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Un año nuevo: gran ocasión para motivar a los niños

Pronto empieza un nuevo año y es normal que muchos de nosotros deseemos que nuestros planes y proyectos fructifiquen o, al menos, que estén bien encaminados.

Esta es una buena ocasión para enseñar a nuestros hijos a ponerse pequeños objetivos en los que trabajar durante el Año Nuevo, o ante el comienzo de cualquier etapa importante en sus vidas. La motivación es el motor que nos mueve a lograr los objetivos que nos hemos propuesto.

Propósitos de Año Nuevo para la familia

Si logramos estimular a nuestros hijos a coger las riendas de sus propósitos, es lo mismo que conseguir un niño motivado, con autoestima alta y buena disponibilidad para superar dificultades, e ir mejorando y creciendo en todos los aspectos de la vida.

La profesora de mi hijo, al principio de curso, incitó a todos sus alumnos a escribir aquello que querían conseguir para el nuevo curso, no se trataba de aspectos académicos (de eso se ocuparía ella), sino personales, de actitud ante una nueva etapa.

Mi hijo escribió algo como: Este curso quiero ser un buen amigo. Obedecer a la profe, ser buen alumno, trabajador y buen deportista. Quiero ser feliz y ser un poco más maduro y generoso.

Todos los alumnos, una vez escritos sus propósitos colgaron sus intenciones en el tablón de corcho de la clase para tenerlo presente y ojearlo durante el año escolar.

A mí me pareció una idea excelente; al final del curso todos podrían leer aquello a lo que habían aspirado, y conocer si finalmente lo habían conseguido o no.

Pero lo más importante, en mi opinión, no está tanto en conseguirlo o no, sino en trabajar para lograrlo, en hacerlo presente y en valorar el esfuerzo de nuestros hijos por conseguirlo.

Mover a nuestro hijo a tener pequeños planes y a motivarles en su realización, le ayudará, sin duda, a tratar de mejorar y trabajar su comportamiento, su responsabilidad, su compañerismo, su ilusión…, cosas muy sencillas que le ayudará a crecer. Los niños tienen que aprender a conocerse a sí mismos, a saber que ellos pueden, con su esfuerzo, recoger los frutos de las pequeñas semillas que han sembrado.

Animemos a nuestros hijos a escribir en unas breves líneas sus propósitos para el nuevo año, no condicionados por nosotros, sino desde su propia motivación, desde sus jóvenes mentes, desde su propia reflexión y sinceridad.

Fuente: guiainfantil.com

 

Realiza tu sueño en este nuevo año

Por: Ligia Valenzuela 

Cada primero de enero a las 12:00a.m., inicia un nuevo año. Sin importar en qué lugar del mundo te encuentres, el ritual de nuestra cultura occidental nos envuelve en una  gran algarabía y augurios de buenos deseos para el año que comienza, entre abrazos, muestras de afecto y cariño, sin importar que vivamos en la sencillez, la humildad o en la opulencia.

Muchos de esos buenos deseos se quedan ahí, los dejamos ir como si estuviéramos convencidos de que son inalcanzables…pero, ¿qué podemos hacer para que sean realizables?

Esta propuesta podría ser de gran ayuda:

1- Conéctalos con algún proyecto que te hayas planteado o algún sueño que desees realizar, porque solo así encontrarás las razones que te motivarán y te moverán cuando se presenten obstáculos y dificultades, o cuando el desánimo, el miedo o el pesimismo se quieran apoderar de tí…

2- Plantéate qué necesitas o qué te hace falta. Con cuales habilidades cuentas para conseguir eso que te estás proponiendo. Explora tus recursos y tus posibilidades reales. Las personas que materializan sus sueños y deseos, suelen hacer un plan muy concreto, definido y alcanzable.

3- ¿Qué vas a cambiar en ti? Muchos proyectos traen consigo un reinventarse. Se necesita de un cambio en nuestros hábitos, actitudes, creencias y comportamientos. Una mirada hacia nuestro interior “para ver todo aquello que no queremos ver o aceptar de nosotros mismos”, esos patrones de pensamiento que nos impiden ver las cosas como son para desarrollar la capacidad de interpretar y afrontar las situaciones de forma más clara, objetiva y optimista.

4- Encuentra tu propio valor. El auto-valor es la columna vertebral de la autoestima y esta, nos permite apreciarnos, reconocernos valiosos y por tanto capaces de alcanzar cualquier cosa que nos propongamos.

5- Identifica tus fortalezas. Muchos de nosotros no tenemos idea acerca de qué es lo que hacemos mejor, qué nos caracteriza, qué nos distingue de los demás, cuál es el sello personal que nos hace diferentes. Es muy importante que tengas claro que todos tenemos una habilidad, una característica que nos hace únicos. Si no podemos reconocerlo, no sabremos cómo estimularlo y fortalecerlo.

6- Despide lo que ya no te sirve. Muchas veces nos da miedo concluir, terminar o dejar ir proyectos, personas, una pareja, un trabajo o amigos que no nos dejan movernos hacia la otra orilla, hacia esa zona de mayor crecimiento que implica abandonar lo conocido, lo cómodo, lo seguro, lo que no nos exige el más mínimo esfuerzo.

7- Has las paces contigo mismo. El trabajo personal es un compromiso que tienes que asumir contigo mismo. Solemos esperar que las condiciones externas cambien para nosotros cambiar. Es frecuente que para estar “en paz”, “felices” o “satisfechos” con nosotros mismos esperemos primero tener un buen trabajo, un aumento de sueldo, cambiar de casa o apartamento, tener el carro de nuestros sueños, tener la pareja ideal…Somos incapaces de apreciar lo que somos y tenemos, los aprendizajes adquiridos, nuestra historia, nuestra realidad.

8- Asume una actitud que te haga tomar el control de tu vida, tienes el permiso de soñar y de materializar esos sueños porque “todos tenemos herramientas y habilidades para producir cambios en nuestra vida que nos permitan alcanzar nuestros objetivos y así poder lograr una vida más satisfactoria”.

9- Aprende a cambiar tu historia de vida. Si bien es cierto que no podemos modificar las experiencias vividas, las circunstancias por las que hemos pasado, ni la forma como fuimos criados, podemos modificar cómo esa historia nos afecta y está determinando cómo vivimos y cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismos.

10- ¡Manos a la obra! Tienes en tus manos la oportunidad de iniciar un proceso de transformación que te permita hacer cambios, crecer y crear una vida de realizaciones personales que te traigan grandes satisfacciones y te permitan realizar tu sueño en este nuevo año.

 

 

La resiliencia ofrece a los niños las herramientas para afrontar los retos de la adolescencia

Según la autora Ana Roa, no es posible proteger a los hijos de todos sus altibajos, pero sí criarles con la capacidad de hacer frente a las adversidades y transformarlas en experiencias positivas.

Cada vez más, la palabra resiliencia ocupa un lugar importante en muchas conversaciones de empresarios, docentes, padres… Se trata de la capacidad que tiene el ser humano para afrontar las dificultades, los problemas y adversidades que le plantea la vida.

En su último libro, «Educación, ¿talla única?», Ana Roa, pedagoga, profesora y especialista en Educación Infantil, asegura que no es posible proteger a los niños de los altibajos que puedan surgir en cualquier momento, pero sí criarles con esta capacidad de hacer frente a las adversidades para transformarlas en experiencias positivas. «La resiliencia le proporcionará a los pequeños las herramientas necesarias para responder a los retos de la adolescencia y del inicio de la etapa adulta y así vivir de manera satisfactoria y plena a lo largo de la vida adulta».

Añade que «la fortaleza emocional o del corazón implica generar emociones positivas, niveles altos de optimismo y gestionar las emociones negativas. Un componente básico de la resiliencia es “creer en uno mismo”, confiar en nuestras fortalezas para afrontar los desafíos. Es muy importante porque potencia la motivación, calma la ansiedad y regula el estrés. Además, ayuda a los niños a darse cuenta de cómo se sienten y expresarlo de forma adecuada, les enseña a conectarse con sus emociones, sus capacidades, sus intereses, sus posibilidades y sus recursos y, sobre todo, a mantener el ánimo y el optimismo frente a la adversidad».

Para lograr este objetivo, la autora ofrece una serie de consejos que, siguiendo las pautas de la Asociación Americana de Psicología, ayudarán a reforzar la resiliencia dentro de la familia:

—Establecer relaciones: enseñar a los hijos a hacer amigos, la capacidad de sentir empatía o el dolor del otro. Se debe desarrollar una red familiar fuerte para respaldar a los hijos ante las desilusiones y heridas inevitables.

—Ayudar a los hijos inculcando que ayuden a otros. Se debe animarles a realizar trabajos voluntarios apropiados a su edad, o pedirles ayuda con alguna tarea que ellos puedan realizar.

—Mantener una rutina diaria. Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños. Hay que motivarles a que desarrollen las suyas propias.

—Tomarse un descanso. Preocuparse constantemente puede resultar contraproducente. Se debe enseñar a los niños cómo concentrarse en algo distinto a lo que les preocupa.

—Saber cuidarse de sí mismo. La importancia de darse tiempo para comer como es debido, hacer ejercicio, descansar…

—Avanzar hacia sus metas. Enseñar a nuestros hijos metas razonables y después avanzar para alcanzarlas.

—Alimentar una autoestima positiva. Los desafíos pasados ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Hay que enseñarles a tomar la vida con humor y la capacidad de reirse de sí mismos.

—Mantener las cosas en perspectiva y con una actitud positiva. De esta forma se darán cuenta de las cosas buenas de la vida, lo que les ayudará a seguir adelante en los momentos más difíciles.

—Buscar oportunidades para el autodescubrimiento. Los peores momentos son en muchas ocasiones los mejores instantes para que aprendan más sobre sí mismos.

—Aceptar que el cambio es parte de la vida. Ayudar a los hijos a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas.

Fuente: abc.es

¿Qué es el autosabotaje?

Pablo Klte

Autosabotaje es lo que llamamos a hacer todo tipo de cosas para destruir nuestros propios objetivos. El auto-sabotaje se puede hacer de muchas formas, como por ejemplo:

  • La indecisión y la evitación.
  • Los aplazamientos.
  • Automedicarse, tomar alcohol, drogas, comida, pornografía, etc.
  • Practicar otros hábitos poco saludables, como dormir poco, comer en exceso, etc.
  • Negar los sentimientos.
  • Compararse con otros y sentirse inferior.
  • Tener relaciones que no son compatibles con nuestros objetivos, ya que nos derriban emocional o físicamente, no se ajustan a nuestras necesidades, o nos distraen de nuestros objetivos.

Las personas pueden autosabotearse por varios motivos, 1) porque no saben lo que quieren o 2) porque no saben dar los pasos que les ayudarán a alcanzar sus objetivos y / o 3) se comportan de una manera que en realidad socava sus objetivos.

Silvia siempre está a dieta. Dice que su objetivo es perder 10 kilos. Va a correr todas las mañanas, come un desayuno saludable y hace una comida adecuada para la dieta. Pero Silvia sabotea su pérdida de peso manteniendo un armario lleno de comida basura con patatas fritas y galletas para cuando llega a casa cansada y hambrienta.

A veces, el problema no está en ser honesto con uno mismo acerca de lo que realmente quiere. Es que inconscientemente ni siquiera se permite imaginar tener éxito.

Carlos no está contento con su salario y la falta de avance en su carrera. Está en el mismo puesto desde hace cuatro años. Se siente atrapado, pero no hace nada para seguir adelante. Durante su evaluación de trabajo, su jefe le sugiere que solicite un puesto de categoría superior. Pero Carlos no puede imaginarse a sí mismo trabajando en un nivel tan alto dentro de la empresa. Aunque él es muy capaz y trabajador, no tiene suficiente confianza en sí mismo. Su estancamiento es una forma de auto-sabotaje.

¿Por qué nos autosaboteamos?

Si nos establecemos un objetivo específico, pero saboteamos nuestro propio progreso, el miedo y la autoestima pueden ser el verdadero problema. A menudo hay gente que lucha para aceptar que realmente son “lo suficientemente buenos” y dignos de alcanzar sus objetivos, pues en el fondo no lo creen.

Les preocupa fallar, así que les es más fácil pensar que ni siquiera desean dicho objetivo, así seguro que se frustran por no lograrlo.

Es cierto que estos patrones de pensamiento cuesta mucho trabajo cambiarlos, pero es posible lograrlo, una vez se tengan claros los objetivos, siendo conscientes de nuestra propia conducta de auto-sabotaje, y encontrándonos dispuestos a luchar a través del miedo y tratar de hacer las cosas de una forma diferente.

Cómo superar el auto-sabotaje
  • Permítete soñar a lo grande. No tengas miedo de imaginar un futuro brillante por ti mismo. Ni el fracaso ni el catastrofismo te protegerán de una posible decepción. Sólo te mantendrán atrapado en una mentalidad negativa.
  • Establece metas específicas. Cuando no se reconoce lo que se quiere, no se puede ir tras ello.
  • Visualiza tus metas. Visualiza cómo sería tu futuro si ya hubieras logrado tus metas, esto te ayudará a no desviarte del camino.
  • Sé honesto contigo mismo. La mayoría de nosotros somos realmente buenos para auto-engañarnos. Sé fiel a ti mismo en lo que quieres, recordándote por qué lo quieres y trabajando cada día para lograr tus objetivos. A menudo es más fácil dar excusas o culpar a otros antes que ser honesto.
  • Busca apoyo. Cuando queremos lograr algo por nosotros mismos, a menudo nos podemos quedar a medio camino, abandonando tras encontrar dificultades. Contar con un amigo que nos anime y dé fuerzas, un entrenador, grupo de apoyo o un mentor, puede mejorar dramáticamente nuestros resultados.
  • Presta atención a tu autodiálogo. La mayoría de la gente tiende a centrarse en los aspectos negativos y deja de lado los aspectos positivos. Busca pruebas para desafiar las creencias negativas. Lo más probable es que hayas minimizado tus cualidades y logros. Reconoce tus aspectos positivos y fortalezas, ya que pueden ayudar a combatir el diálogo interno negativo y ver las cosas en perspectiva.
  • Practica la auto-compasión. La autocompasión es como un antídoto para los sentimientos de inadecuación que impulsan el auto-sabotaje. A menudo somos más críticos de nosotros mismos que los demás. Escucha esa pequeña voz en tu cabeza que está diciendo que no eres lo suficientemente bueno y cámbialo por algo positivo. Rendir cuentas y luchar por tus objetivos no significa ser duro con uno mismo. La autocrítica no es motivadora. No hay nada malo en hacer una siesta por la tarde o tomarse una cerveza con tus amigos, mímate de vez en cuando.

Cambiando tu forma de pensar y cambiarás también tu comportamiento, vale la pena intentarlo. No lo demores más, empieza hoy mismo. Busca apoyo. Mantén la esperanza. Todos somos capaces y dignos de lo que nos propongamos.

Fuente: Ojo del tiempo

Lo que esperan los niños del Año Nuevo

Marisol Nuevo

Sacar mejores notas, destacar como deportista en el equipo de fútbol, ser la protagonista de la representación de fin de curso de ballet o abrirse para hacer nuevos amigos. Cada año podemos enseñar a nuestros hijos a marcarse pequeños objetivos, que les ayuden a crecer como personas. Y es que no sólo los adultos debemos tener la costumbre de plantearnos buenos propósitos para el Año Nuevo.

Si empezamos desde pequeños, inculcando esta costumbre a nuestros hijos, y les ayudamos a que los vayan cumpliendo a lo largo del año, estaremos incentivándoles en el esfuerzo, para alimentar su autoestima cuando se vean capaces de ir superando dificultades.

Para empezar, podemos marcarnos el objetivo común de crear una agenda infantil, que podemos hacer con cartulina, tela, papel, en forma de cuaderno o de calendario para colgarla en la pared. Destacar en ella las fechas de los cumpleaños de la familia y de los amigos del colegio, le ayudará a felicitar a sus seres queridos en su día especial y a ser más detallista. También podemos señalar las fechas de las vacaciones y de los viajes previstos para ese preciado tiempo de ocio, lo que le hará sentir ilusión por los planes de futuro. Anotar las fechas de los partidos de su deporte favorito, de los exámenes o de las excursiones del colegio, le servirá para anticipar acontecimientos, organizarse con sus obligaciones habituales y evitar dejar todo para el último momento.

Si los propósitos están dirigidos a realizar cambios, es importante que sea tu hijo el que decida qué es lo que quiere mejorar o qué desea conseguir, sin que los padres influyan en su decisión o en su razonamiento. Sus metas deben nacer de su reflexión, pero deben ser realistas. Es mejor proponerse un objetivo y cumplirlo, que tres y dejarlos a medio camino. Por ejemplo, si lo que desea conseguir para el Año Nuevo es una mejora en aspectos personales como, por ejemplo, comportarse mejor, ser mejor estudiante, más generoso o más amable, superar la timidez o empezar a practicar un deporte, conviene que se decante por uno o dos objetivos nada más.

Hacer una lista interminable de metas es poco práctico porque sus objetivos deben ser accesibles, factibles y alcanzables. Es más beneficioso elegir sólo aquellos que sean de verdad necesarios, deseados y beneficiosos. Cuando esté decidido, eres tú quien puede ayudarle a trazar una estrategia. Para ello, puedes animarle a que escriba lo que desea conseguir y a colocarlo en un lugar visible como puede ser la tabla de corcho de su habitación, en la nevera de la cocina, en la puerta de su armario o en la cabecera de su cama. De esta manera, podrá verlo a diario y tendrá presentes sus objetivos durante todo el año.

En diciembre, los propios niños podrán evaluar si han conseguido lo que se propusieron y si, de verdad, han trabajado duro para lograrlo. Valorar su propio esfuerzo ayuda a los niños a ser mejores personas, a conocerse mejor a sí mismos y a saber de lo que son capaces. Anímales a marcarse un objetivo para el Año Nuevo, es la mejor manera de motivar a nuestros hijos a cumplir sus deseos.

Fuente: Guiainfantil.com