Desperdicio de alimentos: Estadísticas y consejos ecológicos

Cuando limpiamos los platos después de una comida abundante, demasiado llenos para terminar los restos que quedan en el plato, rara vez nos detenemos y pensamos en la importancia de nuestras acciones. Nos parece rutina: si nos sobran restos de comida que consideramos inadecuados para comerlos, ¿no deberían ser tirados a la basura? Nuestras rutinas, lamentablemente, hacen que sea difícil para nosotros conceptualizar la magnitud del desperdicio global de alimentos. El problema es más grande de lo que pensamos.

Según un informe reciente preparado por el PNUMA y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), alrededor de un tercio de todos los alimentos que se producen en el mundo, cuyo valor es de alrededor de un trillón de dólares estadounidenses, se pierde o se desperdicia en los sistemas de producción y de consumo de alimentos. Cuando esta cifra se convierte en calorías, esto significa que aproximadamente 1 de cada 4 calorías destinadas al consumo realmente nunca es consumida. En un mundo lleno de hambre, de volatilidad en los precios de los alimentos, y de inquietud social, estas estadísticas son más que sorprendentes: son indignantes desde el punto de vista medioambiental, moral y económico.

Comencemos con algunas estadísticas básicas sobre el desperdicio de alimentos en América del Norte y en todo el mundo.

Datos sobre el desperdicio de alimentos a nivel mundial

Anualmente los consumidores en los países industrializados desperdician casi tanta comida como la totalidad de la producción neta de alimentos de África Subsahariana (222 millones frente a 230 millones de toneladas).

La cantidad de alimentos que se pierde y desperdicia cada año equivale a más de la mitad de los cultivos globales anuales de cereales (2,3 mil millones de toneladas en 2009/10).

No hace falta decir que las cifras no son prometedoras. Pero ¡no se desanime! Siendo consumidores, podemos hacer mucho para cambiar esa situación.

Consejos verdes

Piense. Sea un comprador inteligente y piense en lo que está comprando y cuándo lo comerá. Desperdiciar la comida es a menudo un acto subconsciente – dese cuenta de la cantidad de comida que tira a la basura. Planifique sus comidas y prepare listas de compras. Traiga a casa la comida que le sobre en los restaurantes en recipientes que pueda reutilizar.

Coma. Ponga más atención a lo que come. ¿Tiene los ojos más grandes que su estómago? Pida porciones más pequeñas y conviértase en un gurú de las sobras.

Economice. Ahorre en su comida, economice su dinero y salve el medio ambiente. Done a los bancos de alimentos y vuélvase un consumidor cuidadoso.

Fuente: Muestra de Cine Medioambiental Dominicana

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *