Formando lectores críticos

Todo lector crítico está llamado a cuestionar el texto, a interrogarlo. Es así como genera sus propias conjeturas de comprensión y fundamenta sus juicios.

Alejandro Rodríguez Nz
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En estos días en que  por disposición del Ministerio de Educación en República Dominicana (MINERD) se están aplicando las pruebas finales en las distintas modalidades educativas, quisiéramos compartir algunas de las estrategias encaminadas a la formación de lectores críticos. Con la presentación de estas estrategias pretendemos impulsar  procesos de comprensión, interpretación y análisis,  puestos de manifiesto durante la preparación de las distintas disciplinas, objeto de evaluación.

Valorar la procedencia del texto: Ante ciertos actos discursivos, en ocasiones nos sentimos interpelados por cuestionamientos cuyas respuestas escapan de nuestras manos, no si antes consideramos el origen o procedencia del texto al que nos habremos de enfrentar, lo que nos permite situarnos ante una realidad discursiva específica, objeto de consideración.

Interrogar al texto: Las interrogantes que se plantea el lector contribuyen a la construcción activa del significado del texto, en función de necesidades e intereses particulares.

Tales interrogantes estarían encaminadas a situar el texto en su contexto sociocultural en sentido general. ¿Quién escribe? ¿A quién, por qué y para qué escribe? ¿Qué propósito, postura, rol o posición asume el autor?  Son algunas de las interrogantes con las que podrían interactuar autor y lector en un proceso de comprensión y producción interactivo.  Relacionar los saberes previos: Los saberes previos juegan un papel trascendental en la formación de lectores críticos.

Estos saberes están vinculados con el conocimiento empleado por el lector para construir el significado del texto, conocimiento construido  en base a referentes conceptuales, referidos a la formación intelectual o enciclopédica,  y referentes  letrados, relacionados con el saber cómo leer.

En efecto, la combinación de estos referentes garantiza la formación de lectores críticos, siempre que se establezcan las relaciones entre el saber y el saber hacer con lo que ya se sabe.  Contextualizar el texto: Pues no hay texto sin contexto.  Ambientes sociales, históricos, culturales y académicos enmarcan cualquier situación discursiva de comunicación.

Es cierto que los distintos ámbitos que rodean al texto son ajenos o externos al producto físico plasmado en el papel o en el ordenador.  Dicho de otra forma, el contexto está fuera del texto.  Sin embargo, son esos elementos exofóricos los que ponen en contacto al texto con el contexto. Por ello es imperativo del lector descifrar esa realidad externa que en definitiva nos sitúa en ese mundo inmerso en cada acto discursivo. Asumir una postura crítica: Una vez hayamos asumido el texto (lectura crítica) estaremos en condiciones de evaluar con exactitud sus aseveraciones (pensamiento crítico).

Por esto conviene no solo recibir la información, sino además apreciar, evaluar y asumir dicha información a través de  procesos críticos, analíticos y reflexivos.

Si agotamos estos procesos reflexivos, estaremos en condiciones de llegar a construir nuestras propias conclusiones y externar nuestro parecer, lo que nos convierte en auténticos y verdaderos lectores críticos. Entendemos que la puesta en ejecución de estas estrategias amerita el desarrollo de procesos lingüísticos, semánticos y pragmáticos inherentes al texto.

Al mismo tiempo somos conscientes de que en definitiva la relación entre lector, texto y contexto es tan íntima que nos atrevemos a otorgar licencias al lector para que construya sus propios textos.

El autor es el Director del Departamento de Español de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

 

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