La complicidad en el amor de pareja

Por: Ligia Valenzuela, M.A.

A propósito de que en el mes de febrero se celebra el Día del amor y la amistad, vi oportuno escribir sobre uno de los aspectos más importantes para que en la pareja haya una relación de amor y amistad: la complicidad.

La complicidad es un lenguaje que va creando intimidad y afinidad entre dos personas y donde el sentimiento por el otro permitirá que se establezca un tipo de relación entre ellos que luego les permitirá afrontar las distintas etapas de la relación de pareja de una forma más satisfactoria.

¿Cómo se construye?

– Cuando cada uno va inspirando en el otro seguridad y confianza.

– Cuando ambos desarrollan una disposición a escucharse, a tolerarse y a interesarse sobre cómo es el otro, cual es su forma de pensar, qué le gusta y qué no, qué le agrada y cuáles han sido los  momentos más significativos de la historia de su vida.

–  Cuando sus miradas están puestas en la misma dirección y sus esfuerzos buscan sumar y multiplicar, sin pretender tener el mismo punto de vista a cerca de las cosas.

– Que la propuesta que los mueva sea “ganarle la batalla” a la situación o circunstancia por la que están pasando como pareja o como familia.

– Que la comunicación verbal y no verbal entre ellos, busque  “sintonizar”, lograr conexión, convertir la relación en una sinergia donde el uno estimule y cuide al otro; donde ambos aprendan a ponerse de acuerdo para lograr propósitos comunes.

– Cuando procuran que el interés sexual, columna fundamental de la complicidad, busque mantenerse a través de la intimidad y la cercanía. Por ejemplo, haciendo planes juntos, teniendo proyectos a corto y mediano plazo que puedan  ser realizables, procurando espacios en los que compartan solos, tales como: bañarse juntos, compartir chistes, salir a bailar o aprender un baile que les produzca alegría y entusiasmo, irse de viajes  y cualquier otra actividad que permita que afloren las muestras de afecto y de deseo del otro, de modo que se comuniquen “sigues gustándome…”

– Compartiendo la cosas cotidianas y sencillas de todos los días, tanto del hogar y los hijos, como del mundo laboral de ambos.

– Y por último, conservando el buen humor, pues éste conecta, refuerza los vínculos afectivos y ayuda crear recursos que les permitan enfrentar las situaciones de la vida juntos y poder crear una relación de pareja feliz y duradera…

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