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La familia disfuncional

Ligia Valenzuela
Terapeuta familiar y de pareja
Santo Domingo

Una de las preocupaciones más frecuentes de las parejas jóvenes que inician su relación matrimonial cuando van a nuestra consulta es que “no desean tener una familia disfuncional”. Al indagar un poco acerca del origen de esta angustia, suelen comentarnos que él o ella, vienen de un hogar disfuncional. Al igual que pasa con las entidades psiquiátricas como la depresión y los estados bipolares, la disfuncionalidad en la relación familiar, es una posibilidad real, pues ella puede quedar atrapada en algunas de sus etapas de desarrollo o sucumbir ante las muchas demandas y necesidades a las que tiene que encontrarle salida.

Los conflictos y los problemas en la pareja y dentro de la familia son inevitables. Unos, tienen solución y otros pueden hacerlo colapsar o desarrollar una relación disfuncional, porque no encuentran el modo de afrontarlos, quedándose atrapados repitiendo las mismas respuestas ineficaces una y otra vez con el mismo resultado negativo. No hay un cambio de perspectiva, por tanto, no modifican la forma de relacionarse y como pareja no son capaces de enfocar ni de enfrentar sus conflictos maritales, pasándolos a la familia.

El sistema familiar, como la unidad social más pequeña, asume una forma de relacionarse muy particular que llega a gobernar la vida de sus integrantes, aportando un recurso de apoyo emocional muy importante para satisfacer las necesidades de pertenencia y afecto tan necesarios para una vida sana. Cada uno de sus miembros, evoluciona y se desarrolla a través de diferentes etapas o ciclo vital, produciéndose cambios, crisis y reorganizaciones en el tipo de tareas a los que el grupo familiar tendrá que adaptarse y donde serán imprescindibles el cumplimiento y el respeto de normas, reglas, límites y jerarquía para que la relación sea funcional o disfuncional.

El Dr. Minuchín (1984), creador de los principios de la Terapia Familiar Estructural, afirma que “la funcionalidad o disfuncionalidad de la familia no depende de la ausencia de problemas dentro de esta, sino por el contrario, de la respuesta que se muestra frente a los problemas; de la manera como se adapta a las circunstancias cambiantes, de modo que se mantenga una continuidad y se fomente el crecimiento de cada miembro”.

En este sentido, la funcionalidad familiar está directamente relacionada con la capacidad del sistema para enfrentar y superar cada una de las circunstancias que tengan que enfrentar sin que los hijos presenten trastornos graves de conducta y que la pareja logre mantenerse unida sin luchas constantes. En estas familias, los roles de cada miembro están establecidos y son cumplidos con el propósito de alcanzar un mayor bienestar.

La disfuncionalidad por su parte, hace referencia que dentro del sistema familiar existe una incapacidad para reconocer y satisfacer las necesidades emocionales básicas de cada uno de sus miembros. La familia se hace disfuncional cuando no se respeta la distancia generacional, además, se invierte la jerarquía, es decir, los padres le temen a los hijos o estos simplemente no los respetan. Se altera la estructura familiar y la interacción entre los miembros es deficiente, así como su capacidad para resolver los conflictos.

En una familia disfuncional no se respeta la individualidad de sus integrantes, los hijos no se sienten respetados, los padres se creen perfectos y piensan que sus hijos son culpables de todo lo malo que sucede en el hogar. No existe comunicación dentro del sistema, no son honestos con ellos mismos ni con el resto, de tal manera, que cada miembro vela por sus propios intereses. Los límites y las reglas en estas familias son rígidos y la lucha de poder es muy marcada entre todos los miembros del sistema familiar.

 

Cómo tener una familia saludable

Fanny Maldonado
Santo Domingo

La formación en valores debe iniciar desde el hogar y ser reforzado en las escuelas por los maestros.

La reorganización de la familia del siglo XXI es una prioridad, por tanto, el orden de Dios debe estar establecido en primer lugar. La familia es la base de la sociedad, orientarla y cuidarla sería el resultado de tener familias saludables y, por ende, libre de violencia intrafamiliar. Todos tenemos la responsabilidad de construir una sociedad sana para salvarla.

Son muchos los casos alarmantes en relación de cómo está la situación en el ámbito social y moral de la familia dominicana. La falta de comunicación dificulta el desarrollo de los valores éticos y morales llevando nuestra sociedad al derrotero, a un camino sin salida. Esto a pesar de los esfuerzos del Estado dominicano y sus colaboradores de las instituciones públicas y privadas.

Hay que asumir retos y desafíos para mantener en control la dignidad y pulcritud de la generación de una familia que espera que sus hijos e hijas pongan su apellido en alto. Para lograr mantener los principios morales de la familia debemos ser padres íntegros, pues los hijos siguen nuestros pasos.

Los hijos son flechas valiosas que debemos saber cómo y dónde lanzamos, pues hay un mundo fuera esperándolos. Estas saetas son nuestras aljabas, las cuales estamos en deber de orientar, educar y conducir por el buen camino para que mañana sean hombres y mujeres con la sabiduría e inteligencia que amerita la sociedad dominicana.

La responsabilidad de educar a los hijos en valores la tienen los padres y madres desde el hogar, y estos valores, a su vez, reflejarlos en la escuela y ser reforzados por los maestros, quienes son figuras imborrables en la conducta del estudiante.

Hoy en día, se vive un rechazo de los hijos hacia los padres y madres de manera casi holística, una resistencia por parte de los menores a la obediencia. Hijos e hijas que se enfrentan a sus padres sin ninguna consideración, incluyendo maltrato físico y verbal. Son varios los factores que convergen en este punto, pero el primordial es la falta de estudio en general, hombres y mujeres con hijos con el mismo diagnóstico, lo que conlleva a una sociedad a delinquir, a malos vicios que los conducen a la violencia.

Podemos mantener el control de nuestra generación y patrimonio familiar si equilibramos estos tres aspectos colocándolos en una canasta: el espiritual, emocional y lo secular en el seno de la familia dominicana, sin hacer excepción a nivel mundial. Hay que remarcar, formar vínculos de confianza, empatía y aceptación entre padres e hijos para salvar la familia, instruir al niño en sus primeros años de vida sobre el amor, específicamente, hablándole del amor de Jesús.

(+)  La familia es una comunidad natural, porque responde a una serie de instintos y sentimientos de la naturaleza humana tales como la tendencia gregaria, la satisfacción del instinto sexual, etc. La familia es fundamental para la procreación, conservando así la especie.

La familia es un grupo social cuyo fundamento está constituido por un conjunto de los más profundos y ocultos sentimientos humanos como el amor, comprensión, cariño, ternura y dedicación. Como influencia formativa, en ella se aprenden los primeros principios, los valores morales y las nociones de la vida.

 

¿Por qué ocurre la desintegración familiar?

Carolina Jiménez
carolina.jimenez@listindiario.com
Santo Domingo

La causa más común de la desintegración familiar son los conflictos de la pareja, que por lo general, afectan a los hijos.

De todas las palabras existentes “familia” suele tener el significado más valioso e importante para el ser humano. Es el vínculo fraternal más puro donde se cuece el amor y se cosechan los valores y virtudes humanas. Es desde el seno familiar que se introduce en la sociedad civil a las personas.

Los padres como figuras principales deben trabajar en la importancia que tiene la familia en la formación de futuros ciudadanos que dirijan los destinos del país; fomentar en la crianza valores, principios y educación.

A pesar de la unión que debe conservar la familia, existen diversos factores que atentan contra la armonía en el hogar. A veces, detalles imperceptibles, se convierten en temas de disyuntiva en la pareja. Lo que ayer se consideraba peccata minuta, hoy resulta ser molestoso para uno de ellos.

Ligia Valenzuela, terapeuta familiar

Ligia Valenzuela, terapeuta familiar, explica que la familia es un ente que, al igual que un niño, se va desarrollando. Comienza desde el momento en que la pareja decide unirse en el vínculo sagrado del amor, donde se ponen en juego las diferencias, el deseo de un espacio, los hábitos y la creación de un nuevo sistema familiar. “Por lo general, la familia nace con la llegada de un hijo, antes solo era una relación de dos”.

En algunos casos, la familia puede atravesar situaciones difíciles que en exceso puede conllevar a una desintegración familiar, uno de los mayores problemas que existen en la actualidad en muchos países. Se define como la separación de uno o de varios miembros del núcleo familiar que crea una desestabilización en su funcionamiento y una educación disfuncional en los hijos.

¿Cuál sería la manera correcta de prevenir la desintegración familiar?

En la familia nada es correcto o incorrecto, sino lo que deje satisfecho a mamá y a papá. El acuerdo de paz es el mejor, lo que nos resulte y nos haga sentir bien en nuestro núcleo. Todos tenemos herramientas para resolver conflictos. Ahora bien, si las soluciones que buscamos nos lastiman, entonces tenemos que darles un giro.

En una relación de pareja lo que entra en juego son las actitudes y aptitudes. Cada uno debe tener la capacidad de escucharse y respetarse mutuamente. Aceptarse es parte de la relación.

Lo idóneo para que un sistema familiar se mantenga rebosado en el amor es que exista una comunicación positiva, donde reine el respeto y las palabras no hieran.

¿Cuál es la manera correcta de pedir perdón a un familiar?

Luego de experimentarse situaciones desgarradoras en el núcleo familiar, suele ser difícil la reconciliación o más allá, el perdón.

Según Tony Campbell: “El perdón no es un beneficio que le confiero a otra persona, es una libertad que me doy a mí mismo”.

Por su parte, Valenzuela afirma que cuando perdonamos debemos hacerlo por nuestro bien y sanación emocional. “Sabes que has perdonado cuando el recuerdo no te causa dolor”.

¿Por qué la familia debe permanecer unida?

La importancia de la unión familiar radica en los múltiples beneficios que esta tiene para cada miembro de la misma: desde los padres hasta los más pequeños. Una familia unida aprovecha los momentos en que están juntos, disfruta de estos y además puede superar mejor los momentos de crisis.

(+) Soluciones a la desintegración

Así como tiene causas y efectos, también tiene soluciones que cada uno puede buscar. Entre estas:

  • Establecer una buena comunicación en la pareja
  • Desarrollar valores familiares y morales
  • Inculcar respeto a los hijos y entre la pareja
  • Buscar herramientas para solucionar los problemas

Valores Familiares

Los valores familiares son todos aquellos valores que son inculcados a través de las generaciones, nuestros padres, abuelos, tios, primos, etc. Esos valores como tener buenos pensamientos, obras bondadosas, amor, cuidar de aquellas personas que estamos cerca y hacen parte de nuestro grupo social, nuestra casa, hijos, padres, hermanos, familiares y amigos. Es importante en los valores familiares tratar a los demás, como nos gustaría ser tratados a nosotros.

Por lo general quienes cuentan con valores familiares son considerados ante la sociedad buenas personas, su conducta no genera malestar ni egoísmo. Además que no permiten que otros irespeten el bienestar y los valores de la sociedad.

Los valores familiares son las creencias que son trasmitidas a través del ambiente familiar a las nuevas generaciones. Dentro del circulo familiar, las relaciones se fundamente en los valores y practicar estos valores se hacen también en la comunidad, sociedad, ciudad, etc.

Se debe aclarar que los valores familiares en la mayoría de los casos son buenos y aceptables ante la sociedad, pero en algunos casos pueden ser negativos, ya que ante la familia son buenos, pero en la sociedad no siempre es así. Por ejemplo, si estos valores familiares, priman el egocentrismo, desprecio y egoísmo, en la sociedad esos valores no son aceptados.

Fuente: valoresmorales.net

Noviembre mes de la familia

Según los patrones que observen los niños y niñas en sus familias, la escuela y el entorno que les rodea, dependerá su formación, carácter y lo que será en su vida adulta.

El mes de noviembre es de gran trascendencia para los dominicanos debido a que las escuelas realizan actividades dedicadas a consolidar las familias, definida esta como la unidad básica de la sociedad.

El hecho de que nuestra educación dedique este período a tan importante componente de la sociedad, evidencia que los centros educativos deben ir de la mano con esta para poder lograr los avances esperados en la República Dominicana.

Esta fecha es propicia para reflexionar sobre como mejorar la relación entre cada uno de los miembros de la familia y se den demostraciones de solidaridad.

Así como la escuela tiene (entre otras) las funciones de transmitir a los niños el conocimiento que las sociedades han acumulado, enseñarles los valores y las normas grupales y ofrecerles un espacio para la convivencia de par a par (de niño a niño); así como las Cámaras de Diputados y Senadores tienen, entre otras, las funciones de hacer y revisar las leyes del país; la familia, como institución, tiene sus propias funciones sociales, entre las que están:

  • El hogar es el espacio en el que las personas desarrollamos relaciones personales íntimas, pues nos enriquecen y nos dan satisfacción.
  • La familia es el espacio para la procreación de la especie. En este espacio nacen los niños y las niñas.
  • La familia es la célula en la que las personas de todas las edades resolvemos nuestras necesidades de protección, compañía, alimento y cuidado de la salud.
  • A través de la familia, las sociedades transmiten sus valores y costumbres a los hijos. La lengua, el modo de vestir, la manera de celebrar los nacimientos o de enterrar a los muertos, las estrategias para el trabajo y la producción, la manera de pensar y de analizar la historia, los modos comunitarios de aprender o de relacionarse con otras personas o grupos sociales, son todas herencias culturales que se transmiten en familia.
  • Una función de vital importancia es la socialización.
  • La familia es la encargada de propiciar el que niñas y niños se desarrollen como miembros de una nación y de un grupo social, con un sentido de pertenencia, con capacidad de entender y respetar la cultura de su grupo y de su país.
  • En familia, niñas y niños construyen su identidad personal.

La imagen que todas y todos tenemos de nosotros mismos como personas distintas, con habilidades, conocimientos, preferencias y carácter propio, es lo que llamamos identidad.

En la familia se construye la identidad durante la infancia y la niñez, lo que determina en gran medida la manera en la que el niño/a se relacionará, producirá o participará como adulto/a en la vida familiar y social de su grupo de pertenencia.

Los niños/as construyen su identidad a partir de modelos humanos, mirando a su papá actuar como trabajador, como esposo, como vecino, como amigo, o como hermano. Construyen su identidad personal cuando observan cómo su mamá se relaciona con ellos mismos, con su esposo, con sus compañeros de trabajo, con el doctor, o el maestro de la escuela; cuando la ven reunirse con sus amigas y amigos, o dirigirse a la asamblea comunitaria para dar su opinión.

Pero la socialización y la construcción de la identidad personal no se dan sólo a partir de la familia. La escuela es un importante espacio en el que ocurren procesos de transmisión de cultura y valores, y de observación de modelos.

Por esa razón es importante que las familias participen en los procesos escolares de sus hijos/as y que estén en permanente contacto con los maestros/as, de esta manera ejercer el derecho a participar de manera directa en la educación escolarizada y en la socialización de sus hijos/as.

Fuente: educando.edu.do

7 Recomendaciones para dar un consejo que funcione

Ya sea con la familia, con los amigos, o con los compañeros de clase o de trabajo,dar un consejo siempre es algo difícil. Requiere mucha sensibilidad, sobre todo si estamos hablando de la vida, de decisiones o problemas de otras personas.

Además, puede ser algo frustrante cuando no sabemos qué decir o nos equivocamos o, simplemente, la otra persona no sigue nuestro consejo. Es fácil soltar frases de ánimo enlatadas que sirven prácticamente para cualquier situación. Son fórmulas que llegan al corazón, pero nublan la mente.

Dar un consejo consiste en compartir una experiencia, en ofrecer una directriz o una guía que se pide y se da de forma voluntaria. En ningún caso es una orden, ni hay obligación de darlos o de exigirlos. ¿Hay alguna fórmula para ser un buen consejero? Todo se basa en nuestros propios conocimientos, nuestra experiencia y en nuestra sensibilidad. Si quieres mejorar tu capacidad para dar consejos y, con ella, tu capacidad de escucha y sensibilidad, aquí tienes algunos consejos:

 

Vamos a librarnos de ciertos malos hábitos

Dar consejos no consiste en ser un dispensador de información. Implica ser comunicativo. Saber captar las necesidades de la gente y dar lo que se necesita. Es una tarea difícil, pero se facilita si tenemos una buena actitud:

1. Para empezar, no juzgues, ni sesgues

Cuando una persona te esté hablando de algún problema o una situación, escucha. Nada de juzgar, y mucho menos a la cara. Y tampoco nos dejemos llevar por nuestras opiniones sobre el tema. Resumiendo, no juzgues. Evalúa.

2. Sé honesto

Pongamos que siempre tenemos las mejores intenciones si queremos dar un buen consejo. Pero, a veces, hay que admitir que no sabemos nada sobre el tema y no tenemos tiempo para investigar sobre él. Sé humilde y no vayas de “sobrado”.

3. Espera al mejor momento para dar el consejo

Es casi un impulso incontrolable el que nos salga nuestra vena de mamá regañona, y tal y como la persona empiece a hablar, ya estemos: “Pues deberías hacer esto, deberías hacer lo otro…”. Quizás todavía no ha llegado el momento de decir nada. Deja primero que la otra persona se exprese. Recopila toda la información que puedas y cuando ya lo hayas hecho, entonces puedes empezar a aconsejar.

4. Y última actitud: no impongas

A no ser que estéis en un cuartel y seas un oficial superior, un consejo no es una orden. En ningún momento estás obligado a darlo. Y, por supuesto, en ningún momento están obligados a seguirlos. Sé asertivo. La última decisión siempre será de la otra persona.

Bien, a estas alturas presupongo que tenéis buena actitud comunicativa. Imaginaros que ha llegado un amigo para hablaros de una situación personal comprometida. Seguramente nos pregunte nuestra opinión sobre el tema. ¿Cómo ser más efectivo en esta situación? Vayamos paso por paso.

7 recomendaciones para ser mejor consejero
1. Escucha

Dibuja su historia en tu mente. Quédate con cuantos más detalles mejor. Acuérdate de las “6 W” de cualquier suceso: Qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué. Pregunta todo lo que necesites saber.

2. Ponte en su lugar

Ten un poco de empatía. Capta cómo se siente la otra persona con lo que te está contando, imagínate en esa misma situación y comprende cómo te sentirías en ese caso. Que cuando esa persona termine de hablar tu expresión sea: “comprendo tu situación”.

3. Invita a que esa persona vea su situación desde el exterior

Las emociones están muy bien, pero un problema se resuelve mejor con la cabeza fría. Tranquiliza a tu amigo y que empiece a hablar de los recursos que tiene para resolver el problema. ¿Cómo? Pues una vez se haya desahogado, pregúntale: “¿Qué quieres hacer?”.

4. Pregunta si quiere un consejo

En caso de que lo acepte, no empieces con un imperativo. Mejor aplica la fórmula del “Yo que tú…” o “Si estuviera en tu situación…”. No hables de una, sino de todas las posibilidades que tiene. Dale toda la información que puedas dar en ese momento. Estarás poniendo más recursos sobre la mesa.

5. Evalúa los riesgos

Y, continuando lo anterior, si puedes indica también los riesgos que podrían llevar esos consejos. Si los tienen, claro.

6. Ante todo, y sobre todo, es la otra persona la que toma la última decisión

Recuerda. No impongas. Termina siempre tu consejo acentuando esto que “esto es lo que yo pienso, ahora eres tú quien decide”. Recuerda también que estamos hablando del problema del otro, no del tuyo. Es él y no tú quien debe resolverlo.

7. Haz un seguimiento

Preocúpate por cómo le ha ido. Cuando pase un tiempo, pregúntale por el suceso y veamos si realmente consiguió una solución.

Y listo, ya has podido hacer todo lo que podías por esa persona. El resto dependerá de ella. Ser consejero pude ser algo muy gratificante. Sobre todo cuando las cosas salen bien, pero aprende a dosificar bien tu información. Recuerda, con un consejo compartes experiencia. No es obligatorio darlo, ni tampoco recibirlo. Tú decides al final quién merece tu experiencia y quién no.

Fuente: muhimu.es

 

7 habilidades esenciales para la vida que no enseñan en la escuela

Sócrates enseñaba que la felicidad es el objeto y el fin último de las acciones y de la vida. Muchos siglos han pasado desde entonces, y la escuela moderna ha olvidado esa enseñanza, llegando a convertirse fundamentalmente en un lugar donde se transmiten conocimientos, más o menos científicos, que pretenden prepararnos para la vida.

Sin duda, los conocimientos y habilidades que adquirimos en la escuela nos ayudan a construir una profesión, pero no suelen ser la mejor vía para desarrollar el pensamiento autónomo y la autogestión emocional. Cuando la escuela se limita a transmitir una serie de verdades inamovibles que debemos memorizar, a veces incluso sin comprenderlas bien, corremos el riesgo de que algunas de nuestras capacidades más valiosas se atrofien, precisamente esas que nos ayudan a vivir de forma más plena y con menos conflictos.

Por supuesto, toda la responsabilidad no es de la escuela, la familia también desempeña un papel protagónico en la formación de la personalidad y el desarrollo de las potencialidades de sus miembros. Sin embargo, no debemos olvidar que es importante que exista una sintonía entre los mensajes que transmiten la familia, la escuela y la sociedad. Si queremos que los niños de hoy se conviertan en adultos que saben pensar y gestionar sus emociones, es necesario que nos esforcemos por enseñarles esas habilidades en todos los niveles.

Las habilidades olvidadas por la escuela que nos harían más felices y plenos 
1. Seguir una pasión

Cuando entramos al colegio aprendemos el significado del “deber”. Nos enseñan que “las cosas que valen la pena requieren sacrificios”. Sin embargo, lo cierto es que cuando algo nos apasiona de verdad, no solo brillaremos en ello sino que no necesitamos movernos por el deber, porque tenemos un motivo impulsor mucho más poderoso: la pasión. Como resultado de esa educación basada en el deber, hay millones de persona realizando trabajos que no les gustan y viviendo vidas que no les satisfacen. Nadie les enseñó que el secreto está en seguir su pasión.

2. Aprovechar los errores

La escuela se encarga de castigar duramente los errores. Las calificaciones escolares no consideran el esfuerzo ni la individualidad, tan solo los aciertos y las equivocaciones. Como resultado, no es extraño que nos aterrorice cometer errores, porque creemos que estos disminuyen nuestra valía como personas. Ese miedo a equivocarnos puede llegar a ser tan intenso que aplasta nuestra motivación y nos paraliza. Afortunadamente, métodos como el del bolígrafo verde contribuyen a cambiar esta situación y nos permiten comprender que los errores son oportunidades de aprendizaje.

3. Valorar el tiempo

El tiempo no es dinero, el tiempo es vida. Es la posesión más valiosa que tenemos, aunque no siempre lo valoramos en su justa medida. De hecho, acudir todos los días a una escuela donde nos enseñan contenidos que no despiertan nuestro interés y que no tienen aplicaciones prácticas es una manera de restarle valor a nuestro tiempo. Obviamente, cuando nos olvidamos del dinero y comenzamos a pensar en términos de tiempo nuestra vida da un vuelco radical. Por ejemplo, en vez de preguntarnos cuánto cuesta el nuevo iPhone, podemos preguntarnos cuánto tiempo debemos trabajar para comprarlo. ¿Merece la pena? Solo entonces empezamos a valorar las cosas en su justa medida.

4. Gestionar las emociones

Ahora sabemos que el éxito profesional y el nivel de satisfacción en la vida no dependen directamente del cociente intelectual, sino de la Inteligencia Emocional. Eso significa que, si bien el conocimiento es la base, es probable que no lleguemos demasiado lejos o no seamos muy felices si no somos capaces de gestionar adecuadamente nuestras emociones. Por desgracia, nadie nos enseña a reconocer y gestionar nuestros estados emocionales, por lo que muchas veces nos sentimos culpables cuando experimentamos ciertas emociones o no sabemos cómo expresarlas asertivamente.

5. Ser resiliente

La adversidad nos aguarda a la vuelta de la esquina, por lo que es mejor estar preparados para cuando toque a nuestra puerta. Sin embargo, nadie nos enseña a lidiar con los problemas sin perder el equilibrio emocional. La resiliencia es una habilidad que normalmente se desarrolla de manera espontánea, golpe tras golpe, pero también podría potenciarse a través de una educación que nos enseñe a enfrentar los problemas con sentido del humor, que nos ayude a detectar nuestros puntos débiles, nos muestre cómo pedir ayuda y nos permita desarrollar una visión positiva y equilibrada de la vida.

6. Negociar

Si supiéramos negociar evitaríamos muchísimos conflictos a lo largo de la vida. Sin embargo, desde que entramos en el colegio nos damos cuenta de que no hay margen para la negociación, todo está decidido, desde el plan de clases hasta los minutos de recreo. Así aprendemos a acatar las reglas y asumimos un terrible mensaje: hay ganadores y vencidos. Como resultado, comenzamos a afrontar la vida de esa manera: como una competición en la que queremos ganar, sin darnos cuenta de que el mejor escenario es aquel donde todos ganan.

7. Buscar el equilibrio

En la escuela nos enseñan a esforzarnos y trabajar duro para obtener cada vez mejores resultados. Sin duda, es un buen mensaje, pero si lo llevamos al extremo terminaremos engordando primero el currículo escolar y luego el profesional, olvidándonos del “currículo de la vida”.

Por eso, no es extraño que nuestra sociedad produzca personas adictas al trabajo que no tienen tiempo libre y han olvidado cómo relajarse. Este desequilibrio termina pasando factura a nivel emocional, social y físico porque descansar es tan importante como trabajar y pasar tiempo con los demás es tan importante como pasar tiempo con uno mismo. Si no somos capaces de encontrar ese equilibrio, antes o después algo se romperá en nuestro interior. Y no siempre podremos arreglarlo.

Fuente: muhimu.es

 

 

Los abuelos: un gran tesoro en la familia

Dicen que un abuelo es alguien con plata en su cabello y oro en el corazón. Si tus hijos pueden contar con la presencia de al menos uno de sus abuelos considéralos niños afortunados; las relaciones humanas no son perfectas y los límites son necesarios, pero el legado de vida que ellos transmiten a sus nietos es un tesoro emocional que permanecerá con tus hijos para siempre.

Seguramente has escuchado la frase “cuando mamá y papá digan que no ¡marca 01-800-abuelos!”; el pilar fundamental que los abuelos juegan en la educación de nuestros hijos: les transmiten sabiduría, experiencia, tranquilidad, cariño, estabilidad… Además el beneficio es mutuo, ya que los abuelos también se enriquecen emocionalmente con el contacto con sus nietos.

¿Sabías que diversos estudios han demostrado que cuidar a los nietos es beneficioso para la salud mental de los abuelos? Investigadores del Women’s Health Aging Project, en Australia, descubrieron, que las mujeres post-menopáusicas que pasan tiempo cuidando de sus nietos tienen un menor riesgo de desarrollar Alzheimer u otros desórdenes cognitivos que las mujeres que no lo hicieron. (Aunque todo exceso es malo: el estudio señala que cuidarlos más de 5 días a la semana aumenta los riesgos de padecerlos).

Para los niños los abuelos son la figura representativa de la unidad familiar y ello les hace sentirse seguros y, consecuentemente, estables emocionalmente. Además, a los ojos de sus nietos, el abuelo es un modelo de envejecimiento.

El abuelo tiene una situación privilegiada basada sobre una relación de confianza lo que permite que se conviertan en perfectos transmisores de los valores morales y que sean fácilmente asimilados.

El Papel que juegan los abuelos:

Los lazos que abuelos y nietos construyen con una relación sana son invaluables. Te compartimos algunas de las ventajas que tu familia posee con su presencia:

  • Transmiten recuerdos, historias y memorias familiares: ¿Hay alguien mejor para contar las travesuras que hacías cuando eras chico? Los abuelos son un vínculo fundamental entre generaciones; Las historias de familia les encantan a los niños, y contribuyen en su desarrollo psicológico.
  • Un abuelo es el historiador familiar: es quien habla de las tradiciones familiares, el legado y la experiencia: los niños disfrutan cuando los oyen hablar sobre su juventud y esto los ayuda a llenar el vacío entre pasado y presente.
  • Cuidar de los niños cuando los padres no pueden hacerlo: Eso es beneficioso para los niños y para los abuelos porque se sentirán más útiles, más considerados y más valorados.
  • Apoyan en el equilibrio de tiempo en el hogar de sus hijos: Recogiendo a los niños en el colegio, o quedándose con ellos alguna noche para que los padres puedan salir libremente.
  • Son una figura ecuánime cuando hay problemas familiares:
    Están dispuestos a escuchar al niño cuando tiene algún problema con sus papás sin juzgarlo ni traicionar su confianza, además de que tratan de neutralizar la situación. Cuando los problemas entre padres e hijos (en su mayoría, adolescentes) no se pueden resolver, es más fácil que los abuelos sean los mediadores del conflicto.
  • Aprender con sus nietos: acercándose más a las nuevas generaciones: los abuelos de ahora están descubriendo el uso de las herramientas digitales gracias al cariño y paciencia de los más pequeños de la familia. Es una forma de renovarse personalmente y estar actualizado.
  • Los consienten: los abuelos no pretenden ser estrictos, lo que buscan es divertir, jugar y platicar con sus nietos. Son los consentidores por excelencia y son indulgentes con esas pequeñas cosas que un niño adora como levantarse tarde, ver la tele por horas, comer dulces, etc., pero eso no significa que sean permisivos, pues también marcan límites y no permiten que sus nietos digan groserías, hagan berrinches o se porten mal.
Comunicación saludable entre padres y abuelos:

Para que tus hijos puedan disfrutar siempre de la sabiduría y la alegría que sus abuelos transmiten, la comunicación con los padres también debe fluir positivamente para que sea una relación saludable. Aquí algunas consideraciones que podrán ayudarte a mantener una relación positiva:

  • Recuerda que los abuelos disfrutan y padecen el doble a sus nietos. Los disfrutan en los buenos momentos, sintiendo una doble satisfacción , por ellos y por sus padres, y en los momentos tristes como puede ser una enfermedad , los padecen por partida doble , por un lado la preocupación que les genera el estado de salud de los nietos y por el otro lado ver a sus hijos en situación de stress.
  • También puede ocurrir que algunos abuelos no respetan a sus hijos en el rol de padres y también ocurre que algunos hijos piensan que es obligación de los abuelos abandonar su vida para cuidar a sus nietos cuando los padres tienen otros compromisos.
  • Los buenos abuelos deben tener siempre muy en cuenta que su papel no implica tener una segunda oportunidad para ser padres y que hay que evitar comparaciones en el estilo de crianza: Con amor hay que trasmitir la idea de que las generaciones de padres e hijos son diferentes, por lo tanto lo son también los criterios educativos.
  • Es importante recordar que lo más importante para padres y abuelos es el bienestar de los niños.

Fuente: anahuacalli.com.mx

Con apoyo de Newsner.com; estimulosadecuados.com.ar y guiainfantil.com

Autor: Jose Angel Mesa

Equidad entre mamá y papá, los dos son importantes

 

Con la evolución de las sociedades los roles dentro del funcionamiento familiar han adquirido nuevos significados. Ya no existen aquellos en los que el padre sólo ha sido visto como un objeto de placer y procreación, a comparación de la mujer que tiene que cargar con la responsabilidad de cuidar al bebé desde que es feto.

La imposición social de los roles sólo ha sido una imagen en la que siempre se le ha dado más peso a la madre, tal es el caso de la importancia de una fecha específica para el Día de la Madre. La creencia popular ha determinado que entre hombre y mujer, el primero no cuenta con las mismas capacidades de crianza para el hijo, por lo que se asegura que la mujer siempre tiene la razón.

Los roles aprendidos como estereotipo en la sociedad no dan buenos resultados en la convivencia familiar y menos hablando de responsabilidades, porque el padre no sólo funge como proveedor material y la madre como proveedora de todo lo demás. Actualmente, los roles impuestos han cambiado al grado de que el padre se convierte en el amo de casa mientras que la madre sale a trabajar para proveer los bienes materiales que son necesarios, en particular, para el hijo.

Estudios recientes han demostrado que los hombres, próximos a ser padres, son capaces de experimentar el llamado Síndrome de Couvade o los famosos síntomas del embarazo de su pareja: náuseas, antojos, mareos, cansancio y hasta dolores abdominales similares a las contracciones uterinas. Esto sucede por lo general en el tercer mes de gestación o en la fecha cercana al parto.

Históricamente al hombre sólo se le ha visto, y así ha sido educado, como el progenitor que solamente fecunda al óvulo y tan pronto cumple se aleja, reduciendo así su papel a un simple proveedor económico y a un ser autoritario, sin embargo, la evolución del pensamiento social ha cambiado las tendencias de crianza en una nueva etapa en la que una vez que el hijo nace, el padre tendrá que cumplir una de las funciones más importantes en la crianza del pequeño y esto implica algo más que ser un simple proveedor de comida, techo o ropa como se le ha visto a lo largo de la historia.

Dentro de los elementos que interfieren en la salud familiar está la dinámica interna del funcionamiento familiar. Cuando es armónico:

  • Hay cohesión familiar
  • Comunicación
  • Flexibilidad
  • Claridad de reglas y roles
  • Un adecuado funcionamiento familiar

A pesar de un establecimiento de reglas y roles específicos, aún se observa que el modelo de padre proveedor, autoritario y distante sigue vigente en nuestra sociedad, y aunque actualmente hay hombres que han tratado de romper con este rol tradicional, existen barreras sociales y culturales que insisten en nulificarlos.

Javier Castellanos, antropólogo social del Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población (IMIFAP) comenta: “Es muy común hablar de instinto materno, es como si ser mujer fuera igual a ser madre, pero esa es una decisión de cada una y no necesariamente tiene que cumplir dicho patrón. Ahora, en el lado paterno casi no se habla del instinto paterno y desde ahí empiezan por descalificar y anular la capacidad del varón para el cuidado de los hijos”.

“Esto lo podemos ver en muchos ámbitos, uno de ellos es el legal donde la mujer tiene preferencia en la custodia de los hijos pequeños con el argumento de que es la más capacitada; o cuando un hijo está en el hospital y un padre va a  visitarlo se le trata como una visita más y no se le da la misma importancia que a la madre” agregó Castellanos.

Así muchos padres que siguen este papel tradicional viven una soledad, donde no pueden expresar su amor, ni compartir sus emociones con ningún integrante de su familia ya que está de por medio su “masculinidad”.

De igual forma encontramos que las mismas mujeres ponen en duda el valor de un padre, cuando dicen “éste es mi hijo yo lo parí, a ti nada te costó” y aquí habría que cuestionarnos ¿acaso el padre no da el esperma, la vida? Él también forma parte de este proceso, sin embargo, otra cara de la moneda es que los mismos hombres se mofan de las actividades que deben tener como integrantes de la familia que también ayudaron a formar. Aunque no de una manera directa, el hecho de que fuera del círculo familiar se den comentarios como “eres un mandón” afectan el razonamiento de él.

Las capacidades afectivas y sociales de crianza han cambiado junto con la evolución de la sociedad, en la cual los valores también toman un significado diferente para adecuarse a las nuevas necesidades. En una relación familiar, ambos son igualmente importantes, ninguno vale más que el otro, porque tanto la madre como el padre forjan una educación que ayudará para el carácter de su hijo en el desarrollo, además de que la conexión en el triángulo familiar (madre, padre e hijos) será más eficiente con buenos resultados.

Fuente: bbmundo.com

Javier Castellanos, Antropólogo Social del Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población (IMIFAP).

Laura Evelia Torres Velázquez, Doctora en sociología y Maestra en psicología de la UNAM

La importancia de hacer cosas en familia

La familia es aquel grupo social que supone una extensión de uno mismo, ya que nos unen vínculos biológicos, a menudo convivimos y tenemos una historia común.

La familia es el primer grupo social donde se desarrolla el niño, la socialización primaria tiene lugar en la familia. El niño en el seno de la relación con la familia, desarrolla patrones de apego, y de interacción que marcarán sus futuras relaciones y serán la clave para su bienestar personal y su felicidad.

No debemos descuidar la labor de la familia, son muchos los beneficios para los niños y para todos los miembros, debemos tener en cuenta la importancia de hacer cosas en familia.

El tiempo de hacer cosas en familia

En la actualidad no es mucho el tiempo que podemos pasar en familia, los ritmos de cada día, la carga de trabajo, el estrés, etc. dejan poco tiempo para el ocio, o el disfrute y a menudo ese tiempo libre tendemos a dejarlo para el descanso. Con esta situación parece difícil dedicar tiempo a la familia.

A menudo el poco tiempo que tenemos en familia, lo dedicamos a no hacer nada, o hacer cada uno por su cuenta.

Ya no es la falta de tiempo en familia, sino la ausencia de actividades en familia. Esta ausencia es perjudicial para el niño y para toda la familia, sin tiempo para hacer cosas juntas no nos conocemos, no tenemos un clima positivo y de confianza, y es normal que  cada uno vaya a lo suyo y que los conflictos se agudicen.

Por qué es importante hacer cosas en familia

Cuando hacemos cosas en familia, podemos disfrutar de una actividad distendida y de disfrute. Compartir esa experiencia contribuye a hacer crecer los vínculos, y a mejorar el clima.

Todos necesitamos hacer cosas en familia. La familia es el grupo social que forma parte de nosotros, y compartir tiempo nos permite redefinirnos como personas y encontrar nuestro lugar dentro de la familia.

Hacer cosas en familia supone enfrentarnos a diversas situaciones, y fortalece la confianza.

Si todos nos divertimos juntos, todos tenemos emociones positivas juntos y nos sentiremos más cerca de la familia.

El niño necesita hacer cosas en familia, para estrechar vínculos, crear patrones adecuados lejos del estrés y las obligaciones. La familia no solo es un espacio social que nos provee de cuidados y alimentos y nos enseña las normas, sino que también la familia se convierte en una entidad compartida de apoyo.

Ideas para hacer cosas en familia

No importa si no tenemos mucho tiempo, es más importante la calidad del tiempo que la cantidad del mismo.

Cada día dedica tiempo a hablar en familia, quita la tele, deja los móviles y otros aparatos de lado y simplemente comunícate, pregunta, escucha y atiende. No lo conviertas en una obligación, empieza a hacerlo tú y verás como poco a poco los demás lo hacen.

Prepara actividades en familia los fines de semana. Puede ser una salida al parque, comer fuera, ir al cine, jugar a un juego de mesa, o preparar una cena o desayuno especial en casa los fines de semana.

De vez en cuando podemos hacer alguna actividad más especial como un fin de semana fuera, salidas con amigos, etc.

Fuente: escuelaenlanube.com