El cerebro de los niños, la inteligencia

José Silié Ruiz

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas; pero no es una facultad simple unitaria. Es en verdad, una jerarquía de habilidades, aprendidas sucesivamente, en que las últimas se van incorporando a las anteriores. El cerebro se puede concebir como un gran organizador de datos, un organizador mucho más complejo que cualquier computadora artificial. La información le llega por medio del oído, la vista, el tacto, el olfato, el sabor. El cerebro, al parecer reduce este vasto acopio de datos a símbolos en clave, que puede organizar lógicamente para resolver problemas, alcanzar metas y dar sentido a la existencia.

Porqué es tan importante la estimulación temprana en los niños, porque durante los primeros cuatro o cinco años de vida, el desarrollo del niño  es rápido y está más sujeto a modificación. En ese periodo adquiere las habilidades que le servirán de base para sus posteriores dotes. Tal vez un 20 por ciento de ellas se desarrollan antes de que cumpla un año, y quizá la mitad antes de que llegue a los cuatro. Con el agravante, de que esas tempranas influencias perduran para toda la vida, sean buenas o malas. Es la explicación a algunas conductas que asumimos en la vida adulta de las que¨ conscientemente¨ no tenemos una explicación válida.

Hay un obra que recomendamos, del inglés, Dr. Josep Perner, Profesor de Psicología Experimental  de la Universidad de Sussex, Inglaterra, es su libro ¨Comprender la Mente Representacional¨ de Editorial Paidos. La obra, sintetiza la bibliografía existente acerca de las teorías de la mente infantil, con el propósito de proporcionar una explicación integral de la comprensión infantil de los procesos representacionales y mentales, decisiva para la adquisición de la psicología del sentido común.

Nadie sabe cómo funciona la mente, o al menos, nadie sabe cómo funciona la mente al mismo nivel que se conoce el funcionamiento de otros muchos fenómenos. La mente, concebida como un ¨problema¨ al que se vislumbra una solución. Son dos los pilares fundamentales para comprender cómo funciona ¨la mente¨: la computacional y la evolución por selección natural. Así pues, si conectamos el concepto del pensamiento y lo asociamos a la capacidad de manejarnos, entonces la inteligencia se puede definir como el conjunto de técnicas que el niño adquiere para organizar los informes que le proporcionan los sentidos. Este nuevo concepto  de ¨inteligencia¨, contradice la vieja idea, de que es algo que queda perfectamente determinando en el momento de la concepción, como el sexo del individuo. El niño no nace con una inteligencia ya determinada, sino más bien con un ¨potencial intelectivo¨. En verdad, tiene que aprender a aprender, y su éxito dependerá de la capacidad organizadora que haya adquirido  en su experiencia temprana.

Y esto es muy necesario, está confirmado que los lactantes, mucho antes de que puedan hablar, aprenden a recordar cosas y a comparar sus propiedades, de ese modo ponen orden en su entorno. Y es muy necesario, pues la plétora de nuevas impresiones que, desde el entorno, bombardean constantemente a los retoños amenaza con exigir demasiado al nuevo cerebro. Pero ese cerebro no tiene límites, los juegos, la música, lectura en alta voz, televisión dirigida, conversar con ellos, las atenciones y mimos, están entre los principales elementos para ¨mejorar la inteligencia¨ a esa temprana edad.

El mencionado y triste ejemplo del niño de los tugurios, que vive en un ambiente sórdido, y con frecuencia los adultos que lo rodean son indiferentes y amargados. Como nadie lo motiva, no desarrolla las actitudes y aptitudes necesarias para triunfar.  Un ejemplo de lo opuesto,  una niña híper estimulada, mi nieta Nicole, canta  largas canciones tanto en inglés como en español, tal vez a sus tres años no entienda el argumento, pero  como neurólogo, de algo  estoy muy seguro, absorbe la musicalidad de los idiomas, de eso se trata, se puede ¨enseñar¨ inteligencia. El secreto,  una  permanente educación estimulante.

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