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Cómo se diagnostica el trastorno de aprendizaje en los niños

Muchos padres, tras un tiempo observando el comportamiento de su hijo y reconociendo síntomas que pueden esconder un Trastorno de Aprendizaje (TA), empiezan a sospechar de su existencia. Cuando esto sucede, una de sus principales dudas es qué hacer a continuación para diagnosticar a su hijo y poder ayudarle.

Qué especialista diagnostica el Trastorno de Aprendizaje en los niños

Cuando los padres deciden actuar para saber qué le ocurre a su hijo, muchas veces desconocen a qué especialista acudir para realizar el diagnóstico de un posible Trastorno de Aprendizaje. Ante ello, hay que tener en cuenta que, pese a que los TA tienen un origen neurológico, tienen un importante componente conductual y emocional. Por tanto, el especialista indicado para realizar el diagnóstico suele ser el psicólogo, puesto que en la gran mayoría de casos también existen problemas emocionales.

De hecho, se trata de un círculo vicioso donde los malos resultados escolares -provocados por dificultades en áreas como  la lectura, la escritura o el cálculo- comportan una baja autoestima en el niño y consecuencias nefastas tanto en el ámbito social como escolar del afectado: se sienten el último de la clase, se frustran porque no avanzan al mismo ritmo que el resto y, en ocasiones, ello les dificulta las relaciones con sus compañeros.

Pese a que el diagnóstico recae principalmente sobre el psicólogo, para abordar este tipo de trastornos es recomendable hacerlo de forma multidisciplinar, contando con otros especialistas como psicopedagogos, psiquiatras o logopedas. Por ello, es recomendable acudir a un centro que integre, en un mismo lugar, a todos estos profesionales para así ahorrar tiempo entre sesión y sesión, y ayudar a que el niño se familiarice con el entorno.

En qué consiste el diagnóstico del Trastorno de aprendizaje

Otra de las grandes dudas de los padres durante el proceso de diagnóstico es saber qué tipo de pruebas se le harán al niño. Se combinan técnicas de diagnóstico convencionales con las más novedosas. Así, se podría dividir el diagnóstico en dos partes: evolución y desarrollo, y exploración del niño.

Por un lado, en la fase de evolución se busca conocer, a través de la historia clínica, cómo ha sido el desarrollo psicomotor y la conducta del niño desde el embarazo hasta la actualidad. Por otro lado, la fase de exploración sirve para complementar este conocimiento y, mediante diferentes cuestionarios, valorar las capacidades actuales del niño. Algunos de los más utilizados son:

Wisc-IV: es un cuestionario usado para medir el Coeficiente Intelectual del niño y descartar este factor como causante del bajo rendimiento escolar.

Prolec y Talec: estos cuestionarios valoran si el niño tiene algún problema con la lectura o la escritura, habilidades afectadas por trastornos como la dislexia o la disgrafía.

Bender: se usa para conocer el grado de maduración psicomotriz del niño y ver si su desarrollo es acorde con la edad que tiene.

D2: con este cuestionario se evalúa la capacidad del niño para mantener la atención, ayudando a detectar un posible Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).

Como complemento al diagnóstico convencional, ya se están empezando a aplicartécnicas de neurometría como el mapeo cerebral o qEEG, aprobado por la US Food and Drug Administration (FDA), para proporcionar un diagnóstico más certero de los Trastornos de Aprendizaje. Con esta herramienta se puede realizar un análisis de la actividad eléctrica del cerebro del niño para comprobar si hay alguna área que no trabaje correctamente.

Fuente: guiainfantil.com

Así son los centros educativos más innovadores del mundo

Pablo Espeso

Estamos acostumbrados a visitar los centros a nuestro alrededor, pero en el mundo existen auténticos ejes sobre los que se vertebra la innovación educativa. Y son muchos más de los que podríamos pensar. Hoy queremos mostraros algunos de los centros educativos más innovadores e importantes del mundo, situados en diferentes países y continentes. Todos ellos tienen un punto en común: se trata de lugares en los que la innovación educativa está siempre presente gracias ya sea a la construcción de los edificios o a las metodologías e ideas que se aplican, siempre alrededor del mundo de la educación.

Egalia School (Estocolmo, Suecia)

Con sede en Estocolmo, Suecia, Egalia es un centro de Educación Infantil en el distrito de Sodermalm que por sus edificaciones y contenidos podría pasar desapercibido. Sin embargo, la clave para su diferenciación se encuentra en el trato con el alumnado: se alejan de cuestiones de género al tratar a los estudiantes a través del género neutro. Así pues, no existen ‘ellos’ o ‘ellas’, utilizando equivalentes universales y neutros como por ejemplo ‘estudiantes’ o ‘amigos’, términos de género neutro en sueco. Y precisamente el lenguaje es una pieza clave para esta labor, y los profesores ponen especial cuidado en él.

En cuanto a las actividades a desempeñar, éstas son las propias de una escuela de Infantil pero con algunos cambios: la selección de libros y contenido se ha cuidado al máximo, optando por aquellos en los que los protagonistas no sean personajes masculinos o femeninos; mejor elementos neutros como, por ejemplo, animales. Por supuesto hay muchos juguetes, y evidentemente no existe una norma sobre su utilización: si un pequeño quiere jugar con una muñeca, adelante con ello. Todo con el objetivo de eliminar la barrera de género que supone tanto el lenguaje como el trato desde los primeros años de educación.

AltSchool (San Francisco, Estados Unidos)

Todos hemos oído hablar alguna vez de Silicon Valley, uno de los grandes centros de innovación tecnológica del mundo. Pues en esa localización de la ciudad de San Francisco, en la estadounidense California, se encuentra la AltSchool, un centro educativo que fomenta el aprendizaje individualizado y tecnológico a través de un currículo de actividades abierto y experimental. Creado en el año 2013, está en fase de expansión a otros estados como Nueva York o California, y su objetivo es ir abriéndose poco a poco a toda la nación.

 

Definido a si mismo como una ‘escuela-laboratorio’, AltSchool aprovecha los contactos con expertos, emprendedores e ingenieros del Valle, con los que los alumnos de la escuela —de entre 4 y 14 años— pueden colaborar en el desarrollo de ciertos proyectos, por ejemplo construyendo casas de muñecas con impresoras 3D o, para los más mayores, elaborando modelos de negocio alrededor del mundo de la tecnología. Otro de los puntos clave es el aprendizaje emocional que consiguen tratar a través de iniciativas construidas desde el punto de vista del alumnado, creando experiencias que les llenen tanto en la parte del aprendizaje como en la de la sociabilidad y el trato con los demás.

Summit Sierra (Seattle, Estados Unidos)

Con sede en Seattle, Washington, Summit Sierra es una escuela pública de reciente creación —fue fundada en 2015— avalada por Bill Gates como uno de los centros pilotos de su principal modelo educativo: el aprendizaje personalizado como método de optimizar la labor educativa. Actualmente ofrece enseñanza para edades de entre 14 y 16 años (Grades 9-10) y está en fase de expansión hasta los 18 (Grades 9-12), formando parte de un conglomerado de diferentes centros públicos Summit.

 

Con una base de sólo 200 estudiantes, éstos realizan tareas ideadas bajo una fuerte base experimental y de innovación educativa. Su principal baza es la de personalizar al máximo la enseñanza para cada alumno, basándose en un modelo en el que los estudiantes tienen el mismo tutor durante cuatro años consecutivos, y aprovechando las tecnologías —un software propio— para las tareas diarias y también para la evaluación del curso. Además, cada día se proponen tiempo para determinadas tareas, como por ejemplo lectura, resolución de problemas, charlas con expertos de diferentes materias, debate o tiempo dedicado a la comunidad, todo incluido dentro de las actividades cotidianas de la escuela.

P-Tech High School (Nueva York, Estados Unidos)

Con sede principal en Brooklyn, Nueva York, P-Tech es una escuela de educación superiormás cercana a la educación universitaria que a los institutos de Secundaria. Creada en 2011 con el apoyo del gigante de la tecnología IBM, cuenta con 57 centros en Estados Unidos y Australia todos ellos con el objetivo de ofrecer una educación muy ligada al mundo profesional alrededor de la tecnología, principalmente ingenieros y carreras relativas a los principios STEM.

Para ello han ideado un plan de estudios con una duración de 6 años que pone el foco en las oportunidades laborales y las habilidades personales, entre otras características. Los estudiantes completan los cuatro primeros años aprendiendo en cada centro, y los dos últimos mejoran sus habilidades tanto en la universidad local como en empresas asociadas. Otro de los pilares es la diversidad y la educación en los sectores más desfavorecidos, afirmando que en estos segmentos sociales la educación proveerá de un mejor futuro a sus familias.

Steve JobsSchool (Amsterdam, Holanda)

En Holanda se creó la primera Steve JobsSchool, unas escuelas nacidas a partir de la filosofía de Steve Jobs, co-fundador de Apple y uno de los líderes de la industria y la innovación tecnológica de los últimos años. Su decálogo de promesas a los niños es imprescindible para entender la mentalidad de esta serie de centros educativos, y cómo quieren innovar en este campo de la sociedad.

 

Escucha, soporte a las inquietudes, colaboración y trabajo en equipo o la imaginación son algunos de los puntos clave de estos centros. Desde el punto de vista más práctico también hay algunas iniciativas muy llamativas y diferentes respecto de la educación más tradicional: por ejemplo, eliminan el concepto de ‘clase’ para optar por grupos de trabajo que son diferentes en cada día, y que incorporan a chavales de varias edades. Tampoco existe la figura del tutor: en su lugar, los profesores juegan el papel de instructores especialistas en cada materia. Por supuesto, los horarios y los temas a tratar en cada día son flexibles y se adaptan a lo que los estudiantes necesiten en cada momento.

Stanford d.school (Stanford, Estados Unidos)

Dirigidas a los estudiantes universitarios de la propia universidad de Stanford, la d.school es un centro para la innovación en el que el objetivo es aprender a partir del design thinking, de la creatividad y de la innovación desde el punto de vista más práctico. Disponen de una muy amplia variedad de cursos categorizados como ‘Core’ (básicos), ‘Boost’ (avanzados) y ‘Popup experiences’ (sesiones más específicas).

Respecto de nuestro tema, la educación escolar, merece especial atención el K12 Lab Network, una de las secciones de la d.school centrada específicamente en la innovación educativa a través de la metodología design thinking, y cuyos programas de trabajo tienen como objetivo reinventar las escuelas y el trabajo de los profesionales de la educación en todos los entornos. Merece la pena echarle un vistazo con mayor profundidad.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: educaciontrespuntocero.com

No soporto a mi hijo

No soporto  a mi hijo,  no soporto lo que hace, no soporto cómo se porta, no soporto lo que dice, no soporto cómo actúa y a veces hasta cómo se mueve.

“No soporto que no me deje ver una película tranquilamente en casa”.

“No soporto  hablarle y que no me haga ningún caso”.

“No soporto  salir a un parque y que llegue a casa como una croqueta rebozado de arena con la ropa toda sucia”.

“No soporto  ver como se pelean entre hermanos”.

“No soporto  tener que escuchar gritos, llantos y risas a todas horas sin poder disfrutar del silencio”.

“No soporto  llevar el coche lleno de trastos suyos, migas de galletas y botellas de agua”.

“No soporto  llegar tarde a los sitios por su culpa”.

“No soporto  tener siempre la casa manga por hombro porque solo saben jugar y ensuciar”.

“No soporto  no poder dormir por las noches porque tienen que despertarse y despertarme para todo”.

“No soporto  no poder ir a un centro comercial de tiendas porque mi hijo no es capaz de estarse quieto y obedecerme”.

“No soporto  no poder hablar por teléfono porque siempre tiene que interrumpirme”.

“No soporto  que me manche la ropa con sus manos sucias”.

“No soporto  tener que repetir mil veces las cosas para que me obedezcan”.

¿Te has identificado con alguna o algunas de estas frases?

¿Tu hijo te escucha decirlas? ¿Siente que piensas así? ¿Qué mensaje le quieres transmitir?

Somos padres además de otras muchas cosas, pero somos padres y que nuestro hijo nos dé un abrazo con las manos sucias y nos manche nuestra camisa, que no podamos ir de compras con la tranquilidad que lo hacíamos antes de tener niños, que nos interrumpan cuando hablamos por teléfono… está incluido en el plan de padres.

“Ser padres es disfrutar de como tu hijo se mueve, juega, salta y grita”.

“Ser padres es disfrutar de ver una película con tus hijos al lado y en familia”.

“Ser padres es disfrutar hablando con tus hijos y mostrando el camino todas las veces que sea necesario hasta que sepan caminar solos”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos cuando están en el parque y regalarles una sonrisa y no un mal gesto cuando vemos su ropa sucia”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos en todo momento y aprender de ellos cuando por sí solos solucionan sus problemas de hermanos sin necesidad de intervenir”.

“Ser padres es disfrutar de la compañía y el sonido de la infancia y no el silencio de la soledad”.

“Ser padres es disfrutar de tus hijos y su compañía en cada viaje mirando en el asiento de atrás y viendo cada huella que dejan de su paso y su crecimiento”.

“Ser padres es disfrutar de esos momentos de prisas y carreras por llegar a la hora en familia, aprendiendo lo que es la vida y colaborando unos con otros”.

“Ser padres es disfrutar de una casa llena de luz y juegos de niños aprovechando todos esos momentos de juguetes tirados para endulzarte el día con sus historias y poder involucrarte en su mundo de juegos”.

“Ser padres es disfrutar de esas noches en las que tu hijo te necesita y solo tú puedes consolarle y borrar sus miedos y malos sueños con un simple abrazo y todo tu amor”.

“Ser padres es disfrutar cuando sales con tu hijo a un centro comercial y la vida ha cambiado de color pasando a ser todo un juego con risas y entusiasmo, no un simple día de compras en el que todo gira en torno a uno mismo”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando reclama tu atención mientras hablas por teléfono y te pide a gritos participar de tu mundo  y acompañarte en todo”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando con todo su amor viene a darte un abrazo con sus manos sucias para agradecerte lo rica que estaba su merienda”.

“Ser padres es disfrutar de tu hijo cuando colabora, cuando aprende con tu guía y ves su propia autonomía y no una sumisión por tener que obedecerte”.

La infancia de tu hijo no es para siempre, crecerá y dejará de ser un niño del que poder disfrutar.

Aprovecha cada segundo y cada acto que ocurra mientras te deje hacerlo. Llegará un día en el que el silencio volverá, la casa estará de nuevo ordenada, el sofá volverá a ser un lugar en el que poder ver películas en soledad y calma, la noche será eterna y echarás de menos esos abrazos siendo tú quien necesite su compañía.
Llegará todo eso que echas de menos cuando te conviertes en padre, volverá, pero mientras vuelve tienes algo de lo que disfrutar y aprovechar porque cuando quieras darte cuenta se habrá ido.

La vida te  ha dado la grandísima oportunidad de ser padre, disfruta de lo que tienes.

Fuente: Criar en positivo

Peppa Pig y Winnie de Pooh, los nuevos enemigos de China

En China, después de que durante los últimos años las autoridades hayan reprimido con dureza a colectivos como el de los abogados de derechos humanos, las feministas o a los defensores de los trabajadores, parece ser que personajes animados como Peppa Pig o Winnie de Pooh podrían tener ahora también sus días contados.

Según confirmaron varias fuentes al diario hongkonés ‘South China Morning Post’, los oficiales del Partido Comunista chino (PCCh) se están preparando para reducir drásticamente el número de libros infantiles extranjeros que podrán ser publicados en el país, un intento por reducir la influencia de las ideas foráneas y lograr un mayor control ideológico sobre la población.

Para ello, el diario afirma que la administración estatal ha impuesto un sistema de cuotas que limita la cantidad de cuentos ilustrados occidentales que podrán ser impresos a partir de ahora en la China continental. Además, según un trabajador de una editorial estatal cuya identidad no revelan, las autoridades habrían solicitado a las casas editoras que impulsen la publicación de obras de autores nacionales.

“(El Gobierno) ha dicho que ha habido un exceso intolerable de entrada de ideología proveniente de libros de cuentos extranjeros”, señaló este editor anónimo al SCMP “Por eso, se ha decidido deliberadamente restringir los libros importados y proteger las obras escritas por autores chinos”, añadió.

Mientras que una segunda fuente, empleado de una editorial privada, dijo que su empresa no podrá sacar este año ningún libro ilustrado extranjero para niños, otra más apunta a que los cuentos procedente de Corea del Sur y Japón tienen “pocas posibilidades” de ser publicados en China, y que el suministro de libros de otros países será “muy limitado”.

Sin embargo, pese al control que las autoridades ejercen sobre la sociedad y las empresas, ya hay quien ha expresado en público sus dudas acerca de si Pekín podrá tener éxito en la implementación de esta medida. “No me puedo imaginar que esta restricción sea posible, ya que su puesta en práctica es muy difícil y no aporta ningún beneficio ni a la gente ni al país”, declaró al respecto otro editor consultado por el diario ‘Financial Times’.

Con cerca de 220 millones de jóvenes menores de 14 años y una creciente clase media, China se ha convertido con los años en un mercado muy atractivo para el sector de los libros de cuentos para niños. Sus páginas gozan de una gran popularidad entre los pequeños y, tan sólo en 2016, en el gigante asiático se publicaron más de 40.000 títulos diferentes, superando al segmento de los libros de ciencias sociales y convirtiéndose en el más lucrativo de todos según un informe de la consultora OpenBook. Además, se espera que el negocio siga creciendo a corto plazo dado el fin de la política del hijo único y la alta disposición de los padres chinos a invertir dinero en la educación de sus vástagos.

En busca del ‘sueño chino’

Durante años, China ha luchado por evitar la intrusión de las influencias culturales extranjeras en su territorio, unos esfuerzos que se han intensificado desde que el actual presidente, Xi Jinping, se convirtió en el hombre fuerte del país en 2012 promoviendo lo que dio en llamar “el sueño chino”.

En su particular cruzada, Xi declaró hace unos meses que las universidades del país deben convertirse en bastiones del Partido Comunista, para lo que instó a reducir al mínimo el uso de manuales extranjeros, mientras que el ministro de Educación, Yuan Guiren, advirtió de que “las fuerzas enemigas” están intentando infiltrarse en las mentes y los corazones de los campus de la nación.

La noticia de la restricción a los libros infantiles se ha dado a conocer después de que este viernes, el gigante del comercio electrónico Alibaba anunciara que va a prohibir la venta de cualquier publicación extranjera en Taobao, uno de los portales de compras ‘online’ más populares de China, con el fin de “crear un entorno de compras por internet más seguro que aumente la confianza y satisfacción del consumidor”.

Para muchas tiendas ‘online’ como Fangzhou Culture, que desde el mayo pasado vendía en Taobao libros religiosos para niños, esta medida no les dejará otra salida que la de cerrar su negocio. Otros criticaban en las redes sociales este anuncio, que consideran toda una afrenta para las libertades personales de los chinos.

Amigos imaginarios: preguntas y respuestas para padres

Entre los dos y tres años de edad, es común y muy normal que los niños tengan amigos imaginarios, que pueden poseer diferentes características. Superhéroes, hadas, idealizaciones de sí mismos o de alguien más están entre los más frecuentes.

Que tu hijo tenga un amigo imaginario es parte de un proceso natural en donde se adentra en su propia fantasía, creando un mundo fantástico en el que puede jugar y dejarse llevar por su imaginación. Estos amigos suelen cumplir con una función protectora y de compañía, que les permite liberar tensiones. Otros aspectos positivos de esta práctica es que el niño explota su imaginación, con lo que puede llegar a enriquecerse social y emocionalmente. Además, le puede servir para reforzar su autoestima –ya que adquiere confianza al sentirse protegido– para desarrollar habilidades de empatía y para incentivar su creatividad.

Sin embargo, es importante saber distinguir entre un proceso normal y uno que pudiera ser patológico.  En este sentido, es importante poner especial atención en caso de que el niño:

Empiece a hablar consigo mismo, sin dar muestras de ningún tipo de interacción (aunque sea imaginaria).
Utilice a un ser imaginario para tratar de engañar.
Represente vivencias de hechos traumáticos que le generen ansiedad y nerviosismo.

Otro aspecto que es importante cuidar es que la relación del niño con su amigo imaginario no se vuelva tan estrecha que llegue a interferir con sus relaciones no imaginarias, afectando su vida social.

Centrándonos en el tema que nos ocupa, podemos decir que más allá de las razones por las cuales un niño tiene un amigo imaginario, es bueno que como personas de referencia en sus vidas sepamos colocarnos y acompañarles en esta situación. Enojarse con ellos no es lo más recomendable, ya que se trata de un proceso mental por el que todos (o la mayoría) hemos pasado.

Este amigo imaginario que puede “tomar la forma” de una persona o de un animal, robot, personaje, etc, nos puede dar muchas pistas sobre lo que le gusta o no le agrada a nuestro hijo. Claro, porque los niños depositan en estos amigos imaginarios todas sus frustraciones, sus deseos y sus elecciones.

Puede que, con paso del tiempo, los amigos imaginarios cambien de forma y de nombre o bien se “sumen” nuevos integrantes al equipo.

De la misma forma que llegan, también se van. En el momento en que el pequeño alcanza cierta madurez y el niño se da cuenta de que ya no lo necesita, el amigo toma su maleta invisible y se va por el mismo camino que utilizó para aparecer.

Amigos imaginarios: preguntas y respuestas para padres

Algunos padres llegan a la consulta con un psicólogo o psicopedagogo de la escuela para preguntar sobre el o los amigos imaginarios de los hijos. Las dudas más habituales son:

¿Es algo patológico? No, nuestros pequeños no están enfermos ni tienen problemas mentales por afirmar que tienen un amigo imaginario. Cerca de la tercera parte de los niños de entre 2 y 6 años de edad han creado al menos uno.

La reacción de los padres suele ser de preocupación y de sorpresa, pero no hay de que preocuparse mientras el niño continúe con sus actividades normales y mantenga amistades reales con otros niños.

¿Por qué pasa esto?

Cuando los peques cumplen dos años tienen la capacidad para desarrollar lo que se conoce como “juego simbólico”. Esto quiere decir que fantasean e imaginan cosas.

Juegan a la comidita, a la mamá, a ser astronauta o súper héroe, llaman por teléfono de juguete a los padres, etc. No hay que asustarse por ello sino disfrutar de que están llevando a cabo sus habilidades imaginarias, que luego se podrán reforzar con la lectura de libros o ciertas clases intelectuales o artísticas.

¿Cómo reconocerlo?

Si tu hijo tiene un amigo invisible te darás cuenta porque él mismo se encargará de describirlo y de hablar de él. Puede tener características de personas o no y probablemente su personalidad sea parecida a la del niño.

¿Qué puedo hacer?

Esta es la pregunta por excelencia en relación a los amigos imaginarios de los niños. Como primera medida, no retar al niño porque ha presentado a un personaje invisible. Quizás los demás familiares y amigos no entiendan por qué se pone otro plato en la mesa para “pepito” o “pirula” o que hay que pensar como si se tuviera un hijo adicional. Pero lo importante es “seguirles el juego”.

La idea es acompañar a los niños en este proceso y que no lo vean o sientan como algo malo. Ahora bien, tampoco hay que irse al otro extremo. Deja que tu hijo saque el tema del amigo imaginario,

no lo instes a pensar en él, síguele la corriente y si no “tomas de la mano” a los dos, dí que estás distraído y no te has dado cuenta. Pídele disculpas a “Pepín” y listo.

¿Cuándo preocuparme?

Un amigo imaginario se puede volver una preocupación cuando el niño se obsesiona con él, de manera tal que no puede realizar ninguna otra actividad, relacionarse con personas de carne y hueso, se retrase con sus tareas, no quiera salir de la habitación, cambie su temperamento, etc.

En esos casos, es bueno que vaya a la consulta con un psicólogo. Si nada de esto ocurre, deja que siga en curso su amistad hasta que el niño sólo se canse o se aburra de ella.

El noticiero de Montse

Fuente: Cg.fasilicimo.com

¿Cuál es el objeto de apego de tu hijo?

El apego es un vínculo que establece el bebé durante sus primeros meses de vida con laspersonas que le rodean y le cuidan cubriendo sus necesidades básicas. Pero no sólo se puede establecer el apego con personas, también con objetos. ¿Qué niño no puede dormir sin su peluche? ¿Qué bebé no sale de casa sin su mantita? Almohadas,  peluches, mantas… Estos objetos se han convertido en en una parte importante de nuestro niño. Le aportan seguridad  y le permiten explorar el entorno cuando lo necesita. El olor, el tacto… les aportan lo que necesitan para estar tranquilos estén dónde estén. La elección del objeto por parte del niño es aleatoria.  Su objeto de apego no va a cambiar a no ser que nuestro pequeño lo elija.

Por eso es muy importante que cuando el peque se vaya a quedar en casa de los abuelos, de los tíos… lleve su objeto de apego para sentirse más cómodo y seguro.

Esto no significa que todos los niños tengan ese vínculo con algún objeto. Podemos encontrar niños que se calman con algunos gestos (meterse el dedo en la boca, tocarse el pelo, hacer el movimiento del chupete…) e incluso niños que no necesitan nada. Como ya sabéis cada niño es diferente en su evolución, así que también lo son en sus gustos.

¿Qué opinas del objeto de apego? ¿Cuál es el de tu hijo?

Fuente: Padres.Facilísimo El blog de Fátima

Autodeterminación: Enséñales cómo pensar, no qué pensar

La autodeterminación es la garantía de que, elijamos lo que elijamos, seremos nosotros los protagonistas de nuestras vidas. Podremos equivocarnos. De hecho, es muy probable que lo hagamos, pero aprenderemos del error y seguiremos adelante, enriqueciendo nuestro kit de herramientas para la vida.

Desde el punto de vista cognitivo, no existe nada más desafiante que los problemas y los errores ya que estos no solo demandan esfuerzo sino también un proceso de cambio o adaptación. Cuando nos enfrentamos a un problema se ponen en marcha todos nuestros recursos cognitivos y, a menudo, esa solución implica una reorganización del esquema mental.

Por eso, si en vez de darles verdades absolutas a los niños les planteamos desafíos para que piensen, estaremos potenciando la capacidad para observar, reflexionar y tomar decisiones. Si enseñamos a los niños a aceptar sin pensar, esa información no será significativa, no producirá un cambio importante en su cerebro sino que simplemente se almacenará en algún lugar de su memoria, donde poco a poco se irá difuminando.

Al contrario, cuando pensamos para solucionar un problema o intentamos comprender en qué nos equivocamos se produce una reestructuración que da lugar al crecimiento. Cuando los niños se acostumbran a pensar, a cuestionar la realidad y a buscar soluciones por sí mismos, comienzan a confiar en sus capacidades y enfrentan la vida con mayor seguridad y menos miedos.

Los niños deben encontrar su propia manera de hacer las cosas, deben conferirle sentido a su mundo e ir formando su núcleo de valores.

 ¿Cómo lograrlo?

Una serie de experimentos desarrollados en la década de 1970 en la Universidad de Rochester nos brinda alguna pistas. Estos psicólogos trabajaron con diferentes grupos de personas y descubrieron que las recompensas pueden mejorar hasta cierto punto la motivación y la eficacia cuando se trata de tareas repetitivas y aburridas pero pueden llegar a ser contraproducentes cuando se trata de lidiar con problemas que demandan la reflexión y el pensamiento creativo.

Curiosamente, las personas que no recibían premios externos obtenían mejores resultados en la resolución de problemas complejos. De hecho, en algunos casos esas recompensas hacían que las personas buscaran atajos y asumieran comportamientos poco éticos ya que el objetivo dejaba de ser solucionar el problema, para convertirse en obtener la recompensa.

Estos resultados llevaron al psicólogo Edward L. Deci a postular su Teoría de la Autodeterminación, según la cual para motivar a las personas y a los niños a que den lo mejor de sí, no es necesario recurrir a recompensas externas sino tan solo brindar un entorno adecuado que cumpla con estos tres requisitos:

  1. Sentir que tenemos cierto grado de competencia, de manera que la tarea no genere una frustración y una ansiedad exageradas.
  2. Disfrutar de cierto grado de autonomía, de manera que podamos buscar nuevas soluciones e implementarlas, sintiendo que tenemos el control.
  3. Mantener una interacción con los demás, para sentirnos apoyados y conectados.

Educar no es crear sino ayudar a los niños a crearse a sí mismos

Gracias  a Jennifer Delgado de Rincón de Psicología

Fuente: Cultura Inquieta

Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público

 Rocío López

Hablar en público resulta, para la mayoría de adultos y niños, una actividad desagradable. Nuestro pulso se acelera, la respiración se entrecorta, las manos nos tiemblan…  Las emociones tienden a jugarnos una mala pasada en esta situación.

Esto es debido a que, por lo general, ponemos poco en práctica esta habilidad hasta que la necesitamos, que es ya de adultos. No obstante no hay que preocuparse, ¡las noticias son buenas! Es una competencia que se puede (y se debe trabajar) ya desde la escuela y además es posible hacerlo con trucos y consejos sencillos que no requieren ninguna preparación.

Foto tomada de 3.0

Eso sí, hay que tener en cuenta que para las actividades que explicaremos a continuación el clima en el aula ha de ser relajado, y el alumno ha de sentirse cómodo. No se aprende a hablar en público de un día para otro y, por supuesto, la dedicación y la paciencia son buenas virtudes para conseguirlo. Además, aquel niño que presenta dificultades para expresarse delante de sus compañeros o profesores por timidez o vergüenza no puede dar el paso repentino de debatir delante de un auditorio lleno. Ha de pasar primero por pequeños retos intermedios, es la única manera sana y ajustada a sus necesidades. Por esto, las actividades que propongamos en clase han de incrementar paulatinamente el ratio de alcance de la voz de nuestros alumnos y adecuarse al ritmo de aprendizaje de cada uno.

Ahora sí, prepara tu voz, deja a un lado tu vergüenza y… ¡a hablar! Estos juegos podrás llevarlos a cabo en el aula de ciclo superior de Primaria y la ESO.

El discurso del rey

Los jugadores, en grupos de 7 personas, se colocarán en círculo y uno de ellos empezará la ronda a modo de pregonero diciendo en voz alta “El rey manda que…”. El siguiente le contestará completando la frase: “Los lunes se coman siempre patatas fritas”, por ejemplo.

El turno pasará al siguiente jugador teniendo en cuenta las agujas del reloj y, entonces, tendrá que repetir lo dicho hasta el momento y añadir un elemento nuevo al discurso. Por ejemplo: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas y los cortesanos vistan con bañador.”

El siguiente jugador repetirá nuevamente la frase completa y añadirá un nuevo ingrediente: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas, los cortesanos vistan con bañador y los sapos lleven vestido”. Así, los turnos irán pasando sucesivamente entre los participante hasta llegar nuevamente al pregonero, el jugador que inició la ronda. Este tendrá que colocarse sobre la mesa, aclarar su garganta, poner pose de paje y, a modo de discurso real, proclamar con voz firme y clara lo que se ha ido repitiendo.

“Lo que no sabías de…”

Los participantes irán caminando por la clase mientras que suena la música y, cuando se detenga, se situarán frente a la persona que se encontraba más cerca. Entonces, deberán responder al oído de este compañero las cuatro preguntas que el docente pronunciará en voz alta.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, podéis escoger entre estas o inventar otras: ¿Cuál es tu color favorito?; explícale a tu compañero un día en que pasaste mucho miedo; dile a tu compañero cómo se llama tu mascota y por qué le pusiste ese nombre; ¿qué película te llevarías siempre a una isla desierta y por qué?; ¿cuál es el sitio más bonito que has visitado de vacaciones?; ¿qué comida detestas?; si pudieses viajar a un sitio ahora mismo, ¿dónde irías?

A partir de las respuestas obtenidas, el compañero tendrá un minuto para explicar al resto de la clase los descubrimientos que ha hecho sobre su amigo. Entonces, podrá hacer una sencilla presentación oral o, si se atreve, inventar un rap, un trabalenguas o una adivinanza.

Lo más importante de esta actividad no es que el alumno realice un discurso muy elaborado; sino que se atreva a situarse frente a la clase, a romper esa barrera, y explicar algo que, al no ser una historia en primera persona, no le debería dar tanta vergüenza.

El pozo de los miedos

Antes de hablar en público, son los miedos y sensaciones negativas florecen en nuestro cuerpo, y es bueno ser consciente para poder gestionarlas y ponerles solución. Durante este ejercicio, pediremos a nuestros alumnos que se sitúen en parejas y escriban en papelitos todas las emociones desagradables que sienten cuando han de salir a hablar frente a alguien.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, pueden poner lo siguiente: “siento que mis manos arden”, “las mejillas me queman”, “noto que me cuesta respirar”, “siento que quiero darme la vuelta”, “pienso que me caeré delante de todos”, “me imagino que tropiezo”, etc. Pueden ser tanto expresiones físicas como pensamientos malos.

A continuación, les diremos que rompan con todas su fuerza esos papeles, los pisen, los arruguen, los destrocen… y los lancen a un pozo imaginario (habremos marcado en el suelo de la clase con tiza una circunferencia) donde caen y ya no pueden salir. Seguidamente, les diremos que cierren los ojos e imaginen que han que hacer una exposición importante. Esta vez la harán genial, tan bien que saldrán muy contentos de ella. Además el público les aplaudirá y sentirán cómo su pecho se llegan de orgullo. Ya nada tiene que ver con los miedos e inseguridades de antes, son una persona nueva.

Me gusta creer que no existen los malos oradores, sino falta de práctica. Así que, ha llegado el momento de poner a raya nuestro pánico escénico y atrevernos a continuar creciendo y aprendiendo, ¿no te parece?

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Los miedos infantiles según la edad

¿Tus hijos tienen miedos? No te preocupes, sentir temor es una cualidad natural del ser humano y todos lo sufriremos alguna vez. Tiene una función adaptativa, es decir, que nos ayuda a desarrollar nuestro instinto de supervivencia y a prevenir peligros, como por ejemplo el miedo a las alturas. En cambio, los niños también suelen sufrir miedo sin una causa real, este se conoce como miedo desadaptativo y puede causarles un gran sufrimiento si no les ayudamos a superarlo.

Está comprobado que los miedos son evolutivos y que en cada etapa de crecimiento los niños suelen sufrir temores parecidos. A medida que van madurando psicológicamente, sus miedos van cambiando.

Miedos según la etapa de crecimiento
1. Bebés (de 0 a 12 meses)

Los recién nacidos pueden experimentar miedo ante los sonidos muy fuertes u objetos extraños que identifiquen como una amenaza. Hay que respetarlo, por ejemplo, si tiene miedo a un juguete determinado, es mejor evitarlo y esperar a que sea mayor para jugar con él.

Otro miedo que se comienza a experimentar en esta etapa, es a la separación de la mamá, el papá o el adulto de referencia. Si tus hijos se asustan cuando te pierden de vista, eso es porque todavía no conocen la permanencia, para ellos “lo que no se ve no existe”. Es recomendable que sigas hablándole cuando te separes de él o juegues al cucu-tras.

2. Primera infancia (de 1 a 3 años)

Del mismo modo que tienen miedo al abandono, también pueden temer a las personas extrañas. En el primer caso, si el niño tiene que quedarse en la guardería o con un canguro, lo mejor es que el proceso sea de manera gradual y siempre explicándole que volverás a por él, por muy pequeño que sea, lo terminará comprendiendo. En cuanto a los rostros desconocidos, no hay que forzar al niño a que se vaya con personas que le causan miedo, siempre es mejor mostrase amable con la persona cuando le tengas en brazos, de esta forma ganará confianza al ver que tú socializas con él.

A esta edad, también puede desarrollarse el miedo al agua. Para evitarlo, es importante que las primeras veces que nades con él, tú transmitas seguridad y confianza a través de frases motivadoras como: ¡Qué bien lo haces!

3. Preescolar (de 3 a 6 años)

A esta edad es frecuente que los niños tengan miedo a la oscuridad y a quedarse solos

 Comienzan a creer en seres fantásticos o imaginarios y temen encontrárselos. Esto puede ser un problema a la hora de irse a la cama. Es recomendable realizar actividades relajantes antes de dormir, jugar a los monstruos entre risas o, incluso, dejar un lamparita encendida durante la noche.

También, es frecuente que comiencen a experimentar miedo por algunos animales, como por ejemplo los perros. Si nunca han tenido trato cercano con alguno, es probable que se asusten. En estos casos es mejor no obligarle a acercarse y explicarle cómo es el animal en cuestión y cómo se comporta. Debemos diferenciar el miedo racional del irracional.

4. Niñez (de 6 a 11 años)

Cuando ya cumplen los 6 años, la causa de los miedos cada vez es más realista y se alejan poco a poco de lo imaginario. Por ejemplo, comienzan a sentir el miedo a hacerse daño. Si se asusta cuando le cortas las uñas, siéntale sobre tus piernas para transmitirle confianza o si se hace cualquier rasguño, cúraselo y ponle una tirita por muy pequeña que sea la herida, eso le dará seguridad emocional.

Asimismo, durante esta etapa aparecen los primeros miedos sociales en la escuela, se preocupan por si pierden amigos o si hacen el ridículo ante los demás. Es importante estar pendientes de la autoestima del niño.

5. Pubertad (de 11 a 13 años)

Durante este periodo se acentúan los miedos sociales y escolares. Se producen muchos cambios en el cuerpo y temen ser rechazados por los amigos. La auto-imagen se puede convertir en un problema para los niños, por lo que es muy importante que los padres trabajen con ellos el aumento de confianza en ellos mismos.

Como padres, no debemos asustarnos, pero tampoco tomarnos a risa sus miedos. Debemos actuar con paciencia, cariño y, sobre todo, con mucha calma. Tenemos que explicarle cada situación y hacerles entender que vamos a estar a su lado pase lo que pase.

Fuente: padres.facilisimo.com

Pautas para crear un rincón de las emociones en tu aula

El rincón de las emociones es un espacio en el aula en el que el niño puede vivir sus emociones sin reprimirlas y sin interrumpir la dinámica de la clase. Les damos las pautas necesarias para que se animen a crearlo en su aula y disfrutar de los resultados.

El cerebro da prioridad a la emoción y no puede focalizar su atención en otro asunto hasta haber resuelto ese tema. Así, por mucho que se esfuerce, el alumno tendrá serias dificultades para concentrarse llegando incluso a sentirse culpable y frustrado.

Pero la realidad es que no puede luchar contra su organismo. De ahí la importancia de crear un espacio en el que pueda atender esta urgencia. Un espacio para atravesar su emoción sin reprimirla. Un espacio en el que recuperar la tranquilidad. Un espacio en el que volver a estar disponible mientras los compañeros continúan con sus tareas sin interrupciones.

Crea tu propio rincón de las emociones

Para niños a partir de 6 años: no confundir con el “rincón de pensar”, pues se trata de sentir.

Búsqueda de un lugar íntimo. Elige un lugar apartado e íntimo en tu aula.

Crea conciencia de respeto. Éste es un lugar sagrado donde nadie debe ser molestado. Cualquier burla o interrupción puede estropear el proceso.

Diseña y construye una casita. Hazlo con la ayuda de tus alumnos. De madera, de cartón o de tela. También puedes delimitar una esquina con un mueble. Lo más importante es que el niño no se sienta observado.

Introduce un cojín. Para abrazar, golpear o acurrucarse. La forma de expresión de los niños puede provocar rechazo en muchos adultos, pero debemos respetarlas como son y cambiar nosotros nuestra manera de verlas en vez de intentar cambiarlos a ellos. Al ir creciendo se regula sólo si pudieron ser expresadas. Lo ideal sería que estuvieran acompañados por una persona cualificada en emociones, pero al menos este lugar supone un primer paso para no reprimir.

Pautas para actuar

Entramos cuando nos sentimos inquietos, sin paz ; salimos cuando recuperamos la calma. Puedes ayudar al niño si lo notas alterado y él no identifica qué le pasa reflejándole gestos y comportamientos: “te noto agitado”, “tu cara ha cambiado”, “pareces triste…” A muchos niños les cuesta identificar porque ya están desconectados de sus emociones, con lo cual ármate de paciencia e insiste en reflejar con cariño. El ejemplo de otros compañeros más conectados puede servirles de gran ayuda.

Identificación de la emoción: antes de entrar, el niño ha de identificar la emoción y situarla en su cuerpo: dónde la siente en su cuerpo y cómo la siente. Por ejemplo; si siente un dolor en el pecho, o un calor en el estómago… ¿Qué es ese dolor?, ¿Estoy triste?…

Observación de la emoción: sensaciones físicas y pensamientos, de qué tengo ganas en estos momentos: gritar, llorar, abrazar…

Identificación del conflicto: Ponemos palabras a todas esas sensaciones y pensamientos: “Estoy enfadado porque mi mamá olvidó meter mi bocadillo en la mochila…”

Expresión y búsqueda de soluciones: comparto con el profesor o con el grupo.

Busco mi parte de responsabilidad en el problema: ¿Qué puedo hacer yo para calmar mi enfado?

Expreso: “Por favor mamá, no olvides meterme hoy el bocadillo, pues ayer me puse muy triste y enfadado, cuando lo olvidaste”, por ejemplo.