¿Por qué los niños muerden?

Morder es una conducta que algunos niños en edades comprendidas de 1 a 3 años presentan. Existen diferentes razones de por qué los niños muerden, pero en cualquier caso es necesario enseñarles desde el primer momento las consecuencias que acarrea el morder.

Para poder comprender este problema debemos entender por qué los niños muerden.

Los bebés emplean su boca para explorar, aprender y también para relacionarse. Es una de las partes de su cuerpo que se encuentran más desarrollada. En ocasiones con la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente.

En el caso de niños de 1 a 3 años las razones son diferentes. A esta edad comienzan a socializar, a relacionarse con sus coetáneos, pero aún no poseen un lenguaje ni tienen las habilidades suficientes para comunicarse. Morder es una manera de conseguir un juguete o llamar la atención. También lo hacen cuando están nerviosos o se sienten frustrados: ante situaciones nuevas, la llegada de un hermanito, el ingreso al jardín de infancia… Otros niños sencillamente muerden por imitación. En edad preescolar la conducta de morder suele desaparecer. A estas edades los niños ya comienzan a tener habilidades de comunicación que permiten la convivencia con sus compañeros. Un niño que muerde frecuentemente en esta etapa puede estar presentando problemas emocionales.

Lo primero que hay que hacer es observar cuando y porque está conducta aparece. Cuando un niño muerde siempre debemos transmitirle que la agresión no es aceptada. Debemos intervenir con rapidez, pero con calma y mostrarle nuestra desaprobación. Hay que explicarle que “no se puede hacer daño” mirándole a los ojos. Si el niño está jugando debe separarse de la actividad (dos minutos son suficientes), si quiere continuar jugando con los demás tendrá que parar de morder. También es aconsejable que tenga una conducta reparadora: ayudarle a curar al amigo, darle un beso, pedirle disculpas…

Prohibir una conducta no significa que el pequeño entienda cual es la conducta acertada. A los niños hay que servirles ejemplos a seguir; por ejemplo mostrarles nuevas formas de relación, utilizar el lenguaje, esperar turnos, pedir prestado, acariciar a sus amigos…

Cuando el niño exhiba conductas positivas (pedir permiso para coger el juguete de otro niño, por ejemplo) debemos elogiarle, valorarles cuando estén jugando de manera “pacífica” con otros pequeños.

Nunca debemos responder con la misma acción: morder a un niño que muerde es un gran error. Cuando son muy pequeños no pueden relacionar el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás. No utilices la violencia ni la humillación para erradicar el comportamiento. Dialoga, háblale con firmeza y coherencia manteniendo siempre la calidad del vínculo afectivo.

Fuente: Bebés y más

Alumnos con dislexia: estrategias para educadores

Prof. María Trinidad Iglesias Musach

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. Se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. En la etapa preescolar ya se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, sabiendo que no se cura sólo con el paso del tiempo, se requiere de un diagnóstico temprano para poder ayudar el niño oportunamente. Por ello, los educadores no deben dudar en consultar ante las primeras sospechas de dislexia.

¿Por qué se produce?

 Para entender que ocurre en el cerebro de un niño con dislexia, conviene explicar de manera sencilla cómo funciona éste y cómo se lleva a cabo el proceso de la lectura: El cerebro humano está formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El hemisferio izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial. Además, no trabajan exactamente del mismo modo, sino que el hemisferio izquierdo procesa la información secuencialmente, o sea, unos datos tras otros, mientras que el derecho lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. Al leer, se combinan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información por ambos hemisferios. Pero en los niños disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al niño para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva. Conocer cuál es la alteración concreta que causa la dislexia es más difícil. Los enfoques cambiaron en los últimos treinta años y actualmente, los estudios se centran en la relación existente entre el lenguaje hablado y el escrito, intentando comprender la naturaleza y la calidad del análisis fonema grafema, es decir la relación pronunciación – escritura y la automatización durante la lectura. Si bien, hay distintos tipos de dislexia de acuerdo a las alteraciones presentadas, se atribuye al fallo fonológico la base patogenética de las dislexias.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al educador?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje. Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos.

Preescolares (niños de 3 a 5 años)
  • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
  • Torpeza al correr, saltar y brincar.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad. · Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
  • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
  • Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras.
  • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.
  • Escolares (niños de 6 a 11 años)
  • Invierte letras, números y palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Dificultad para conectar letras y sonidos y en descifrar las palabras aprendidas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • No completa una serie de instrucciones verbales.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
  • Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
  • Su comprensión lectora es pobre.
  • No toma o agarra bien el lápiz.
  • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
  • Es lento para recordar información.
  • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
  • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.
De 12 años en adelante
  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.
¿Cómo puede ayudarlo el educador?

Ante todo, debe recordar que su actitud debe ser positiva y constructiva, ya que para tener éxito en los estudios el alumno disléxico sólo requiere una enseñanza diferente. Si bien sus necesidades particulares deberán ser atendida por un profesional especializado en dislexia, le será muy útil la aplicación de las siguientes estrategias para aprender:

  • Tener bien claro lo que usted espera del niño, aceptando que haga preguntas durante las lecciones y asegurándose si ha entendido las instrucciones.
  • Comprobar que el entorno sea estructurado, previsible y ordenado, ya que los niños con dificultades disléxicos responden mejor cuando se dan ciertas premisas.
  • Aceptar y admitir que su alumno tardará más tiempo en aprender y que se cansará más rápidamente que los demás niños.
  • Asegurarse que las instrucciones y explicaciones que le ha transmitido sean claras, de acuerdo al ritmo del niño y volviendo a repetirlas las veces que sean necesarias.
  • No utilizar jamás amenazas, ni súplicas o castigos para que mejore su rendimiento escolar, pues el niño no responderá y tendrá efectos negativos sobre su autoestima, su rendimiento y su confianza en usted.
  • Es altamente positivo, por el contrario, elogiar las capacidades del niño, sus fortalezas y sobre todo su esfuerzo y su coraje para enfrentar su dislexia, sin olvidar el dolor psíquico que ésta le produce.
 ¿Cuándo un alumno tendrá dislexia?

Todo educador perspicaz sabiendo que se trata de un síndrome muy complejo, deberá estar atento a la aparición de algunas y no todas, de las dificultades que enumero a continuación:

  1. Dificultades para discriminar visual o auditivamente.
  2. Dificultades para discriminar sonidos y o símbolos.
  3. Dificultades en la lectura, la ortografía y la escritura.
  4. Dificultades en la discriminación e identificación de fonemas o sílabas.
  5. Dificultad en la comprensión del texto que ha decodificado.
  6. Dificulta para escribir, aún contando con un buen nivel de lectura.
  7. Déficit de memoria a corto plazo (de trabajo), frente a materiales visuales y auditivos.
  8. Problemas en al secuenciación auditiva y sensorial.
  9. Problemas de organización y autoadministración, es especial lo relacionado con el lenguaje escrito, los párrafos y redacciones.
  10. Problemas con los símbolos y las operaciones matemáticas.
¿Afecta la dislexia las demás áreas del aprendizaje escolar?

 Sin duda que sí, de ahí la necesidad de actuar tempranamente para evitar que la dislexia invada y se extienda a todas las áreas de estudio del niño.

Sugerencias didácticas para el alumno disléxico

Enseñanza basada en métodos multisensoriales, es decir aquellos que utilizan el tacto, el movimiento y el color como canal de aprendizaje, además de la vista y el oído.

  • Adaptar el programa de estudio a las necesidades del niño.
  • Establecer un equipo con el niño y sus padres, para ayudarlo y acompañarlo en su dislexia.
  • No permitir que los compañeros se burlen del niño y explicarles lo que es la dislexia.
  • Animarlo siempre y elogiarlo por sus talentos y aptitudes, evitando ponerlo en situaciones en las que fracasará.
  • Favorecer el aprendizaje utilizando métodos basados en las facultades auditivas, visuales, táctiles y del movimiento, cuando su nivel académico corresponda al inicio escolar.
  • A medida que el niño aprenda palabras, se hace necesario el conocimiento de un código que relacione las combinaciones de las letras con los sonidos de las mismas. De esta forma el alumno logrará establecer una correspondencia entre grafemas y fonemas (pequeñas unidades sonoras en que descomponemos las palabras).
  • Por la vía ortográfica y la identificación de las palabras, recurrirá el niño a las secuencias con significado (morfemas) que tiene almacenadas en su cerebro.
  • Reforzar la memoria a corto plazo y a largo plazo, favoreciendo así el almacenamiento de la información y el acceso a la misma.
  • Utilizar la técnica de “sobre-aprendizaje” o la repetición intensiva para reforzar la nueva información que recibe el niño.
  • No olvidar darle copia de apuntes de lecciones y lista de lecturas obligatorias.
  • Recordar minimizar los deberes sobre todo de lectura y escritura por el sobreesfuerzo que le representa al niño.
  • Evitarle leer delante del grupo y valorarlo por sus esfuerzos, puesto que no es posible la comparación con los demás niños.
  • Favorecer la utilización de ordenadores para escribir los textos y utilizar procesadores, correctores ortográficos y otras tecnologías disponibles.
  • Durante los exámenes brindarle al alumno disléxico tiempo suplementario y períodos de descanso, permitiendo el uso de ordenadores portátiles o pizarras digitales si los hubiere.

En síntesis:

  • Las últimas investigaciones sobre la dislexia señalan que hay procesos cognitivos y psicolingüísticos que se desarrollan en la etapa preescolar y que son decisivos para el aprendizaje de la lectura en el niño.
  • Algunas pruebas detectoras aplicadas en el Jardín de Infantes permiten predecir la dislexia y comenzar una adecuada atención temprana.
  • Existen investigaciones que han demostrado la relación de la Dislexia con alteraciones del cerebro del niño, en áreas imprescindibles para el aprendizaje de la lectura y el lenguaje. Que por lo demás, han demostrado que, la calidad funcional del cerebro puede ser mejorada por el entorno familiar y escolar del niño y por las terapias especializadas que se le apliquen.
  • Los especialistas en Dislexia podrá intervenir terapéuticamente mediante técnicas neurocognitivas y neuroemocionales, desde una comprensión neuropsicogenética, que permitirá la comprensión de la disfunción cognitiva del niño y de sus conductas de defensa y de frustración.

Fuente: http://dim.pangea.org/revistaDIM/dislexia2.pdf

¿Qué necesitan saber los maestros sobre VIH/SIDA?

 

Educación preventiva

Las siglas SIDA significan Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida y es el nombre de la enfermedad que presentan las personas en estado avanzado de la infección causada por el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH). Aunque son distintos, pero relacionados, se usa el término de VIH/SIDA para referirse a este padecimiento.

Una persona infectada con VIH puede verse y sentirse saludable por diez años o más antes de que aparezca alguna señal del SIDA. Sin embargo, el VIH debilita continuamente el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmune) hasta que ya no puede protegerse de infecciones como la neumonía, la diarrea, los tumores u otras enfermedades. Todas ellas pueden ser parte del SIDA y así, incapaces de defenderse, la mayoría de las personas mueren dentro de los tres primeros años después de la aparición de las primeras señales del SIDA.

El VIH/SIDA es una gran preocupación para los maestros y los sistemas educativos. A mediados de los ochenta, cuando apenas se estaba empezado a expandir, el VIH/SIDA se consideraba como una enfermedad de adultos, hombres sobre todo, quienes eran vulnerables debido a sus conductas sexuales o al uso de drogas. Sin embargo, rápidamente la enfermedad se volvió una epidemia y así, se infectaron las mujeres, los jóvenes y hasta los recién nacidos.

Como resultado, en muchas partes del mundo los maestros ahora enseñan a los jóvenes el riesgo de contagio, e incluso a muchos que ya son VIH positivos. Algunos dan clases a niños muy pequeños que nacieron con la enfermedad. De hecho, algunas escuelas en diversas partes del mundo informan que el número de alumnos en sus escuelas disminuye del primer al segundo o tercer grado debido a la muerte de niños de siete u ocho años que estaban infectados.

El ONUSIDA calcula que 34.3 millones de personas vivían con la infección del VIH al final de 1999. Esto significa que uno de cada 100 adultos entre las edades sexualmente activas de 15 y 49 estaban infectados. Los niños menores de 15 años están incluidos en la cifra de 34,3 millones y constituyen 1,3 millones.

Este informe de ONUSIDA señala que la expansión del VIH continúa rápidamente, a pesar de que hubo una pequeña disminución en el número de infecciones nuevas (de 5,8 millones en 1997 a 5,4 millones en 1999). De cualquier forma, esto representa 15 mil infecciones nuevas cada día del año, incluyendo a los niños que se infectan en el parto o durante la lactancia. De estos nuevos casos:

Más de 95% suceden en países en vías de desarrollo
Cerca de 13 mil son personas entre los 15 y los 49 años de edad
Casi 50% son mujeres
Más de 50% son jóvenes entre 15 y 24 años de edad
1.700 son niños menores de 15 años

A pesar de las señales promisorias que ofrece la disminución de nuevos casos, debido a las mejoras en nuevos medicamentos y el acceso a ellos ha aumentado el número de personas que en la actualidad vive con VIH/SIDA. Tristemente, el número de muertes relacionadas con el VIH/SIDA está en aumento.

Se calcula que en 1999 2,8 millones de personas murieron por SIDA (es decir, aumentó de los 2,3 millones que murieron en 1997). De éstos, 1,2 millones (52%) de los 2,3 millones de muertes en adultos fueron mujeres y otros 480 mil fueron niños.

Como resultado, la epidemia del VIH/SIDA es la cuarta causa de muerte en todo el mundo; es diferente de otras enfermedades porque afecta a las personas en las edades más productivas y es, en esencia, 100% mortal. Hoy en día, la epidemia se define como una crisis de desarrollo en muchos países de África subsahariana porque reduce el tamaño de las familias y la fuerza laboral.

El VIH/SIDA como un problema de desarrollo

El VIH/SIDA no es sólo un problema de salud, también es un problema de desarrollo. Desde que empezó, la epidemia ha matado a millones de adultos en la etapa más rica de su vida laboral, reproductiva y familiar, ha disminuido la fuerza laboral, ha fracturado y empobrecido familias, ha dejado millones de huérfanos y ha hecho trizas la estructura de las comunidades.

El impacto en la vida de las personas y en la estructura social y en las oportunidades para actividades económicas, significa que la epidemia es una amenaza muy grande para los planes de un futuro sostenible. En otras palabras, además del extraordinario sufrimiento humano que causa, el SIDA presenta serios problemas para la salud y la productividad de un país, así como para la estructura de la vida familiar y de la comunidad.

EL VIH/SIDA aumenta la pobreza y amenaza la estabilidad social

Aunque tanto ricos como pobres pueden infectarse con el VIH, los pobres tienen menos recursos para sobrellevarlo y, por lo tanto, es más probable que enfrenten consecuencias negativas que incluyen reducciones a los presupuestos familiares, al consumo alimenticio per cápita y a la asistencia escolar.

EL VIH/SIDA pone en peligro el presupuesto de salud pública

En muchos casos, el VIH/SIDA puede drenar de manera desproporcionada los recursos ya escasos de los sistemas de salud al poner en peligro los servicios del cuidado de la salud que satisfacen las necesidades de la comunidad en general. Además, el VIH conduce al aumento en la aparición e incidencia de otras enfermedades como la tuberculosis (TB) e infecciones transmitidas sexualmente (ITS).

Han sido violados los derechos humanos básicos de la gente que vive con VIH/SIDA

En muchos países, las personas que viven con VIH/SIDA y otras que se consideran vulnerables a este mal como los refugiados, los inmigrantes, las minorías étnicas, las prostitutas, los consumidores de drogas inyectables y los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, sufren discriminación y maltrato.

El costo económico del VIH/SIDA

Los trabajadores que están en sus años más productivos (15-49) sufren los costos económicos más grandes del VIH/SIDA. La pérdida de trabajadores capacitados daña a las distintas familias y sectores vitales como la educación, el transporte y la agricultura.

¿Qué necesitan saber los maestros?

Una de las preguntas que más preocupa a los maestros se relaciona con cuánta información deben tener sobre las causas y el tratamiento posible para el VIH/SIDA. Ésta es una pregunta muy importante, pero la respuesta varía de acuerdo con los contextos social, cultural y religioso en los que trabajen, los patrones de incidencia del VIH/SIDA en sus países o áreas, las necesidades de desarrollo y los intereses de los alumnos.

El sitio en Internet de ONUSIDA ofrece una sección excelente de Preguntas Frecuentes para maestros y otras personas que necesiten información sobre el VIH/SIDA escrita en términos no médicos. En este sitio existen más de treinta preguntas contestadas, que incluyen:

  1. ¿Cómo se extiende el VIH?
  2. ¿Qué es el “sexo seguro”?
  3. ¿Qué es el “uso seguro de las agujas”?
  4. ¿Se puede contraer SIDA por “contacto casual” con una persona infectada?
  5. ¿Cómo puede reconocerse a alguien que está infectado con el VIH?
  6. ¿Cómo puedo saber si estoy en una relación “segura”?
  7. ¿Existen personas que son más propensas a contraer el VIH que otras?
  8. ¿Qué debo hacer si creo que ya puedo estar infectado con VIH?
  9. ¿Qué debe hacer si cree que conoce a alguien que tiene VIH o SIDA?

Indague en la sección de preguntas frecuentes del ONUSIDA en Internet para ver las respuestas a preguntas que pueden ser importantes para usted y sus alumnos.

Además de los sitios de Internet que ofrecen ONUSIDA y las agencias que lo apoyan, ONUSIDA recomienda los siguientes sitios que son muy útiles por su información sobre el VIH/SIDA escrita con claridad para personas ordinarias y no para médicos ni especialistas de la salud.

British Broadcasting Corporation – Este sitio lo ofrece la BBC y discute varios temas básicos como: ¿Qué es el VIH y qué es el SIDA? ¿Cómo se transmite? ¿Cómo se hace la prueba? También incluye consejos para personas que dan servicios de primeros auxilios y muchas otras.

The Body – Esta página en Internet sobre el cuerpo está escrita especialmente para las personas que acaban de enterarse de que son VIH positivos y ofrece mucha información útil y reconfortante. The Body es un sitio de Estados Unidos y por lo tanto mucha información práctica sobre los lugares a los que puede acudir para obtener ayuda es para estadounidenses. Este sitio también tiene información en español.

¿Cuáles son las mejores fuentes de información sobre el VIH/SIDA para los profesores?

En su país ¿Cuáles son las mejores fuentes de información sobre el VIH/SIDA para los jóvenes?

La juventud, el SIDA y la educación

Algunos expertos han planteado que la educación sobre el VIH/SIDA debe enfatizar la práctica de una conducta responsable y la orientación de valores. El desarrollo de un código moral personal es muy importante y las escuelas pueden hacer mucho para apoyar a las familias y a los dirigentes religiosos con el fin de ayudar a los jóvenes para que desarrollen un fuerte sentido moral y de compromiso hacia ellos mismos, sus familias y sus amigos.

Los programas de educación preventiva también son necesarios porque la juventud es un momento en el que se experimenta con ideas y prácticas; algunas de éstas, como el sexo y las drogas, se asocian con la infección del VIH y el SIDA. Por lo tanto, los jóvenes son especialmente susceptibles. En muchos países las tasas más altas de nuevas infecciones se presentan entre jóvenes y muchos que ya la padecen quizá contrajeron el virus cuando eran adolescentes. La infección del VIH está aumentando en los jóvenes entre los 12 y 19 años de edad; de hecho, en todo el mundo cada minuto cinco adolescentes contraen el VIH.

Sin embargo, la juventud es también un momento de aprendizaje acelerado y, por lo tanto, un periodo en el que los jóvenes pueden adquirir conocimientos, creencias, actitudes, valores y capacidades necesarios que los pueden ayudar a comportarse a favor de la salud y el bienestar. De esta forma, es posible evitar situaciones que pueden llevar a la infección por VIH.

La educación y los esfuerzos para la salud que parten de la escuela y de la comunidad pueden, así, servir como estrategias eficaces para ayudar a los jóvenes a evitar la infección por VIH y otros problemas de salud. Desafortunadamente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la educación formal sobre temas de sexualidad es inadecuada o inexistente en muchas regiones del mundo, o bien, se ofrece ya muy tarde en la adolescencia. Como resultado de esto, la UNESCO, la OMS y el ONUSIDA patrocinan encuentros nacionales y regionales en todo el mundo con el fin de ofrecer oportunidades para que los gobiernos compartan experiencias y así mejoren los programas educativos.

Fuente: http:unescoetxea.org

Consejos para prevenir el contagio de piojos en el colegio

Los piojos, así como las liendres, son considerados uno de los problemas más preocupantes que pueden afectar  la cabeza de los niños. La escuela o el colegio, es el lugar donde más se proliferan los piojos, debido a la gran cantidad de niños que concentran.

Para evitar una infestación, brote o epidemia de piojos en los colegios, es necesario que los padres de los alumnos también se impliquen en ello. Para eso, es aconsejable que tanto profesores como padres adopten algunas medidas y cuidados para prevenir la pediculosis entre los escolares.

Cómo evitar el contagio de piojos entre los escolares

  1. Es sumamente importante que los educadores presenten a los alumnos una información completa sobre los piojos, es decir, cómo se contagian, qué síntomas indican una infestación de piojos, y qué debe hacer el niño si encuentra algún piojo en su cabeza o en la cabeza de algún compañero del colegio.
  2. Cuando se detecte algún caso de piojos, es aconsejable que la dirección del colegio informe inmediatamente a los padres del niño afectado, para que ellos adopten las medidas pertinentes para eliminar a los piojos y liendres que pueda tener su hijo.
  3. Evitar que las prendas de vestir, es decir, gorros y gorras, sombreros, bufandas, cintas de pelo, abrigos, uniformes deportivos, entre otras cosas  que los niños suelen colgar en las perchas del aula, estén en contacto directo. Los piojos no vuelan ni saltan, pero caminan rápidamente entre un elemento y otro.
  4. Se debe aconsejar a los niños a que no compartan peines o cepillos, ni horquillas, ni gorros o gorras, ni abrigo, toallas, etc. Un solo niño con piojos puede contagiar a muchos otros niños.
  5. Si hay casos de piojos en el colegio, pedir a los niños que eviten el contacto de cabeza con cabeza, que las niñas lleven el pelo recogido y los niños el pelo lo más corto posible.
  6. Vigilar y aumentar las medidas de higiene tanto en el aula así como en los pasillos, piscinas y demás dependencias del colegio. Fuera del cuerpo humano, los piojos pueden sobrevivir hasta 48 horas, incluso en el agua de la piscina.
  7. Es necesario desmitificar que los piojos están relacionados con la falta de higiene de los niños. Es aconsejable que se aclare a los niños que los piojos no distinguen clase social, ni color de piel, ni el estado de higiene. Los piojos solo necesitan del calor humano y de la sangre para sobrevivir y reproducirse.
  8. Se debe aconsejar a los niños a que no se olviden de cepillar los cabellos todos los días, antes de acudir al colegio.

Fuente: guiainfantil.com