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Por qué se celebra el Día Internacional de la Niña

Hoy se celebra el Día Internacional de la Niña como reconocimiento a los derechos de todas las niñas del mundo. Una fecha necesaria para concienciar a la sociedad sobre la situación de vulnerabilidad de las niñas en el mundo y la necesidad de invertir en ellas como clave para el desarrollo.

Niñas de todo el mundo ocuparán el día de mañana posiciones de poder. Alrededor de mil cien millones de niñas forman parte de una gran y vibrante generación mundial preparada para asumir el futuro.

Como observa ONU-Mujeres, la agencia de la ONU encargada de promover la igualdad de género, las niñas van al colegio, ayudan en casa, trabajan en fábricas, hacen amigas y amigos, cuidan de sus familiares mayores y menores y se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta. Las niñas desempeñan diversos papeles en el hogar, la sociedad y la economía.

El progreso de las niñas no solo es bueno para ellas; también lo es para sus familias, sus comunidades, las naciones y el mundo. Las niñas siempre han cambiado el mundo, y esta generación puede hacerlo aún mejor. (Naciones unidas)

Las niñas, las más vulnerables

Ojalá no tuviésemos que celebrar el Día de la Niña, porque significaría que no se encuentran en inferioridad de condiciones frente a los niños. Lamentablemente, las niñas, solo por el hecho de ser niñas son más vulnerables.

En muchos países en vías de desarrollo, ellas tienen menos derechos que los niños, no acceden a la educación, deben quedarse en casa cuidando de sus hermanos o trabajando mientras sus hermanos estudian, siendo más propensas a la marginación por el sólo hecho de ser niñas.

Tienen más probabilidades que los hombres a morir en un desastre y están especialmente indefensas ante atrocidades como el matrimonio infantil, la mutilación genital, el embarazo adolescente, los abusos sexuales y la violencia.

Fuente: Bebés y más

Las 11 claves para criar a un niño feminista

Un grupo de psicólogos, neurocientíficos y economistas tienen claras las once claves educativas para crear a niños feministas. Están dirigidas a aquellos padres que quieran educar a sus hijos para ser libres y seguros para perseguir sus sueños sin las barreras de los roles de género.

1. Déjale expresar, déjale llorar

Está demostrado que tanto los niños como las niñas lloran con la misma frecuencia, pero a partir de los cinco años a los niños les coartan a la hora de expresar sus sentimientos. Es muy importante proporcionarles una variedad completa de emociones en todas sus sus etapas madurativas en las que, sin miedo, puedan distinguir entre la rabia y el enfado, entre el dolor emocional y la necesidad de pedir ayuda.

2. Facilítale modelos a seguir

Los estudios revelan que los niños son muy receptivos a los modelos externos. Por lo tanto, poder proporcionarles modelos masculinos y femeninos ejemplares serán de gran ayuda.

3. Enséñale a cuidar a otros

Desde pequeños tenemos que inculcarles este valor tan importante. Habitualmente, son las mujeres las que cuidan a los niños o ancianos. Debemos hablarles a los niños de cómo los hombres también pueden llevar el trabajo y la familia (o solo la familia) y cómo se espera que los hijos cuiden a su padre o madre u otros familiares cuando estos no puedan valerse por sí mismos.

4. Comparte el trabajo

Recuerda que tus hijos no te escuchan, pero te están observando todo el día. Así que debes romper en casa los roles de género y mostrarles que los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños se llevan a cabo entre papá y mamá.

5. Enséñale a hacerse cargo de sí mismo

Es muy común que en una casa donde hay niña y niño, a la niña se le otorgan tareas de la casa como algo de deber natural y en el caso de ellos solo si son remuneradas. Este concepto tan anticuado tenemos que cambiarlo para convertir a nuestros hijos en personas independientes capaces de limpiar, cocinar y cuidarse (y todas esas competencias que, de sobra, conocen muchas hijas).

6. Incítalo a que tenga amigas

Es habitual ver cómo en las escuelas los grupos ya se forman en torno al género, pero debemos ayudar a romper este estereotipo. Estudios afirman que los niños que juegan con amigos del sexo opuesto aprenden a comunicarse y solucionar problemas de mejor manera.

7. Enséñales que “no es no”

Desde pequeños tenemos que enseñarles el poder de esta palabra. Enséñales que antes de tocar el cuerpo de otro niños le pidan permiso y, por tu parte, deja de hacerles cosquillas cuando él diga “no” o “basta”.

8. Déjalo ser él mismo

Hace más de 50 años que se separaron los productos o juguetes para niñas o para niños: coches para ellos y muñecas para ellas, color azul para él y el rosa para ella.Muchos padres desde pequeños les someten a estas diferencias, así que es normal que cuando el niño tome conciencia acabe posicionado en esta diferenciación. Así que déjale elegir y ofrécele la posibilidad, desde pequeño, de tener todo tipo de juguetes y llevar cualquier color. La mejorar manera de empoderar a tu hijo para que elija quién y cómo quiere ser.

9. Pronúnciate cuando alguien sea intolerante

Recuerda que la típica frase “son niños” no es forma de justificar una mala conducta. Sé duro cuando veas a tus hijos comportándose de manera inapropiada y nunca lo justifiques por su rol de género.

10. Nunca uses la palabra niña con desprecio o de manera despectiva

Las bromas sexistas son muy peligrosas a ciertas edades. No dejes que tu niño diga frases como “corre como una niña” o “pareces mariquita”. Sin darnos cuenta, muchas veces los padres inculcan conductas misóginas a los niños para protegerlos de las burlas. Cambia el rol y dale herramientas para que defiendan la libertad.

11. Léele historias en las que la protagonistas sean mujeres y niñas

Rompe con el estereotipo del hombre que salva al mundo y la mujer que necesita ser salvada. A partir de los tres años ya empiezan a entender los estereotipos, por lo tanto, usa también lecturas en las que las mujeres sean las protagonistas.

Fuente: mihumu.es

La niña que recibe obsequios de los cuervos

 Valeria Sabater

Gabi Mann, es una niña de Seattle muy afortunada. Tanto es así, que su historia ha dado la vuelta al mundo hasta convertirse en una noticia viral que no hemos podido evitar compartir contigo. Ya sabes cuánto nos gustan los animales y estos testimonios donde se mezcla lo curioso con lo emotivo.

Gabi tiene ahora 8 años, pero su relación con los cuervos viene de largo, desde que tenía solo 4 años y descubrió que los cuervos de su jardín estaban muy pendientes de su rutina. ¿Quieres saber por qué? ¿Te gustaría conocer por qué los cuervos traen obsequios regularmente a esta niña de Seattle?

¡No te lo pierdas, estamos seguros de que te va a encantar la historia!

Si quieres ser parte de la familia de un cuervo, aprende a recompensarlos

Todo empezó cuando Gabi tenía 4 años. Como todo niño a estas edades, era frecuente que de vez en cuando, se le cayera la comida de las manos: un cacahuete, un trozo de sándwich, un pedazo de queso, algún snack… Un día se dio cuenta de que tras ella, estaba un cuervo muy atento. Acababa de comerse ese trocito que le había caído de su hamburguesa y ahora la miraba con atención para ver si, por casualidad, le caía algo más.

Su madre, Lisa, lo encontró muy gracioso, así que le sugirió a la niña que, a partir de entonces, recordara que con lo que a ella le sobraba, otros animales podían alimentarse. Era una buena idea, ¿por qué no? Gabi fue consciente de que aquello podía ser una divertida responsabilidad, así que a partir de entonces, cada día prepararía una bonita caja llena de comida y agua para los cuervos.

Y fue entonces cuando surgió la magia. Poco a poco, aquella caja, fue llenándose a su vez por las mañanas de pequeños obsequios traídos por los cuervos para la niña. Era un intercambio. Ambos se recompensaban y ambos ganaban. ¿Quieres saber qué regalos trajeron los cuervos a nuestra protagonista?

  • Un corazón de cristal (la pieza favorita de Gabi, porque según ella, representa el amor que se profesan)
  • Bisagras
  • Piedras pulidas de colores
  • Alambres y horquillas
  • Llaveros
  • Piezas de vidrio de diferentes colores
  • Tapones de botellas
  • Tuercas
  • Botones
  • Pendientes
  • Conchas
  • Cordones de zapatos
  • Trozos de esponjas
  • Piezas de Lego

Obsequios de los cuervos para Gabi Mann

Todas estas piezas, estos inusuales regalos traídos por las aves, están guardados meticulosamente en cajitas, ahí donde Gabi pone la fecha en que le fueron entregados. Es algo muy especial para ella y para su madre, y que lleva cumpliéndose desde hace cuatro años. No falla ni un día. Según explican los biólogos, los cuervos son unos animales realmente inteligentes con unas costumbres muy determinadas. Así, por ejemplo, para formar parte de su círculo social, es frecuente que se realicen distintos tipos de intercambios.

Entre ellos es habitual, por ejemplo, ofrecerse alimentos o cortejos, y aunque los regalos de objetos no siempre están garantizados, puede ocurrir de vez en cuando, como es el caso de lo ocurrido con Gabi. Según ella misma explica, hay veces en que los regalos que le traen no son siempre agradables, hay días en que le traen pinzas de cangrejo en descomposición, o incluso algún animal muerto. Nunca sabe lo que va a encontrarse por las mañanas en su jardín. Pero ahí está la magia, el encanto de esta historia tan especial entre una niña de Seattle y los cuervos de su jardín.

Realmente asombroso, ¿no crees? Dinos qué te ha parecido esta historia.

Fuente: supercurioso.com

Una niña guía a los bomberos en su rescate tras accidente

Una mujer de 41 años y su niña de 10 resultaron heridas la noche del miércoles tras salirse de la vía y caer por un desnivel de unos siete metros por causas que se desconocen. El accidente se produjo cuando circulaban por la AS-22, en las inmediaciones de la localidad de Piantón, en Vegadeo. Fue la pequeña la que logró guiar a los bomberos hasta el lugar del suceso, según ha informado el SEPA.

El Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias recibió el aviso y en la llamada indicaban que se habían salido de la vía y habían caído por un desnivel pero desconocían dónde se encontraban.

Así, según el SEPA, la mujer estaba muy nerviosa y fue la niña la que, en todo momento, con las indicaciones que se le fueron facilitando, explicó lo que había sucedido. Detalló cómo se encontraban y además, fue también la menor, la que envió con el teléfono su localización GPS. El lugar que indicaban las coordenadas era una zona muy amplia por lo que, en conversación con la pequeña, los bomberos fueron rastreando la zona en colaboración con Guardia Civil y sanitarios.

La dotación hacía sonar las sirenas y, a través del 112, la niña indicaba si las estaba oyendo y respondía tocando la bocina del vehículo hasta que las ubicaron. El turismo estaba completamente cubierto de maleza y había quedado a metro y medio del río Suarón.

Tras acceder hasta las afectadas y ayudarlas a salir del coche, los bomberos tuvieron que desbrozar la zona para colocar una escalera hasta el río y ayudar a cruzar a las dos heridas hasta la otra orilla donde les esperaban los servicios sanitarios. Las dos fueron evacuadas al Hospital de Jarrio y a expensas de más pruebas y hasta nueva valoración médica, su pronóstico es leve.

Fuente: elmundo.es

¿Y si enseñamos a las niñas a ser valientes, en vez de ser perfectas?

En la década de 1970 una psicóloga de la Universidad de Columbia realizó una serie de experimentos con niñas y niños que arrojaron resultados inesperados. Esta psicóloga trabajó con estudiantes de quinto grado para ver cómo lidiaban con un material nuevo y complicado.

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Foto de Mia Thorn So

 Entonces se dio cuenta de que las niñas eran más propensas a abandonar la tarea, y lo hacían, como media, antes que los niños. Curiosamente, mientras más brillantes eran las niñas y más alto era su cociente intelectual, más rápido tiraban la toalla. Esas niñas mostraban una conducta de indefensión aprendida.

Los niños brillantes se comportaron de manera diferente. Asumieron aquella actividad como un reto intelectual que les llenó de energía y les motivó a redoblar sus esfuerzos.

¿Qué sucedió? ¿Por qué las niñas se muestran más vulnerables y menos confiadas que los niños de su misma edad?

En realidad, en quinto grado la mayoría de las niñas aventajan a los niños en todas las materias, incluyendo Matemáticas. Por tanto, la diferencia en sus comportamientos no tiene que ver con la falta de habilidad o los conocimientos adquiridos sino más bien con la forma de enfrentar los retos.

Mientras que los niños asumían que no lograban solucionar los problemas porque estos eran más complicados, las niñas comenzaban a dudar rápidamente de sus habilidades, perdían la confianza y abandonaban la tarea. Estas niñas también solían pensar que las habilidades eran inmutables, mientras que los niños asumían que se podían desarrollar a través del esfuerzo.

Lo peor de todo es que estas creencias y formas de comportarse se mantienen en la adultez. De hecho, se ha apreciado que los hombres se presentan a un empleo aunque solo cuenten con el 60% de las habilidades demandadas. Al contrario, las mujeres solo se atreven a presentarse para el puesto si tienen el 100% de la cualificación.

¿Cómo es posible que tengamos una actitud tan diferente ante los retos?

La respuesta se haya en la educación, una educación que ha enseñado a los niños a ser valientes y asumir retos y a las niñas a ser perfectas y actuar con cautela.

Niños valientes, niñas perfectas…

Es difícil, o más bien imposible, borrar siglos de tradición de un plumazo. Aunque hemos avanzado mucho en materia de igualdad de géneros, en el inconsciente colectivo y en lo más profundo de nuestras mentes aún anidan muchas ideas sexistas.

Por eso, los padres siguen educando a sus hijos para que no tengan miedo y no lloren mientras que a las niñas se les exige que no anden desaliñadas, que sean perfectas y se comporten con mesura.

Aún educamos a niños que, con buena suerte, se convertirán en los caballeros que salven a las damiselas en apuros. Y educamos a las niñas para que esperen ser rescatadas, porque su misión no es luchar, sino mantenerse perfectas a pesar de la tormenta.

A las niñas se les enseña a sonreír, se les exige que saquen buenas notas y se les prohíbe que lleguen a casa cubiertas de barro porque han estado jugando. Con los niños los padres suelen ser más permisivos, les permiten que jueguen al aire libre, que se ensucien y suban a los árboles. De hecho, muchos de esos comportamientos se premian ya que demuestran lo valientes que son. De esta forma se les anima a asumir riesgos.

Al contrario, a las niñas se les incita a mantenerse alejadas de los riesgos, se les pide que se mantengan en un discreto segundo plano, a salvo y dentro de su zona de confort. A menudo se les elogia por lo bien que se comportan, casi siempre por mantenerse calladas, y por su simpatía. De esta forma, sin darse cuenta, los padres limitan las potencialidades de las niñas, quienes muy pronto aprenden que de ellas no se espera lo mismo que de los varones.

Así, la mayoría de las niñas terminan convirtiéndose en mujeres que asumen solo los riesgos imprescindibles y que ante los problemas piensan que algo anda mal en ellas. Por eso, no es extraño que las mujeres sufran más depresión y ansiedad que los hombres.

Sin embargo, cuando enseñamos a las niñas a ser valientes y formamos a su alrededor una red de apoyo que las anime, van a hacer cosas increíbles porque tienen un enorme potencial.

Fuente: Cultura Inquieta