Haciendo impacto

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Una forma diferente de acercar la ciencia

Hainan Reynoso Uribe

Los expertos y analistas coinciden en señalar que la educación dominicana necesita nuevos modelos y perspectivas vanguardistas para reformar el proceso obsoleto de enseñanza-aprendizaje que la coloca en los niveles más bajos de los estándares mundiales. Una manera dinámica, divertida y emotiva de acercar los alumnos a la ciencia es la propuesta de Marti Montferrer, estudiante de Geología en la Universidad de Barcelona, quien se dedica de manera profesional a su canal educativo de YouTube, llamado C de Ciencia.

El canal está orientado, además de explicar los conceptos teóricos, a despertar la curiosidad por el estudio de la ciencia.

La novedosa propuesta de Marti Montferrer replantea el proceso enseñanza aprendizaje desde un interesante y moderno enfoque pedagógico que combina la docencia moderna con la tradicional.

Motivar a los alumnos con preguntas interesantes como, por ejemplo, si podría llover diamantes o por qué los mangos caen del árbol en lugar de irse hacia arriba, despertaría su curiosidad de investigar al respecto. En consecuencia, estarían estudiando motivados, sin sentirse forzados a hacerlo o sin saber por qué razón lo hacen.

Mediante la educación moderna, los estudiantes pueden acceder a recursos tecnológicos como el internet, para ver videos sobre interesantes procesos científicos y luego ir al aula, a la educación tradicional, a aprender o reforzar los conceptos básicos de matemática, física y ciencia en general, que los explican. “El objetivo es que sientan deseos de utilizar las matemáticas y la ciencia para satisfacer su curiosidad” establece Marti Montferrer.

Sin emoción no hay atención. La atención es el punto de partida para lograr adquirir conocimiento, y de donde se colige que “sin emoción no hay aprendizaje”. Es entonces función de los maestros lograr cautivar la atención de los estudiantes.

Despertar la curiosidad
En ese sentido Marti Montferrer propone tres técnicas para despertar la curiosidad en el aula:
  1. Libros más atractivos. Marti establece que la curiosidad y la teoría son complementarias, a la vez que propugna por libros más atractivos, con más imágenes, recursos y experimentos que teoría. Es partícipe de títulos cargados de experimentos para que los niños realicen en casa y luego discutan en clase la teoría que los da lugar.
  2. Ejercicios interesantes. Plantear problemas atractivos, que interesen a los estudiantes y los motive a investigar y experimentar. Proponer ejercicios que los ayuden a satisfacer sus dudas. Dejar un espacio para la exposición de los resultados y su comparación con la realidad.
  3. Docentes proactivos. Despertar la curiosidad en los alumnos y plantear las clases de una forma más atractiva usando la docencia moderna, “Que el niño entienda que es necesario hacer toda la parte aburrida o difícil de las matemáticas, hacer toda esa ciencia, para llegar a la respuesta que busca”, aseguró Marti Montferrer.

Como decía Albert Einstein, no podemos continuar con la locura de seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

La apuesta es por centros educativos donde los estudiantes vayan a aprender y no a ser enseñados. Replantearse la educación desde esta perspectiva pondría al país a la altura de países como Chile y Costa Rica.

Plan LEA conversó con el genio YouTuber de ‘C de Ciencia’ luego de que expusiera su forma fresca de acercar la ciencia ante más de 1200 profesionales de la docencia en La XX edición del Congreso Internacional de Educación Aprendo, organizado por Educa y el Plan LEA.

El cónclave,  celebrado en un hotel de esta capital del 11 al 13 de noviembre pasado, reunió además de los maestros, a técnicos y tomadores de decisiones del sector público y privado.

Asimismo, participaron reconocidos expertos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

¿Por qué se llama babor y estribor a los lados de los barcos?

Los primeros barcos eran guiados por dos enormes remos colocados uno a cada lado del timón. Sin embargo, la gran cantidad de remeros que se precisaba para mover estas naves dejaba muy poco espacio para la carga. Los soberbios barcos vikingos incorporaron después un único remo y, para que el timonel pudiera maniobrar con más facilidad, se fijó a la pértiga un timón horizontal.

Por motivos que todavía se ignoran, este remo se situó al lado derecho del timón, de frente a la proa. En inglés antiguo, a la parte derecha del barco se la denominó steorborde (lado de la dirección). Este término dio lugar al de starboard (estribor). El área izquierda de la nave, por su parte, fue bautizada al principio como laddeborde (lado de carga), para terminar siendo llamada larboard.

La Marina británica resolvió en 1844 prohibir el uso del término larboard y sustituirlo por el de port (babor). Esta nueva denominación fue introducida en EE. UU. dos años después. La razón fundamental de este cambio se debió a las desastrosas consecuencias que trajo consigo el hecho de que algunas tripulaciones confundían el significado de larboard y starboard. Se especula con que el término Port quizá provenga del original port-side, que hacía referencia al lado por el que se anclaba el barco al muelle.

¿Conoce las causas y efectos del absentismo escolar?

Ann Perry

El absentismo es definido como no asistir a la escuela sin tener una justificación, y también aplica a los estudiantes que llegan tarde de forma crónica.

Hogar

Muchos factores en el hogar o vida personal de un niño pueden contribuir al absentismo. Por ejemplo, si se utilizan drogas o alcohol en la casa, los niños tienen un riesgo incrementado de ausentarse a la escuela. Otros problemas como el divorcio, el abuso físico verbal y las mudanzas frecuentes de lugar en lugar también provocan absentismo crónico. De acuerdo con “El absentismo como un problema contextual y relacionado con la escuela: un análisis multinivel comparativo de las características del país y la escuela sobre conocimiento cívico entre niños de catorce años”, los niños con ingresos familiares menores tienen mayor vulnerabilidad de ausentarse en la escuela cuando se compara con las familias de mayores ingresos y padres que no están involucrados en la vida escolar de sus hijos.

Escuela

Un ambiente escolar hostil también puede provocar absentismo. Los estudiantes que no tienen amigos o que están siendo acosados tienen mayor probabilidad de faltar a la escuela. Éste factor es especialmente aplicable para los estudiantes que se viste, actúan o lucen diferentes. Además, algunos niños se pueden enfrentar a la presión de grupo para faltar a la escuela. El absentismo escolar se ve más entre los estudiantes que tienen una falta de confianza en sus habilidades mentales o que tienen problemas de aprendizaje. Las tasas altas de absentismo se ven en las escuelas que tienen relaciones antagonistas entre el profesorado y los estudiantes y una política de asistencia pobre.

Desempeño académico

Faltar a una clase disminuye la habilidad del estudiante de aprender. Es difícil tener éxito si un estudiante se pierde demasiado trabajo, porque es difícil mantenerse al tanto. Además, los estudiantes ausentes pierden el interés en la escuela, lo que da como resultado un desempeño académico bajo. Aunque el absentismo escolar tiene efectos nocivos sobre los individuos, también tiene efectos negativos sobre el ambiente de aprendizaje general.

Delincuencia

Sin la supervisión apropiada durante el día, los adolescentes que faltan a la escuela tienen mayor probabilidad de involucrarse en actividades criminales, como el vandalismo o robo a tiendas. También puede conducir a la delincuencia si los estudiantes se están asociando con pandillas. Faltar crónicamente a la escuela provoca que los niños se involucren en el abuso de sustancias. De hecho, el absentismo es un factor de riesgo para el uso de marihuana.

Adultez

El absentismo escolar provoca problemas más allá de la preparatoria. Por ejemplo, dado que los estudiantes que faltan tienen mayor probabilidad de dejar la escuela, tienen oportunidades disminuidas para avanzar en una carrera. La falta de oportunidad para ir al colegio debido a las pobres calificaciones limita las opciones de empleo e incrementa la probabilidad de menores salarios y desempleo. Además, los niños que faltan a la escuela pueden experimentar criminalidad de adultos o encarcelación después en la vida.

Traducido por Laura De Alba

 

 

Cada familia tiene un ‘aura’ de bacterias característica

Mírese a sí mismo un instante. Eso que cree un cuerpo humano está, en realidad, mayoritariamente formado por otros seres vivos microscópicos, con sus propias preocupaciones e intereses. Por cada una de las células humanas que hay en su cuerpo, hay nueve bacterias. Técnicamente hablando, usted es 10% humano, 90% bacteria.

Un estudio muestra que cuando una familia se muda de casa se lleva consigo un mundo propio e identificable de miles de especies de microbios, que influyen en su salud

Pero, como señala el microbiólogo estadounidense Jack Gilbert, ese mundo paralelo invisible que marca nuestras vidas no acaba en uno mismo. Cada familia, y por tanto cada casa, tiene un aura de bacterias características. Gilbert, profesor de la Universidad de Chicago, capitanea el Proyecto Microbioma del Hogar, que explora cómo las personas interactúan con las bacterias que viven en sus casas.

El microbiólogo y su equipo han seguido durante seis semanas a siete familias, en los estados de California, Washington e Illinois. Cada dos días, los adultos participantes en el estudio —15, acompañados por tres niños, tres perros y un gato— cogían bastoncillos con algodón esterilizado y tomaban muestras del interior de su nariz, de sus manos y de sus talones. Además, pasaban estos hisopos por la manija de la entrada principal de su casa, por el pomo de la puerta del baño, por el suelo del dormitorio y por la encimera y el interruptor de la cocina.

Bacterias que engordan

La primera conclusión de su estudio, que se publica hoy en la revista Science, es que cada hogar tiene una fauna microscópica característica. Y, es más, cuando una familia se muda de casa, como hicieron tres de las participantes en el estudio, se llevan su personal aura de bacterias con ellas. En sólo un día, el nuevo hogar tiene la misma flora microbiana que el antiguo. Ahora, la gran pregunta es cómo influyen estas compañeras invisibles en la salud humana.

Ciertas bacterias afectan al desarrollo cerebral, según investigaciones en ratones

“Sabemos que ciertas bacterias pueden hacer que un ratón engorde de manera más sencilla, por ejemplo, y que otras tienen un papel en el desarrollo cerebral de los ratones jóvenes”, explica Gilbert en un comunicado. “Queremos saber de dónde vienen estas bacterias y, ya que la gente pasa cada vez más tiempo bajo techo, queríamos mapear los microbios que viven en nuestros hogares y la probabilidad de que se establezcan con nosotros”, expone. “Son esenciales para entender nuestra salud en el siglo XXI”.

El equipo de Gilbert ha observado que los miembros de un núcleo familiar tienen muchas más bacterias en común entre ellos que con las personas de otros hogares. Sus manos tienen una población microscópica muy similar y sólo el interior de sus narices muestra un mundo de bacterias más personal, propio de cada individuo.

Transmisión de enfermedades

En las más de 1.500 muestras recogidas, los científicos han identificado unas 22.000 especies diferentes de bacterias. ”Las especies más comunes que vemos son bacterias asociadas a la piel. El género Propionibacterium tiende a dominar todo”, detalla por correo electrónico Gilbert, cuya familia ha participado en el estudio.

Con una muestra de bacterias del suelo de una casa se puede averiguar a qué familia pertenece

“Pasamos el 90% de nuestras vidas bajo techo y de niños ese porcentaje puede ser incluso mayor. Este es nuestro ecosistema y adquirimos nuestras bacterias de este ecosistema. Si nos faltan algunas bacterias que pueden ser beneficiosas para nuestra salud, podemos sufrir impactos negativos. Por ejemplo, sabemos que la falta de algunas bacterias puede influir en nuestra propensión a desarrollar asma y alergias alimentarias. Si pudiéramos manipular la casa para tener más bacterias de este tipo, podríamos tratar estas enfermedades desde el nacimiento”, especula el microbiólogo.

En una de las familias investigadas, los científicos siguieron el rastro de una cepa potencialmente patógena del género Enterobacter. Primero apareció en las manos de una persona, luego en la encimera de la cocina y luego en las manos de otra persona, mostrando una posible cadena de transmisión de enfermedades dentro del hogar.

El aura de bacterias característica de una familia podría, además, servir como herramienta forense, en opinión de Gilbert. Con una muestra sin identificar de microbios del suelo de una de las casas del estudio, “se podría predecir fácilmente a qué familia pertenece”.

La música en la educación primaria

Luis Domenech García

De todos es sabido que la música está presente durante todas las etapas de nuestra vida. Aparece en anuncios de televisión y radio, salas de espera, viajes, bandas sonoras de películas, etc. Son solo algunos ejemplos de la presencia de la música en nuestras vidas, pero ¿cómo llega la música a esos lugares?, ¿quién compone esas melodías que tanto nos atrapan?, y la pregunta más importante de todas es ¿quién y cómo siente esa necesidad de dedicarse a una profesión como es la música?

Últimamente se está cuestionando mucho la necesidad de impartir una asignatura tan importante como es la de música. De hecho, en España hace muy poco tiempo que el ministro José Ignacio Wert ha decidido prescindir de ella como obligatoria en la educación primaria.  ¿Es necesario?, ¿es correcta esta decisión que se ha tomado recientemente?

Son muchas personas las que están en contra de esta propuesta, afirmando que antes de tomar una decisión así se deberían conocer aspectos sobre por qué la música es tan importante en nuestras vidas.

La música nos ayuda a relajarnos y tranquilizarnos, concentrarnos ante situaciones de gran esfuerzo mental e incluso nos anima ante situaciones de desesperación como las que pueden surgir con alguna enfermedad o trauma psicológico.

Existen numerosos estudios que determinan que la música tiene una influencia muy positiva en el desarrollo cognitivo, creativo, intelectual y psicológico de los más pequeños, y algunos científicos han probado que esta estimula el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, el cual es el encargado del desarrollo de actividades básicas como el aprendizaje del lenguaje, la escritura, los números y el uso de la lógica.

Sabiendo esos beneficios que nos aporta, tanto a niños como a mayores, vamos a nombrar algunas de las razones de por qué la música debería estar presente desde los cursos básicos de educación primaria:

  • Es una forma de poder expresarse libremente.
  • Actúa sobre todas las áreas del desarrollo por lo que incita a la mejora y a un completo desarrollo intelectual del niño.
  • Los avances que se van experimentando poco a poco producirán una gran satisfacción y alegría en el niño. El niño siente que todo su esfuerzo ha valido la pena, se sienten realizados y esto mejora su autoestima.
  • Mejora sus habilidades de comunicación con otras personas.
  • Desarrolla las capacidades de memoria, concentración y atención del niño.
  • Mejora la habilidad en el estudio de otras materias como la lectura, matemáticas y los nuevos idiomas.
  • Darse cuenta de que aplican la teoría aprendida en la práctica aporta una  gran satisfacción.
  • Mejora su coordinación.
  • Esta es una asignatura que requiere constancia, un gran esfuerzo y persistencia, valores esenciales en la educación de los más pequeños.

Parémonos a pensar entonces si es prescindible una asignatura que nos aporta todos estos beneficios. Quizás muchos de nuestros pequeños al crecer no sientan esa llamada por hacerse músicos, ya sea por afición o profesionalmente, pero está claro que si no tienen la oportunidad de tratarla nunca la sentirán y perderán la oportunidad de poder beneficiarse de todos los bienes que aporta.

Fuente: Arco Iris

Cómo afrontar un diagnóstico de autismo

Elba Betancourt Díaz

“Los primeros momentos son muy fuertes y necesitas mucha ayuda. Comienza una lucha en privado, porque todo el mundo quiere que su hijo sea perfecto y esté bien. No quieres que te etiqueten. Y tienes la esperanza de que no sea autismo. Lloré todos los días durante seis meses. Uno entra en negación, pero de eso te das cuenta luego”, recuerda, Militza Suárez es madre de un preadolescente de 11 años con autismo.

La experiencia de Militza no es la única. Escuchar que un hijo tiene autismo genera muchas emociones y preocupación. Sin embargo, como ella misma enfatiza hay que seguir adelante por el bien del niño.

Desde que recibió el diagnóstico, Militza comenzó a buscar información sobre los mejores especialistas y tratamientos para su hijo. Sus grandes maestras fueron otras madres de niños con autismo. De ellas aprendió mucho y se volvió una experta en el tema. Eso sí, según cuenta, con el tiempo dejó de buscar información y de hablar constantemente del tema.

“Hay que parar en algún momento, porque si no te ahogas. Hay que entender el proceso, aprender cómo tratarlo, trabajar la situación y parar. Debes tener claro cuáles son sus derechos, informarte y, cuando tienes todo claro, actúas y lo dejas. No puedes estar en una lucha constante con el mundo. Tienes que escoger tus batallas. Pero, al principio no es así, porque quieres enfrentarte a todo”, comenta.

Militza reconoce que hay que ajustarse a la nueva realidad y tener una red de apoyo de amigos y familiares. Además, sugiere a las madres y a las parejas que saquen tiempo para ellos, porque si no se agotan. Asimismo, recomienda a las familias a aceptar a su hijo tal cual es, permitirle que interactúe con otras personas y no sobreprotegerlo.

Para ella y su familia fue muy beneficioso recibir terapia sicológica familiar y fortalecer su espiritualidad. También, aconseja ser paciente. “Se pasa por diferentes etapas. Los primeros años después del diagnóstico son los más fuertes. Luego, se va normalizando la situación”.

Por su parte, Laura Rojas, madre de un preadolescente de 12 años con autismo, sospechaba que su hijo tenía la condición desde que este tenía dos años. Tras recibir el diagnóstico, no perdió tiempo y lo matriculó en un centro preescolar especializado en autismo. Allí conoció a otras madres que le sirvieron de guías en su proceso.

Cuando tocó asistir a la escuela, comenzó su lucha con el Departamento de Educación exigiendo el trato digno y los derechos que el niño tenía. Con la ayuda de un abogado, logró durante seis años matricularlo en un colegio especializado en la condición. Hace dos años, se mudó a Florida, junto a su esposo y sus tres hijos, en busca de mejores servicios para su hijo con autismo.

Tanto Militza como Laura han tenido con aliados a sus esposos, sin quienes hubiera sido más difícil afrontar el diagnóstico y hacer los ajustes necesarios. Sin embargo, según cuentan, muchas parejas que han conocido se han divorciado después del diagnóstico.

Joyce Dávila Paz, madre de una joven de 17 años con autismo y directora ejecutiva de la Alianza de Autismo de Puerto Rico, explica que por su experiencia a algunos varones les cuesta más aceptar el diagnóstico, lo que genera complicaciones en la relación de pareja y hasta la separación. Precisamente, para prevenir estas y otras situaciones la Alianza cuenta con una red de apoyo de madres y padres que ayudan a otros a manejar la condición de su hijo.

Joyce recomienda a las familias que no se desesperen porque el autismo es tratable. “Mientras más temprano acepten el diagnóstico y trabajen con el niño, mejor. No es momento de echar culpas ni pensar que fracasaron. Es momento de decir ‘Esto nos tocó y vamos a echar para adelante al niño’”, recalca.

Sugiere que ambos padres se eduquen sobre el autismo y tomen juntos las decisiones sobre tratamientos, servicios y educación, entre otras. Del mismo modo, la familia debe desarrollar estrategias para que disfruten de actividades fuera del hogar y compartan con otros niños.

La Alianza organiza eventos de confraternización para promover que las familias se conecten y se apoyen mutuamente. Además, les educan sobre los derechos que tienen sus hijos y realizan campañas de concienciación para que la sociedad sea más inclusiva.

Fuente: Buena vida

Criando niños bilingües

Cecilia Jan

La semana pasada, contaba cómo David (de tres años y cuatro meses) habla como un loro, pero pronunciando todavía con lengua de trapo.  Lo que no contaba es que nuestras conversaciones son bilingües. Se desarrollan  en dos idiomas: yo le hablo en chino mandarín de calle (me vine a España muy pequeña y no llegué a ir al colegio antes, por lo que me falta vocabulario y dudo con algunas estructuras gramaticales) y él me contesta en castellano, mezclando alguna palabra en chino. Los diálogos desde fuera suenan bastante curiosos, pero en casa estamos totalmente acostumbrados.

Tanto David como Natalia (23 meses) me entienden perfectamente, pero están rodeados del español de forma tan abrumadora (su padre, el colegio, los amigos, la tele) que sé que será muy difícil que se suelten a hablar en chino a menos que pasemos temporadas en China o Taiwan.

Algo que a veces resulta frustrante, sobre todo teniendo en cuenta que me pierdo la posibilidad de hacer algunas cosas con los peques en español que me apetecen y que de hecho controlo mejor, es cantar o leerles cuentos (las canciones infantiles en chino que me sé me las he tenido que aprender estos últimos años, y no sé leer en chino). Pero creo que el esfuerzo vale la pena.

Para resolver mis dudas y las que me han planteado, he hablado con Orlanda Varela, psiquiatra y coordinadora de formación sobre bilingüismo de Sinews, un centro de Madrid que ofrece terapia (psicología, psiquiatría, logopedia y terapia ocupacional) en varias lenguas, y organiza talleres periódicos para padres que tratan de criar niños bilingües.

Como introducción general, Varela me explica que para que se desarrolle a nivel nativo una lengua, se considera necesario que al menos el 20% de la actividad comunicativa real del niño tenga lugar en ese idioma. Por tanto, se trata de que durante al menos el 20% de las cerca de 12 horas que el niño está despierto, reciba estímulos en esa lengua, que serán mucho mayores cuanto más personales e interactivos sean. Además, para disipar las dudas de los padres sobre si empezar desde el principio o esperar a que ya haya aprendido un idioma, se recomienda que esta exposición sea desde el nacimiento del bebé, para aprovechar al máximo la plasticidad del cerebro.

“Los idiomas se aprenden a base de diálogo, de preguntas y respuestas, de prueba y error y de autocorrección”, dice Varela, que añade que el estímulo es mucho mayor cuando ese diálogo sirve para “desarrollar habilidades útiles a nivel real”. Es decir, es mucho más valioso que el niño hable con los padres, por ejemplo, y que aprenda a negociar por qué le tienen que dejar acostarse más tarde, o con otros niños para que le dejen jugar en el parque, que las horas que pasa en clase, en las que la interacción tú a tú con el profesor suele ser muy baja porque se tiene que repartir con otros niños, o las que está viendo la tele, aunque sea en el idioma que se pretende que domine.

Diferencias en el cerebro y capacidades especiales de las personas bilingües

La psiquiatra explica que hay diferencias estructurales entre el cerebro expuesto a un solo idioma y el expuesto a más de uno. “En las imágenes cerebrales de personas bilingües se observa una mayor densidad de materia gris especialmente en el lado izquierdo, donde se localizan las funciones del lenguaje. Pero lo que es realmente interesante es la diferencia entre aprender dos idiomas desde que nacemos o hacerlo más tarde. El cerebro almacena los idiomas y los interconecta de forma muy distinta”.

Así, “la persona que ha estado expuesta a dos lenguas desde el nacimiento activa al hablar en cada uno de los idiomas en la misma zona del cerebro (es como si fuese dos monolingües en un cerebro) mientras que los que han aprendido tardíamente una segunda lengua activan zonas distintas”. De esta forma, “los bilingües precoces no traducen, no necesitan una lengua para funcionar con la otra, sino que son capaces de activarlas simultánea o independientemente y a veces ni siquiera son conscientes de en qué idioma están hablando o pensando en un momento determinado”. Varela cita una metáfora de la lingüista Barbara Zurer, en el que las lenguas son dos árboles en un bosque. “En el niño bilingüe precoz, los dos árboles son independientes, están plantados en el mismo suelo pero cada uno tiene sus raíces. En el bilingüe tardío, uno de los árboles es el único que tiene raíces propias (la lengua materna), y sobre él crece una planta que se alimenta de la primera y depende de ella (la segunda lengua)”.

Como consecuencia de tener dos instrumentos continuamente disponibles para expresarse y pensar, las personas bilingües tienen algunas capacidades especiales, enumera Varela: una mayor capacidad metalingüística (conciencia sobre el lenguaje, una habilidad básica para aprender a leer y escribir); más facilidad para aprender otras lenguas (tercera y sucesivas), ya que “han aprendido a aprender” un idioma; mayor flexibilidad mental o capacidad para encontrar distintas soluciones al mismo problema (se considera un elemento fundamental de la creatividad); una mejor atención selectiva (capacidad para priorizar la información relevante e ignorar otra que interfiera o no interesa), no sólo en cuestiones verbales. Los bilingües tienen mayor capacidad multitarea.

En cuanto a si los niños bilingües tardan más en hablar, Varela explica que dentro de la enorme variabilidad que se da en todos los niños, sí parece que estadísticamente, los expuestos a más de un idioma tienden a situarse en el límite más alto, pero sin que suponga un retraso patológico.

Modelos de familia

Aunque cada familia es un mundo, y a la vista de los ejemplos que me han planteado, en esto de los idiomas, con parejas mixtas, movilidad geográfica, colegios extranjeros, etc., la casuística es variadísima, le pregunto a Varela por sus recomendaciones para los tres modelos más comunes:

  • Los dos padres hablan un idioma, que es distinto al del lugar en el que viven. Es el caso de Andrés, un amigo de David cuyos padres son rumanos. Si el niño está muy integrado en la lengua de la comunidad (en este caso, España), para exponerlo más a la lengua minoritaria (el rumano), lo mejor es que en casa se hable sólo en esa lengua. De otra forma, el niño tiene pocas probabilidades de oír un diálogo en el idioma minoritario, algo muy enriquecedor.
  • Cada padre habla un idioma, uno de ellos el mismo del lugar en el que viven. Es mi caso. Cada padre ha de hablar al niño sólo en su lengua. Sin embargo, “un padre sólo que hable un idioma no es suficiente”, me dice Varela en referencia al minoritario. “Sí es suficiente para desarrollar un nivel de comprensión muy bueno, prepara el cerebro del niño para sonidos que no podría tener más adelante. Pero para que lo utilice, es necesario un estímulo extra”. La experta advierte que es frecuente que los padres sientan frustración cuando después de todo el esfuerzo realizado, el niño no conteste en ese idioma -diálogos como los nuestros, yo en chino y David en español, se dan en el 80% de los casos-, por lo que recomienda no descorazonarse. “Aunque no responda, le das una oportunidad insustituible, porque el cerebro tiene una plasticidad que luego ya no se tiene”. Todo ese esfuerzo “será útil cuando reciba ese empujón que le haga utilizar todo el potencial acumulado”. La psiquiatra coincide en que el mejor estímulo es llevar al niño al país de origen de la lengua minoritaria, cuanto más temprano mejor, que tenga contacto con otros hablantes y vea que el idioma es útil, que sirve para comunicarse. Otras pistas para reforzar esta lengua son conectarse con familiares vía Skype, contratar una niñera o albegar a un estudiante que hable ese idioma, o formar un grupo de juego con otros niños que lo hablen. Se trata de que los refuerzos sean lo más auténticos y lo menos académicos posibles.

 

  • Cada padre habla un idioma, los dos distintos al del lugar en el que viven. Es el caso de Cecilia, una lectora mexicana, de marido alemán, y residente en Estados Unidos, por lo que en el colegio su hijo aprende inglés. Como en el caso anterior, cada padre debe hablar con el niño en su idioma. No hay que preocuparse por el idioma de la comunidad, ya que va a estar tan expuesto a él, en la calle, en la tele, en el parque, y sobre todo, si se va a escolarizar en esa lengua, que lo aprenderá sin problemas. También, como en el caso anterior, cada padre ha de tratar de que el estímulo en su lengua minoritaria sea suficiente.

En estos dos últimos casos, surge además la duda de en qué idioma han de hablar los padres entre sí. Varela recomienda que se siga utilizando la lengua que empleaba la pareja antes, pues será la más útil para comunicarse y además suele ir acompañada de connotaciones emocionales. En algunos casos, como el mío, es simple, pues Eduardo y yo hablamos en español, pero en otros, puede que los padres hablen entre sí un cuarto idioma que no es ni el suyo nativo ni el del país en el que viven. Ante mi duda, la psiquiatra me tranquiliza: “No, los niños no se vuelven locos. La idea que tenemos los bilingües tardíos de la confusión es porque no hemos desarrollado esas estructuras naturalmente. Otra cosa es que el niño tenga dominio activo del idioma, pero sí tendrá dominio pasivo”. Es decir, que distingue de forma natural los distintos idiomas que escucha, y los entiende.

¿Qué hacer cuando el niño se niega a hablar un idioma?

Ante todo, dice Varela, respetarlo. Para estimular al niño a que hable esa lengua, hay que ponerlo en situaciones en las que no tiene más remedio que utilizarlo, como viajar al país de origen. Si además, las asocia a los padres, mejor, es decir, si ve que la gente se dirige a nosotros en ese idioma, que hay una relación privilegiada; o cree que obtiene una ganancia por usarlo, será un refuerzo. Por ejemplo, la lengua minoritaria se puede convertir en un código secreto (“dímelo en chino y así no se enteran los demás”), o su uso puede suponer una ganancia afectiva (“qué bien que me hables en chino, con lo que me gusta”). Pero la psiquiatra advierte que no hay que presionar, ni corregir constantemente, pues desmotiva.

La experta recomienda que solo se recurra al “háblame en chino, que si no no te entiendo” si el niño es muy pequeño, y sin abusar. “En realidad, es un insulto a la inteligencia del niño”, pues este en seguida se da cuenta de que es falso. “Los niños tienen un radar, saben cuándo es necesaria de verdad esa comunicación y cuándo es artificial”, añade.

Mezcla de idiomas y corrección de errores

Hasta los cuatro años, dice Varela, es absolutamente normal que los niños mezclen las lenguas, como hace David, incluyendo palabras en un idioma u otro porque las use más, o simplemente le guste más cómo suenan. Más adelante, lo pueden hacer, pero con una utilidad: es lo que se llama cambio de código, porque cada palabra en un idioma designa algo que es culturalmente distinto. No hay que corregir al niño en ninguno de estos casos.

Otras veces, lo que sucede es que el niño emplea estructuras gramaticales de un idioma en el otro. “Las interferencias son mayores cuanto menor es la exposición a la lengua minoritaria”, explica la experta. En estos casos, recomienda la “corrección por modelado”: por ejemplo, si dice “soy cansado”, un error frecuente al extrapolar del francés, en vez de corregirle con “no se dice así”, es mejor responder usando esa misma estructura pero de forma correcta: “ya sé que estás cansado”, es decir, ofrecerle un modelo. Pero tampoco conviene abusar, pues interfiere mucho en la conversación. Varela aconseja limitarlo a las estructuras que se usen siempre mal, y reforzar la corrección con instrumentos como cuentos en los que se utilice bien.

¿Se aburrirá o se quedará excluido por usar un idioma distinto?

Es una duda que surge sobre todo al principio de la escolarización en un idioma distinto al de casa, normalmente a los 2-3 años. La psiquiatra afirma que “el estímulo para comunicarse en la nueva lengua es tan fuerte que se aprende a un ritmo espeluznante”. Por eso, aconseja no preocuparse, ya que aunque al principio puede generar cierto estrés, en muy poco tiempo se resuelve, simplemente porque el niño aprende la nueva lengua. Aún recuerdo cuando llegué a España, con cuatro años, la sensación agobiante de ir al colegio y no entender nada. Pero es cierto que ese mismo año ya hablaba español, y poco tiempo después, ya lo hablaba mejor y lo usaba mucho más que el chino.

¿Qué pasa cuando en el colegio introducen un idioma extranjero?

Por desgracia, opina Varela, en los colegios españoles no hay que preocuparse porque el estímulo del nuevo idioma, normalmente el inglés, “no suele ser suficiente ni para causar confusión”. Lo que puede ocurrir es que el niño, si está expuesto a esa lengua en casa, llegue a corregir al profesor, lo que genera un conflicto. Según los casos, puede ser recomendable que el niño escoja un idioma distinto, por ejemplo el francés; o al contrario, si no es un buen estudiante, se quede en ese idioma aunque no vaya a aprender mucho porque al menos hay una asignatura que domina y le sirve de estímulo.

¿Cómo y cuándo introducir la lecto-escritura?
  • Si los idiomas comparten el mismo alfabeto, como el español con el inglés. En este caso, normalmente las habilidades de lecto-escritura son mayores, porque tienen mayor capacidad metalingüística para extrapolar las reglas de la lecto-escritura de un idioma a otro. Varela cuenta que es normal que el niño, al empezar a leer en el colegio, aplique las mismas reglas a la otra lengua y de repente, los padres se dan cuenta un día de que sabe también leer en el otro idioma. Para ello, es importante que el niño tenga exposición a la lengua escrita, por ejemplo, leyéndole los padres en ese idioma para que identifique los sonidos que se pronuncian distinto con las letras. Para ello, son muy útiles los libros bilingües, con el texto en ambos idiomas.
  • Si los idiomas no comparten el mismo alfabeto, como el español y el hebreo o el chino. En este caso, la lengua minoritaria es independiente de la escolarización. Hay que fomentar desde pequeños la lecto-escritura, con mucha exposición a los sonidos desde el principio, y utilizando juegos como crucigramas, sopas de letras, el ahorcado, en los que tiene que usarla.

Fuente: El País