Llegar puntual a la escuela

Pili Biarge

Llegar puntual al colegio  y bien preparados ayuda a los niños a tener éxito en los estudios. Los niños que llegan a tiempo a la escuela, sin nervios, bien desayunados, que llevan los útiles escolares que van a necesitar y los trabajos hechos tienen más seguridad en si mismos y asisten más contentos a las clases.

¿De qué depende llegar con puntualidad al colegio?

En mi opinión, la llegada a tiempo al colegio depende por partes iguales de los niños, y del conjunto de la familia. Por supuesto, es la familia quien educa a sus hijos para que colaboren y adquieran la responsabilidad necesaria para llegar a tiempo. Hay niños que tienen dificultades en adquirir el hábito de la puntualidad y hay familias que tienen dificultades en organizarse.

Disfrutar del tiempo suficiente para prepararse por las mañanas depende de cómo los adultos las han planificado y organizado. Toda la familia ha de conocer y tener asumido el horario, con la posibilidad de encontrar soluciones a los imprevistos y a las posibles fricciones de convivencia. La familia se levanta descansada y se saluda con alegría dispuesta a enfrentarse al nuevo día con ilusión. Todos son conocedores del tiempo que se necesita para prepararse y a qué hora es conveniente salir de casa.

Los niños deben de colaborar en la rutina según sus posibilidades: lavarse, vestirse, cepillarse los dientes. A ser posible siempre es preferible desayunar todos juntos. Las pequeñas fricciones de convivencia deberían estar resueltas: quien entra primero en el cuarto de baño y durante cuanto tiempo. Los problemas entre hermanos tienden a solucionarse solos excepto si hay un sentimiento de injusticia donde deben intervenir los adultos.

¿Cómo deberíamos de calcular el tiempo necesario?

La estimación del tiempo necesario depende de las actividades de la mañana y del descanso del día anterior. Una familia cansada no suele ser puntual. ¡La calidad de vida, cuenta!

Para calcular el tiempo de la mañana hace falta ser realistas: no se trata de una carrera sino de empezar el día disfrutando. En familia, todos sabemos quien es la más “dormilona”, quien intenta “colarse” en algún momento y quien es el más “tardón”. Se trata de aceptar, de respetar y de educar. Sería conveniente practicar este horario antes de decidir qué actividades extraescolares se pueden escoger.

Es la hora de irse a dormir la que se ha de adaptar al despertador. Los niños no deberían realizar actividades extraescolares que les obliguen a levantarse con sueño o mal preparados. Los deberes no acaban hasta que la cartera no está bien preparada para el día siguiente. Son los niños los que saben y se han de responsabilizar de lo que necesitan para el día siguiente. Y… por supuesto, han de tener un tiempo para organizarse la cartera, el equipo y mirar la agenda.

No llegar puntual al colegio raras veces se debe a la irresponsabilidad pero si a la imprevisión, a la falta de comunicación, al injusto reparto de obligaciones o a la mala calidad de vida.

 

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