Un caso dominicano de innovación y éxito educativo

Hainan Reynoso Uribe

Existe una escuela pública en el Cibao que le sube la calificación al sistema educativo dominicano a nivel internacional. Con apenas cuatro años de fundada, sus egresados se destacan por su excelente desempeño en las pruebas de ingreso a las universidades locales y extranjeras.

La primera cosecha del Liceo Científico Dr. Miguel Canela Lázaro, de la provincia Hermanas Mirabal, obtuvo US$800,000.00 en becas para estudios superiores, tanto en el país como en Estados Unidos de América.

Se trata de una iniciativa pública y autosostenible que incluye un 80% de niños y adolescentes pobres y de origen rural. Se nutre de los recursos que aportan la comunidad, el comercio local,  y el Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd), según afirma José Gabriel Maldonado, director ejecutivo de la Fundación Pro Educación y Ambiente (Proea).

Proea fue invitada por la Oficina Técnica de la Comunidad de Hermanas Mirabal, organización sin ánimos de lucro. El acuerdo de co-gestión entre las familias, empresarios, maestros y alumnos, implica construir día a día un centro educativo que desarrolle el enfoque de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Las antiguas naves de una zona franca industrial albergan a 400 alumnos de alto rendimiento académico, cuyos resultados en las recientes Pruebas Nacionales los colocan entre los primeros en toda la región, incluyendo los colegios privados de élite.

Desde allí, un cuerpo docente internacional y multicultural, altamente capacitado, ofrece un novedoso plan de estudios público, especializado y selectivo, con enfoque Stem. Los frutos no se han hecho esperar y según Maldonado establece, “logramos que un 72 por ciento de los estudiantes de la primera clase graduanda expresaran querer ser profesionales en áreas Stem o maestros de Stem.”

De los 60 egresados, los 20 estudiantes que obtuvieron calificaciones sobresalientes, figuran en la percentila del 1 por ciento, mientras que los 20 siguientes en desempeño académico están en la percentila del 8%, “o sea que el liceo científico pudo mover esos estudiantes a los niveles más altos de ejecución en las pruebas nacionales, -que no necesariamente miden el enfoque ni las prioridades educativas del liceo-, pero es la única medida nacional para comparar la ejecución de nuestros estudiantes.” Afirma con orgullo Maldonado.

¿Qué están haciendo diferente?

El Liceo Científico selecciona sus maestros de manera meticulosa. Tras su contratación son sometidos a un proceso de inducción, así como a programas de desarrollo profesional durante su carrera docente en el centro.

Este modelo de escolaridad, digno de replicarse en todo el país, logra conectar la educación con la vida misma y parte de las experiencias que los alumnos traen consigo. El año escolar se extiende a 11 meses, los estudiantes tienen la opción de tomar asignaturas electivas y asisten a jornadas diarias de 8.5 horas.

El proceso de enseñanza trasciende al salón de clases, ya que los estudiantes ponen en práctica sus conocimientos mediante excursiones culturales, ecológicas y de trabajo en equipo.

Plan LEA conversó con José Gabriel Maldonado durante la XX edición del Congreso Internacional de Educación Aprendo 2016 “Pilares de la Calidad Educativa: comunicar ideas, resolver problemas, expresar emociones”, evento realizado del 11 al 13 de noviembre en un hotel de esta capital.

En la oportunidad proporcionada por Educa, Maldonado presentó este caso dominicano de innovación y éxito educativo frente a 1,200 docentes representantes de los niveles inicial, básico y secundario de todo el país.

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