Las vedas y la sostenibilidad alimentaria

” Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.” Albert Einstein.

Ruben E. Torres
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Los humanos nos hemos caracterizado por ser una especie muy eficiente en la obtención de nuestros alimentos con el fin de asegurar nuestra supervivencia. Estos alimentos provienen mayormente de la explotación de los recursos naturales.

Las poblaciones humanas están creciendo exponencialmente, según el Population Reference Bureau se agregan 228,000 personas por día, cada una de las cuales necesitará agua y alimento para sobrevivir. Esto trae como consecuencia directa que aumente la demanda de alimentos.

Este incremento en la demanda, unido al  acceso sin restricciones a los recursos naturales y la falta o poca  jurisdicción sobre los mismos, contribuye a un aumento continuo del impacto antropogénico, convirtiéndose en un círculo vicioso que resulta en una disminución constante de nuestras fuentes naturales de alimentos. Debido a este resultado tan evidente, hemos desarrollado diferentes medidas para disminuir nuestro impacto sobre los recursos naturales.

Los casos más tradicionales son el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la acuicultura como mecanismos para incrementar la producción de alimentos sin agotar las poblaciones salvajes.

Algunos métodos de menor intensidad, pero de mayor alcance que se han desarrollado en los tiempos modernos; son la protección de áreas para que los recursos se regeneren de forma natural, regulaciones de los métodos de cacería o pesca, y los cierres permanentes o temporales de actividades de cacería o pesca, muchas veces relacionados a los períodos de reproducción de las especies objetivo,  también conocidos como vedas. Las vedas son prohibiciones totales o temporales que se establecen para proteger las especies de importancia comercial o aquellas que se encuentran amenazadas, especialmente durante los meses de reproducción. Entre las especies seleccionadas están representadas principalmente invertebrados marinos y peces que se caracterizan por producir cientos de miles de huevos en cada temporada de reproducción, y por presentar dos estados muy definidos en su ciclo de vida: 1) Un estado larval planctónico en las corrientes oceánicas donde los organismos flotan libremente, hasta llegar a, 2) Un estado relativamente sedentario de juveniles y adultos ya establecidos en un lugar o zona. Se puede entender que el potencial de regeneración o multiplicación de estas especies es particularmente inmenso durante dicho período clave, primero por la gran cantidad de huevos producidos por un solo individuo. Sin embargo, este potencial de regeneración se reduce drásticamente cuando los individuos son removidos de su ambiente antes de llegar a su estado de madurez sexual o durante la gestación de los huevos. Atrevámonos a conocer nuestros alimentos, y a educarnos sobre lo que debemos hacer para preservarlos. Permitamos que estas especies por lo menos lleguen a reproducirse, asegurando así que las futuras generaciones puedan disfrutar de los mismos frutos de la naturaleza de los que hoy en día nosotros tenemos.

El autor es el presidente de la Fundación Reef Check República Dominicana. Dedicada a la conservación, investigación y recuperación de los recursos costeros de nuestro país.

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RESPETO A LAS ÁREAS MARINAS

RESERVAS DE RECURSOS PESQUEROS: Además de las vedas, es de suma importancia el establecimiento y efectivo respeto de áreas marinas protegidas que actúan como semilleros o reservas de recursos pesqueros, que en nuestro país tenemos más del 50% del mar territorial protegido legalmente, pero lamentablemente, no efectivamente protegido.

 

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