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La literatura en el fomento de valores

Minerva González Germosén

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal.

La literatura como arte de la expresión que se vale del uso estético de la palabra para provocar placer, despertar emociones, hacer volar la imaginación y transportar a otros mundos inimaginables (Díaz Pimentel, 2012), puede ser el medio para fomentar valores en las personas. Sin embargo, para esto, se requiere estimular la lectura desde la primera etapa de concepción del bebé.

Leer permite la construcción de mundos imaginarios que posibilitan la cimentación de peldaños hacia moradas ideales. La fabricación de héroes para alcanzar utopías y destruir villanos que impiden llegar a metas anheladas.  Asimismo, la lectura es como  un volcán en erupción en el fortalecimiento de la imaginación del lector.

En el mundo real, la literatura construye la trayectoria de la madurez lingüística, fomentando el acervo cultural del lector. Del mismo modo, desarrolla la creatividad e imaginación, siendo esta última, la materia prima en todo proyecto ideado, “un puente que conduce hacia la representación metafórica y ficcional que comunica a otros mundos, donde se viven aventuras con personajes que se convierten en sus mejores amigos o sus más temidos enemigos” (Guerrero Guadarrama, 2003). Por lo que, es oportuno cimentar valores a través de la lectura para permear la personalidad del novel lector y sea una mejor persona.

Pero ¿cómo desarrollar valores a través de la literatura? ¿conviene a la sociedad el fomento de valores? ¿dónde deben ser fomentados los valores en casa o en la escuela?

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal, ya que según el científico Thomas R. Verny autor del libro “la vida secreta del niño antes de nacer “el bebé que se expone a estímulos tiene mayor capacidad de aprendizaje, desarrolla mejor la capacidad para calmarse y alcanza a escuchar con mayor claridad los sonidos que le resultan familiar. Esto último, podría ser aprovechado durante el embarazo escuchando audiolibros y leyendo cuentos infantiles donde se perciban los valores que se pretende alimentar en el niño.

Por otro lado, durante el embarazo, los padres deben preparar la habitación elegida para el bebé, ambientar un espacio para su biblioteca personal, colocar alfombras con personajes de cuentos clásicos que indudablemente llamaran su atención. Dicho espacio tiene que resultar confortable tanto para los padres como para el niño, hasta se pueden colocar fragancias aromáticas en el espacio dedicado a la biblioteca del niño. Asimismo, adquirir libros de acuerdo a las etapas por las que atravesará, estos podrían ser cuentos, leyendas, poesías.

Los textos elegidos tienen que ser apropiados en el vocabulario, la temática, contexto y hasta la trama abordada así, el niño comprenderá con más facilidad lo leído. Por otra parte, después del nacimiento del bebé las prácticas de lecturas continuarán y hasta podrían resultar estratégicas al momento de calmar al bebé en momentos de llanto. Los noveles padres elegirán las horas de lectura del bebé cuando lo estimen oportuno durante sus etapas de desarrollo. Y, llegada la época de escolaridad, los maestros de los distintos grados por los que deba pasar el infante compartirán con los padres la responsabilidad de leerle, mientras él adquiere la lectoescritura.

Adquirida la lectoescritura, el niño tendrá libertad de elegir sus libros de manera espontánea. Es importante no hacer de la lectura una tarea obligada, sino una actividad recreativa, divertida y placentera para no producir rechazo, afirma la cuentista Emma Lucía Ardilla. De esta manera, en cada etapa se forjará un potencial lector, puesto que, la niñez es el momento ideal para adquirir los mejores aprendizajes sin dificultad y, por ende, la apropiada para que la lectura sea el recurso para forjar valores, viajando por los senderos trazados por los personajes que forman las historietas que lee.

En la medida que el nuevo lector va alcanzando su madurez y adquiere la lectoescritura desarrollará destrezas que le permitirán discernir y criticar todo en su entorno. Mientras, los padres deben reajustar sus actividades para que sean comunes con las de sus hijos y así, frecuentar lugares donde los libros son los protagonistas como, puesta en circulación de obras, asistir al cine a ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte su interés, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Por otro lado, como resultado de investigaciones en contextos pedagógicos, especialistas de diversas áreas proponen múltiples maneras de iniciar los infantes en la lectura como María Montessori que ideó un método donde se recrearon rincones en las diversas disciplinas entre ellas, la lectura en el aula de la escuela o del hogar.  El método anterior no requiere ser un especialista para aplicarlo en cualquier niño, sin embargo, métodos como el global, mistos exigen para su aplicación especialidad en docencia. Lo cierto, que cualquier método que sea empleado para inducir al niño en la lectura servirá como estrategia para evitar los momentos de ocio y buscar la alegría que produce volar a lugares recónditos.

El lector infante puede identificarse con uno de los personajes, asumiendo sus valores y antivalores, en ocasiones hasta difiriendo con decisiones tomadas por el autor y que probablemente perjudiquen sus personajes. Por otro lado, la madurez alcanzada permite que las actividades de lectoescritura sean completamente sensoriales y que se conecten sus emociones con su realidad contextual. La planeación y adecuación de las actividades por parte de los padres deben resultar recreativas, para que el momento de lectura no se perciba como algo impuesto, todo lo contrario, como una actividad divertida, relajada y entretenida (González, 2017). Estas, podrían ser asistir a puesta en circulación de obras, ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte sus intereses, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Quienes crecen haciendo de la lectura su mejor pasatiempo desarrollan destrezas que le beneficia en los diferentes contextos en que convivirá. Según Ana Romero Franco coordinadora del Taller Literario Pedro Mir, los niños apasionados de la literatura mostrarán seguridad en sus habilidades comunicativas orales y escritas, elevarán su autoestima, mostrarán seguridad al momento de expresarse en público y desarrollarán una elevada criticidad en los diversos planos en que se relacionen.

Finalmente, la literatura puede ser el recurso ideal para fomentar valores de manera imperceptible, convertirlos en personas sensibles, solidarias, honestas, respetuosas del entorno y de las leyes que rigen cualquier sociedad. Su práctica desarrolla destrezas y habilidades de discernimiento que permite una comunicación efectiva. Del mismo modo, su práctica asidua transforma el interior del lector, transportándolo a espacios donde se alcanza la felicidad, es la materia prima al momento de construir mundos donde mora la equidad desterrada de la realidad de los humanos. Derriba las barreras que impiden alcanzar las utopías soñadas. Es el alba que marca el sendero hacia fuentes de elixir que aletargan momentos de ocio, compañera fiel en viajes por espacios infinitos donde convergen diferentes puntos de vista.

Entonces, siendo la literatura el medio para transformar al ser humano ¿por qué no emplearla como herramienta principal? Para que baje el nivel de violencia, se administre con honestidad el erario, se fortalezca nuestro nivel educativo, nuestros hombres no asesinen sus parejas, nuestros jóvenes no vean el consumo de drogas como una salida del momento, para construir un mejor país.

 

 

 

Los beneficios del deporte para los niños

Por encima de todo debe ser el niño, dentro de unos límites, el encargado de elegir el deporte o deportes que va a practicar. Por lo general, tu hijo querrá practicar un deporte en concreto influenciado por sus amigos, los medios de comunicación, el entorno que le rodea, etc. Sea como fuere, el ejercicio regular favorece el buen desarrollo físico y mental de los niños.

Entre otros beneficios, el deporte ayuda a los niños a integrarse más socialmente y a adquirir unos valores fundamentales, además de colaborar en el correcto desarrollo de sus huesos y músculos.

14 beneficios del deporte para los niños

  1. Introduce al niño en la sociedad.
  2. Le enseña a seguir reglas.
  3. Le ayuda a abrirse a los demás y superar la timidez.
  4. Frena sus impulsos excesivos.
  5. Fomentará en el niño la necesidad de colaborar por encima del individualismo
  6. Le hará reconocer, aceptar y respetar que existe alguien que sabe más que él.
  7. Produce un aumento generalizado del movimiento coordinado. 8
  8. Aumenta sus posibilidades motoras.
  9. Favorece el crecimiento de sus huesos y sus músculos.
  10. Puede corregir posibles defectos físicos.
  11. Potencia la creación y regularización de hábitos.
  12. Desarrolla su placer por el movimiento y el ejercicio.
  13. Estimula la higiene y la salud.
  14. Le enseña a tener ciertas responsabilidades.

Fuente: guiainfantil.com

¿Por qué los niños y niñas deberían escribir a mano?

Desde luego, la irrupción repentina de las TIC en Educación Primaria tiene múltiples factores muy positivos; pero, como siempre hablamos del lado bueno y de sus beneficios, creemos conveniente centrarnos en otro aspecto que puede que estemos dejando de lado: la necesidad evolutiva y de desarrollo de las niñas y los niños de desarrollar el uso de su cuerpo.

Los y las peques necesitan CORPORALIDAD. Es vital aprender a manejar sucuerpo y usarlo adecuadamente, y concretamente las manos. Las manos, la razón manual, la manipulación, juegan un papel verdaderamente crucial en el desarrollo infantil, desde la época de bebés hasta la adolescencia: no se puede dejar de lado siquiera el más mínimo trabajo manual, pero cabe pensar que en cierto modo desplazamos la escritura en favor de la escritura digital.

Foto tomada de escuela20.com

 

Es un requerimiento obvio que la mecanografía esté presente en las primeras etapas de la Educación formal. Lo que queremos transmitir es, más bien, que el ejercicio de escritura fundamental debe centrarse en la escritura manual.

La corporalidad y la manipulación son dos factores que juegan un papel crucial en el desarrollo y establecimiento de la lateralidad: la lateralidad puede constituir un factor de riesgo o una ventaja comparativa ante el aprendizaje. Es fundamental establecer desde la docencia la dominancia manual, podal, ocular y auditiva de nuestro alumnado, siendo la lateralidad cruzada mano-ojo una de las más frecuentes entre problemas de aprendizaje de lecto-escritura. La dominancia manual es la que establece cuál de las dos manos se  usa para ejecutar acciones, tales como escribir, dibujar, coger objetos… Así mismo, la dominancia ocular se refiere a aquel de los ojos que es el preferido para mirar, por ejemplo, a través de un microscopio. No hay problemas demostrados en personas zurdas: tampoco podemos afirmar que la lateralidad cruzada sea en si un problema, porque tal cosa sería falaz. Lo que decimos es que, en este caso, esa lateralidad cruzada está presente ante dificultades de aprendizaje concretas, con lo que puede observarse en el aula como signo de alerta, para determinar la posibilidad de riesgo.

Hasta la Educación Infantil, conforme al desarrollo más común y típico, no resulta necesario el conocimiento de espacio según las coordenadas que acostumbramos a usar (derecha, izquierda): el aprendizaje de la lectura y la escritura hace que el conocimiento del espacio codificado sí sea necesario. Los símbolos requieren de letras y números cuyas coordenadas en el espacio y tiempo marcan su significado.

Dejar de lado la práctica de la escritura manual, así como de las manualidades, el dibujo y cualquier práctica manual, durante las primeras etapas educativas tiene consecuencias desastrosas:

– Mala caligrafía, prácticamente irreparable

– Escasez de reflejos inmediatos, rapidez, agilidad y eficacia ante actividades manuales

– Mayor riesgo de disgrafía, de dislexia y de discalculia, así como de dislalias

– Inversiones en el orden gráfico y lector

– Incapacidad para concentrarse en tareas de naturaleza manual

El desarrollo de la razón manual es lo más coherente desde el punto de vista evolutivo y desde el punto de vista individual, del desarrollo de cada niño y cada niña, a través del juego, de las manualidades, del dibujo y de la escritura.  Dedicar una importante proporción de nuestras tareas de escritura a la escritura manual (En un ratio 80% manual, 20% mecanografía, por ejemplo, para Primaria) garantiza que le damos a nuestro alumnado la atención más adecuada a sus verdaderas necesidades.

Fuente: escuela20.com

Cuando la adolescencia y la depresión van de la mano

Clara Cerezo

Los dolores de cabeza, la mala digestión o la pérdida de memoria pueden ser los síntomas físicos de una depresión. Es bien conocida la áspera transición entre la niñez y la etapa adulta: un lapso de tiempo, caracterizado, a menudo, por una búsqueda constante de la identidad. Un hecho que convierte la adolescencia en una etapa problemática, inestable y emocionalmente frágil. Pero, ¿cómo es posible saber si un adolescente está sufriendo algo más que un cambio ‘típico’ de la edad?

Según Jerónimo Saiz, jefe de la unidad de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), “cuando los jóvenes tratan de encerrarse en sí mismos en exceso, manifiestan dificultad para dormir, bajan el rendimiento académico, comen peor o se inician en el consumo de alcohol y drogas, hay que valorar la presencia de una depresión y a partir de ahí tratar de localizar su base, situada en el sentimiento de pérdida del ánimo”. Además y según el experto, este trastorno puede desencadenar problemas físicos como dolores de cabeza, mala digestión o pérdida de memoria por falta de concentración.

Es el caso de Gonzalo, un joven madrileño de 22 años que hoy tiene la fortaleza suficiente para enfrentarse a una adolescencia marcada por una depresión no diagnosticada en su totalidad. A los 16 años comenzó a manifestar cambios emocionales a su juicio “inexplicables”: no había un único factor que los desencadenara. “De un curso a otro disminuyó mi rendimiento académico, perdí el apetito y me resguardaba en mi habitación jugando a los videojuegos durante noches enteras. Sentía que nada malo podría sucederme allí”.

En su caso, sufrir un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad le obligó a seguir un tratamiento farmacológico respaldado por psicoterapia, un hecho que según afirma, pudo desviar la atención de la familia y los profesionales sanitarios que le trataban. “Quizá el TDAH que padecía disipó lo que además estaba sucediéndome”, subraya.

Sin embargo, aunque los expertos relacionan el consumo de alcohol y drogas como uno de los síntomas más frecuentes de la depresión durante la adolescencia, el caso de Gonzalo fue particular: “Yo me inicié en el ‘consumo’ de videojuegos. Mi vida comenzó a girar en torno a ellos: era la única vía de escape a mis problemas”.

Familia y entorno, pilares fundamentales

Durante los años más grises, la familia de Gonzalo vivió de cerca una situación que sumió al adolescente en un bucle incesante. “Mis padres acabaron muy fatigados. Su apoyo me ayudó, pero quizá no supieron tratar mi problema de la forma más adecuada”.

La familia y el entorno son los pilares más básicos para la mejora de las personas con depresión. Según afirma la doctora Dolores Moreno, coordinadora de la unidad de psiquiatría del Adolescente del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid), y presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, “es fundamental que el paciente depresivo se desarrolle en un medio constructivo donde los padres sepan poner límites precisos y contundentes, sin llegar a ser autoritarios”.

Y es que, los progenitores, según subraya Jerónimo Saiz, “deben hacer frente al problema de su hijo con sensibilidad y delicadeza”. El adolescente, añade Saiz, debe percibir que su entorno se involucra, pero sin caer en el exceso. “Una excesiva preocupación puede hacer que el joven sienta que su familia tiene la intención de fastidiarle o controlarle”, añade.

Asimismo, en lo que al papel de la familia se refiere, el psicopedagogo especialista en psicología infantil, Jorge López Vallejo, recomienda a las familias evitar una serie de conductas que, a su juicio, “conducirían al adolescente a un empeoramiento o incluso, a la cronicidad de su trastorno”. De esta manera, el especialista aboga por no proporcionar ayuda en exceso, “porque crea beneficio secundario a la patología que puede provocar que la depresión perdure en el tiempo”. Tampoco es aconsejable hablar demasiado del problema, porque “cuanto más se hable de su depresión, más se extenderá”. De esta manera y según subraya este último experto, “los mensajes de condescendencia o lástima pueden ser muy perjudiciales por provocar que el adolescente se sienta más cómodo en continuar en la posición de enfermo”.

Pero si bien Gonzalo recibió apoyo de padres y amigos, la depresión le despertó un miedo irrefrenable a decepcionar a aquellos que le rodeaban. Ante la imposibilidad de afrontar un problema que no comprendía, solventó el temor refugiándose en la mentira. “Mentía impulsiva y constantemente por la sobrecarga y la presión externa a las que estaba expuesto. Tenía miedo de decepcionar a los que más me querían, aquellos que esperaban algo de mí que yo no podía dar”.

Gonzalo posa en “Elite Gamer Center”, su lugar de trabajo. ANTONIO HEREDIA

Crear una imagen de sí mismo, ajena y lejana a la realidad, le llevó a adoptar un papel, un disfraz y un rostro diferente al que tenía. “Cada vez que conocía a gente nueva tenía la sensación de que la vida me brindaba la oportunidad de empezar de cero. La mentira me facilitaba las cosas.” Sin embargo, siente que sus amistades nunca dejaron de creer en él. “A pesar de todo, confiaron mucho en mí. Quizá por eso salí adelante”.

La psicoterapia, muy importante

Dada la individualidad de cada caso, los profesionales sanitarios toman un camino u otro en el tratamiento de un paciente depresivo. En el caso de que un adolescente presente todos los síntomas de la depresión, afirma el doctor Saiz, hay que evaluar el contexto en el que se produce el problema para averiguar qué puede haber ocurrido. “Según sean los factores desencadenantes de la enfermedad, se han de intervenir sobre ellos de una forma u otra”.

Por su parte, Eduardo García-Camba, responsable de la unidad de psiquiatría del Hospital Universitario La Princesa (Madrid), señala la importancia de un abordaje psicoterapéutico apoyado con psicofármacos(ante casos extremos de ideas suicidas). Terapias como la cognitiva-conductual, que trabaja con los errores de pensamiento del paciente depresivo, afirma, “ayudan a reorientar, fortalecer y modificar las emociones negativas y pesimistas del paciente depresivo hacia otras de carácter constructivo”.

Otras como las interpersonales, “se fundamentan en la expresa relación médico-paciente. En estas últimas, señala, el psicoterapeuta se implica severamente con la situación del adolescente. Una terapia que, además, trabaja con la dinámica interna de la persona y su modo de afrontar las cosas.

Por su parte, José Félix Rodríguez Rego, especialista en psicoterapia y coordinador de la Sección de Psicología Clínica y de la Salud del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, afirma que “por encima de las psicoterapias reconocidas y operantes en la actualidad (de orientación psicodinámica, humanista, sistémica y de familia, entre otras) está el vínculo entre paciente y terapeuta.

En términos de tratamiento psicoterapéutico, añade, es muy relativo y subjetivo señalar qué psicoterapia es más efectiva, debido a que los estudios de las mismas suelen estar sesgados de acuerdo con la orientación de las personas que los realizan. “No hay psicoterapia de la depresión, sino psicoterapia del paciente deprimido”.

Prejuicios, tabúes y asistencia de la enfermedad mental

La depresión es una enfermedad mental compleja y rodeada de prejuicios, tabúes y estigmas. En ese tiempo pasado, los prejuicios sociales impidieron a Gonzalo ser quien realmente era.

“En general, existe un fuerte prejuicio social que suele definir al deprimido como una persona débil que no es capaz de afrontar y superar las adversidades de la vida. Es por eso que aún queda mucho por hacer para lograr cambiar la sensibilidad social y los estigmas que rodean a la salud mental en su conjunto”, subraya Jerónimo Saiz.

En términos de cobertura sanitaria, José Félix Rodríguez Rego destaca la necesidad de mejorar la asistencia psicoterapéutica de los pacientes deprimidos. “Hoy en día la asistencia global es totalmente mejorable. Es necesario aumentar las plazas de psicólogos en los hospitales y centros de salud”. Asimismo, Rodríguez Saiz recuerda que los pacientes depresivos que reciben tratamiento no llegan a la mitad del total de casos registrados. De esta manera, hace hincapié en la necesidad de aumentar el reconocimiento global de la psiquiatría infantil, en un tiempo que, según afirma, la depresión sufrida por niños y adolescentes está aumentando por encima de la sufrida por la población adulta.

Años después, Gonzalo es monitor y encargado de un centro de alto rendimiento para jugadores de videojuegos en el madrileño barrio de Salamanca. También practica la meditación con el objetivo de controlar sus emociones.

“Meditar me ayuda. A día de hoy estoy contento con ello y me siento emocionalmente estable: el trabajo, la meditación y la rutina me han hecho entender la necesidad de gozar de cierta estabilidad en la vida”, añade. De esta manera, trabajar en un mundo que años atrás alimentó su pésimo estado emocional, le ha ayudado a transmitir a los más pequeños aquellos valores que tiempo atrás no supo transmitirse a sí mismo.

Fuente: elmundo.es

10 Trucos para estimular el desarrollo del pensamiento Lógico-Matemático

El pensamiento Lógico-Matemático está relacionado con la habilidad de trabajar y pensar en términos de números y la capacidad de emplear el razonamiento lógico.

El desarrollo de este pensamiento, es clave para el desarrollo de la inteligencia matemática y es fundamental para el bienestar de los niños y niñas y su desarrollo, ya que este tipo de inteligencia va mucho más allá de las capacidades numéricas, aporta importantes beneficios como la capacidad de entender conceptos y establecer relaciones basadas en la lógica de forma esquemática y técnica. Implica la capacidad de utilizar de manera casi natural el cálculo, las cuantificaciones, proposiciones o hipótesis.

Todos nacemos con la capacidad de desarrollar este tipo de inteligencia. Las diferentes capacidades van a depender de la estimulación recibida. Es importante saber que estas capacidades se pueden y deben entrenar, con una estimulación adecuada se consiguen importantes logros y beneficios.

¿Por qué es importante desarrollar el pensamiento Lógico-Matemático?

El pensamiento lógico matemático es fundamental para comprender conceptos abstractos, razonamiento y comprensión de relaciones. Todas estas habilidades van mucho más allá de las matemáticas entendidas como tales, los beneficios de este tipo de pensamiento contribuyen a un desarrollo sano en muchos aspectos y consecución de las metas y logros personales, y con ello al éxito personal. La inteligencia lógico matemática contribuye a:

  • Desarrollo del pensamiento y de la inteligencia.
  • Capacidad de solucionar problemas en diferentes ámbitos de la vida, formulando hipótesis y estableciendo predicciones.
  • Fomenta la capacidad de razonar, sobre las metas y la forma de planificar para conseguirlo.
  • Permite establecer relaciones entre diferentes conceptos y llegar a una comprensión más profunda.
  • Proporciona orden y sentido a las acciones y/o decisiones.
10 Trucos para estimular el desarrollo del pensamiento Lógico-Matemático.

La estimulación adecuada desde una edad temprana favorecerá el desarrollo fácil y sin esfuerzo de la inteligencia lógico matemática y permitirá al niño/a introducir estas habilidades en su vida cotidiana. Esta estimulación debe ser acorde a la edad y características de los pequeños, respetando su propio ritmo, debe ser divertida, significativa y dotada de refuerzos que la hagan agradable.

  1. Permite a los niños y niñas manipular y experimentar con diferentes objetos. Deja que se den cuenta de las cualidades de los mismos, sus diferencias y semejanzas; de esta forma estarán estableciendo relaciones y razonando sin darse cuenta.
  2. Emplea actividades para identificar, comparar, clasificar, seriar diferentes objetos de acuerdo con sus características.
  3. Muéstrales los efectos sobre las cosas en situaciones cotidianas. Por ejemplo, como al calentar el agua se produce un efecto y se crea vapor porque el agua transforma su estado.
  4. Genera ambientes adecuados para la concentración y la observación.
  5. Utiliza diferentes juegos que contribuyan al desarrollo de este pensamiento, como sudokus, domino, juegos de cartas, adivinanzas, etc.
  6. Plantéales problemas que les supongan un reto o un esfuerzo mental. Han de motivarse con el reto, pero esta dificultad debe estar adecuada a su edad y capacidades, si es demasiado alto, se desmotivarán y puede verse dañado su auto concepto.
  7. Haz que reflexionen sobre las cosas y que poco a poco vayan racionalizándolas. Para ello puedes buscar eventos inexplicables y jugar a buscar una explicación lógica.
  8. Deja que manipule y emplee cantidades, en situaciones de utilidad. Puedes hacerles pensar en los precios, jugar a adivinar cuantos lápices habrá en un estuche, etc.
  9. Deja que ellos solos se enfrenten a los problemas matemáticos. Puedes darles una pista o guía, pero deben ser ellos mismos los que elaboren el razonamiento que les lleve a la solución.
  10. Animales a imaginar posibilidades y establecer hipótesis. Hazles preguntas del tipo ¿Qué pasaría si….?

 

Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga y Pedagoga

Fuente: educayaprende.com

 

Colecho: 8 tips para dormir con el bebé

En torno al colecho, dormir con los bebés, se han realizado diversos estudios con rigor científico y en todos hay datos a favor y en contra. Cuando es una decisión libre de los padres, tiene pocas consecuencias en el apego y la seguridad del niño. Pero si es una respuesta de unos papis que no pueden más porque su hijo tiene problemas para conciliar el sueño o se despierta mucho, entonces sí puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del pequeño.

En cualquier caso, si se duerme con un bebé en la cama, hay que adoptar algunas medidas de seguridad:

  1. Los padres nunca deben tomar bebidas o fármacos que favorezcan un sueño profundo.
  2. No deben dormir con el pequeño si uno de los dos padece sonambulismo, epilepsia o trastornos similares.
  3. Tampoco conviene que fumen, pues el tabaquismo en los padres aumenta el riesgo de muerte súbita en los bebés.
  4. La cama debe ser amplia para poder albergar a tres personas y hay que evitar tapar al niño en exceso con edredones o prendas que den mucho calor.
  5. Se recomienda que el bebé duerma a un lado, junto a su madre (y no entre ambos padres, pues los colchones con el tiempo suelen curvarse por el centro). Y aún, así debe usarse un colchón duro.
  6. Para prevenir caídas, es bueno colocar una barrera en el lado donde duerme el niño. Cuando empiece a gatear, incluso conviene proteger el otro lado (podría rodar por encima del padre dormido) y proteger el suelo con cojines.
  7. Hay que vigilar que no quedan huecos entre el colchón y la pared donde el chiquitín pudiera quedar atrapado.
  8. Nunca se debe dejar a un bebé solo en una cama de adulto, aunque esté profundamente dormido, porque se podría despertar y al ver que no están sus padres intentar bajarse y caerse.

10 claves para educar niños exitosos: disciplina positiva

Si son papás y mamás aficionados a la lectura o al menos a indagar en Internet sobre métodos de crianza y de educación, este post sobre disciplina positiva puede gustarles. Y es que, cuántas veces habremos escuchado eso de:  ‘A este niño no hay quien le eduque’ o ‘¡No puedo con este niño, es caso perdido!’. Muchas, quizá demasiadas. Lo que algunos padres no saben es la trascendencia que pueden llegar a tener ciertas palabras o frases negativas, en sus hijos y en su autoestima. Por todo ello, hoy quiero hablarles de algunas claves que he ido recopilando después de leer mucho sobre cómo educar niños exitosos o cómo educar con éxito. Sólo hay que jugar con la buena disposición, y después poner en marcha estas 10 herramientas que los expertos en psicología infantil aseguran pueden hacer de nuestros hijos personas exitosas. Antes de empezar, eso sí, una consideración: cuando hablamos de éxito nos referimos a éxito vital, a niños felices, no al éxito que pueda traer lo material.

No castigues, por castigar

La Disciplina punitiva o lo que es lo mismo ‘castigar o reprender, en lugar de motivar’ ha venido caracterizando la educación de generaciones y generaciones sin que nada cambiase realmente.El resultado de la educación en el miedo y en el castigo suele ser la inhibición del menor, así como la tendencia a la ‘No comunicación’ con sus padres y otras muchas consecuencias, como la timidez extrema, el miedo o, incluso, la auténtica desobediencia derivada de esas restricciones extremas. Esto es un error según los expertos en Educación positiva. Pues, lo que hay que hacer es prácticamente todo lo contrario: la Disciplina positiva nace como reacción a este otro método más arcaico. Se trata de una crianza basada en el diálogo con el menor, en la demostración de afecto y en el respeto a los límites. ¿Repasamos cómo ponerla en práctica?

Cuidado con la comunicación no verbal

No sólo se trata de hablar. Podemos criar hijos felices mediante multitud de gestos y de expresiones, sin apenas darnos cuenta. No dudes en demostrar afecto, cuanto más mejor. Las caricias, el contacto con tus hijos, tener un aspecto saludable y una expresión amable, será tu mejor baza y tus hijos querrán ‘copiar’ ése enfoque positivo de ver la vida.

Entendimiento

Saber escuchar a tu hijo es clave para educarle satisfactoriamente. Muéstrate siempre accesible y comunicativo con él y huye del viejo esquema unidireccional en el que el padre o madre daba órdenes a sus hijos y no se planteaba una réplica o feedback.

Que tu hijo te cuente cómo se siente será muy fructífero para que fluya la relación contigo. No se trata de ser su mejor amigo, pero sí de que vea a sus padres como personas cercanas que le aman y apoyan ante todo.

Respeto

Criar en el respeto es vital para educar a hijos en el éxito vital. Haz que respeten cada aspecto de la vida por mínimo y trivial que parezca. Educarles en el respeto a los animales, al Medio Ambiente, al prójimo, pero también a los valores, será muy provechoso para su educación. Conviértete en su mejor ejemplo, actuando siempre frente a él, como te gustaría que él te viese y recordase siempre. Muchos papás optan por juegos educativos para enseñar a sus hijos el respeto al prójimo. Es la mejor forma de que aprendan ¡jugando!

Ayúdale a pensar, a estudiar, a interesarse por las cosas

Educar niños inquietos y con ganas de aprender hará que el día de mañana sean seres autónomos, con ideas propias y sueños que alcanzar. Una buena forma de incentivar esto es proponiéndoles herramientas de trabajo que no sean aburridas a sus ojos y sí resulten atractivas, casi lúdicas. Una de ellas puede ser regalarles un mapamundi. ¿No te parece una gran idea para incentivar su amor por la geografía y lo que ocurre a su alrededor? Si desde pequeño sueñan con conocer otros lugares y culturas, estarás criando hijos exitosos en la tolerancia y abiertos de mente.

Límites y normas pero con amabilidad

Muchos padres confunden ser firmes en ciertos aspectos de la crianza con convertirse en el ‘poli malo’. En la crianza respetuosa esta figura desaparece porque ‘no es necesaria’ en primera instancia. Pon límites a la conducta de tus hijos y muéstrate seguro/a delante de él. No ceder y no vacilar no está reñido con demostrarles afecto y cariño. Ésta puede ser la parte más difícil, todo un reto para vosotros ¡pero se puede conseguir! En este sentido, es muy positivo enseñarles que el juego es importante, pero también guardar los juguetes y ordenarlos ‘cuando toca’. Puedes hacerte con una alfombra ‘recoge juguetes’ ideal para los primeros años de vida, en los que tu bebé se familiarice conel acto de jugar y después ‘recoger’ los juguetes.

Desarrolla su autonomía

Huye de la sobre protección. Deja que tu hijo corra, ría, se caiga, se manche, se ensucie, que explore ¡que se divierta! El juego les hace personas libres, pero también más inteligentes y autónomas. No subestimes nunca la capacidad del niño para crecer y desarrollarse en el juego. Asumir ‘pequeños riesgos’ serán grandes hitos en su desarrollo. Ver que es capaz de hacer algo ‘por sí solo’ provocará en tu hijo las ganas de superarse y tú te sentirás orgulloso.

Potencia su creatividad

Se suele decir que los niños creativos son niños inteligentes y viceversa. Por ello, motivarles a que se diviertan con juegos en los que puedan dar lo mejor de sí mismos, es ideal para educarles positivamente. Si se acerca su cumpleaños o ahora que queda poco para Navidad, puedes aprovechar e incluir en su ‘lista’ de regalos, juegos que además de divertirles les permitan desarrollarse. ¿Por qué no recuperar juegos con los que nosotros nos divertíamos muchísimo? Lejos de las tabletas y juguetes que inviten al sedentarismo, una patineta o un carro de carreras pueden ser ideales en este sentido.

Cuidado con las malas palabras y con ‘etiquetarles’
Huye de frases negativas o que tiendan a etiquetar a tus hijos. Que se comporten de ‘X’ forma en un momento dado, no implica que se conviertan en el ‘malo más malo de la película’. Evita expresiones como: ¡Me vas a matar de un disgusto! ¡Eres un niño muy malo! ‘Ya no te quiero’ y parecidas. Asimismo, no les etiquetes con frases como: ‘es que Mi Juan es muy rarito’ o ‘María es la más lenta de su clase’. Los niños son seres vulnerables y estos gestos por parte de sus padres pueden dañar gravemente su autoestima.

No a los gritos

¿Tienes idea de lo negativo que es gritar? Elevar el tono de voz ya de por sí es negativo, pero si gritamos estaremos asustando y cohibiendo a nuestros hijos. Además, gritar resta entidad y seriedad a los padres como referentes para sus hijos. Si mantienes un tono cercano y cálido conseguirás más rápidos y fructuosos resultados. No subestimes el silencio en el ambiente hogareño. ¿Sabes de qué manera puedes sacar partido a un ambiente tranquilo en casa? Incentivando su amor por la música, por ejemplo. Hazte con un mini piano para que haga sus primeros ‘pinitos’ en el mundo de las artes musicales.

¡Con estas pautas seguro que os acercáis mucho al concepto de Disciplina positiva, educando a vuestros hijos en el respeto, los valores, y potenciando sus capacidades para triunfar en la vida siendo personas llenas de entusiasmo y afán de superación!

 Fuente: padres.facilisimo.com

Clara y el belén de Navidad

Pedro Pablo Sacristán

A continuación compartimos con los maestros un cuento de Navidad. Pueden usarlo para trabajar el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, y ayudarse en su labor docente.

  • Enseñanza: Un cuento de Navidad sobre la humildad
  • Ambientación: Una casa cualquiera de hoy día
  • Personajes: Una niña y su hermanita

Clara era toda una artista con los belenes de Navidad. Durante todo el año preparaba bocetos, materiales y personajes para que al llegar la siguiente Navidad su nacimiento fuera aún mejor que el del año anterior.

Y el año en que cumplía los 10 años, pensando en aquello que cantaban los ángeles del Señor “Gloria a Dios en las alturas…” preparó el belén más precioso que uno pudiera imaginar. Diseño y fabricó unos maravillosos trajes para la Virgen María y San José, y una mantita bordada con hilo dorado para el Niño Jesús. Decoró el establo con pequeñas joyas tomadas de sus pendientes y anillos, y rodeó el pesebre de las miniaturas más bellas que encontró. Hasta las figuritas de los soldados de Herodes eran sombrías y malvadas, tanto como humildes las de los pastores. Posiblemente, no hubiera habido antes un belén tan bonito y cuidado. Era tan especial y único, que había sido propuesto para varios premios, incluido el gran premio nacional al mejor belén.

Pero precisamente la mañana en que los jueces debían visitarlo, Clara descubrió al levantarse la peor de las tragedias: su obra maestra ¡estaba totalmente destrozada! Y cuando la sangre le subía por las mejillas y en su garganta nacía un grito de furia, Loca, su hermana pequeña, se acercó a su lado, tiró de su camisón, y dijo toda sonriente:

– ¿Te guzta máz azí? ¡Lo he puezto preciozííízímo! Lola ayudá a Clara.

¿Cómo gritar al angelito de Lola, tan bonita ella, que sólo había querido ayudar un poco? Clara miró lo que quedaba de su belén: los vestidos de la Sagrada Familia adornaban de cualquier forma a unos pastores y su oveja; la preciosa manta estaba a los pies de la viejecita del río; las plumas del pesebre flotaban por todas partes; torpes y divertidas caras de payaso eran ahora el rostro de los malvados soldados, y el grupo de pastores que dormía al raso se veía embadurnado de chocolate, en las más acrobáticas posturas que los pegajosos dedos de Lola, llenos de saliva y golosinas, habían permitido; incluso las pequeñas joyas y miniaturas de Clara estaban esparcidas aquí y allá: decorando una casucha, en el bolsillo de una lavandera, o en la olla de comida junto al fuego. Y grandes y brillantes pegotes de color cubrían los montes y el cielo de aquella Judea destrozada por la ingenuidad de Lola.

Dos grandes lágrimas rodaron en silencio por las mejillas de Clara, sabiendo que ya nada se podía hacer. Y allí se quedó, llorando, y pidiendo perdón a ese Niño al que tanto quería y por el que tanto se había preocupado. Pero entonces, al caer sus primeras lágrimas sobre el Niño, vio cómo este saltaba contento a atraparlas. Después le guiñó un ojo, sopló sobre sus lágrimas y las lanzó de regreso a sus ojos, antes de volver inmóvil a su sitio en el pesebre.

Y en sus ojos, aquellas lágrimas tocadas por el Niño Dios fueron como unas lentillas que le mostraron todo tal y como era en realidad. Y comprendió que ni el Niño ni su familia querían los lujos ni las joyas, ni la tristeza de los hombres, ni la oscuridad en el corazón de los malvados, ni un mundo triste y sin color. Y que precisamente por eso había venido al mundo.

Y sin dudarlo, y con una gran sonrisa de alegría, tomó en brazos a Lola, le dio el más largo y sonoro beso y dijo:

– ¡Claro que sí, Lola! Así está muchísimo mejor.

Fuente: Cuentos para dormir y despertar

Un desarrollo acorde con la lateralidad en los niños

Leslie Amell

“Lateralidad” puede parecer un concepto muy abstracto pero, en realidad, se aplica en muchas áreas de nuestra vida. El desarrollo adecuado de la lateralidad en los niños es vital para la realización de otros procesos de aprendizaje. Muchas veces “lateralidad” se confunde con otros términos como “dominancia manual” o “direccionalidad”, por lo que es importante, en primer lugar, diferenciar estos conceptos.

 El cerebro humano tiene dos hemisferios, derecho e izquierdo. En la mayoría de las personas el hemisferio izquierdo es el dominante y determina que la persona sea diestra; sin embargo, en un porcentaje menor (6%), el hemisferio dominante es el derecho, lo que hace que la persona sea zurda. La dominancia de una persona está determinada por el predominio de uno de los hemisferios.

 ¿Qué hace que un niño sea diestro o zurdo?

Los expertos indican que la dominancia se ve condicionada por nuestros genes, por lo que tendríamos más posibilidades de ser zurdos si existiesen antecedentes familiares. Pero, en realidad, no nacemos totalmente diestros o zurdos, sino que nos vamos convirtiendo en tales en nuestra primera infancia, influidos por esa tendencia genética y por el entorno en el que crecemos.

 ¿Desde qué edad  podemos definir la dominancia de un niño? Podemos tener indicadores de la dominancia desde que el niño empieza a voltearse, por el lado hacia el cual se voltea primero; o al agarrar objetos, por la mano con la cual lo toma primero. No obstante, antes de los tres años es normal que no haya una dominancia definida y que el niño experimente con ambos lados de su cuerpo.

 Hay cuatro partes del cuerpo que nos van indicando la dominancia del niño: mano, pie, ojo y oído. Cuando en estos cuatros miembros el niño tiene la misma dominancia podremos decir que se ha logrado un adecuado desarrollo de la lateralidad. Podríamos definirla entonces, como el predominio funcional de un lado del cuerpo humano sobre el otro, determinado por la supremacía que un hemisferio cerebral ejerce sobre el otro. Para lograr una mayor eficacia con un mínimo de esfuerzo en todo lo que hacemos, es preciso tener una lateralidad bien establecida.

 La lateralidad cruzada sería entonces cuando el predominio de la mano, del ojo, del oído o del pie no se ubica en el mismo lado del cuerpo que los demás miembros. Por ejemplo, un niño que escribe con la mano derecha, pero al tomar el teléfono se lo pone en el oído izquierdo o un niño que patea con el pie derecho, pero escribe con la mano izquierda.

El objetivo de la dominancia lateral es que uno de los hemisferios sea el que dirija o controle los procesos mentales. Una lateralidad mal establecida es el caso del niño ambidiestro. Es como si un carro tuviera dos volantes y dos conductores, sería un caos. Los dos hemisferios compiten o cooperan, el objetivo es que lleguen a cooperar, ya sea que esto ocurra de manera natural o con un acompañamiento terapéutico.

 Por otro lado, la conciencia que tiene el niño de la existencia de un lado derecho y un izquierdo de su cuerpo y la habilidad de proyectarla al mundo que le rodea se domina direccionalidad. Es decir, la conciencia que tiene de su posición con relación a los objetos que lo redean, por ejemplo: “La mesa está a mi derecha, pero si giro, estará a mi izquierda”.

 Al iniciar la escuela básica, el niño empieza hacer uso de la lateralidad y la direccionalidad. La lateralidad es una función que hace posible que nos orientemos en el espacio y en el tiempo y, por tanto nos permite entender y manejar los códigos escritos (letras y números). Algunos de los efectos de una lateralidad no definida son un retraso en la adquisición de la lectura y escritura, torpeza motriz, problemas con orientación espacial, tartamudez, dislexia y dificultades en términos generales en los procesos de aprendizaje básico de la etapa de educación primaria.En la lecto-escritura, el niño debe leer de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo y debe diferenciar letras que sólo varían en su posición, como la b y la d, la p y la q. En matemáticas, el niño debe hacer operaciones de derecha a izquierda, y debe diferenciar números que sólo varían en su posición, como 6 y 9. Estos procesos que podrían parecer simples requieren una orientación en el espacio. El niño que escribe “la” por “al”, que copia “23” por “32”, que lee “patas” por “pasta” podría estarnos dando indicios de que su lateralidad no está definida.

 ¿Deben los padres o los maestros obligar a un niño a utilizar determinado lado de su cuerpo?

Históricamente se ha creído que ser derecho es lo normal y ser zurdo es una desventaja. Es un tabú que ha crecido a través del tiempo el origen latín de la palabra izquierda es “sinister” (siniestro) y el origen de la palabra derecha es “diestra”. Al tomarse la diestra como lo correcto y lo justo, a la siniestra se le asignó lo negativo e incorrecto. Es así que se ve hoy en día como siniestro, lo malo. Basándose en este tabú, muchas personas intentaban imponer el uso de la mano derecha. Actualmente, se ha demostrado que la dominancia no tiene relación con el coeficiente intelectual ni con el desenvolvimiento académico de las personas.

 Es importante no forzar la lateralización, puesto que nos podríamos equivocar potenciando un lado que tal vez no es el dominante. Un niño al que se le ha forzado a utilizar la mano contraria a su lado dominante es un niño con un sistema nervioso desorganizado. Su cerebro ha de estar organizado para que él pueda organizarse a su vez en el espacio en que el se mueve y sobre el papel en su trabajo escolar. Este trabajo debe realizarlo escolar. Este trabajo debe realizarlo un experto, ya que el simple hecho de hacer que el niño escriba con una mano que no es su mano dominante puede causarle dificultades serias de aprendizaje. Una vez que el experto haya identificado la dominancia, se traza un plan para desarrollar la lateralidad adecuada, en el cual se involucran los padres, los maestros y el terapeuta de aprendizaje.

Fuente: faromundi.org.do

El desarrollo de ciudadanía en la perspectiva escuela-comunidad

Aura Núñez
Vínculos de la escuela con el entorno social  ¿Qué papel juega la familia?

(Segunda entrega)

Cuando prevalece el modelo  de escuela abierta, que  empezó a gestarse a finales del Siglo XX, y que estimuló  en términos  políticos, sociales  y educativos  la generación  de espacios de mayor participación comunitaria y de mejor convivencia  entre sus miembros, surge la premisa de que  la relación con la comunidad es uno de los aspectos que se debe incluir en el proyecto institucional.

A partir de este enfoque se intenta  canalizar las demandas sociales, coincidiendo con las actividades  sustantivas de enseñar  y asistir a los alumnos. La enseñanza ya no se circunscribe al escenario de la escuela, sus docentes,  alumnos  y padres,  sino que se abre al espacio público local, incluyendo  como  agentes  de enseñanza  y aprendizaje a las familias, iglesias, clubes, juntas de vecinos, bibliotecas y organizaciones productivas, con  el objetivo  de construir un  proyecto  educativo  y cultural  que parta  de las necesidades  y posibilidades de la comunidad.

Esta gestión implica la reconfiguración de una nueva ética, que a partir del involucramiento de sus integrantes, demanda  la posibilidad de iniciativa, invención e imaginación  de sus actores. El  vínculo escuela-comunidad contempla  estrategias de participación que incluyan  expectativas, demandas y/o necesidades  de los referentes familiares de los alumnos  u organizaciones sociales territorialmente cercanas a la escuela.

Es evidente que el hombre vive en familia, aquella en la que nace y posteriormente en la que él mismo crea. Es innegable que cada hombre o mujer, al unirse como pareja, aporta a la familia recién  creada  su manera  de pensar, sus  valores y actitudes; trasmite a sus hijos los modos de actuar con las cosas, la forma de relación con las personas, las normas de comportamiento social -que reflejan mucho de cómo eran  ellos mismos en su temprana niñez- y lo que durante toda la vida aprendieron e hicieron suyo en sus respectivas familias, para así crear un ciclo que vuelve a repetirse.

Si nos  remitimos  a  la  dinámica  de los grupos familiares, es notorio que un  conjunto de factores  estructurales y económicos  han  incidido  en la reconfiguración de la estructura de los hogares de los niños y adolescentes. En República Dominicana esto se expresa  en el  incremento de nuevos  hogares  monoparentales, en general  de jefatura  femenina, por ausencia del padre, lo cual también implica una mayor participación laboral  de las mujeres, en ciertos casos, como únicas responsables del sustento y manutención del  hogar.

En  los  sectores  de  mayor  pobreza, los grupos familiares sufren cambios más agudos aún: gran cantidad de niños  y jóvenes no han  visto trabajar a sus padres, por lo menos con regularidad. Es por eso que ha cambiado  notoriamente la vieja idea de padre proveedor material  y madre proveedora de afecto.  Si bien  estos fenómenos  se dan en el conjunto de la sociedad,  son más frecuentes en los sectores más vulnerables, por lo que tienen una incidencia nefasta en las relaciones escuela- enseñanza- aprendizaje- familia, negándose en el proceso el clima moral y afectivo que debe predominar en una familia estructurada. (2)

El hogar como espacio propicio para el  desarrollo de competencias

La familia es la primera institución  social del niño y determinante en su proceso. La vida cotidiana del hogar es el marco en el cual se aprenden los primeros comportamientos interpersonales. Los padres, los hermanos y otros adultos significativos cumplen el rol de primeros modelos, fundamentales en la formación socio afectiva, en  tanto dispensan guías de comportamiento y vinculación emocional, sistemas de creencias y valores por  medio de sus prácticas y discursos.  (1)

Si el hogar es un pilar fundamental para la formación socio afectiva y moral de sus miembros, lo es también para su desarrollo académico. Cuando los padres están verdaderamente comprometidos con la educación de los hijos enfrentan el desafío de establecer vínculos reales con la escuela. (3)

Como poderosos influyentes en este aspecto ciudadano se pueden citar competencias afectivas como la organización y convivencia de la familia, el clima afectivo positivo, la estabilidad emocional proporcionada por padres y hermanos, la socialización lingüística, la disposición, cooperación y participación en las tareas y hacia el aprendizaje de los hijos.  (Arón y Milicic)

En ese sentido podemos citar algunas actividades en el hogar para lograr el desarrollo de ciertas competencias, que pueden ser de áreas académicas pero que finalmente influyen en el comportamiento ciudadano de sus hijos, y que se constituyen en aprendizaje significativo para toda la vida.

La cotidianeidad de la lectura en el hogar (libros, diarios, revistas), etc., se logra estimular la competencia de lecto- escritura, razonamiento verbal,  pensamiento reflexivo, crítico y creativo.

Preparar un huerto o jardín, sembrar semillas y árboles para incitar a la soberanía alimentaria, además de la conservación del planeta. De este modo se desarrolla la competencia de cuido del ambiente y la salud.

Visitar el lugar de trabajo de los padres o lugar de servicios en la comunidad, para fomentar el desarrollo de la competencia ciudadana.

Confeccionar el presupuesto de gastos del mes en el hogar, hacer lista de compras del mercado y  farmacia  para incitar las competencias de matemáticas, y ahorro familiar.

 Colocar y clasificar la basura, como aspecto ecológico para preservar el medioambiente y trabajar las competencias de ciencias y salud.

 Establecer diálogos familiares donde los hijos ejerzan el derecho de emitir sus opiniones y que sean recibidas con respeto. (ética, comunicativas dialógicas)

Hacer trabajo comunitario, visita a hospitales, ayuda y solidaridad con el prójimo para el desarrollo de las competencias ciudadanas.

 Con respecto al apoyo de padres y madres en la ejecución de tareas escolares, así como la promoción y refuerzo de los aprendizajes, las familias tienen una influencia directa sobre los aprendizajes, los logros académicos de los alumnos y su comportamiento ciudadano.

La participación de los padres o representantes puede darse en esta área en las más diversas formas, tanto en el hogar como en la escuela. En casa, los padres pueden  participar supervisando los progresos de sus hijos, motivando la realización de tareas, el estudio y la lectura. Ayudándolo a obtener ciertas competencias como: higiene, limpieza, orden, disciplina, respeto y consideración con los otros, enseñándole normas, pautas de conducta y proceder, tanto en el hogar como fuera de él.

En resumen, es fundamental que  los padres y/o representantes comprendan su papel protagónico y puedan estar informados de las actividades realizadas en la jornada diaria dentro del aula de clases. En tal sentido, la decisión será más fácil en la medida en que los padres tengan un conocimiento real de las habilidades y necesidades de sus hijos, sepan qué les ofrece la alternativa escolar e identifiquen sus propias inquietudes, necesidades, habilidades, capacidad de compromiso y participación en el proceso educativo.

Educar con calidad requiere que la familia se comprometa con la escuela y que padres, madres y apoderados(as) estén atentos a lo que aprendan sus hijos(as) y en estrecha alianza con el (la) docente para apoyar su trabajo desde el hogar. (Bitar).

Si los padres se involucran directamente en las actividades escolares de sus hijos, serán padres más motivados a colaborar con los proyectos que emprenda la escuela, y estarán atentos al  comportamiento de sus hijos, por otro lado estos serán más exitosos, mejorara el clima escolar, serán alumnos  más disciplinados, más motivados, sentimiento de pertenencia a su entorno, mayor rendimiento escolar y en consecuencia, mejores alumnos, mejores hijos y mejores ciudadanos.

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