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Padres separados en Navidad

Si éste es uno de tus primeros años dividiendo la Navidad, no te desesperes. Aunque te resulte extraño hacerlo por primera vez, adereza tus fiestas navideñas con dosis de naturalidad, humor, generosidad y buen rollo. Con este coctel, te asegurarás un ambiente relajado y agradable para tus hijos. En definitiva, una Navidad feliz que, como me decía una amiga el otro día, es lo que interesa.

¿Qué hacemos con los niños? ¿Con quién pasarán la Navidad y el día de Reyes? ¿Cómo les afectarán estos cambios? Periodo de reuniones familiares por excelencia, la Navidad complica un poco las relaciones de las familias de padres separados o divorciados y convierte en una lucha competitiva la compañía de los hijos en estas fechas señaladas. Te decimos cómo mejorar la relación de padres separados en Navidad.

Cómo llegar al cuerdo entre padres separados en Navidad

Dónde comer o cenar los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes con o sin los niños es el dilema al que se enfrentan los padres separados en Navidad cada año.

Es normal que estas fechas se conviertan en una época especialmente difícil para ellos, pues la separación supone muchos cambios en la estructura familiar. Sin embargo, hay que normalizar.

Es cierto que los niños ahora tienen dos hogares y que deben repartir sus vacaciones en distintas casas e incluso en distintos lugares o destinos. Por este motivo, los expertos aconsejan que conviene huir de complicaciones, evitar separar a los hermanos, respetar las tradiciones, si las hay, respecto a dónde pasar las fiestas, con una familia o con otra, para que los niños puedan relacionar la Navidad con los abuelos maternos y la Nochevieja con los paternos, por ejemplo

También hay que evitar comparaciones y comentarios sobre con quién se lo pasan mejor o críticas sobre las costumbres navideñas del cónyuge y su familia.

El asunto de los regalos a los niños es otro de los asuntos espinosos en las Navidades de las familias de padres separados. La tendencia a competir por el afecto de los niños con el regalo más caro o a montar expectativas por la elección de aquel que más ilusión les haga es uno de los errores más comunes y nocivos para la familia en general.

No te compliques, llegar a un acuerdo es lo que mejor funciona. Conviene hacer un esfuerzo por acercar posturas y criterios. Piensa que la desintegración de su unidad familiar preocupa a tus hijos y en Navidad notan más que el mundo en el que vivían se ha roto. Esfuérzate por crear un ambiente seguro y agradable para ellos.

Los que hacemos tristes o alegres la Navidad para los niños somos los padres. Siendo realistas con la situación y con un poco de esfuerzo para evitar discursiones, aunque no se tenga el cuerpo para celebraciones, podemos contribuir a crear un ambiente relajado que repercuta positivamente en la estabilidad emocional de los niños.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

5 tips para darle a tus hijos unas navidades que nunca olvidarán

La navidad es una temporada especial para millones de seres humanos alrededor del mundo, y en especial para los niños. Pero, ¿es posible hacerla aún más especial para tus hijos? Si Santa es capaz de traerle regalos a todos los niños del mundo desde el Polo Norte en una sola noche, entonces todo es posible. Solo tienes que adornar esta hermosa época con detalles e ideas que hagan la diferencia como por ejemplo… Ya te cuento a continuación.

1. Disfruta el espíritu navideño fuera de casa

La experiencia navideña puede calar más hondo en la memoria de los más pequeños si trasciende más allá del arbolito de navidad y las paredes del hogar. Una buena forma de hacer esto es aprovechando los descuentos y llevarlos a eventos relacionados con esta festividad como el espectáculo de Disney On Ice o cualquier otra celebración de ese tipo.

2. Extiende la decoración navideña de tu casa

Haz algo diferente con respecto a la decoración de tu casa para esta fecha. Atrévete a extender la decoración más allá de la guirnalda y el tradicional. Puedes forrar las puertas de la casa con papel de regalo temático de navidad, incluso puedes hacer lo mismo con el interior de tu auto, esto ayudará a que tus chicos se sumerjan 100% en la navidad.

3. Sorpréndelos

En vez de recibir los juguetes en el arbolito de navidad como es tradición, podrían recibir una agradable sorpresa al despertar y encontrar todos los regalos al pie de su cama. Esto les hará sentirse especiales, ya que Santa se tomó el trabajo de llevarles los regalos hasta su cama, sobre todo si entre los regalos se encuentra algún juguete especial que han estado esperando por mucho tiempo.

4. Santa les escribe de vuelta

Muchos niños le escriben una carta a Santa con antelación para pedirle los juguetes y regalos que desean. Pero una carta de respuesta de puño y letra del mismísimo Santa Claus explicando por qué trajo (o no pudo traer) este o aquel regalo puede convertirse en una sorpresa inolvidable. Y si esto llegase a ocurrir, puedes sugerirle a tu hijo que le escriba una segunda carta a Santa agradeciéndole personalmente.

5. Navidad con sabor latino

Todo lo que tienes que hacer es incorporar una piñata el día de la fiesta y tus niños estarán más que felices de hacer algo diferente para esta celebración.

6. Practica la solidaridad

Es bueno recibir regalos y compartir en familia, pero la navidad también puede ser la oportunidad perfecta para enseñarle a tus hijos la empatía y la caridad hacia los demás. Compra algunos juguetes extra y junto a tu hijo dáselo a algún pariente o vecino con menos facilidades económicas. No tiene que ser algo caro o sofisticado, puede ser algún juguete comprado en un mercado local e incluso una manualidad o algo hecho por ustedes mismos. Lo importante es el acto de dar a los demás durante esta temporada festiva.

Fuente: vix.com

Beneficios de que tus hijos canten villancicos

Llegan las navidades y tenemos que estar preparados para que nuestros hijos saquen de ese cajón desastres que todos tienen en su cuarto, las panderetas, zambombas, carracas, y todo aquello que sea susceptible de hacer un ruido infernal que nos machaque los oídos hasta enero.

Te sorprenderá saber que tus hijos canten villancicos, día sí y día también, tiene beneficios para su salud.

Beneficios de que tus hijos canten villancicos a todas horas.

Di adiós a tu momento zen, si es que alguna vez lo has tenido, y prepárate para tener los nervios a flor de piel durante un largo mes en el que las letras de los villancicos de Navidad te perseguirán hasta en sueños, y sino, ya estarán tus hijos para recordarte alguna estrofa que se te haya olvidado.

A voz en grito los niños cantarán una y otra vez los mismos villancicos, al ritmo de panderetas y sonajas, mientras te persiguen por toda la casa, no vaya a ser que no les escuches. Mis hijas hasta se pelean por ver quién canta qué canción.

Pero, no desesperes, todo este ruido, tiene un lado bueno, aunque no se lo encuentres a primer oído.

Parece mentira, pero que tus hijos canten villancicos de Navidad constantemente tienebeneficios para su salud; y no lo digo yo, sino un estudio del Instituto Heart Research de Reino Unido.

Dicho estudio, que me imagino que surgió de intentar sacar alguna ventaja de poner a prueba los oídos y paciencia de los padres, confirmó que cantar es una forma de hacer ejercicio tan buena como otra cualquiera.

Para empezar:

– Los niños llenan sus pulmones de aire hasta el infinito, lo que fomenta su capacidad pulmonar.

– Este aire de más, y el control que deben hacer para soltarlo mientras cantan, hace que su frecuencia cardiaca aumente, lo que da paso al tercero de los beneficios.

– Mejora el bombeo de sangre a todo el cuerpo.

– Pero lo mejor de todo es que, esta práctica, que consigue los mismos efectos en los niños que si los mandasemos a escalar una montaña, no supone un deporte de riesgo, sino que se puede hacer perfectamente desde el salón a la cocina pasando por todas las habitaciones de la casa por donde los niños nos encuentren.

Pero, no queda ahí la cosa, sino que hay más:

– Cantar villancicos en Navidad está asociado a la longevidad y a una reducción de estrés del niño (no creo que tanto de los padres).

– Y, sobretodo, y lo más importante de todos los beneficios que se han dicho hasta ahora, es que ayuda a nuestros hijos a ser positivos, mejora su memoria, les llena de energía y vitalidad, les acerca al espíritu navideño y saca su lado más creativo.

Visto lo visto, tan solo nos queda hacer de tripas corazón, agarrar el mango de la ducha y lanzarnos a cantar a la Navidad como si no hubiera un mañana.

Ya se sabe “si no puedes con tu hijo, únete a él”.

Fuente: guiainfantil.com

El verdadero significado de la navidad

Muchas veces celebramos la navidad sin saber su verdadero significado, en este trabajo, damos detalles específicos de esta celebración cristiana

Estamos en una de las épocas del año más emocionante del significado de la Cristiandad, el nacimiento de nuestro señor Jesucristo. Sin embargo, en los últimos tiempos, las fiestas navideñas han tomado un significado más comercial y menos religioso.

Es por eso que la Dirección General de Informática  a través de su portal Educando le exhorta a la familia dominicana volver al verdadero significado de las celebraciones navideñas haciendo que Jesús nazca en cada corazón de los miembros de la familia.

La Navidad se celebra en toda parte del mundo aunque con costumbres y rituales diferentes, pero a estas diversas maneras de conmemorar la fecha nos une la celebración del nacimiento de Jesús hijo de Dios.

En la República Dominicana, la época navideña es motivo de encuentros familiares, abundan los aguinaldos, sonrisas, abrazos, buenos deseos, el ambiente de fiesta en las calles, no faltan los tradicionales villancicos, lechón asado, pasteles en hoja, también se decora el árbol de Navidad.

Nuestras fiestas comienzan a mediado del mes de octubre, en esta época es notoria la llegada de dominicanos ausentes quienes vienen a encontrarse con familiares y amigos.

También en nuestro país la forma de celebrar la Navidad o noche buena, el 24 de diciembre, varía de una región a otra del país, pero en sentido general los cambios son muy pocos.

El árbol de Navidad es un símbolo de uso universal, decorado con luces multicolores y considerado uno de los símbolos más hermosos y conocido de la Navidad, al igual que el pesebre que reproduce el nacimiento del niño Jesús, forman parte de los tradicionales adornos en los hogares dominicanos.

En sentido general las celebraciones se centran en aguinaldos, consistentes en la reunión de un grupo de amigos y familiares que a partir de la medianoche y sin avisar se toca la puerta de vecinos y conocidos a ritmo de villancicos o merengue.

El más usado es el famoso popurrí “alegre vengo de la montaña”, con el que se logra despertar a los visitados integrándose muchos de ellos a la celebración.

El 24 de diciembre, día de Noche Buena, en las tradiciones dominicanas se reúne la familia amigos y allegados, y se comparte la cena que normalmente tiene como plato típico el cerdo, pavo y pollo horneado, moro de gandules y telera (pan).

Además se complementa con vino, ponche, manzana, uva, pasas, y golosinas entre los que se encuentran los diferentes tipos de dulces. El día 28 de diciembre se celebra el día de los santos inocentes, jugándoles bromas a los conocidos, aunque no es tan popular porque la mayoría de las persona lo dejan pasar por alto.

En cuando a la entrega de regalos o juguetes a los niños, la tradición en la República Dominicana está dividida, muchas personas los entregan la noche del 24, especialmente en la Región Norte del país y otros lo hacen el 6 de enero día de los Reyes Magos, pero también se han adoptado costumbres norteamericanas como la de que es Santa Claus o Papá Noel quien trae los regalos.

Los dominicanos hemos creado la figura maternal de la “vieja Belén”, para compensar o calmar los sinsabores de los niños (generalmente de escasos recursos) a quienes no se les realizan a tiempo los regalitos.

Un poco de historia

Según algunas leyendas, la celebración de Navidad surgió para contrarrestar las fiestas paganas que se celebraban en el mes de diciembre. El 25 era sagrado no sólo para los romanos, sino también para el pérsico cuya religión de “Mithraism” era uno de los rivales principales del cristianismo de aquella época.

La Iglesia sin embargo, quería cambiar los rituales de la fiesta de Saturnalia (fiestas dedicadas al Dios Saturno) y los transfirió a la celebración de una Navidad cristiana.

Es difícil precisar cuándo comenzó a celebrarse la Navidad tal cual la conocemos. Lo cierto es que las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando a lo largo de los siglos provienen de diferentes países.

Este tiempo es propicio para que los cristianos por medio del Adviento nos preparemos para recibir a Cristo, “luz del mundo” (Jn 8, 12) en nuestras almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.

El espíritu de la Navidad para muchas personas es únicamente un estado de ánimo; pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.

Aunque muchas personas las consideran únicamente una forma de diversión, y estreno de ropa, la realidad es que, sea cual sea el concepto que se tenga sobre la Navidad, es una oportunidad para reflexionar en familia y cada encuentro.

En este sentido exhortamos a todas las familias a que hagan de cada adorno, pieza musical y celebración navideñas un motivo para crear un ambiente de paz que nos encamine a un encuentro personal con Dios por medio de Jesús.

Fuente: educando.edu.do

8 consejos para ayudar a los niños con dificultades sociales a lidiar con la temporada de fiestas

Los eventos decembrinos se supone que son divertidos. Pero para los niños que tienen dificultades con las habilidades sociales pueden significar un reto y crear estrés. Utilice estos 8 consejos simples para ayudar a su hija a superar exitosamente esta temporada de socialización.

1- Practique los saludos y las despedidas

Mientras más practique con su hijo, más sencillo será para él decir las palabras correctas cuando las necesite. No tiene que decir demasiado: “Hola, ¡me da gusto verlo!” y “gracias por invitarme, la pasé muy bien”, por lo general son suficiente. Recuérdele que vea a las personas a los ojos y que si extienden su brazo, significa que desean estrechar su mano.

2- Diga a su hijo qué podría pasar

Hágale saber a su hijo cómo transcurrirá el día (si no está seguro, pregunte a sus invitados con anticipación). Usted podría decir algo como: “Cuando lleguemos allá, los niños estarán mirando el juego de fútbol o jugando en el piso de abajo. Después de una hora, cenaremos. Los niños se sentarán en su propia mesa. Después comeremos el postre y luego regresaremos a casa”. Su hijo se sentirá más relajado si sabe lo que sucederá. Además, podrían proponer maneras para manejar ciertas situaciones.

3- Escriba algunas frases para iniciar conversaciones

Ayude a su hijo a desarrollar algunas preguntas generales para comenzar a hablar con otros niños. Él podría preguntar: “¿Practicas algún deporte?” o “¿qué programas de TV te gusta ver?”. Con niños mayores, proponga hablar de noticias de deportes o celebridades acerca de las que pueda hablar.

4- Ayude a su hijo a integrarse al grupo

Antes de que usted comience a socializar con los adultos, ayude a su hijo a integrarse al grupo. Si los niños están jugando fútbol y a su hijo no le gusta ese juego, pregunte si necesitan una persona que anote el puntaje. O si es un juego que a él le agrada, ayúdelo a que participe diciendo algo como: “A Juan también le gustaría jugar. ¿Hay espacio para otro jugador?”.

5- Juego de roles para abrir los regalos

Si ocurrirá un intercambio de regalos, practique con su hijo abrir regalos y a dar las gracias. Represente diferentes situaciones: no le gusta el regalo, ya lo tiene o a él le encanta. Pueden turnarse para actuar cómo sonar agradecido sin importar lo que reciba.

6- Ayude a su hijo a conversar con adultos

Es natural que, en las reuniones de las festividades, los adultos le pregunten a su hijo qué tal le va. Puede que a los niños con dificultades sociales no les guste hablar sobre la escuela ni les sea fácil hablar sobre sus logros. Proponga a su hijo que diga algo positivo para responder esas preguntas. Por ejemplo, “¿por qué no le cuentas a la tía Emma cómo entrenaste a nuestro nuevo cachorro?”.

7- Explique las funciones de los anfitriones

Tener la reunión en su casa puede ser una ventaja. Puede que su hijo se sienta más cómodo en su propio terreno. Quizás quiera asignarle una tarea, como abrir la puerta y mostrar a los invitados dónde colocar sus abrigos. Recuérdele que permita que los invitados escojan la película o el juego que deseen. Y si es un evento para adultos, considere dejar que se vaya a su habitación después de saludar. Si él ya ha asistido a varios eventos durante las festividades, puede permitirle que se ausente en uno.

8- Señale lo que su hija hizo bien

Si hizo un buen trabajo dando las gracias o actuó apropiadamente durante una conversación con sus primos, hágale saber que usted se dio cuenta. El reconocimiento puede ser muy importante, y le dará más seguridad para cuando asista al siguiente evento de las festividades.

Fuente: understood.org

 

¿Es bueno que tus hijos estudien en vacaciones?

Llegaron las vacaciones de Navidad, y éstas son las dos semanas en donde los niños solo quieren disfrutar y olvidarse del colegio. Pero son muchos los padres que se encuentran en la duda si es bueno o no reforzar las materias débiles, y estudiar en vacaciones de invierno.

 Investigando sobre si es bueno o no estudiar en vacaciones de invierno, recopilamos a través de la red las distintas visiones de un grupo de profesionales, y sus opiniones sobre el tema.

Amanda Céspedes, neurosiquiatra infanto-juvenil, es una férrea defensora de que las vacaciones de invierno son un derecho de los niños y están destinadas a darles un descanso intelectual. “En esa perspectiva, yo soy contraria a que sigan trabajando en repasar materias. El actual currículo es extraordinariamente extenso, recargado y  exigente, de modo que los alumnos han desarrollado  anticuerpos y sólo desean descansar de tanto contenido”, afirma.

Pero esto no significa, aclara Amanda Céspedes, que no sea saludable que los alumnos, especialmente en enseñanza básica, ejerciten habilidades olvidadas en lo que ella llama “maraña de contenidos”. Destaca que “es preciso que los niños lean durante las vacaciones, siempre lectura por placer. Las matemáticas también pueden ejercitarse a través de juegos de mesa que invitan a razonar, como naipes o Metrópoli, entre muchos otros”.

La psicopedagoga María Eliana Yrarrázaval coincide con Amanda Céspedes en la necesidad de ejercitar estas habilidades y hace un llamado a los docentes para que se preocupen de enviar una pauta o minuta a los padres en la que se incluyan sugerencias de libros atractivos para que sus hijos lean en las vacaciones de invierno.

Señala, además, que “hay que considerar que todo aprendizaje deja una huella en el cerebro y, por lo tanto, es bueno seguir con este hilo de aprendizaje, ejercitando la memoria, repitiendo algo que se ha enseñado… Los niños estarán dos semanas sin ir al colegio y ésta es una excelente oportunidad para estimular sus cerebros a través de otras vías más recreacionales, por ejemplo, iniciándolos en la práctica de algún instrumento que les gusta y al que no han podido dedicarle tiempo durante el primer semestre del año”. Estas recomendaciones, simples y concretas, pueden ser incorporadas a la pauta o minuta que se entrega a los padres.

Sin embargo, María Eliana Yrarrázaval considera que este tiempo de descanso también es una oportunidad para reforzar contenidos del programa de estudios, siempre y cuando se haga con prudencia pues “no se puede pretender ejercitar todos los ramos en vacaciones de invierno”. Propone a los docentes de enseñanza básica diseñar un breve cuadernillo de actividades, que incluya dos o más asignaturas, y cuya realización por parte de los alumnos sea voluntaria. “Se puede informar a los niños que al regresar de vacaciones los mejores trabajos recibirán un premio, que puede consistir en una buena nota para quienes lo hayan hecho y diplomas al trabajo más completo, al más creativo, al más ordenado, etc”.

La psicóloga de la Clínica Cordillera, Jessica Sosa, explica que “las vacaciones son un período en que los niños y jóvenes deben recargar las pilas, porque ellos también se estresan en el año por las clases, pruebas, trabajos, entre otros deberes”.

“Lo importante es que exista un espacio para que los niños y adolescentes descansen y no es conveniente recargarlos con estudios, reforzamientos o repasando materias”, sostiene Sosa. La experta subraya que “los escolares tienen derecho a desconectarse de los estudios y si han tenido un mal rendimiento, lo que conviene es que los padres reflexionen con ellos y vean en que fallaron y por qué a fin de remediarlo para la segunda parte del año”.

En el blog InformED, publicaron este listado de 20 razones por las cuales esto puede no ser una buena idea:

  1. Los estudiantes aprenden todo el tiempo en el siglo XXI. Gracias a las computadoras, el aprendizaje ocurre todos los días y a toda hora. El acceso a programas, conexiones internacionales y sitios de aprendizaje permiten que los estudiantes puedan aprender en cualquier momento. Según un artículo publicado en Mindshift, en los próximos diez años veremos cómo las fronteras que separan la escuela y el hogar desaparecen. Intenta tender un puente entre la escuela y el hogar, haciendo que tus estudiantes investiguen por sí mismos durante las vacaciones. En lugar de asignar tareas, crea un interés genuino por aprender. Ellos buscarán aprender sobre temas que les gustan.
  2. Más tareas no implican necesariamente mayores logros. Según un estudio realizado en Estados Unidos, por la Universidad de Duke, se encontró poca relación entre los logros y las tareas en los primeros años de la primaria y solo beneficios moderados en los últimos años de la primaria. Otro estudio, realizado por la misma universidad, concluyó en que las tareas son beneficiosas, pero asignar cantidades excesivas de tareas resultaba contraproducente. Otra de las conclusiones fue que había más beneficios para los estudiantes más grandes que para los jóvenes. Harris Cooper, autor del libro “La batalla por las tareas: área común entre administradores, docentes y padres” (The Battle over Homework: Common Ground for Administrators, Teachers, and Parents), agrega que para los estudiantes más jóvenes, las tareas deberían estar enfocadas en mejorar sus habilidades para estudiar. En general, Cooper sugiere que las tareas deberían ser sencillas y breves, involucrar familias, y ser acordes con los intereses de los estudiantes.
  3. Los países que asignan mayor cantidad de tareas no se desempeñan mejor que aquellos que asignan menor cantidad de tareas. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los estudiantes de países como Japón, Dinamarca y la República Checa, a quienes les asignaban pocas tareas, se desempeñaron mejor que los estudiantes de Grecia, Tailandia e Irán, que solían tener grandes cantidades de tareas. Los de Estados Unidos e Inglaterra también suelen tener muchas tareas y aún así se mantienen en el promedio de las estadísticas internacionales. De hecho, Japón ha establecido políticas de no asignar tareas a los estudiantes más jóvenes, permitiendo un mayor tiempo para la familia y los intereses personales. Finlandia, líder en exámenes internacionales, limita las tareas a media hora por noche. Por supuesto, existen otros factores que no son tenidos en cuenta en el estudio, pero en general, es interesante ver este tema desde una perspectiva global.
  4. En lugar de asignarles tareas, sugiéreles que lean por diversión. Existen historias y libros ideales para que recomiendes a los padres y estudiantes. Puedes comenzar por leer el primer capítulo en clase, para generarles intriga y que luego continúen durante las vacaciones.
  5. No asignes gran cantidad de trabajo. Es mejor no asignar grandes cantidades de actividades fotocopiables que no aporten demasiado al aprendizaje. Además, no querrás perder gran parte de tu valioso tiempo corrigiendo papeles sin sentido.
  6. Haz que los estudiantes concurran a algún evento cultural local. Puedes comentarles a los padres que, en lugar de asignarles tareas, les sugerirás a tus estudiantes que asistan a algún evento en particular que se relacione con los temas vistos en clase.
  7. El tiempo en familia es más importante durante las vacaciones. Si los niños tienen menos tareas, será más fácil que la familia pase más tiempo junta. Y es innegable que este tiempo es muy importante para el desarrollo de cualquier niño.
  8. Para aquellos estudiantes que viajan durante las vacaciones, las tareas podrían impedir que aprendan durante su viaje. Viajar ya es, en sí misma, una actividad de aprendizaje. Pero hacerlo viajando con una tonelada de libros y obligaciones por cumplir, puede impedir aprovechar al máximo esta experiencia.
  9. Los niños necesitan tiempo para ser niños. Necesitan tiempo para jugar. Sugiéreles que realicen alguna actividad física, ya que muchos no realizan la suficiente.
  10. Algunos expertos en educación recomiendan acabar con cualquier tipo de tareas. Los autores Etta Kralovec y John Buell, sugieren que las tareas pueden ser una forma de intrusión en la vida familiar.
  11. Envía una carta a los padres explicando por qué no asignarás trabajo. Puedes aprovechar para comprometer a los padres para que jueguen juntos un juego educativo o realicen algún tipo de arte con sus niños. Si las familias saben que no asignarás trabajos, podrán dedicar más tiempo a sus hijos.
  12. Puedes hacer que las vacaciones sean un tiempo para un proyecto abierto que brinde créditos extra. Los estudiantes pueden tomarse el tiempo para hacer algo que les gustaría bajo sus propias condiciones. Aprender por diversión e interés puede producir un compromiso más significativo que las tareas asignadas.
  13. En lugar de darles tareas, sugiere que visiten un museo. Con las familias en casa, las vacaciones son el momento ideal para que los estudiantes visiten una exhibición que sea de su interés o realicen alguna actividad en algún museo cercano. A veces, alentar este tipo de visitas puede ser más beneficioso que asignarles tareas.
  14. Aliéntalos a realizar algún voluntariado durante las vacaciones. Las vacaciones son también un buen momento para que los estudiantes contribuyan con la comunidad. Los estudiantes pueden aprender mucho del servicio comunitario.
  15. Desarrolla un juego en clase. Pueden jugar algún juego didáctico la última semana de clases y hacer que lo continúen en casa con sus familias.
  16. Los estudiantes pueden aprender más al observar el mundo real. Aprender no se trata solo de actividades en papel. Los docentes deberían inspirar a los estudiantes a encontrar formas de aprender de las experiencias del mundo real. Puedes pedirles que observen algún trabajo en la casa o que pregunten a sus padres por sus trabajos durante las vacaciones. De esta forma, podrán entender mejor el mundo real y los diferentes trabajos que podrán realizar en el futuro. Tal vez algunos estudiantes puedan acompañar a sus padres al trabajo en lugar de realizar tareas.
  17. Organiza una caminata. Los estudiantes aprenden mucho de la naturaleza. Diles a los estudiantes que salgan y compartan sus experiencias al volver. Será muy enriquecedor.
  18. Diles a tus estudiantes que visiten un parque de atracciones. Si enseñas física o matemáticas, los parques de atracciones brindan excelentes ejemplos sobre las leyes de la física y las probabilidades matemáticas. También puedes planificar una clase sobre el tema para que luego terminen de entenderla en el parque.
  19. ¡Los niños necesitan descansar! Todos necesitan un respiro y las vacaciones son para que los estudiantes jueguen y se tomen un descanso de la escuela. Los niños necesitan dormir y descansar al menos 10 horas. Con las salidas familiares y los viajes, tienen menos tiempo para hacer tareas durante las vacaciones.
  20. A muchos padres y estudiantes no les gustan las tareas para las vacaciones. Siempre necesitarás el apoyo de los padres. Asignar tareas no suele ser bien recibido por ellos porque las vacaciones suelen ser el único momento que tienen para dedicarles su atención. En lugar de esto, puedes hacer una encuesta entre los padres, para saber qué les parece y así tomar en cuenta sus opiniones. Los estudiantes también prefieren tener un poco de tiempo libre. Si no les das tareas durante las vacaciones, es posible que trabajen más duro cuando regresen.

Los Reyes Magos son verdad

Papá llegó a casa y se sentó con su hija para escuchar cómo le fue el día. La niña en voz baja y misteriosa le preguntó: ¿Existen los Reyes Magos?

– ¿Papa?

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó Cristina.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Fuente:  En buenas manos

Clara y el belén de Navidad

Pedro Pablo Sacristán

A continuación compartimos con los maestros un cuento de Navidad. Pueden usarlo para trabajar el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, y ayudarse en su labor docente.

  • Enseñanza: Un cuento de Navidad sobre la humildad
  • Ambientación: Una casa cualquiera de hoy día
  • Personajes: Una niña y su hermanita

Clara era toda una artista con los belenes de Navidad. Durante todo el año preparaba bocetos, materiales y personajes para que al llegar la siguiente Navidad su nacimiento fuera aún mejor que el del año anterior.

Y el año en que cumplía los 10 años, pensando en aquello que cantaban los ángeles del Señor “Gloria a Dios en las alturas…” preparó el belén más precioso que uno pudiera imaginar. Diseño y fabricó unos maravillosos trajes para la Virgen María y San José, y una mantita bordada con hilo dorado para el Niño Jesús. Decoró el establo con pequeñas joyas tomadas de sus pendientes y anillos, y rodeó el pesebre de las miniaturas más bellas que encontró. Hasta las figuritas de los soldados de Herodes eran sombrías y malvadas, tanto como humildes las de los pastores. Posiblemente, no hubiera habido antes un belén tan bonito y cuidado. Era tan especial y único, que había sido propuesto para varios premios, incluido el gran premio nacional al mejor belén.

Pero precisamente la mañana en que los jueces debían visitarlo, Clara descubrió al levantarse la peor de las tragedias: su obra maestra ¡estaba totalmente destrozada! Y cuando la sangre le subía por las mejillas y en su garganta nacía un grito de furia, Loca, su hermana pequeña, se acercó a su lado, tiró de su camisón, y dijo toda sonriente:

– ¿Te guzta máz azí? ¡Lo he puezto preciozííízímo! Lola ayudá a Clara.

¿Cómo gritar al angelito de Lola, tan bonita ella, que sólo había querido ayudar un poco? Clara miró lo que quedaba de su belén: los vestidos de la Sagrada Familia adornaban de cualquier forma a unos pastores y su oveja; la preciosa manta estaba a los pies de la viejecita del río; las plumas del pesebre flotaban por todas partes; torpes y divertidas caras de payaso eran ahora el rostro de los malvados soldados, y el grupo de pastores que dormía al raso se veía embadurnado de chocolate, en las más acrobáticas posturas que los pegajosos dedos de Lola, llenos de saliva y golosinas, habían permitido; incluso las pequeñas joyas y miniaturas de Clara estaban esparcidas aquí y allá: decorando una casucha, en el bolsillo de una lavandera, o en la olla de comida junto al fuego. Y grandes y brillantes pegotes de color cubrían los montes y el cielo de aquella Judea destrozada por la ingenuidad de Lola.

Dos grandes lágrimas rodaron en silencio por las mejillas de Clara, sabiendo que ya nada se podía hacer. Y allí se quedó, llorando, y pidiendo perdón a ese Niño al que tanto quería y por el que tanto se había preocupado. Pero entonces, al caer sus primeras lágrimas sobre el Niño, vio cómo este saltaba contento a atraparlas. Después le guiñó un ojo, sopló sobre sus lágrimas y las lanzó de regreso a sus ojos, antes de volver inmóvil a su sitio en el pesebre.

Y en sus ojos, aquellas lágrimas tocadas por el Niño Dios fueron como unas lentillas que le mostraron todo tal y como era en realidad. Y comprendió que ni el Niño ni su familia querían los lujos ni las joyas, ni la tristeza de los hombres, ni la oscuridad en el corazón de los malvados, ni un mundo triste y sin color. Y que precisamente por eso había venido al mundo.

Y sin dudarlo, y con una gran sonrisa de alegría, tomó en brazos a Lola, le dio el más largo y sonoro beso y dijo:

– ¡Claro que sí, Lola! Así está muchísimo mejor.

Fuente: Cuentos para dormir y despertar

Organizando el angelito

Terri Coles

Una de las tradiciones más alegres de la Navidad es el intercambio de regalos o angelito.  Esta costumbre tiene sus cimientes en los regalos que los Magos de Oriente le ofrecieron al niño Jesús cuando nació en Belén de Judea.

Hoy en día son la  excusa perfecta para integrar a los alumnos, familia, amigos y compañeros de trabajo. Los intercambios de regalos en Navidad o angelitos son para  divertirse, así que no se  lo tome demasiado en serio.

Sin embargo, algunas reglas pueden asegurar que todos los que participen pasen un buen rato.  Compartimos 12 consejos para realizar su angelito sin traumas durante las fiestas.

  1. Elija su angelito:El angelito puede ser realizado de dos maneras distintas. En la primera, cada participante  escoge un nombre al azar y luego cada quien compra un presente para  el destinatario que seleccionó. La identidad del emisor  se mantiene en secreto hasta el final del intercambio.
  2. También puede hacerse de una manera dinámica y divertida. De forma alternativa, usted puede hacer lo que algunos llaman un intercambio de Yanqui. Cada uno trae un regalo general al intercambio. El primer destinatario elige un regalo envuelto y lo abre. El segundo destinatario puede elegir un regalo envuelto diferente, o robar el regalo sin envolver de la primera persona. Las cosas continúan así hasta que todo el mundo tenga un regalo desempaquetado – ¡para bien o para mal!
  3. Establecer un límite de precios: especificar el monto que se debe invertir por regalo ayuda a mantener los intercambios justo, y evita que alguien se sienta culpable por lo que ha dado o recibido. Gastar RD$1,000.00 cuando el límite era de $200.00 puede parecer generoso, pero puede hacer que otros se sientan incómodos. Oriente a los participantes en el sentido de que  los mejores regalos no son siempre los que más cuestan. Los presentes significativos son   a los que se les pone  sentimiento, y se toma en cuenta la forma de ser de la otra persona y sus gustos para agradarla.
  4. Hágalo serio: Cuando se organiza un angelito se tiene la oportunidad de concentrarse en comprar un regalo para una persona específica. Es mucho más satisfactorio que la lucha por conseguir un montón de regalos baratos para un montón de gente por un sentido de obligación.
  5. Hágase el gracioso: Con un intercambio Yanqui o diablito, a veces los regalos de broma son parte de la diversión. Tratar de no obtener un regalo en particular es casi tan divertido como tratar de conseguir uno realmente bueno.
  6. Considere la donación: ¿Recibió un regalo que no es adecuado para usted, pero es algo que alguien más podría disfrutar? Podría ser el candidato para hacer un intercambio secreto. Sólo recuerde asegurarse de que el destinatario realmente disfruta de él y no se siente como el objetivo de su descarga de desorden. ¡Y no le regale algo que la persona le había dado a usted!
  7. Ofertas: Si usted sabe que participará en algunos intercambios de regalo durante la Navidad, mantenga su ojo atento a las grandes ofertas de las tiendas.
  8. Aligerar la carga de la familia: ¿Se está convirtiendo en una carga financiera para obtener regalos para su creciente familia extendida. Considere poner los nombres de todos los adultos en un sombrero, después que cada uno elija uno. Si su familia está llena de niños, salte los regalos para adultos en total y haga que cada niño escoja el nombre de un primo.
  9. Haga un poco de investigación: Claro, usted puede obtener un regalo genérico, y que funciona muy bien para un intercambio general o Yanqui. Pero si escoge el nombre de alguien, intente conseguir un regalo que se ajuste al destinatario. Si no conoce bien a la persona, haga algunas preguntas. Realmente hará el día de alguien si le da algo que es perfecto, cuando esperaban algo como una caja de chocolate que cuesta cinco pesos menos que el límite de regalo.
  10. Sea gentil: Así que su angelito no hizo la investigación, y obtuvo el vino cuando usted es abstemio, o dulces y usted es diabético. Recibir el regalo graciosamente, en cualquier caso – nadie gana si usted es grosero, y la gente recordará su clase cuando se trate del intercambio del próximo año.
  11. Recuerde a su audiencia: Si el angelito es entre amigos cercanos, usted puede conseguir una camiseta descolorida o algún otro objeto que traiga a la memoria viejas anécdotas. Del mismo modo, si usted escoge a su hermano más cercano en su intercambio familiar, no dude en dar algo que le recuerde una broma o una etapa divertida de su vida. Pero si su destinatario es su nueva cuñada, guarde las formas. Recuerde no dar nada inadecuado en un intercambio de trabajo en la oficina – sin importar lo cercano que usted sea.
  1. Usted puede optar con tiempo por no participar: Si usted no puede permitirse participar, o apenas quiere, es completamente aceptable declinar antes que se escriban los papelitos con los nombres. “

Fuente: huffingtonpost.ca

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