Mirando hacia el futuro del turismo dominicano

Por Emma Fawcett, GFDD Fellow y profesor adjunto de la American University

Si la República Dominicana desea mantener su posición como líder del turismo regional, debe abordar los nuevos desafíos que se vislumbran en el horizonte. Adicionalmente, si el país espera recibir a 10 millones de turistas hacia el año 2022, o incluso aumentar considerablemente las visitas de turistas, estos desafíos se volverán aún más importantes a medida que la adquisición y gestión de nuevas capacidades necesitan de una planificación detallada y de alianzas cuidadosas.

Considerada como la isla más visitada del Caribe, la República Dominicana recibe a más de 5,5 millones de turistas al año. De acuerdo con el World Travel and Tourism Council (WTTC), el turismo genera el 16% del PIB del país y origina casi el 15% de sus puestos de trabajo. Este sector es prioridad para el gobierno dominicano y el presidente Danilo Medina ha fijado la meta de alcanzar los 10 millones de turistas en el año 2022. Sin lugar a dudas, el turismo ha creado enormes oportunidades para la República Dominicana: un crecimiento superior al promedio y la relativa estabilidad económica, el flujo de la inversión extranjera directa, y la capacidad técnica, el empleo y las oportunidades de movilidad social, además de una reputación global como la isla que “lo tiene todo”. Sin embargo, para mantener este crecimiento, el país debe invertir en su sistema educativo, diversificar sus productos turísticos y mejorar la gestión de su medio ambiente.

Deficiencias del capital humano

A medida que el sector turístico dominicano ha crecido, la capacidad profesional de sus empleados se ha ampliado, al igual que los requisitos de contratación de sus empresas. El acceso a la educación pública de calidad sigue siendo un problema crítico en la República Dominicana; una encuesta de la UNESCO en 2010 clasificó la calidad de la enseñanza primaria en la República Dominicana como la peor en Centroamérica y el Caribe. Los requisitos de contratación del sector se han vuelto cada vez más exigentes durante los últimos quince años, haciendo más difícil para quienes no tienen una educación de octavo grado o un diploma de escuela secundaria entrar en el sector. Una vez que un hotel contrata, existe la disponibilidad de capacitación y de oportunidades educativas adicionales, pero los valores de referencia requeridos han aumentado considerablemente, lo que presenta una barrera para el empleo de personas provenientes de los grupos socioeconómicos más bajos. Si no se mejora la educación pública, la industria del turismo se enfrentará a una escasez de capital humano, y los empleos relativamente bien remunerados en el sector hotelero continuarán estando restringidos a un pequeño segmento de la población dominicana.

Foto tomada de la Muestra de CIne Medioambiental Dominicana.
El modelo de “todo incluido” prevalece

El sector turístico es altamente autónomo, dado que la mayoría de los turistas se alojan en centros turísticos que incluyen todo y bajo la fórmula de paquetes pre-pagados, y que los complejos turísticos se concentran en cuatro áreas clave: Puerto Plata, La Romana, Santo Domingo y Punta Cana. A pesar de que genera un número considerable de empleos y vínculos con el sector agrícola, el modelo de “todo incluido” todavía se enfrenta al desafío importante de la dispersión del gasto de los turistas. En Punta Cana los turistas gastan alrededor de $30 diarios fuera de su centro turístico. Por el contrario, en Cancún, los turistas gastan $110 por día. En Punta Cana, existen pocos motivos por los que los turistas deseen salir de sus centros turísticos (la oferta de los restaurantes locales, lugares de entretenimiento, destinos de compras y otros lugares de interés turístico es limitada) mientras que Cancún ha cultivado cuidadosamente estas ofertas. Si no existe un mecanismo para desarrollar y ampliar el turismo, las comunidades dominicanas continuarán perdiendo esta importante fuente de ingresos. Se necesita formar alianzas público-privadas para crear la infraestructura que haga que los turistas salgan de sus centros turísticos y exploren las comunidades locales, diseminando de esa forma los dólares provenientes del turismo y creando mejores vínculos con la economía local.

Foto tomada de la Muestra de CIne Medioambiental Dominicana.
Preocupaciones ambientales

Especialmente en la costa oriental, las preocupaciones ambientales incluyen los efectos sobre los arrecifes de coral, las playas y la flora y fauna locales. La inadecuada delineación de las zonas causa deforestación y erosión, las cuales, a su vez, destruyen los arrecifes de coral a través de la sedimentación y la desertificación. Tal como me explicó un observador de la industria, “nos encontramos en un punto en el que estamos perdiendo nuestro tesoro (la principal atracción de esta área), que es la playa”. En el resto del país, la expansión de las actividades turísticas amenaza la delicada biodiversidad de la isla. Aunque la situación está mejorando, el gobierno dominicano ha demostrado tener una capacidad limitada para abordar los problemas ambientales. El Ministerio de Medio Ambiente fue creado en el año 2000 y antes de eso era la Secretaría de Agricultura quien se encargaba de esas actividades. Dado que se trata de una institución joven, está desempeñando con eficacia sus funciones de “ponerse al día” en materia de regulación: los establecimientos que fueron terminados antes del año 2000 están siendo sometidos a un proceso de registro para garantizar que cumplen con las normas regulatorias en materia de conservación y sostenibilidad que han sido establecidas desde entonces.

Si la República Dominicana desea mantener su posición como líder del turismo regional, debe abordar los nuevos desafíos que se vislumbran en el horizonte, a medida que los gustos de los turistas se alejan de su oferta de “todo incluido” y que Cuba ofrece un nuevo destino para los turistas estadounidenses por primera vez desde hace décadas. Adicionalmente, si el país espera recibir a 10 millones de turistas hacia el año 2022, o incluso aumentar considerablemente las visitas de turistas, estos desafíos se volverán aún más importantes a medida que la adquisición y gestión de nuevas capacidades necesitan de una planificación detallada y de alianzas cuidadosas.

Fuente: Muestra de Cine Medioambiental Dominicana

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