ga_freesampletg15

hori

ga_freesamplegeogautumn15

Crea Problemas

crea-problemas

Caperucita Roja

Autor:

Los hermanos Grimm

Edades:

Hasta 8 años

Valores

Discreción en el trato con desconocidos y obediencia a los consejos maternos

Resumen

Una niña recibe de su madre el encargo de llevar una cesta a su abuela enferma que vive en el bosque, advirtiéndole que no hable con desconocidos. Pero por el camino se encuentra un lobo y se para a hablar con él, dándole detalles de lo que va a hacer. El lobo aprovecha para engañar a caperucita y llegar antes a casa de la abuelita, a quien se come, y luego ocupa su lugar para engañar a caperucita y comérsela también. Afortunadamente, un leñador que andaba por allí descubre al lobo durmiendo tras su comida, y rescata a caperucita y su abuelita de la tripa del lobo, sustituyéndolas por piedras que hacen que el lobo se ahogue al ir a beber al río.

Fuente: Kidskioske

Consejos para ser un padre o madre impactante

Hemos encontrado en Internet la siguiente Infografía con consejos para ser un docente impactante. Nosotros la “reciclamos” y te invitamos a que en lugar del docente te coloques tú, es decir, una infografía con “Consejos para ser un padre o madre impactante”. Y aquí hay algunos:

Irradia alegría y paz. Despiértales con una sonrisa y acuéstalos con una sonrisa más grande. Los problemas no deben interferir entre tu sonrisa y tu hijo. Les sonríes porque sus vidas son valiosas para ti independientemente de su comportamiento. Haz que tu casa sea un espacio donde puedan ser ellos mismos.

  1. Investiga cómo aprende tu hijo. No todos aprenden igual, no todos necesitan la misma metodología, trato u objetivos. Adáptate a su estilo de aprendizaje y a sus diferencias.
  2. Denota entusiasmo en tu hogar. Sorpréndeles, crea en ellos recuerdos imborrables, crea escenarios y experiencias que les inspiren.
  3. Comunícate con asertividad. Cuando te comuniques con ellos, primero llégales al corazón. Después a su cerebro.
  4. Trátalos ¡siempre! con respeto y confianza. Puedes estar enfadado con él. ¡Pero muy enfadado! Y decepcionado. Y preocupado. Pero eso no te autoriza a faltarle al respeto. Se ha equivocado, confía en él y vuelve a darle una nueva oportunidad, quizás desde una perspectiva y recursos diferentes.
  5.  Logra involucrarle en su mejora. A través de la mediación, trasmítele la necesidad de cambiar de estrategia, de adaptar sus objetivos, de modificarse a sí mismo. Haz que quiera ser ordenado y no que ordene. Haz que quiera estudiar y no que estudie. Para eso, debes confiar en él.
  6. Hazle sentir competente y capaz.
  7. Haz que valga la pena volver a casa del colegio cada día.
  8. Dedica tiempo a cada hijo. Poco o mucho pero hazle sentir que es valioso para ti.
  9. Incentiva la curiosidad y la flexibilidad.
  10. Elogia sus logros.
  11. Crea expectativas. Ábrele la mente y el espíritu.

Elena Roger Gamir

Pedagoga – Solohijos

 

¿Qué piensa tu hijo de ti?

Como padres y madres, pensamos que no siempre lo hacemos bien. Que perdemos la paciencia. Gritamos y actuamos a veces con nuestros hijos de manera que posteriormente nos sentimos mal. Y en nuestro malestar, nos olvidamos de los muchos pequeños detalles amorosos que cada día nos salen de manera espontánea del corazón.

En realidad, se nos da muy bien querer a nuestros hijos. Cuando les escuchamos al salir del colegio,  cuando cocinamos con ellos magdalenas o les hacemos cosquillas. Cuando les leemos el cuento o bailamos con ellos  se sienten queridos. Cuando les miramos con ternura. Con los gestos más sencillos les llegamos al corazón.

Este vídeo nos muestra que las prioridades y expectativas de hijos y padres no son las mismas. Ellos contemplan lo imperceptible, lo sutil e invisible. Ellos hablan el lenguaje del corazón, por lo que valoran de nosotros aspectos que ni siquiera nosotros valoramos. Claro que cometemos errores pero entre nuestra imperfección también tocamos el alma de nuestros hijos y los llenamos de recuerdos brillantes.
No lo hacemos tan mal, aunque está bien querer mejorar. Pero que nuestras expectativas para ellos y para nosotros no sean tan rígidas  que no nos permitan disfrutar de lo que sin verse va construyendo la fina red de los detalles  amorosos.

Elena Roger Gamir

Pedagoga – Solohijos