Los ecosistemas protegidos, una fuente de servicios

Hainan Reynoso Uribe

Santo Domingo.- Con motivo de la XXIV edición de Semana de la Geografía, a celebrarse del 13 al 17 de marzo próximo en todas las escuelas y colegios del país, socializamos con la comunidad educativa en general el contenido del segundo eje desde el cual será abordado el tema seleccionado para este año: ¡Aprende! Nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible.

El fascículo número 2 es de la autoría de la bióloga, ecóloga y medioambientalista Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua.

El tema versa sobre la fuente de servicios que ofrecen los ecosistemas protegidos de la isla. Arias deplora que a pesar de su condición insular, La Española está rezagada en los procesos de gestión participativa de sus costas.

Este cuaderno busca analizar los servicios de los ecosistemas protegidos y su aporte para alcanzar el Objetivo 15 de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La República Dominicana es signataria del acuerdo que busca materializar esos Objetivos Mundiales. El que nos ocupa pretende, “proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica”.

Los objetivos suman 17 en total y están basados en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Asimismo, incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la inequidad social, la promoción del cambio con la introducción de novedades, “el consumo sostenible, la paz, la justicia”, entre otras prioridades.

Este llamado mundial tiene el firme propósito de que los pueblos adopten las medidas necesarias para mitigar la pobreza, preservar el planeta y garantizar que todos los seres humanos sean beneficiarios de un ambiente de paz y prosperidad.

Dentro de los objetivos específicos del fascículo 2 de la Semana de la Geografía se cuentan, “Compartir información sobre la importancia de los servicios ambientales de los ecosistemas protegidos dominicanos como base para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles” así como también, “Identificar servicios ambientales a la comunidad en ecosistemas protegidos dominicanos”.

La autora establece que los servicios ambientales que ofrecen las áreas protegidas, máxime los ecosistemas marinos, son una herramienta de suma importancia para la disminución de la pobreza.

El valor de los servicios de los ecosistemas

En este sentido, Yvonne Arias explica que la economía ecológica y ambiental analiza los ecosistemas como capital natural, e involucra ideas y métodos de contabilizar los bienes y servicios ambientales. Además de que integra el papel de la naturaleza y los precios  ecológicos derivados del crecimiento.

Esta economía estima que la buena salud e integridad de los ecosistemas garantiza la buena salud de la economía y el bienestar humano.

Arias reflexiona en el sentido de que el valor que se le asigna a las cosas, se expresa en términos de un valor económico como expresión de un sistema monetario. Sin embargo, deplora que en el país el agua, el aire y el suelo no son claramente valorados en los sistemas tradicionales.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente elaboraron el documento “¿Cuál es el valor de los ecosistemas protegidos de la República Dominicana?” Este es considerado como el primer esfuerzo sistematizado para estimar la contribución del Sistema Nacional de Áreas Protegidas dominicano (Sinap) a la economía y el bienestar de la sociedad.

Según expone Arias: “El estudio realizado por Valenzuela, Alpízar y Bonilla, identificó 20 servicios ecosistémicos para la transferencia de beneficios, de los cuales 12 fueron estimados para la República Dominicana. Dentro de estos, el de mayor incidencia en el valor económico total del Sinap fue el de provisión (80.2 %), seguido por regulación (10 %), soporte (5.3 %), legado y herencia (4.4 %) y cultural (0.1 %)”.

 

El Sinap aporta recursos que pueden ser ponderados como insumos para la construcción de bienestar social. “Para lograrlo –afirma Yvonne Arias- es necesario establecer un pacto entre el gobierno, el sector privado, los grupos sociales y la ciudadanía”. Propugna por un manejo compartido, que aporte al desarrollo, basado en soluciones locales que incluyan, entre otras cosas:

  • El saneamiento de la tenencia de la tierra.
  • La demarcación clara de los límites sobre el terreno.
  • La preservación de los pocos bosques húmedos de montaña que quedan.
  • El manejo acorde a los objetivos de su categoría.
  • La puesta en función de indicadores claros de desempeño, como cambios en el área de cobertura de vegetación natural, tasa de deforestación, número de nidos de especies en peligro durante la temporada de reproducción, entre otros.
  • La implementación de los planes de manejo existentes y la elaboración de los que faltan.
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