Entradas

5 ideas para celebrar la llegada del Año Nuevo con los niños

Brindemos con nuestros hijos por la llegada de un nuevo año. Hagámosle ver que todo tiene un principio y un fin, y que depende de nosotros mismos disfrutar del tiempo y convertirlo en una etapa satisfactoria para nosotros y nuestros seres queridos.

De una forma o de otra, todos nos preparamos para dar la bienvenida al año nuevo. Renovamos nuestras ilusiones y nos ponemos manos a la obra para que el nuevo año sea aún mejor.

Ideas para pasar el Año Nuevo con los niños

Para que la Nochevieja sea tan atractiva y tan mágica para tu hijo, no esperes que los punteros del reloj marquen la media noche porque si son muy pequeños, acabarán dormidos.

Lo ideal es que pongas en marcha algunas prácticas para que tu pequeño vea el nuevo año como una gran oportunidad para determinar propósitos, realizar algún cambios o dar alas a sus ilusiones. Puedes hacer que tu hijo se llene de esperanzas, frente al nuevo año que se acerca.

Aquí te dejo algunas ideas para pasar el año nuevo con los niños:

1- Haz un brindis con tus hijos, aunque sea con un vaso de leche, un zumo de frutas o con un champán especial tanto para ellos como para las mujeres embarazadas.

2- Haz un listado de los propósitos de tu hijo para el año nuevo, es decir, qué es lo que espera él aprender. Por ejemplo: ‘En el año nuevo quiero aprender a bañarme, a vestirme o a ponerme los zapatos, solito’, ‘En el año nuevo quiero hacer un deporte’, o ‘En el año nuevo quiero aprender a pintar, a bailar o andar en bicicleta’. Escribir cada deseo en un papelito, cerrarlo y luego hacer un sorteo para conocer qué es lo que va a hacer realidad primero.

3- Hay familias que siguen una costumbre de pasar la nochevieja con una prenda de vestir nueva, si posible de color rojo o blanco. Puede ser un calcetín, una camisa, un calzoncillos o braguitas, etc., desde cuando sea nuevo. Dicen que da muy buena suerte empezar el año nuevo con algo nuevo.

4- Antes de que se termine el año, lleva a tu hijo a la cocina y prepara con él un bizcocho de bienvenida al año nuevo. Hagan un bizcocho normal y luego lo decoráis con los números del año nuevo, hechos con fideos de colores o de chocolate, de lacasitos, de bolitas doradas o plateadas, de estrellitas azucaradas, etc. También pueden preparar divertidos canapés con pan de molde, con jamón y queso recortados con los números del año nuevo.

5- Antes de que se termine el año, no te olvides de enseñar a tu hijo a dar las gracias por todo lo bueno que le ha pasado en el año que se acaba. Agradezcan, por ejemplo, por el nacimiento de un hermanito, por las buenas notas escolares, por los amigos, por algún viaje que habéis hecho, y por lo que creáis conveniente. Lo importante es que los niños den la bienvenida al año nuevo como se merece.

Fuente: guiainfantil.com

Historia de la Noche Buena

Noche Buena se celebra la noche del día 24 de diciembre, víspera del día de Navidad 25 de diciembre.

Motivos de celebración

Es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús, y las costumbres varían de unos a otros países pero es bastante común: una reunión familiar para cenar y sobre todo en los países protestantes intercambiarse regalos.

Se considera ya como una fiesta de carácter cultural, ya que numerosas familias ateas también lo celebran. Sólo los testigos de Jehová son la excepción, ya que no la celebran por considerarla de carácter pagano.

Historia

Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera el 25 de diciembre. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad del niño Jesús.

La Iglesia añadió posteriormente en la Edad Media el festejo del nacimiento a sus costumbres. En esta época, los banquetes eran el punto fuerte de las celebraciones, de la misma forma se mantiene hoy en día.

En la actualidad

Aparte del origen cristiano, esta fiesta ha ido mezclando su carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, debido en gran medida a la popularidad de esta celebración y a la mercadotecnia. Es desde el siglo XIX cuando la Navidad empieza a afianzarse con el carácter que tiene hoy día, pues en ese siglo se popularizó la costumbre del intercambio de regalos; se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad.

Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía para expandir por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración navideña.

Celebración en distintos países

En México se acostumbra presentar pastorelas, que son obras teatrales en las cuales se representa la historia del nacimiento de Jesús, algunas de las cuales les añaden toques cómicos, por ejemplo acerca de la situación política del momento. También se celebran tradicionales posadas, en las cuales se realiza la procesión de los peregrinos María y José cantando letanías, se reza el rosario y posteriormente se rompen las piñatas y se ameniza una fiesta para las que se elaboran ponche, buñuelos y tamales; se entregan aguinaldos rellenos de colaciones y frutas; la fiesta se prolonga hasta muy entrada la noche.

En Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, la costumbre es preparar desde días antes el Nacimiento o representación en figurillas del pesebre de Belén, con san José, María, los Reyes Magos, animalitos, pastores, plantitas, luces de colores, etc. También se arma un árbol navideño decorado con bolas, guirnaldas, luces de colores, etc., a cuyos pies se colocan los regalos que serán intercambiados.

El 24 de diciembre se hace una cena familiar con pavo de Nochebuena, puré de manzana, ensalada, chocolate caliente y champán. Las familias católicas van a la Misa del Gallo (a las 23:00 h., generalmente). A la medianoche se hace “nacer” al Niño Jesús, se cantan villancicos y las personas se obsequian regalos. En las calles se queman fuegos artificiales, todo es un ambiente de algarabía. Al día siguiente, 25, las familias se visitan en las casas y se comparte.

En Puerto Rico las familias y amigos se reúnen para celebrar, cantar parrandas y compartir comidas tradicionales como arroz con gandules, lechón asado y pasteles. Las fiestas a veces siguen hasta la madrugada. En Navidad la gente comúnmente descansa la trasnochada de Nochebuena. A la medianoche los católicos celebran la Misa del Gallo. Las personas van a la iglesia, los niños se visten de pastores y de figuras alegóricas al Nacimiento: la Virgen María, san José, el Niñito Jesús, los Tres Reyes Magos, etc.

En la República Dominicana es costumbre que los hijos viajen a casa de sus padres y abuelos, donde, reunidos, cenan el tradicional pollo horneado y el puerco en puya (cerdo empalado y asado), ensalada rusa y moro de guandúes con coco, acompañado con lerenes, pasteles en hojas y frutas como manzanas, uvas, peras y nueces, además de pastelón de plátano maduro y lasaña; toda la cena se acompaña de vinos, dulces navideños y cerveza. Después de la reunión salen de casa en casa para compartir y juntarse con las viejas amistades compartiendo regalos y villancicos; todo como parte de la Nochebuena.

En Venezuela se acostumbra realizar las hallacas el 23 o 24 de diciembre para realizar la tradicional cena de Nochebuena, la cual se compone de hallacas, pan de jamón, pavo o pernil de cochino, jamón “planchado”, vino o ponche crema; la mesa se adorna con quesos variados, avellanas, nueces, turrones, galletas (y golosinas variadas), partes es llamada Flor de Navidad.

En Cuba desde tempranas horas comienzan los preparativos para la cena. Los hombres se encargan del puerco asado mientras las mujeres se entretienen en hacer el arroz, ensalada fresca con tomate, lechuga, cebolla y la vianda (yuca salcochada o ñame).

La cena además de la bebida, se acompaña con diferentes dulces.

Fuente: euroresidentes.com

 

Claves para evitar conflictos familiares en estas fechas

No se trata de evitar la presencia de incómodos familiares, sino de afrontar con determinación esos tensos momentos y sentar las bases de una relación cordial para el resto del año.

En unos días las celebraciones navideñas nos invitarán a sentarnos alrededor de una mesa familiar en la que compartiremos, además de un delicioso menú, momentos de alegría y unión. Sin embargo, a veces esta idílica situación se tiñe de un tono menos festivo y los eventos familiares destapan discusiones, viejas rencillas y opiniones que nos dejan con muy mal sabor de boca tras el postre. Para evitar en la mayor medida de lo posible estas disputas y que se resuelvan de la forma más acertada, el psicólogo Xavier Savin, nos propone diez consejos para que estos «dramas navideños» no se conviertan en un miembro más de la familia en estas fiestas.

A estas alturas del año en las que ya están organizadas las cenas y las comidas familiares a nadie le gustaría sentar a su mesa a ese incómodo invitado que rompe la armonía y en un momento dado destapa la caja de los truenos: un comentario inapropiado, una opinión política, la rivalidad entre equipos de fútbol o la propia jerarquía familiar.

No se trata de evitar la presencia de ese familiar, sino de afrontar con determinación esos tensos momentos y sentar las bases de una relación cordial que nos servirá para convivir en paz el resto del año.

Seguramente no te resultarán extrañas algunas de las situaciones que a continuación te vamos a relatar y que te ayudarán a entender qué conflictos habría que evitar y cómo funcionan las relaciones familiares para que con una sola palabra se rompa la concordia durante una celebración.

Las ideas políticas

No hace falta decir que vivimos un momento especialmente trascendente a nivel político lo que puede hacer de las comidas navideñas un momento delicado. No todos los miembros piensan igual, ni todos estarán de acuerdo… pero no pasa nada. No hay que tomárselo como una ofensa personal, es solo una opinión.

Este aspecto se puede ampliar a los enfrentamientos deportivos, los gustos musicales, estéticos o incluso a algo tan intrascendente como elegir el canal de televisión donde veremos la retrasmisión de las campanadas de fin de año.

Los roles familiares

En las familias existen unos roles muy marcados, lo que suele hacer que las relaciones sean más jerárquicas de lo que cabría esperar fuera del ámbito profesional.

«En algunas familias existe una figura autoritaria, que impone unos límites estrictos sobre qué se puede decir y qué no. En estos casos no suele existir un conflicto visible, pero naturalmente esto genera rencor y a veces desemboca en la necesidad de mentir para poder conseguir los objetivos que nos marquemos sin tener la sensación de que nos están juzgando» apunta el psicólogo Xavier Savin.

Por el contrario, hay otras familias más democráticas, en las que hay una o varias personas que tienen más influencia que pueden en determinados momentos recriminar alguna conducta si no les parece adecuada, pero en este caso los demás miembros de la familia se sienten con la libertad de opinar en base a sus experiencias y opiniones.

También hay familias en las que los miembros «dejan hacer», confiando completamente en la autogestión de sus miembros. Para Savin esta «sería una situación perfecta si todos los miembros de la familia estuvieran comprometidos en colaborar y respetar a los demás, de lo contrario habrá quien no ayude y ofenda al resto».

Decálogo del buen entendimiento

Independientemente de cómo sea tu familia, existen 10 principios que puedes tener en cuenta para pasar unas navidades sin conflictos.

El experto y psicólogo, Xavier Savin, nos propone este decálogo para que las próximas celebraciones familiares terminen con un brindis y no con la amarga despedida de un portazo.

1. Pensar que quienes nos rodean saben lo que necesitamos sin necesidad de pedirlo es una equivocación, cada persona tiene necesidades distintas. Si crees que alguien puede y quiere ayudarte pídelo, de lo contrario que no te sorprenda si no te ayudan.

2. Sé empático. Eso no es creer que los demás deben pensar tal y como tú lo haces, se trata de entender que seguramente han llegado a diferentes conclusiones por que han vivido circunstancias distintas a las tuyas.

3. Piensa qué es para ti inaceptable, por ejemplo: insultos, agresiones, amenazas… Si lo sucedido no es una de estas situaciones recuerda que entonces no importa tanto.

4. Algunas opiniones se basan únicamente en emociones. Date cuenta de si eses es el caso porque entonces de nada sirve discutir.

5. Aunque una opinión puede evidenciar maldad, recuerda que las personas no son buenas o malas sólo por compartirla.

6. Si te sientes ofendido por un comentario, no alimentes la discusión, repite el comentario y añade cómo te ha hecho sentir.

7. Para no sentirte mal recuerda que eres responsable de lo que dices, no de lo que otros entienden, si te han interpretado mal intenta aclararlo y si no lo logras, acéptalo.

8. Cuando te sientas nervioso o enfadado pasa un tiempo alejado de la situación antes de continuar conversando, de lo contrario te expresarás de manera incorrecta y perderás la razón.

9. Practica la escucha activa, no te limites a oír, presta atención al mensaje completo.

10. No juzgues. Se puede estar o no de acuerdo, pero hay que respetar que siempre existirán otras opiniones.

En resumen, la clave está en afrontar con determinación esos tensos momentos y sentar las bases de una relación cordial, empática y dialogante que nos servirá para convivir en paz también el resto del año.

Fuente: abc.es

El consumismo en Navidad perjudica a los niños

Todos los años por estas fechas parece que todos nos volvemos ricos. Como si el último mes del año fuera a ser el último de nuestras vidas, sacamos a relucir nuestra tarjeta de crédito y dejamos las cuentas bancarias como si hubiera pasado un huracán por ellas.

¡Las navidades son así!, nos ponemos como excusa para hacer un consumismo extremo, pero lo cierto es que este consumo no hace más que rellenar huecos vacíos de nuestro interior.

Bajo esta pésima perspectiva, y sabiendo que los niños nos imitan ¿por qué debemos inculcar este valor desierto y superficial en las pequeñas mentes de los niños? Está claro que el consumismo de Navidad perjudica a los niños.

Por qué el consumismo de Navidad perjudica a los niños

La publicidad y las luces navideñas se encargan de persuadirnos de que no podremos ser felices si nuestros hijos no tienen el regalo que esperan, si no comemos lo más caro del supermercado o no llenamos la mesa con decenas de platos de todo tipo, bajo el estereotipo de que “el que más tiene es más feliz”. Sin embargo, todos sabemos en nuestro interior que esto no es cierto, pero no hacemos nada para remediarlo.

El consumismo nos sumerge en un bucle del que parece no haber escapatoria posible: si el año pasado compré por Navidad a mi hijo cinco regalos, este año no puede haber menos porque si no el niño se quedará triste y, así terminamos comprando los cinco juguetes del año pasado, y añadiendo uno más para que esta Navidad sea aún mejor que la anterior.

Sin embargo, nuestro hijo el día de Navidad rompe el papel del regalo y no ha terminado de sacarlo de la caja, cuando empieza a desenvolver el siguiente regalo. No se fija en el regalo, sino en cuántos regalos le han traído. En ese momento comienza su infelicidad. A partir de ahora será fruto del consumismo, y no será feliz con lo que tenga por mucho que se le regale.

El consumismo nos hace comprar cosas que no necesitamos, tirar las que aún sirven y resta el verdadero valor de las cosas. Los niños se ven bombardeados por tantos juguetes que no saben por dónde empezar a jugar, e incluso puede que no jueguen con ninguno porque tengan sensación de saturación.

Les estamos volviendo niños exigentes, mimados y sin ilusiones. El consumismo no es bueno para nosotros mismos, ni para nuestros hijos, y mucho menos para los recursos de un planeta limitado como el nuestro.

Pero, no vamos a dar todo por perdido, ¡todo tiene solución! Lo primero es concienciarnos de este hecho, por mucho que en un primer impulso queramos regalarles a nuestros hijos la luna, siempre es mejor mostrarles que la luna es mucho más bonita si la disfrutamos todos desde la Tierra.

Aquí te dejo unos consejos para no consumir demasiado en Navidad, a pesar de lo que nos digan los anuncios.

1- Aprovecha para pedir o regalar cosas que necesites de verdad. Las zapatillas de casa que se comió el perro hace una semana, el estuche del colegio que se le perdió en la carrera hacia el autobús, la camiseta que necesita para jugar al baloncesto en el equipo del barrio… Regalos sencillos, prácticos y que realmente hagan falta e ilusión.

2- Cuando vayas a hacer las compras navideñas ve con la lista de regalos, y no te salgas de ella. Las compras pequeñas y alocadas son las que más dinero te hacen malgastar, y las que menos hacen falta.

3- No compres comida en exceso, al final la tendrás que tirar a la basura. Usa las sobras de las grandes comilonas familiares para el resto de los días.

4- No compres más adornos navideños, o compra uno como algo especial. Aprovecha para pasar un rato en familia y hacer con los niños tus propios adornos navideños caseros. Tienen mucho más valor que cualquiera que hayas comprado.

5- Regala experiencias a tus hijos en vez de tantos regalos materiales. Papá Noel puede traerle una día en el circo, una tarde jugando con la familia, o ir a patinar sobre hielo con tus padres… Las experiencias vividas se quedan mejor en la memoria que los regalos materiales.

6- Si sois muchos en la familia, en vez de comprar regalos para todos, haced el amigo invisible; es decir, cada persona regala solo a uno de la familia, y así todos tienen un regalo.

Y, sobre todo, recordad: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, y las mejores cosas de la vida siempre son gratis

Fuente: guiainfantil.com

Padres separados en Navidad

Si éste es uno de tus primeros años dividiendo la Navidad, no te desesperes. Aunque te resulte extraño hacerlo por primera vez, adereza tus fiestas navideñas con dosis de naturalidad, humor, generosidad y buen rollo. Con este coctel, te asegurarás un ambiente relajado y agradable para tus hijos. En definitiva, una Navidad feliz que, como me decía una amiga el otro día, es lo que interesa.

¿Qué hacemos con los niños? ¿Con quién pasarán la Navidad y el día de Reyes? ¿Cómo les afectarán estos cambios? Periodo de reuniones familiares por excelencia, la Navidad complica un poco las relaciones de las familias de padres separados o divorciados y convierte en una lucha competitiva la compañía de los hijos en estas fechas señaladas. Te decimos cómo mejorar la relación de padres separados en Navidad.

Cómo llegar al cuerdo entre padres separados en Navidad

Dónde comer o cenar los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes con o sin los niños es el dilema al que se enfrentan los padres separados en Navidad cada año.

Es normal que estas fechas se conviertan en una época especialmente difícil para ellos, pues la separación supone muchos cambios en la estructura familiar. Sin embargo, hay que normalizar.

Es cierto que los niños ahora tienen dos hogares y que deben repartir sus vacaciones en distintas casas e incluso en distintos lugares o destinos. Por este motivo, los expertos aconsejan que conviene huir de complicaciones, evitar separar a los hermanos, respetar las tradiciones, si las hay, respecto a dónde pasar las fiestas, con una familia o con otra, para que los niños puedan relacionar la Navidad con los abuelos maternos y la Nochevieja con los paternos, por ejemplo

También hay que evitar comparaciones y comentarios sobre con quién se lo pasan mejor o críticas sobre las costumbres navideñas del cónyuge y su familia.

El asunto de los regalos a los niños es otro de los asuntos espinosos en las Navidades de las familias de padres separados. La tendencia a competir por el afecto de los niños con el regalo más caro o a montar expectativas por la elección de aquel que más ilusión les haga es uno de los errores más comunes y nocivos para la familia en general.

No te compliques, llegar a un acuerdo es lo que mejor funciona. Conviene hacer un esfuerzo por acercar posturas y criterios. Piensa que la desintegración de su unidad familiar preocupa a tus hijos y en Navidad notan más que el mundo en el que vivían se ha roto. Esfuérzate por crear un ambiente seguro y agradable para ellos.

Los que hacemos tristes o alegres la Navidad para los niños somos los padres. Siendo realistas con la situación y con un poco de esfuerzo para evitar discursiones, aunque no se tenga el cuerpo para celebraciones, podemos contribuir a crear un ambiente relajado que repercuta positivamente en la estabilidad emocional de los niños.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

5 tips para darle a tus hijos unas navidades que nunca olvidarán

La navidad es una temporada especial para millones de seres humanos alrededor del mundo, y en especial para los niños. Pero, ¿es posible hacerla aún más especial para tus hijos? Si Santa es capaz de traerle regalos a todos los niños del mundo desde el Polo Norte en una sola noche, entonces todo es posible. Solo tienes que adornar esta hermosa época con detalles e ideas que hagan la diferencia como por ejemplo… Ya te cuento a continuación.

1. Disfruta el espíritu navideño fuera de casa

La experiencia navideña puede calar más hondo en la memoria de los más pequeños si trasciende más allá del arbolito de navidad y las paredes del hogar. Una buena forma de hacer esto es aprovechando los descuentos y llevarlos a eventos relacionados con esta festividad como el espectáculo de Disney On Ice o cualquier otra celebración de ese tipo.

2. Extiende la decoración navideña de tu casa

Haz algo diferente con respecto a la decoración de tu casa para esta fecha. Atrévete a extender la decoración más allá de la guirnalda y el tradicional. Puedes forrar las puertas de la casa con papel de regalo temático de navidad, incluso puedes hacer lo mismo con el interior de tu auto, esto ayudará a que tus chicos se sumerjan 100% en la navidad.

3. Sorpréndelos

En vez de recibir los juguetes en el arbolito de navidad como es tradición, podrían recibir una agradable sorpresa al despertar y encontrar todos los regalos al pie de su cama. Esto les hará sentirse especiales, ya que Santa se tomó el trabajo de llevarles los regalos hasta su cama, sobre todo si entre los regalos se encuentra algún juguete especial que han estado esperando por mucho tiempo.

4. Santa les escribe de vuelta

Muchos niños le escriben una carta a Santa con antelación para pedirle los juguetes y regalos que desean. Pero una carta de respuesta de puño y letra del mismísimo Santa Claus explicando por qué trajo (o no pudo traer) este o aquel regalo puede convertirse en una sorpresa inolvidable. Y si esto llegase a ocurrir, puedes sugerirle a tu hijo que le escriba una segunda carta a Santa agradeciéndole personalmente.

5. Navidad con sabor latino

Todo lo que tienes que hacer es incorporar una piñata el día de la fiesta y tus niños estarán más que felices de hacer algo diferente para esta celebración.

6. Practica la solidaridad

Es bueno recibir regalos y compartir en familia, pero la navidad también puede ser la oportunidad perfecta para enseñarle a tus hijos la empatía y la caridad hacia los demás. Compra algunos juguetes extra y junto a tu hijo dáselo a algún pariente o vecino con menos facilidades económicas. No tiene que ser algo caro o sofisticado, puede ser algún juguete comprado en un mercado local e incluso una manualidad o algo hecho por ustedes mismos. Lo importante es el acto de dar a los demás durante esta temporada festiva.

Fuente: vix.com

Beneficios de que tus hijos canten villancicos

Llegan las navidades y tenemos que estar preparados para que nuestros hijos saquen de ese cajón desastres que todos tienen en su cuarto, las panderetas, zambombas, carracas, y todo aquello que sea susceptible de hacer un ruido infernal que nos machaque los oídos hasta enero.

Te sorprenderá saber que tus hijos canten villancicos, día sí y día también, tiene beneficios para su salud.

Beneficios de que tus hijos canten villancicos a todas horas.

Di adiós a tu momento zen, si es que alguna vez lo has tenido, y prepárate para tener los nervios a flor de piel durante un largo mes en el que las letras de los villancicos de Navidad te perseguirán hasta en sueños, y sino, ya estarán tus hijos para recordarte alguna estrofa que se te haya olvidado.

A voz en grito los niños cantarán una y otra vez los mismos villancicos, al ritmo de panderetas y sonajas, mientras te persiguen por toda la casa, no vaya a ser que no les escuches. Mis hijas hasta se pelean por ver quién canta qué canción.

Pero, no desesperes, todo este ruido, tiene un lado bueno, aunque no se lo encuentres a primer oído.

Parece mentira, pero que tus hijos canten villancicos de Navidad constantemente tienebeneficios para su salud; y no lo digo yo, sino un estudio del Instituto Heart Research de Reino Unido.

Dicho estudio, que me imagino que surgió de intentar sacar alguna ventaja de poner a prueba los oídos y paciencia de los padres, confirmó que cantar es una forma de hacer ejercicio tan buena como otra cualquiera.

Para empezar:

– Los niños llenan sus pulmones de aire hasta el infinito, lo que fomenta su capacidad pulmonar.

– Este aire de más, y el control que deben hacer para soltarlo mientras cantan, hace que su frecuencia cardiaca aumente, lo que da paso al tercero de los beneficios.

– Mejora el bombeo de sangre a todo el cuerpo.

– Pero lo mejor de todo es que, esta práctica, que consigue los mismos efectos en los niños que si los mandasemos a escalar una montaña, no supone un deporte de riesgo, sino que se puede hacer perfectamente desde el salón a la cocina pasando por todas las habitaciones de la casa por donde los niños nos encuentren.

Pero, no queda ahí la cosa, sino que hay más:

– Cantar villancicos en Navidad está asociado a la longevidad y a una reducción de estrés del niño (no creo que tanto de los padres).

– Y, sobretodo, y lo más importante de todos los beneficios que se han dicho hasta ahora, es que ayuda a nuestros hijos a ser positivos, mejora su memoria, les llena de energía y vitalidad, les acerca al espíritu navideño y saca su lado más creativo.

Visto lo visto, tan solo nos queda hacer de tripas corazón, agarrar el mango de la ducha y lanzarnos a cantar a la Navidad como si no hubiera un mañana.

Ya se sabe “si no puedes con tu hijo, únete a él”.

Fuente: guiainfantil.com

El verdadero significado de la navidad

Muchas veces celebramos la navidad sin saber su verdadero significado, en este trabajo, damos detalles específicos de esta celebración cristiana

Estamos en una de las épocas del año más emocionante del significado de la Cristiandad, el nacimiento de nuestro señor Jesucristo. Sin embargo, en los últimos tiempos, las fiestas navideñas han tomado un significado más comercial y menos religioso.

Es por eso que la Dirección General de Informática  a través de su portal Educando le exhorta a la familia dominicana volver al verdadero significado de las celebraciones navideñas haciendo que Jesús nazca en cada corazón de los miembros de la familia.

La Navidad se celebra en toda parte del mundo aunque con costumbres y rituales diferentes, pero a estas diversas maneras de conmemorar la fecha nos une la celebración del nacimiento de Jesús hijo de Dios.

En la República Dominicana, la época navideña es motivo de encuentros familiares, abundan los aguinaldos, sonrisas, abrazos, buenos deseos, el ambiente de fiesta en las calles, no faltan los tradicionales villancicos, lechón asado, pasteles en hoja, también se decora el árbol de Navidad.

Nuestras fiestas comienzan a mediado del mes de octubre, en esta época es notoria la llegada de dominicanos ausentes quienes vienen a encontrarse con familiares y amigos.

También en nuestro país la forma de celebrar la Navidad o noche buena, el 24 de diciembre, varía de una región a otra del país, pero en sentido general los cambios son muy pocos.

El árbol de Navidad es un símbolo de uso universal, decorado con luces multicolores y considerado uno de los símbolos más hermosos y conocido de la Navidad, al igual que el pesebre que reproduce el nacimiento del niño Jesús, forman parte de los tradicionales adornos en los hogares dominicanos.

En sentido general las celebraciones se centran en aguinaldos, consistentes en la reunión de un grupo de amigos y familiares que a partir de la medianoche y sin avisar se toca la puerta de vecinos y conocidos a ritmo de villancicos o merengue.

El más usado es el famoso popurrí “alegre vengo de la montaña”, con el que se logra despertar a los visitados integrándose muchos de ellos a la celebración.

El 24 de diciembre, día de Noche Buena, en las tradiciones dominicanas se reúne la familia amigos y allegados, y se comparte la cena que normalmente tiene como plato típico el cerdo, pavo y pollo horneado, moro de gandules y telera (pan).

Además se complementa con vino, ponche, manzana, uva, pasas, y golosinas entre los que se encuentran los diferentes tipos de dulces. El día 28 de diciembre se celebra el día de los santos inocentes, jugándoles bromas a los conocidos, aunque no es tan popular porque la mayoría de las persona lo dejan pasar por alto.

En cuando a la entrega de regalos o juguetes a los niños, la tradición en la República Dominicana está dividida, muchas personas los entregan la noche del 24, especialmente en la Región Norte del país y otros lo hacen el 6 de enero día de los Reyes Magos, pero también se han adoptado costumbres norteamericanas como la de que es Santa Claus o Papá Noel quien trae los regalos.

Los dominicanos hemos creado la figura maternal de la “vieja Belén”, para compensar o calmar los sinsabores de los niños (generalmente de escasos recursos) a quienes no se les realizan a tiempo los regalitos.

Un poco de historia

Según algunas leyendas, la celebración de Navidad surgió para contrarrestar las fiestas paganas que se celebraban en el mes de diciembre. El 25 era sagrado no sólo para los romanos, sino también para el pérsico cuya religión de “Mithraism” era uno de los rivales principales del cristianismo de aquella época.

La Iglesia sin embargo, quería cambiar los rituales de la fiesta de Saturnalia (fiestas dedicadas al Dios Saturno) y los transfirió a la celebración de una Navidad cristiana.

Es difícil precisar cuándo comenzó a celebrarse la Navidad tal cual la conocemos. Lo cierto es que las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando a lo largo de los siglos provienen de diferentes países.

Este tiempo es propicio para que los cristianos por medio del Adviento nos preparemos para recibir a Cristo, “luz del mundo” (Jn 8, 12) en nuestras almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.

El espíritu de la Navidad para muchas personas es únicamente un estado de ánimo; pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.

Aunque muchas personas las consideran únicamente una forma de diversión, y estreno de ropa, la realidad es que, sea cual sea el concepto que se tenga sobre la Navidad, es una oportunidad para reflexionar en familia y cada encuentro.

En este sentido exhortamos a todas las familias a que hagan de cada adorno, pieza musical y celebración navideñas un motivo para crear un ambiente de paz que nos encamine a un encuentro personal con Dios por medio de Jesús.

Fuente: educando.edu.do

8 consejos para ayudar a los niños con dificultades sociales a lidiar con la temporada de fiestas

Los eventos decembrinos se supone que son divertidos. Pero para los niños que tienen dificultades con las habilidades sociales pueden significar un reto y crear estrés. Utilice estos 8 consejos simples para ayudar a su hija a superar exitosamente esta temporada de socialización.

1- Practique los saludos y las despedidas

Mientras más practique con su hijo, más sencillo será para él decir las palabras correctas cuando las necesite. No tiene que decir demasiado: “Hola, ¡me da gusto verlo!” y “gracias por invitarme, la pasé muy bien”, por lo general son suficiente. Recuérdele que vea a las personas a los ojos y que si extienden su brazo, significa que desean estrechar su mano.

2- Diga a su hijo qué podría pasar

Hágale saber a su hijo cómo transcurrirá el día (si no está seguro, pregunte a sus invitados con anticipación). Usted podría decir algo como: “Cuando lleguemos allá, los niños estarán mirando el juego de fútbol o jugando en el piso de abajo. Después de una hora, cenaremos. Los niños se sentarán en su propia mesa. Después comeremos el postre y luego regresaremos a casa”. Su hijo se sentirá más relajado si sabe lo que sucederá. Además, podrían proponer maneras para manejar ciertas situaciones.

3- Escriba algunas frases para iniciar conversaciones

Ayude a su hijo a desarrollar algunas preguntas generales para comenzar a hablar con otros niños. Él podría preguntar: “¿Practicas algún deporte?” o “¿qué programas de TV te gusta ver?”. Con niños mayores, proponga hablar de noticias de deportes o celebridades acerca de las que pueda hablar.

4- Ayude a su hijo a integrarse al grupo

Antes de que usted comience a socializar con los adultos, ayude a su hijo a integrarse al grupo. Si los niños están jugando fútbol y a su hijo no le gusta ese juego, pregunte si necesitan una persona que anote el puntaje. O si es un juego que a él le agrada, ayúdelo a que participe diciendo algo como: “A Juan también le gustaría jugar. ¿Hay espacio para otro jugador?”.

5- Juego de roles para abrir los regalos

Si ocurrirá un intercambio de regalos, practique con su hijo abrir regalos y a dar las gracias. Represente diferentes situaciones: no le gusta el regalo, ya lo tiene o a él le encanta. Pueden turnarse para actuar cómo sonar agradecido sin importar lo que reciba.

6- Ayude a su hijo a conversar con adultos

Es natural que, en las reuniones de las festividades, los adultos le pregunten a su hijo qué tal le va. Puede que a los niños con dificultades sociales no les guste hablar sobre la escuela ni les sea fácil hablar sobre sus logros. Proponga a su hijo que diga algo positivo para responder esas preguntas. Por ejemplo, “¿por qué no le cuentas a la tía Emma cómo entrenaste a nuestro nuevo cachorro?”.

7- Explique las funciones de los anfitriones

Tener la reunión en su casa puede ser una ventaja. Puede que su hijo se sienta más cómodo en su propio terreno. Quizás quiera asignarle una tarea, como abrir la puerta y mostrar a los invitados dónde colocar sus abrigos. Recuérdele que permita que los invitados escojan la película o el juego que deseen. Y si es un evento para adultos, considere dejar que se vaya a su habitación después de saludar. Si él ya ha asistido a varios eventos durante las festividades, puede permitirle que se ausente en uno.

8- Señale lo que su hija hizo bien

Si hizo un buen trabajo dando las gracias o actuó apropiadamente durante una conversación con sus primos, hágale saber que usted se dio cuenta. El reconocimiento puede ser muy importante, y le dará más seguridad para cuando asista al siguiente evento de las festividades.

Fuente: understood.org

 

¿Es bueno que tus hijos estudien en vacaciones?

Llegaron las vacaciones de Navidad, y éstas son las dos semanas en donde los niños solo quieren disfrutar y olvidarse del colegio. Pero son muchos los padres que se encuentran en la duda si es bueno o no reforzar las materias débiles, y estudiar en vacaciones de invierno.

 Investigando sobre si es bueno o no estudiar en vacaciones de invierno, recopilamos a través de la red las distintas visiones de un grupo de profesionales, y sus opiniones sobre el tema.

Amanda Céspedes, neurosiquiatra infanto-juvenil, es una férrea defensora de que las vacaciones de invierno son un derecho de los niños y están destinadas a darles un descanso intelectual. “En esa perspectiva, yo soy contraria a que sigan trabajando en repasar materias. El actual currículo es extraordinariamente extenso, recargado y  exigente, de modo que los alumnos han desarrollado  anticuerpos y sólo desean descansar de tanto contenido”, afirma.

Pero esto no significa, aclara Amanda Céspedes, que no sea saludable que los alumnos, especialmente en enseñanza básica, ejerciten habilidades olvidadas en lo que ella llama “maraña de contenidos”. Destaca que “es preciso que los niños lean durante las vacaciones, siempre lectura por placer. Las matemáticas también pueden ejercitarse a través de juegos de mesa que invitan a razonar, como naipes o Metrópoli, entre muchos otros”.

La psicopedagoga María Eliana Yrarrázaval coincide con Amanda Céspedes en la necesidad de ejercitar estas habilidades y hace un llamado a los docentes para que se preocupen de enviar una pauta o minuta a los padres en la que se incluyan sugerencias de libros atractivos para que sus hijos lean en las vacaciones de invierno.

Señala, además, que “hay que considerar que todo aprendizaje deja una huella en el cerebro y, por lo tanto, es bueno seguir con este hilo de aprendizaje, ejercitando la memoria, repitiendo algo que se ha enseñado… Los niños estarán dos semanas sin ir al colegio y ésta es una excelente oportunidad para estimular sus cerebros a través de otras vías más recreacionales, por ejemplo, iniciándolos en la práctica de algún instrumento que les gusta y al que no han podido dedicarle tiempo durante el primer semestre del año”. Estas recomendaciones, simples y concretas, pueden ser incorporadas a la pauta o minuta que se entrega a los padres.

Sin embargo, María Eliana Yrarrázaval considera que este tiempo de descanso también es una oportunidad para reforzar contenidos del programa de estudios, siempre y cuando se haga con prudencia pues “no se puede pretender ejercitar todos los ramos en vacaciones de invierno”. Propone a los docentes de enseñanza básica diseñar un breve cuadernillo de actividades, que incluya dos o más asignaturas, y cuya realización por parte de los alumnos sea voluntaria. “Se puede informar a los niños que al regresar de vacaciones los mejores trabajos recibirán un premio, que puede consistir en una buena nota para quienes lo hayan hecho y diplomas al trabajo más completo, al más creativo, al más ordenado, etc”.

La psicóloga de la Clínica Cordillera, Jessica Sosa, explica que “las vacaciones son un período en que los niños y jóvenes deben recargar las pilas, porque ellos también se estresan en el año por las clases, pruebas, trabajos, entre otros deberes”.

“Lo importante es que exista un espacio para que los niños y adolescentes descansen y no es conveniente recargarlos con estudios, reforzamientos o repasando materias”, sostiene Sosa. La experta subraya que “los escolares tienen derecho a desconectarse de los estudios y si han tenido un mal rendimiento, lo que conviene es que los padres reflexionen con ellos y vean en que fallaron y por qué a fin de remediarlo para la segunda parte del año”.

En el blog InformED, publicaron este listado de 20 razones por las cuales esto puede no ser una buena idea:

  1. Los estudiantes aprenden todo el tiempo en el siglo XXI. Gracias a las computadoras, el aprendizaje ocurre todos los días y a toda hora. El acceso a programas, conexiones internacionales y sitios de aprendizaje permiten que los estudiantes puedan aprender en cualquier momento. Según un artículo publicado en Mindshift, en los próximos diez años veremos cómo las fronteras que separan la escuela y el hogar desaparecen. Intenta tender un puente entre la escuela y el hogar, haciendo que tus estudiantes investiguen por sí mismos durante las vacaciones. En lugar de asignar tareas, crea un interés genuino por aprender. Ellos buscarán aprender sobre temas que les gustan.
  2. Más tareas no implican necesariamente mayores logros. Según un estudio realizado en Estados Unidos, por la Universidad de Duke, se encontró poca relación entre los logros y las tareas en los primeros años de la primaria y solo beneficios moderados en los últimos años de la primaria. Otro estudio, realizado por la misma universidad, concluyó en que las tareas son beneficiosas, pero asignar cantidades excesivas de tareas resultaba contraproducente. Otra de las conclusiones fue que había más beneficios para los estudiantes más grandes que para los jóvenes. Harris Cooper, autor del libro “La batalla por las tareas: área común entre administradores, docentes y padres” (The Battle over Homework: Common Ground for Administrators, Teachers, and Parents), agrega que para los estudiantes más jóvenes, las tareas deberían estar enfocadas en mejorar sus habilidades para estudiar. En general, Cooper sugiere que las tareas deberían ser sencillas y breves, involucrar familias, y ser acordes con los intereses de los estudiantes.
  3. Los países que asignan mayor cantidad de tareas no se desempeñan mejor que aquellos que asignan menor cantidad de tareas. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los estudiantes de países como Japón, Dinamarca y la República Checa, a quienes les asignaban pocas tareas, se desempeñaron mejor que los estudiantes de Grecia, Tailandia e Irán, que solían tener grandes cantidades de tareas. Los de Estados Unidos e Inglaterra también suelen tener muchas tareas y aún así se mantienen en el promedio de las estadísticas internacionales. De hecho, Japón ha establecido políticas de no asignar tareas a los estudiantes más jóvenes, permitiendo un mayor tiempo para la familia y los intereses personales. Finlandia, líder en exámenes internacionales, limita las tareas a media hora por noche. Por supuesto, existen otros factores que no son tenidos en cuenta en el estudio, pero en general, es interesante ver este tema desde una perspectiva global.
  4. En lugar de asignarles tareas, sugiéreles que lean por diversión. Existen historias y libros ideales para que recomiendes a los padres y estudiantes. Puedes comenzar por leer el primer capítulo en clase, para generarles intriga y que luego continúen durante las vacaciones.
  5. No asignes gran cantidad de trabajo. Es mejor no asignar grandes cantidades de actividades fotocopiables que no aporten demasiado al aprendizaje. Además, no querrás perder gran parte de tu valioso tiempo corrigiendo papeles sin sentido.
  6. Haz que los estudiantes concurran a algún evento cultural local. Puedes comentarles a los padres que, en lugar de asignarles tareas, les sugerirás a tus estudiantes que asistan a algún evento en particular que se relacione con los temas vistos en clase.
  7. El tiempo en familia es más importante durante las vacaciones. Si los niños tienen menos tareas, será más fácil que la familia pase más tiempo junta. Y es innegable que este tiempo es muy importante para el desarrollo de cualquier niño.
  8. Para aquellos estudiantes que viajan durante las vacaciones, las tareas podrían impedir que aprendan durante su viaje. Viajar ya es, en sí misma, una actividad de aprendizaje. Pero hacerlo viajando con una tonelada de libros y obligaciones por cumplir, puede impedir aprovechar al máximo esta experiencia.
  9. Los niños necesitan tiempo para ser niños. Necesitan tiempo para jugar. Sugiéreles que realicen alguna actividad física, ya que muchos no realizan la suficiente.
  10. Algunos expertos en educación recomiendan acabar con cualquier tipo de tareas. Los autores Etta Kralovec y John Buell, sugieren que las tareas pueden ser una forma de intrusión en la vida familiar.
  11. Envía una carta a los padres explicando por qué no asignarás trabajo. Puedes aprovechar para comprometer a los padres para que jueguen juntos un juego educativo o realicen algún tipo de arte con sus niños. Si las familias saben que no asignarás trabajos, podrán dedicar más tiempo a sus hijos.
  12. Puedes hacer que las vacaciones sean un tiempo para un proyecto abierto que brinde créditos extra. Los estudiantes pueden tomarse el tiempo para hacer algo que les gustaría bajo sus propias condiciones. Aprender por diversión e interés puede producir un compromiso más significativo que las tareas asignadas.
  13. En lugar de darles tareas, sugiere que visiten un museo. Con las familias en casa, las vacaciones son el momento ideal para que los estudiantes visiten una exhibición que sea de su interés o realicen alguna actividad en algún museo cercano. A veces, alentar este tipo de visitas puede ser más beneficioso que asignarles tareas.
  14. Aliéntalos a realizar algún voluntariado durante las vacaciones. Las vacaciones son también un buen momento para que los estudiantes contribuyan con la comunidad. Los estudiantes pueden aprender mucho del servicio comunitario.
  15. Desarrolla un juego en clase. Pueden jugar algún juego didáctico la última semana de clases y hacer que lo continúen en casa con sus familias.
  16. Los estudiantes pueden aprender más al observar el mundo real. Aprender no se trata solo de actividades en papel. Los docentes deberían inspirar a los estudiantes a encontrar formas de aprender de las experiencias del mundo real. Puedes pedirles que observen algún trabajo en la casa o que pregunten a sus padres por sus trabajos durante las vacaciones. De esta forma, podrán entender mejor el mundo real y los diferentes trabajos que podrán realizar en el futuro. Tal vez algunos estudiantes puedan acompañar a sus padres al trabajo en lugar de realizar tareas.
  17. Organiza una caminata. Los estudiantes aprenden mucho de la naturaleza. Diles a los estudiantes que salgan y compartan sus experiencias al volver. Será muy enriquecedor.
  18. Diles a tus estudiantes que visiten un parque de atracciones. Si enseñas física o matemáticas, los parques de atracciones brindan excelentes ejemplos sobre las leyes de la física y las probabilidades matemáticas. También puedes planificar una clase sobre el tema para que luego terminen de entenderla en el parque.
  19. ¡Los niños necesitan descansar! Todos necesitan un respiro y las vacaciones son para que los estudiantes jueguen y se tomen un descanso de la escuela. Los niños necesitan dormir y descansar al menos 10 horas. Con las salidas familiares y los viajes, tienen menos tiempo para hacer tareas durante las vacaciones.
  20. A muchos padres y estudiantes no les gustan las tareas para las vacaciones. Siempre necesitarás el apoyo de los padres. Asignar tareas no suele ser bien recibido por ellos porque las vacaciones suelen ser el único momento que tienen para dedicarles su atención. En lugar de esto, puedes hacer una encuesta entre los padres, para saber qué les parece y así tomar en cuenta sus opiniones. Los estudiantes también prefieren tener un poco de tiempo libre. Si no les das tareas durante las vacaciones, es posible que trabajen más duro cuando regresen.