¿Quieres que tu hijo se desarrolle? Deja que se aburra

Jennifer Delgado

Muchos padres se sienten culpables cuando sus hijos se aburren. Inconscientemente, creen que es su deber mantenerlos siempre ocupados, e incluso piensan que son malos padres si no son capaces de entretener a los niños. Sin embargo, en realidad se trata de una creencia errónea, los padres no tienen la obligación de mantener entretenidos a sus hijos, al menos no todo el tiempo. De hecho, incluso es contraproducente ya que el aburrimiento también tiene un lado positivo.

¿Por qué los niños se aburren tan fácilmente?

Es cierto que los niños tienen una gran imaginación y fantasía, pero también les cuesta mantenerse concentrados en una actividad durante mucho tiempo. Su sistema nervioso aún no está preparado para focalizar la atención durante varias horas en una misma actividad, por lo que es normal que pasados unos 30 minutos se aburran.

La tecnología también juega en contra. Cuando los niños se acostumbran desde pequeños a los juegos tecnológicos se produce una especie de “saturación perceptual”. En práctica, los estímulos que ofrecen estos juegos son tan intensos, sobre todo los sonidos, colores y movimientos, que los juegos tradicionales pronto pierden su atractivo y dejan de captar la atención infantil. Por tanto, el aburrimiento llega más rápido.

El sistema nervioso de los niños aún no está preparado para focalizar la atención durante varias horas en una misma actividad, por lo que es normal que pasados unos 30 minutos se aburran. Foto: Kasuma

¿Qué le puede aportar el aburrimiento a los niños?

“El aburrimiento es el punto de partida para dar rienda suelta a la imaginación.”

  1. Estimula la creatividad

Estar aburridos no es, necesariamente, algo negativo. De hecho, esta sensación puede estimular la creatividad. Así lo demostró un estudio realizado por psicólogos de la University of Central Lancashire publicado en la Creativity Research Journal.

Estos investigadores les pidieron a algunos de los participantes que pasaran 15 minutos realizando una tarea muy aburrida, como leer una guía de números de teléfono. Más tarde, al someterlos a una serie de pruebas de creatividad, comprobaron que las personas que más se aburrieron también fueron las que brindaron respuestas más creativas. Esto se debe a que el aburrimiento activa los estímulos internos, que son los que desarrollan la fantasía y la creatividad.

Las pruebas de creatividad revelan que las personas que más se aburrieron en los test también fueron las más creativas. Foto: unsplash.com

  1. Contribuye a desarrollar la identidad

En los últimos tiempos se han comenzado a escuchar las voces de algunos psicólogos y pedagogos que alertan de los problemas que puede generar el hábito de los padres de llenar la agenda de sus hijos con actividades extraescolares. De hecho, los niños necesitan tiempo libre, tiempo para jugar, para no hacer nada, para soñar despiertos o incluso para aburrirse.

Es precisamente durante ese tiempo que logran canalizar sus intereses y encontrar sus pasiones, más allá de las tareas y actividades que imponen los padres o el colegio. Ese tiempo es precioso ya que les permite descubrir lo que realmente les gusta y consolidar su identidad.

  1. Estimula la independencia infantil

Cuando los niños se aburren y no pueden llenar ese tiempo con los dispositivos electrónicos, aprenden a dirigir su atención hacia adentro, se preguntan qué podrían hacer y, sobre todo, qué les apetecería hacer. En ese momento se pone en marcha un mecanismo muy importante que les permite hacerse dueños de su tiempo y desarrollar la independencia.

Al contrario, un niño que siempre es guiado, estará pendiente continuamente de las orientaciones de los adultos, no sabrá qué hacer y desarrollará una baja tolerancia a la frustración. Sin embargo, cuando los padres estimulan la independencia desde edades tempranas, ese niño ganará en autoconfianza y autonomía.

Si un niño es guiado siempre, estará pendiente continuamente de las orientaciones de los adultos, no sabrá qué hacer y desarrollará una baja tolerancia a la frustración. Foto: unsplash.com

  1. Enseña que todas las emociones son valiosas

Tenemos la tendencia a catalogar las emociones como positivas o negativas y, sin darnos cuenta, les transmitimos esa idea a los niños. Sin embargo, todas las emociones y estados de ánimo tienen una razón de ser, y no se deben obviar.

En la primera fase del aburrimiento, por ejemplo, el niño puede experimentar hastío y frustración, pero estas sensaciones son transitorias e incluso pueden llegar a ser beneficiosas ya que consolidan el mecanismo de inhibición y fomentan la resistencia a la frustración. Por eso, enseñarle a un niño a lidiar con las sensaciones que genera el aburrimiento es una especie de entrenamiento emocional que le resultará muy útil en el futuro.

¿Qué hacer cuando los niños se aburren?

La frase “estoy aburrido” no siempre se debe interpretar al pie de la letra. Además de comunicar un estado, también puede indicar que los niños necesitan una dirección o que la tarea en la que están inmersos no es lo suficientemente motivadora. Cuando se trata de niños más pequeños, a menudo esta frase es tan solo un reclamo de atención, una invitación para que los padres les dediquen un poco de tiempo.

En cualquier caso, si tu hijo se queja porque está aburrido, es conveniente que le prestes atención durante unos minutos. Explícale que el aburrimiento no es algo negativo y que puede aprovecharlo a su favor, para hacer algo diferente. Puedes proponerle algunas ideas, pero deja que sea él quien elija ya que es su tiempo y debe aprender a gestionarlo y emplearlo en actividades que le puedan aportar algo y le hagan feliz

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