El desarrollo de ciudadanía en la perspectiva escuela-comunidad

Aura Núñez
Vínculos de la escuela con el entorno social  ¿Qué papel juega la familia?

(Segunda entrega)

Cuando prevalece el modelo  de escuela abierta, que  empezó a gestarse a finales del Siglo XX, y que estimuló  en términos  políticos, sociales  y educativos  la generación  de espacios de mayor participación comunitaria y de mejor convivencia  entre sus miembros, surge la premisa de que  la relación con la comunidad es uno de los aspectos que se debe incluir en el proyecto institucional.

A partir de este enfoque se intenta  canalizar las demandas sociales, coincidiendo con las actividades  sustantivas de enseñar  y asistir a los alumnos. La enseñanza ya no se circunscribe al escenario de la escuela, sus docentes,  alumnos  y padres,  sino que se abre al espacio público local, incluyendo  como  agentes  de enseñanza  y aprendizaje a las familias, iglesias, clubes, juntas de vecinos, bibliotecas y organizaciones productivas, con  el objetivo  de construir un  proyecto  educativo  y cultural  que parta  de las necesidades  y posibilidades de la comunidad.

Esta gestión implica la reconfiguración de una nueva ética, que a partir del involucramiento de sus integrantes, demanda  la posibilidad de iniciativa, invención e imaginación  de sus actores. El  vínculo escuela-comunidad contempla  estrategias de participación que incluyan  expectativas, demandas y/o necesidades  de los referentes familiares de los alumnos  u organizaciones sociales territorialmente cercanas a la escuela.

Es evidente que el hombre vive en familia, aquella en la que nace y posteriormente en la que él mismo crea. Es innegable que cada hombre o mujer, al unirse como pareja, aporta a la familia recién  creada  su manera  de pensar, sus  valores y actitudes; trasmite a sus hijos los modos de actuar con las cosas, la forma de relación con las personas, las normas de comportamiento social -que reflejan mucho de cómo eran  ellos mismos en su temprana niñez- y lo que durante toda la vida aprendieron e hicieron suyo en sus respectivas familias, para así crear un ciclo que vuelve a repetirse.

Si nos  remitimos  a  la  dinámica  de los grupos familiares, es notorio que un  conjunto de factores  estructurales y económicos  han  incidido  en la reconfiguración de la estructura de los hogares de los niños y adolescentes. En República Dominicana esto se expresa  en el  incremento de nuevos  hogares  monoparentales, en general  de jefatura  femenina, por ausencia del padre, lo cual también implica una mayor participación laboral  de las mujeres, en ciertos casos, como únicas responsables del sustento y manutención del  hogar.

En  los  sectores  de  mayor  pobreza, los grupos familiares sufren cambios más agudos aún: gran cantidad de niños  y jóvenes no han  visto trabajar a sus padres, por lo menos con regularidad. Es por eso que ha cambiado  notoriamente la vieja idea de padre proveedor material  y madre proveedora de afecto.  Si bien  estos fenómenos  se dan en el conjunto de la sociedad,  son más frecuentes en los sectores más vulnerables, por lo que tienen una incidencia nefasta en las relaciones escuela- enseñanza- aprendizaje- familia, negándose en el proceso el clima moral y afectivo que debe predominar en una familia estructurada. (2)

El hogar como espacio propicio para el  desarrollo de competencias

La familia es la primera institución  social del niño y determinante en su proceso. La vida cotidiana del hogar es el marco en el cual se aprenden los primeros comportamientos interpersonales. Los padres, los hermanos y otros adultos significativos cumplen el rol de primeros modelos, fundamentales en la formación socio afectiva, en  tanto dispensan guías de comportamiento y vinculación emocional, sistemas de creencias y valores por  medio de sus prácticas y discursos.  (1)

Si el hogar es un pilar fundamental para la formación socio afectiva y moral de sus miembros, lo es también para su desarrollo académico. Cuando los padres están verdaderamente comprometidos con la educación de los hijos enfrentan el desafío de establecer vínculos reales con la escuela. (3)

Como poderosos influyentes en este aspecto ciudadano se pueden citar competencias afectivas como la organización y convivencia de la familia, el clima afectivo positivo, la estabilidad emocional proporcionada por padres y hermanos, la socialización lingüística, la disposición, cooperación y participación en las tareas y hacia el aprendizaje de los hijos.  (Arón y Milicic)

En ese sentido podemos citar algunas actividades en el hogar para lograr el desarrollo de ciertas competencias, que pueden ser de áreas académicas pero que finalmente influyen en el comportamiento ciudadano de sus hijos, y que se constituyen en aprendizaje significativo para toda la vida.

La cotidianeidad de la lectura en el hogar (libros, diarios, revistas), etc., se logra estimular la competencia de lecto- escritura, razonamiento verbal,  pensamiento reflexivo, crítico y creativo.

Preparar un huerto o jardín, sembrar semillas y árboles para incitar a la soberanía alimentaria, además de la conservación del planeta. De este modo se desarrolla la competencia de cuido del ambiente y la salud.

Visitar el lugar de trabajo de los padres o lugar de servicios en la comunidad, para fomentar el desarrollo de la competencia ciudadana.

Confeccionar el presupuesto de gastos del mes en el hogar, hacer lista de compras del mercado y  farmacia  para incitar las competencias de matemáticas, y ahorro familiar.

 Colocar y clasificar la basura, como aspecto ecológico para preservar el medioambiente y trabajar las competencias de ciencias y salud.

 Establecer diálogos familiares donde los hijos ejerzan el derecho de emitir sus opiniones y que sean recibidas con respeto. (ética, comunicativas dialógicas)

Hacer trabajo comunitario, visita a hospitales, ayuda y solidaridad con el prójimo para el desarrollo de las competencias ciudadanas.

 Con respecto al apoyo de padres y madres en la ejecución de tareas escolares, así como la promoción y refuerzo de los aprendizajes, las familias tienen una influencia directa sobre los aprendizajes, los logros académicos de los alumnos y su comportamiento ciudadano.

La participación de los padres o representantes puede darse en esta área en las más diversas formas, tanto en el hogar como en la escuela. En casa, los padres pueden  participar supervisando los progresos de sus hijos, motivando la realización de tareas, el estudio y la lectura. Ayudándolo a obtener ciertas competencias como: higiene, limpieza, orden, disciplina, respeto y consideración con los otros, enseñándole normas, pautas de conducta y proceder, tanto en el hogar como fuera de él.

En resumen, es fundamental que  los padres y/o representantes comprendan su papel protagónico y puedan estar informados de las actividades realizadas en la jornada diaria dentro del aula de clases. En tal sentido, la decisión será más fácil en la medida en que los padres tengan un conocimiento real de las habilidades y necesidades de sus hijos, sepan qué les ofrece la alternativa escolar e identifiquen sus propias inquietudes, necesidades, habilidades, capacidad de compromiso y participación en el proceso educativo.

Educar con calidad requiere que la familia se comprometa con la escuela y que padres, madres y apoderados(as) estén atentos a lo que aprendan sus hijos(as) y en estrecha alianza con el (la) docente para apoyar su trabajo desde el hogar. (Bitar).

Si los padres se involucran directamente en las actividades escolares de sus hijos, serán padres más motivados a colaborar con los proyectos que emprenda la escuela, y estarán atentos al  comportamiento de sus hijos, por otro lado estos serán más exitosos, mejorara el clima escolar, serán alumnos  más disciplinados, más motivados, sentimiento de pertenencia a su entorno, mayor rendimiento escolar y en consecuencia, mejores alumnos, mejores hijos y mejores ciudadanos.

Consejos para ser un padre o madre impactante

Hemos encontrado en Internet la siguiente Infografía con consejos para ser un docente impactante. Nosotros la “reciclamos” y te invitamos a que en lugar del docente te coloques tú, es decir, una infografía con “Consejos para ser un padre o madre impactante”. Y aquí hay algunos:

Irradia alegría y paz. Despiértales con una sonrisa y acuéstalos con una sonrisa más grande. Los problemas no deben interferir entre tu sonrisa y tu hijo. Les sonríes porque sus vidas son valiosas para ti independientemente de su comportamiento. Haz que tu casa sea un espacio donde puedan ser ellos mismos.

  1. Investiga cómo aprende tu hijo. No todos aprenden igual, no todos necesitan la misma metodología, trato u objetivos. Adáptate a su estilo de aprendizaje y a sus diferencias.
  2. Denota entusiasmo en tu hogar. Sorpréndeles, crea en ellos recuerdos imborrables, crea escenarios y experiencias que les inspiren.
  3. Comunícate con asertividad. Cuando te comuniques con ellos, primero llégales al corazón. Después a su cerebro.
  4. Trátalos ¡siempre! con respeto y confianza. Puedes estar enfadado con él. ¡Pero muy enfadado! Y decepcionado. Y preocupado. Pero eso no te autoriza a faltarle al respeto. Se ha equivocado, confía en él y vuelve a darle una nueva oportunidad, quizás desde una perspectiva y recursos diferentes.
  5.  Logra involucrarle en su mejora. A través de la mediación, trasmítele la necesidad de cambiar de estrategia, de adaptar sus objetivos, de modificarse a sí mismo. Haz que quiera ser ordenado y no que ordene. Haz que quiera estudiar y no que estudie. Para eso, debes confiar en él.
  6. Hazle sentir competente y capaz.
  7. Haz que valga la pena volver a casa del colegio cada día.
  8. Dedica tiempo a cada hijo. Poco o mucho pero hazle sentir que es valioso para ti.
  9. Incentiva la curiosidad y la flexibilidad.
  10. Elogia sus logros.
  11. Crea expectativas. Ábrele la mente y el espíritu.

Elena Roger Gamir

Pedagoga – Solohijos

 

¿Qué piensa tu hijo de ti?

Como padres y madres, pensamos que no siempre lo hacemos bien. Que perdemos la paciencia. Gritamos y actuamos a veces con nuestros hijos de manera que posteriormente nos sentimos mal. Y en nuestro malestar, nos olvidamos de los muchos pequeños detalles amorosos que cada día nos salen de manera espontánea del corazón.

En realidad, se nos da muy bien querer a nuestros hijos. Cuando les escuchamos al salir del colegio,  cuando cocinamos con ellos magdalenas o les hacemos cosquillas. Cuando les leemos el cuento o bailamos con ellos  se sienten queridos. Cuando les miramos con ternura. Con los gestos más sencillos les llegamos al corazón.

Este vídeo nos muestra que las prioridades y expectativas de hijos y padres no son las mismas. Ellos contemplan lo imperceptible, lo sutil e invisible. Ellos hablan el lenguaje del corazón, por lo que valoran de nosotros aspectos que ni siquiera nosotros valoramos. Claro que cometemos errores pero entre nuestra imperfección también tocamos el alma de nuestros hijos y los llenamos de recuerdos brillantes.
No lo hacemos tan mal, aunque está bien querer mejorar. Pero que nuestras expectativas para ellos y para nosotros no sean tan rígidas  que no nos permitan disfrutar de lo que sin verse va construyendo la fina red de los detalles  amorosos.

Elena Roger Gamir

Pedagoga – Solohijos

¿Qué tan bien estoy haciendo mi rol de padre, madre y/o tutor?

Para responder a cada cuestionante utilice los códigos sugeridos: Rara vez (1),  A veces (2) y/o  Seguido (3)
  1. Esperar a manejar los problemas hasta que me haya tranquilizado.
  2. Decir “Te Quiero”.
  3. Ayudar a mi adolescente a entender cuáles son las reglas.
  4. Pasar tiempo divertido junto con la familia.
  5. Hacerle saber a mi adolescente cuales son las consecuencias de romper una regla.
  6. Dar un cumplido y premios especiales cuando mi adolescente sigue las reglas.
  7. Cumplir con las consecuencias cada vez que ella o el rompa las reglas.
  8. Dar abrazos.
  9. Asistir a las conferencias en la escuela para padres de familia.
  10. Ir a ver a mi adolescente en deportes, música y otras actividades.
  11. Explicarle cuáles son sus quehaceres y cuando deben estar terminados.
  12. Pasar tiempo especial a solas con mi adolescente.
  13. Hacerle saber a mi adolescente las razones por las cuales tenemos las reglas.
  14. Apoyar y entender a mi adolescente cuando está desilusionado(a).
  15. Tener horarios regulares para las tareas.
  16. Hacerle saber a mi adolescente que estoy orgulloso (a) cuando logra un objetivo.
  17. Trabajar junto con mi adolescente para resolver problemas que hubiera en casa.
  18. Tratar de ver las cosas desde el punto de vista de mi adolescente.
  19. Hacerle saber a mi adolescente lo que espero acerca de la escuela, alcohol, fumar y uso de drogas.
  20. Ayudar a mi adolescente a pensar cómo manejar situaciones difíciles con amigos o en la escuela.
Lectura de resultados

Respuestas

Mayoría 1. Los resultados que te han traído hasta aquí  denotan que tu hijo o hija está demandando tu atención. Trata de recuperar esos detalles que le recuerdan a tu hijo que es un ser especial y amado. Expresando tus sentimientos, lograrás hacer un gran cambio en la relación de ustedes, limarás asperezas y descubrirás el amor y admiración que puede llegar a sentir tu hijo por ti.

Mayoría 2. Estas en el medio, es decir, no eres un padre totalmente detallista, pero tampoco eres un padre neutro. Estás a un paso de demostrarte a ti mismo que puedes ser mejor, que puedes optimizar esa relación de padre e hijo. Comienza por pensar en esos detalles que se te están escapando de las manos y luego, a ponlos en práctica.

Mayoría 3. ¡Enhorabuena!, eres un excelente padre, asumes tu  rol correctamente y  has logrado desarrollar en tu hijo esa confianza que necesita para aceptarse y aceptar su entorno. Sigue así, siendo un padre modelo y podrás predicar con tu ejemplo a otros.

Trabajar en Construir Independencia

1. Dele más responsabilidad

¿Qué puede hacer?

De a su hija responsabilidades así como también oportunidades para concebir un plan. Eso le mostrará que confía en sus habilidades y además promoverá su independencia. Mencione los éxitos que ha logrado para mostrarle por qué cree que ella es capaz de manejar nuevos desafíos.

Si ella se atasca, no le diga qué tiene que hacer y tampoco lo haga por ella. En vez de eso, anímela a que describa cómo abordará una nueva tarea. Pregúntele a cuáles de los miembros de su familia, de sus amigos o de sus maestros ella acudiría si necesitara ayuda. Esto le ayudará a desarrollar sus habilidades para abogar por sí misma, lo cual es muy importante para tener éxito en la escuela y en los empleos.

¿Qué puede decir?

“Sofía, me gustaría que cuides a tu hermana más pequeña esta noche porque tu padre y yo vamos a una reunión del ayuntamiento. Estoy segura que puedes manejar esta responsabilidad”.

“¿Podrías repasar conmigo una vez más la rutina de todas las noches para asegurarme que la tienes clara? ¿Hay algo que necesites que hagamos antes de irnos para ayudarte con esta responsabilidad?”.

“No hay palabras para decirte cuánto te agradezco que nos ayudes. Que cuides a tu hermanita nos ahorra dinero, sin mencionar el tiempo y la energía para encontrar una persona que la cuide. ¡Gracias por ayudar a la familia!”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Todos los niños quieren sentirse miembros valiosos dentro de sus familias. Los padres que son sobreprotectores y hacen demasiado por sus hijos, pueden causar que ellos se sientan incapaces.

Al permitir que su hija tenga más responsabilidad, le está demostrando que confía en ella. Además, la ayudará a desarrollar su independencia y su autoestima.

Al preguntarle qué planea hacer y si necesita ayuda está reforzando sus habilidades de defenderse por sí sola. Con el tiempo, esas habilidades serán influenciadas por las elecciones que se le permitan hacer y cuán bien maneje las responsabilidades que le hayan dado.

2. Prepárelo para la situación

¿Qué puede hacer?

Asegúrese de que su hija entiende la distribución de su escuela, dónde quedan los campos de juegos, la localidad dónde se llevan a cabo las celebraciones y otras actividades. Esto le ayudará a sentirse menos ansiosa a la hora de participar.

Camine alrededor de la cancha deportiva con ella o visite el estudio de arte antes que comience la primera sesión. Señale la puerta que se utiliza para entrar al edificio donde se realiza la actividad. Muéstrele exactamente dónde se encontrarán cuando termine. Asegúrese de mostrarle donde están los baños, y quién podría ayudarla si necesita algo.

Otra manera de maximizar el disfrute de su hija es hablar con antelación con los entrenadores o con el líder de la actividad acerca de las destrezas de su hija y sus dificultades.

Qué puede decir

“Sofía, estoy encantada de escucharte tan excitada acerca del Club de Ciencias. ¿Dónde exactamente irán la próxima semana? Me gustaría echarle un vistazo a esa parte del río contigo unos días antes de tu excursión. De esa manera sabremos si es rocoso o con mucho barro, y qué clase de zapatos deberías usar”.

“Creo que también voy a mandar un correo electrónico al señor Mullen, o quizás lo llame por teléfono para enterarme qué es lo que va a programar el club en cada reunión durante el otoño. También quiero contarle un poco acerca de ti. Luego, estaremos seguros de que realmente estamos preparadas y que él también estará preparado para tenerte en el club”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Nada parece causar tanta frustración en los niños y que terminen renunciando a una actividad como el sentirse incómodos porque no entienden dicha actividad. Esto incluye, saber cuál es el equipo que necesitarán y cómo se espera que lo usen. Y por supuesto, es difícil enfocarse en una actividad cuando uno está preocupado por saber ¡dónde está el baño!

Familiarizarse de antemano con la localización y el formato de una actividad nueva aliviará las ansiedades de su hija y la ayudará a sentirse más segura de participar. A su vez, sentirse segura fortalecerá su voluntad para perseverar y la hará creer que puede lograrlo.

 3. Practiquen el juego de roles

Qué puede hacer

Ayude a su hija a prepararse para las fiestas y otras situaciones sociales jugando a los roles. Preséntele situaciones que podrían suceder en esos eventos, desde que llega hasta que se va.

Imaginen que usted es el niño que cumple años, la niña que es antipática o el niño que le gusta a su hija. Trabajen juntas para desarrollar las estrategias que le ayuden a comenzar y terminar una conversación. En algún momento cambien los roles para ayudar a que su hija entienda los diferentes puntos de vista.

Asegúrese de discutir lo que su hija puede hacer si siente presionada a hacer algo arriesgado o peligroso.

¿Qué puede decir?

“Sofía, es maravilloso que vayas a la fiesta de Jenny este fin de semana. Parece que va a haber baile y quizás nuevos niños para conocer”.

“Algunas veces los niños hacen buenas decisiones cuando van a fiestas. Algunas veces hay mucha presión para beber alcohol o a usar drogas. Puede ser difícil decir que no y mantener tu posición”.

“¿Qué te parece si hablamos sobre algunas cosas que podrían pasar? ¿Qué harías para evitar esas situaciones y seguir siendo amigable? Imaginémonos que alguien te ofrece una cerveza. ¿Cómo crees que podrías decir que no sin sentirte rara al hacerlo?”

¿Por qué esto puede ayudar?

La adolescencia presenta una serie de desafíos para los niños con dificultades de aprendizaje y de atención. Menos supervisión, mayor movilidad y el uso de las redes sociales proveen oportunidades para conectarse que mejoran la sensación de ser parte de algo. Pero estas oportunidades también pueden provocar un poco de temor porque los preadolescentes y los adolescentes tienen que hacer decisiones rápidas, y esas decisiones tienen por lo general consecuencias importantes.

El juego de cambio de roles ayuda a los niños piensen estrategias útiles. También les ayuda a recordar esas estrategias cuando las necesitan. Saber cómo expresar sus necesidades o a quién pedir ayuda será hará que los preadolescentes y adolescentes se sientan más seguros para ser más independientes. Considerar los puntos de vista de los otros es también una buena manera de mejorar las habilidades sociales.

4. Divida la tarea en segmentos

¿Qué puede hacer?

Divida una tarea complicada en partes más fáciles de manejar. Luego ayude a su hijo a que resuelva cada parte, una a la vez. Los expertos llaman esta técnica “fragmentación”. Hable con su hijo sobre cada fragmento de la tarea de modo vea que no todo lo que compone esa tarea es difícil.

Si fuera posible, explique la tarea utilizando ejemplos concretos que su hijo pueda relacionar con sus experiencias pasadas. Señalar cuáles partes de la tarea logró resolver en el pasado le ayudará a que tenga más confianza en sí mismo y que la meta parezca más posible de alcanzar.

También asegúrese que tome descansos cortos y frecuentes, y déle incentivos por cada segmento que termine.

¿Qué puede decir?

“Juan, tienes 15 problemas de matemáticas para hacer esta noche. Vamos a dividirlos en tres grupos de cinco problemas cada uno, y podrás tomarte un descanso corto después de terminar cada grupo. Me parece que te ayudó fragmentar tu tarea la semana pasada. ¿Qué quieres hacer durante tus descansos?, ¿jugar con el perro? o ¿escuchar tus canciones favoritas?”

¿Por qué esto puede ayudar?

Fragmentar las tareas las hace parecer más fáciles de manejar. Ayuda a los niños a ver que cada proyecto tiene un comienzo, una mitad y un final. Los niños que no tienen esa guía podrían frustrarse o sentirse ansiosos fácilmente. Podrían tener dificultad para comenzar o quizás renuncien en algún momento del proceso porque la tarea les parece interminable.

La fragmentación es una técnica particularmente útil para los niños que se distraen con facilidad. A los niños con dificultades de atención les cuesta mantenerse enfocados en tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado. Podrían sentirse abrumados por la cantidad de información, podrían distraerse por los ruidos, los objetos a su alrededor o incluso por sus propios pensamientos. La técnica de fragmentación puede ayudar a que esos niños reanuden sus tareas.

5. Qué medios logran un fin

¿Qué puede hacer?

Practique ayudar a su hijo a averiguar cuán lejos está de la línea de llegada, y qué es lo que necesita hacer para llegar allí. ¿Cuáles son los pasos específicos que él tendría que tomar para llegar a la meta?

Puede ayudarlo a dividir la tarea en partes manejables y asegurarse que él ve cómo esas partes se ensamblan para formar la totalidad.

¿Qué puede decir?

“Juan, sé que estás preocupado porque crees que no serás capaz de terminar esta tarea a tiempo. Detengámonos un segundo y veamos cuánto has hecho”.

“Ya leíste el libro. Ya hiciste un esquema con todos los puntos que quieres abarcar. Ahora sólo necesitas escribir un ensayo que refleje tu esquema. Puedes escribir cinco párrafos, una introducción, tres puntos sustanciosos y una conclusión. Sé que puedes hacerlo”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Los expertos se refieren a esta clase de resolución de problemas como pensar en los medios hacia el fin. Los niños excesivamente dependientes o que se sienten incapacitados con frecuencia tienen dificultad para determinar lo que hace falta para completar un proyecto. Tienden a verlo como un desafío imposible.

Es por eso que ayuda dividir una tarea en partes o fragmentos más fáciles de manejar que puedan terminarse uno a la vez. Este proceso, llamado fragmentación, le mostrará a su hijo que hay un principio, un medio y un final. Esta clase de mapa puede hacer que el proyecto parezca más fácil de terminar.

6. No alabe sin motivo

¿Qué puede hacer?

Haga comentarios positivos, pero sea precisa. No diga que los dibujos o proyectos de escritura de su hijo son asombrosos cuando ambos saben que no lo son. En su lugar, elogie sus esfuerzos. Enfatice cuanto esfuerzo hizo y hágale preguntas sobre el proceso que usó en vez de enfocarse en el resultado.

¿Qué puede decir?

“Juan, sé que estás frustrado y que no estás satisfecho por la manera en la quedó la vasija de cerámica que hiciste. Trabajaste duro y creo que es muy buen trabajo. Dijiste que aprendiste unas cuantas cosas acerca de la técnica “por el camino difícil”, y que eso te va a ayudar la próxima vez”.

“Estoy muy contenta que hayas decidido probar esta clase de cerámica. Me parece que te divertiste bastante a pesar de que lo que salió del horno no lucía de la manera que esperabas. ¡Estoy esperando por la próxima pieza!”.

¿Por qué esto puede ayudar?

A medida de que los niños crecen, las alabanzas sin fundamento pueden darles la impresión de que usted no entiende lo que es un trabajo de calidad, o peor aún, que no cree que puedan hacerlo mejor.

Los elogios honestos, cuando se dan ocasionalmente y en pequeñas dosis, son una de las mejores maneras de fortalecer la autoestima de los niños con dificultades de aprendizaje y de atención. También les da a los niños el valor necesario para probar cosas nuevas e intimidantes.

7. No esté encima de su hijo todo el tiempo

¿Qué puede hacer?

Piense acerca de las interacciones con su hija y si le está permitiendo tener más responsabilidades. Tenga presente que hoy en día hay una gran cantidad de padres que están demasiado atentos de los problemas de sus hijos, y los padres de los niños con dificultades de aprendizaje y de atención son particularmente reacios a dejar a sus hijos por su cuenta.

En la medida que su hija va creciendo es muy importante dejar de estar encima de ella controlando lo que hace. Una manera de comenzar a retirarse gradualmente es dejarla hacer más decisiones cada día por su cuenta.

Comience con decisiones simples y vea cómo las maneja. Elegir cuándo empezar a hacer ciertas quehaceres es una buena manera de empezar. Con el tiempo, déjela intervenir en cosas más importantes.

¿Qué puede decir?

“Sofía, algunas veces no puedo creer que mi pequeña bebé esté creciendo tan rápido. Quiero que sepas que me es difícil ponerme de lado y dejarte que tomes más decisiones por tu cuenta. Sin embargo, me doy cuenta que tú quieres tomar tus propias decisiones y que lo haces muy bien”.

“Espero que tengas paciencia conmigo mientras trato de adaptarme a que te hagas más independiente. Sabes que quiero que seas feliz y exitosa, y voy a tratar de mejorar y darte más libertad para que elijas”.

“Siempre puedes conversar conmigo lo que quieras o pedirme ayuda si la necesitas. Pero la mayoría de las decisiones serán tuyas”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Los padres de niños con dificultades de aprendizaje y de atención están acostumbrados a “prepararle el camino” y a decidir por sus hijos, incluso en las cosas más pequeñas. Sin embargo, en la medida que los preadolescentes y los adolescentes crecen querrán pasar más tiempo con sus compañeros. Los maestros, los amigos y futuros empleadores esperarán que sus hijos sean quienes tomen sus propias decisiones.

Conversar honestamente acerca de cuán difícil es para usted adaptarse a esta transición, y explicándole a su hija por qué debe hacerse, facilitará que usted gradualmente se haga a un lado.

8. Rompa el ciclo de impotencia

¿Qué puede hacer?

Enfatice que su hijo tiene la capacidad para tener éxito o para fallar, y que el resultado será determinado por sus acciones – no por la suerte o la probabilidad o por cualquier otra fuerza externa.

Rompa con el ciclo del “desamparo aprendido.” Este es un término que los expertos utilizan cuando el fracaso académico repetido hace a los niños sentir, que no importa cuánto ellos se esfuercen, ellos no tienen ninguna influencia sobre el resultado final, y culpan a alguien más por eso.

Ayude a su hijo a ver que el fracaso o el fallar no es inevitable, y que el hacer el esfuerzo es la clave fundamental para el éxito.

¿Qué puede decir?

“Juan, yo sé que tú estás convencido de que tú vas a fallar en esta prueba, no importa cuánto te esfuerces en estudiar. Sin embargo, si tú dejas de prepararte estudiando para el examen, luego tú definitivamente no obtendrás un buen resultado en el examen.”.

“Yo estoy acá para recordarte que cuando tú estudias mucho, a ti te va mejor en los exámenes que cuando no estudias lo necesario. La suerte o el destino, nada tienen que ver con esto”.

“Yo quiero que tú vengas con una estrategia para prepararte para el examen. ¿Qué es lo que parece que te ayuda a recordar el material? Bueno, las tarjetas para mirar rápido. Vamos a buscar en línea si hay alguna aplicación de computadora, de tarjetas de mirada rápida, que puedan ayudarte. Tú que eres un genio de las computadoras, quizás te gusten estas tarjetas en línea, incluso más que las de papel. ¿Vamos a probarlas?”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Los niños se sienten más confiados y más capaces cuando entienden que han hecho algo para controlar o influenciar los resultados. Si ellos creen que tienen un rol activo en los resultados que obtienen, malos o buenos, será más fácil que celebren el éxito o aprendan de sus fracasos que si sienten que otra persona o cosa ha dictado el resultado.

Es buena idea recordarle a los niños que una manera importante para influenciar los resultados es abogando por sí mismos. Generalmente a las personas les gusta ayudar si les dices qué necesitas específicamente para terminar una tarea.

9. Busque empatía

¿Qué puede hacer?

No tema reconocer que algunas tareas son difíciles para su hija. Trate más bien de tener empatía en vez de simpatizar. Su hija no quiere que sientan lástima por ella, su hija quiere ser entendida.

Reconozca y valore los sentimientos de su hija. Si es posible, comparta recuerdos sobre algo complicado que usted tuvo que enfrentar en el pasado y cuánto perseveró. Utilice estas conversaciones para convencer a su hija de que tiene la capacidad para desarrollar sus habilidades y romper el patrón de repetidos fracasos.

¿Qué puede decir?

“Sofía, escuché que dijiste que tú piensas que eres tonta. Sé que debe ser difícil sentir que eres inteligente cuando te cuesta tanto trabajo leer. Pero tu maestro y yo sabemos lo inteligente que eres, y que te vas a dar cuenta de ello muy pronto”.

“Cuando yo estaba en la universidad necesitaba aprobar un curso de estadística para poder graduarme. La estadística era muy difícil para mí. Me era imposible acordarme de todas las reglas y las fórmulas. ¡Estaba tan frustrado! Simplemente quería renunciar y casi lo hice”.

“Mi compañero de cuarto me alentó a que no lo hiciera. Así que me concentré más que nunca, conseguí ayuda de una profesora cuando la necesité, y finalmente puede aprobar el curso y graduarme. No creo que pueda olvidarme cuánto me costó la estadística, pero aprendí el poder que tiene la actitud apropiada y contar con la ayuda necesaria para aprender una destreza difícil. Así que persevera mi amor, que tú vas a lograrlo también”.

¿Por qué esto puede ayudar?

Al demostrar empatía en vez de simpatía, usted estará compartiendo sus experiencias y sentimientos al mismo tiempo que reconoce los retos que su hija enfrenta. Eso le va a permitir hablar con libertad y honestidad acerca de las dificultades de su hija, y también le estará dando apoyo y siendo optimista de que mejores tiempos le esperan en el futuro cercano.

Compartir sus experiencias ayudará a su hija a sentirse amada y aceptada. Eso aumentará su confianza en sí misma y la motivará a perseverar.

Fuente: Understood

Ser apropiado o diferente nunca es fácil

Puede ser doloroso si a su hijo no lo invitan a la fiesta de cumpleaños de un compañero de clase, no lo eligen para el papel principal en la obra, o se sienta solo en el recreo. A pesar de que no es fácil ser dejado fuera, cómo ayudar a lidiar con todo esto puede hacer toda la diferencia en el mundo.

¿Entonces qué puede usted hacer? En primer lugar, reconocer sus sentimientos y asegurarle que es amado  y apoyado en su casa.

Considerar si las habilidades sociales necesitan ser enseñadas y / o reforzadas para ayudarle a hacer conexiones con sus compañeros. Ayudarle a identificar sus puntos fuertes. Sugerirle que se una a un equipo o club de su interés. Hacerle saber que con el tiempo va a encontrar su espacio.

Animarle a dejar de intentar ser parte del “grupo de moda”, sino más bien tomar la iniciativa para hacer amistades con otros niños. Sin duda, hay muchos niños que pueden hacer empatía con él. Ella o él se sentirá facultado por ser un participante activo en su propio mundo.

Ser el nuevo chico en la escuela nunca es fácil. Pero sí esto le da a su hijo una oportunidad maravillosa para comenzar con una pizarra limpia. Si él se quedó fuera, ignorado o intimidado antes, eso es historia desconocida en una nueva escuela.

Asegurarle que se necesita tiempo para cumplir con los nuevos niños. Recordarle que sus nuevos compañeros de clase pueden haber sido amigos durante bastante tiempo, y al principio no pueden ser demasiado abiertos a una nueva persona en unirse.

Una forma para que los niños aprendan a hacer frente a una nueva situación es apoyándose en sus puntos fuertes. Así que recuérdele a su hijo que tiene talento. “Usted ha hecho amigos en casa cada vez que jugó al baloncesto. Los hijos vieron que era buena y querían estar en el equipo con usted.”

Si su niño tiene necesidades especiales hacerle saber que está bien ser diferente. Por supuesto, él probablemente no se siente de esa manera. Pero se puede dar un giro positivo en él con sus acciones.

No le aísle  de las interacciones con otros niños. Si bien es posible que desee ayudarla a evitar ser objeto de burla, o el temor de que se trata de manera diferente le hará daño, evitando conexiones sociales solamente le  obstaculizará.

7 Maneras de cómo hacer amigos:

 Hacer el primer movimiento.

Sea positivo y agradable.

Ser tú mismo.

No se olvide de sonreír.

Sé un buen oyente.

Ser sincero.

Librarse de rechazo.

¿Cómo se puede ayudar a su hijo?

Reconocer sus sentimientos.

Ser tranquilizador.

Identificar sus puntos fuertes.

Mantener una comunicación abierta. Incluso si él no quiere hablar con usted, seguir hablando. “¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas más cómodo?” ¿Necesitas algo?” “¿Me gustaría hablar con tu profesor?”

Fuente: Discovery Education

¿Quieres que tu hijo se desarrolle? Deja que se aburra

Jennifer Delgado

Muchos padres se sienten culpables cuando sus hijos se aburren. Inconscientemente, creen que es su deber mantenerlos siempre ocupados, e incluso piensan que son malos padres si no son capaces de entretener a los niños. Sin embargo, en realidad se trata de una creencia errónea, los padres no tienen la obligación de mantener entretenidos a sus hijos, al menos no todo el tiempo. De hecho, incluso es contraproducente ya que el aburrimiento también tiene un lado positivo.

¿Por qué los niños se aburren tan fácilmente?

Es cierto que los niños tienen una gran imaginación y fantasía, pero también les cuesta mantenerse concentrados en una actividad durante mucho tiempo. Su sistema nervioso aún no está preparado para focalizar la atención durante varias horas en una misma actividad, por lo que es normal que pasados unos 30 minutos se aburran.

La tecnología también juega en contra. Cuando los niños se acostumbran desde pequeños a los juegos tecnológicos se produce una especie de “saturación perceptual”. En práctica, los estímulos que ofrecen estos juegos son tan intensos, sobre todo los sonidos, colores y movimientos, que los juegos tradicionales pronto pierden su atractivo y dejan de captar la atención infantil. Por tanto, el aburrimiento llega más rápido.

El sistema nervioso de los niños aún no está preparado para focalizar la atención durante varias horas en una misma actividad, por lo que es normal que pasados unos 30 minutos se aburran. Foto: Kasuma

¿Qué le puede aportar el aburrimiento a los niños?

“El aburrimiento es el punto de partida para dar rienda suelta a la imaginación.”

  1. Estimula la creatividad

Estar aburridos no es, necesariamente, algo negativo. De hecho, esta sensación puede estimular la creatividad. Así lo demostró un estudio realizado por psicólogos de la University of Central Lancashire publicado en la Creativity Research Journal.

Estos investigadores les pidieron a algunos de los participantes que pasaran 15 minutos realizando una tarea muy aburrida, como leer una guía de números de teléfono. Más tarde, al someterlos a una serie de pruebas de creatividad, comprobaron que las personas que más se aburrieron también fueron las que brindaron respuestas más creativas. Esto se debe a que el aburrimiento activa los estímulos internos, que son los que desarrollan la fantasía y la creatividad.

Las pruebas de creatividad revelan que las personas que más se aburrieron en los test también fueron las más creativas. Foto: unsplash.com

  1. Contribuye a desarrollar la identidad

En los últimos tiempos se han comenzado a escuchar las voces de algunos psicólogos y pedagogos que alertan de los problemas que puede generar el hábito de los padres de llenar la agenda de sus hijos con actividades extraescolares. De hecho, los niños necesitan tiempo libre, tiempo para jugar, para no hacer nada, para soñar despiertos o incluso para aburrirse.

Es precisamente durante ese tiempo que logran canalizar sus intereses y encontrar sus pasiones, más allá de las tareas y actividades que imponen los padres o el colegio. Ese tiempo es precioso ya que les permite descubrir lo que realmente les gusta y consolidar su identidad.

  1. Estimula la independencia infantil

Cuando los niños se aburren y no pueden llenar ese tiempo con los dispositivos electrónicos, aprenden a dirigir su atención hacia adentro, se preguntan qué podrían hacer y, sobre todo, qué les apetecería hacer. En ese momento se pone en marcha un mecanismo muy importante que les permite hacerse dueños de su tiempo y desarrollar la independencia.

Al contrario, un niño que siempre es guiado, estará pendiente continuamente de las orientaciones de los adultos, no sabrá qué hacer y desarrollará una baja tolerancia a la frustración. Sin embargo, cuando los padres estimulan la independencia desde edades tempranas, ese niño ganará en autoconfianza y autonomía.

Si un niño es guiado siempre, estará pendiente continuamente de las orientaciones de los adultos, no sabrá qué hacer y desarrollará una baja tolerancia a la frustración. Foto: unsplash.com

  1. Enseña que todas las emociones son valiosas

Tenemos la tendencia a catalogar las emociones como positivas o negativas y, sin darnos cuenta, les transmitimos esa idea a los niños. Sin embargo, todas las emociones y estados de ánimo tienen una razón de ser, y no se deben obviar.

En la primera fase del aburrimiento, por ejemplo, el niño puede experimentar hastío y frustración, pero estas sensaciones son transitorias e incluso pueden llegar a ser beneficiosas ya que consolidan el mecanismo de inhibición y fomentan la resistencia a la frustración. Por eso, enseñarle a un niño a lidiar con las sensaciones que genera el aburrimiento es una especie de entrenamiento emocional que le resultará muy útil en el futuro.

¿Qué hacer cuando los niños se aburren?

La frase “estoy aburrido” no siempre se debe interpretar al pie de la letra. Además de comunicar un estado, también puede indicar que los niños necesitan una dirección o que la tarea en la que están inmersos no es lo suficientemente motivadora. Cuando se trata de niños más pequeños, a menudo esta frase es tan solo un reclamo de atención, una invitación para que los padres les dediquen un poco de tiempo.

En cualquier caso, si tu hijo se queja porque está aburrido, es conveniente que le prestes atención durante unos minutos. Explícale que el aburrimiento no es algo negativo y que puede aprovecharlo a su favor, para hacer algo diferente. Puedes proponerle algunas ideas, pero deja que sea él quien elija ya que es su tiempo y debe aprender a gestionarlo y emplearlo en actividades que le puedan aportar algo y le hagan feliz

El cerebro de los niños, la inteligencia

José Silié Ruiz

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas; pero no es una facultad simple unitaria. Es en verdad, una jerarquía de habilidades, aprendidas sucesivamente, en que las últimas se van incorporando a las anteriores. El cerebro se puede concebir como un gran organizador de datos, un organizador mucho más complejo que cualquier computadora artificial. La información le llega por medio del oído, la vista, el tacto, el olfato, el sabor. El cerebro, al parecer reduce este vasto acopio de datos a símbolos en clave, que puede organizar lógicamente para resolver problemas, alcanzar metas y dar sentido a la existencia.

Porqué es tan importante la estimulación temprana en los niños, porque durante los primeros cuatro o cinco años de vida, el desarrollo del niño  es rápido y está más sujeto a modificación. En ese periodo adquiere las habilidades que le servirán de base para sus posteriores dotes. Tal vez un 20 por ciento de ellas se desarrollan antes de que cumpla un año, y quizá la mitad antes de que llegue a los cuatro. Con el agravante, de que esas tempranas influencias perduran para toda la vida, sean buenas o malas. Es la explicación a algunas conductas que asumimos en la vida adulta de las que¨ conscientemente¨ no tenemos una explicación válida.

Hay un obra que recomendamos, del inglés, Dr. Josep Perner, Profesor de Psicología Experimental  de la Universidad de Sussex, Inglaterra, es su libro ¨Comprender la Mente Representacional¨ de Editorial Paidos. La obra, sintetiza la bibliografía existente acerca de las teorías de la mente infantil, con el propósito de proporcionar una explicación integral de la comprensión infantil de los procesos representacionales y mentales, decisiva para la adquisición de la psicología del sentido común.

Nadie sabe cómo funciona la mente, o al menos, nadie sabe cómo funciona la mente al mismo nivel que se conoce el funcionamiento de otros muchos fenómenos. La mente, concebida como un ¨problema¨ al que se vislumbra una solución. Son dos los pilares fundamentales para comprender cómo funciona ¨la mente¨: la computacional y la evolución por selección natural. Así pues, si conectamos el concepto del pensamiento y lo asociamos a la capacidad de manejarnos, entonces la inteligencia se puede definir como el conjunto de técnicas que el niño adquiere para organizar los informes que le proporcionan los sentidos. Este nuevo concepto  de ¨inteligencia¨, contradice la vieja idea, de que es algo que queda perfectamente determinando en el momento de la concepción, como el sexo del individuo. El niño no nace con una inteligencia ya determinada, sino más bien con un ¨potencial intelectivo¨. En verdad, tiene que aprender a aprender, y su éxito dependerá de la capacidad organizadora que haya adquirido  en su experiencia temprana.

Y esto es muy necesario, está confirmado que los lactantes, mucho antes de que puedan hablar, aprenden a recordar cosas y a comparar sus propiedades, de ese modo ponen orden en su entorno. Y es muy necesario, pues la plétora de nuevas impresiones que, desde el entorno, bombardean constantemente a los retoños amenaza con exigir demasiado al nuevo cerebro. Pero ese cerebro no tiene límites, los juegos, la música, lectura en alta voz, televisión dirigida, conversar con ellos, las atenciones y mimos, están entre los principales elementos para ¨mejorar la inteligencia¨ a esa temprana edad.

El mencionado y triste ejemplo del niño de los tugurios, que vive en un ambiente sórdido, y con frecuencia los adultos que lo rodean son indiferentes y amargados. Como nadie lo motiva, no desarrolla las actitudes y aptitudes necesarias para triunfar.  Un ejemplo de lo opuesto,  una niña híper estimulada, mi nieta Nicole, canta  largas canciones tanto en inglés como en español, tal vez a sus tres años no entienda el argumento, pero  como neurólogo, de algo  estoy muy seguro, absorbe la musicalidad de los idiomas, de eso se trata, se puede ¨enseñar¨ inteligencia. El secreto,  una  permanente educación estimulante.

4 maneras de manejar el regreso a la escuela con su hijo con ODD

Kim Abraham, LMSW y Marney Studaker-Cordner, LMSW

El inicio de cada año escolar trae todo tipo de imágenes a la mente: la compra de ropa y útiles escolares, volver a la rutina de la cena y la hora de dormir que pudieron haberse convertido relajados durante el verano, y el alivio de los hermanos argumentando que han sido pegados 24 /7 durante los últimos tres meses. Muchos padres se sienten aliviados cuando la escuela se pone en marcha de nuevo, pero para los padres de niños con trastorno de oposición desafiante (ODD, por sus siglas en inglés), esto es a menudo un tiempo de ansiedad e incluso temor.

Mientras usted está haciendo su trabajo, es responsabilidad de su hijo (y última opción) de si tomar o no esas oportunidades y hacer frente a las consecuencias naturales y encontrar una nueva ruta si no lo hace.

Día típico de la escuela en la vida del padre de un niño ODD

Como la madre de un niño ODD, Kim Abraham recuerda un “día escolar típico” en la vida de su familia:

Empezábamos el día luchando para conseguir que nuestro hijo se levante. Incluso cuando sólo tenía siete, se hacía a sí mismo como un peso muerto en la cama. Una vez lo tenemos despierto, el siguiente reto era conseguir vestirlo. Literalmente, se debatió, argumentó y peleó contra todos los esfuerzos que hicimos a prepararlo. Mucho después de que el autobús escolar pasó, él todavía estaba en pijama, patadas y gritando. Al final, tuvimos que arrastrarlo más o menos al coche y mi marido lo vestía mientras yo conducía. Si no hubiera habido dos de nosotros, él nunca se habría metido en el coche. Chillamos en el estacionamiento mientras el timbre de alarma estaba sonando y lo entregamos al personal de la escuela, que lo despegaron antes de que pudiera trepar de nuevo en el coche. Entonces mi marido y yo intentaríamos ser enérgicos para enfrentar el trabajo y las llamadas que estaríamos recibiendo más tarde en el día de la mala conducta de nuestro hijo. Las mañanas con nuestro otro hijo eran completamente diferentes: había desayuno, tenía la mochila lista, cepillado los dientes. Había una rutina.

Era la escuela en particular más traumática para mi hijo ODD que cualquier otro niño? No. Él fue a la misma escuela que mi otro hijo – una escuela que estaba libre de pandillas o violencia grave. Era un niño muy brillante – dotado de hecho – por lo que el trabajo en sí no era una lucha. En todo caso, se aburría. Entonces, ¿por qué se negó a ir? Sólo que no quería. Eso es. Había otras cosas que preferiría estar haciendo que sentarse en clase y porque él tenía ODD, no tenía la personalidad que se preocupaba por las expectativas de sus padres, la escuela o la sociedad. No le importaba que la ley dice que tiene que asistir. Él no se preocupa por las consecuencias para nosotros – o él mismo.

¿Quién lo hubiera pensado?

Los adultos en la vida de un niño ODD tienen expectativas de comportamiento y el rendimiento de ese niño. Esperamos que nuestros hijos asistan a la escuela, lleguen a tiempo, respeten los derechos de los demás, sigan las reglas, hagan su trabajo en clase y las tareas. El problema es que las expectativas de la sociedad y los padres no suelen ser una prioridad para los niños ODD – sus propios deseos y necesidades. Los adultos siguen aferrándose a esas expectativas después de que es evidente que un niño se niega a cumplirlas. ¿El resultado para muchos padres de niños ODD? luchas de poder diarias.

Muchos padres que hemos conocido han compartido experiencias de trabajo con la escuela de sus hijos que les han dejado sentir vergüenza, humillado, frustrado y en ocasiones francamente enfurecido. Es un sistema de gran alcance para encontrarse y cuando su hijo es el que insiste en hacer las cosas a su manera, se puede convertir en una situación “nosotros contra ellos”. Si la escuela de su hijo está abierta a trabajar con usted como un equipo, eso es maravilloso. Muchos maestros y administradores entienden que la crianza de un niño ODD es extremadamente difícil y ofrecen apoyo cuando se trata de la educación de ese niño. Pero a menudo los padres y educadores se sienten estresados cuando se trata de que un niño desafiante confluya en la tormenta perfecta. Todo el mundo empieza a mirar el uno al otro sobre cómo controlar ese niño y quién tiene la culpa de su comportamiento. De alguna manera – a pesar de la negativa de estar lejos de casa, de tu hija para participar en una actividad o la negativa de su hijo a hacer su trabajo de clase se convierte en un reflejo de ti. El enfoque se puede conseguir muy, muy por fuera de la pista y en lugar de sostener al niño responsable, se convierte en un juego de la culpa.

Si usted está temiendo al tiempo de “vuelta al cole”, aquí hay algunos consejos para tener en cuenta acerca de la educación de su hijo:

  1. La comunicación es clave. La comunicación con el personal de la escuela a menudo puede sentirse como una tarea intimidante. Pero recuerde que los administradores de los maestros y de la escuela de su hijo son a menudo tan frustrados e inseguros de cómo manejar su comportamiento como lo hace usted. Trate de recordar que todos estamos trabajando hacia el mismo objetivo: para que su hijo se convierta en un miembro educado, productivo de la sociedad. Mantenga una nota práctica que le recuerda a este objetivo y tire de ella cada vez que tenga teléfono o contacto personal con la escuela.
  2. Mantenga a su niño responsable. Como adultos, podemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ofrecer oportunidades de educación a nuestros hijos. Transporte, materiales de construcción, como los libros y lápices, apoyo para entender el trabajo de clase, la comunicación clara de las reglas y las expectativas son todas las cosas que podemos controlar como adultos. Sin embargo, al final, le toca a su hijo tomar ventaja de esas oportunidades. A falta de poner el libro de texto sobre la cabeza y esperando que la información solo se filtre en su cerebro, no hay manera de forzar a un niño a aprender material cuando él se niega. Si él se niega a completar el trabajo que todavía va a aprender – sólo estará aprendiendo que hay consecuencias naturales de sus opciones.
  3. Hacer a su hijo un socio educativo. Recuerde: esta es la educación de su hijo, no la suya. Que ya ha pasado por la escuela. Tal vez usted se graduó, tal vez no lo hizo. Tal vez la suya fue una buena experiencia, tal vez no lo era. En particular, a medida que envejece, su hijo debe ser un socio activo en su experiencia educativa. ¿Qué quiere el? ¿Hay oportunidades de educación alternativa que podría satisfacer mejor sus necesidades y seguir cumpliendo las expectativas legales de la sociedad? Esté abierto a las ideas de su hijo sobre lo que debe suceder para una educación exitosa.
  4. Trate de no predecir el futuro. La mayoría de nosotros se asustan – incluso aterrados – cuando nuestros hijos comienzan a dificultades en la escuela. Si mi hijo tiene dificultades en el 2do o 4to o 6to grado, ¿que va a pasar en el camino? El peor de los casos: él no puede graduarse. Este pensamiento trae miedo y decepción en los corazones de muchos padres. Pero ¿cuál es el peor de los casos aquí? Muchas personas han tenido éxito en la vida a pesar de que se deciden a tomar una ruta alternativa. Puestos de trabajo en las industrias de comercio y servicios no son menos valiosas que las que requiere la universidad o incluso diplomas de escuela secundaria. Muchas, muchas personas de éxito no eligieron tomar el sistema escolar de sus padres sobre la oportunidad de una educación formal: Ansel Adams (famoso fotógrafo), Bryan Adams (cantante / compositor), Nora Roberts (autor de éxito), Carl Lindner (auto -formada hombre de negocios americano y el multimillonario), Kevin bacon y Johnny Depp (actores), Sonny Bono (cantante y político) son algunos nombres que vienen a la mente. Y recuerda: sólo porque un niño no se aprovecha de la educación formal ahora no quiere decir que no va a volver a ella más tarde en forma de un GED (examen de desarrollo de educación general), la escuela nocturna o una prueba de nivel universitario. Habiendo dicho esto, no hay manera de predecir que su hijo no se graduará con éxito, a pesar de las luchas en la escuela. Pero el miedo nos puede llevar a reaccionar, como padres, de manera que contribuya a la experiencia escolar negativa de nuestro hijo.
Oportunidad y Responsabilidad

En el mundo actual, los padres y educadores a veces ponen más esfuerzo en la educación de un niño que en el propio niño. La educación es algo más que “aprender de los libros.” Debe ser el momento en que nuestros niños comienzan a aprender sobre el mundo real y cómo van a navegar a través de ese mundo con éxito.

Es nuestro trabajo como padres, educadores y como miembros de la sociedad para ofrecer a todos los niños la oportunidad de tener una educación formal. Es nuestro trabajo para proporcionar un ambiente seguro y asegurar que nuestros niños tengan las herramientas de apoyo en su aprendizaje. Si un niño tiene dificultades, tenemos que mirar lo que puede estar pasando. (¿Hay un problema de aprendizaje, es que se siente intimidado, ¿hay algo que interfiere con su capacidad para hacerlo bien en la escuela?) Mientras usted está haciendo su trabajo, es responsabilidad de su hijo (y última opción) sobre si se debe o no llevarle arriba en esas oportunidades y hacer frente a las consecuencias naturales y encontrar una nueva ruta si no lo hace.

Acerca de Kim Abraham, LMSW y Marney Studaker-Cordner, LMSW

Kimberly Abraham, LMSW, ha trabajado con niños y familias por más de 25 años. Ella se especializa en el trabajo con los adolescentes con trastornos de conducta, y también ha planteado un niño con trastorno de oposición desafiante. Marney Studaker-Cordner, LMSW, es la madre de cuatro hijos y ha sido un terapeuta durante 15 años. Ella trabaja con los niños y las familias y tiene una formación en profundidad en el área de abuso de sustancias. Kim y Marney son los co-creadores de The Odd salvavidas para los padres de los niños de oposición, desafiante, y la vida sobre la influencia, un programa que ayuda a las familias que luchan con problemas de abuso de sustancias. Un libro para sus primeros hijos, Daisy: La verdadera historia de un increíble 3-Legged Chinchilla, enseña el valor de las diferencias que abrazan y que fue el ganador del Premio de Diseño de la cubierta del libro de cuentos 2014 Nacional Independiente excelencia de los niños.

Fuente: Empowering Parents

La conversación con los hijos

Una de las enseñanzas sobre la conversación trata de la importancia de saber escuchar: “El talento de escuchar parece fácil de adquirir, y sin embargo, es bien escaso. Pocas personas lo poseen, porque pide una forma de abnegación de sí mismo; y sin embargo, cuánto tenemos a ganar con él. No solamente nos hace ser más amables, sino que nos hace aprovechar para nuestro goce, el espíritu de los otros”.

Seguramente Ud. muchas veces oyó que a algunos matrimonios les faltó comunicación y que por esta causa la unión de los esposos entró en crisis. Por eso, ¡cuán bueno sería que, antes de casarse, los novios ya tomaran el propósito de saber escuchar uno al otro!

Lo mismo puede decirse de hijos y padres, el arte de saber escuchar es tan importante cuanto el de saber hablar, pues muchas veces, las palabras que se dejan de pronunciar serían vanas e inoportunas antes de oír al hijo a quien se dirigen.

Una consecuencia de lo anterior, que no deja de tener importancia como para señalarla, es la necesidad de no interrumpir a los otros cuando ellos están hablando. “Deje decir a los otros cuando Ud. ya habló”, recomienda el autor de la obra que venimos comentando. “Dé a los otros el tiempo de responderle y tenga la fuerza de callarse cuando ellos hablan. La mayor parte de las personas piensan más en lo que ellos quieren decir que en lo que les es dicho. Ocupados de sus propias ideas, se apresuran a exponerlas, sin ninguna consideración por lo que dicen los otros. A menudo no se les deja ni el tiempo de acabar lo que han comenzado a decir”.

¿No se ha encontrado Ud., estimado Sr. o Sra. que nos escucha, con situaciones así? ¿Tales actitudes no le parece que matan más una conversación en vez de animarla?

Un último principio que querríamos agregar a los expuestos anteriormente y del cual el religioso no trata en su obra, pues en ese momento no era necesario, pero que en nuestros días se hace imperioso, es el de evitar la coprolalia.

¿Qué quiere decir eso, me preguntará Ud.?

Le doy la respuesta sacada del infaltable diccionario virtual Wikipedia: “Coprolalia o cacolalia (del griego κόπρος, significa ‘heces’ y λαλία ‘balbucear’), es la tendencia patológica a proferir obscenidades. Es una ocasional aunque poco frecuente característica en los pacientes del síndrome de Tourette. Esta tendencia circunscribe todas las palabras y frases consideradas culturalmente tabúes o inapropiadas en el ámbito social. (…) La incapacidad de controlar la vocalización puede conllevar la degradación de la vida social y laboral”.

Nos parece bien acertada la definición del referido diccionario. Lo único en que no concordamos con ella es que esta patología sea “poco frecuente”. Lamentablemente la coprolalia parece ser actualmente muy frecuente y altamente contagiable, casi se diría una plaga que no sólo degrada a las personas sino toda la convivencia social.

Para concluir este comentario: Cuide a sus hijos; enséñeles a reflexionar antes de hablar; a hablar con claridad; a expresarse con palabras adecuadas y de no admitir la coprolalia. Ud. así habrá contribuido, no sólo para formar bien a su hijo, sino al enriquecimiento de toda la sociedad.