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Cómo lograr que los niños permanezcan sentados en clase

Muchos estudios psicológicos y neurológicos demuestran que todas las personas, ya sean niños o adultos, no pueden mantener la atención durante periodos de tiempo largos.

La mayoría de estos estudios dicen que la atención mostrada de manera continua por un adulto está en torno a un máximo de 20 minutos, mientras que en niños de primariael tiempo ronda los 10 minutos, así que no es extraño que los maestros se vuelvan locos cuando tienen que conseguir que los niños permanezcan sentados en clase 50 minutos.

Estas investigaciones contemplan, como no podía ser de otra forma, la variabilidad en función de los tiempos, las edades, las motivaciones etc…. Pero, lo que queda claro en todos ellos, es que mantener la atención de manera prolongada, especialmente en niños, es complicado.

 Sabiendo esta premisa, recomendaría 3 actividades para que los niños permanezcan sentados en clase y que pueden ayudar a los profesores a mantener la atención de sus alumnos en el aula:

1- En la planificación de la parte principal de una clase normal de unos 30/35 minutos, deberíamos contemplar 3 períodos de unos diez minutos, más o menos, en el desarrollo de la misma, conectando y desconectando actividades, para favorecer la atención de los alumnos/as.

2- Entre periodo de 10 minutos y periodo de 10 minutos, es recomendable la desconexión: Hacerles levantar de las sillas, realizar algún breve y sencillo ejercicio físico, realizar algunos saltitos en el sitio, o bailar de forma moderada son actividades físicas que predispone al cerebro para el aprendizaje. El ejercicio físico hace que el cerebro facilite el aprendizaje, aparte de generar dopamina lo que hace que el cuerpo se sienta bien.

3- En cada desconexión háblales de algo que les llame la atención, pero que no tenga nada que ver con los contenidos que estáis trabajando.  Por ejemplo , les dices a tus alumnos que te canten su canción favorita, que hablen del último viaje o que opinan de los esquimales. Todo esto provoca emociones positivas y beneficia la motivación, la atención y el aprendizaje. Recuerda la desconexión no más de 2 o 3 minutos . Algo intenso y corto.

A partir de ahora si empiezas a prepararte las clases así, notarás en tu aula un mejor clima y tus alumnos estarán más predispuestos al aprendizaje, mejorar su atención e incluso la motivación ante tus clases.

Fuente: guiainfantil.com

Cuánto tiempo puede prestar atención un niño

La atención es la habilidad de fijar nuestros sentidos en un estímulo durante un intervalo determinado de tiempo ignorando todo lo demás. La atención es necesaria para la concentración y para el aprendizaje. No podemos aprender nada si no le prestamos atención.

El proceso de la atención

Los niños y niñas desde que nacen atenderán a aquellos estímulos que les resulten novedosos e interesantes, hasta que se aburren o cansan de ese estímulo y pasan a fijar su atención en otra cosa.

Los ambientes que rodean a los niños y niñas hoy en día, están cargados de estímulos atractivos, en ciertas ocasiones aparece una sobreestimulación. Esto hace que quieran prestar atención a todo y pasen de un estímulo a otro sin apenas tiempo para ello. La consecuencia de todo esto, es que no desarrollan la capacidad de atención, su mente no tiene el hábito de prestar atención detenidamente durante un determinado intervalo de tiempo. Y la cosa se complica cuando los estímulos a los que queremos que atiendan (las tareas escolares), resultan menos atractivos que otros que les rodean.

La capacidad de atención se puede entrenar, es importante desarrollar la creación de un hábito atencional, que les permita detenerse el tiempo suficiente en un estímulo determinado. Esta capacidad les ayudará a centrarse en aquellos estímulos o tareas menos atractivos y es la base de su capacidad de concentración y de sus aprendizajes.

capacidad de atención

Durante cuánto tiempo puede prestar atención un niño/a

La capacidad de atención se va desarrollando a medida que se produce el desarrollo cognitivo del niño/a. Es importante conocer los tiempos medios de cada etapa, para no exigir demasiado a los pequeños. Exigir periodos de atención y/o concentración demasiado largos puede resultar contraproducente, ya que biológicamente no están preparados. En lugar de crear el hábito, lo que hacemos es crear una tensión innecesaria para todos y se tenderá al abandono del hábito.

Como tiempos medios, teniendo en cuenta las variaciones individuales que presentará cada niño/a, podemos mencionar los siguientes:

  • 0 a 1 año: 2 a 3 minutos.
  • 1 a 2 años: 7 a 8 minutos.
  • 2 a 3 años: hasta 10 minutos.
  • 3 a 4 años: hasta 15 minutos.
  • 4 a 5 años: hasta 20 minutos.
  • 5 a 6 años: hasta 25 minutos.
  • 6 a 8 años: hasta 30 minutos.
  • 8 a 10 años: hasta 45 minutos.
  • 10 a 12 años: hasta 55 minutos.
  • 12 años en adelante: hasta 1 hora.

Lo habitual en cualquier persona adulta es comenzar a distraerse a partir de 1 hora prestando atención a algo. Dependerá de las circunstancias, contexto y otros estímulos. Es importante conocer estos tiempos para organizar el estudio en función de los mimos, estableciendo periodos de descanso.

Consejos para entrenar la capacidad de atención en los niños y niñas

  1. Observa al pequeño e identifica el momento del día en el que está más predispuesto a la concentración. Elige un momento en el que los pequeños estén alerta y con energía (evita por la noche o primera hora de la mañana). Estos momentos serán los adecuados para entrenar el hábito de la atención.
  2. Encuentra un espacio adecuado para trabajar la atención. Libre de distracciones y confortable.
  3. Empieza por actividades que requieran estar sentado y un trabajo intelectual,  que le interesen. Comenzaremos a entrenar el hábito por aquellos estímulos a los que atiende de forma natural, puede ser dibujar, leer, recortar, puzzles, etc… algún tema que llame su atención (personaje, coches, deportes, dibujos animados, etc.). Haz que realice la actividad y evite cualquier distracción (tele, ruidos, etc.), ya que si la actividad le interesa, si no aparece otro estímulo se quedará enganchando y aumentará sin darse cuenta y sin esfuerzo su capacidad de atención.
  4. Entrena la capacidad de atención con estímulos auditivos, para ellos son más atractivos y les requieren menos esfuerzo. Puedes usar audio cuentos o leerle tú, hazle escuchar el cuento completo y luego le preguntas sobre el mismo. Aumentaremos la duración de los cuentos poco a poco.
  5. Organiza sus tareas. Para ello divídelas en partes y distribuye tiempos. Los tiempos deben ser cumplidos, por ello es conveniente no excedernos en su duración (si le pedimos que esté 15 minutos realizando una tarea, tiene que aguantar ese tiempo). Poco  a poco iremos aumentando el tiempo de atención.
  6. Intercala descansos entre actividades.
  7. Refuerza cuando esté prestando atención y cuando haya cumplido con los tiempos previstos de atención.
  8. Estimula a terminar lo que ha comenzado. A veces abandonan porque se descentran, es importante que termine aunque tenga que hacer un descanso.

Fuente: educayaprende.com

Mi hijo pudiera tener dificultades de aprendizaje y de atención

 Amanda Morin

¿Se pregunta si las dificultades de aprendizaje o de atención están causando los problemas que tiene su hija en la escuela o en la casa? Si es así, usted no es el único. Uno de cada cinco niños tiene dificultades de aprendizaje y de atención, pero con la ayuda adecuada pueden progresar en la escuela y en la vida.

Estos son pasos que puede seguir para determinar si su hija tiene dificultades de aprendizaje y de atención, y qué hacer a partir de ahí.

Conozca qué destrezas pueden verse afectadas por las dificultades de aprendizaje y de atención

El término “dificultades de aprendizaje y de atención” incluye una amplia variedad de problemas que los niños pueden enfrentar en la escuela, en el hogar y en al comunidad. Estas dificultades que afectan el cerebro de manera permanente puede causar problemas para leer, escribir, con las matemáticas, la organización, la concentración, las habilidades sociales o las habilidades motoras.

No se trata de que los “niños sean perezosos”. Y tener esas dificultades no significa que el niño no sea inteligente. Lea más acerca de lo que son las dificultades de aprendizaje y de atención y lo que no son.

Conozca los pilares del desarrollo

Puede ser difícil saber si está observando señales de dificultades de aprendizaje y de atención en su hija si no está seguro cuáles son las habilidades típicas a su edad. Conozca qué esperar en lo referente al desarrollo en los estudiantes de preescolar, primaria, escuela media y bachillerato. Esto puede ayudarlo a tener una idea más clara sobre si su hija está desarrollando acorde con su edad. Puede que también quiera revisar cuáles son las habilidades académicas que los niños usualmente aprenden en los diferentes grados escolares.

Anote las cosas que le preocupan

Observe a su hija y anote las cosas que le preocupan. Esto lo ayudará a encontrar patrones que pueden conducir a soluciones. Por ejemplo, si nota que su hija tiende a frustrarse con la lectura, puede informarse acerca de qué causa los problemas para leer y cómo ayudarla. Puede hacer lo mismo si observa que su hija tiene problemas con la concentración, la escritura, las matemáticas, la organización, la comprensión auditiva, las habilidades sociales o las habilidades motoras.

Mientras observa lo que es difícil para su hija, también anote sus destrezas. Conocer las destrezas de su hija puede hacer más fácil que la ayude a manejar sus las áreas problemáticas.

Averigüe lo que está pasando en la escuela

Hable con la maestra de su hija para enterarse de lo que ella ha observado. ¿Su hija está teniendo problemas para reconocer las letras o hacer rimas? ¿La lectura, la escritura o las matemáticas son difíciles para ella? ¿Su hija se distrae más o pone menos atención que otros niños de su edad? ¿Tiene dificultad para hacer amigos?

Si su hija es mayor, pregúntele cómo le va en la escuela. También es recomendable que se informe si el hecho de tener varios maestros, diferentes asignaturas y expectativas le causa problemas.

Hable con el médico de su hija

Pida una cita para discutir las cosas que le preocupan. Es preferible que su hija no esté presente durante esa conversación. Antes de la cita, aprenda diferentes términos que podría escuchar de los médicos. Lleve sus anotaciones a la cita y no deje de mencionar las cosas que le preocupan a la maestra.

Comente sobre solicitar una evaluación gratuita en la escuela o la intervención temprana

Hay diferentes tipos de ayuda disponibles dependiendo de la edad de su hija. Usted puede solicitar una evaluación de intervención temprana para los niños más pequeños. Y su distrito escolar puede realizar una evaluación educativa gratuita en niños a partir de los 3 años de edad hasta el bachillerato. Esa evaluación proporciona información que puede identificar cualquier dificultad que su hija presente y proveer orientación sobre el tipo de soporte que necesita en la casa y en la escuela.

Tenga en cuenta que la escuela puede que hable sobre las dificultades de aprendizaje y de atención de manera diferente a como lo hace el médico de su hija. Vea algunos ejemplos de las diferentes formas en que los profesionales pueden referirse a las problemas de su hija.

Considere consultar con un especialista

Pida a su pediatra que le recomiende especialistas que puedan evaluar las dificultades de aprendizaje y de atención o descartarlas. Puede que tenga que pagar la evaluación, a menos que tenga un seguro médico que la cubra. Es recomendable averiguar dónde puede obtener una evaluación gratuita o a bajo costo fuera de la escuela.

Reúnase con la escuela o la agencia de intervención temprana

Reúnase con la escuela o con el equipo de intervención temprana para discutir los resultados de la evaluación. Puede ser de ayuda presentar los resultados de cualquier evaluación externa que se haya hecho. Conjuntamente podrán determinar si su hija es elegible para un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés), un Plan de Servicio Familiar Individualizado (IFPS, por sus siglas en inglés) o un plan 504.

Dé los siguientes pasos basándose en las dificultades específicas de aprendizaje y de atención de su hija

Después de seguir estos pasos tendrá una idea más clara de lo que está causando el problema de su hija, pero puede que aún así no esté seguro. Averigüe qué hacer si le preocupa que su hija pudiera tener una dificultad específica, como la dislexia o el TDAH. O puede averiguar qué hacer si su hija fue recientemente diagnosticada con una dificultad de aprendizaje o de atención.

Escuche y relaciónese con otras familias

Lea historias personales de padres de chicos que tienen dificultades de aprendizaje y de atención. Averigüe qué hubiesen querido saber antes. Y considere relacionarse con otras familias en nuestra comunidad. Conocer sus experiencias y escuchar sus sugerencias pueden ayudar a aclarar la confusión y hacer el camino más fácil.

Fuente: Understood.org

El desafío cognitivo al que podría ganarte un niño de 4 años

Jennifer Delgado

Un niño de 4 años de edad puede sorprendernos y no precisamente por lo simpático y adorable que pueda ser. Algunos estudios han revelado que a esta edad muchos niños podrían batir a los adultos en desafíos cognitivos aparentemente muy sencillos relacionados con la memoria.

Una increíble memoria para las rimas

Investigadores de la Universidad Centroeuropea, la Universidad de Massachusetts y la Universidad Eötvös Loránd realizaron un experimento para el cual reclutaron a 13 familias. Les pidieron a los padres que les leyeran todas las noches a sus hijos de 4 años de edad un libro que contenía versos rimados, a lo largo de una semana y media. Tanto los padres como un grupo de estudiantes universitarios sabían que evaluarían su conocimiento sobre el libro, aunque a los niños no les dijeron nada.

“Los recuerdos de la infancia son sueños que sobreviven después de que te despiertas”. —Julian Barnes

Al día siguiente de la última lectura del libro, los investigadores pidieron a padres, niños y jóvenes que recordaran tantas partes del poema como pudieran, literalmente. Como media, los niños recordaron casi el doble de palabras correctas que los adultos y cometieron menos errores.

Los niños también tienen mejor memoria para las imágenes

Durante décadas se ha pensado que la memoria de los niños no es muy buena, pero otro estudio realizado en la Universidad de Ohio indica que podría ser mucho mejor que la de los adultos, al menos para reconocer imágenes. Estos investigadores trabajaron con 77 niños de cinco años y 71 estudiantes universitarios, quienes vieron 30 imágenes de diferentes animales sin saber que debían memorizarlas. De hecho, los investigadores introdujeron un truco: les mostraron la imagen de un gato y les dijeron que ese animal tenía células beta dentro de su cuerpo, de manera que, después, los niños y los jóvenes debían reconocer si los otros animales de las imágenes también tenían este tipo de células.

“El auténtico arte de la memoria es el arte de la atención”. —Samuel Johnson

Luego, a cada participante les mostraban 28 imágenes de animales y debían indicar si ya las habían visto o eran nuevas. Al identificar los animales, los niños lograron un 31% de aciertos mientras que los jóvenes solo acertaron un 7%.

¿Por qué los niños pueden recordar mejor algunas cosas?

Los investigadores creen que los adultos no recuerdan menos porque tienen su mente ocupada con otros asuntos, sino porque saben más que los pequeños y siempre aplican ese conocimiento cuando se exponen a una información nueva. Básicamente, los conocimientos pasados disminuyen la precisión de nuestra memoria.

El problema es que los adultos ponemos en marcha el razonamiento inductivo,  es decir, partimos de hechos particulares para obtener conclusiones generales. Los niños también lo hacen, pero mientras que los adultos realizamos la inducción por categorías, los pequeños sacan sus conclusiones por similitud.

El problema es que cuando sacamos conclusiones por categorías, filtramos toda la información que consideramos irrelevante y así pasamos por alto muchísimos detalles. Al contrario, como los niños sacan conclusiones por similitudes deben fijarse más en los detalles. De hecho, cuando a los pequeños les enseñaron a sacar conclusiones por categorías, su memoria cayó al nivel de la de los adultos.

“Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”. —Arthur Schopenhauer

Sin embargo, no podemos olvidar que la memoria también está condicionada por el significado que le atribuimos a los estímulos. Un estudio realizado en la Universidad de Otago demostró que los niños de tan solo 27 meses que habían visto una “máquina mágica” especialmente diseñada para captar su atención y asombrarlos recordaban la experiencia unos seis años después. Esto significa que el impacto emocional de las situaciones hace que estas se fijen mejor en nuestra memoria.

Por tanto, también es probable que esas pruebas hayan tenido un significado más especial para los niños, por lo que estimularon su capacidad para memorizar.

En cualquier caso, es importante recordar que el cerebro de los niños está en pleno proceso de maduración y que la misión de los adultos no es limitarlo sino encargarse de abatir todas las barreras.

Fuente:  muhimu.es

La adicción al celular de los padres causa daños en los niños

La tecnología llegó y nos rebasó y esto trae consecuencias nada gratas en nuestro papel como padres. Te decimos por qué.

En un artículo de la pediatra Jenny Radesky del Boston Medical Group, señala que el uso desmedido de teléfonos celulares por los padres está afectando la relación con sus hijos. Radesky indica que tras décadas de investigación, se ha concluido que las interacciones cara a cara de padres con los hijos, desde sus primeros días de vida, son muy importantes para el aprendizaje, comportamiento y desarrollo emocional. A través de esa  interacción directa, los niños pequeños desarrollan no solo el lenguaje, también aprenden sobre sus propias emociones y cómo regularlas. Al observarlos, aprenden a cómo tener una conversación y a cómo leer las expresiones faciales de los demás y, eventualmente, a ser mejores comunicadores.

También encontró que los niños de los padres que estaban más absortos en sus celulares eran más propensos a portarse mal para llamar su atención y también los padres estaban más irritables.

La psicóloga Catherine Steiner-Adair, autora del libro ‘The Big Disconnect’, advierte quecuando los padres dan más prioridad a sus dispositivos móviles que a sus hijos, pueden haber consecuencias emocionales profundas para el niño, ya que lo interpretan como que no son lo suficientemente importantes o interesantes para sus papás, se sienten rechazados y esto afecta la relación con los padres, la autoestima y su desempeño social.

Según explica el Dr. Jack Shonkoff de Harvard cuando un bebé escucha a la gente a su alrededor hablándole por unos meses, al poco tiempo comienza a responder con sonidos, balbuceos, o chillidos.  Shonkoff destaca que la importancia de hablar y escuchar a los niños no debe disminuir en la medida que crecen, sino al contrario, debemos seguir interactuando de forma más afectiva y poner reglas en casa para limitar el tiempo que los niños dedican a ver la tele, jugar videojuegos o con la computadora, ya que estas actividades no estimulan el área del lenguaje del cerebro de la misma manera que una conversación cara a cara.

Fuente: padresehijos.com.mx

Cómo identificar los problemas de aprendizaje en los niños

Los problemas de aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños en edad escolar. Estos problemas pueden ser detectados en los niños a partir de los 5 años de edad y constituyen una gran preocupación para muchos padres, ya que afectan al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de sus hijos. Un niño con problemas de aprendizaje suele tener un nivel normal de inteligencia, de agudeza visual y auditiva.

Es un niño que se esfuerza en seguir las instrucciones, en concentrarse y portarse bien en su casa y en la escuela. Su dificultad está en captar, procesar y dominar las tareas e informaciones, y luego en desarrollarlas posteriormente. El niño con ese problema simplemente no puede hacer lo mismo que los demás, aunque su nivel de inteligencia sea el mismo.

8 pistas para detectar problemas de aprendizaje en los niños

El niño con problemas de aprendizaje específicos presenta patrones poco usuales, a la hora de percibir las cosas en el ambiente externo. Sus patrones neurológicos son distintos a los de otros niños de su misma edad. Sin embargo, tienen en común algún tipo de fracaso en la escuela o en su comunidad.

Cuando un niño tiene problemas para procesar la información que recibe, le delata su comportamiento. Los padres deben estar atentos y observar las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje:

– Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.

– Problemas para recordar lo que alguien le acaba de decir.

– Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.

– Dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda, para identificar las palabras, etc. Puede presentar tendencia a escribir las letras, las palabras o los números al revés.

– Falta de coordinación al caminar, hacer deporte o llevar a cabo actividades sencillas como sujetar un lápiz o atarse el cordón del zapato.

– Facilidad para perder o extraviar su material escolar, libros y otros artículos.

– Dificultad para entender el concepto de tiempo, confundiéndo el ‘ayer’, con el ‘hoy’ y/o ‘mañana’.

– Tendencia a la irritación o a manifestar excitación con facilidad.

Características de los problemas de aprendizaje

Los niños que tienen problemas del aprendizaje con frecuencia presentan, según la lista obtenida de When Learning is a Problem/LDA(Learning Disabilities Association of America), características y/o deficiencias en:

Lectura (visión) El niño se acerca mucho al libro; dice palabras en voz alta; señala, sustituye, omite e invierte las palabras; ve doble, salta y lee la misma línea dos veces; no lee con fluidez; tiene poca comprensión en la lectura oral; omite consonantes finales en lectura oral; pestañea en exceso; se pone bizco al leer; tiende a frotarse los ojos y quejarse de que le pican; presenta problemas de limitación visual, deletreo pobre, entre otras.

Escritura Invierte y varía el alto de las letras; no deja espacio entre palabras y no escribe encima de las líneas; coge el lápiz con torpeza y no tiene definido si es diestro o zurdo; mueve y coloca el papel de manera incorrecta; trata de escribir con el dedo; tiene un pensamiento poco organizado y una postura pobre.

Auditivo y verbal El niño presenta apatía, resfriado, alergia y/o asma con frecuencia; pronuncia mal las palabras; respira por la boca; se queja de problemas del oído; se siente mareado; se queda en blanco cuando se le habla; habla alto; depende de otros visualmente y observa al maestro de cerca; no puede seguir más de una instrucción a la vez; pone la tele y la radio con volumen muy alto.

Matemáticas El alumno invierte los números; tiene dificultad para saber la hora; pobre comprensión y memoria de los números; no responde a datos matemáticos.

Fuente: guiainfantil.com

Ideas para mejorar la autoestima de tus hijos

Tengo dos hijas, dos pequeñas terremoto que son tan distintas,  digo que se parecen en los apellidos y en el blanco de los ojos. Pero descubrí algo más que tienen en común: necesitan trabajar la autoestima, por distintos motivos.

La pequeña porque quiere hacer cosas y la motricidad no la acompaña. Se frustra, se desespera, y no lo intenta más hasta que se olvida que no lo sabía hacer. Y por favor que nadie le diga que no sabe hacer algo o lo hace mal, porque entonces su autoestima se destruye como castillo de naipes y le cuesta mucho recuperarla. Nosotros nunca le decimos nada así, pero cuando enfada con su hermana…ahi ella sí le dice, y ella llora con una pena…y como su hermana, obviamente se va a encontrar con compañeros que también se lo digan.

Y la mayor porque así es ella, porque hace muchas cosas bien pero es perfeccionista y siempre quiere ser mejor. Y aun así, no se cree que lo hizo bien. Y ella siente que sencillamente no destaca, y que nadie se da cuenta que hace bien las cosas.
Así que me he propuesto trabajar la autoestima, algo que creo que es importante sembrar. Empecé con uno de los retos de Edukame, y busqué información sobre cómo trabajarla. Como creo que trabajar la autoestima y ver resultados son más de los días que dura el reto, os voy a dejar algunas ideas que he aprendido, algunas de las cuales ya hago, y en unos meses más cuento cómo nos ha ido y a ver si se ven resultados!

Ideas para mejorar la autoestima

Dejar mensajes positivos escondidos para que los niños (y los adultos) los encuentren a lo largo del día

Dedicarles tiempo en exclusiva

Colocarse frente a un espejo para hablar de lo que más nos gusta de nosotros mismos, y lo que menos


Sobre este punto os cuento una actividad que hago yo, un poco parecida. Hay varias formas de ponerlo en práctica, cada uno puede adaptar la suya.

Decir “te quiero”, y las cosas que nos gustan de los niños, como por ejemplo “me gusta tu sonrisa”.

Creo que este punto no se nos debería olvidar nunca. Decir te quiero es importante, pero también decirles, sin motivo especial, lo que nos gusta de ellos: su forma de ser, sus ojos, sus sonrisa, su valentía, su risa…infinidad de cosas que nos gustan y que, a lo mejor se las decimos a los demás o las escribimos, pero también hay que decirlas a los protagonistas.

No compararlos, ni entre hermanos ni con otros niños
Corregir siempre en positivo, reconociendo sus sentimientos

Elogios reales y concretos: “has combinado muy bien los colores del dibujo”. Decir muy bien cuando nos muestran un dibujo, o hacen la voltereta, les da nuestra aprobación pero no les está diciendo lo que hacen bien. Si les contamos qué hacen bien, como vestirse solos, abrocharse los zapatos, pintar sin salirse, son elogios concretos.

Transmitirles el poder de superación, confiar en sus posibilidades

Si nosotros les decimos y mostramos confiar en sus posibilidades, ellos van a terminar creyendo también en si mismos. Por ejemplo, si están intentando hacer la voltereta y no lo consiguen, transmitirles que confiamos en ellos y que podrán hacerla con un poco más de práctica, les ayuda a confiar y seguir intentando.

Explicarles que todos hacemos cosas bien, pero también hay cosas que no nos salen tan bien
Hacer desaparecer las etiquetas negativas (que es lento, bruto, etc…) y tampoco abusar de las positivas

El tema de las etiquetas positivas es porque no es lo mismos decirles “eres listo” pues no comprenden porqué lo son, que elogiar su comportamiento, las cosas que hace bien “qué bien haces las tareas”

Felicitarles por los avances: cuando aprenden a vestirse solos, a escribir su primera palabra

Cuando logramos algo nuevo, siempre viene bien que nos feliciten por ello ¿no? la pequeña hace pocos días, jugando con unas letras, logró montar su nombre ella sola. Y al darme cuenta la felicité. Me gusta que sepa que reconozco las cosas nuevas que aprende.

Darles pequeñas responsabilidades, acordes a su edad

En mi caso, les dejo llevar las llaves de casa cuando estamos en un lugar conocido, y últimamente (y supervisando de reojo) dejo que la mayor vigile a la pequeña mientras ésta se baña.

Tener un bote positivo: donde dejamos unos papeles con cosas buenas que hemos hecho cada día

Esta actividad la hicimos al final del curso pasado, pues terremoto mayor le tenía mucho cariño a sus profesoras y, al pasar a primaria, sabía que ya no vería a su hermana tanto como los años anteriores que compartían espacios escolares. Así que llenamos un bote con las actividades que recordaba con felicidad del curso y los guardamos para leerlos cuando lo echara de menos.

Además de estas ideas y otras que hay en el reto, una de las cosas que hago es algo parecido a lo que proponen en este  juego, cuando por ejemplo a una de mis hijas le dice fea un/a amigo/a, le pongo un espejo delante y le pregunto ¿qué ves? cuando contestan “a mí”, le pregunto “¿y te ves fea?” y siempre me contestan que no. A lo que añado “da igual lo que digan los demás, lo importante es lo que tú sabes que hay al otro lado del espejo” No sé si servirá o no, pero por ejemplo, como contaba hace unos días por twitter, el padre de las criaturas le dice a modo de apodo cariñoso “gorda” a la más pequeña (algo que es muy común escuchar por aquí) y ella le contestó:

“Papá, no soy gorda”

“Lo sé hija, es algo cariñoso que se dice, ya sé que no eres gorda”

“Ya papá, pero a mi nadie me llama gorda ya.

 

Bravo por ella, ojalá siempre tenga las cosas tan claras. Siempre,  siempre, le digan lo que le digan. Espero contarles pronto de los frutos de implementar las ideas de este reto.

Fuente: padres.facilisimo.com

No por gritar, te escucharán más ni te oirán mejor

¿Recuerdas cuando de pequeños nos solían gritar por casi todo? Había una extraña creencia popular, muy arraigada por cierto, que asociaba la autoridad materna o paterna a los gritos. Seguramente esos gritos y amenazas nos lograban asustar a corto plazo, pero, ¿y luego? ¿no volvíamos a reincidir sólo por esto? ¿No habría sido mejor utilizar otra vía que nos acercara más a nuestros padres?

Con el tiempo, y gracias a que ahora los padres se preocupan más por tener formación emocional para criar a sus hijos, esto ha empezado a cambiar.

Aún voy por la calle, o en el metro y en el autobús, y escucho la típica frase a gritos que una madre o padre lanza a su hijo pequeño:

-¡Deja eso! ¡Te voy a dar! ¡Te mato, eh?!

A simple vista, parece una frase hecha sin más. Pero la realidad esconde algo que puede condicionar enormemente a los niños, sobre todo si esto se repite en el tiempo y espacio, como una constante en su vida. Un emisor de normas, que además es su padre o tutor, amenazándole y gritándole repetidamente, hará de él alguien inseguro, mientras que si le dice las cosas con otro talante, más cordial, maduro, sin tener por qué ser ‘blando’, logrará el efecto contrario. El niño verá al padre accesible, y seguramente confiará mucho más en él.

¿Dónde está, se preguntarán muchos de ustedes, el matiz para demostrar autoridad a los hijos, y que no te vean a la vez como un ogro al que desean evitar? ¿Cómo ser su padre  y comunicarte con él, sin que te vea como a un amigo más?

Es muy difícil. Los psicólogos y pedagogos suelen apostar por estas armas: comunicación, siempre, sin excusas, de tiempo o pereza. Debe fluir el diálogo, también la naturalidad. Evitar eufemismos, pero tampoco ser cruel al usar ciertas palabras o expresar algunas ideas. Deshechar los gritos y amenazas, y mostrarse firme y serio, pero dialogador y disponible. Uf…demasiado te pido ¿eh?

Fuente: Blog de Fátima A./padres.facilisimo.co

6 señales de ansiedad que la mayoría de los padres ignoran

Emma E. Sánchez

Hasta hace unos años muchos creían que la ansiedad era solamente cosas de adultos y nunca se podría pensar que los niños podían padecerla. El mundo, la sociedad, los medios de comunicación, la tecnología y la transformación de la familia han sido grandes detonadores de problemáticas sociales que han generado epidemias de problemas emocionales en los más pequeños.

Si tú crees que tu divorcio, el desempleo, la guerra, la devaluación o la enfermedad de los abuelos no son cosas en que los niños piensen porque “son solo niños y se dedican a jugar” o porque tú has decidido ocultárselos, estás equivocada. Los niños escuchan y ponen atención en más cosas de las que te imaginas. No son tontos, ellos entienden que algo malo está ocurriendo en su entorno, perciben y sienten que los adultos que ama están pasándola mal o que su mundo se está constantemente transformando y nadie se detiene a explicarles lo que sucede y entonces se estresan o generan cuadros de ansiedad.

¿Por qué debe preocuparnos la ansiedad en los niños?

¡Porque altera su vida! Su crecimiento, su desarrollo y daña dejando terribles secuelas en su espíritu y emociones.

Los adolescentes y jóvenes que tiene episodios de ira incontrolable, los que hieren a otros o  terminan suicidándose, pasaron previamente por estrés, angustia, ansiedad y depresión y ¿sabes qué? Nadie lo detectó hasta que fue demasiado tarde. Que esto no te pase por favor.

Los 6 síntomas
  • Sueños inquietos hasta pesadillas

Habla dormido, no descansa, no quiere ir a la cama, sueña feo, quiere dormir contigo todas las noches.

  • No quiere comer

O cualquier otro trastorno alimenticio, inclusive comenzar la temida “pica” esto es: comer cosas no comestibles como gises, plástico, cabello, las uñas, tierra etc.

  • Dolores en diversas partes del cuerpo

Especialmente en cabeza y estómago, luego en brazos y rodillas.

  • Miedos

A quedarse solo, a los desconocidos, a ir a la escuela, un animal, cualquier cosa ue repentinamente les causa miedo o hasta terror.

  • Regresión a conductas ya superadas

Mojar la cama, hacer berrinches, buscar la mamila, cambiar la forma de hablar, cosas que hacía de pequeño y que ya había dejado atrás.

  • Estados de ánimos variados

Llora, se enoja, está triste, tiene mucho sueño, ese tipo de cambios tan constantes que pueden ir desde la alegría extrema hasta llorar y no poder contenerse.

Lo que tú puedes hacer para ayudarlo

Hacer del hogar un lugar tranquilo

Cero gritos, música estridente, demasiado movimiento, muchas luces o demasiada gente, poca privacidad.

  • Verifica qué está sucediendo en tu hogar

Hay que ser honestos: si estás pasando por un problema, hay que reconocerlo, hablarlo al nivel de los hijos, trabajar en soluciones y no perder el ánimo ni la fe. Los niños deben aprender que los problemas se asumen, se enfrentan y se conquistan con esfuerzo y sacrificios de ser necesario.

  • Hablar y hablar

“Los huecos de información se llenan con rumores” y los rumores solo generan miedo. No o olvides. Habla con tus hijos de todo lo posible, de la vida y de las cosas que te gustan, de tu infancia y de los problemas, de las cosas alegres y de la última noticia ¡de lo que quieras! Pero nunca por favor, les dejes de hablar por muy enojada que estés, el silencio es una forma de violencia y abandono.

  • No le grites ni lo castigues

Eso solo hace más grande el problema.

  • Mucho afecto y atención

Cuanto más grande el problema, más necesidad e abrazos que fortalezcan, más necesidad de muestras de amor y de palabras tiernas y de comprensión.

  • Alimentación y ejercicio

El ocio también puede ser un generador de estrés y ansiedad en niños muy activos o que no pueden relajarse y descansar con facilidad. Cambiar o mejorar su dieta y aumentar la actividad física les puede ayudar a procesar la energía negativa acumulada.

  • Los especialistas

Visitar al psicólogo, a un terapeuta o hasta un guía espiritual también pueden de gran ayuda si observas conductas preocupantes en tus hijos. No los descartes, úsalos a tu favor.

Muchos dolores en la vida futura de tus hijos pueden ser solucionados hoy si te mantiene s atenta a lo que les pasa, a lo que te dicen y sobre todo, a lo que callan.

Familias.com