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Descubren un método infalible para potenciar el cerebro

Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE. UU.) ha descubierto que un método de entrenamiento cerebral que se utiliza con frecuencia en estudios científicos puede ayudar a mejorar nuestra memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la que usamos en el día a día, especialmente en la escuela o en el contexto laboral, y se refiere a nuestra capacidad para obtener información nueva y adaptar nuestras respuestas en consecuencia, durante breves períodos de tiempo. Es clave en el proceso de aprendizaje, de ahí que no resulte sorprendente, que los científicos hayan estado investigando si existen “recetas para el éxito” cuando se trata de mejorar la memoria de trabajo.

Hasta el momento, los estudios científicos no han identificado de manera concluyente un método efectivo de entrenamiento del cerebro para aumentar las habilidades cognitivas. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Johns Hopkins han empleado un enfoque nuevo para probar la efectividad de los diferentes métodos de entrenamiento cerebral. Y han descubierto, por primera vez, que un ejercicio concreto puede mejorar significativamente la memoria de trabajo.

“Las personas afirman que el entrenamiento cognitivo unas veces funciona y otras no. Mostramos que importa qué tipo de entrenamiento estás haciendo. Esta tarea parece mostrar los resultados más consistentes y el mayor impacto en el rendimiento y debería ser en la que nos deberíamos centrar en si estamos interesados en mejorar la cognición a través del entrenamiento”, explica Kara J. Blacker, líder del trabajo.

Entrenamiento cerebral a través de tareas de memoria

Los expertos plantearon la hipótesis de que los estudios previos tal vez no se hayan centrado en las tareas de entrenamiento cerebral más eficaces cuando intentan abordar la pregunta: “¿Podemos mejorar algunas de nuestras capacidades cognitivas?”. Por ello, compararon dos tipos principales de actividad de entrenamiento cognitivo y midieron la actividad cerebral de los participantes antes y después de haber participado en estos ejercicios, utilizando electroencefalogramas (EEG).

El equipo reclutó a 136 adultos jóvenes (44 de ellos hombres), que fueron divididos en tres grupos. Todos ellos fueron sometidos a las mismas pruebas en la línea de base, con el fin de determinar las capacidades de la memoria de trabajo, la atención y los niveles de inteligencia.

En este estudio se abordaron dos tipos de ejercicios de entrenamiento cerebral: “dual n-back” y “span complex”. Dual N-Back: unir 2 tareas simultaneas y conseguir que el cerebro pueda recordar las dos; podemos reducir las tareas y usar solo una, o aumentarlas y trabajar con 3; esto es, implica recibir información visoespacial y auditiva simultáneamente. En Span-Complex, “la tarea del participante era recordar el orden y las ubicaciones de cuadrados rojos presentados en una cuadrícula de 4 x 4”. Este ejercicio no requiere actualizar constantemente la información recibida como en el anterior ejercicio.
Divididos en tres grupos, los participantes tuvieron que hacer la tarea Dual N-Back, la de expansión compleja o una tarea de control durante un mes, repartidas en 5 días por semana durante 30 minutos por sesión.

Curiosidades sobre el cerebro humano

Tras las exploraciones finales de electroencefalografía, los científicos descubrieron que la memoria de trabajo de los participantes que habían participado en la prueba de Dual N-back habían mejorado en un 30% su memoria de trabajo, lo que es casi el doble que la mejora mostrada en los participantes a los que se les había asignado el segundo tipo de entrenamiento cerebral.

Los mismos participantes también mostraron cambios en la actividad de la corteza prefrontal, una región del cerebro altamente implicada en la atención y la memoria.

“Los hallazgos sugieren que esta tarea en particular [dual n-back] está cambiando algo en el cerebro. Hay algo sobre la secuencia y la actualización que realmente interviene en las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, la resolución de problemas del mundo real”, explica Susan Courtney, coautora del estudio.

A los expertos les gustaría adaptar este ejercicio para poder orientarlo al consumidor o incluso poder distribuirlo de forma comercial en un contexto clínico.

“La mayor lección aquí fue que sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero aún no entendemos por qué y cómo. No podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso vaya a curar todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas “, comenta Courtney.

Fuente: muyinteresante.es

Científicos han capturado cómo se replica el ADN por primera vez

Por primera vez en la vida, científicos han capturado en video a una molécula simple de ADN replicarse  – y está cambiando la forma en que pensábamos que era el proceso completo. Uno de los hallazgos más sorprendentes es lo aleatorio que resulta el proceso.

“Es una nueva forma de replicación que genera nuevas preguntas,” Stephen Kowalczykowski, profesor de genética molecular de la Universidad de California, en un comunicado de prensa. “Es un verdadero cambio del paradigma y socava en gran parte lo que está escrito en los libros de texto.”

Los investigadores miraron ADN de la bacteria E. coli replicarse. El primer paso en el proceso siempre ve a la doble hélice ‘desenvolverse’ en dos hebras – una hebra principal y una hebra rezagada. Cada una de las cuales se convierte en una plantilla para una nueva hebra que está hecha para ser compatible, dejando dos moléculas de ADN completas cuando el proceso llega al final.

Los científicos querían medir que tan rápido trabajaba la maquinaria de la enzima que se mueve a lo largo de distintas hebras en direcciones opuestas.

La polimerasa en la hebra dirigente puede trabajar fácilmente con un ritmo continuo, pero la polimerasa en la hebra rezagada no. Hasta ahora, los científicos creían que las polimerasas en las dos hebras coordinaban su movimiento de alguna forma para asegurarse que una no se adelantara mucho más que la otra. No obstante, el video muestra que éste no es el caso.

En cambio, el progreso de la polimerasa de la hebra rezagada parece mucho al tráfico de pare y siga, deteniéndose de forma impredecible y comenzando otra vez a velocidades aleatorias que pueden variar mucho. Lo que parecía una coordinación es realmente sólo el resultado promedio con el paso del tiempo de este proceso aleatorio de velocidades variables y de arranque y detención. Es decir, no hay coordinación entre las hebras, sino que son completamente autónomas.

Los investigadores también descubrieron que la molécula de ADN hace uso de una especie de “interruptor de hombre muerto” que requiere debido a esta falta de coordinación. El interruptor se activa para evitar que la espiral se descomprima demasiado y permita que la polimerasa se ponga al corriente. Esto es importante porque minimiza las mutaciones, pero también plantea la pregunta: ¿cómo sabe el interruptor que debe encenderse si las dos hebras están trabajando independientemente?

La investigación, publicada en el diario Cell, resalta cómo la tendencia humana a imponer una visión del orden sobre lo que a menudo es más caótico en la realidad puede llevarnos a llegar a conclusiones equivocadas.

El video también proporciona algunas nuevas y emocionantes vías de investigación. Y mientras el plan de vida en nuestro planeta podría ser menos organizado de lo que pensábamos, todavía queda suficiente misterio en el rompecabezas del ADN para descubrir nuevas sorpresas.

Fuente: muyinteresante.com

Encuentran nueva especie de rana de cristal con corazón visible

No necesitas tener un título en biología para ver como las llamadas ‘ranas de cristal’, un grupo de ranas de árbol que habitan en partes de América Central y del Sur, se ganaron su descriptivo nombre – sus estómagos transparentes son ventanas hacia sus diminutos cuerpo, revelando la mayoría de los órganos que tienen bajo la piel.

Pero una nueva especie descubierta en Ecuador, revela más de los que estamos acostumbrados, la piel transparente debajo de la rana nos deja ver su pecho también, exponiendo por completo su diminuto y rojo corazón.

Investigadores hallaron la nueva especie – que han nombrado Hyalinobatrachium yaku – en tres regiones del amazonas ecuatoriano, en la zona noroeste del país, con elevaciones de entre 300 y 350 metros.

Distinguir entre especies de Hyalinobatrachium puede ser un reto, porque suelen  ser muy similares físicamente. En el caso de H. Yaku, pero las vocalizaciones distintivas y puntos verde oscuro en su cabeza le dijeron a los investigadores que se trataba de una nueva especie. Información que fue confirmada posteriormente por medio de análisis genético.

La nueva especie mide cerca de 21 milímetros de largo, de los cuales cerca del 37% es su cabeza. Los adultos tiene una coloración “de manzana verde a un amarillo verdoso” y en sus espaldas tienen unos cuantos “puntos verde oscuro bien definidos”, que son únicos en su especie, de acuerdo con los autores del estudio.

Foto tomada de muyinteresante.com

Dos de los sitios donde los científicos encontraron a las ranas estaban muy lejos el uno del otro – a unos 110 kilómetros de distancia – lo que sugiere que el rango de las ranas podría extenderse más allá de las locaciones en donde encontraron a los especímenes.

Debido a que las ranas son de árboles, y por lo tanto más difíciles de encontrar, también es posible que sean abundantes en la región, incluso aunque apenas hayan sido detectadas por primera vez.

También es probable que haya más especies de ranas de cristal en la región que aún no han sido descubiertas – y la actividad humana podría ser un riesgo serio a este grupo de anfibios.

El gobierno de Ecuador planea expandir operaciones para difundir la extracción de petróleo y esto podría contaminar los arroyos locales y degradar el hábitat de la rana, mientras que los camino podrían dividir y aislar sus poblaciones, aumentando el riesgo de su extinción, prevén los científicos.

Los resultados fueron publicados en el diario ZooKeys.

Fuente: muyinteresante.com

Los misterios del ‘dèjá vu’, ¿al descubierto?

‘Esto ya lo he vivido antes’. Nos introducimos en el concepto de dèjá vu. ¿Qué es? ¿Por qué se produce?

Por: Sarah Romero

La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado la sensación de reconocer una experiencia nueva como si ya la hubiésemos vivido antes, un  déjà vu (ya visto en francés). ‘Esto ya me ha pasado’, ‘esto ya lo he vivido antes’… Se trata de una circunstancia bastante extraña pero, ¿qué es exactamente un?

Pese a que casi dos tercios de la población afirma haber experimentado un dèjá vu, se trata de un fenómeno difícil de precisar y existen varias teorías al respecto, que se mueven entre los campos de la neurociencia y la psicología. Ninguna de ellas contiene todas las respuestas, pero cada una nos ofrece una oportunidad única para deleitarnos con la complicada experiencia de la conciencia.

Casi dos tercios del planeta dice haber experimentado ese sentimiento de flashback

Según la neurociencia, los déjà vu tienen lugar cuando las regiones frontales del cerebro están examinando nuestros recuerdos en busca de algún error en la memoria. El cerebro, al intentar resolver el conflicto entre la sensación de recordar algo y reconocer que aún no lo hemos experimentado, lo atribuye a una señal errónea de la memoria.

Otra teoría expone que este ‘flashback’ quizá es producto de que la escena que vivamos en ese momento nos resulte muy parecida a otro momento que recordamos, aunque vagamente -no prestamos mucha atención probablemente-, y por eso tenemos esa sensación de ‘haber vivido esto anteriormente’.

Como decimos, ninguna de las teorías propuestas ha podido ser probada y, en realidad, todas podrían tener alguna o ninguna verdad sobre el asunto. Aunque los lóbulos temporales parecen estar involucrados, realmente no hemos avanzado mucho en la comprensión de por qué ocurre este fenómeno omnipresente e inquietante.

Por ahora, sigue siendo uno de los misterios sin resolver más fascinantes de la biología humana.

Curiosidades del déjà vu

El déjà vu aparece más frecuentemente en las personas jóvenes, volviéndose cada vez menos común a medida que envejecemos.

Los hombres y las mujeres experimentan este fenómeno por igual y con similar frecuencia.

Según algunos estudios, el déjà vu es más común entre personas de los grupos socioeconómicos más altos y con mayor nivel educativo.

Las personas que viajan a menudo son más propensas a experimentar déjà vu.

Hay estudios que han demostrado que el déjà vu es más habitual en situaciones de estrés, cansancio o una combinación de ambas.

Ciertos fármacos pueden aumentar la probabilidad de déjà vu. Así lo determinó un estudio de 2001 en el que un hombre sano de 39 años experimentó déjà vu recurrente al tomar amantadina y fenilpropanolamina para tratar la gripe.

Fuente: muyinteresante.es

Nueva especie de cucaracha polinizadora es investigada en Chile

National Geographic en español

Son feas, sucias, repugnantes, despreciables. Las encontramos en la basura, en la calle, y en los rincones menos esperados de nuestras viviendas. Pero nunca imaginarías que las cucarachas también desempeñan una función crítica en los ecosistemas, como recicladoras y hasta polinizadoras.

Solo 1 por ciento de las 4,500 especies conocidas de cucarachas viven en zonas urbanas. El 99 por ciento restante prospera en áreas silvestres, desde las selvas tropicales de Brasil hasta los desiertos de Arabia Saudita.

El caso específico de las cucarachas polinizadoras es muy raro. Hasta ahora, solo se conocían dos especies. La primera es endémica de la Guyana Francesa y la otra vive en la parte malaya de Borneo.

Sin embargo, según un artículo reciente, publicado en la Revista Brasileira de Entomología, hay una nueva especie endémica de la región con remanentes del Matorral mediterráneo costero chileno, que va del límite sur de la Región de Coquimbo, hasta el sur de la Región de Valparaíso. Esta nueva especie conocida comúnmente como Molukia, también podría proporcionar servicios de polinización para muchas plantas de la zona. Se trata de Moluchia brevipennis, un insecto de color oscuro a pardo rojizo, con cuerpo delgado de unos 14 milímetros de largo.

Sólo se conocían dos especies de cucarachas polinizadoras hasta ahora.
Foto: Constanza Schapeer Carrasco, nationalgeographic.com

La investigación, llevada a cabo por entomólogos de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, de Santiago de Chile, fue la primera que evaluó la distribución, preferencia de hábitat y las asociaciones vegetales de M. brevipennis en la zona mediterránea del Matorral, Chile.

Los investigadores pudieron determinar que, entre el ocaso y la medianoche, las cucarachas salen a comer polen de muchas plantas endémicas, como el rodalán o Don Diego de noche (Oenothera acaulis) y ponen sus huevos (ootecas) exclusivamente en plantas bromelias del género de Puya.

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Estos insectos se alimentan solo de polen (digamos, el esperma de la planta) y mientras lo hacen, el cuerpo y la cabeza se cubren del polvillo, de manera que, al trepar a la siguiente flor, algo de polen puede caer en las estructuras reproductoras femeninas de la flor, fecundándola.

Los murciélagos, las abejas y los colibríes se cuentan entre los polinizadores más famosos, pero otros menos conocidos incluyen a los quironómidos, los escarabajos peloteros y los tábanos.

En entrevista con National Geographic, los investigadores manifestaron inquietud por la creciente infraestructura turística en el centro de Chile, pues podría amenazar el ecosistema de los insectos y muchas plantas endémicas de las que dependen, como el chagualillo (Puya venusta), una bromeliácea considerada vulnerable a la extinción.

“Chile ha centrado su desarrollo en hacer que las agencias gubernamentales financien la investigación científica de vanguardia –explica Cristian Villagra, co autor del estudio-, pero ha olvidado que todavía queda mucho por descubrir de su historia natural”.

 

Así sería la vida en los exoplanetas recién descubiertos

Nuño Domínguez

Tras el descubrimiento del nuevo sistema solar en torno a la estrella Trappist-1 hay que contestar varias preguntas para confirmar si albergan vida y saber si algún día los humanos podremos analizarla. Mientras algunas de esas incógnitas podrían resolverse en pocos años, otras requieren tecnologías que posiblemente no estén disponibles en siglos.

Comparados con nuestro Sistema Solar, los planetas de Trappist-1 están mucho más juntos y pegados a su astro. “El planeta más alejado de la estrella, h, está más o menos a un décimo de la distancia entre el Sol y Mercurio”, explica José Caballero, investigador del Centro de Astrobiología, cerca de Madrid. Los planetas están tan próximos que desde la superficie de uno se podría llegar a apreciar las nubes y los accidentes geográficos del otro a simple vista, según la NASA.

La gran duda sobre los siete planetas terrestres es si tienen atmósfera. Esta envoltura de gases es esencial para generar efecto invernadero, atenuar las temperaturas y permitir que pueda existir agua líquida. También es un escudo para la peligrosa radiación ultravioleta que domina en este tipo de estrellas, conocidas como enanas rojas.

Es probable que los planetas descubiertos den siempre la misma cara a su estrella, como la Luna a la Tierra. Esto los convierte en mundos en los que es eternamente de día en un hemisferio y de noche en el otro. Las diferencias de temperaturas serían brutales y habría una meteorología dominada por fuertes vientos de la cara soleada a la oscura, señala la NASA en un comunicado. Esta situación puede ser favorable para la vida. “En estudios anteriores se han descubierto planetas-ojo, donde existe un gran océano de agua líquida en la parte iluminada y hielo en el resto de la superficie”, explica Ignasi Ribas, experto en exoplanetas del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), en Barcelona. Además, “la atmósfera permitiría redistribuir el calor y la energía que llega de la estrella”, añade.

Para Ribas, la cuestión fundamental es si los planetas han conservado algo del agua que contenían en su formación. Trappist-1 se formó hace algo más de 500 millones de años y, en el pasado, emitía mucho más calor y radiación. Los tres planetas del sistema que hoy están en la llamada zona “habitable” habrían alcanzado temperaturas de ebullición hace millones de años. Solo si parte de esa agua se salvó de evaporarse podrá haber vida en ellos, señala Ribas.

En cualquier caso, los posibles habitantes de estos planetas serían muy diferentes de los de la Tierra. La luz de Trappist-1 es infrarroja, así que, si ha evolucionado vida, habrán surgido ojos capaces de ver en el infrarrojo, hojas rojas para hacer fotosíntesis y otras adaptaciones. “Los fotones de la estrella tienen muy baja energía, con lo que el metabolismo de estos posibles seres vivos tendría que ser mucho más lento que el nuestro”, pero su existencia está dentro de lo posible, opina Caballero. En la Tierra, por ejemplo, hay bacterioclorofilas que usan luz en una longitud de onda parecida a la que emite Trappist-1.

La NASA ya está analizando cuatro de los planetas, incluidos los tres habitables, con el telescopio espacial infrarrojo Swift, que intentará captar si alguno de ellos tiene trazas de hidrógeno, el elemento dominante en la envoltura de gigantes gaseosos como Neptuno. Por su parte, el telescopio espacial James Webb, que se lanza el próximo año, podrá buscar agua, metano, ozono y oxígeno, gases que indicarían la presencia de una atmósfera similar a la de la Tierra. Para confirmar las observaciones habrá que esperar a que se termine de construir la nueva generación de los telescopios más grandes del mundo en la próxima década.

Mucho más difícil será viajar hasta este sistema solar. Las tecnologías de propulsión que usan las sondas espaciales actuales son demasiado lentas. Por ejemplo, las pocas sondas que han alcanzado los límites de nuestro Sistema Solar tardarían “unos 30.000 años en llegar a la estrella más cercana”, que está a 4,5 años luz, explica Caballero. Trappist-1 se encuentra a 40 años luz, con lo que se tardaría unos 300.000 años.

¿Son los seres alienígenas los más abundantes?

Si nos atenemos a los números, los planetas como la Tierra y los seres vivos que lo habitan pueden ser una rareza. En la Vía Láctea, nuestra galaxia, tres de cada cuatro estrellas son enanas rojas como Trappist-1. Hasta el momento se habían descubierto tres sistemas solares con siete planetas y un total de 10 mundos habitables. El nuevo hallazgo rompe todos los récords pues alberga el mayor número de mundos terrestres y además contiene tres habitables, explica Ribas. No es que estos sistemas sean poco comunes, es que los humanos no hemos tenido la tecnología necesaria para encontrarlos hasta hace muy poco “Se calcula que estas estrellas de baja masa albergan de media dos planetas rocosos, lo que convierte a estos mundos en los más abundantes”, explica Ribas. Según Caballero, “si hay 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, es posible que haya 80.000 millones de sistemas solares” como el presentado ayer. Y si hay vida en ellos, este tipo de biología sería la más común de la galaxia.

Fuente: elpais.com

Destapan por primera vez en siglos la tumba de Jesús

El grupo de científicos a cargo de la restauración del Santo Sepulcro buscan llegar a la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo.

“Será un análisis científico largo, pero finalmente seremos capaces de ver la superficie de la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo”. Ese es el principal objetivo del equipo de científicos que esta semana destaparon por primera vez en siglos lo que se considera la tumba de Jesús, según comentó Fredrik Hiebert, arqueólogo de la National Geographic Society, uno de los miembros del grupo.

La apertura de la tumba es parte de los trabajos de restauración del Santo Sepulcro. Foto: AFP / Thomas Coex

La tumba, ubicada en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén -considerado el lugar más sagrado para la Cristiandad-, estaba cubierta, al menos desde 1555, por un revestimiento de mármol que fue destapado por el grupo.

“El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella”, dijo Hiebert, quien participa de los trabajos de restauración del Santo Sepulcro, todo queda registrado ante las cámaras del canal National Geographic.

La tumba estaba cubierta, al menos desde 1555, por un revestimiento de mármol. Foto: AFP / Thomas Coex

El sitio del canal recuerda que según la tradición cristiana, el cuerpo de Jesucristo fue colocado en un nicho excavado en la ladera de una cueva de piedra caliza después de su crucifixión por los romanos en el año 30 o 33. La creencia cristiana dice que Cristo resucitó después de la muerte, y que las mujeres que fueron a ungir su cuerpo tres días después del entierro informaron que no encontraron restos.

El lugar de la sepultura está ahora cerrado por una pequeña estructura conocida como Edículo, que se reconstruyó por última vez en 1808-1810 después de ser destruida en un incendio.

Todo fue registrado por cámaras del canal National Geographic. Foto: AFP / Thomas Coex

El Edículo y la tumba interior se encuentran actualmente en proceso de restauración por un equipo de científicos de la Universidad Técnica Nacional de Atenas, bajo la dirección de Antonia Moropoulou.

Según la expectativa de los investigadores, un análisis de la roca original puede ayudar a comprender mejor no sólo la forma original de la cámara de la tumba, sino también cómo ha evolucionado como el punto focal de veneración desde que fue identificado por primera vez por Helena, madre del emperador romano Constantino, en el año 326.

“El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella”, dijo uno de los investigadores. Foto: AFP / Thomas Coex

“Las técnicas que estamos usando para documentar este monumento único permitirán al mundo estudiar nuestros hallazgos como si ellos mismos estuvieran en la tumba de Cristo”, dijo Moropoulou.

Fuente: National Geographic en Español

¿Qué mató a los dinosaurios?

Brian Switek

A principios de este mes, un equipo internacional comenzó a perforar una extensa cicatriz en la superficie de la Tierra. La enorme marca, en la costa del Golfo de México, mide 177 kilómetros de ancho, y la hizo un pedazo de roca espacial que chocó contra el planeta hace unos 66 millones de años.

Aquella colisión cósmica ni siquiera es uno de los cinco impactos más grandes en la historia terrestre, pero tiene un lugar muy especial en nuestra imaginación. Y es porque el sitio, llamado cráter Chicxulub, fue el punto cero para la extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios.

Si bien ese impacto gigante fue el “arma” más probable en este antiguo caso de asesinato, la verdad es que sabemos sorprendentemente poco de la manera como aquel golpe condujo a semejante muerte y destrucción diseminada. Los paleontólogos han debatido las repercusiones ecológicas del impacto, desde los incendios forestales descontrolados hasta una nube impenetrable de escombros en la atmósfera.

Pero lo que no se ha esclarecido es qué ocurrió exactamente, y cómo fue que esos impactos ambientales mataron a ciertas especies dejando que otras sobrevivieran.

Eso es parte de lo que pretende averiguar el equipo que perfora el cráter: apenas el esfuerzo más reciente en una larga historia de investigaciones que intentan descubrir qué ocurrió con los “lagartos terribles” de nuestro mundo.

Desde cataratas hasta orugas

Cuando se describieron los primeros fósiles de dinosaurios, en el siglo XIX, los paleontólogos los consideraron solo otro grupo de animales que se perdieron lentamente en el tiempo. Especies que evolucionaron y se extinguieron conforme la vida discurría a través de las eras.

No obstante, para la década de 1920, habían encontrado tantos fósiles que los científicos comenzaron a cuestionar cómo era posible que tantos animales desaparecieran tan completamente. En una crónica, el paleontólogo Michael Benton, de la Universidad de Bristol, señaló que la literatura científica de la época registró un incremento drástico en la cantidad de artículos publicados que proponían teorías sobre la muerte de los dinosaurios.

Pero no todo el interés estaba sustentado académicamente. Fue una época de bonanza para las conjeturas descabelladas sobre la catástrofe, y al parecer, todos los que concebían alguna idea deschavetada sobre la muerte de los dinosaurios se hacían oír.

Una de las primeras teorías fue el concepto de que los dinosaurios gastaban demasiada energía corporal volviéndose grandes y espinosos, lo que les impedía adaptarse a los cambios del clima o hacer otros ajustes al ambiente global. Algunos más pensaban que los dinosaurios y otras especies fósiles tenían un periodo de vida fijo, un tipo de “senescencia racial” que los sacaba del escenario evolutivo en el tiempo señalado.

Pero las ideas inverosímiles no pararon allí. Hernias de discos intervertebrales, hormonas fuera de control, bajo impulso sexual, enfermedades, cataratas, y hasta simple estupidez; todo eso fue sugerido.

En 1962, un entomólogo llegó a proponer que la Tierra antigua fue invadida por orugas, y que los insectos devoraron tanta vida vegetal que nada dejaron para los dinosaurios. El colapso ecológico resultante dejó mariposas revoloteando sobre cadáveres de Triceratops. Por supuesto, eso no explicaba cómo fue que las orugas llevaron a la extinción a las especies del cielo o el mar.

Metal espacial

Pero el acertijo no era solo el de los dinosaurios. Para la década de 1970, los paleontólogos se dieron cuenta de que un acontecimiento real y misterioso había afectado a gran parte de la vida en la Tierra. Un cálculo sitúa el saldo de víctimas en 75 por ciento de las especies fósiles conocidas, desde la pérdida total de los pterosaurios que volaban en el cielo hasta la extinción de las amonitas con caparazones helicoidales que vivían en el mar. Ese periodo también está marcado por graves reducciones en la cifra de aves, lagartos y mamíferos antiguos.

Pero incluso con la creciente evidencia, nadie tenía una idea sólida y seria de lo que causó semejante caos.

Luego, en 1980, el geólogo Walter Álvarez y sus colegas hicieron una propuesta drásticamente distinta. La capa de roca que marca el fin del periodo Cretáceo es rica en iridio, un metal muy raro en la corteza terrestre, pero más común en meteoritos y asteroides. ¿Acaso los dinosaurios y otras formas de vida fueron exterminados por un impacto espacial?

Aunque el concepto desató años de debate, con el tiempo se ha convertido en la teoría favorecida para explicar la desaparición de los dinosaurios. La prueba concluyente surgió en 1991, con el descubrimiento del cráter Chicxulub frente a la costa de la península mexicana de Yucatán. Y desde entonces, investigaciones ulteriores han implicado aún más al antiguo asteroide. En 2010, un grupo de 41 investigadores publicó un artículo de posición en la revista Science, afirmando que el impacto fue el factor más importante para conducir al mundo a su quinta extinción masiva.

A la caza de disparadores

Mas el debate no ha terminado. Incluso ahora, un puñado de expertos prefiere la idea de que erupciones volcánicas masivas en India, niveles marinos cambiantes, y otras causas fueron más importantes para el evento de extinción.

Y eso, sin mencionar las persistentes argumentaciones sobre los propios dinosaurios. Apenas esta semana, Benton y sus colegas publicaron su apoyo para la propuesta de que los dinosaurios ya estaban en decadencia durante los 24 millones de años previos al impacto, de modo que se habían vuelto especialmente vulnerables e incapaces de recuperarse. Esto contradice una investigación anterior, la cual halló que los dinosaurios se encontraban en perfectas condiciones hasta el día del impacto; e indica también que aún se desconocen muchas cosas sobre lo que ocasionó que desaparecieran todos los dinosaurios, excepto las aves.

Para ayudarnos a entender mejor el momento apocalíptico de los dinosaurios, el nuevo proyecto de perforación pretende extraer núcleos de distintos niveles del cráter, a partir de ahora y hasta junio. Además de proporcionar nuevos detalles geológicos sobre cómo se forman los cráteres de impacto, los investigadores esperan reunir información nueva sobre los disparadores de los cambios ambientales generalizados, y también de cómo fue que se recuperó la vida después que pasó lo peor.

No hay duda de que el cráter Chicxulub guarda los secretos de la muerte, pero también podría enseñarnos a apreciar la resiliencia de la vida.

Fuente: National Geographic en Español

 

Los neandertales construyeron misteriosos círculos de piedra

Nadia Drake

Antaño iluminados por las titilantes hogueras de sus constructores prehistóricos, misteriosos círculos de piedra permanecieron en la oscuridad durante milenios, ocultos en las entrañas de una cueva de Francia. Pero ahora, esas antiguas estructuras vuelven a emerger de las sombras.

Los extraños círculos están compuestos de estalagmitas y tienen alrededor de 176,000 años de antigüedad, según el artículo publicado el 25 de mayo en Nature. Y si, como sospechan los arqueólogos, fueron construidos por una especie bípeda, entonces solo es posible que sean obra de neandertales, parientes humanos primitivos que están demostrando ser mucho más “humanos” de lo esperado.

“Este descubrimiento proporciona evidencia clara de que los neandertales tenían la capacidad humana de planificar y construir estructuras de ‘piedra’, y que algunos de ellos penetraban en cuevas profundas, donde habría sido esencial recurrir a la iluminación artificial”, dice el paleoantropólogo Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres.

No obstante, persiste el enigma de por qué los neandertales se aventuraron en la oscuridad para construir estructuras así de elaboradas.

Cápsula de tiempo

Sellada desde el Pleistoceno, la Cueva de Bruniquel se localiza en el suroeste de Francia, en una región plagada de cavernas decoradas y otros sitios paleolíticos. Pero en 1990, unos espeleólogos excavaron la entrada y tan pronto ingresaron, encontraron señales de osos de las cavernas y otras variedades de megafauna extinta.

Sin embargo, el verdadero tesoro de la cueva yacía en una cámara húmeda a más de 330 metros de la entrada. Allí, sobresaliendo del suelo, hallaron varias estructuras circulares grandes, erigidas en capas; creaciones inconfundibles de constructores, sin duda con algún propósito.

“Todos los visitantes han notado la presencia de estas estructuras, desde los primeros espeleólogos”, dice Jacques Jaubert, de la Universidad de Burdeos, uno de los coautores del estudio, describiendo el hallazgo.

Pasarían décadas antes que los científicos empezaran a descifrar los misteriosos círculos, una tarea que se hizo muy lenta debido al acceso restringido a la cueva, y a la inopinada muerte del arqueólogo que comenzó a trabajar en el sitio en la década de 1990.

Pero en 2013, Jaubert y su equipo al fin pudieron sacar a la luz los secretos de Bruniquel.

“La cueva estaba muy bien preservada, con muy pocos visitantes o casi ninguno –informa, haciendo notar que el sitio se encuentra en una propiedad privada y está regulado por el gobierno francés-. Las estructuras son espectaculares y virtualmente, no hay equivalentes de ese periodo, ni siquiera de periodos más recientes”.

Misterios rocosos

Las estructuras misteriosas están construidas con casi 400 estalagmitas: formaciones pétreas con forma de cono que se alzan del suelo de las cuevas cuando agua rica en minerales gotea y se deposita a lo largo del tiempo.

Cortadas con casi la misma longitud, algunas estalagmitas fueron colocadas en una estructura circular grande, con un diámetro de casi 6.7 metros. Otras fueron alineadas en un semicírculo más pequeño, y las demás quedaron apiladas en montones.

La decoloración roja y negra que muestran las zonas fracturadas sugiere que se encendió fuego sobre las estalagmitas; y cerca del círculo más pequeño, los científicos encontraron fragmentos óseos chamuscados, incluyendo hueso quemado de un oso o algún herbívoro grande.

Una reconstrucción 3D de las estructuras de la Cueva de Bruniquel. (Xavier MUTH/Get in Situ/Archéotransfert/Archéovision-SHS-3D; base photographique Pascal Mora).

Incluso para el observador especializado, la escena podría parecer obra de humanos modernos, aparecidos en Europa hace unos 40,000 años. No obstante, la datación con uranio de las estalagmitas, y el datado de una cubierta mineral que se depositó sobre ellas y los fragmentos óseos, reveló una edad que el equipo no esperaba.

Con cerca de 176,000 años de antigüedad, las estructuras anteceden la llegada de Homo sapiens, pero no por poca cosa, sino por más de 100,000 años.

“Debieron ser creadas por neandertales primitivos, los únicos habitantes humanos conocidos en Europa en ese periodo”, concluye Stringer.

Conducta neandertal

Los neandertales prosperaron durante 300,000 años, coexistiendo y a veces, reproduciéndose con humanos modernos. Igual que nosotros, tenían cerebros grandes, eran inteligentes y controlaban el fuego. Pero los científicos cuestionan que hubiera una gran semejanza entre las dos especies, y debaten si los neandertales tenían la capacidad para el pensamiento simbólico y las conductas rituales.

A diferencia de nosotros, los neandertales no sobrevivieron, y las causas de su desaparición, hace unos 30,000 a 40,000 años, aún son contendidas.

Hasta ahora, los antropólogos pensaban que era improbable que los neandertales hubieran dominado el arte de la vida subterránea, la cual es un poco más complicada que vagar sobre la tierra. Mas la cueva Bruniquel podría demostrar lo contrario.

“El hallazgo es sólido, y es una documentación importante de las conductas avanzadas de los neandertales”, dice el paleoantropólogo Erik Trinkaus, de la Universidad de Washington en St. Louis.

Jaubert y sus colegas argumentan que, para construir esos círculos de piedra enormes, los ocupantes de la cueva necesitaron una fuente de iluminación confiable, alguna forma de organización social, y la capacidad para concebir y construir los patrones, en los cuales utilizaron más de dos toneladas de estalagmitas.

“Para esto habría sido necesario movilizar personas que eligieran, dirigieran, asesoraran, fabricaran; y además, iluminación continua –señala-. Todo esto apunta a una sociedad estructurada”.

¿Un clan u osos de las cavernas?

Esa es una interpretación, pero algunos científicos dicen que es muy pronto para sacar semejantes conclusiones sobre el sitio. Para empezar, no se sabe cuán generalizada pudo haber sido una conducta tan compleja entre los neandertales, o si las estructuras fueron construidas por una o muchas personas.

“No sabemos cuántas personas participaron, si las estructuras se construyeron de una sola vez o en varios eventos, por una persona o varias –dice la antropóloga Marie Soressi, de la Universidad de Leiden-. No sé qué suponer, porque este descubrimiento es muy inusual”.

Otros científicos incluso cuestionan el presunto origen humano de las estructuras, y sugieren que pueden ser obra de osos de las cavernas que hibernaban.

“¿Quién, en su sano juicio, construye estructuras a 300 metros bajo tierra en el interior de una cueva? Refugiarte en una cueva es una manera de no tener que construir una estructura artificial –dice el paleoantropólogo John Shea, de la Universidad de Stony Brook-. Cuando los osos se disponen a hibernar, apartan a un lado toda la basura. Esto parece un lugar donde los osos de las cavernas venían a echar una buena siesta regularmente, a lo largo de mucho tiempo”.

Pero Soressi señala que los cubiles de osos suelen ser más pequeños que el círculo más grande; además, los animales no apilan estalagmitas, sino que excavan huecos y empujan objetos para apartarlos. Y por otra parte, “los osos no encienden fuego”, agrega Jaubert.

Secretos subterráneos

Si las estructuras realmente son obra de neandertales y no de osos de las cavernas, su propósito sigue siendo un misterio. Nadie sabe qué hacían los neandertales en aquella cueva, o cuánto tiempo la usaron. Jaubert y sus colegas se niegan a especular sobre la función de las estructuras hasta que una investigación ulterior revele más de la historia del sitio.

Mientras tanto, es difícil no preguntarnos qué hacían nuestros parientes prehistóricos en las entrañas de la caverna, en esos círculos de piedra iluminados con fuego.

“La datación de las complejas estructuras de Bruniquel corresponde a un periodo glacial prolongado y frío, y en ese tiempo, la cueva pudo haber proporcionado un refugio temporal más templado”, dice Stringer.

“Si quedan residuos enterrados de la ocupación, podrían ayudarnos a determinar si fue un refugio o albergue funcional, tal vez techado con madera y pieles, o algo que tenía una significación más simbólica o ritual”.

Fuente: National Geographic en Español

La historia tras los objetos de un naufragio del siglo XVII

Kristin Romey

Hace 374 años, un barco que transportaba prendas de vestir y objetos suntuosos zozobró en el Mar del Norte y ahora, el regio contenido del naufragio del siglo XVII fue rescatado.

Los artefactos incluyen un ornamentado vestido de seda, medias y corpiños, un bolso bordado, y un peine para piojos. Los expertos consideran que este es uno de los descubrimientos de vestuario más importantes jamás hechos en Europa.

El naufragio fue hallado en 2015 por un club de buzos locales basado en la isla de Texel, a unos 100 kilómetros al norte de Ámsterdam, una zona donde los vientos y las corrientes cambiantes han hundido cientos de barcos. Los restos del naufragio permanecieron cubiertos de arena durante siglos, lo que contribuyó a la asombrosa conservación de los textiles.

La carta de la cuñada es la evidencia

La cubierta de cuero de un libro, estampada con el escudo de armas de la Casa de Estuardo, hizo que los investigadores sospecharan que los objetos tenían algún nexo con la realeza. Pero hace unas semanas, cuando montaron la exhibición de los artefactos en el Museo Kaap Skil de Texel, no sabían quién era la propietaria del vestido.

Kaap Skil Museum

Desde entonces, historiadores de las universidades de Ámsterdam y Leiden se han enfocado en una carta escrita por la cuñada de Enriqueta María de Francia, la reina consorte de Carlos I, quien reinó en Inglaterra de 1625 a 1649.

Escrita en 1642, la misiva detalla que un barco que transportaba equipaje se perdió en marzo de aquel año, cuando la comitiva de Enriqueta María navegaba de Inglaterra a Holanda. Dicho barco contenía los guardarropas de dos damas de compañía y sus doncellas, así como artículos de la capilla privada de la reina consorte.

Ahora, los investigadores creen que la ropa hallada en el naufragio pertenecía a la dama de compañía de más edad, Jean Kerr, condesa de Roxburghe, a juzgar por el tamaño y estilo de las prendas. Según el análisis del museo, “[la] primera impresión es que la dama en cuestión tenía una figura bastante robusta”.

La reina Enriqueta María presuntamente viajaba a Holanda para entregar a su hija de 11 años a Guillermo II, príncipe de Orange, quien había desposado a la princesa un año antes. Sin embargo, la intención principal de la reina consorte era vender las joyas de la corona a cambio de armamento para apoyar a su marido el rey, quien estaba enfrascado en una guerra civil con los parlamentos inglés y escocés.

Una selección de los artefactos se exhibió brevemente en el Museo Kaap Skil, (hasta el 16 de mayo), después de lo cual se sometieron a estudios ulteriores, antes de instalarlos en una exhibición permanente.

Fuente: National Geographic en Español