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Las 11 claves para criar a un niño feminista

Un grupo de psicólogos, neurocientíficos y economistas tienen claras las once claves educativas para crear a niños feministas. Están dirigidas a aquellos padres que quieran educar a sus hijos para ser libres y seguros para perseguir sus sueños sin las barreras de los roles de género.

1. Déjale expresar, déjale llorar

Está demostrado que tanto los niños como las niñas lloran con la misma frecuencia, pero a partir de los cinco años a los niños les coartan a la hora de expresar sus sentimientos. Es muy importante proporcionarles una variedad completa de emociones en todas sus sus etapas madurativas en las que, sin miedo, puedan distinguir entre la rabia y el enfado, entre el dolor emocional y la necesidad de pedir ayuda.

2. Facilítale modelos a seguir

Los estudios revelan que los niños son muy receptivos a los modelos externos. Por lo tanto, poder proporcionarles modelos masculinos y femeninos ejemplares serán de gran ayuda.

3. Enséñale a cuidar a otros

Desde pequeños tenemos que inculcarles este valor tan importante. Habitualmente, son las mujeres las que cuidan a los niños o ancianos. Debemos hablarles a los niños de cómo los hombres también pueden llevar el trabajo y la familia (o solo la familia) y cómo se espera que los hijos cuiden a su padre o madre u otros familiares cuando estos no puedan valerse por sí mismos.

4. Comparte el trabajo

Recuerda que tus hijos no te escuchan, pero te están observando todo el día. Así que debes romper en casa los roles de género y mostrarles que los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños se llevan a cabo entre papá y mamá.

5. Enséñale a hacerse cargo de sí mismo

Es muy común que en una casa donde hay niña y niño, a la niña se le otorgan tareas de la casa como algo de deber natural y en el caso de ellos solo si son remuneradas. Este concepto tan anticuado tenemos que cambiarlo para convertir a nuestros hijos en personas independientes capaces de limpiar, cocinar y cuidarse (y todas esas competencias que, de sobra, conocen muchas hijas).

6. Incítalo a que tenga amigas

Es habitual ver cómo en las escuelas los grupos ya se forman en torno al género, pero debemos ayudar a romper este estereotipo. Estudios afirman que los niños que juegan con amigos del sexo opuesto aprenden a comunicarse y solucionar problemas de mejor manera.

7. Enséñales que “no es no”

Desde pequeños tenemos que enseñarles el poder de esta palabra. Enséñales que antes de tocar el cuerpo de otro niños le pidan permiso y, por tu parte, deja de hacerles cosquillas cuando él diga “no” o “basta”.

8. Déjalo ser él mismo

Hace más de 50 años que se separaron los productos o juguetes para niñas o para niños: coches para ellos y muñecas para ellas, color azul para él y el rosa para ella.Muchos padres desde pequeños les someten a estas diferencias, así que es normal que cuando el niño tome conciencia acabe posicionado en esta diferenciación. Así que déjale elegir y ofrécele la posibilidad, desde pequeño, de tener todo tipo de juguetes y llevar cualquier color. La mejorar manera de empoderar a tu hijo para que elija quién y cómo quiere ser.

9. Pronúnciate cuando alguien sea intolerante

Recuerda que la típica frase “son niños” no es forma de justificar una mala conducta. Sé duro cuando veas a tus hijos comportándose de manera inapropiada y nunca lo justifiques por su rol de género.

10. Nunca uses la palabra niña con desprecio o de manera despectiva

Las bromas sexistas son muy peligrosas a ciertas edades. No dejes que tu niño diga frases como “corre como una niña” o “pareces mariquita”. Sin darnos cuenta, muchas veces los padres inculcan conductas misóginas a los niños para protegerlos de las burlas. Cambia el rol y dale herramientas para que defiendan la libertad.

11. Léele historias en las que la protagonistas sean mujeres y niñas

Rompe con el estereotipo del hombre que salva al mundo y la mujer que necesita ser salvada. A partir de los tres años ya empiezan a entender los estereotipos, por lo tanto, usa también lecturas en las que las mujeres sean las protagonistas.

Fuente: mihumu.es

Los problemas de lectura más comunes en niños

La lectura es el proceso por el cual se produce una decodificación, significación y comprensión de cierta información reflejada en un soporte y que se transmite a través de algún código, generalmente el lenguaje.

En ocasiones, este proceso de lectura y escritura no se desarrolla como debería, lo que podría deberse a diferentes causas, como factores ambientales, metodología de enseñanza inadecuada y problemas de lenguaje o de habla, entre otros. ¿Cuáles son los problemas más comunes que se dan cuando el niño está aprendiendo a leer?

¿Cómo se adquiere la lectura?

La adquisición de la lectura requiere de un aprendizaje que pasa por una serie de etapas:

1. Logográfica: el niño en este periodo el niño es capaz de reconocer escrituras conocidas de forma global, es decir, logos. Ejemplo: Sabe reconocer el logo de ciertas marcas.

2. Alfabética: durante esta etapa el niño comienza a comprender el principio alfabético y a asociar el grafema con el fonema correspondiente. Este estadio se conoce como la etapa de codificación fonológica, en la cual el niño lee por fonemas o sílabas.

3. Ortográfica: en esta fase, el niño es capaz de reconocer patrones ortográficos necesarios para llegar a adquirir una lectura fluida.  El niño empieza a reconocer grupos de letras y palabras con solo un golpe de vista.

Algunos autores añaden una cuarta etapa, que sería la siguiente:

4. Fluida-expresiva: en este momento, el niño es capaz de leer un texto, atendiendo a la puntuación, expresión y contexto.

Problemas durante el aprendizaje de la lectura

Retraso lector: se puede definir como un desfase en el desarrollo en la adquisición de la lectura y la escritura que aparece generalmente en niños entre 6 y 8 años sin que presenten ningún tipo de patología. Se manifiesta como una demora en la adquisición de habilidades y aptitudes necesarias para leer y escribir.

Dislexia: supone dificultades a la hora de aprender a leer por los métodos convencionales de instrucción, a pesar de que el niño presenta un nivel de inteligencia normal y adecuadas condiciones socio-culturales.

Disortografía: es el conjunto de errores de escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía.

Disgrafía: es un trastorno de tipo funcional que afecta a la escritura en lo relativo al trazado o la grafía.

¿Cómo detectar un retraso en la lectura en los niños?

Para poder diagnosticar estos aspectos, debemos atender a una serie de factores: ausencia de problemas de visión y de audición, ausencia de problemas físicos que puedan repercutir en la lectura, ausencia de desórdenes emocionales o neurológicos y cociente intelectual normal

Para considerar que puede existir una afectación en este aspecto debemos encontrar: deterioro en la lectura y rendimiento en este aspecto significativamente inferior al esperado en relación a sus características personales y escolares.

Fuente: guiainfantil.com

Cuánto tiempo puede prestar atención un niño

La atención es la habilidad de fijar nuestros sentidos en un estímulo durante un intervalo determinado de tiempo ignorando todo lo demás. La atención es necesaria para la concentración y para el aprendizaje. No podemos aprender nada si no le prestamos atención.

El proceso de la atención

Los niños y niñas desde que nacen atenderán a aquellos estímulos que les resulten novedosos e interesantes, hasta que se aburren o cansan de ese estímulo y pasan a fijar su atención en otra cosa.

Los ambientes que rodean a los niños y niñas hoy en día, están cargados de estímulos atractivos, en ciertas ocasiones aparece una sobreestimulación. Esto hace que quieran prestar atención a todo y pasen de un estímulo a otro sin apenas tiempo para ello. La consecuencia de todo esto, es que no desarrollan la capacidad de atención, su mente no tiene el hábito de prestar atención detenidamente durante un determinado intervalo de tiempo. Y la cosa se complica cuando los estímulos a los que queremos que atiendan (las tareas escolares), resultan menos atractivos que otros que les rodean.

La capacidad de atención se puede entrenar, es importante desarrollar la creación de un hábito atencional, que les permita detenerse el tiempo suficiente en un estímulo determinado. Esta capacidad les ayudará a centrarse en aquellos estímulos o tareas menos atractivos y es la base de su capacidad de concentración y de sus aprendizajes.

capacidad de atención

Durante cuánto tiempo puede prestar atención un niño/a

La capacidad de atención se va desarrollando a medida que se produce el desarrollo cognitivo del niño/a. Es importante conocer los tiempos medios de cada etapa, para no exigir demasiado a los pequeños. Exigir periodos de atención y/o concentración demasiado largos puede resultar contraproducente, ya que biológicamente no están preparados. En lugar de crear el hábito, lo que hacemos es crear una tensión innecesaria para todos y se tenderá al abandono del hábito.

Como tiempos medios, teniendo en cuenta las variaciones individuales que presentará cada niño/a, podemos mencionar los siguientes:

  • 0 a 1 año: 2 a 3 minutos.
  • 1 a 2 años: 7 a 8 minutos.
  • 2 a 3 años: hasta 10 minutos.
  • 3 a 4 años: hasta 15 minutos.
  • 4 a 5 años: hasta 20 minutos.
  • 5 a 6 años: hasta 25 minutos.
  • 6 a 8 años: hasta 30 minutos.
  • 8 a 10 años: hasta 45 minutos.
  • 10 a 12 años: hasta 55 minutos.
  • 12 años en adelante: hasta 1 hora.

Lo habitual en cualquier persona adulta es comenzar a distraerse a partir de 1 hora prestando atención a algo. Dependerá de las circunstancias, contexto y otros estímulos. Es importante conocer estos tiempos para organizar el estudio en función de los mimos, estableciendo periodos de descanso.

Consejos para entrenar la capacidad de atención en los niños y niñas

  1. Observa al pequeño e identifica el momento del día en el que está más predispuesto a la concentración. Elige un momento en el que los pequeños estén alerta y con energía (evita por la noche o primera hora de la mañana). Estos momentos serán los adecuados para entrenar el hábito de la atención.
  2. Encuentra un espacio adecuado para trabajar la atención. Libre de distracciones y confortable.
  3. Empieza por actividades que requieran estar sentado y un trabajo intelectual,  que le interesen. Comenzaremos a entrenar el hábito por aquellos estímulos a los que atiende de forma natural, puede ser dibujar, leer, recortar, puzzles, etc… algún tema que llame su atención (personaje, coches, deportes, dibujos animados, etc.). Haz que realice la actividad y evite cualquier distracción (tele, ruidos, etc.), ya que si la actividad le interesa, si no aparece otro estímulo se quedará enganchando y aumentará sin darse cuenta y sin esfuerzo su capacidad de atención.
  4. Entrena la capacidad de atención con estímulos auditivos, para ellos son más atractivos y les requieren menos esfuerzo. Puedes usar audio cuentos o leerle tú, hazle escuchar el cuento completo y luego le preguntas sobre el mismo. Aumentaremos la duración de los cuentos poco a poco.
  5. Organiza sus tareas. Para ello divídelas en partes y distribuye tiempos. Los tiempos deben ser cumplidos, por ello es conveniente no excedernos en su duración (si le pedimos que esté 15 minutos realizando una tarea, tiene que aguantar ese tiempo). Poco  a poco iremos aumentando el tiempo de atención.
  6. Intercala descansos entre actividades.
  7. Refuerza cuando esté prestando atención y cuando haya cumplido con los tiempos previstos de atención.
  8. Estimula a terminar lo que ha comenzado. A veces abandonan porque se descentran, es importante que termine aunque tenga que hacer un descanso.

Fuente: educayaprende.com

Cómo ayudar a tu hijo a superar la timidez

La timidez es un rasgo de carácter en parte heredado y en parte aprendido. Si desde pequeño se siente querido y motivado irá adquiriendo más seguridad y aprenderá a relacionarse mejor.

El bebé empieza a desarrollarse socialmente en el momento en que es capaz de interactuar con otras personas; los llantos con los que se comunica desde que nace y la sonrisa social de los 4 meses son pruebas concluyentes de ello.

A través de estas formas tan rudimentarias de expresión comienza a dar muestras de su “carácter”.

Y es evidente que hay unos bebés que son más retraídos que otros: lloran o hacen pucheros cuando los coge alguien que no es su mamá, ponen caras raras a los vecinos, no quieren quedarse con los abuelos o con los tíos…

Pero la timidez es un estilo de funcionamiento multifactorial, en el que influye lo heredado y lo aprendido. De hecho este rasgo, como tal, no aparece hasta los 2 años, cuando el niño empieza a ser consciente de que los demás evalúan sus acciones, pueden darse cuenta de sus errores e incluso reírse de él.

Este descubrimiento hace que se sienta incómodo, sobre todo ante personas o situaciones nuevas que perturban su entorno familiar, que tanta seguridad le proporciona. Su manera de enfrentarse a estas realidades “complicadas” puede hacer aflorar los primeros signos de retraimiento o timidez.

Con 3 o 4 años el niño confiere mucha importancia a la opinión de los demás. Es fundamental prestar atención al rol social que asume entonces, para evitar posibles problemas de comportamiento en el futuro.

La influencia del ambiente

Además del carácter, tanto la educación como el ejemplo que el niño recibe en casa influyen en su grado de extroversión/introversión.

En este sentido, si se le educa en un contexto seguro, en el que se sienta querido y motivado y en el que tenga claro dónde están los límites, se sentirá más preparado para ser autónomo y relacionarse mejor.

En cambio, si desde pequeño se le regaña o castiga a menudo sin explicarle el porqué de las regañinas, la consecuencia puede ser que se retraiga y le cueste tomar la iniciativa para afrontar retos, como acercarse a jugar con niños que no conoce.

Del mismo modo, aunque es necesario animarle a intentar nuevos logros, exigirle con frecuencia algo para lo que no está preparado puede llegar a convencerle de que nada le sale bien, lo que le hará más dependiente y menos dispuesto a lanzarse “al exterior”.

Por otro lado, acontecimientos como la llegada de un hermanito también pueden influir en la confianza que tenga en sí mismo y en su actitud hacia los demás. Pero si le ayudamos a entenderlos y le demostramos que le queremos igual que antes, saldrá reforzado de ellos.

Además, como el comportamiento del niño varía también en función del contexto y de las expectativas que tienen sobre él las personas de ese entorno, es posible que sea atrevido en casa e inhibido en el colegio, o viceversa (reservará el comportamiento extrovertido para el entorno en el que se sienta más libre y valorado).

Le asusta salirse de la norma

Cuando la timidez aparece, el niño empieza a presentar dificultades de relación con los adultos y con sus iguales (no le apetece ir al parque, le cuesta hablar con otros niños en el cole…).

De repente se niega a hacer cosas que antes no le planteaban problemas y teme iniciar actividades nuevas. Huye de los desconocidos y se “pega” (literalmente) a su persona de referencia cuando está en un ambiente que le resulta ajeno. Como no se siente seguro, busca el reconocimiento de los otros y le asusta salirse de la norma y no saber cómo actuar.

Por lo general, a medida que el pequeño va madurando aprende a relacionarse mejor y este tipo de sentimientos se reducen o pierden intensidad.

Sin embargo, en algunos casos se mantienen e incluso se intensifican, algo que puede agravarse si el niño tiene poca destreza en alguna faceta concreta y esto le lleva a formarse una idea negativa de sí mismo.

Cuando esto ocurre, al crecer va siendo más consciente de lo que se pierde por no hacer lo que le gustaría (asistir a un cumpleaños, acercarse a sus compañeros en el recreo…). Y esta sensación le genera sufrimiento.

Fuente:  bbmundo.com

Qué hacer si tu hijo quiere todo lo que ve

Tu hijo no tiene paciencia, quiere las cosas al instante. Si no lo obtiene en el momento se vuelve insoportable, ¿Qué puedes hacer?”  En esta entrada te ofrezco unas pautas para manejar esta situación.

1. En qué consiste el problema

Tal y como se describe en el ejemplo, el niño o la niña pide algo y lo quiere ya: aquí y ahora. Si no se atiende su demanda la reacción puede ir desde la frustración, la protesta, el llanto o la rabietaa conductas más agresivas, como romper cosas o insultar a los padres.

2. Por qué se produce

Es una conducta aprendida. El niño o la niña ha ido aprendiendo que al pedir las cosas no se aplazaba su petición. Además, ha aprendido con el paso del tiempo que si reacciona negativamente (llorando, enrabietándose o amenazando…) los padres responden con más prontitud y premura.

3. Qué contribuye

El temperamento más fuerte, la impaciencia o la poca capacidad de tolerar frustaciones pueden ser características que los niños tengan asociadas.

Padres con pautas inadecuadas, como responder demasiado pronto a sus demandas o con poca capacidad de decir “no” a sus hijos, también suelen empeorar las situaciones.

4. Qué se puede hacer

En primer lugar, deben estar mentalizados de la importancia de corregir esta conducta. Es claramente inadecuada y si no la corrigen las consecuencias para el chico o la chica serán peores: no se corrige con el tiempo. Hasta que no estén mentalizados y decididos no hagan nada: en la modificación del comportamiento actuar “a medias” es peor que no hacer nada.

La estrategia general sería “deshacer” el camino aprendido y enseñarle a aplazar las cosas y tolerar las pequeñas frustraciones. Algunas pautas que deberían seguir:

1º. No responda inmediatamente

Comience por aplazar un poco de tiempo las demandas que habitualmente le hace su hijo o hija. Si hasta ahora respondía inmediantamente, ahora deje transcurrir un poco más de tiempo, aunque solo sean unos segundos.

2º. Ignorar las conductas inadecuadas

Ignore sus protestas y quejas. Cuando comience a aplazar el tiempo de respuesta, aumentarán las quejas. Hágase fuerte e intente mantener el tiempo que se ha marcado.

3º. No cambie su decisión

No acelere la respuesta si el niño o la niña reacciona negativamente con más fuerza.

4º. Indique cuándo va a cumplir la petición

En algunas peticiones indíquele cuando las va a cumplir. Si su hijo le pide que le prepare un bocadillo, por ejemplo,  puede indicarle cuándo lo va a hacer: “te lo haré cuando termine de arreglarme el pelo“, e ignore sus protestas. No cambie su decisión por la reacción negativa del niño.

5º. Plantearle metas a medio plazo

Poco a poco enséñele a plantearse metas a medio o largo plazo. Por ejemplo, el ahorro puede ser una buena medida para aprender que las cosas necesitan un tiempo.

6º. Reforzar positivamente la colaboración

Toda colaboración y capacidad de espera, se le debe reconocer y elogiar.

5º. Recuerde

No olvide que es un proceso lento: hay que “desaprender” una conducta inadecuada y enseñar una nueva forma de comportarse. Para ello les he propuesto seis pautas:

  1. No responda inmediatamente.
  2. Ignore las conductas inadecuadas.
  3. No cambie su decisión por la reacción negativa
  4. Indíquele cuándo va a cumplir la petición
  5. Plantée metas a medio plazo
  6. Refuerce positivamente la colaboración

Por tanto, no sean impacientes en conseguirlo, la clave puede estar en la constancia y en avanzar en pequeños pasos. ¡MUCHO ÁNIMO!

Fuente: familiaycole.com

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

Cuando el niño lleva siempre la contraria

“Mi hijo no para de llevarme la contraria y está consumiendo mi paciencia”. Esta es una afirmación muy común entre muchos padres. Sobre todo, entre padres cuyos hijos tienen edades comprendidas entre 2 y 4 años. Aunque también es una situación que se da cuando los niños comienzan la escuela.

Este tipo de comportamiento de los hijos tiene un paralelismo con la adolescencia. Por eso, a este periodo se suele llamar: “la adolescencia infantil” y convive con el periodo de rabietas.

Por qué llevan los niños la contraria

– En esta época de contradicción el niño lo que quiere es ser independiente y tomar decisiones por sí mismo.

– Esta actitud desafiante se da con más probabilidad cuando están cansados, tienen hambre, sufren estrés o están alterados.

– Este tipo de comportamiento es a menudo una parte normal del desarrollo en los niños pequeños. Por ejemplo: sólo se muestre desafiante con la persona más próxima a él, o quizás sólo es que se siente tratado injustamente y lleva la contraria a los adultos para hacerles ver cómo se siente e incluso no se siente bien en el entorno de la escuela

Pero debe preocuparnos cuando se da de manera frecuente y consistente y el comportamiento que muestra sobresale en la comparación con los otros niños de su misma edad y fase de desarrollo. También cuando afecta a un funcionamiento normal de la vida social tanto en el entorno familiar como en el de la escuela.

Qué hacer cuando el niño lleva la contraria

Esta etapa en el desarrollo de los niños se da de manera natural y es pasajera pero suele convertirse en una carga para los padres. Entonces ¿Qué pueden hacer para sobrellevarla durante este periodo?

– Ten mucha paciencia. No perder los nervios ni dejar que te provoque. Hay que respirar hondo y contar hasta 10.

– Cuidado con el castigo. Debemos recordar que esta fase es algo natural. Está aprendiendo a comunicar su voluntad. Castigar no ayuda.

– Ayúdale. Cuando te lleva la contraria se está defendiendo. Antes de castigarle y enfadarte, observa como está siendo tu comportamiento. ¿Quizás él tenga razón? No pierdes nada por comprobarlo.

– Autonomía. Provoca situaciones en las que pueda ser independiente y así darle lo que pide. Por ejemplo, ofrécele alternativas como que elija donde quiere ir a jugar en vez de imponerte.

– Habla. Aunque creas que el niño es aún muy pequeño, intenta hablar con el niño para que explique como pueda por qué te ha llevado la contraria.

– No permitas subidas de tono. Si el niño no solo te contradice sino que usa gritos, insulto o eleva su agresividad, hay que mantener la calma pero ser firme y dejar muy claro que no se va a tolerar ese comportamiento

– Ignorar. Si el niño sigue empeñado en llevar la contraria y no está dispuesto a hablar contigo ni a poner solución, ignora el comportamiento y no enfoques tu atención en esa conducta.

Fuente: GuiaInfantil.com

¿Cómo afecta a un niño el abandono de su padre?

América Latina tiene un problema que podría parecer poco importante pero que afecta a sociedades enteras. Los padres, en especial los hombres, suelen abandonar a sus parejas y a sus hijos, quienes podrían crecer con serios problemas emocionales.

Entre las principales razones de este fenómeno social se encuentra la guerra, el desplazamiento y el desempleo. Pero también se ha visto que el abandono hace parte de la cultura; de la falta de educación, de los embarazos adolescentes y poco planeados.

Desde el psicoanálisis el abandono que no tiene que ver con la guerra, el desplazamiento o el desempleo, tiene que ver con el apego. “En general, los padres que abandonan a los niños tienen un apego inseguro. Es decir, tienen muchas dificultades para vincularse en relaciones afectivas con otros seres humanos”, dijo el psicoanalista Ariel Alarcón.

El abandono también es algo que se aprende de los padres que no se acercan, que son fríos y desinteresados por las otras personas. Son aquellos que viven en un mundo propio, sumergidos en sí mismos y  por eso no se comprometen. “El abandono va más allá de lo económico, es decir del padre como el proveedor que no aporta dinero. El abandono empieza por un vínculo muy profundo que no se da”, afirmó Alarcón.

¿Cómo afecta?

Esta situación puede afectar el desarrollo social y emocional de los niños a futuro. Según argumentó el psicoanalista, de 1 a 5 años el cerebro está madurando y las redes neurales encargadas en registrar memorias profundas se están formando. “Hay cosas que no podemos recordar, pero esta etapa es fundamental porque de algún modo el cerebro guarda información que va a replicar después, así no sea totalmente consciente de eso. El niño que recibió atención, afecto, que no fue maltratado, seguramente sería un buen padre, porque su cerebro recuerda esos momentos y tiende a replicarlos”, aseguró.

Isaza agregó que los padres son modelos de los hijos y que los recuerdos de los primeros años los guardan durante toda su vida: “En la memoria profunda queda registrado lo que significa la familia, los roles de mamá y de papá desde la experiencia que tuvieron los niños. Cuando hay ausencia de esos eventos pues no se tendrá el referente”.

Los expertos concuerdan en que el abandono es una de las vivencias más duras que puede vivir un niño y que deja una lesión profunda en la seguridad de sus relaciones afectivas. Muchas veces tienen dificultades para poder confiar en el amor del otro y piensan que no son suficiente para que su padre (o madre) no los deje.

“El abandono para los niños es muy complicado, porque la ausencia de esa figura no es muy comprensible para los niños y tienden a sentirse responsables de que los padres no estén presentes, se culpabilizan a ellos mismos o a los papás”, relató Isaza. Suelen ser personas inseguras, celosas, posesivas y a veces repiten el modelo de abandono.

¿Cómo solucionarlo?

Lo que aclararon los expertos es que la figura materna y paterna no se puede remplazar del todo. Una mamá no puede ser padre y madre a la vez, y viceversa. Es recomendable que los niños tengan dos figuras que le muestren un modelo masculino y femenino. “No tiene que ser necesariamente el padre biológico. Aunque la sangre es un lazo muy fuerte, no es suficiente. Lo más importante es la relación que se establece con las figuras femeninas y masculinas”, dijo Isaza.

Para reparar las secuelas del abandono, o para evitarlas, es necesario que el niño encuentre en la familia personas que le den seguridad, que los hagan sentir confiados y amados.

“Las madres (o padres) solas deben generar un vínculo que les dé la sensación de que hay otro que está a su lado y que está muy interesado en lo que le sucede, que le deje claro que no se va a ir”, recomendó Alarcón.

En cuanto a criar a niños responsables que no abandonen si deciden ser padres, Lina Vargas, psicóloga clínica, recomendó enseñarlos a ser autónomos. “El sentido de la responsabilidad se va creando con rutinas de aseo, de higiene personal, con el hecho de ponerlos a cargo de sí mismos, de su alimentación… todo, por supuesto, acorde a su edad”.

Se pueden establecer vínculos fuertes emocionalmente si hay una persona que le dedica tiempo al niño y se crean espacios de unión familiar. También se les puede enseñar a relacionarse con los demás mostrando la importancia de cuidar y ayudar al otro. A través del juego es posible enseñar los roles de mamá y papá, y una mascota también podría ser una buena opción para que los niños aprendan el sentido de responsabilidad, según los expertos.

“Pero estas actividades suelen ser complementarias. De nada sirve una mascota si en la casa nadie se preocupa por el otro, si no hay comunicación, si no hacen actividades juntos, sino aprenden a aceptarse como son, advirtió Isaza.

El dialogo es una parte importante en la formación de futuros padres. La escuela y la familia están en la obligación de proporcionar reflexiones acerca de la responsabilidad que implica ser padres, para que los jóvenes y adolescentes puedan pensar si quieren o no ser padres y que sea una decisión y no un accidente.

“Pero el dialogo solo refuerza lo que se aprendió personalmente cuando es niño. De modo que lo más importante para tener futuros buenos padres radica en la crianza de los hijos”, concluye Alarcón.

Fuente: semana.com

Cómo determinar si un niño está siendo abusado

Una señal de que tu hijo está siendo agredido sexualmente es una actitud inusualmente retraída y tímida. Busca las señales de advertencia que indiquen que pueda estar sucediendo un abuso y habla con tu hijo sobre si ha ocurrido un tocamiento inapropiado. Actuar rápidamente es la mejor manera de ayudar a tu hijo si experimenta de un abuso. Lee este artículo para aprender a identificar si tu hijo está siendo agredido sexualmente y saber las medidas que debes adoptar.

Método 1
Buscar las señales

Fíjate si tu hijo parece inusualmente sigiloso. Si tu hijo suele ser franco y exuberante, pero de repente tiene un comportamiento tímido o sigiloso, puede ser una señal de que hay un problema. En muchos casos, los niños se reservan lo sucedido por vergüenza o confusión sobre lo que sucede y debido a que no saben cómo expresar sus sentimientos. Presta atención si tu hijo parece más callado que de lo usual.

Un niño puede volverse callado debido a abusos sexuales, como ser víctima de una agresión, atravesar por el divorcio de los padres u otras circunstancias. Sin embargo, se puede ver como una señal de alarma que puede indicar un abuso sexual, en especial si notas otras señales de advertencia.

Determina si tu hijo ha retomado un comportamiento más infantil. Ponte muy alerta si tu hijo de repente comienza a actuar más joven que un niño de su edad. Si puedes descartar otros factores que puedan causar este cambio, como el bullying o alguna otra forma de tensión, puede ser una señal de abuso sexual. Te brindaremos algunos ejemplos de los comportamientos en los que debes fijarte:

  1. Mojar la cama (después de la edad en la que suele suceder esto)
  2. Tener rabietas y demostrar agresividad sin ninguna razón aparente
  3. Aferrarse a ti y llorar cuando tienen que separarse después de dejarlo en la escuela o en el servicio de guardería

Presta atención a las pesadillas y a otros problemas para dormir. La mayoría de los niños experimentan pesadillas o tienen insomnio de vez en cuando, así que probablemente no tengas que preocuparte por algunas noches de poco sueño. Sin embargo, alármate si tu hijo tiene pesadillas regulares, llora cuando te vas de la habitación por la noche y no puede dormir en su habitación.

Fíjate en los comportamientos inapropiados al jugar. Algunas veces, los niños que son agredidos sexualmente representan el abuso con los juguetes u otros niños. Puedes ver a tu hijo demostrando un comportamiento sexual y no tener idea de dónde lo pudo haber aprendido. Fíjate en la forma en que tu hijo juega con los juguetes y con otros niños, y no te pierdas de ninguna otra señal.

Por ejemplo, un niño que es agredido sexualmente puede tocar a una muñeca o a un juguete de manera inapropiada, o exhibir este comportamiento con otro niño.

Un niño puede utilizar palabras o frases sexuales que nunca antes se le ha enseñado.

Es normal que los niños jóvenes toquen sus partes privadas; es natural que sientan curiosidad acerca de su cuerpo y que deseen explorarlo. Sin embargo, alármate si tu hijo parece exhibir un comportamiento adulto mientras lo hace (por ejemplo, cuando se masturba, ya que los niños no tocan sus partes privadas por placer).

Nota los cambios de personalidad. Si tu hijo suele ser feliz y comunicativo, y de pronto comienza a actuar de manera tímida y retraída, puede ser una señal de que ocurre un tipo de abuso. Un niño tímido puede comenzar a actuar y demostrar un comportamiento que no es propio de su carácter. Presta atención a los cambios de ánimo que no parecen originarse de una causa lógica.

Fíjate en la reacción de tu hijo con las personas y con los lugares. ¿Tu hijo demuestra miedo o señales de malestar cuando está alrededor de ciertas personas o ciertos lugares? Puede ser una señal de advertencia si tu hijo corre y se esconde, se queda callado o comienza a llorar alrededor de ciertas personas.

Algunos niños son tímidos por naturaleza, pero debes ser capaz de identificar la diferencia entre la timidez y el miedo ordinario en la reacción de tu hijo ante alguien.

Fíjate si tu hijo demuestra una aversión peculiar a ciertos lugares, como la escuela, el local de las lecciones de piano, la casa de un pariente y así sucesivamente.

Busca las señales físicas. Las señales físicas de abuso sexual son poco comunes porque los perpetradores no quieren dejar rastros. Sin embargo, es importante conocer las señales físicas de abuso de modo que puedas reconocerlas de inmediato si las ves. Te diremos cuáles son las señales de que un niño está siendo agredido sexualmente:

  1. El dolor, la decoloración, el sangrado o la descarga en la boca, los genitales o el ano
  2. El dolor durante la orina y las heces
  3. Las heridas alrededor del área de los genitales

Diferencia el comportamiento normal del anormal. Por ejemplo, el comportamiento sexual normal de los niños de entre 0 a 5 años incluye las siguientes características:

  1. Utiliza un lenguaje infantil para hablar de sus partes del cuerpo.
  2. Demuestra curiosidad por la forma en que se hacen los bebés.
  3. Se toca o se frota los genitales.
  4. Tiene curiosidad por sus propios genitales.
Método 2
Hablar con tu hijo

Ayuda a tu hijo a que se sienta a salvo de hablar. El tema de un abuso es muy difícil de discutir para los niños y los adultos, así que es importante hacerlo en un entorno que se sienta seguro. Espera un momento en el que tu hijo y tú no tengan que ir a ningún lado, y escoge un lugar que se sienta cómodo, como la cocina o el estudio. Deja que tu hijo sepa que quieres hacerle algunas preguntas y, que sin importar cuáles sean las respuestas, no se meterá en problemas.

No menciones el tema del abuso en frente de nadie en quien no confíes por completo. No lo menciones en frente de nadie que pueda ser sospechoso de abuso, como los familiares inmediatos del niño.

Es importante ser absolutamente imparcial y tranquilizador durante la conversación. No seas arrogante, no trates de tomar todo a la ligera, ni expreses ira, incluso si es una ira por la situación y no con tu hijo.

Pregunta si alguien ha estado tocando a tu hijo de manera inapropiada. Menciona el tema de una manera delicada, pero directa cuando tu hijo se sienta cómodo. Pregunta si alguien lo ha tocado de una manera inapropiada. Utiliza las palabras que tu hijo y tú normalmente utilizan para describir las partes del cuerpo que no se supone que otras personas toquen.

Aliéntalo a que diga más si te dice que sí sucedió un tocamiento indebido. Sigue haciendo preguntas de una manera imparcial.

Ten en cuenta que algunas veces el abuso sexual no deja una impresión negativa en el niño. Utilizar ciertas palabras como “¿Alguien te hirió?” o “¿Alguien te tocó de una mala manera?” puede resonar en el niño. Por ello, sé más específico.

Pregunta acerca del comportamiento poco característico que hayas notado. Por ejemplo, debes decir que has notado que tu hijo parece estar temeroso cuando va a la guardería después de la escuela o cuando cierta persona viene de visita. Pregúntale a tu hijo porqué ha actuado sigiloso, tímido o agresivo. Nombra comportamientos específicos y pídele a tu hijo que te diga qué los ha provocado.

Discute el concepto de los secretos con tu hijo. Algunas veces, un abusador hará que tu hijo le prometa que mantenga en secreto lo sucedido e incluso puede amenazarlo para que se mantenga callado. Si tu hijo te dice que le dijeron que guarde el secreto, dile que los adultos no deberían pedirles eso a los niños. Explícale que algunas veces no hay ningún problema con contar un secreto y que no se meterá en problemas por decirlo.

Dile a tu hijo que siempre puede acudir a ti. Es importante ayudarle a tu hijo a que se sienta a salvo y no juzgado cuando te hable. Dile que, sin importar lo que pase, quieres ayudarlo y mantenerlo a salvo de cualquier daño. Tu hijo acudirá a ti en el caso de que ocurra un abuso si tienes una relación confiable con él.

Método 3
Proteger a tu hijo

Determina qué constituye un abuso. El abuso infantil puede presentarse de diferentes formas, y es importante saber cómo reconocerlas. No todo abuso sexual es físico, así que se puede lastimar a un niño incluso si no se le agrede sexualmente. Te brindaremos algunos ejemplos acerca de los tipos de abuso que pueden ocurrir:

  1. Tocar los genitales de un niño por placer sexual
  2. Hacer que un niño toque los genitales de alguien (los de un adulto o de otro niño)
  3. Mostrar pornografía a un niño
  4. Tomar fotografías inapropiadas de un niño
  5. Mostrarle a un niño los genitales de un adulto o alentarlo a ver actos sexuales

Enséñale a tu hijo que ciertas partes del cuerpo son privadas. Enséñale a tu hijo desde pequeño que una persona que no sea un niño nunca debe tocar ciertas partes de su cuerpo. Muchos padres definen a estas partes del cuerpo como los que una ropa de baño debe cubrir. Enséñale a tu hijo que si alguien intenta tocarle en una área privada, debe decirle que no y avisarte tan pronto como sea posible.

Algunos padres utilizan el método de buen tocamiento, mal tocamiento y tocamiento secreto para enseñarles a sus hijos acerca de los tocamientos. Un buen tocamiento es aquel que es bienvenido, como chocar las manos. Un mal tocamiento es aquel que lastima, como una patada o un puñetazo. Un tocamiento secreto es aquel que se le dice a un niño que se mantenga en secreto. Dile a tu hijo que te diga de inmediato si un tocamiento malo o secreto sucede.

Construye una relación confiable con tu hijo. Los niños confían en sus padres si no tienen miedo de meterse en problemas. De igual forma, deben sentir que sus padres les creerán lo que digan. Comienza a promover una relación confiable y positiva con tu hijo de modo que sepa que le ayudarás sin importar lo que pase.

Nunca seas despectivo si tu hijo menciona un problema, incluso si es un problema poco relacionado con un abuso potencial. Siempre toma en serio a tu hijo y ayúdalo a encontrar una manera de solucionar un problema.

Ten el hábito de hablar todos los días con tu hijo. Una manera importante de crear vías abiertas de comunicación con tu hijo es tener conversaciones regulares con él. Es posible que tu horario esté lleno y que siempre estés apresurado, pero reserva un tiempo todos los días para preguntarle a tu hijo acerca de su vida. Controla las actividades de tu hijo, las personas con las que pasa el tiempo y la manera en que se siente todos los días. De esta forma, sabrás de inmediato si algo fuera de lo común sucede.

Asegúrate de que tu hijo se sienta apoyado emocionalmente. Los niños que no sienten que se les presta mucha atención en casa son más vulnerables ante los predadores.

Participa en la escuela de tu hijo y ten presencia en sus actividades. Los depredadores suelen tener como objetivo a los niños que no parecen tener mucha supervisión de un adulto. Tienes que estar presente en los juegos, las prácticas, los ensayos y los viajes de tu hijo. Asegúrate de conocer a una persona y de confiar en esta si planeas dejar a tu hijo en cuidado de alguien, ya sea un familiar, un profesor, un entrenador o un amigo de la familia.

Actúa con base en lo que tu hijo te diga. No descartes el hecho de que tu hijo esté siendo agredido sexualmente si te dice que así es, incluso si esto es completamente impactante. Recuerda que la mayoría de los perpetradores de abuso sexual son personas que el niño conoce y en el que confía.  Solo el 10 % son desconocidos para el niño. Realiza los pasos a continuación si tienes una razón para creer que alguien abusa de tu hijo:

  1. Aleja a tu hijo del abusador.
  2. Llama a emergencias e informa a las autoridades locales acerca del abusador. Llama a la línea de ayuda contra el abuso infantil en tu país para obtener mayor información acerca de cómo denunciar el abuso.
  3. Consigue una atención médica para tu hijo. Es importante llevar a tu hijo al doctor para averiguar si se le lastimó físicamente.
  4. Lleva a tu hijo a consejería. El trauma psicológico del abuso suele exceder al trauma físico. La terapia puede ayudar a tu hijo encontrar maneras para lidiar con la situación.

Fuente: wikiHow

No soporto a mi hijo

No soporto  a mi hijo,  no soporto lo que hace, no soporto cómo se porta, no soporto lo que dice, no soporto cómo actúa y a veces hasta cómo se mueve.

“No soporto que no me deje ver una película tranquilamente en casa”.

“No soporto  hablarle y que no me haga ningún caso”.

“No soporto  salir a un parque y que llegue a casa como una croqueta rebozado de arena con la ropa toda sucia”.

“No soporto  ver como se pelean entre hermanos”.

“No soporto  tener que escuchar gritos, llantos y risas a todas horas sin poder disfrutar del silencio”.

“No soporto  llevar el coche lleno de trastos suyos, migas de galletas y botellas de agua”.

“No soporto  llegar tarde a los sitios por su culpa”.

“No soporto  tener siempre la casa manga por hombro porque solo saben jugar y ensuciar”.

“No soporto  no poder dormir por las noches porque tienen que despertarse y despertarme para todo”.

“No soporto  no poder ir a un centro comercial de tiendas porque mi hijo no es capaz de estarse quieto y obedecerme”.

“No soporto  no poder hablar por teléfono porque siempre tiene que interrumpirme”.

“No soporto  que me manche la ropa con sus manos sucias”.

“No soporto  tener que repetir mil veces las cosas para que me obedezcan”.

¿Te has identificado con alguna o algunas de estas frases?

¿Tu hijo te escucha decirlas? ¿Siente que piensas así? ¿Qué mensaje le quieres transmitir?

Somos padres además de otras muchas cosas, pero somos padres y que nuestro hijo nos dé un abrazo con las manos sucias y nos manche nuestra camisa, que no podamos ir de compras con la tranquilidad que lo hacíamos antes de tener niños, que nos interrumpan cuando hablamos por teléfono… está incluido en el plan de padres.

“Ser padres es disfrutar de como tu hijo se mueve, juega, salta y grita”.

“Ser padres es disfrutar de ver una película con tus hijos al lado y en familia”.

“Ser padres es disfrutar hablando con tus hijos y mostrando el camino todas las veces que sea necesario hasta que sepan caminar solos”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos cuando están en el parque y regalarles una sonrisa y no un mal gesto cuando vemos su ropa sucia”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos en todo momento y aprender de ellos cuando por sí solos solucionan sus problemas de hermanos sin necesidad de intervenir”.

“Ser padres es disfrutar de la compañía y el sonido de la infancia y no el silencio de la soledad”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos y su compañía en cada viaje mirando en el asiento de atrás y viendo cada huella que dejan de su paso y su crecimiento”.

“Ser padres es disfrutar de esos momentos de prisas y carreras por llegar a la hora en familia, aprendiendo lo que es la vida y colaborando unos con otros”.

“Ser padres es disfrutar de una casa llena de luz y juegos de niños aprovechando todos esos momentos de juguetes tirados para endulzarte el día con sus historias y poder involucrarte en su mundo de juegos”.

“Ser padres es disfrutar de esas noches en las que tu hijo te necesita y solo tú puedes consolarle y borrar sus miedos y malos sueños con un simple abrazo y todo tu amor”.

“Ser padres es disfrutar cuando sales con tu hijo a un centro comercial y la vida ha cambiado de color pasando a ser todo un juego con risas y entusiasmo, no un simple día de compras en el que todo gira en torno a uno mismo”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando reclama tu atención mientras hablas por teléfono y te pide a gritos participar de tu mundo  y acompañarte en todo”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando con todo su amor viene a darte un abrazo con sus manos sucias para agradecerte lo rica que estaba su merienda”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando colabora, cuando aprende con tu guía y ves su propia autonomía y no una sumisión por tener que obedecerte”.

La infancia de tu hijo no es para siempre, crecerá y dejará de ser un niño del que poder disfrutar.

Aprovecha cada segundo y cada acto que ocurra mientras te deje hacerlo. Llegará un día en el que el silencio volverá, la casa estará de nuevo ordenada, el sofá volverá a ser un lugar en el que poder ver películas en soledad y calma, la noche será eterna y echarás de menos esos abrazos siendo tú quien necesite su compañía.
Llegará todo eso que echas de menos cuando te conviertes en padre, volverá, pero mientras vuelve tienes algo de lo que disfrutar y aprovechar porque cuando quieras darte cuenta se habrá ido.

La vida te  ha dado la grandísima oportunidad de ser padre, disfruta de lo que tienes.

Fuente: Criar en positivo