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8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori

Cómo cambiar la forma de educación de los hijos hacia un método de educación positiva.

De los errores se aprende. Y es cierto que nunca es tarde para cambiar y transformar los errores en algo positivo. Así que si tú también cometes algún error de educación con tu hijo, estás a tiempo de transformarlos por completo con un simple cambio de actitud.

Para ello nos fijamos en los consejos de una famosa escritora norteamericana sobre la educación y métodos de enseñanza, L.R Knost, cuya filosofía se basa en los  métodos de la escuela Montessori. Aquí tienes los 8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori.

Si hay algo que L.R Knost sepa, es reflexionar sobre la educación de los niños. Está claro que ayuda bastante el haber tenido 6 hijos. La experiencia es un grado, que decía mi abuela, así que cuando alguien con tanta experiencia habla sobre educación, suelo prestar atención.

Laura R. Knost es defensora del método de aprendizaje positivo, a la filosofía de la escuela María Montessori, y a la educación de los hijos desde el afecto. Muchos de nuestros errores como padres, asegura, están relacionados con la forma ‘clásica’ de educación, basada en la autoridad y el castigo. Pero nunca es tarde para cambiar.

En este caso, Laura R. Knost nos habla de cómo podemos cambiar 8 errores de educación con los niños, los más frecuentes. Solo tenemos que cambiar nosotros, como padres, nuestra forma de educar:

1. En lugar de manipular, da ejemplo. Uno de los errores más extendidos entre los padres es la manipulación. ¿Cómo se manipula a un hijo? Por ejemplo, cuando usamos el chantaje afectivo: ‘Si no recoges los juguetes, estaré muy triste’. O bien la amenaza: ‘Si no recoges tus juguetes, te quedarás sin salir’. La propuesta de la escritora es transformar la manipulación en ejemplo. Recoger con los niños los juguetes para que aprendan a hacerlo en una buena opción. Si ellos ven que nosotros también recogemos nuestras cosas, entenderán que es algo que también ellos deben hacer.

2. En lugar de intimidar, invita. Muchos padres hacen un excesivo uso de su autoridad y llegan a intimidar a sus hijos. Para un niño, es como un muro que no se atreve a cruzar. Si en lugar de intimidar, invitas a tu hijo a hacer algo, le estarás tendiendo un puente y además generarás en él mucha más confianza. La confianza genera ese maravilloso efecto de ilusión, autoestima y recompensa. Normalmente, quien da confianza, la recibe. Si invitas a tu hijo a hacer algo en lugar de ordenárselo por la fuerza, responderá de forma positiva.

3. En lugar de avergonzar, dile todo lo que hace bien. No hay nada peor que avergonzar y humillar a un niño. Es como si lanzaras una losa sobre su autoestima y sobre la confianza que siente hacia ti. Luego no te quejes si apenas te cuenta nada y la comunicación con él empeora… Lo mejor, frente a resaltar una y otra vez todo lo que hace mal, confía en él y resalta lo que hace bien. Conseguirás que él cada vez quiera hacer más cosas bien para ganar más alabanzas.

4. En lugar de enfurecerte, alienta. Si en algún momento tu hijo no consigue hacer algo o comete un error, que no sienta tu furia. No le regañes, que no no note que estás frustrado o triste. Lo que debes hacer es mantener la calma y animarle para que vuelva a intentarlo. Genera en él ese sentimiento de superación y perseverancia tan necesarios para aprender y conseguir alcanzar los sueños.

5. En lugar de amenazar, enseña. Está demostrado que los gritos y las amenazas no sirven para nada bueno. Es más, generan en los niños una especie de bloqueo e impiden que aprendan. Enseñar implica todo lo contrario: en lugar de decirle ‘Como no hagas los deberes, te quedarás sin jugar toda la tarde’, enséñale qué ocurre si no hace los deberes: ‘No has hecho los deberes porque preferías ver la televisión, así que no puedes jugar. Tendrás que hacer los deberes’.

6. En lugar de suponer, escucha. A menudo cometemos el error de sacar nuestras propias conclusiones sin ni siquiera escuchar lo que tiene que decirnos nuestro hijo. Para valorar algo que hizo o no hizo, antes hay que escuchar su versión. Así que si un día te encuentras ese jarrón que tanto te gusta hecho añicos, antes de gritarle o castigarle sin más, deja primero que te cuente qué ha ocurrido.

7. En lugar de herir, ayuda. Las palabras pueden ser crueles y agresivas. También los silencios. A veces no medimos la fuerza de lo que decimos a nuestro hijo y terminamos diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos. Las palabras pueden herir, y las heridas no enseñan grandes cosas a los niños. Lo que debemos hacer es respirar muy hondo cuando sintamos ganas de decir a nuestro hijo algo que sabemos que puede herirle, y transformar esas palabras en otras que le sirvan de ayuda. Así, en lugar de decir ese horrible: ‘¿Eres tonto, o qué?’, cambia la frase por un ‘¿Pero por qué hiciste eso? ¿Quieres que te ayude a hacerlo de forma correcta?’.

8. En lugar de castigar, educa. Los castigos en la mayoría de los casos no funcionan. Los niños, a la larga, aprenden a mentir para librarse de ellos. La educación puede funcionar perfectamente sin castigos. Si le das a tu hijo responsabilidades, le enseñas mediante rutinas a respetar una serie de normas, le enseñas mediante el ejemplo y le enseñas a ‘remendar’ sus errores, le estarás educando sin necesidad de castigar.

Cómo es el método de educación basado en la filosofía Montessori

Desde luego, los consejos de esta mamá y abuela no tienen desperdicio. ¿Su filosofía? Se mantiene fiel a los principios básicos de la escuela Montessori:

– Conseguir que el niño sea capaz de ver desde pequeño que es independiente, autónomo, y capaz de lograr por sus propios medios muchísimas cosas.

– Darle responsabilidades a los niños para que se involucren más en todo lo que hacen y sean capaces de entender las consecuencias del acto y efecto de todo lo que hacen.

– Educar desde el cariño y la comprensión.

– Darles libertad a cada niños para seguir su propio ritmo de aprendizaje.

– Potenciar las habilidades individuales de cada niño.

Fuente: guiainfantil.com

Cambios en el comportamiento del niño ante la llegada de un hermano

La llegada de un nuevo bebé supone una inmensa alegría, pero también importantes cambios en la estructura y las rutinas familiares. La llegada de un nuevo hermanito supone que nuestro día a día se altera por completo, nuevos horarios, nuevas rutinas, nuevas necesidades que atender…

Y, los hermanos mayores, aunque ilusionados y felices por ese nuevo miembro de la familia, son los que más pueden sufrir ese cambio de estructura familiar. Así es cómo puede cambiar el comportamiento del niño ante la llegada de un hermano.

Cambios en el niño ante la llegada de un hermano

Para los niños, la llegada de un hermano supone un nuevo papel en la familia, un cambio de estructura y de roles en casa. Si es hijo único pasa a ser el mayor, y si es el pequeño pasa a ser el “del medio”.  Además, los papás tenemos que repartir nuestra atención y nuestras muestras de afecto a un nuevo miembro de la familia, y es el bebé el que acapara la atención de los adultos del entorno.

Es de suponer que estos cambios puedan afectar al comportamiento del hermano o hermanos mayores, despertando ciertos “celos” en ellos que conllevan o pueden conllevar cambios en su conducta e incluso tener regresiones, y volver a etapas que parecía que tenía superadas. Todos estos cambios que se dan en el niño son normales y desaparecen con el tiempo, pero es importante que los papás les echemos una mano:

– No es raro que haya niños que con la llegada de un hermano empiecen a hablar como si fueran pequeños.

– Nos reclamen para tareas para los que ellos eran autónomos. Por ejemplo, niños que saben comer solos y de pronto nos piden que les demos de comer porque ellos no saben. O niños que dormían solos y ahora nos reclaman que durmamos con ellos o nos piden que les durmamos. Estas regresiones a una etapa pasada son el resultado del pensamiento del niño que cree que si al bebé le hacen más caso, entonces comportándose como bebés les harán más caso también a ellos.

– Puede ocurrir que el niño presente un carácter más irritable, o se muestre más sensible y llore con facilidad o se enfade sin motivo aparente. Es resultado de la tensión emocional que están viviendo, y que no sabe cómo gestionar, ya que no tiene las herramientas necesarias para ello.

– Hay ocasiones que el niño de pronto empieza a no querer que uno de los progenitores se haga cargo de él. Por ejemplo, no quiero que papá me acueste o me dé de comer y quiero que sea mamá, o al contrario, puede ocurrir que “no quieran ” a mamá y reclamen todo el rato al papá para hacer todo con ellos.

– Tampoco es extraño que los niños quieran molestar a sus hermanos pequeños, les quitan el chupete, o les despiertan , o incluso les regañan como si fueran “sus padres”.

Todos estos comportamiento no son más que llamadas de atención, y no debemos alarmarnos. Lo importante es cómo gestionemos estos celos en los hermanos mayores, ya que en gran medida, de la actuación de los padres depende que ese comportamiento se atenúe o se agudice.

Cómo ayudar al niño ante la llegada de un hermano

– Preparar al hermano mayor y hacerle partícipe de la llegada del nuevo hermano.Que participe en la preparación de las cosas del bebé, que elija algún juguete o algo de ropita para su hermanito.

Mantener las rutinas de los mayores en la medida de lo posible. Si le leíamos un cuento antes de dormir, y ahora no lo hacemos porque no tenemos tiempo con el bebé, se sentirá muy desplazado y culpará al hermano de la situación.

– Evitar “idealizar” los beneficios de tener un hermano, (vas a poder jugar con él, y tendrás un amigo, y le ayudarás a un montón de cosas)  ya que  la realidad inmediata es que todas esas cosas estupendas van a tardar en llegar, ya que el bebé al principio, no es buen compañero de juegos.

– Ignorar sus malos comportamientos y reforzar los buenos.

– Recordarle todas las cosas que podemos hacer con él y no con el hermano.

Dedicarle sus momentos en exclusividad, (el baño, llevarle a jugar…) y que papá y mamá se vayan alternando, para que sean momentos con los dos.

– Le podemos involucrar en las tareas de cuidado del bebé y hacerle ver que su ayuda es muy importante.

Nunca comparar a los hermanos, bajo ningún concepto y evitar esa frase tan típica de…”Eres el mayor, cuida de tu hermano, hijo no hagas eso que tu hermano pequeño…cuidado con tu hermano que es pequeño…”

Fuente: guiainfantil.com

Padres separados en Navidad

Si éste es uno de tus primeros años dividiendo la Navidad, no te desesperes. Aunque te resulte extraño hacerlo por primera vez, adereza tus fiestas navideñas con dosis de naturalidad, humor, generosidad y buen rollo. Con este coctel, te asegurarás un ambiente relajado y agradable para tus hijos. En definitiva, una Navidad feliz que, como me decía una amiga el otro día, es lo que interesa.

¿Qué hacemos con los niños? ¿Con quién pasarán la Navidad y el día de Reyes? ¿Cómo les afectarán estos cambios? Periodo de reuniones familiares por excelencia, la Navidad complica un poco las relaciones de las familias de padres separados o divorciados y convierte en una lucha competitiva la compañía de los hijos en estas fechas señaladas. Te decimos cómo mejorar la relación de padres separados en Navidad.

Cómo llegar al cuerdo entre padres separados en Navidad

Dónde comer o cenar los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes con o sin los niños es el dilema al que se enfrentan los padres separados en Navidad cada año.

Es normal que estas fechas se conviertan en una época especialmente difícil para ellos, pues la separación supone muchos cambios en la estructura familiar. Sin embargo, hay que normalizar.

Es cierto que los niños ahora tienen dos hogares y que deben repartir sus vacaciones en distintas casas e incluso en distintos lugares o destinos. Por este motivo, los expertos aconsejan que conviene huir de complicaciones, evitar separar a los hermanos, respetar las tradiciones, si las hay, respecto a dónde pasar las fiestas, con una familia o con otra, para que los niños puedan relacionar la Navidad con los abuelos maternos y la Nochevieja con los paternos, por ejemplo

También hay que evitar comparaciones y comentarios sobre con quién se lo pasan mejor o críticas sobre las costumbres navideñas del cónyuge y su familia.

El asunto de los regalos a los niños es otro de los asuntos espinosos en las Navidades de las familias de padres separados. La tendencia a competir por el afecto de los niños con el regalo más caro o a montar expectativas por la elección de aquel que más ilusión les haga es uno de los errores más comunes y nocivos para la familia en general.

No te compliques, llegar a un acuerdo es lo que mejor funciona. Conviene hacer un esfuerzo por acercar posturas y criterios. Piensa que la desintegración de su unidad familiar preocupa a tus hijos y en Navidad notan más que el mundo en el que vivían se ha roto. Esfuérzate por crear un ambiente seguro y agradable para ellos.

Los que hacemos tristes o alegres la Navidad para los niños somos los padres. Siendo realistas con la situación y con un poco de esfuerzo para evitar discursiones, aunque no se tenga el cuerpo para celebraciones, podemos contribuir a crear un ambiente relajado que repercuta positivamente en la estabilidad emocional de los niños.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

Conoce el Síndrome del juego inacabado y cómo afecta a los niños

El juego es parte esencial en el crecimiento infantil, pero el exceso de estímulos puede provocar lo contrario.

Todos los niños adoran recibir juguetes y jugar, pero cuando esto ya es un exceso, lo que es muy común actualmente, ya no resulta tan provechoso. Cada vez más niños reciben regalos, los abren, juegan un rato y después terminan junto con muchos juguetes más ¡arrumbados!

El síndrome del juego inacabado se da cuando los niños son incapaces de disfrutar y jugar con un juguete o centrarse en una sóla tarea. Demasiados juguetes pone en peligro la capacidad de asombro e ilusión que tanto necesitan los niños para aprender.

Este síndrome se da por varias razones como tener demasiados juguetes, tener juguetes que lo hacen todo y no tener un área de juegos.

Para evitarlo los expertos recomiendan no comprarles todo lo que nos pidan,organizar el lugar de juegos, jugar más con nuestros hijos, guardar los juguetes que sobran, seleccionar los mejores según su edad.

Fuente: padresehijos.com.mx

Cómo explicar a los niños los desastres naturales

Tras el sismo ocurrido en México,  muchos niños podrían no entender y asustarse mucho. Como padres, podemos explicarles y procurar su tranquilidad.

El 19 de septiembre de 2017 los mexicanos vivieron uno de los sismos más fuertes y con mayor magnitud registrados, exactamente 32 años después del sismo ocurrido en 1985. Los niños estuvieron en contacto con muchas emociones fuertes, imágenes impactantes y caos.

Como padres, quisiéramos que ellos estuvieran exentos de este tipo de tragedias. Por lo menos, quisiéramos que estuvieran con nosotros en el momento en que estos desastres ocurrieran. Pero como lo vivieron ayer, muchos de los niños se encontraban todavía en la escuela, y sus padres se encontraban trabajando o en el hogar. Esto nos pone a reflexionar y a pensar que no siempre vamos a estar con ellos, incluso en fenómenos naturales tan fuertes como un sismo o un terremoto.

Nuestros niños nos han hecho muchas preguntas, unos con curiosidad y otros con miedo, pues es normal que los niños se contagien el temor y pánico entre sí. Por ello, es importante procurar permanecer con ellos después de estos siniestros.

Para explicarles a tus hijos qué ha ocurrido sin que pierdan la calma, te damos las siguientes recomendaciones:

  1. Que tus peques queden al margen de la situación: con las nuevas tecnologías, es normal que los niños tomen una tablet o celular y entren en contacto con los videos e imágenes que están circulando en las redes. Por el momento, procura que no miren los testigos de todo lo acontecido.
  2. Háblales con calma de lo acontecido: explícales con palabras sencillas qué es lo que provoca un sismo o temblor, y que los movimientos terrestres son normales (como si fuera un cuento, explícales cómo las placas tectónicas de la Tierra se mueven. La Tierra es un ser vivo que, al igual que nosotros, se mueve por dentro y necesita cambiar de posición).
  3. El pánico es normal: diles que la gente se asusta por naturaleza, pues no está acostumbrada a este tipo de acontecimientos.
  4. Deja que tu peque te haga las preguntas: evita explicaciones de más y deja que él se exprese y te haga las preguntas que le surjan, y respóndele siempre con actitud afable, y nunca muestres desesperación si te insiste.
  5. Cuéntale sobre la ayuda humanitaria: dile sobre cómo la gente se une para ayudar a otros a levantarse de esta situación. De ser posible, sé un ejemplo de ello.

Fuente: Revista Padres e Hijos

Cómo reforzar a los alumnos de forma positiva

Al igual que con sus padres en casa, los niños tienen a sus profesores como referente dentro del aula. Los pequeños perciben de sus maestros lo que hacen y lo que dicen. De esta manera, tienden a imitarlos en todos los aspectos. Por ejemplo, la manera de relacionarse, la actitud hacia la vida, el sistema de valores, etc.

Por ello, es importante que a la hora de enseñar, los profesores muestren coherencia entre lo que exigen a los niños y lo que hacen ellos mismos para que los pequeños puedan aprender. Es decir, los maestros han de tener en cuenta que debe de haber una correspondencia entre lo que enseñan y cómo se comportan.

Los profesores han de encontrar un modelo educativo adecuado en el que se pueda favorecer la autoestima de sus alumnos donde el niño se sienta respetado, aceptado y en el que aprecie su capacidad de resolver problemas de manera independiente. Te contamos cómo pueden reforzar a los niños de forma positiva.

Cuando un profesor busca reforzar a los alumnos de forma positiva es recomendable que en vez de limitarse a destacar sus errores, castigar o regañar al niño por aquello que hace mal, se debe resaltar y valorar las conductas y acciones positivas que realiza el niño para perpetuarlas y que se repitan en el futuro.

Gracias a este refuerzo positivo se consigue que los alumnos afiancen conocimientos, estimular su esfuerzo, sean más receptivos, estén más motivados y aumente su autoestima.

Para ello el profesor puede estimular con eficacia las conductas positivas de los alumnos:

– Diferentes estímulos para alumnos diferentes. Es importante que a la hora de preparar las clases se tenga en cuenta la teoría de las inteligencias múltiples. Cada niño es diferente y su manera de aprender difiere con respecto al tipo de inteligencia que tenga más desarrollada.

– Trabajar de manera conjunta con la familia. Gracias ello la calidad de la educación que se le ofrece al niño mejora ostensiblemente.

– Dar respuestas inmediatas. Cuando los niños consigan ciertos logros o actúen de manera positiva los profesores han de alentar sus esfuerzos durante el proceso o inmediatamente después. Si pasa un periodo de tiempo largo desde la acción positiva del niño se puede perder eficacia en la estimulación. Esto se puede hacer con frases como: ¿Qué bien estas trabajando?

– Generar expectativas de logro adecuadas y facilitar que el menor se sienta aceptadohará que el niño pueda llegar a tener una imagen positiva de sí mismo.

– Utilizar técnicas como “el bolígrafo verde”. Es una técnica que se hizo muy famosa por internet. Es muy simple y eficaz. Consiste en marcar con el bolígrafo verde los aciertos, en vez de tachar con rojo los fallos en los exámenes o las pruebas. Gracias a esto se evita centrar la atención de los alumnos en los errores, ayudándoles a fijarse en lo que hacen bien para poder repetirlo en el futuro.

Crear buen clima. Los profesores necesitan crear un ambiente cálido y acogedor, en el que los niños se sientan seguros y en el que se atiendan sus necesidades.

Qué reforzadores pueden usar los profesores con los niños

Para llevar a cabo el refuerzo positivo de sus alumnos, los profesores cuentan con diferentes tipos de estímulos y reforzadores que pueden usar. Entre ellos:

Físicos. Estos son: premios, regalos, ser la mejor nota de clase, etc. Todos ellos basados en una motivación extrínseca. No se puede abusar de ellos ya que crean dependencia y pueden desviarse hacia una competición insana entre los alumnos y llegar a crear bullying.

Sociales. Estos se basan en estímulos verbales como las felicitaciones, en el contacto físico como las palmaditas, y en expresiones faciales como gestos y sonrisas.

La retroalimentación. Cuando el niño realiza la actividad es gratificante para él que se elogie cómo la ejecuta.

Utilizar actividades preferidas. Conociendo los gustos de los niños, utilizar las actividades que más les agradas para estimularlos.

Fuente: guiainfantil.com

La vuelta al colegio sin dramas ni perezas

Ya queda muy poco para que los niños vuelvan al colegio y muchos padres se llevan las manos a la cabeza preocupados por cómo va a reaccionar su pequeño cuando tenga que ir o volver al cole, a despertarse más temprano, volver a las obligaciones o a tener que dejar de estar todo el día jugando.

Ha llegado el momento de volver a la rutina, a un cotidiano más organizado y lleno de horarios, y eso, aunque parece sencillo, no es tan fácil de asimilarlo, principalmente para los niños. Por esta razón, semanas antes de que tu hijo vaya o vuelva al colegio, es necesario que tome algunas providencias para que la transición de las vacaciones al colegio no lo atrape de golpe.

Buenos hábitos para la vuelta al cole

1- Los niños deben empezar a irse a la cama y a despertarse más temprano. Los padres deben establecer nuevos horarios para el sueño, para los momentos de alimentación. Eso evitará que el niño se duerma o esté irritado, cansado e incluso malhumorado en el primer día del colegio.

2- Es importante que los niños hagan un repaso de las actividades académicas o revisen las tareas que la profesora les dejó. Eso evitará que él no se sienta tan inseguro y miedoso en los primeros días del cole.

3- Es recomendable que los niños ya tengan organizados y forrados los nuevos libros, el material escolar, el uniforme (si es el caso), la mochila, estuche, calzados, etc., antes del inicio de las clases. Eso evitará que se sientan ansiosos y preocupados.

4- Promover una reunión con los amiguitos del niño. Eso le ayudará a ‘romper el hielo’. Se sentirá más seguro y arropado.

5- Es también importante que los padres tengan una actitud positiva, paciente y firme en cuanto a la vuelta al colegio de sus hijos. Deben resaltar siempre lo positivo del colegio. Eso evitará que el niño esté nervioso y miedoso.

6- Es aconsejable que los padres construyan un canal de comunicación muy abierto con los hijos. Al recogerlos en el cole, busquen saber cómo ha sido su día en el aula y en el patio. El niño se sentirá más positivo y apoyado.

7- Es el momento de establecer nuevos horarios: hora de irse a la cama, de despertarse, de ver la televisión, de jugar, de comer, etc., para que poco a poco el niño se vaya organizando.

8- Es conveniente que los niños crucen el puente de las vacaciones a la vida académica de una forma serena, sin excesos ni agobios. Las actividades extraescolares pueden esperar algunas semanitas.

Por lo demás, se debe evitar dar muchas vueltas al tema. Los padres debemos entender que es una etapa de transición como muchas otras. Los padres solo deben preocuparse si el niño, pasada una semana, sigue no queriendo irse al colegio y encima empieza a sentir dolor de tripa, de cabeza… Eso podrá ser síntomas del síndrome post vacacional, de alguna enfermedad, o dolencias por otro motivo. En este caso, se debe hablar con el niño e intentar ayudarlo.

Fuente: guiainfantil.com

5 consejos para padres con hijos respondones

Hay niños más pacíficos y obedientes. Otros, tienen una personalidad más fuerte y tienden a rebatirlo todo. Puede ocurrir a partir de los 4-5 años o cuando llega la adolescencia. Algo que no tiene por qué suponer ningún problema siempre y cuando no utilicen palabras hirientes como ‘Eres mala/a’, ‘Hazlo tú’, ‘Me da igual’….

Si tu hijo comienza a contestar de forma inadecuada o por defecto ante todo, no te desesperes. Te damos cinco consejos para superar esta etapa:

  1. Controla tus emociones y no te pongas a su nivel. Es fácil decirlo pero difícil hacerlo, por eso, tienes que recordar que ‘Tú tienes el control de la situación, eres el adulto’. Si pides respeto, tú debes ser el primero. Así que deja de retarle y evita frases como ‘¿Qué has dicho?’, ‘Vamos, repítelo’.  Todo eso va a generar que la situación se agrande y no vas a conseguir que tu hijo deje de decirlo.
  2. Usa la empatía y deja de pensar que te está retando. Pensar que tu hijo/a es malo/a, sólo va a conseguir que enfoques la situación de una manera equivocada y encima te vas a enfadar más.  Así que  para romper ese círculo de malas contestaciones, trata de no darle mucha importancia y deja de pensar que es un ataque personal. En vez de eso, entiende que para él es una frustración, como muchas de las que tienes tú tenías a su edad y hazlo saber. Puedes decirle por ejemplo: ‘Entiendo que no te guste que tu hermano juegue contigo pero no es la forma de decirlo’.
  3. Aprovéchalo como una oportunidad para hablar con tu hijo cuando esté más calmado/a. Transmite la importancia de hablar de lo que uno siente o piensa, pero al mismo tiempo explícale que debe canalizar de una determinada manera ese enfado para no herir a los demás. Por supuesto, deben pensar juntos soluciones. Usa frases como esta:  ‘¿Cómo puedes hacerlo la próxima vez?’.
  4. Habla claro y sin complicaciones. Hay muchos padres y madres que dan demasiadas explicaciones y algunos tratan de utilizar doble sentido o ironías para explicárselo, y en la comunicación con un hijo/a es totalmente inútil. Por un lado, porque puede que no entienda lo que estemos diciendo y por otro, pensará que encima te estas riendo de él o ella y será un obstáculo para la comunicación.
  5. Marca tus límites, de la misma manera que es importante que él/ella exprese, es que lo hagas tú. Puedes explicárselo de esta forma: ‘Cuando me hablas así, me enfado y no me gusta esa como me estás contestando, así que me gustaría que si quieres algo me lo digas sin llamarme malo/a.

Fuente: guiainfantil.com

Qué hacer si tu hijo quiere todo lo que ve

Tu hijo no tiene paciencia, quiere las cosas al instante. Si no lo obtiene en el momento se vuelve insoportable, ¿Qué puedes hacer?”  En esta entrada te ofrezco unas pautas para manejar esta situación.

1. En qué consiste el problema

Tal y como se describe en el ejemplo, el niño o la niña pide algo y lo quiere ya: aquí y ahora. Si no se atiende su demanda la reacción puede ir desde la frustración, la protesta, el llanto o la rabietaa conductas más agresivas, como romper cosas o insultar a los padres.

2. Por qué se produce

Es una conducta aprendida. El niño o la niña ha ido aprendiendo que al pedir las cosas no se aplazaba su petición. Además, ha aprendido con el paso del tiempo que si reacciona negativamente (llorando, enrabietándose o amenazando…) los padres responden con más prontitud y premura.

3. Qué contribuye

El temperamento más fuerte, la impaciencia o la poca capacidad de tolerar frustaciones pueden ser características que los niños tengan asociadas.

Padres con pautas inadecuadas, como responder demasiado pronto a sus demandas o con poca capacidad de decir “no” a sus hijos, también suelen empeorar las situaciones.

4. Qué se puede hacer

En primer lugar, deben estar mentalizados de la importancia de corregir esta conducta. Es claramente inadecuada y si no la corrigen las consecuencias para el chico o la chica serán peores: no se corrige con el tiempo. Hasta que no estén mentalizados y decididos no hagan nada: en la modificación del comportamiento actuar “a medias” es peor que no hacer nada.

La estrategia general sería “deshacer” el camino aprendido y enseñarle a aplazar las cosas y tolerar las pequeñas frustraciones. Algunas pautas que deberían seguir:

1º. No responda inmediatamente

Comience por aplazar un poco de tiempo las demandas que habitualmente le hace su hijo o hija. Si hasta ahora respondía inmediantamente, ahora deje transcurrir un poco más de tiempo, aunque solo sean unos segundos.

2º. Ignorar las conductas inadecuadas

Ignore sus protestas y quejas. Cuando comience a aplazar el tiempo de respuesta, aumentarán las quejas. Hágase fuerte e intente mantener el tiempo que se ha marcado.

3º. No cambie su decisión

No acelere la respuesta si el niño o la niña reacciona negativamente con más fuerza.

4º. Indique cuándo va a cumplir la petición

En algunas peticiones indíquele cuando las va a cumplir. Si su hijo le pide que le prepare un bocadillo, por ejemplo,  puede indicarle cuándo lo va a hacer: “te lo haré cuando termine de arreglarme el pelo“, e ignore sus protestas. No cambie su decisión por la reacción negativa del niño.

5º. Plantearle metas a medio plazo

Poco a poco enséñele a plantearse metas a medio o largo plazo. Por ejemplo, el ahorro puede ser una buena medida para aprender que las cosas necesitan un tiempo.

6º. Reforzar positivamente la colaboración

Toda colaboración y capacidad de espera, se le debe reconocer y elogiar.

5º. Recuerde

No olvide que es un proceso lento: hay que “desaprender” una conducta inadecuada y enseñar una nueva forma de comportarse. Para ello les he propuesto seis pautas:

  1. No responda inmediatamente.
  2. Ignore las conductas inadecuadas.
  3. No cambie su decisión por la reacción negativa
  4. Indíquele cuándo va a cumplir la petición
  5. Plantée metas a medio plazo
  6. Refuerce positivamente la colaboración

Por tanto, no sean impacientes en conseguirlo, la clave puede estar en la constancia y en avanzar en pequeños pasos. ¡MUCHO ÁNIMO!

Fuente: familiaycole.com

5 actitudes que debilitan el vínculo con nuestros hijos

Dar cariño, afecto, seguridad y apoyo a los hijos es fundamental para su desarrollo emocional. Establecer pues un vínculo afectivo desde las primeras etapas es básico para ello.

Hay pequeñas acciones cotidianas que son básicas que fomentan el apego y el vínculo, pero también hay otras actitudes que pueden romperlo, estropearlo o debilitarlo. Esas son las que debemos evitar siempre.

Acciones que rompen el vínculo con los hijos

  1. No escuchar a los hijos: cierto es que los niños pueden hacer cientos de preguntas al día y que someterse a ese interminable cuestionario es agotador, pero no dar respuesta a nuestros hijos impide abrir una vía de comunicación. Hablar con ellos es importante, pero también escucharles, saber cómo les fue el día, si tuvieron algún problema, cuál fue su mejor experiencia o simplemente a qué jugaron, es básico para cuidar el vínculo.
  2. Gritarles: los gritos constantes a la hora de educar a los hijos sólo causan en ellos baja autoestima, minan su confianza, tienden a tener conductas más agresivas y les genera más estrés. Todos los expertos y psicólogos se unen en la misma afirmación: para educar a los hijos no hay que gritarles.
  3. Castigarles: el exceso de autoritarismo, las constantes prohibiciones y la educación asociada al castigo no enseña nada al niño. Los psicólogos prefieren utilizar el refuerzo positivo y no el castigo, ya que el niño obtiene una enseñanza y además reforzamos su autoestima. En vez de sancionar constantemente podemos estimular el buen comportamiento con consecuencias favorables para ellos, por ejemplo: “si haces todas tus taras, puedes elegir hoy el postre”.
  4. No dedicarles tiempo: el día a día nos sume en un sinfín de tareas que parecen no acabar nunca, sin embargo, sacar un poco de tiempo al día, por poco que sea para dedicarlo en exclusiva a nuestros hijos es fundamental. De lo contrario, poco a poco irán distanciándose de nosotros y el vínculo irá debilitándose.
  5. No mostrar afecto: el contacto físico, los abrazos, los besos o simplemente decirles cuánto les queremos son costumbres que estimulan el vínculo entre padres e hijos. Si no realizamos estas pequeñas y simples acciones, nuestros hijos no sólo crecerán sin esa necesidad básica de afecto de todo ser humano sino que además no estaremos estimulando el apego con nuestros hijos.

Fuente: guiainfantil.com