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La geografía: sentido de pertenencia, derechos y deberes ambientales

Carolina Jiménez
carolina.jimenez@listindiario.com
Santo Domingo

Entender y conocer el lugar donde vivimos, en ocasiones, suele ser complicado. La razón es que no se dedica el tiempo o el interés suficiente para indagar sobre la pertenencia y ubicación del entorno que nos rodea, para interiorizar y reflexionar sobre la dependencia que tienen los seres humanos de la naturaleza. Tener conciencia sobre ello, contribuye a valorar lo existente y a respetar los derechos y deberes por cumplir.

Yvonne Arias, Directora Ejecutiva de Grupo Jaragua, expone que la medida a tomar para entender el valor de lo que se tiene, es la investigación. De esta forma, se podría hacer más “vivible” la isla a la que pertenecemos; conservando y utilizando adecuadamente las áreas verdes y el medio ambiente en general.

Influencia para cambiar el medio ambiente

Son los seres humanos quienes tienen el dominio de poder cambiar el medio ambiente. Antes, se deber hacer conciencia si estos cambios son para satisfacer necesidades particulares o de colectividad. También se debe tomar en cuenta que los cambios sean para ayudar al medio ambiente y no para perjudicarlo.
“No siempre podemos transformar los lugares. La geografía soportada es aquella a la que el ser humano, para satisfacer sus necesidades, no ha podido hacer una transformación eficaz del medio geográfico. Existen ejemplos de lugares difíciles, inhóspitos para el ser humano establecerse, entre estos se encuentran La Antártida y el Lago Fuego en Etiopía”, puntualiza Arias.

Asimismo, explica que: “Aunque esta determinación ha traído como consecuencia la destrucción debido a un cambio de uso de los hábitats y ecosistemas naturales. El uso urbano, agrícola, ganadero, minero, turístico, entre otros, ha conllevado a esos cambios, que en muchos casos ponen en riesgo los servicios ambientales que dan sitios únicos, peculiares e insustituibles en el planeta”. 

Medio ambiente, derechos colectivos y deberes constitucionales

Mediante los artículos 14, 15, 16, 17 y 67 de la Constitución Dominicana, se evidencia los derechos que pueden ser exigidos como ciudadanos y la orientación para el cumplimiento de deberes para lograr la conservación del ambiente a través de un uso racional.

• Artículo 14: establece que son patrimonios de la Nación los recursos naturales no renovables que se encuentren en el territorio y en los espacios marítimos bajo jurisdicción nacional, los recursos genéticos, la biodiversidad y el espectro radioelétrico.

•Artículo 15: establece que el agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida y que su consumo humano tiene prioridad sobre cualquier otro uso. Que el Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación.

• Artículo 16: establece que la vida silvestre, las unidades de conservación que conforman el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y los ecosistemas y especies que contiene, constituyen bienes patrimoniales de la Nación y son inalienables, inembargables e imprescriptibles.

• Artículo 17: establece el aprovechamiento de los recursos naturales. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos y, en general, los recursos naturales no renovables, sólo pueden ser explorados y explotados por particulares, bajo criterios ambientales sostenibles, en virtud de las concesiones, contratos, licencias, permisos o cuotas, en las condiciones que determine la ley.

•Artículo 27: establece que constituyen deberes del Estado prevenir la contaminación, proteger y mantener el medio ambiente en provecho de las presentes y futuras generaciones.

Cuando el Estado y los ciudadanos cumplan con los derechos y deberes, Arias asegura que seremos una nación civilizada, con una ciudadanía “alfabetizada ambientalmente”.

 

 

 

Importancia de la Naturaleza

Nuestra relación con la naturaleza.- Desde pequeños estamos acostumbrados a admirar a diario las maravillas de las plantas y flores, nos gusta interactuar con los animales domésticos y saber cómo cuidarlos, alimentarlos y protegerlos. En muchos casos, nos encariñamos con ellos como si fueran parte de nuestra familia. También desde nuestra infancia nos maravillamos con aquellos animales que son salvajes y que se desplazan elegantemente por nuestro entorno o en lugares lejanos buscando su alimento. A ellos los podemos observar en lugares especialmente acondicionados para eso como los zoológicos o los parques botánicos y es menester de los humanos saber mantener, conservar y cuidar esos lugares y sus habitantes como corresponde.

La naturaleza también está presente cuando miramos el paisaje y nos asombramos por su belleza, cuando llueve y miramos las gotas caer en nuestra ventana. A veces nos asustamos con los truenos y nos dan miedo fenómenos climáticos muy violentos y peligrosos como los tornados, los maremotos o los terremotos. Las sensaciones que nos genera la naturaleza son infinitas. Todo esto nos prueba que nuestra vida está en directa relación con la naturaleza y aunque a veces creamos que ya no la necesitamos, ella está en todo y debemos cuidarla.

La naturaleza como base del estudio científico

Además de ser parte de nuestra vida cotidiana, la naturaleza fija también el soporte y la base del campo de estudio de las Ciencias Biológicas, teniendo injerencia por ello en todo lo relativo a los seres vivos y a todo lo que haya sido creado sin la intervención de la mano del hombre, inclusive la materia inerte.

Todos estos elementos que desde tiempos inmemoriales son analizados e investigados por las distintas sociedades humanas son los que han permitido la creación y perfección del estudio científico: la generación de hipótesis, la recolección de datos e informaciones, la comprobación y la afirmación o negación de esa hipótesis. El método científico se encuentra en plena vigencia para las ciencias naturales y biológicas.

Pero las ciencias no buscan sólo comprender los elementos naturales por sí solos, aislados, sino que se interesa por las especies vegetales y animales, cómo éstas interactúan y realizan sus actividades modificándose unas a otras, dando lugar a un equilibrio que es llamado ecosistema y que es relativo al entorno donde se desenvuelven y a la característica que tenga este.

El cuidado de la naturaleza como necesidad ética

A partir de todo lo establecido, queda claro que nuestra relación con la naturaleza es intrínseca. No podríamos existir sin ella, sin todos sus recursos y elementos, sin todo lo que la hace tan perfecta, bella y peligrosa. Como seres racionales, depende de nosotros hacer el esfuerzo necesario para que todo lo que ella nos brinda siga existiendo en las condiciones más originales posibles, para que siga siendo fuente de recursos y de belleza, para que otros seres vivos puedan pervivir al lado nuestro en el complejo planeta en que vivimos.

Es importante comprender entonces que el cuidado del Medio Ambiente no sólo nos permitirá deleitarnos con los paisajes naturales y todo lo que la naturaleza ha creado en millones de años de evolución, sino que será además una forma de poder cuidarnos a nosotros mismos, como miembros de dicho ecosistema, como quienes necesitan de él y deben protegerlo por su propio bienestar, evitando los desequilibrios que puedan terminar con nuestra supervivencia, que destruyan la belleza y la armonía de la naturaleza, que dejen marcas imborrables en ella y pongan en peligro la vida. Nuestra responsabilidad es total frente a estos problemas y por lo tanto debemos actuar en consecuencia para asegurarnos la vida que nos pertenece y la de los demás seres vivos que sufren estos cambios sin poder hacer nada al respecto.

Fuente: importancia.org