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Por qué algunos niños tienen dificultad para aprender a multiplicar

Las dificultades para aprender a multiplicar de los niños es una de las preocupaciones más habituales para los docentes y las familias de estudiantes de Primaria.

A diferencia de otros conceptos matemáticos, nadie discute que aprender a multiplicar es necesario e imprescindible tanto para desenvolverse en la vida como para avanzar en el aprendizaje matemático.

Saber usar la operación de la multiplicación en la resolución de un problema y tener una cierta agilidad para ello nos facilita mucho la vida. Se trata de matemáticas que vamos a usar en nuestro día a día y que además necesitaremos para aprender a dividir, para resolver multitud de problemas y en definitiva para construir el andamiaje de las matemáticas.

Las dificultades para aprender a multiplicar

Antes de abordar los cinco motivos quiero matizar que hay casos, los menos, donde los niños y las niñas pueden presentar algún tipo de problema como discalculía y que deberían ser examinados y diagnosticados por un especialista pero la inmensa mayoría de los estudiantes responden a la combinación de dos o más de los motivos que voy a exponer.

 

dificultades multiplicacion

1. Los conocimientos matemáticos previos son débiles

Los contenidos matemáticos están estructurados de una forma jerárquica, es decir, para afrontar con éxito los nuevos conocimientos es necesario tener suficiente maestría con los anteriores.

A muchos niños se les comienza a enseñar la multiplicación cuando aún no han interiorizado conceptos anteriores como la noción de cantidad, la ordenación de los números o la suma. No estoy hablando de la suma por escrito que se puede realizar de forma mecánica y recurriendo al conteo con los dedos sino de un verdadero cálculo mental sobre el que puedan apoyar las primeras nociones de multiplicación.

Si a un niño que presenta dificultades en la comprensión de un concepto en lugar de trabajar más ese concepto, le explicamos otro aumentaremos su dificultad.

cita1 5 motivos

2. La multiplicación está descontextualizada

En muchas ocasiones “se enseña a multiplicar” comenzando por las tablas de multiplicar. ¡Como si no se pudieran resolver problemas de multiplicación sin conocerlas! A continuación se proponen problemas donde aplicar esas tablas. De esta manera, se presentan las matemáticas como un conjunto de reglas misteriosas (y difíciles) que hay que saber y que nada tienen que ver con la vida real.

También se favorece la idea de que o eres bueno o eres malo en matemáticas ya que si te aprendes las tablas y resuelves problemas en tres minutos es que eres de los elegidos para las matemáticas y en caso contrario, tienes dificultades y no hay nada que hacer salvo intentar llegar al mínimo exigido.

A aprender a multiplicar en Primaria se empieza resolviendo problemas de la vida cotidiana donde es necesario multiplicar.

cita2 5 motivos
3. Los recursos que se les presentan para aprender son siempre iguales

La díada problemas de multiplicar + tablas de multiplicar por escrito es poco atractiva para los niños que tienen dificultades y más aún, es poco productiva para todos los niños y las niñas independientemente de sus resultados. No se aprende a multiplicar resolviendo simplemente problemas-tipo de multiplicación. Aprender una operación es saber aplicarla en diferentes contextos o mejor aún aprender a multiplicar es resolver problemas de diferente índole.

Para mantener el interés y la motivación y llegar a más niños es necesario tener recursos de diferente índole: manipulativos, juegos de mesa, digitales, etc. y trabajar de forma grupal, en parejas, individualmente,…

cita3 5 motivos

4. El ritmo no es el adecuado para el estudiante

Todos admitimos que las personas tenemos diferentes capacidades, intereses o habilidades. Personas muy capaces incluso exitosas en unas áreas no lo son en absoluto en otras. Cada uno de nosotros nace con mayores capacidades para unas tareas y menores para otras sin que eso sea un impedimento de desarrollarse en varios ámbitos. No necesito ser una gran atleta para disfrutar haciendo deporte. Mi cuerpo me permite moverme y si encuentro el nivel adecuado para mis capacidades físicas, el deporte que me gusta y cuento con la suficiente motivación, puedo, dentro de mis características personales, desarrollar mis habilidades físicas y sentirme muy a gusto haciendo deporte. No se trata de llegar a ser campeona de nada, sino de disfrutar aprendiendo y mejorando.

Así debería ser también para los niños y las niñas y no solo con el deporte, la música o el arte sino con las llamadas asignaturas instrumentales como las matemáticas. Deberíamos conocer las capacidades de cada alumno, descubrir sus intereses y respetar su ritmo de aprendizaje para ayudarles a llegar a su máximo desarrollo.

¡No es posible ni deseable que todos aprendan de la misma manera ni al mismo tiempo!

cita4 5 motivos
5. El estudiante está presionado a aprender

La infancia es la época de nuestra vida donde más influencia tienen las opiniones y expectativas de los demás. En especial la opinión (expresada o no) que maestros y padres tenemos de nuestros niños y niñas puede ser un trampolín en su desarrollo o un freno insalvable.

Para aprender, no solo se deben explicar conceptos, poner al alcance de los niños diferentes recursos y situaciones sino que también es básico crear un clima de confianza y de calma. Las prisas para aprender nunca fueran buenas. “Tienes cinco minutos para hacer el problema 5.” “Para mañana hay que saberse las tablas del 6 y del 7.” “El jueves hay examen y saldrán multiplicaciones.”

(+) Cambiemos los contenidos:

“Tienes cinco minutos para resolver […]” (rellenar con un marrón del trabajo)”.

“Para mañana tienes que presentarme un informe del problema […]”

“El jueves hay reunión con los jefes y se hablará del […]” (si la solución propuesta no es buena, repercutirá en la nómina).

¿Cómo te sientes antes estas situaciones?

¿Realmente crees que los niños de 7 u 8 años tienen capacidad para gestionar la presión?

Sé que hay personas que dicen que los niños “tienen que acostumbrarse porque así es la vida”. Pero creo que si estás leyendo este blog es porque consideras que es justo al revés: “los niños tienen que vivir como niños y aprender herramientas que les sirvan para su vida actual. Es la única manera de que les acompañen en su vida adulta”.

cita5 5 motivos

¿Crees que existe algún motivo más? ¿Las dificultades de tu hijo/a (o alumno/a) es producto de alguno de los motivos que he nombrado?

Fuente: aprendiendomatematicas.com

La clave para aprender a leer y a escribir en los niños

Qué es la conciencia fonológica y por qué es importante en el aprendizaje

Algunos niños, al iniciarse en el aprendizaje de la lectoescritura (momento que, por otro lado, empieza a ser cada vez más precoz en el ámbito educativo), encuentran dificultades para denominar las letras, comenzar a hacer las primeras uniones entre ellas, etc.

Estos pequeños demuestran, casi desde las primeras clases, que no consiguen ir al ritmo de los demás. Pero si se detectan dichos problemas tempranamente y se ponen medidas al respecto, en la mayoría de los casos, los niños podrán ‘subirse al carro’ sin demasiados problemas.

Qué es la conciencia fonológica en los niños

Estas dificultades de las que hablamos vienen marcadas, en muchas ocasiones, por una deficiente conciencia fonológica, base para la adquisición de la lectura y la escritura.

La conciencia fonológica consiste en la habilidad para asociar un sonido del lenguaje oral (fonema) a su representación gráfica o escrita (grafema) y comprender, además, que la combinación de estos signos gráficos genera unidades (sílabas) que, a su vez, pueden formar otras más complejas con un significado pleno (palabras). La capacidad para tener este manejo es, como decíamos, clave para el aprendizaje de la lectoescritura.

8 actividades para favorecer la conciencia fonológica en los niños

Las siguientes tareas están dirigidas a que los niños sean capaces de manipular las estructuras modificándolas, sustituyéndolas, omitiéndolas, etc. Todas las propuestas son de modalidad oral y en ellas resultarán útiles también los recursos visuales o manipulables que se quieran emplear.

  1. Listas de palabras: ‘vamos a decir todas las palabras que se nos ocurran que comiencen por la sílaba pa, como por ejemplo: pato’. Esta actividad se puede plantear desde formatos muy diferentes, como el conocido ‘De la Habana ha venido un barco cargado de…’. Esta frase se usa para introducir elementos que empiezan por la sílaba o sonido que el adulto elija.
  2. Calculadora humana: contar cuántas sílabas tiene una palabra o qué número de palabras componen una frase sencilla.
  3. Zampasílabas: descubrir la sílaba que hemos omitido en las palabras que se emiten oralmente, por ejemplo: esca__ras.
  4. Ladrón de sílabas: ahora es el niño quien debe eliminar la sílaba que le pedimos. Ej.: ¿cómo sonaría la palabra ‘ventana’ si quitamos la segunda sílaba?
  5. Deletreo: pedimos al pequeño que adivine a qué palabra corresponden los fonemas que estamos nombrando. Por ejemplo: /s/, /a/, /p/, /o/.
  6. Box de sílabas: al igual que los mecánicos cambian las ruedas a los coches de carreras, el niño deberá sustituir una determinada sílaba en una palabra por otra que ofrezcamos. Ej.: ¿cómo queda la palabra bolsillo si cambiamos la sílaba si por mi?
  7. Fonema/sílaba reincidente: identificar el fonema o la sílaba común a dos palabras distintas. Ejemplo: ¿qué sonido comparten lata y lobo? o ¿qué sílaba hay igual en las palabras completar y cumpleaños?
  8. Palabras encadenadas o Veo-veo: dos clásicos ideales para viajes largos en coche, paseos por la calle, de camino al colegio,…

Estas tareas son divertidas para nuestros peques y, más aún, cuando se les presentan como auténticos juegos. Por ello,  animamos a ponerles títulos atractivos y a mostrar una actitud dinámica que invite a participar. Del mismo modo, no olvides que el refuerzo positivo será fundamental para que los niños se animen y deseen seguir trabajando, pues una palabra cariñosa o de ánimo será la mejor recompensa.

Fuente: Guía Infantil

«Los niños tienen que saber aprender del fracaso»

¿El fracaso puede ser valioso? ¿Qué importancia tiene para el aprendizaje? ¿Es una herramienta necesaria y útil para el desarrollo de los estudiantes o es algo de lo que debamos protegerles? «Claramente, nuestra cultura penaliza el fracaso en todos los ámbitos, no solo en el educativo, y conviene preguntarse si esto debería ser así», apunta Ignacio Martín Maruri, profesor de Liderazgo y Transformación Organizacional de la Universidad Adolfo Ibáñez, de Chile, en el marco de las conferencias «La Educación que queremos», organizadas por la Fundación Botín y con las que se busca consolidar un espacio para pensar entre todos en la educación.

Tras una primera cita en 2016, donde se pusieron en valor la figura del profesor, del alumno y de su entorno, y algunos de los contenidos que pueden formar parte de «La Educación que queremos», este año siguen trabajando con otros valiosos ingredientes como el arte, la curiosidad, el silencio y el entusiasmo, entre otros.

— ¿Cuál es su enfoque del fracaso, y la razón por la cual versó sobre este tema la charla que ofreció durante el ciclo de conferencias «La Educación que queremos»?

—Hay dos situaciones que creo que son muy distintas. Cuando estás en un mundo predecible, controlable, cierto, donde hay una serie de mecanismos para hacer las cosas, si fracasas es porque probablemente has hecho algo mal. Es decir, en un mundo conocido, el fracaso es probablemente indicador de algún tipo de incompetencia o de falta de virtud ética. Esto hace que el fracaso se acabe personalizando. Es decir en ese mundo conocido, si uno fracasa, es porque no hizo lo que debía, porque no quiso, no supo, o no pudo. En cualquier caso hay una relación entre fracaso o fallo personal y esa es la estigmatización que surge del fracaso. Que el que fracasa es un fracasado.

Pero si vamos a un mundo dinámico, complejo e incierto como el que vivimos hoy en día, hay muchos factores que pueden llevar a que una persona con su mejor actitud y con todo el conocimiento disponible a su alcance, fracase. En este caso, el fracaso no es por un tema personal, sino que tiene que ver con la complejidad, el dinamismo, la incertidumbre.

Es decir, en este nuevo mundo en el que vivimos hoy en día, uno fracasa por muchas causas que no necesariamente son aptitudinales o de competencias de la persona. Y eso abre la posibilidad de preguntarnos qué cosa estamos haciendo aquí que ha generado un resultado inesperado y no deseado. Es decir, qué podemos aprender.

Como estamos cada vez más en un mundo complejo y dinámico, donde la cantidad de factores que inciden en los resultados son múltiples, tenemos que abandonar esa idea de que el fracaso es algo de la persona.

— ¿Cómo trasladamos esto al mundo educativo?

—Entender esta diferencia entre enseñar para un mundo conocido (que es la educación tradicional o de toda la vida), que implica que «ante el problema X aplíquese la solución Y para llegar al resultado conocido Z»… O empezar a abrir la educación a modelos de aprendizaje donde los chicos vayan descubriendo y siendo capaces de sintetizar, analizar, y conectar situaciones dinámicas complejas.

En ese aprendizaje se van a tener necesariamente fracasos, que simplemente serán indicadores de algo nuevo que hay que investigar. Es decir, generar espacios de experimentación y de aprendizaje sobre la experimentación. Porque experimentar y fracasar son dos conceptos que están muy ligados. Hay que entender que la educación en un mundo conocido podría considerarse incluso obsoleta, o no suficiente, cuando los chicos van a vivir en un mundo cada vez más dinámico, incierto y complejo.

—Nuestra cultura penaliza el fracaso en todos los ámbitos, no solo en el educativo, y conviene, como usted señala, preguntarse si esto debería ser así. ¿Podríamos poner de ejemplo la visión norteamericana del fracaso?

—Más que en Estados Unidos, estaríamos hablando de Silicón Valley (California), o de los espacios donde se está generando ese mundo en el que vamos a vivir. En esos espacios sí que hay una conciencia de la importancia del aprendizaje del fracaso. Más que del país, de las industrias o de los sectores pioneros… Ellos ven el fracaso con otra mirada. Casualmente son los que entienden que uno hace camino al andar en el mundo de la innovación. Y al hacer camino al andar también tropiezan, pero lo único que hacen es aprender. Están abriendo nuevos senderos.

— ¿Qué cosas podemos decir que se aprenden del fracaso?

—Por un lado, que hay algo que no se conocía, que no se ha tenido en cuenta y que ha incidido inesperadamente en el resultado. Por tanto, que hay un ámbito de desarrollo de conocimiento y habilidades. Además de eso, uno aprende humildad, donde tiene cada cual sus límites. Eso lleva a una mayor capacidad de empatía y de aceptación por la diversidad. Porque cuanto más humilde y menos poseedor de la verdad me siento, más dispuesto estoy a escuchar la opinión de otros. También aprendo la resiliencia, aprendo a levantarme cuando me caigo. Y a reconocer lo que se tiene. Muchas veces, hasta que no fracasamos, no nos damos cuenta de lo que tenemos. Son muchos otros ámbitos, aparte del aprendizaje del conocimiento o del desarrollo de una habilidad.

—Los niños, los estudiantes, ¿tienen que aprender a perder?

—Por supuesto, hay que aprender a perder y experimentar del fracaso para aprender de este. Un profesor mío me dijo: «Nadie aprende del éxito, solo se aprende del fracaso». Porque el éxito solo demuestra que ya sabes. Por lo tanto, no hay nada que aprender. Una persona que solo busca el éxito, es una persona que no tiene voluntad de aprendizaje.

— ¿Qué entorno posibilita el aprendizaje del fracaso?

—Un entorno donde, primero, el fracaso no sea una estigmatización personal, sino que se entienda que hay múltiples factores que pueden llevar al fracaso. También un espacio donde se ofrezca seguridad psicológica, donde las personas no tengan miedo a equivocarse, a dudar, o a tener perspectivas distintas, porque saben que en su entorno eso será aceptado y no penalizado. Y tercero, es un entorno que exige o motiva a ir más allá del ámbito conocido. Donde tienes ámbitos nuevos, posibilidades de fracasar y aprender porque es nuevo. Esos tres factores son los que hay que promover.

— ¿Y los actores implicados?

—Desde los padres a los profesores, pasando por el ministerio. El debate educativo se divide entre promover la exigencia o promover la seguridad. Es decir, una reforma educativa va por un lado, y la siguiente va por otro. Y esto no es una dicotomía entre uno y otro, los dos son elementos necesarios para el aprendizaje y ninguno de los dos es suficiente por sí mismo. Es decir, si yo me quedo solo en la exigencia genero angustia y ansiedad, si me voy solo a la protección, genero pasotismo. Solo la exigencia en un entorno seguro me lleva a un espacio de aprendizaje.

— ¿Hay algún país donde se haga bien?

—En este sentido hay otros países más avanzados, pero también sé que hay colegios en España que están generando estas nuevas visiones del aprendizaje. Colegios que buscan crear espacios de aprendizaje, más que de profesores que enseñan. Hay muchas iniciativas sobre las que se está experimentando, algunas fracasarán probablemente, pero así aprenderemos cuál es la pedagogía que necesitamos para el siglo XXI, que no es la que tenemos ahora, que es del siglo XX.

Fuente: abc.es

25 maneras diferentes de evaluar a tus alumnos

Los exámenes, las actividades y los trabajos escritos han sido las formas tradicionales de evaluar a los alumnos. Sin embargo, hay muchas maneras de que los estudiantes demuestren lo que saben: un mural, una obra de teatro, un debate, un programa de radio, un video de animación… Las nuevas tecnologías facilitan a los alumnos el desarrollo de estas y otras muchas creaciones, algunas de ellas antes impensables en el aula.

Veinticinco formas de mostrar lo aprendido

1. Presentación. Es una de las herramientas más útiles para que tus alumnos expliquen lo que saben y lo compartan con el resto de los compañeros. Prezi https://prezi.com/puede ayudarles a que sean más dinámicas e interactivas.

2. Folleto digital. Condensar la información sobre un tema en un folleto puede servirles para sintetizar lo aprendido. Para diseñarlo pueden usar Issuu http://issuu.com/.

3. Revista o diario escolar. Mediante su creación los alumnos pueden mostrar cómo se planifican, organizan y desarrollan un determinado tema, lo escriben, ilustran, diseñan… Con herramientas como Lucid Press o Joomag les será más fácil.

4. Ensayo. Ideal para que sinteticen, estructuren y asimilen los contenidos aprendidos.

5. Discurso. Escribir y pronunciar un discurso les sirve para desarrollar las habilidades comunicativas y de expresión, a la vez que muestran lo que saben.

6. Debate. Los alumnos pueden adoptar distintos roles y apoyarse en sus conocimientos para argumentar frente a sus contrincantes.

7. Círculo literario. Participar en una actividad de este tipo fomentará la lectura entre tus alumnos y hará que se conviertan en críticos literarios, analicen y comenten las obras leídas, lo que más les ha gustado o disgustado, y hasta investiguen para saber más sobre ellas y exponerlo a sus compañeros.

8. Experimento. Otra idea para asimilar los conocimientos es explicarlos a través de un experimento, ya que de este modo resulta más fácil explicar los conceptos más complejos. Pueden encontrar inspiración en Sick Science!Experimentos caseros y Full Experimentos.

9. Ilustración. Muy útil para memorizar y plasmar las distintas partes de los seres vivos, del cuerpo humano, de edificios importantes o característicos, escenas de la vida social de cada época… Pueden incluir anotaciones a mano o digitales.

10. Mapas. Pueden ser geográficos, históricos, climáticos o de otros muchos temas, siempre con leyenda y elementos gráficos. Constituyen una manera diferente de tratar los contenidos. Para hacer mapas digitales pueden usar StepMap.

11. Galería de fotos. Otra manera de aprender es hacer fotografías y mostrar a través de las imágenes los conceptos aprendidos. Sobre todo si se incluyen explicaciones como pies de fotos. Algunas plataformas para almacenar las imágenes y crear álbumes son Flickr o Picasa.

12. Infografía. En este tipo de gráficos los alumnos pueden explicar de manera visual algunos temas. Se trata de que analicen lo aprendido, lo sinteticen y lo muestren de manera sencilla con datos e imágenes. Easel.ly y Piktochart son dos herramientas sencillas para realizar infografías.

13. Cómic. Este es otro tipo de narración que permite expresar los conocimientos adquiridos de una forma diferente. Los alumnos pueden desarrollar sus propios cómics con Pixton.

14. Mural digital. Organizar las ideas en un póster también puede servir a tus alumnos para plasmar lo que saben. Con Mural.ly pueden hacerlo en versión digital.

15. Juego. Otra forma de dar cuenta de sus conocimientos es diseñar un juego. Por ejemplo, pueden crear uno tipo Trivial, donde deberán escribir las preguntas y las respuestas.  

16. Línea del tiempo. Muy útil para asignaturas como Historia o Literatura, o para  narrar cualquier tipo de proceso temporal. Además, gracias a herramientas digitales como DipityTimeRime, tus estudiantes pueden añadir imágenes, videos o enlaces a las cronologías.

17. Maqueta o diorama. Elaborar pequeñas representaciones de la realidad puede servir, por ejemplo, para mostrar de una manera divertida cómo es un volcán, una aldea prehistórica o un corral de comedias, y hacer, a la vez, que los alumnos desarrollen su lado más creativo.

18. Blog. Individual o colectivo, las bitácoras permiten a los estudiantes publicar y compartir conocimientos, ideas y opiniones. Mediante esta transmisión de contenidos demuestran sus conocimientos y, a la vez, siguen aprendiendo. Dos de las herramientas más conocidas para crearlos son Blogger y WordPress.

19. Web. Un poco más complejo que escribir un blog es desarrollar una web sobre algún tema, ya que los alumnos tienen que diseñarla, estructurar las páginas y apartados, escribir los textos, incluir elementos gráficos etc. Algunas herramientas sencillas para crear webs son Weebly o Wix.

20. Video (de animación y rodado). El lenguaje audiovisual está muy presente en la vida de los alumnos, pero no tanto en las aulas. Crear un video, grabado o de animación, les permitirá desarrollar su alfabetización audiovisual, expresar lo que saben de una manera distinta, trabajar la competencia digital y la creatividad, y aprender a estructurar y sintetizar la información. Con Wideo pueden crear videos de animación y con Windows Movie Maker editar las piezas grabadas.

21. Grabación de audio. Mediante las grabaciones de audio tus alumnos pueden publicar entrevistas, realizar reportajes e incluso montar un programa de radio divulgativo. Es una manera divertida de trabajar los contenidos y aprender activamente. Pueden hacerlo con el programa Audacity o con Vocaroo.

22. Obra de teatro. Combinar la creatividad y la imaginación que requiere el arte dramático con contenidos curriculares de distintas asignaturas es una manera diferente de aprender que motiva a los alumnos y les permite desarrollar distintas inteligencias. Mientras trabajan los contenidos establecidos por el docente deben escribir, interpretar, diseñar decorados, vestuario, luces etc.

23. Baile. Como en el caso del teatro, la danza es otra arte escénica que ayuda a los alumnos a tratar los contenidos de una manera diferente y creativa, con la que pueden interpretar y expresar los contenidos aprendidos de forma simbólica y divertida. ¿Cómo sería una coreografía sobre los ecosistemas? ¿O un musical basado en la vida de Cervantes?

24. Mapa conceptual. Es una de las formas más sencillas de saber si tus alumnos han comprendido los temas impartidos en clase, ya que tienen que plasmar todos los contenidos esenciales, estructurarlos y relacionarlos entre sí. Con Popplet o Gliffy pueden hacerlos en versión digital.

25. Canción. ¡Qué mejor que la música para motivar a los alumnos y despertar su sensibilidad artística y su oído! Mediante la composición de una canción pueden trabajar, asimilar, y explicar los contenidos estudiados a la vez que trabajan la expresión escrita y las habilidades musicales. Como muestra, mira lo que hacen estos alumnos de 4.º de Primaria del Colegio Miraflores de Ourense.

Fuente: aulaPlaneta

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

¿Quieres aprender algo nuevo? Inténtalo desde la perspectiva de un niño

En algún punto de la vida, todos nos hemos visto orillados a volvernos adultos financieramente responsables, viviendo una vida balanceada. Estás supuesto a pensar como un adulto, tomar decisiones basándote en lo que has aprendido con lo años – o al menos estás supuesto a querer pensar como un adulto.

Pero, de acuerdo con un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de California, en ocasiones es mejor mantener una línea de pensamiento de joven.

El estudio liderado por la profesora de psicología, Rachel Wu, teoriza que podemos aprender nuevas habilidades de una manera más efectiva si pensamos como un infante.

En el reporte, los investigadores señalan que aunque envejecer suele estar asociado con el declive cognitivo, los detalles de por qué sucede no quedan claros. Conforme envejecemos solemos sentirnos menos agudos,  pero la ciencia no ha podido explicar porque nos sentimos así, sin embargo el estudio sugiere que se trata de la forma en que aprendemos.

Por ende, los investigadores sugieren que es un patrón que podemos cambiar, al intentar pensar más como niños pequeños.

Por ejemplo, cuando inicias tu carrera, generalmente te alientan a enfocarte en un área en particular, lo que puede desalentar tu desarrollo cognitivo en otras áreas.

En el documento, Wu y sus colegas resaltan la diferencia entre el aprendizaje especializado y el aprendizaje amplio mediante la identificación de seis rasgos que definen cada uno de ellos: El aprendizaje especializado es cerrado, rutinario y basado en el conocimiento; carece de acceso a expertos o maestros; tiene grandes consecuencias para errores o fracasos, como ser despedido; se basa en una mentalidad fija, o en la creencia de que las habilidades son innatas; viene con poco compromiso con el aprendizaje; y permite que solo se aprenda una habilidad a la vez.

Por otro lado, el aprendizaje amplio, es de mente abierta, centrado en la exploración de nuevos patrones y habilidades; depende de un acceso individual y constante a maestros y mentores que te ayuden a aprender; fomenta un ambiente de perdón que permite errores y fracasos; se basa en una mentalidad de crecimiento, o en la creencia de que las habilidades se desarrollan a través del esfuerzo; viene con un compromiso serio con el aprendizaje; y permite que se aprendan múltiples habilidades a la vez.

Básicamente, el estudio destaca que al enfocarte en un solo tema pierdes la capacidad de aprender varias cosas a la vez y adaptarte a nuevos roles y esto, a la vez, te permitirá enfocarte en más de un tema a la vez.

El reporte fue publicado en el diario Human Development

Aprender con los hijos

Andrea Teanni Cuesta

Un artículo publicado recientemente revela lo difícil que se hace la comunicación hoy día entre padres e hijos. Para lograr su cometido el autor se vale de una anécdota que cuenta una historia de incomunicación, tristeza y frustración. A consecuencia de esto, él mismo ofrece a los padres una serie de consejos que podrían revertir la situación en oportunidad para orientar a los hijos por medio de la comprensión y aprender junto con ellos.  Dichos consejos están compuestos por actitudes y emociones  que involucran tanto a los padres como a los hijos. Establecen una relación causa efecto, dicho de otra manera, de acciones por parte de los padres que generan reacciones en los hijos.

Los primeros tres consejos están dirigidos a cambiar la forma de comunicación habitual. Tal es el caso de hablar de forma positiva en vez de negativa, lo que genera seguridad en los niños y  debilita la resistencia a escuchar a sus padres. Otro cambio consiste en cambiar la segunda persona por la primera, una vez el padre o la madre  recalca su actitud y no la del niño, este se muestra más receptivo a los reclamos, se evita que el hijo se sienta culpable,  se aísle, y más importante aún, se establece una forma de reclamar con respeto. El último, relacionado con el habla, está orientado a que los padres motiven a los hijos a darle nombre a sus emociones, no soslayar lo que están sintiendo a causa de motivos determinados, sino reconocer que algo malo les sucede; de esta manera los preparan para hacer frente a problemas futuros de cualquier ámbito de sus vidas.

El resto de los consejos están vinculados a la escucha. Escuchar a los hijos sin imponer su criterio y a la vez pedirles que hagan propuestas, repercutirá en que estos sientan el compromiso de cumplir con sus promesas y que desarrollen el sentido de responsabilidad para toda su vida. El otro consejo está vinculado a la escucha de los hijos en la primera infancia. Por ejemplo, si las madres dan nombre a las acciones y sentimientos en esta etapa de sus vidas, los bebés se acostumbrarán a la escucha y les facilitará la comunicación en su vida adulta.

Finalmente, se puede afirmar que el texto de referencia constituye una guía bastante didáctica para los padres. Aunque en muchos casos no sería tan fácil de asumir, debido a que los motiva a deponer actitudes de poder, no solo practicados por mucho tiempo, sino que fueron formados por ellas.

En otro orden, la propuesta sobre aprender puede parecer un tanto controversial frente a la creencia de los padres de que sus años y experiencia son suficientes para educar a sus hijos. Así que la idea de seguir aprendiendo y que los hijos tienen mucho que  enseñarles, puesto que estos viven en una época nueva que trae consigo nuevos paradigmas, a muchos les costará un gran tiempo y esfuerzo asumir.

No obstante a esto, el texto es valioso para los padres. Los cambios propuestos son muy útiles para los hijos de una sociedad  en la que los padres y maestros ya no son las únicas fuentes de información. Pero lo que sí es cierto, es que de cualquier forma la palabra y la comunicación siguen siendo la sabia de las relaciones entre padres e hijos.

El texto Aprender con los hijos fue publicado en la sección En armonía de la revista selecciones.com, por Julio Belvione.

Aprender matemáticas: Cuenta con Aurora, Clara y Vicenta

Hoy les presento un nuevo material: “Cuenta con Aurora, Clara y Vicenta”. Les  cuento un poco cómo surgió la idea de elaborar este nuevo juego. Actualmente, me encuentro realizando un curso sobre Didáctica De Las Matemáticas: Resolución De Problemas Y Metodología ABN que ha ofertado el C.E.P. de Úbeda (Jaén).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra primera ponente ha sido Dª. Mª Luz Castilla Trillo, que trabaja en el C.E.I.P. “Padre Poveda” de Linares (Jaén), a la que desde aquí le doy las gracias por crear mis primeros cimientos teóricos sobre este método. En la primera sesión del curso, además de enseñarnos cosas fantásticas, nos hizo caer en la cuenta de la gran importancia que tienen en Educación Infantil los Preconceptos matemáticos y la necesidad de conocerlos, trabajarlos y evaluarlos antes de adentrarnos en este maravilloso mundo del ABN.

Así que se me ocurrió desarrollar una actividad para trabajarlos y así realizar la parte práctica del curso. Hoy ya puedo mostrarsela y aquí la tienen.

Se trata de 3 simpáticas amigas que nos ayudarán a contar de todo. Están hechas con botellas de jabón, lana y fieltro de colores. Los alumnos de mi clase están repartidos en 3 mesas, así que cada equipo tendrá su personaje para jugar y participar en el concurso de recogida de tapones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*Estas amigas también nos traen diversos materiales:

 

-Cartel de presentación.

-Tarjetas de los cuantificadores.

-Tarjetas de los signos + que, – que, = que.

-3 juegos de tarjetas (números, puntos, grafía) para trabajar los conjuntos equivalentes.

-Tarjetas para comparar conjuntos.

-Tarjetas de los ordinales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque sólo llevamos dos días jugando con este juego, ya son unos auténticos expertos.

Ahora que ya nos hemos divertido de lo lindo, nos toca trabajar los Preconceptos Matemáticos:

Cuantificadores muchos-pocos, más que-menos que, igual que, tantos como y ordinales primero-último,

antes-después.

Cuando lo dominemos mucho mejor, pasaremos a la siguiente fase: “Concurso: ¿qué equipo ha recogido más tapones? ¿Y el que ha recogido menos? ¿Quién ha sido el ganador, el primero…. segundo… tercero?”

Este será el momento de introducir el trabajo con los Ordinales: 1º, 2º, 3º, último, cuál va delante del segundo, detrás del primero….

No tardaremos mucho;  son unos campeones.

 

 

La verdad es que después de ver el resultado, estoy encantada porque han sido capaces de contar, comparar, observar, asociar, establecer conjuntos equivalentes……. y lo más importante de todo, pasándolo muy muy bien.

Como siempre, deseo que les guste y que la idea les sea útil. Besotes.

Fuente: escuelaconvida.blogspot.com

Todo lo que aprenden cuando juegan

Amparo Gil, directora de Caxton College, explica por qué en el ámbito de la educación infantil el juego es el medio más importante que los niños tienen para aprender.

Es habitual creer que el “juego” no tiene la misma consistencia que el “trabajo”, incluso, que son dos términos contradictorios. Esto es así porque tendemos a pensar que cuando jugamos lo hacemos sin atender serios propósitos. Sin embargo, esta visión es errónea.

En la  educación infantil (de cero a cinco años) el juego es el medio más importante que los niños tienen para aprender y crecer como individuos. Cada vez son más los investigadores y educadores que reconocen que esta práctica tiene un papel fundamental en el desarrollo intelectual, el bienestar emocional y las habilidades sociales.

El cerebro nunca volverá a desarrollarse tan rápido como en los primeros cinco años de vida, periodo en el cual se adquieren los mecanismos que le permitirán aprender en el futuro. Y es que durante la primera etapa de la infancia, el cerebro crece de forma espectacular.

El juego como eje en su crecimiento

Mientras los niños avanzan rápidamente de una etapa a otra, el juego debe ser el eje central del crecimiento y el desarrollo. Es el principal medio sobre el que construirán sus habilidades cognitivas y a través del cual le darán sentido al mundo, ya que es un método de aprendizaje que se queda grabado para siempre.

Y esto es así porque nacen con una capacidad innata para adquirir nuevos conocimientos y tremendamente motivados para jugar. Por eso, cuando le dedican el tiempo necesario al juego, éste crece en complejidad y los niños se vuelven más exigentes cognitiva y socialmente.

Sobre esta cuestión, el currículo británico de Educación Infantil es muy explícito, ya que ofrece las posibilidades de un aprendizaje centrado en el niño con el juego como protagonista. A través de este tipo de enseñanza los niños alcanzan las siguientes destrezas:

  • Desarrollan habilidades comunicativas y del lenguaje.
  • Desarrollan la  motricidad fina y gruesa.
  • Exploran los materiales y descubren sus propiedades.
  • Usan sus conocimientos sobre los materiales para jugar creativamente.
  • Expresan sus emociones y sentimientos.
  • Mejoran su equilibrio emocional y su bienestar.
  • Desarrollan su sentimiento de identidad y aprenden a valorar el de los demás.
  • Adquieren habilidades sociales como compartir, respetar los turnos y llegar a acuerdos.
  • Resuelven problemas pasando de necesitar apoyo a alcanzar su independencia.
  • Practican, desarrollan y dominan habilidades relacionadas con el crecimiento y el aprendizaje.
Un ejemplo de cómo promover el aprendizaje lúdico

Una forma de promover esta didáctica basada en la diversión y el desafío por aprender es a través de actividades lúdicas planificadas. Cuando los niños juegan, el grado de aprendizaje es muy elevado. Si esta actividad se utiliza para desarrollar áreas muy concretas se consigue, por ejemplo, que  mejoren las habilidades del lenguaje a través del diálogo o del nuevo vocabulario que utilizan y representan en su juego.

Un ejemplo de una experiencia llevada a cabo recientemente en el segundo ciclo de Educación Infantil es la creación de un centro de salud en clase.

Los niños disfrutaron descubriendo utensilios médicos como el estetoscopio y los rayos X, realizaron juegos de rol sobre los oficios, diagnosticaron dolores de garganta e incluso vendaron supuestos brazos rotos.

Este enfoque tan lúdico del aprendizaje se construye sobre los intereses del niño y responde a su propio concepto del juego. Además, permite planificar actividades más estructuradas para la enseñanza de determinadas habilidades y conocimientos. Al  interactuar con otros niños en el área reservada aprenden a negociar y respetar su turno y adquieren técnicas para resolver conflictos. Además, también desarrollan sus habilidades sociales y emocionales.

Como se demuestra en el ejemplo anterior, el juego es una actividad compleja en la que, a menudo, los niños tienen la oportunidad de practicar y desarrollar habilidades de vital importancia para el día a día así como de potenciar su desarrollo académico.

Como O. Fred Donaldson, ex profesor de la Universidad Washington y California, señaló: “Los niños aprenden cuando juegan. Y lo que es más importante, cuando los niños juegan aprenden a aprender”.

Fuente: Amparo Gil, directora de Caxton College

¿Por qué no tienen ganas de aprender?

Para que alguien aprenda algo tiene que querer aprender. Este es el primer requisito imprescindible para el aprendizaje. No se puede forzar el aprendizaje, como mucho conseguiremos que memoricen pero en ningún caso que aprendan. Pero ¿cómo conseguimos que tengan ganas de aprender? ¿Cómo podemos lograr que quieran aprender?

Las ganas de aprender

El aprendizaje es algo natural del ser humano. Las personas desde que nacen, están constantemente aprendiendo gran cantidad de cosas. Cuando algo nos interesa queremos saber más, queremos conocerlo, queremos hacerlo y nos dedicamos a explorarlo, a hacerlo a conocerlo. Eso es el aprendizaje.

Para que ocurra el aprendizaje tenemos que querer aprender, no se puede aprender si uno no quiere aprender. Las ganas de aprender constituyen el primer y necesario paso para que se produzca el aprendizaje. Sin ganas de aprender no hay aprendizaje.

Las ganas de aprender constituyen el componente actitudinal del proceso de aprendizaje:

  • El interés por aprender.
  • La voluntad de aprender.
  • La motivación por aprender.

Las ganas de aprender constituyen la actitud adecuada para que se produzca el aprendizaje.

¿Por qué no tienen ganas de aprender?

Las ganas de aprender o actitud positiva hacía el proceso de aprendizaje, parten del papel que el que aprende tiene en su proceso de aprendizaje. Cuando no son los protagonistas activos del proceso de aprendizaje los estudiantes difícilmente se implicaran con el mismo y no se esforzarán, ocurre lo siguiente:

  • No les interesa lo que aprenden.
  • Le aburre, no se sienten implicados.
  • No disfrutan aprendiendo.
  • No hay ganas de aprender y no hay aprendizaje.
¿Qué consecuencias conlleva la falta de ganas de aprender?

La falta de ganas de aprender conlleva diversas consecuencias negativas, veamos:

  • No se producen aprendizajes y por lo tanto se obtiene un bajo rendimiento académico.
  • Puede aparecer la baja autoestima académica y la desmotivación.
  • No creen que su esfuerzo les lleve a conseguir sus metas. Ya que se perciben incapaces de lograrlo.
  • Como consecuencia se implican todavía menos con el proceso de aprendizaje y tienen menos ganas de aprender.
 ¿Cómo podemos despertar sus ganas de aprender?

Es labor de familias, educadores y de toda la comunidad educativa despertar las ganas de aprender. Veamos algunas sencillas ideas que nos pueden ayudar a despertar las ganas de aprender.

  • Implícales de manera activa en su proceso de aprendizaje. En lugar de limitar su papel a ser meros receptores pasivos, procura que exploren, que busquen, que indaguen y que se mantengan activos para aprender.
  • Despierta su interés, y trata de buscar actividades que se ajusten a su manera de pensar y de aprender, para ello crea diferentes experiencias que puedan ajustarse a su manera de aprender.
  • Busca temas y motivos que concuerden con sus intereses, preocupaciones, interrogantes.
  • Trata de despertar su curiosidad para ello puedes utilizar las preguntas.
  • Enséñales que su esfuerzo es básico para lograr las metas, que si se implican y se involucran obtendrán los resultados.
  • Hazles responsables de su propio proceso de aprendizaje, se trata de procurar que sean ellos mismos los que se organicen, los que lleven su seguimiento, lo que dirijan su propio proceso.
La autora es psicóloga y pedagoga

Fuente: educayaprende.com