

Existe un paso más en todo esto, el peor que podemos encontrarnos es cuando la enfermedad ha tocado fondo, los tratamientos no funcionan y sabemos cuál será el final. En estos casos, explica Bressanello, es un continuo de todo lo anterior: “Si desde el principio les hemos informado, los niños participaran del proceso y serán conscientes de todo, no les pillará por sorpresa. Vivir ese proceso hará el duelo mucho más fácil a los hijos, más aún si se les deja ‘algo’ de por vida”.

“Si el padre o la madre que vaya a fallecer tiene la oportunidad de dejarle un legado de mensajes a su hijo, será mucho mejor. Cuando ese niño dentro de unos años mire hacia atrás y recuerde aquello por lo que tuvo que pasar, tendrá momentos muy dolorosos pero tendrá también recuerdos muy bonitos que vivió con sus padres. Es un legado que el niño tendrá de por vida, que si se le hubiese mantenido al margen no lo hubiese recibido nunca, y hubiese sido seguro, mucho más doloroso”, concluye la especialista.

Fuente: elmundo.es