Seis cruces a nado épicos, desde el Canal de la Mancha hasta el Canal Gowanus

Becky Little

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cruzar a nado el Canal de la Mancha se consideraba una de las pruebas de resistencia más difíciles del mundo. Para 1923, solo cinco hombres lo habían conseguido, y muchos pensaban que sólo un hombre podía hacerlo.

Eso cambió el 6 de agosto de 1926, cuando Gertrude Ederle nadó los 33 kilómetros entre Francia e Inglaterra. Y con un tiempo de 14 horas y media, también superó en dos horas el récord varonil.

Ederle hizo un primer intento en 1925, pero fue descalificada cuando su entrenador trató de sujetarla porque pensó que tenía problemas (en pruebas de natación en mar abierto, es común que una lancha navegue junto al nadador. Quienes van en la lancha pueden ofrecer bebidas o alimento, pero nunca tocar al atleta).

En 1926, cuando la neoyorquina de 20 años regresó a casa tras el exitoso cruce del Canal de la Mancha, la Ciudad de Nueva York la recibió con un gran desfile. Su logro fue importante no solo porque impuso un nuevo tiempo récord (14 horas, 39 minutos), sino porque refutó los estereotipos sobre las capacidades femeninas y abrió la puerta a las mujeres en la natación competitiva.

Para marcar el aniversario del cruce a nado de Ederle, y celebrar a los nadadores que compitieron en los Juegos Olímpicos XXXI, presentamos otros notables cruces a nado en mar abierto.

Este grabado muestra a Matthew Webb recibiendo un termo de café mientras cruza el Canal de la Mancha. Ilustración: Stock Montage/Getty Images

El primer hombre que cruzó el Canal

“A fines del siglo XIX, el nado de distancia era una suerte de entretenimiento público –explica Lisa Bier, autora de “Fighting the Current: The Rise of American Women’s Swimming 1870-1926”-. Muchos de los primeros nadadores eran medio artistas y medio atletas”.

Uno de aquellos nadadores-artistas fue Matthew Webb quien, según Bier, “inició su carrera como nadador de distancia en grandes eventos públicos, como los 29 kilómetros a nado por el río Támesis, en 1875”.

Ese mismo año, se convirtió en la primera persona conocida en cruzar nadando el Canal de la Mancha. Bier dice que, durante el trayecto, sus entrenadores lo ayudaron proporcionándole “brandy, café caliente, aceite de hígado de bacalao, y caldo de res”.

De Catalina a California

Bruce Wigo, presidente y director ejecutivo del Salón de la Fama de la Natación, informa que, en 1926, William Wrigley Jr., magnate de la goma de mascar y dueño de la mayor parte de la isla Catalina, estaba buscando la manera de atraer visitantes a Catalina en temporada baja. Y cuando vio la respuesta que recibió Gertrude Ederle después de cruzar el Canal de la Mancha, tuvo una idea.

Wrigley hizo gran publicidad para una carrera de 33 kilómetros entre Catalina y el territorio continental de California. En enero de 1927, el canadiense George Young ganó la competencia y el premio de 25,000 dólares (unos 340,000 actuales). La promoción de Wrigley dio fama instantánea a Young, lo que además le valió el sobrenombre de “Catalina Kid”.

Descongela la Guerra Fría

Lynne Cox hizo historia convirtiéndose en la primera mujer que cruzó nadando el Estrecho de Bering. Pero la proeza de 3.7 kilómetros fue notable también porque cruzó la frontera entre la ex Unión Soviética y Estados Unidos. Era el año de 1987, durante la Guerra Fría.

Por fortuna, tuvo una cálida acogida cuando terminó de nadar. Fue recibida por una delegación soviética y más tarde, Mikhail Gorbachov y Ronald Reagan brindaron cuando se reunieron para firmar un tratado de armas nucleares.

“Lynne Cox no solo es conocida como nadadora de distancia, sino por nadar en aguas abiertas e increíblemente frías”, dice Bier. Cuando Cox cruzó el Estrecho de Bering, la temperatura del mar rondaba el punto de congelación (4ºC). Años después, aprovechó su entrenamiento en agua fría para nadar en el Antártico.

De Cuba a Estados Unidos

En 2013, con 64 años de edad, Diana Nyad se convirtió en la primera persona que nadó los 177 kilómetros de Cuba a Florida sin jaula contra tiburones.

Bier señala que la hazaña de Nyad no solo es impresionante debido a su edad, sino porque no había nadado en muchos años, desde mediados de su vida. “Demostró que nuestros cuerpos poseen una gran fuerza y resistencia”, afirma Bier.

Diana Nyad se dispone a nadar de la Habana a Florida, en 2012. Fracasó en ese intento, pero lo consiguió el año siguiente. Foto: Adalberto Roque, AFP/Getty Images

Nadan por una causa

En el siglo XXI, algunas personas han intentado nados épicos para crear conciencia de los efectos de la contaminación y el cambio climático en la Tierra. En 2007, Lewis Pugh se convirtió en la primera persona que cruzó nadando el Polo Norte para dirigir la atención hacia los efectos regionales de la creciente temperatura.

También tenemos a Christopher Swain quien, el año pasado, intentó nadar en el contaminado Canal Gowanus de Brooklyn, uno de los sitios vigilados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Vestido con un traje protector amarillo, Swain solo pudo recorrer unos dos kilómetros cuando decidió desistir debido a una tormenta inminente. No obstante, su esfuerzo bastó para darse cuenta de que el agua del canal “sabe a barro y popó”, según reveló a Daily News.

Fuente: National Geographic en Español

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