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¿Por qué debes dejar que tu hijo se ensucie?

Bueno, se comprende que nuestra primera reacción pueda ser, además de sorpresa, algo de enojo por ensuciarse de tal manera; sin embargo, no es tan malo como parece. Te decimos por qué.

Dejar que tu hijo juegue con tierra, lodo, con su mascota, en el suelo, los charcos, etc., todo aquello que hace que se ensucie es más que divertido para ellos, incluso a veces parece que entre más le digas que no lo haga, ¡lo hace! Pero además, puede ser muy benéfico para su salud.

Como bien imaginas, toda esa suciedad está llena de bacterias y microorganismos causantes de enfermedades. Precisamente esa es la razón por la cual debe estar en contacto con ellos casi tanto como sea posible, pues de ello dependerá que tu pequeño se haga de anticuerpos y fortalezca sus defensas.

Al respecto, la ciencia indica que la poca o nula exposición a gérmenes puede ocasionar que una persona sea más propensa a desarrollar alergias o asma en algún punto de su vida, pues estar en contacto desde niño con diferentes microorganismos transforma a las bacterias y hongos en guardianes de la salud.

Por lo anterior, creo que ahora pensaremos dos veces antes de regañar a los pequeños. Y si aún así se te complica verlo todo sucio, entonces el remedio es que juegues con él y te ensucies tanto como puedas. ¡Nunca está de más reforzar las defensas!

Fuente: padresehijos.com.mx/

Contacto animal: terapia de afecto para autismo y más

 

La terapia asistida busca, a través de los perros y otros animales, que los niños con autismo puedan tener una interacción positiva con personas, aunque no es el único requerimiento. Perros como el Golden Retriever y el Labrador son dos razas más usadas, pero se pueden encontrar mestizos que también logran un trabajo increíble, ya que el secreto es saber seleccionar y entrenar bien los perros.

Nuria Blanco Piñero, terapeuta infantil de la Fundación ATAP comenta que “el perro es una herramienta más del profesional, que seleccionará los rasgos que más le interese para el colectivo con el que va a trabajar. Ayudará en el abordaje de los problemas físicos, sociales, conductuales o emocionales, desde la perspectiva de la rehabilitación, la estimulación, el aprendizaje o la compensación de funciones y recursos”.

Los perros pueden ayudar a redirigir la mirada del niño, captando su atención y sirviendo como vehículo para que el terapeuta realice su trabajo con más facilidad.

Para los niños con problemas de conducta, que se frustran, que no pueden lidiar con respuesta prohibitibas o con un “no”, que desconocen conceptos como turno, esperar o atención, la mascota les motiva para respetar unos tiempos y órdenes hasta lograr resultados.

Para niños que les cuesta empatizar o tiene trastornos mentales o depresivos, un animal le ayudará a liberar más oxitocina (amor) y endorfinas (felicidad), reducirá el nivel de estrés y bajará por tanto la presión arterial y le ayudará a hacer amigos.

Y no sólo los perros funcionan como terapeutas, existen casos de éxito donde un loro llamado Pitágoras juega con niños que tienen problemas para expresarse o entender palabras; la chinchilla Aníbal que se deja tocar delicadamente como forma de controlar la impulsividad; y si en el juego se suman un insecto palo, un cachorro y peces, la sesión multiespecie se convierte en un espacio para habilidades sociales y juegos en equipo.
Los beneficios serán sobre todo en el plano emocional, disminuyendo la sensación de estrés que esconde este problema y creando lazos afectivos, con el mimo y el acompañamiento.

Fuente: www.padresehijos.com.mx/