Entradas

Amistades escolares

No hay mejor cosa para un niño que comenzar el año escolar junto a un amigo. Gran parte del entusiasmo de regresar al aula consiste en reencontrarse con caras familiares y amistades del año anterior. Sin embargo, muchas cosas pueden cambiar con el inicio de un nuevo curso lectivo, entre ellas los amigos.

La amistad es una parte integral de la infancia y el desarrollo de nuestros hijos. Hacer amigos es importante porque les enseña a compartir, a resolver disputas, a interactuar y a dar y recibir impresiones, advertencias y consejos. Sin embargo, los padres sufrimos cada vez que nuestros hijos tienen dificultad en hacer nuevos amigos, se pelean con su mejor amigo o son dejados de lado. Es difícil para los padres saber cuál es nuestro lugar en relación a las amistades de nuestros hijos y cómo y cuándo podemos intervenir en sus relaciones.

“Las amistades ayudan a los niños a crecer emocional y socialmente”, afirma Leslie Blitz, especialista en educación de la escuela Hartshorn, en Nueva Jersey. “Durante esta etapa, los niños aprenden a compartir y a ceder, a cómo ganar o perder de forma adecuada. También aprenden a respetar los puntos de vistas de otros individuos”, añade. Según Blitz, los niños suelen encontrar compañía o consuelo en sus amigos, sea en los fracasos o los éxitos de sus vidas. Sin embargo, la mayoría de los chicos experimenta alguna experiencia dolorosa en relación a un amigo. “Cuando un chico regresa al aula y descubre que su amigo se mudó, no pasó de grado o se trasladó a otro colegio, es importante que los padres lo alienten a hacer nuevas amistades participando en actividades escolares que ayuden a sus hijos a integrarse al grupo”, sigue Blitz.

Según otros especialistas, enseñar a nuestros hijos a respetar a los demás es una buena forma de mantener las amistades. Los niños pueden divertirse sin tener que mandonear a sus amigos. Lo que nuestros hijos ven en el hogar es lo que harán en el futuro. Por eso lo mejor es educar dando el ejemplo. Los padres asimismo deben respetar la personalidad de sus hijos y su gusto en la selección de sus amigos. Los chicos no siempre eligen a sus amigos de la misma forma en que lo hacen sus padres o prefieren relacionarse a otros niños en grupo o individualmente. Abrir las puertas del hogar a sus amistades es otra buena forma de impulsar una buena amistad. Finalmente, es importante enseñarles a los chicos a solucionar conflictos entre amigos constructivamente.

Fuente: serpadres.com

8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori

Cómo cambiar la forma de educación de los hijos hacia un método de educación positiva.

De los errores se aprende. Y es cierto que nunca es tarde para cambiar y transformar los errores en algo positivo. Así que si tú también cometes algún error de educación con tu hijo, estás a tiempo de transformarlos por completo con un simple cambio de actitud.

Para ello nos fijamos en los consejos de una famosa escritora norteamericana sobre la educación y métodos de enseñanza, L.R Knost, cuya filosofía se basa en los  métodos de la escuela Montessori. Aquí tienes los 8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori.

Si hay algo que L.R Knost sepa, es reflexionar sobre la educación de los niños. Está claro que ayuda bastante el haber tenido 6 hijos. La experiencia es un grado, que decía mi abuela, así que cuando alguien con tanta experiencia habla sobre educación, suelo prestar atención.

Laura R. Knost es defensora del método de aprendizaje positivo, a la filosofía de la escuela María Montessori, y a la educación de los hijos desde el afecto. Muchos de nuestros errores como padres, asegura, están relacionados con la forma ‘clásica’ de educación, basada en la autoridad y el castigo. Pero nunca es tarde para cambiar.

En este caso, Laura R. Knost nos habla de cómo podemos cambiar 8 errores de educación con los niños, los más frecuentes. Solo tenemos que cambiar nosotros, como padres, nuestra forma de educar:

1. En lugar de manipular, da ejemplo. Uno de los errores más extendidos entre los padres es la manipulación. ¿Cómo se manipula a un hijo? Por ejemplo, cuando usamos el chantaje afectivo: ‘Si no recoges los juguetes, estaré muy triste’. O bien la amenaza: ‘Si no recoges tus juguetes, te quedarás sin salir’. La propuesta de la escritora es transformar la manipulación en ejemplo. Recoger con los niños los juguetes para que aprendan a hacerlo en una buena opción. Si ellos ven que nosotros también recogemos nuestras cosas, entenderán que es algo que también ellos deben hacer.

2. En lugar de intimidar, invita. Muchos padres hacen un excesivo uso de su autoridad y llegan a intimidar a sus hijos. Para un niño, es como un muro que no se atreve a cruzar. Si en lugar de intimidar, invitas a tu hijo a hacer algo, le estarás tendiendo un puente y además generarás en él mucha más confianza. La confianza genera ese maravilloso efecto de ilusión, autoestima y recompensa. Normalmente, quien da confianza, la recibe. Si invitas a tu hijo a hacer algo en lugar de ordenárselo por la fuerza, responderá de forma positiva.

3. En lugar de avergonzar, dile todo lo que hace bien. No hay nada peor que avergonzar y humillar a un niño. Es como si lanzaras una losa sobre su autoestima y sobre la confianza que siente hacia ti. Luego no te quejes si apenas te cuenta nada y la comunicación con él empeora… Lo mejor, frente a resaltar una y otra vez todo lo que hace mal, confía en él y resalta lo que hace bien. Conseguirás que él cada vez quiera hacer más cosas bien para ganar más alabanzas.

4. En lugar de enfurecerte, alienta. Si en algún momento tu hijo no consigue hacer algo o comete un error, que no sienta tu furia. No le regañes, que no no note que estás frustrado o triste. Lo que debes hacer es mantener la calma y animarle para que vuelva a intentarlo. Genera en él ese sentimiento de superación y perseverancia tan necesarios para aprender y conseguir alcanzar los sueños.

5. En lugar de amenazar, enseña. Está demostrado que los gritos y las amenazas no sirven para nada bueno. Es más, generan en los niños una especie de bloqueo e impiden que aprendan. Enseñar implica todo lo contrario: en lugar de decirle ‘Como no hagas los deberes, te quedarás sin jugar toda la tarde’, enséñale qué ocurre si no hace los deberes: ‘No has hecho los deberes porque preferías ver la televisión, así que no puedes jugar. Tendrás que hacer los deberes’.

6. En lugar de suponer, escucha. A menudo cometemos el error de sacar nuestras propias conclusiones sin ni siquiera escuchar lo que tiene que decirnos nuestro hijo. Para valorar algo que hizo o no hizo, antes hay que escuchar su versión. Así que si un día te encuentras ese jarrón que tanto te gusta hecho añicos, antes de gritarle o castigarle sin más, deja primero que te cuente qué ha ocurrido.

7. En lugar de herir, ayuda. Las palabras pueden ser crueles y agresivas. También los silencios. A veces no medimos la fuerza de lo que decimos a nuestro hijo y terminamos diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos. Las palabras pueden herir, y las heridas no enseñan grandes cosas a los niños. Lo que debemos hacer es respirar muy hondo cuando sintamos ganas de decir a nuestro hijo algo que sabemos que puede herirle, y transformar esas palabras en otras que le sirvan de ayuda. Así, en lugar de decir ese horrible: ‘¿Eres tonto, o qué?’, cambia la frase por un ‘¿Pero por qué hiciste eso? ¿Quieres que te ayude a hacerlo de forma correcta?’.

8. En lugar de castigar, educa. Los castigos en la mayoría de los casos no funcionan. Los niños, a la larga, aprenden a mentir para librarse de ellos. La educación puede funcionar perfectamente sin castigos. Si le das a tu hijo responsabilidades, le enseñas mediante rutinas a respetar una serie de normas, le enseñas mediante el ejemplo y le enseñas a ‘remendar’ sus errores, le estarás educando sin necesidad de castigar.

Cómo es el método de educación basado en la filosofía Montessori

Desde luego, los consejos de esta mamá y abuela no tienen desperdicio. ¿Su filosofía? Se mantiene fiel a los principios básicos de la escuela Montessori:

– Conseguir que el niño sea capaz de ver desde pequeño que es independiente, autónomo, y capaz de lograr por sus propios medios muchísimas cosas.

– Darle responsabilidades a los niños para que se involucren más en todo lo que hacen y sean capaces de entender las consecuencias del acto y efecto de todo lo que hacen.

– Educar desde el cariño y la comprensión.

– Darles libertad a cada niños para seguir su propio ritmo de aprendizaje.

– Potenciar las habilidades individuales de cada niño.

Fuente: guiainfantil.com

La creatividad del preescolar

Carolina Jiménez
carolina.jimenez@listindiario.com
Santo Domingo

La educación preescolar constituye un ciclo de formación de suma importancia para el desarrollo de los niños entre 0 y 6 años de edad. Es una etapa en la que se incrementan habilidades físicas y psicológicas, así como el fomento de creatividad y enseñanzas de autenticidad.

Michelle Díaz, maestra de preescolar, afirma que: “Durante la etapa preescolar es donde se trabajan los elementos más importantes del desarrollo socioemocional y cognitivo de los niños. Las exploraciones sensoriales y las competencias educativas son las que más aportan al proceso estudiantil, convirtiéndose en un ciclo de formación de suma importancia”.

La educación inicial contribuye al desarrollo cognitivo del ser humano, que inicia con una capacidad innata de adaptación al ambiente; consta de una serie de etapas que representan los patrones universales del desarrollo. En cada una de estas la mente del niño desarrolla una nueva forma de operar.

El desarrollo cognitivo está relacionado con el conocimiento: es el proceso por el cual vamos aprendiendo a utilizar la memoria, el lenguaje, la percepción, la resolución de problemas y la planificación.

La maestra explica que existen numerosos estudios que demuestran que el cerebro de los niños en edad preescolar tiene la capacidad de realizar diferentes conexiones cerebrales de manera acumulativa y por etapas. “El maestro de educación inicial tiene una labor muy importante, ya que debe estimular y promover dichas conexiones en su máximo nivel”, agrega.

Sostiene Díaz que, los maestros deben identificar las necesidades de cada uno de sus estudiantes y trabajarlas de manera personalizada para un mejor aprendizaje. “En ocasiones, hay actividades que requieren la participación de grupos grandes, pero también se debe contar con otras de grupos pequeños, donde se pueda trabajar cada necesidad de manera individual”.

Para fomentar el aprendizaje de habilidades y conocimientos que resultan esenciales en esta primera etapa escolar, es importante que en el aula se realicen actividades dinámicas y variadas.

Michelle Díaz, maestra de preescolar.

“El mayor objetivo de un preescolar es guiar a los niños en la construcción socioemocional de sus vidas de manera sana y real. Sin embargo, el curriculum preescolar es completo de acuerdo a las competencias que requiere el Ministerio de Educación. Estas se trabajan a través de investigaciones y exploraciones tanto sensoriales como cognitivas y varían según el nivel y las necesidades de cada estudiante. Se busca estar actualizados con las habilidades del siglo XXI (comunicación, pensamiento crítico, colaboración y creatividad)”, argumenta la maestra.

En cuanto a las actividades para los niños, plantea que insertar objetos en pequeños orificios o trazar líneas puede desarrollar la motora fina. Dentro de las actividades más frecuentes están las habilidades de preescritura, sin importar el nivel con el que se esté trabajando.

Para el profesorado es un reto mantener la atención de los niños, condición previa imprescindible para empezar cualquier actividad escolar.

“Un maestro preescolar debe siempre tener energía para mantener motivados a sus estudiantes durante el proceso de aprendizaje. Siempre realizo con mis estudiantes actividades que respondan a sus intereses y curiosidades, creando una investigación sobre ello, lo cual les permitirá un mayor aprendizaje”, puntualiza Díaz.

Para lograr que el aprendizaje sea continuo, los padres en sus hogares deben asumir la responsabilidad de poner en práctica las enseñanzas que los maestros les imparten a sus hijos. Díaz asegura que: “Siempre es bueno que los maestros tengan una relación abierta con los padres, donde puedan mantenerlos informados sobre los temas y necesidades específicas de sus hijos. Estos por su parte, leerles algún libro relacionado a los temas que se están trabajando en el colegio y sacar un momento del día para realizar actividades. Esta conexión con el hogar, permitirá que los niños puedan tener un aprendizaje significativo y enriquecedor”.

La importancia de la actividad y contacto con la naturaleza en niños y niñas

La potencia del aprendizaje por descubrimiento radica en el contacto directo que niños y niñas tienen con el entorno. A través de la experiencia de sus sentidos vitales, del tacto, el movimiento y el equilibrio, se favorecen las redes y conexiones internas que beneficiarán la óptima maduración biológica, despertando las ganas de aprender y de explorar, facilitando el desarrollo motriz y activando su imaginación a través del juego.

El movimiento corporal coordinado y la alegría de descubrir el mundo con ayuda de todos los sentidos, es un don natural durante la primera infancia. Y cuando esta experiencia se da en relación con otros, aparecen nuevas posibilidades de aprendizaje, respecto de sí mismo y los pares: convivir, explorar juntos, arriesgarse y cuidarse mutuamente.

Relacionarse con la naturaleza, el árbol, el río, los animales, son aspectos connaturales al ser humano y en la medida que se faciliten y amplíen estos vínculos al medio en el cual crecemos, más posibilidades existen que sus beneficios se extiendan a los años que siguen.

La actividad educativa de hoy nos llama a re-crear formas de relación en las cuales potenciemos la vivencia de sentir el esfuerzo y logro junto al placer, disfrutar el ejercicio, la libertad de sentir sabores, olores, sonidos, sensaciones, desafíos y encuentros. En definitiva, desplegar nuestro potencial en juegos donde los materiales e instrumentos seamos nosotros mismos.

Cuando niños y niñas son actores protagónicos, los beneficios se amplían a todas las dimensiones de la vida. La vida activa, sobre todo en contextos naturales, disminuye la falta de interés que pudiese existir en lo relacionado con el aprendizaje de contenidos pedagógicos.

Esto sucede porque permite sentirse parte de un mundo que sólo se construye desde la vivencia directa en espacios y oportunidades de encuentro. En caso contrario, mientras más sedentario permanece, sin necesidad de generar recursos que le presenten nuevas contingencias, nuevos despliegues de sí mismo, se produce un proceso de falta de interés, de acumulación de energías, poco aprendizaje y menos habilidad para la autonomía.

Por lo tanto, en la exploración activa de su entorno, el niño y la niña definen sus posibilidades de desarrollo. El ejercicio, la vida activa y en contacto con la naturaleza, nos entrega la condición de constituirnos en seres humanos reales y generadores de mundo.

Nuestra experiencia

El contacto con la naturaleza en la primera infancia es una huella imborrable, que se guarda como semillas que más adelante germinarán en buenos recuerdos e importantes aprendizajes. Nuestro compromiso como Fundación Caserta es ser un puente que facilita este contacto vital.

Paulita a sus 7 años no podía comprender porqué se sentía tan sola. Tenía una amiga en la escuela, “pero no tanto porque me dice que soy guatona”. Cuando llegaba a su casa, no había más compañía que un plasma que proyectaba las imágenes de dibujos animados una tras otra.

A Matías lo habían echado ya de un colegio y tenía un amplio historial de mala conducta. Sabía que portarse mal era hacer todo aquello que más le gustaba, como correr entre los bancos de la clase, gritar para llamar la atención de sus compañeros y especialmente, subirse a los muros y burlar al inspector del colegio.

Paula y Matías fueron invitados a participar a tres salidas a la naturaleza con su curso, en un cerro aledaño a su comuna. La primera vez nos fue casi imposible hacer que Matías se bajara de un árbol y nos tomó media hora lograr que volviera con nosotros para subir al bus de regreso.

Paulita le temía a todo, si no fuera por que la llevábamos de la mano, caminar en los senderos era para ella similar a una visita al dentista, una verdadera pesadilla.

Había pasado un mes y volvimos al cerro; hicimos varios acuerdos con Matías en los cuales se comprometió a obedecer y especialmente, a no subirse a los árboles. Paulita no quería ir, la llevamos convencida de que la acompañaríamos en el recorrido (y que al regreso habría helado).

Era otoño y el cerro parecía un festival de colores, los niños jugaban a saltar entre las hojas y a encontrar una variedad infinita de insectos que nos traían como trofeos.

Matías no aguantó sus ganas y se subió al mismo árbol que la primera vez. Esta vez le dijimos que como sólo él podía hacerlo, nos contara lo que veía desde arriba. Al regreso del recorrido, dibujó ese paisaje en clase de tecnología. A final de año, su dibujo se había convertido en un mapa lleno de misterios y señaléticas.

Paulita poco a poco fue tomando confianza y nos sorprendió a todos cuando la vimos con un cienpiés entre sus manos a quien le llamó Don Juancho y llevó a vivir a su jardín. Al regreso, en clase de lenguaje los motivamos a escribir sobre la naturaleza.

“Yo pensaba que la naturaleza es algo que está afuera, algo aburrido y verde, como los árboles solamente. Ahora me doy cuenta que la naturaleza es el Juancho, las hojas, la tierra, el sol y todo, yo también soy la naturaleza y por eso, nadie está solo, yo tampoco, ni mi papá”, escribió.

Recomendaciones

La experiencia al aire libre de los niños y niñas debe ser más intensiva que extensiva
No se recomienda la actividad aeróbica (no es necesario agotarlos, sino sólo que interactúen con el entorno)
Ya que su capacidad de asombro es absoluta, en cada rincón encuentran un universo. No es necesario dar la vuelta al mundo para conocerlo todo, en un pequeño espacio podrán aprender muchas cosas.
Hay que evitar la sobre dirección, no hay que tratar de dirigirlos ni de planificar tanto estas salidas (“hoy vamos a llegar a la punta del cerro”).

Ocuparse de los cuidados necesarios para que disfruten esta actividad (bloqueador solar, agua, frutas, etc.).
Se trata fundamentalmente de brindar la posibilidad del encuentro con el entorno en base a los sentidos del tacto, equilibrio, movimiento y experiencia vital.

Fuente: crececontigo.gob.cl

5 frases que no debes decir a tu hijo cuando llora

El lloriqueo es una herramienta que utilizan los niños para llamar la atención sobre los padres. También es una respuesta a las situaciones que no puede controlar o evitar, ya sea tener hambre, sueño o estar cansado.

Estas lágrimas y quejidos pueden resultar desesperantes a los padres y nos puede llevar a cometer errores y decirles cosas equivocadas que pueden dañar su autoestima.

Si tu hijo llora… ¡nunca le digas estas frases! 

1- “No llores” o “deja de llorar de una vez”: con estas frases estamos enseñando a los niños que llorar es malo. Si regañamos a los niños por llorar comenzarán a reprimir sus emociones, a no mostrarlas ni exteriorizarlas, y esto les llevará a ser adultos que no manejan bien sus sentimientos, no sabrá controlar sus emociones. ¿Qué hacer? Es preferible preguntarle por qué llora, darle apoyo, abrazarle y hacerle sentir querido.

2- “Como sigas llorando te voy a dar yo para que llores con razón”: estamos amenazando al niño con un castigo físico, si además lo llevamos a cabo estamos incurriendo en un gran error que es educar con violencia y admitir la agresión como parte de la educación del niño. Estaremos dando pie para que ellos mismos empleen la violencia como respuesta ante determinadas situaciones. ¿Qué hacer? Darle nuestra atención y mostrar que nos preocupa lo que le ocurre, decirle que puede contarnos por qué llora y le ayudaremos a solucionarlo.

3- “Los chicos no lloran”: un mensaje sexista y trasnochado. Llorar no tiene sexo, lloran las niñas, lloran los niños e incluso lloran los adultos. Es la expresión de una emoción que no es mala ni pertenece al sexo masculino o femenino. Frases como “no seas una nena” crea niños que reprimen sus emociones y no las exploran, algo fundamental durante el desarrollo de una persona. ¿Qué hacer? Evitarlas siempre y educar a los niños en la igualdad.

4- “No exageres”: estamos restando valor a las emociones y acontecimientos que pueden hacer llorar a un niño. Si le decimos que no es para tanto lo que les sucede, ya sea que llore por no ir al parque o porque se le rompió su muñeco favorito, estamos lanzando un mensaje. No les estamos dando la comprensión, ni el apoyo que necesitan. Por lo tanto, no acudirán a nosotros cuando les suceda algo. ¿Qué hacer? Ser siempre esos oídos y hombro en el que llorar y poder desahogarse, hacerles saber que pueden contarnos sus problemas y estaremos allí para comprenderles.

5- “Si lloras, vete de mi vista”: lejos de fomentar un vínculo con el niño, estamos creando desapego. Estamos diciendo a los niños que cuando lloran, no pueden recurrir a nosotros, que no estaremos para atenderles o escucharles. ¿Qué hacer? Comprender a los niños, reconocer que su falta de madurez o un mal momento pueden llevarle a tener un berrinche y que lejos de apartarle de nuestro lado, tenemos que acercarle aun más, abrazarle y decirle cuánto le queremos.

Fuente: guiainfantil.com

 

5 ideas para celebrar la llegada del Año Nuevo con los niños

Brindemos con nuestros hijos por la llegada de un nuevo año. Hagámosle ver que todo tiene un principio y un fin, y que depende de nosotros mismos disfrutar del tiempo y convertirlo en una etapa satisfactoria para nosotros y nuestros seres queridos.

De una forma o de otra, todos nos preparamos para dar la bienvenida al año nuevo. Renovamos nuestras ilusiones y nos ponemos manos a la obra para que el nuevo año sea aún mejor.

Ideas para pasar el Año Nuevo con los niños

Para que la Nochevieja sea tan atractiva y tan mágica para tu hijo, no esperes que los punteros del reloj marquen la media noche porque si son muy pequeños, acabarán dormidos.

Lo ideal es que pongas en marcha algunas prácticas para que tu pequeño vea el nuevo año como una gran oportunidad para determinar propósitos, realizar algún cambios o dar alas a sus ilusiones. Puedes hacer que tu hijo se llene de esperanzas, frente al nuevo año que se acerca.

Aquí te dejo algunas ideas para pasar el año nuevo con los niños:

1- Haz un brindis con tus hijos, aunque sea con un vaso de leche, un zumo de frutas o con un champán especial tanto para ellos como para las mujeres embarazadas.

2- Haz un listado de los propósitos de tu hijo para el año nuevo, es decir, qué es lo que espera él aprender. Por ejemplo: ‘En el año nuevo quiero aprender a bañarme, a vestirme o a ponerme los zapatos, solito’, ‘En el año nuevo quiero hacer un deporte’, o ‘En el año nuevo quiero aprender a pintar, a bailar o andar en bicicleta’. Escribir cada deseo en un papelito, cerrarlo y luego hacer un sorteo para conocer qué es lo que va a hacer realidad primero.

3- Hay familias que siguen una costumbre de pasar la nochevieja con una prenda de vestir nueva, si posible de color rojo o blanco. Puede ser un calcetín, una camisa, un calzoncillos o braguitas, etc., desde cuando sea nuevo. Dicen que da muy buena suerte empezar el año nuevo con algo nuevo.

4- Antes de que se termine el año, lleva a tu hijo a la cocina y prepara con él un bizcocho de bienvenida al año nuevo. Hagan un bizcocho normal y luego lo decoráis con los números del año nuevo, hechos con fideos de colores o de chocolate, de lacasitos, de bolitas doradas o plateadas, de estrellitas azucaradas, etc. También pueden preparar divertidos canapés con pan de molde, con jamón y queso recortados con los números del año nuevo.

5- Antes de que se termine el año, no te olvides de enseñar a tu hijo a dar las gracias por todo lo bueno que le ha pasado en el año que se acaba. Agradezcan, por ejemplo, por el nacimiento de un hermanito, por las buenas notas escolares, por los amigos, por algún viaje que habéis hecho, y por lo que creáis conveniente. Lo importante es que los niños den la bienvenida al año nuevo como se merece.

Fuente: guiainfantil.com

Los seis deportes más beneficiosos para los niños

El ejercicio físico favorece el desarrollo de la coordinación, de la musculatura y del compañerismo

Lunes, natación; martes, judo; miércoles, waterpolo; jueves, baloncesto; y viernes, fútbol. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 42 millones de niños padecen sobrepeso a nivel global y el 83% de los mismos se concentra en países desarrollados. El registro de la obesidad y el sobrepeso infantil está llegando a cotas epidemiológicas en todo el mundo. Por este motivo, realizar actividades deportivas durante 60 minutos, como mínimo, al día es la principal recomendación de la OMS para combatir lo que parece ser la epidemia del siglo XXI en niños y adolescentes de entre 5 y 17 años. Desde hace más de 35 años los Brains International Schools, institución pionera de la vanguardia educativa, promueve la práctica deportiva diaria en todas sus etapas estudiantiles para fomentar el desarrollo de las diferentes aptitudes de los alumnos.

El deporte tiene múltiples beneficios para los jóvenes, tanto a corto como a largo plazo, ya que ayuda a aumentar la flexibilidad, tener una buena postura corporal y potencia el crecimiento, además de favorecer la integración y las habilidades sociales de los niños. Pero ¿qué deportes deben practicar nuestros hijos?

«Es importante que el niño o el adolescente haga el deporte que le guste y que se encuentre cómodo practicándolo», explica Miguel Ángel López, jefe del departamento de Educación Física de Primaria en Brains International Schools. «Pero no debemos olvidar que nuestra obligación es enseñarles a disfrutar de actividades físicas variadas para potenciar el desarrollo de diferentes partes de su cuerpo pero también para favorecer su bienestar mental y emocional», añade.

1) Natación. Entendido como uno de los deportes más completos de todos, ya que se ejercitan todos los músculos del cuerpo, aumenta la flexibilidad y corrige los problemas posturales, siempre y cuando se realice correctamente. Además, el entorno acuático y cálido del agua relaja tanto el cuerpo como la mente, disminuyendo considerablemente la ansiedad y el estrés. Además, su alto nivel de complejidad técnica fomenta el espíritu de superación entre los alumnos

2) Baloncesto. Al ser un deporte que se puede practicar tanto al aire libre como en pista cubierta, permite disfrutar de él los 365 días del año sin importar la estación. En cuanto a sus beneficios, el baloncesto mejora la concentración y desarrolla de forma notable la agilidad, la coordinación y los reflejos. Asimismo, los valores del respeto y la tolerancia están presentes en este deporte de equipo que fomenta el espíritu de cooperación y el trabajo en equipo entre los alumnos.

3) Judo. Este arte marcial milenario procedente de Japón significa “camino de flexibilidad” y es una de las disciplinas de combate más extendidas a nivel mundial. Sus principios de defensa y autocontrol favorecen la capacidad de toma de decisiones, por no olvidar que permite una educación física integral, mejorando de la coordinación, el equilibrio y la rapidez de reacción antes cualquier estímulo físico ajeno.

4) Waterpolo. El waterpolo es la solución perfecta si a nuestros hijos la natación les parece aburrida y prefieren los deportes de equipo. Creado en 1870 en Inglaterra como una versión acuática del fútbol, mejora la residencia cardiopulmonar, estimula la circulación sanguínea, mantiene la presión arterial estable y disminuye las probabilidades de sufrir enfermedades del corazón. Además, fomenta el desarrollo de habilidades físicas y psíquicas ya que requiere una buena conducción de la pelota y una gran destreza mental por la complicación añadida que supone jugar en el agua.

5) Fútbol. El deporte rey por excelencia y popularidad desarrolla la capacidad de atención, la capacidad lógica al pensar en la mejor jugada posible y la visión periférica, los niños aprenden a observar y analizar lo que ocurre a su alrededor. A los beneficios del fútbol hay que añadir el compañerismo, en el plano psicológico, y el aumento de la resistencia aeróbica, la velocidad y la potencia muscular de las piernas así como la densidad ósea en el fémur, en el plano físico.

6) Escalada. La escalada deportiva tiene un alto poder pedagógico ya que ayuda a superar los miedos y desarrolla un espíritu de compañerismo y responsabilidad sin igual debido a la constante toma de decisiones, favoreciendo así al proceso cognitivo de niños y jóvenes. A nivel físico, mejora la coordinación, la flexibilidad y el equilibrio, sin contar con la fuerza en piernas y brazos.

7) Ajedrez. El ajedrez es también una disciplina que aunque se asocia a la vida sedentaria tiene múltiples beneficios. El niño que practica el ajedrez desarrolla una capacidad crítica, una visión estratégica y una agilidad mental sin parangón. Ayuda a ejercitar la memoria, ya que el aprendizaje se realiza a través de la repetición de movimientos, y potencia el pensamiento empático al considerar los posibles movimientos del contrincante.

«El deporte no solo es una buena manera de que los niños realicen actividades físicas, sino que también es una buena herramienta de educación. Además, enseña a los niños reglas, que más tarde incorporan a su rutina y aplican en el ámbito familiar o en el colegio. La práctica deportiva ya sea individual o en grupo ayuda a trasmitir valores como el compañerismo y el respeto, principios esenciales para el adecuado desarrollo de un alumno», concluye Fernando Lozano, jefe del departamento de Educación Física de Secundaria y Bachillerato en Brains International Schools.

Fuente: abc.es

5 tips para darle a tus hijos unas navidades que nunca olvidarán

La navidad es una temporada especial para millones de seres humanos alrededor del mundo, y en especial para los niños. Pero, ¿es posible hacerla aún más especial para tus hijos? Si Santa es capaz de traerle regalos a todos los niños del mundo desde el Polo Norte en una sola noche, entonces todo es posible. Solo tienes que adornar esta hermosa época con detalles e ideas que hagan la diferencia como por ejemplo… Ya te cuento a continuación.

1. Disfruta el espíritu navideño fuera de casa

La experiencia navideña puede calar más hondo en la memoria de los más pequeños si trasciende más allá del arbolito de navidad y las paredes del hogar. Una buena forma de hacer esto es aprovechando los descuentos y llevarlos a eventos relacionados con esta festividad como el espectáculo de Disney On Ice o cualquier otra celebración de ese tipo.

2. Extiende la decoración navideña de tu casa

Haz algo diferente con respecto a la decoración de tu casa para esta fecha. Atrévete a extender la decoración más allá de la guirnalda y el tradicional. Puedes forrar las puertas de la casa con papel de regalo temático de navidad, incluso puedes hacer lo mismo con el interior de tu auto, esto ayudará a que tus chicos se sumerjan 100% en la navidad.

3. Sorpréndelos

En vez de recibir los juguetes en el arbolito de navidad como es tradición, podrían recibir una agradable sorpresa al despertar y encontrar todos los regalos al pie de su cama. Esto les hará sentirse especiales, ya que Santa se tomó el trabajo de llevarles los regalos hasta su cama, sobre todo si entre los regalos se encuentra algún juguete especial que han estado esperando por mucho tiempo.

4. Santa les escribe de vuelta

Muchos niños le escriben una carta a Santa con antelación para pedirle los juguetes y regalos que desean. Pero una carta de respuesta de puño y letra del mismísimo Santa Claus explicando por qué trajo (o no pudo traer) este o aquel regalo puede convertirse en una sorpresa inolvidable. Y si esto llegase a ocurrir, puedes sugerirle a tu hijo que le escriba una segunda carta a Santa agradeciéndole personalmente.

5. Navidad con sabor latino

Todo lo que tienes que hacer es incorporar una piñata el día de la fiesta y tus niños estarán más que felices de hacer algo diferente para esta celebración.

6. Practica la solidaridad

Es bueno recibir regalos y compartir en familia, pero la navidad también puede ser la oportunidad perfecta para enseñarle a tus hijos la empatía y la caridad hacia los demás. Compra algunos juguetes extra y junto a tu hijo dáselo a algún pariente o vecino con menos facilidades económicas. No tiene que ser algo caro o sofisticado, puede ser algún juguete comprado en un mercado local e incluso una manualidad o algo hecho por ustedes mismos. Lo importante es el acto de dar a los demás durante esta temporada festiva.

Fuente: vix.com

8 consejos para ayudar a los niños con dificultades sociales a lidiar con la temporada de fiestas

Los eventos decembrinos se supone que son divertidos. Pero para los niños que tienen dificultades con las habilidades sociales pueden significar un reto y crear estrés. Utilice estos 8 consejos simples para ayudar a su hija a superar exitosamente esta temporada de socialización.

1- Practique los saludos y las despedidas

Mientras más practique con su hijo, más sencillo será para él decir las palabras correctas cuando las necesite. No tiene que decir demasiado: “Hola, ¡me da gusto verlo!” y “gracias por invitarme, la pasé muy bien”, por lo general son suficiente. Recuérdele que vea a las personas a los ojos y que si extienden su brazo, significa que desean estrechar su mano.

2- Diga a su hijo qué podría pasar

Hágale saber a su hijo cómo transcurrirá el día (si no está seguro, pregunte a sus invitados con anticipación). Usted podría decir algo como: “Cuando lleguemos allá, los niños estarán mirando el juego de fútbol o jugando en el piso de abajo. Después de una hora, cenaremos. Los niños se sentarán en su propia mesa. Después comeremos el postre y luego regresaremos a casa”. Su hijo se sentirá más relajado si sabe lo que sucederá. Además, podrían proponer maneras para manejar ciertas situaciones.

3- Escriba algunas frases para iniciar conversaciones

Ayude a su hijo a desarrollar algunas preguntas generales para comenzar a hablar con otros niños. Él podría preguntar: “¿Practicas algún deporte?” o “¿qué programas de TV te gusta ver?”. Con niños mayores, proponga hablar de noticias de deportes o celebridades acerca de las que pueda hablar.

4- Ayude a su hijo a integrarse al grupo

Antes de que usted comience a socializar con los adultos, ayude a su hijo a integrarse al grupo. Si los niños están jugando fútbol y a su hijo no le gusta ese juego, pregunte si necesitan una persona que anote el puntaje. O si es un juego que a él le agrada, ayúdelo a que participe diciendo algo como: “A Juan también le gustaría jugar. ¿Hay espacio para otro jugador?”.

5- Juego de roles para abrir los regalos

Si ocurrirá un intercambio de regalos, practique con su hijo abrir regalos y a dar las gracias. Represente diferentes situaciones: no le gusta el regalo, ya lo tiene o a él le encanta. Pueden turnarse para actuar cómo sonar agradecido sin importar lo que reciba.

6- Ayude a su hijo a conversar con adultos

Es natural que, en las reuniones de las festividades, los adultos le pregunten a su hijo qué tal le va. Puede que a los niños con dificultades sociales no les guste hablar sobre la escuela ni les sea fácil hablar sobre sus logros. Proponga a su hijo que diga algo positivo para responder esas preguntas. Por ejemplo, “¿por qué no le cuentas a la tía Emma cómo entrenaste a nuestro nuevo cachorro?”.

7- Explique las funciones de los anfitriones

Tener la reunión en su casa puede ser una ventaja. Puede que su hijo se sienta más cómodo en su propio terreno. Quizás quiera asignarle una tarea, como abrir la puerta y mostrar a los invitados dónde colocar sus abrigos. Recuérdele que permita que los invitados escojan la película o el juego que deseen. Y si es un evento para adultos, considere dejar que se vaya a su habitación después de saludar. Si él ya ha asistido a varios eventos durante las festividades, puede permitirle que se ausente en uno.

8- Señale lo que su hija hizo bien

Si hizo un buen trabajo dando las gracias o actuó apropiadamente durante una conversación con sus primos, hágale saber que usted se dio cuenta. El reconocimiento puede ser muy importante, y le dará más seguridad para cuando asista al siguiente evento de las festividades.

Fuente: understood.org

 

El buen trato

Carolina Jiménez
carolina.jimenez@listindiario.com
Santo Domingo

Los valores humanos conducen hacia una mejor sociedad sin distinción de raza o cultura. Permiten una libre convivencia en el mundo con las demás personas.

La clave para un ser humano sentirse bien con sí mismo y con los demás, no está en la abundancia económica o material que pueda tener, ni siquiera en su belleza física. Sino más bien, en los buenos valores que conserva dentro de su corazón y transmite a quienes están a su alrededor.

Cuando se experimenta un buen trato hacia los demás, podemos asegurar que en la mayoría de casos seremos tratados de la misma forma. Ese bienestar nos puede cambiar el día, mejorar nuestro ánimo y nuestras decisiones e impulsarnos a extender a otros ese mismo estado.

El buen trato es un hábito que produce paz y es contagioso, tiene el poder de “desarmar corazones”; en otras palabras, la cortesía tiene la capacidad de liberar las emociones negativas, pues ante un gesto gentil, la otra persona se puede tranquilizar. Es la amabilidad una fórmula para conseguir la calma en un momento hostil, evitando así una posible conducta negativa. En su efecto multiplicador, se convierte en un valor fundamental de la cohesión social al crear sociedades más justas, pacíficas, solidarias, respetuosas y educadas.

El buen trato significa ser amable con los demás; aceptarlos como son, sin juzgarlos y comprendiéndolos tratando de ponerse en su lugar.

Educar en el buen trato

Expertos afirman que “ofrecerles a los niños, independientemente de la situación social de cada familia, el afecto, el apoyo y la seguridad necesaria para su perfecto desarrollo, puede conseguir seres humanos equilibrados, tolerantes y capaces de comprender y desarrollar su sentimiento de empatía con el resto de sus compañeros”.

  • Un gesto de amor: es uno de los actos más sublimes y epeciales del buen trato.
  • Una sonrisa: alegra el alma y puede cambiar el día de una persona positivamente.
¿Cómo mostrar buen trato a los demás?

Ofreciéndoles una sonrisa, un trato cálido, una atención, un saludo y siendo cortés. Según Andrés Ocádiz: “Este tipo de detalles es el que cambia rostros y alegra atmósferas enteras. Las relaciones se estrechan. Las sonrisas se multiplican. El trabajo se disfruta. El corazón rejuvenece. Se acrecienta el deseo de compartir el tiempo, porque la gente se siente tratada con el respeto y la dignidad que merecen. Y todo esto depende tan sólo de un sencillo «buenos días»”.

De acuerdo a la Fundación Humanismo y Ciencia, el decálogo de la amabilidad es el siguiente:

1-Procura reconocer y respetar los derechos y los méritos de los demás, y aceptar sus formas de pensar, aunque sean distintas de las tuyas.

2-Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te trataran a ti.

3-Procura ser complaciente con los que te rodean cuando te piden un favor o solicitan tu ayuda.

4-Utiliza palabras como gracias, perdón, por favor, que te facilitarán y harán más agradable tu relación con los demás.

5-Intenta ver en cada persona lo mejor de ella. Seguro que lo encontrarás y te sorprenderá.

6-Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas. Trata a los demás con toda la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.

7-Acostúmbrate a sonreír. Muéstrate solidario, optimista y colaborador con las personas con las que convives.

8-Piensa que si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos todos seremos mucho más felices.

9-Trata de analizarte y observa si, cuando eres amable o afectuoso con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.

10-Comprueba cuántas horas al día estás de buen humor. Si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más amable.