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Beneficios de que tus hijos canten villancicos

Llegan las navidades y tenemos que estar preparados para que nuestros hijos saquen de ese cajón desastres que todos tienen en su cuarto, las panderetas, zambombas, carracas, y todo aquello que sea susceptible de hacer un ruido infernal que nos machaque los oídos hasta enero.

Te sorprenderá saber que tus hijos canten villancicos, día sí y día también, tiene beneficios para su salud.

Beneficios de que tus hijos canten villancicos a todas horas.

Di adiós a tu momento zen, si es que alguna vez lo has tenido, y prepárate para tener los nervios a flor de piel durante un largo mes en el que las letras de los villancicos de Navidad te perseguirán hasta en sueños, y sino, ya estarán tus hijos para recordarte alguna estrofa que se te haya olvidado.

A voz en grito los niños cantarán una y otra vez los mismos villancicos, al ritmo de panderetas y sonajas, mientras te persiguen por toda la casa, no vaya a ser que no les escuches. Mis hijas hasta se pelean por ver quién canta qué canción.

Pero, no desesperes, todo este ruido, tiene un lado bueno, aunque no se lo encuentres a primer oído.

Parece mentira, pero que tus hijos canten villancicos de Navidad constantemente tienebeneficios para su salud; y no lo digo yo, sino un estudio del Instituto Heart Research de Reino Unido.

Dicho estudio, que me imagino que surgió de intentar sacar alguna ventaja de poner a prueba los oídos y paciencia de los padres, confirmó que cantar es una forma de hacer ejercicio tan buena como otra cualquiera.

Para empezar:

– Los niños llenan sus pulmones de aire hasta el infinito, lo que fomenta su capacidad pulmonar.

– Este aire de más, y el control que deben hacer para soltarlo mientras cantan, hace que su frecuencia cardiaca aumente, lo que da paso al tercero de los beneficios.

– Mejora el bombeo de sangre a todo el cuerpo.

– Pero lo mejor de todo es que, esta práctica, que consigue los mismos efectos en los niños que si los mandasemos a escalar una montaña, no supone un deporte de riesgo, sino que se puede hacer perfectamente desde el salón a la cocina pasando por todas las habitaciones de la casa por donde los niños nos encuentren.

Pero, no queda ahí la cosa, sino que hay más:

– Cantar villancicos en Navidad está asociado a la longevidad y a una reducción de estrés del niño (no creo que tanto de los padres).

– Y, sobretodo, y lo más importante de todos los beneficios que se han dicho hasta ahora, es que ayuda a nuestros hijos a ser positivos, mejora su memoria, les llena de energía y vitalidad, les acerca al espíritu navideño y saca su lado más creativo.

Visto lo visto, tan solo nos queda hacer de tripas corazón, agarrar el mango de la ducha y lanzarnos a cantar a la Navidad como si no hubiera un mañana.

Ya se sabe “si no puedes con tu hijo, únete a él”.

Fuente: guiainfantil.com

Los primeros auxilios esenciales que todos deberíamos conocer para salvar la vida de un bebé

A ningún padre le gusta verse en una tesitura extrema en la que tenga que salvarle la vida a su propio hijo. Pero qué mejor que estar prevenidos ante estas situaciones extremas y, sobre todo, saber qué hacer en esos primeros minutos antes de la llegada de los servicios de emergencia profesionales. Conocer técnicas básicas de primeros auxilios es esencial.

4 situaciones graves en las que todos podemos encontrarnos en algún momento y los primeros auxilios que deberíamos aplicar

1. ¿Qué hacer ante la pérdida de conocimiento?

En el caso de que tu bebé o menor de edad sufra una pérdida de conocimiento, debemos comprobar que siga respirando. Si la respuesta es negativa, tenemos que llamar inmediatamente a emergencias y comenzar la reanimación del niño. Para ello, comenzamos con el boca a boca, repitiéndolo unas cinco veces.

Para ello, coloca la cabeza del niño hacia atrás con una mano y, con la otra, mueve el mentón para abrir las vías respiratorias. A continuación, tapa la nariz con la mano, toma aire y suéltalo en la boca del niño. Es importante que el pecho del niño se infle: esa es la señal de que el aire está llegando a los pulmones. Después, debes hacer 30 compresiones torácicas, empujando el centro de su pecho con la mano o los dedos —¡cuidado!, si se trata de un bebé debes realizarlo suavemente con los dedos—. Si esto no le reanima, vuelve a repetir la respiración boca a boca.

2. ¿Cómo enfrentarnos a una quemadura?

Las quemaduras tienen una clasificación por grados. Las de primer grado son las más leves y se pueden tratar en casa, sin la necesidad de acudir al médico. En el caso de las de segundo y tercer grado, debemos acudir urgentemente al médico.

Ante esta situación, lo primero que debemos hacer es poner la zona afectada bajo agua fría para parar la quemadura y que no siga dañando otras capas de la piel. Si el niño sufre mucho dolor, podemos administrarle algún tipo de calmante, como ibuprofeno. Tras ello, y antes de la revisión médica (en caso de necesitarlo), debemos mantener la zona cubierta para evitar infecciones. Para ello, usa compresas frías. ¡Cuidado!, si hay ropa empapada en la quemadura, no la retires: podrías agravar la herida.

No apliques directamente una crema sobre la piel afectada, al menos hasta que haya pasado la inflamación y sepamos si se trata de una quemadura de primer grado. Para ello, lo ideal es alguna crema tipo Silvederma. Como ya hemos dicho, si la quemadura no es de primer grado, ve inmediatamente al médico.

3. ¿Cómo actuar ante un atragantamiento?

Si se trata de un bebé, debemos recurrir a la maniobra de Heimlich. En el caso de que el niño tosa, no deberíamos intervenir, solo estar muy atentos a la evolución. En el caso de que deje de toser y no pueda ni llorar ni respirar, llama a Emergencias Médicas de inmediato. Mientras llegan debes seguir los pasos de la maniobra Heimlich.

En el caso de que se trate de un niño mayor de un año, debemos realizar la maniobra de Heimlich para niños. De igual manera, debemos esperar si el niño tose, pero en el caso de que al parar de toser se lleve instintivamente las manos al cuello, significará que se está atragantando. Para aliviarle, habría que repetir la maniobra de Heimlich.

4. ¿Qué hacer si se producen convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles son más comunes de lo que parecen, además de tratarse de una respuesta del cerebro del niño ante la fiebre. Habitualmente, se producen en niños sanos entre seis meses y cinco años de edad. Es común que se produzcan durante el primer día de fiebre por infecciones virales.

Se tratan de reacciones muy llamativas con las que los padres suelen alterarse también. Lo primero que debes hacer es alejar al niño de cualquier objeto que le pueda dañar. A continuación, lo tumbamos de costado para mejorar su respiración.No debemos intervenir parando la convulsión; todo lo contrario, esta debe seguir su curso. Tampoco intentes agarrarle la lengua o meterle algún objeto en la boca. Lo que sí debes hacer es bajar la temperatura corporal del niño con paños fríos colocados en la frente o el cuello del pequeño.

Estos episodios no duran mucho tiempo. En cuanto acaben deberías darle el antifebril habitual y recurrir de inmediato a emergencias médicas para que un doctor lo evalúe.

Fuente: muhimu.es

 

Test del miedo para conocer los temores ocultos de los niños

El miedo es una de esas barreras que impiden que avancemos en la vida. Desde la infancia, vamos desarrollando miedos, algunos basados en nuestra experiencia, otros infundados y muchos heredados.

Miedo a los animales, a la oscuridad, a las tormentas, a la soledad, al colegio… Son miedos muy comunes en los niños que, si no se superan, se quedan enquistados y evitan que el niño avance en la vida e incluso puede causar una enorme infelicidad.

Te proponemos que realices con tus hijos el test del miedo para niños. Se trata de una prueba para averiguar cuál es el miedo más oculto y profundo del niño, ese que no suele decir, ni comentar, quizás si quiera sabe expresarlo. Son los temores ocultos de los niños.

Los temores ocultos de los niños a través del test del miedo

Es fundamental conocer todos nuestros miedos, ya que, al exponernos al miedo podremos derrotarlo y eso, nos hará sentirnos mejor con nosotros mismos, seremos más felices.

Para poder conocer todos los temores ocultos de los niños, e incluso los tuyos, te proponemos realizar este test del miedo. Te invitamos a que que mires con tus hijos en silencio estas 6 imágenes, mirarlas con calma, cada una de ellas, pensando en lo que habrá detrás, en lo que esconden, lo que provoca en nuestro interior. Una vez vistas todas, tienen que elegir la que más les asusta entre todas, sólo una.

Cuando lo hagas, sólo tienes que descubrir qué significa esa imagen y cuáles son los temores ocultos de los niños:

1- Cueva de hielo: si tu hijo siente miedo a entrar en la cueva de hielo, puede que sienta necesidad de una mayor calidez emocional. Quizás tenga miedo a sentirse solo. No sabe expresarlo, pero la soledad le angustia y, la tristeza y el sentirse frustrado, también le causan mucho temor.

2- Edificio abandonado: este misterioso entorno provoca terror en algunas personas, si es lo que tu hijo escogió como el que le asusta más, es posible que se sienta vulnerable, y esa vulnerabilidad le impide abrirse a los demás. Sin embargo, tiene la necesidad de conectar con alguien, pero para lograrlo, para crear relaciones duraderas y fuertes, deberá perder el miedo a romper barreras y abrir su corazón.

3- Casa abandonada: es una de esas casas que provoca pesadillas a todo el mundo sin embargo, si es la escogida por tu hijo como la que más pavor le provoca, significa que necesita vivir rodeado del afecto de sus seres queridos, en una atmósfera de bienestar, donde todo funciona y cada uno cumple su papel. Necesita sentirse seguro dentro del seno familiar. Tiene miedo a la falta de armonía en la familia y en su entorno.

4- Bajada al sótano: son escaleras que bajan a un sótano, a un lugar oscuro y desconocido. Sentir miedo a este lugar significa que al niño no le gusta sentirse encerrado, necesita ser libre, disfrutar de la vida y aprovechar cada momento. Son niños con miedo a la muerte y que sienten incertidumbre y temor ante lo que sucederá tras ella.

5- Puerta azul: el azul representa el cielo y el mar, es un color que da paz y seguridad. Sin embargo, lo que hay tras esta puerta es desconocido, supone dejar atrás la tranquilidad para entrar en un entorno que puede ser hostil. Son niños que necesitan tener estabilidad, valoran la rutina y lo conocido y huyen de aquello que puede resultarles extraño. En definitiva, sienten miedo ante lo desconocido, no les gustan las aventuras.

6- Túnel: es un pasadizo que se adentra en las profundidades, hacia la oscuridad. Si tu hijo escogió esta imagen, necesita comprender sus emociones, tiene miedo a expresarlas e incluso a veces les superan. Sienten temor a no tener la confianza suficiente para emprender retos y lograr objetivos.

Fuente: guiainfantil.com

Las 11 claves para criar a un niño feminista

Un grupo de psicólogos, neurocientíficos y economistas tienen claras las once claves educativas para crear a niños feministas. Están dirigidas a aquellos padres que quieran educar a sus hijos para ser libres y seguros para perseguir sus sueños sin las barreras de los roles de género.

1. Déjale expresar, déjale llorar

Está demostrado que tanto los niños como las niñas lloran con la misma frecuencia, pero a partir de los cinco años a los niños les coartan a la hora de expresar sus sentimientos. Es muy importante proporcionarles una variedad completa de emociones en todas sus sus etapas madurativas en las que, sin miedo, puedan distinguir entre la rabia y el enfado, entre el dolor emocional y la necesidad de pedir ayuda.

2. Facilítale modelos a seguir

Los estudios revelan que los niños son muy receptivos a los modelos externos. Por lo tanto, poder proporcionarles modelos masculinos y femeninos ejemplares serán de gran ayuda.

3. Enséñale a cuidar a otros

Desde pequeños tenemos que inculcarles este valor tan importante. Habitualmente, son las mujeres las que cuidan a los niños o ancianos. Debemos hablarles a los niños de cómo los hombres también pueden llevar el trabajo y la familia (o solo la familia) y cómo se espera que los hijos cuiden a su padre o madre u otros familiares cuando estos no puedan valerse por sí mismos.

4. Comparte el trabajo

Recuerda que tus hijos no te escuchan, pero te están observando todo el día. Así que debes romper en casa los roles de género y mostrarles que los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños se llevan a cabo entre papá y mamá.

5. Enséñale a hacerse cargo de sí mismo

Es muy común que en una casa donde hay niña y niño, a la niña se le otorgan tareas de la casa como algo de deber natural y en el caso de ellos solo si son remuneradas. Este concepto tan anticuado tenemos que cambiarlo para convertir a nuestros hijos en personas independientes capaces de limpiar, cocinar y cuidarse (y todas esas competencias que, de sobra, conocen muchas hijas).

6. Incítalo a que tenga amigas

Es habitual ver cómo en las escuelas los grupos ya se forman en torno al género, pero debemos ayudar a romper este estereotipo. Estudios afirman que los niños que juegan con amigos del sexo opuesto aprenden a comunicarse y solucionar problemas de mejor manera.

7. Enséñales que “no es no”

Desde pequeños tenemos que enseñarles el poder de esta palabra. Enséñales que antes de tocar el cuerpo de otro niños le pidan permiso y, por tu parte, deja de hacerles cosquillas cuando él diga “no” o “basta”.

8. Déjalo ser él mismo

Hace más de 50 años que se separaron los productos o juguetes para niñas o para niños: coches para ellos y muñecas para ellas, color azul para él y el rosa para ella.Muchos padres desde pequeños les someten a estas diferencias, así que es normal que cuando el niño tome conciencia acabe posicionado en esta diferenciación. Así que déjale elegir y ofrécele la posibilidad, desde pequeño, de tener todo tipo de juguetes y llevar cualquier color. La mejorar manera de empoderar a tu hijo para que elija quién y cómo quiere ser.

9. Pronúnciate cuando alguien sea intolerante

Recuerda que la típica frase “son niños” no es forma de justificar una mala conducta. Sé duro cuando veas a tus hijos comportándose de manera inapropiada y nunca lo justifiques por su rol de género.

10. Nunca uses la palabra niña con desprecio o de manera despectiva

Las bromas sexistas son muy peligrosas a ciertas edades. No dejes que tu niño diga frases como “corre como una niña” o “pareces mariquita”. Sin darnos cuenta, muchas veces los padres inculcan conductas misóginas a los niños para protegerlos de las burlas. Cambia el rol y dale herramientas para que defiendan la libertad.

11. Léele historias en las que la protagonistas sean mujeres y niñas

Rompe con el estereotipo del hombre que salva al mundo y la mujer que necesita ser salvada. A partir de los tres años ya empiezan a entender los estereotipos, por lo tanto, usa también lecturas en las que las mujeres sean las protagonistas.

Fuente: mihumu.es

Los problemas de lectura más comunes en niños

La lectura es el proceso por el cual se produce una decodificación, significación y comprensión de cierta información reflejada en un soporte y que se transmite a través de algún código, generalmente el lenguaje.

En ocasiones, este proceso de lectura y escritura no se desarrolla como debería, lo que podría deberse a diferentes causas, como factores ambientales, metodología de enseñanza inadecuada y problemas de lenguaje o de habla, entre otros. ¿Cuáles son los problemas más comunes que se dan cuando el niño está aprendiendo a leer?

¿Cómo se adquiere la lectura?

La adquisición de la lectura requiere de un aprendizaje que pasa por una serie de etapas:

1. Logográfica: el niño en este periodo el niño es capaz de reconocer escrituras conocidas de forma global, es decir, logos. Ejemplo: Sabe reconocer el logo de ciertas marcas.

2. Alfabética: durante esta etapa el niño comienza a comprender el principio alfabético y a asociar el grafema con el fonema correspondiente. Este estadio se conoce como la etapa de codificación fonológica, en la cual el niño lee por fonemas o sílabas.

3. Ortográfica: en esta fase, el niño es capaz de reconocer patrones ortográficos necesarios para llegar a adquirir una lectura fluida.  El niño empieza a reconocer grupos de letras y palabras con solo un golpe de vista.

Algunos autores añaden una cuarta etapa, que sería la siguiente:

4. Fluida-expresiva: en este momento, el niño es capaz de leer un texto, atendiendo a la puntuación, expresión y contexto.

Problemas durante el aprendizaje de la lectura

Retraso lector: se puede definir como un desfase en el desarrollo en la adquisición de la lectura y la escritura que aparece generalmente en niños entre 6 y 8 años sin que presenten ningún tipo de patología. Se manifiesta como una demora en la adquisición de habilidades y aptitudes necesarias para leer y escribir.

Dislexia: supone dificultades a la hora de aprender a leer por los métodos convencionales de instrucción, a pesar de que el niño presenta un nivel de inteligencia normal y adecuadas condiciones socio-culturales.

Disortografía: es el conjunto de errores de escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía.

Disgrafía: es un trastorno de tipo funcional que afecta a la escritura en lo relativo al trazado o la grafía.

¿Cómo detectar un retraso en la lectura en los niños?

Para poder diagnosticar estos aspectos, debemos atender a una serie de factores: ausencia de problemas de visión y de audición, ausencia de problemas físicos que puedan repercutir en la lectura, ausencia de desórdenes emocionales o neurológicos y cociente intelectual normal

Para considerar que puede existir una afectación en este aspecto debemos encontrar: deterioro en la lectura y rendimiento en este aspecto significativamente inferior al esperado en relación a sus características personales y escolares.

Fuente: guiainfantil.com

Cuánto tiempo puede prestar atención un niño

La atención es la habilidad de fijar nuestros sentidos en un estímulo durante un intervalo determinado de tiempo ignorando todo lo demás. La atención es necesaria para la concentración y para el aprendizaje. No podemos aprender nada si no le prestamos atención.

El proceso de la atención

Los niños y niñas desde que nacen atenderán a aquellos estímulos que les resulten novedosos e interesantes, hasta que se aburren o cansan de ese estímulo y pasan a fijar su atención en otra cosa.

Los ambientes que rodean a los niños y niñas hoy en día, están cargados de estímulos atractivos, en ciertas ocasiones aparece una sobreestimulación. Esto hace que quieran prestar atención a todo y pasen de un estímulo a otro sin apenas tiempo para ello. La consecuencia de todo esto, es que no desarrollan la capacidad de atención, su mente no tiene el hábito de prestar atención detenidamente durante un determinado intervalo de tiempo. Y la cosa se complica cuando los estímulos a los que queremos que atiendan (las tareas escolares), resultan menos atractivos que otros que les rodean.

La capacidad de atención se puede entrenar, es importante desarrollar la creación de un hábito atencional, que les permita detenerse el tiempo suficiente en un estímulo determinado. Esta capacidad les ayudará a centrarse en aquellos estímulos o tareas menos atractivos y es la base de su capacidad de concentración y de sus aprendizajes.

capacidad de atención

Durante cuánto tiempo puede prestar atención un niño/a

La capacidad de atención se va desarrollando a medida que se produce el desarrollo cognitivo del niño/a. Es importante conocer los tiempos medios de cada etapa, para no exigir demasiado a los pequeños. Exigir periodos de atención y/o concentración demasiado largos puede resultar contraproducente, ya que biológicamente no están preparados. En lugar de crear el hábito, lo que hacemos es crear una tensión innecesaria para todos y se tenderá al abandono del hábito.

Como tiempos medios, teniendo en cuenta las variaciones individuales que presentará cada niño/a, podemos mencionar los siguientes:

  • 0 a 1 año: 2 a 3 minutos.
  • 1 a 2 años: 7 a 8 minutos.
  • 2 a 3 años: hasta 10 minutos.
  • 3 a 4 años: hasta 15 minutos.
  • 4 a 5 años: hasta 20 minutos.
  • 5 a 6 años: hasta 25 minutos.
  • 6 a 8 años: hasta 30 minutos.
  • 8 a 10 años: hasta 45 minutos.
  • 10 a 12 años: hasta 55 minutos.
  • 12 años en adelante: hasta 1 hora.

Lo habitual en cualquier persona adulta es comenzar a distraerse a partir de 1 hora prestando atención a algo. Dependerá de las circunstancias, contexto y otros estímulos. Es importante conocer estos tiempos para organizar el estudio en función de los mimos, estableciendo periodos de descanso.

Consejos para entrenar la capacidad de atención en los niños y niñas

  1. Observa al pequeño e identifica el momento del día en el que está más predispuesto a la concentración. Elige un momento en el que los pequeños estén alerta y con energía (evita por la noche o primera hora de la mañana). Estos momentos serán los adecuados para entrenar el hábito de la atención.
  2. Encuentra un espacio adecuado para trabajar la atención. Libre de distracciones y confortable.
  3. Empieza por actividades que requieran estar sentado y un trabajo intelectual,  que le interesen. Comenzaremos a entrenar el hábito por aquellos estímulos a los que atiende de forma natural, puede ser dibujar, leer, recortar, puzzles, etc… algún tema que llame su atención (personaje, coches, deportes, dibujos animados, etc.). Haz que realice la actividad y evite cualquier distracción (tele, ruidos, etc.), ya que si la actividad le interesa, si no aparece otro estímulo se quedará enganchando y aumentará sin darse cuenta y sin esfuerzo su capacidad de atención.
  4. Entrena la capacidad de atención con estímulos auditivos, para ellos son más atractivos y les requieren menos esfuerzo. Puedes usar audio cuentos o leerle tú, hazle escuchar el cuento completo y luego le preguntas sobre el mismo. Aumentaremos la duración de los cuentos poco a poco.
  5. Organiza sus tareas. Para ello divídelas en partes y distribuye tiempos. Los tiempos deben ser cumplidos, por ello es conveniente no excedernos en su duración (si le pedimos que esté 15 minutos realizando una tarea, tiene que aguantar ese tiempo). Poco  a poco iremos aumentando el tiempo de atención.
  6. Intercala descansos entre actividades.
  7. Refuerza cuando esté prestando atención y cuando haya cumplido con los tiempos previstos de atención.
  8. Estimula a terminar lo que ha comenzado. A veces abandonan porque se descentran, es importante que termine aunque tenga que hacer un descanso.

Fuente: educayaprende.com

Cómo ayudar a tu hijo a superar la timidez

La timidez es un rasgo de carácter en parte heredado y en parte aprendido. Si desde pequeño se siente querido y motivado irá adquiriendo más seguridad y aprenderá a relacionarse mejor.

El bebé empieza a desarrollarse socialmente en el momento en que es capaz de interactuar con otras personas; los llantos con los que se comunica desde que nace y la sonrisa social de los 4 meses son pruebas concluyentes de ello.

A través de estas formas tan rudimentarias de expresión comienza a dar muestras de su “carácter”.

Y es evidente que hay unos bebés que son más retraídos que otros: lloran o hacen pucheros cuando los coge alguien que no es su mamá, ponen caras raras a los vecinos, no quieren quedarse con los abuelos o con los tíos…

Pero la timidez es un estilo de funcionamiento multifactorial, en el que influye lo heredado y lo aprendido. De hecho este rasgo, como tal, no aparece hasta los 2 años, cuando el niño empieza a ser consciente de que los demás evalúan sus acciones, pueden darse cuenta de sus errores e incluso reírse de él.

Este descubrimiento hace que se sienta incómodo, sobre todo ante personas o situaciones nuevas que perturban su entorno familiar, que tanta seguridad le proporciona. Su manera de enfrentarse a estas realidades “complicadas” puede hacer aflorar los primeros signos de retraimiento o timidez.

Con 3 o 4 años el niño confiere mucha importancia a la opinión de los demás. Es fundamental prestar atención al rol social que asume entonces, para evitar posibles problemas de comportamiento en el futuro.

La influencia del ambiente

Además del carácter, tanto la educación como el ejemplo que el niño recibe en casa influyen en su grado de extroversión/introversión.

En este sentido, si se le educa en un contexto seguro, en el que se sienta querido y motivado y en el que tenga claro dónde están los límites, se sentirá más preparado para ser autónomo y relacionarse mejor.

En cambio, si desde pequeño se le regaña o castiga a menudo sin explicarle el porqué de las regañinas, la consecuencia puede ser que se retraiga y le cueste tomar la iniciativa para afrontar retos, como acercarse a jugar con niños que no conoce.

Del mismo modo, aunque es necesario animarle a intentar nuevos logros, exigirle con frecuencia algo para lo que no está preparado puede llegar a convencerle de que nada le sale bien, lo que le hará más dependiente y menos dispuesto a lanzarse “al exterior”.

Por otro lado, acontecimientos como la llegada de un hermanito también pueden influir en la confianza que tenga en sí mismo y en su actitud hacia los demás. Pero si le ayudamos a entenderlos y le demostramos que le queremos igual que antes, saldrá reforzado de ellos.

Además, como el comportamiento del niño varía también en función del contexto y de las expectativas que tienen sobre él las personas de ese entorno, es posible que sea atrevido en casa e inhibido en el colegio, o viceversa (reservará el comportamiento extrovertido para el entorno en el que se sienta más libre y valorado).

Le asusta salirse de la norma

Cuando la timidez aparece, el niño empieza a presentar dificultades de relación con los adultos y con sus iguales (no le apetece ir al parque, le cuesta hablar con otros niños en el cole…).

De repente se niega a hacer cosas que antes no le planteaban problemas y teme iniciar actividades nuevas. Huye de los desconocidos y se “pega” (literalmente) a su persona de referencia cuando está en un ambiente que le resulta ajeno. Como no se siente seguro, busca el reconocimiento de los otros y le asusta salirse de la norma y no saber cómo actuar.

Por lo general, a medida que el pequeño va madurando aprende a relacionarse mejor y este tipo de sentimientos se reducen o pierden intensidad.

Sin embargo, en algunos casos se mantienen e incluso se intensifican, algo que puede agravarse si el niño tiene poca destreza en alguna faceta concreta y esto le lleva a formarse una idea negativa de sí mismo.

Cuando esto ocurre, al crecer va siendo más consciente de lo que se pierde por no hacer lo que le gustaría (asistir a un cumpleaños, acercarse a sus compañeros en el recreo…). Y esta sensación le genera sufrimiento.

Fuente:  bbmundo.com

Qué hacer si tu hijo quiere todo lo que ve

Tu hijo no tiene paciencia, quiere las cosas al instante. Si no lo obtiene en el momento se vuelve insoportable, ¿Qué puedes hacer?”  En esta entrada te ofrezco unas pautas para manejar esta situación.

1. En qué consiste el problema

Tal y como se describe en el ejemplo, el niño o la niña pide algo y lo quiere ya: aquí y ahora. Si no se atiende su demanda la reacción puede ir desde la frustración, la protesta, el llanto o la rabietaa conductas más agresivas, como romper cosas o insultar a los padres.

2. Por qué se produce

Es una conducta aprendida. El niño o la niña ha ido aprendiendo que al pedir las cosas no se aplazaba su petición. Además, ha aprendido con el paso del tiempo que si reacciona negativamente (llorando, enrabietándose o amenazando…) los padres responden con más prontitud y premura.

3. Qué contribuye

El temperamento más fuerte, la impaciencia o la poca capacidad de tolerar frustaciones pueden ser características que los niños tengan asociadas.

Padres con pautas inadecuadas, como responder demasiado pronto a sus demandas o con poca capacidad de decir “no” a sus hijos, también suelen empeorar las situaciones.

4. Qué se puede hacer

En primer lugar, deben estar mentalizados de la importancia de corregir esta conducta. Es claramente inadecuada y si no la corrigen las consecuencias para el chico o la chica serán peores: no se corrige con el tiempo. Hasta que no estén mentalizados y decididos no hagan nada: en la modificación del comportamiento actuar “a medias” es peor que no hacer nada.

La estrategia general sería “deshacer” el camino aprendido y enseñarle a aplazar las cosas y tolerar las pequeñas frustraciones. Algunas pautas que deberían seguir:

1º. No responda inmediatamente

Comience por aplazar un poco de tiempo las demandas que habitualmente le hace su hijo o hija. Si hasta ahora respondía inmediantamente, ahora deje transcurrir un poco más de tiempo, aunque solo sean unos segundos.

2º. Ignorar las conductas inadecuadas

Ignore sus protestas y quejas. Cuando comience a aplazar el tiempo de respuesta, aumentarán las quejas. Hágase fuerte e intente mantener el tiempo que se ha marcado.

3º. No cambie su decisión

No acelere la respuesta si el niño o la niña reacciona negativamente con más fuerza.

4º. Indique cuándo va a cumplir la petición

En algunas peticiones indíquele cuando las va a cumplir. Si su hijo le pide que le prepare un bocadillo, por ejemplo,  puede indicarle cuándo lo va a hacer: “te lo haré cuando termine de arreglarme el pelo“, e ignore sus protestas. No cambie su decisión por la reacción negativa del niño.

5º. Plantearle metas a medio plazo

Poco a poco enséñele a plantearse metas a medio o largo plazo. Por ejemplo, el ahorro puede ser una buena medida para aprender que las cosas necesitan un tiempo.

6º. Reforzar positivamente la colaboración

Toda colaboración y capacidad de espera, se le debe reconocer y elogiar.

5º. Recuerde

No olvide que es un proceso lento: hay que “desaprender” una conducta inadecuada y enseñar una nueva forma de comportarse. Para ello les he propuesto seis pautas:

  1. No responda inmediatamente.
  2. Ignore las conductas inadecuadas.
  3. No cambie su decisión por la reacción negativa
  4. Indíquele cuándo va a cumplir la petición
  5. Plantée metas a medio plazo
  6. Refuerce positivamente la colaboración

Por tanto, no sean impacientes en conseguirlo, la clave puede estar en la constancia y en avanzar en pequeños pasos. ¡MUCHO ÁNIMO!

Fuente: familiaycole.com

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

Cuando el niño lleva siempre la contraria

“Mi hijo no para de llevarme la contraria y está consumiendo mi paciencia”. Esta es una afirmación muy común entre muchos padres. Sobre todo, entre padres cuyos hijos tienen edades comprendidas entre 2 y 4 años. Aunque también es una situación que se da cuando los niños comienzan la escuela.

Este tipo de comportamiento de los hijos tiene un paralelismo con la adolescencia. Por eso, a este periodo se suele llamar: “la adolescencia infantil” y convive con el periodo de rabietas.

Por qué llevan los niños la contraria

– En esta época de contradicción el niño lo que quiere es ser independiente y tomar decisiones por sí mismo.

– Esta actitud desafiante se da con más probabilidad cuando están cansados, tienen hambre, sufren estrés o están alterados.

– Este tipo de comportamiento es a menudo una parte normal del desarrollo en los niños pequeños. Por ejemplo: sólo se muestre desafiante con la persona más próxima a él, o quizás sólo es que se siente tratado injustamente y lleva la contraria a los adultos para hacerles ver cómo se siente e incluso no se siente bien en el entorno de la escuela

Pero debe preocuparnos cuando se da de manera frecuente y consistente y el comportamiento que muestra sobresale en la comparación con los otros niños de su misma edad y fase de desarrollo. También cuando afecta a un funcionamiento normal de la vida social tanto en el entorno familiar como en el de la escuela.

Qué hacer cuando el niño lleva la contraria

Esta etapa en el desarrollo de los niños se da de manera natural y es pasajera pero suele convertirse en una carga para los padres. Entonces ¿Qué pueden hacer para sobrellevarla durante este periodo?

– Ten mucha paciencia. No perder los nervios ni dejar que te provoque. Hay que respirar hondo y contar hasta 10.

– Cuidado con el castigo. Debemos recordar que esta fase es algo natural. Está aprendiendo a comunicar su voluntad. Castigar no ayuda.

– Ayúdale. Cuando te lleva la contraria se está defendiendo. Antes de castigarle y enfadarte, observa como está siendo tu comportamiento. ¿Quizás él tenga razón? No pierdes nada por comprobarlo.

– Autonomía. Provoca situaciones en las que pueda ser independiente y así darle lo que pide. Por ejemplo, ofrécele alternativas como que elija donde quiere ir a jugar en vez de imponerte.

– Habla. Aunque creas que el niño es aún muy pequeño, intenta hablar con el niño para que explique como pueda por qué te ha llevado la contraria.

– No permitas subidas de tono. Si el niño no solo te contradice sino que usa gritos, insulto o eleva su agresividad, hay que mantener la calma pero ser firme y dejar muy claro que no se va a tolerar ese comportamiento

– Ignorar. Si el niño sigue empeñado en llevar la contraria y no está dispuesto a hablar contigo ni a poner solución, ignora el comportamiento y no enfoques tu atención en esa conducta.

Fuente: GuiaInfantil.com